Aclaratorias

Narración

— Dialogos —

OoC

((pensamientos))

(*)significado al fondo

Disclaimer: todos los personajes de Naruto son de Kishimoto

La trampa del escorpión.

Nos acercábamos a los bordes de Tokio, en dirección a lo que sería mi primera experiencia en el bajo mundo. Kabuto me pide que saque mi mascara, así como me pide que tome la suya de la guantera.

Abro la guantera encontrando una máscara blanca como la mía, pero con el diseño de un gorrión — como se supone que debo llamarte, ¿Tori?* — le pregunte con ironía.

Kabuto soltó una risa, demostrándome que era el nombre correcto, suspire y se la entregue tan pronto nos detuvimos en semáforo; vire para tomar mi bolso del puesto de atras y sacar de este mi mascara — ¿Kitsune?* — me preguntó con una sonrisa.

— Bastante obvio ¿no? — respondí con una sonrisa colocándome mi mascara; según las instrucciones de Kakuzu; deberíamos llevar estas mascaras a forma de proteger nuestra identidad, y usar el nombre que él nos asigna; aunque podría verse como una forma MUY impráctica de cuidar la identidad; cito las palabras escritas por Kakuzu en esa sección "No son criminales comunes los que vas a tratar, son Yakuzas"

A decir verdad, no podía entender esas palabras de Kakuzu, decidí preguntarle a Kabuto que quería decir nuestro jefe con esas palabras; "son negocios" fue su respuesta; supongo que…Kakuzu debe tener un arreglo con ellos; una acuerdo que ambas partes deben mantener de alguna manera; un acuerdo del cual siento no estoy al tanto del todo; ya que este hombre tenía un larga lista de desaparecidos con su nombre como responsable.

Algo que me intrigó, fue donde deberíamos intervenir en a esta persona; la respuesta de Kabuto fue extraña; Al parecer nuestro cliente posee un Quirófano envidiable para Konoha; me parecía sorprendente; es decir, ¿para qué quieres un Quirófano en tu propia casa?; la respuesta de Kabuto, vino acompañada con nervios — nuestro cliente…bueno…ya lo descubrirás, después de todo, ya llegamos.

Mire por la ventana, se asomaba una hermosa villa tradicional japonesa, con techos de color rojo intenso, la enorme puerta de madera de entrada se encontraba a mi lado; en el marco de esta se dibuja el símbolo del clan, un escorpión de color rojo.

Junto a la puerta, se encontraba un hombre de piel morena con un vestimentas un poco fuera de lugar para la casa; las facciones de su rostro mostraban que se encontraban a medido de sus treinta, la mitad izquierda de su rostro estaba cubierto con una especie de turbante y un mato de color arena que cubría todo su cuerpo; donde creía que estaba este sujeto, ¿en el desierto?...aunque pensándolo mejor, el clan se llama Akasuna. Un nombre bastante peculiar.

El hombre se acercó a mi puerta y la abrió; tengo que admitir que era todo un caballero, me extendió la mano ayudándome a bajarme del carro de Kabuto.

— Usted debe de ser la enviada de Kakuzu-sama, por…¿Tori? — Detuvo su discurso cuando notó a Kabuto bajarse de su carro con su máscara puesta — ¿qué haces aquí, creí que Kakuzu-sama dijo que enviaría sangre nueva? — añadió el caballero que me ayudaba; pero su comentario no me ayudo del todo, respire profundo para poder asimilarlo.

— Me ofrecí a ser el conductor de Kitsune…Y su asistente; hasta que se acostumbre al ambiente — comentó bastante calmado mientras sacaba del puesto de atrás mi bolso Y el suyo — ¿le importaría si estaciono aquí Baki-san?

— Por supuesto que no Tori, por favor, síganme — respondió Baki de manera estoica y con la reverencia apropiada, escoltándonos dentro de la casa.

Dos cosas me sorprendieron en la casa Akasuna; primero que nada el "jardín", el cual de ello no tenía nada, aun así mostraba cierto encanto; era temática desértica; la arena "peinada" y de color claro; rocas de distintos colores, entre marrones y grises, caminos de piedras y una enorme variedad plantas que iban con la temática del lugar; la mezcla entre desierto y villa Japonesa era un tanto extravagante, pero tenía su encanto.

Lo segundo que me sorprendió, fue con lo que me tope apenas nos abrieron las puertas las dos chicas que nos esperaban a la entrada; no pude ocultar mi asombro ante las seis figuras de cera que decoraban la entrada, dos hermosas geishas de primeras, seguidas por dos hombres de alto rango con ropas tradicionales, terminado en dos Samuráis con Kimono.

La esculturas eran magnificas, de hermosa vestimenta, cada detalla cuidado a la perfección — son asombrosas — musite.

¿Le gusta? — Me preguntó Baki entregándome una sonrisa, con movimiento de su mano señalo todas las esculturas — este es el pasatiempo de nuestro amo, puedes disfrutarlas cuanto guste — no dude en tomar su consejo…aun que me arrepentí al instante…y la pregunta que le había hecho a Kabuto se respondió por si sola.

Tarde en darme cuenta de algo; no hace frio. La brisa agradable de clima Japonés se hace sentir, pero no había un aire acondicionado para mantener las figuras en su lugar, sin mencionar que al momento de acercarme, me fui percatando de la cantidad de detalles en la piel…y si, era piel, carne que he visto ser cortada una y otra vez; lo que estaban frente de mí, eran…personas disecadas.

— Veo que disfrutas de mi trabajo — una voz profunda, indiferente…admito que algo sexy; me saludó, gire de inmediato para encontrar aun un hombre joven, de cabellos alborotados y de color rojizo; era ligeramente más alto que yo, de piel blanca y un poco bronceada, ojos marrones; llevaba puesto una especie de manto cubriendo todo su cuerpo de color vino tinto, solo eran visibles las sandalias negras en sus pies; y sus manos, cuyas uñas estaban pintadas de negro.

"Disfrutas de mi…" fue lo que me dijo que este hombre era el líder de este grupo de Yakuzas, gira mi cuerpo para verlo de frente; sentí que incluso que con la máscara de zorro cubriéndome el rostro, era difícil no ocultar mi desprecio por ese hombre, mis dedos tenían un tic nervioso, ay que estaba controlando las ganas de cerrar mis puños; cosa que estoy segura que notó cuando me entrego aquella sonrisa de superioridad.

— ¿Tu nombre? — preguntó bufándose y colocándose frente a mí, podía sentir como su mirada atravesaba mi mascara, podía ver claramente su deseo de quitarmela.

— Kitsune — respondí a secas y de malagana.

— Kitsune… — su indicie derecho se posó en mi mentón, llevando al límite mi paciencia y mi auto control; a decir verdad, no me hubiera molesta trabajar para un Yakuza, quizás eventualmente me hubiera tocado en Konoha (llegan todo tipo de pacientes a nuestro hospital) pero el que estuviera tocando este hombre; manos que se dedican a disecar personas; me resultaba simplemente repulsivo.

Con un suave movimiento de su mano, me forzó a mover mi cabeza; pude ver de reojo como inspeccionaba mi cuello — alguna vez te han dicho que tienes un hermoso color de piel… — comentario que otra ocasión hubiera sido seductor y agradable; en esta ocasión me revolvió el estómago tras ver su "trabajo". Golpeé su derecha con el dorso de mi izquierda:

— No me toque… — me dirige a el de manera amenazante enderezando mi cabeza; con un movimiento rápido de su izquierda detuvo y silencio a todos en la habitación antes de que siquiera se formara un alboroto; me entrego una media sonrisa por mis acciones:

— Tienes carácter — me sonrió con malicia mientras se enderezaba — me caes bien Kitsune; me pregunto…que rostro se ocultara tras esa mascara… — añadió su rostro tanto como pudo a mi mascara; a decir verdad, me tomo más de lo normal contenerme las ganas de volarle la cara a este sujeto.

Respire profundo para calmarme, puse un paso de distancia entre el líder del clan — me parece curioso que alguien que disequé personas nos mande a llamar a nosotros — comente más calmada, me cruce de brazos y proseguí — simplemente no me cuadra…

Parpadeó un par de veces, antes de soltar una risa sorprendido por mi comentario; se cruzó sus brazos, cubriéndolos por completo con las mangas de su manto — yo no diseco…yo inmortalizo — respondió muy calmado — todos estos aquí presentes fueron una vez mis subordinados; todos ellos fueron importantes para mí; yo preservo la belleza que tenía en vida tras servirme fielmente; ESTA es mi máxima expresión de amor por mis queridos seguidores.

Pude imaginarme a este sujeto decirle a alguno de sus seguidores en su lecho de muerte "descuida; ahora formaras parte de mi colección" y de alguna forma pude dibujar una sonrisa en esa persona…me sentí horrible de poder visualizar tal escena.

— Baki — llamó el líder del clan al tiempo que le dirigió una mirada al moreno; quien se arrodilla ante los ojos de su líder — no hagamos esperar más a Kankuro; llévalos para que realicen su trabajo — comando el pelirrojo con voz firme; para luego dirigirme una mirada de reojo, entregándome una sonrisa maliciosa; antes de despojarnos de su presencia.

.

.

.

.

.

Baki nos llevó a un sótano donde; tengo que admitir quede boquiabierta ante aquel hermoso quirófano, me hubiera sentido como una niña en una tienda de llena de caramelos…de no ser por el hecho que habían algunos instrumentos bastante perturbadores en una esquina; cerca de ellos, un estante con puertas de cristal por el cual se visualizaban varios frascos con distintos tipos de químicos, cuyos usos no eran del todo difícil de imaginar después deber las inmortalizaciones del lider del Clan.

Una puerta solitaria al otro lado del Quirofano llamó mi atención, pregunte que había tras ella — una ducha — me respondió Baki de forma tajante, era obvio que deje de caerle bien en el instante que aparte la mano de su líder de mi mentón.

En adición a todo y cada equipo posible e imaginable de un Quirofano; se encontraban unas tres chicas con batas blancas y mascarillas; por lo visto, nuestras asistentes; en el centro del Quirofano; en la mesa de operaciones reposaba nuestro paciente con una bata de operaciones, sus mano en su costado derecho y una expresión de dolor intensamente marcada en su rostro.

Kabuto y yo le entregamos nuestros bolsos a una de las chicas quien lo coloco en una esquina mientras nosotros nos acercamos de inmediato inspeccionar Kankuro.

Le pedí que se calmara y me permitiera ver en que condición se encontraba; con sumo cuidado, retire sus manos para poder palpar el costado derecho y el área abdominal cerca de esa zona; hice un poco de presión; produciendo un quejido de dolor de mi paciente; no tenía dudas, se trataba de apendicitis.

— ¿Van a observar o ayudar? — Pregunte con tono molesto — necesito anestesia para el paciente, también un bisturí y pinzas, ¡que esperan, muévanse, rápido! — mis palabras sorprendieron a las chicas, pero no tardaron en obedecerme, haciendo todo lo que le pedía.

A decir verdad, para ser mi primera operación clan destina; no fue muy diferente al hacerla en Konoha, salvo que este equipo era mucho menos eficiente que con el que trabajaba normalmente; eso, o mis estándares subieron mucho tras pasar un par de meses con Kakuzu; ya que siendo honesta, mis asistentes no eran del todo malas.

Aunque Kabuto y yo teníamos todo lo necesario para cortar, y recocer alguien en nuestros bolsos; no fueron del todo necesarios debido a que este Yakuza tenía todo lo necesario para operar en este Quirofano.

La operación debió de ser rápida, sin embargo, cuando abrimos a Kankuro, nos dimos cuenta de otro pequeño problema…para él, no para nosotros; la cuenta subía con esto…me sentí horrible ante ese pensamiento; esas son palabras que diría Kakuzu; no mías…

Kankuro no tan solo sufría de apendicitis, en adición a esto, su intestino grueso se estaba sumamente aventado; al comienzo creí que se trataba de una simple inflamación, pero tenía mis sospechas; opte por hacer una pequeña incisión, afirmando lo que me suponía.

Este hombre tenía todo su intestino grueso obstruido de heces, no era de extrañarse que hubiera podido ir al baño hace ya rato; no nos quedó de otra más que hacerle un lavado intestinal a la mala a este hombre; haciendo el proceso mucho más largo de lo que suponía.

Tardamos más de cuatro horas en finalizar la operación, sentí una alivio cuando finalizamos…aunque nadie quiso abrasarse o felicitarse después de ello; y con motivo, todos olíamos a mierda por ser lo más suave posible; mi único consuelo era que había una ducha a mis espaldas y la cual esperaba poder usar; aunque no pude preguntar cuando Baki entro al Quirofano. Primero que nada, nos felicitó a Kabuto y a mi persona para; seguidamente informarme que su amo, Sasori; requería de mi presencia.

— Si claro, en seguida… — no tenía problemas con ver al pelirrojo, después de todo necesitaba cobrar; pensaba ducharme un momento para atenderlo más presentable; pero tan pronto me giró, las chicas que me habían ayudado bloqueaban la puerta que conducía a la ducha; sus ojos me mostraban tanto malicia como celos; no podía ser bueno.

— Sera…mejor que obedezcas Kitsune…y ten cuidado con lo que dices… — me susurro Kabuto preocupado; suspire, no me quedaba de otra más que obedecer, Baki tomó mi bolso y me escolto a los aposentos de Sasori.

.

.

.

.

.

Esta era por mucho la situación más incómoda en mi vida hasta la fecha; yo me encontraba tomando en la ducha, sacándome el hedor del cuerpo, mi mascara, reposaba sobre el sanitario, así como la muda limpia de ropa que había metido dentro del bolso de Kakuzu.

Sin embargo, al otro lado de la puerta se encontraba Sasori, líder Yakuza del grupo Akasuna, hablándome y escuchando las amenazas que le hacía cada cuanto, provocándole una que otra risa.

— Kitsune…¿cuánto vale tu cuerpo? — me preguntó de manera seductora.

— No está a la venta, lo necesito para poder seguir viviendo — respondí sarcástica, sacándole una risa prolongada a mi despreciable anfitrión.

— Disculpa, no me explique bien…¿cuánto le debo a Kakuzu por enviarme alguien tan capaz como tú y Tori? — me preguntó entre risas.

— Tori es mi conductor y asistente temporal, él no cuenta para la factura — comente bastante calmada mientras me echaba algo de shampoo en el cabello — redondeando…y con ambas intervenciones…son trescientos quince mil yens — respondí sin darle mucha importancia.

— Te pago el doble…si me dejas ver tu piel desnuda… — aquella declaración me dejo fría en un instante; el doble…es decir, ¿seiscientos treinta mil yens…en una sola sentada? — El triple…si me dejas acariciarla por un rato… — añadió, produciendo que una corriente recorriera todo mi cuerpo, estábamos hablando de casi un millón de yens por solo dejarlo que me tocara…

Por un rato…solo se escuchó el sonido de la regadera, ninguno de nosotros pronuncio una sola palabra tras aquella declaración.

— Cinco veces… — respondí casi en murmullos, que estoy segura que Sasori pudo escuchar — si quieres tocarme cómo quieres…deberás pagar cinco veces el costo de la operación a Kakuzu Y aceptar mis términos — no podía creer lo que salía de mis labios; el imaginarme tal cantidad de dinero estremecía todo mi ser; reunir tanto dinero en una sola sentada, esto acortaría mi camino para la operación de Naruto; sin mencionar que el precio que Kakuzu me mostro era reducible si lo reunía antes de los dos años.

Sin saber si me tocaría una operación diaria o no, me podría tomar mucho tiempo o muy poco, reunir la cantidad necesaria para que Kakuzu opere a Naruto, por más desquiciada y arriesgada era esta idea, decidí jugármelas todas dejando a un lado todo instinto de supervivencia y de sensatez.

— Habla… — fue la respuesta de Sasori; nuevamente, un escalofrió recorrió todo mi cuerpo mientras tomaba la toalla para cubrir mi desnudo ser.

— Pri…primero que nada…mi mascara se queda… — tartamudee al decir mi primera condición; me tomo un momento reunir mis fuerzas y recomponerme, no podía mostrar debilidad ante un hombre como el, trague grueso y proseguí firme — segundo; mi entrepierna queda fuera de lugar; puedes tocar o besar cualquier otra parte de mi cuerpo salvo por mi entrepierna Y rostro, ya que; como dije, mi mascara se queda en su lugar.

Sasori no daba respuesta, me acerque a la puerta, pude ver como la sombra que se asomaba por debajo de esta se movía hacia atrás, respire hondo y continúe mientras me colocaba mi mascara — tercero; debes tener ropa puesta, pantalón por lo menos, y no puedes quitártelo en ningún momento. Cuarto, tienes un tiempo límite de veinte minutos, si quiebras cualquiera de estas condiciones, se termina nuestro trato y deberás pagarme.

— En ese caso…tu deberás aceptar mi única condición… — la puerta del baño se abrió revelando a Sasori, sin su manto, con su pecho desnudo y pantalones negro; ¿este sujeto realmente estaba desvistiéndose mientras hablábamos?

— Sube el tiempo a treinta minutos; y la paga será porcentual a la duración del tiempo, ¿te parece? — me pregunto con una sonrisa apacible lanzándome un reloj de pulsera negro con la opción de cronometro seleccionada; respire hondo, me lo coloque y acepte a su condición, cuando lo mire de nuevo, solo que esta vez encontré una expresión maliciosa pronunciada — ¿tonta Kitsune…te das cuenta de lo que acabas de aceptar?

((¿¡HUH!?)) Antes de que siquiera pudiera racionalizar las palabras de Sasori, me envistió, empujándome contra la pared de la ducha y despojándome de la toalla, aprisionándome y atrapándome contra el muro, clavando su rodilla derecha en mí entrepierna y sujetándome por las muñecas, llevando mis brazos contra la pared sobre mi cabeza — ¿realmente te das cuenta de lo que aceptaste mi querida Kitsune? — me preguntó mientras clavaba sus labios en mi cuello, sacándome un gemido.

Fue entonces que me di cuenta de las palabras de Sasori; realmente fui una tonta al aceptar su condición referente al pago; el precio original son trescientos quince mil yens; es lo mínimo que debo recolectar para Kakuzu; esto es un quinto del precio nuevo que acorde con Sasori; para que me page ese mínimo. Sasori tiene una ventana de seis minutos, seis minutos donde él podría fácilmente violarme, desenmascararme, hacer lo que quisiera ANTES de que siquiera yo pudiera intentar detenerlo para poder cobrar ese mínimo.

Sasori levanta su rodilla forzándome hacia arriba, dejándome en las puntas de mis pies, mientras sus labios y lengua recorren mi cuello de tal manera que mi aliento empieza a enrarecerse.

Sasori muerde el lóbulo de mi oreja derecha, para seguidamente susurrarme con superioridad — Voy a disfrutarla mi querida Kitusune…voy a disfrutar de tu exquisita piel, voy a disfrutar de todo tu ser estos seis minutos; después de todo… — muerde nuevamente mi oreja, sacándome un gemido ahogado — Kakuzu, puede ser mucho más aterrador que yo…cuando no consigue su dinero…

No podía negar esas palabras, tanto así que…lo primero que leí en la carpeta cuando la abrí fue una advertencia grande y en rojo "reza al Dios que te encomiendes si no regresas sin mi dinero; o abras deseado nunca haber hecho negocios con migo…"

Me gustase admitirlo o no, este escorpión me tiene atrapada en sus tenazas; y con un aguijón más que dispuesto a inyectarme su veneno…

Tori: Pajaro en japonés

Kitsune: Zorro en japonés

Aunque esto ya debería ser conocimiento básico, lo dejo para los que no sepan :D

Ok, admito que me costó un poco escribir este capítulo; en más de un sentido; debido a lo que sigue en el fic, me vi en la obligación de cambiar el Rating de T a M, además, me va a tomar un poco más de tiempo actualizar, ya que he conseguido trabajo de nuevo :D

En fin, espero lo hayan disfrutado, espero sus reviews, hasta la proxima :)