OoC
Disclaimer: Naruto no me pertenece, es una obra Masashi Kishimoto
Lenguaje Soez
Amiga.
Hubo un tiempo en el que llegue a llamarte rival gracias a Sasuke… Después de trabajar contigo, y descubrir quién era verdaderamente aquel que nos separaba… Pude llamarte amiga. Y ahora que se lo que has estado sacrificando por Naruto…
.
.
.
.
.
Aquel día que Kakuzu-sensei te llamó para realizar una "diligencia" con Kabuto, estaba tan mezclada en Ira por lo que Sasuke te había hecho, por cómo había llamado a Naruto. Y a la vez tan alegre y risueña por los comentarios que hicimos a Kabuto acerca de nuestras constantes peleas por el desgraciado ese… Que realmente no noté lo extraño de la situación… El que Kakuzu-sensei enviara alguien a realizar una "diligencia"
Más aun, ese "resto de día libre" que conseguiste con tu primera tarea para Kakuzu-sensei. Recuerdo haber dicho:
"¡Primero arde el cielo y se congela el infierno antes de que Kakuzu-sensei de un resto de día libre!"
No lo pensé claramente en ese momento. La única forma de que Kakuzu hiciera eso seria porque acaba de embolsarse una cantidad absurda de dinero. No fui capaz de unir los puntos en ese momento.
Tampoco que me ayudaste mucho que se diga… Me llamaste y me pediste ayuda para buscar un apartamento nuevo, con buenas razones. Acepte.
Recuerdo haber bromeado con algo que iba como "¡¿Acaso te acostaste con él!?" tu falta de respuesta, la expresión que tenías marcadas mostraba que di en el clavo… No fue con él… No tendrías suficiente dinero para poder pagarle ese servicio… Pero con alguien te acostaste ese día, de eso estoy segura…
A decir verdad, creo nuestra relación empezó mejorar mucho después de ese día. Si bien los insultos la una para la otra seguían como siempre, ya no se sentían pesados ni ofensivos en lo más mínimo, simplemente era nuestra forma hablar entre nosotras. La forma en la que siempre nos habíamos tratado… Y a la final siempre nos reíamos y burlábamos. Resultaba muy divertido.
Creó que lo más me cegó y me impidió ver el panorama completo fueron mis constantes acosos para contigo acerca de Kabuto. Pasaban tanto tiempo juntos que empecé a fastidiarte cuando estábamos las dos solas con comentarios jocosos acerca de ustedes dos.
"Y Sakura, ¿qué tal es en la cama?" "Si sigues así uno va a tener que irse del equipo." "Siempre has sido buena para suprimirte… al menos que Ino, Naruto o mi persona te fastidiemos" Ninguno de mis comentarios era mal intencionado, solo decía lo que veía… Y por más que lo has negado, sé que muy en el fondo tengo razón.
Siete meses pasaron, y ustedes dos iban y venían de cada rato. Había días enteros en los que ni siquiera se mostraban por Konoha, y Kakazu como si nada… No sé por qué no me di cuenta en esas ocasiones, ¿Tú y Kabuto faltando al trabajo y Kakuzu de lo más normal? Eso era realmente extraño… No. No me di cuenta hasta ese día…
La puerta de nuestra oficina se abrió de golpe, la puerta de metal no se dañó… y de alguna forma el manubrio interno tampoco lo hizo… Porque la pared interna se agrieto ante semejante golpe… Tsunade-sama realmente es una mujer aterradora.
―Karin, Hidan, afuera… AHORA…―comandó Tsunade. Jamás la había visto tan enfadada, rápidamente observe a Kakuzu-sensei, aun con la entonación sangrienta de Tsunade, este se limitó a mirarla de reojo, chasquear la lengua y con la cabeza nos pidió que saliéramos.
Tan pronto puse un pie afuera, la puerta tras mío se azoto con tal fuerza que casi me derriba. Pude escuchar a los cristales del pasillo vibrar del golpe de viento.
― ¿Que rayos fue eso…? ―pensé en voz alta.
― ¿Acaso importa? ―me respondió Hidan a mi lado, aburrido y sin darle mucha importancia― Solo la discusión de dos viejos estúpidos ―añadió. Antes de preguntarme si deseaba ir a la morgue abrir algunos cuerpos.
Me contuve las ganas de responderle. Ya que, en realidad tenía curiosidad de la actitud de Tsunade. No la escuchaba claramente sus palabras, pero si su voz enardecida detrás de la puerta. Tsunade-sama jamás había llegado a discutir con Kakuzu de semejante manera. Ella conoce muy bien los defectos del zombi ese, así que… ¿Porque discutían? fue ahí cuando pensé en lo obvio… Tú, Sakura.
Hidan ya se había ido, y yo estaba tan ensimismada en mis pensamientos que no me di cuenta del tiempo pasar. La puerta detrás de mí se abrió de golpe. Giré enseguida encontrando los furiosos ojos de Tsunade clavados en mí.
―Ven conmigo… ―ordenó… aunque sería una orden si pudiera negarme. En realidad, me sujetó por la muñeca y me arrastro todo el trayecto desde nuestra oficina a la suya. Abrió la puerta y me lanzo como si fuera una muñeca de trapo, cerrando con llave.
― ¿Donde esta Sakura? ―me preguntó sin dar rodeos, sentándose en su sillón.
― ¿La frentona? ―respondí por inercia… Cosa de la que me arrepentí de golpe al sentir mi estómago hundirse. Era como si su mirada me hubiera propiciado un fuerte golpee― No… No lo sé, es enserio Tsuande-sama, realmente no lo sé.
Nunca creí que las miradas pudieran matar… No lo hacen… pero si causan un efecto similar. Esos ojos furiosos me asfixiaban, me robaban el aliento, mi tensión se disminuyó, mi cuerpo apenas y respondía, estaba bañada en sudor… sentía que estaba por desfallecer.
Para mi fortuna, Tsunade-sama se percató de esto. Cerró sus ojos y respiro profundo; en ese instante yo me deje caer exhausta al suelo, recupere mi aliento, mi color, y parte de mi calma.
―Lo siento… ―musitó. Me coloque de rodillas y la vi con la derecha en la sien. Se veía preocupada, mucho.
―Karin, ¿que sabes de Sakura, que sabes de ella de estos últimos meses? ―me preguntó mientras observaba algún punto en el vació.
Esta demás decir que le respondí… De tus constantes vaivén con Kabuto a realizar quien sabe que tareas de Kakuzu, ella suspiró.
―Me lo imagine… ―respondió, guardando silencio.
―Karin, necesito tu ayuda… Para proteger a Sakura.
― ¿De qué?
― ¡Del desgraciado de tu jefe! Alguien como tu debe de estar al tanto de los rumores que lo rondan.
Claro que esta lo estaba, pero nunca le di mucha importancia, parecían historias de fantasmas infundadas y sin sentido.
―Sakura… ¿está en problemas? ―preguntó, mientras me levantaba del suelo.
―No lo está… Y ESE… es el condenado problema ―me respondió indignada.
―Ni Sakura ni Kabuto se encuentran en el hospital, y sin embargo no se encuentran en falta gracias a Kakuzu… ¡Malditos papeles! ―golpeó la mesa con su derecha― ¡Maldita burocracia! ―sus palabras fueron seguidas por otro golpe. Pude escuchar su escritorio crujir bajo sus puños.
―Pero… Si su estadía en nuestro grupo es un problema, ¿porque no la separa de nosotros y listo?
― ¡No puedo. Por lo menos bajo el ala de Kakuzu está segura. Su licencia y carrera no peligran gracias a todas las artimañas de ese desgraciado; si la saco de su grupo, y empieza a desobedecerme y sigue realizando las diligencias de Kakuzu, su carrera peligrara porque tendré que reprenderla y todo su duro esfuerzo se abra ido al caño!
Jamás había visto a Tsunade tan molesta… realmente se preocupa por ti Sakura.
―Y si la despido… no podre protegerla y sé que seguirá haciendo lo que sea que hace en este momento… ―Tsunade hizo una pausa, respiró profundo antes de seguir―… Lo único seguro es que… Si le llegase a pasar algo… Ni todo el dinero salvara a Kakazu de esta…
Después de eso… Tsunade no pudo hacer ningún otro comentario y se limitó a pedirme que me retirara. No tenía la más mínima idea de lo que estabas haciendo… Pero si sabía la razón de tus acciones… Naruto.
.
.
.
.
.
Lo primero que intente fue comunicarme contigo, y como era de esperarse… No respondías tu teléfono. Sabía que hablar con Kakuzu-sensei seria infructuoso. Si lo que estabas realizando implicaba negocios, él no tenía razones para rendirle cuentas a nadie, mucho menos alguien como yo…
Repetidamente intente llamarte en el transcurso del día hasta que finalmente, cerca de las ocho de la noche me contestaste.
― ¿Karin? ―no necesitaba verte para saber que estabas soñolienta, cansada, exhausta… ¿Cómo rayos deje pasar esto? ― ¿Que sucede?
―Sakura, necesito hablar contigo, AHORA… ―te respondí mientras subía a mi carro para ponerme en marcha a tu apartamento.
―No puede esperar para mañana, estoy…
―Sakura… ―te interrumpí. Respire hondo para controlarme un poco y evitar que me cortaras al escucharme gritarte―… Hoy, acabo de ver a una mujer quebrarse por una niña que no es suya. Porque esa mujer la aprecia y se preocupa mucho por ella.
― ¿Huh? ―me respondiste ignorante de lo que acaba de decir.
―Tsunade-sama estuvo a una provocación de asesinar a Kakuzu por lo que pude escucharla discutir desde afuera de nuestra oficina… ―aunque intente mantenerme calma, mi carácter me lo impidió―… Para luego arrástrame a su oficina y casi provocarme un paro respiratorio con su mirada y terminar contemplando a una de las mujeres más fuertes que conozco… ¡Quebrarse de impotencia frente de mí porque su aprendiz no aparece por ningún lado!
No diste respuesta, pero pude verte… Pude ver el horror marcado en tus cansados ojos.
―Si no me dices que rayos has estado haciendo… Vas a tener que…
―Solo… ―me interrumpiste, dudando, y hasta cierto punto, podría decir que quebrada―… Solo dame algo de tiempo para despabilarme. Ven… pero no le digas nada a Hinata o Naruto quieres…
Veo que no te fue difícil adivinar mis palabras… Si alguno de ellos dos se enterara de que estás en andadas peligrosas para conseguir dinero para Naruto, probablemente se rehusarían por completo y te pedirían que te detuvieras… Lo siento Sakura, pero era la única manera de convencerte de hablar.
.
.
.
.
.
No tuve que tocar la puerta de tu apartamento cuando me abriste. Buena señal el hecho de que me estuvieras esperando… Pero enserio Sakura, que has estado haciendo, ¿cómo deje pasar esto?
Solo mirarte era pesado, me producía estrés y cansancio. Tu cabello estaba algo alborotado y llevabas una taza con café en tu mano… ¿tú tomando café, y a estas horas? Lo único limpio y agradable en tu persona eran tus pijamas.
―Pasa… ― pediste de mala gana. Le di poca importancia a tu tono molesto y te seguí dentro del apartamento, me hice paso hasta la sala, sentándome en uno de los sillones.
Mis ojos se fijaron en una carpeta sobre la mesa, y junto a esta, un bolso negro. No tuve que preguntar siquiera por esas cosas cuando tú me pediste que las revisara mientras tomabas asiento frente mío.
Abrí la carpeta y de inmediato reconocí el formato de Kakuzu-sensei… seguido por el nombre del paciente… Y los gastos de su intervención…
Simplemente, me quede sin palabras. Mis manos temblaban y sentí el sudor frio bañando mi frente. Intente articular palabras… Pero no podía controlar mis labios, tartamudeaba incoherencias. Gracias a Kami que eres una buena entendedora, y mi estado fue más que suficiente.
―Piensa en lo peor que pueda hacer un medico… ―comentaste muy calmada… Fastidiada, pero calmada―… Es exactamente eso lo que he estado haciendo para Kakuzu…
Lo peor que puede hacer un medico seria romper su juramento… Practicar medicina de forma ilícita. Aquel enorme bolso entró en mi capo visual, coloque la carpeta sobre la mesa y lo tome de inmediato para ver su contenido… Una máscara, una peluca negra bien guardada; bata, ropas, un celular, equipo de quirófano, otra carpeta y otros objetos.
―Que rayos… ―mustie… antes de clavarte mis ojos perturbados― Sakura... ¿qué has estado haciendo…?
―Amputaciones, cirugías, trasplantes, intervenciones. Más de lo que alguna vez podría hacer en Konoha… ―me respondiste con una mezcla entre sarcasmo y soberbia.
―A quienes les has estado realizando todas esas cosas, a criminales, ¿¡Yazukas?! ―no me resultó difícil deducirlo. Todos los rumores acerca de Kakuzu-sensei tenían sentido si los unías al crimen organizado y el bajo mundo. La sonrisa que me entregaste en ese momento me molestó aún más
―Sakura, te das cuenta de lo que haces, ¡te das cuentas de todo lo que arriesgas al hacer esto!
― ¡Crees que no lo sé! ―replicaste con furia, lanzando tu taza contra la pared. No puedo culparte por eso, si bien tienes mal carácter, la falta de sueño no te ayuda a controlarlo― ¡Crees que estaría haciendo esto si no hubiera una verdader…!
Pude ver cómo te tambaleaste, me levante de golpe para sujetarte y evitar calleras al suelo.
―Gracias… ―me susúrrate mientras te sentaba de nuevo.
―Cuanto has reunido… ―te pregunté mientras me sentaba al lado de cansado ser. Dejaste caer tu cabeza hacia atrás, signo de te agotamiento:
―Setenta y ocho millones, trescientos ochenta y cuatro mil, setecientos ochenta y nueve yens con cuarenta y cinco… Todo eso en estos seis meses… ―No sé qué me sorprendió más: la enorme masa monetaria que has reunido… O el hecho de lo exacto de la cifra. Soltaste una risa tonta antes de añadir, entregándome una sonrisa agotada.
―Disculpa lo exacto… Pero con Kakuzu no un "casi" ochenta millones ―parpadee un par de veces antes de terminar por soltar una risa yo también.
―No, no hay un "casi ochenta millones" ―replique divertida, sacándote una sonrisa momentánea que iluminó tu rostro por un instante― ¿Y ese dinero, donde esta?
―En una cuenta de Kakuzu… Ese presupuesto está vigente por dos años… necesito llegar a esa cifra, o acercarme lo suficiente en estos dos años para… ―un bostezo te interrumpió, sonríe… y al mismo tiempo me entristecí al verte en ese estado.
―Disculpa, pero tengo…
―Tranquila, está bien… ―te detuve mientras pasaba tu brazo sobre mi cuello para ayudarte a ponerte de pie―… ahora, lo importante que descanses. Si te dejo aquí sola, te terminaras cayendo camino a tu cama
Me miraste de reojo mientras te ponía de pie, pude verte sonreírme antes de bajar tu mirada― Gracias…
Tan pronto te deposité sobre tu cama, caíste dormida al instante. Me sentí como una madre acomodando a su hija, arropándote y colocándote en la posición correcta… Igualmente tu terminaste de acomodar sola. Respiraste profundamente antes de exhalar, pude ver tranquilidad reflejada en tu rostro, como una pacífica sonrisa iluminaba tu ser. Realmente necesitabas hablar de esto con alguien.
No se cómo sentirme… Yo conociendo a Kakuzu-sensei, sabiendo su modus operatis… he intente presentarle el caso de Naruto así como así. Té en cambio… has ido más lejos de lo que nadie alguna vez hubiera ido por un amigo… Me hubiera gustado hacer un comentario que… Respire profundo antes de encaminarme de vuelta a la sala. Había algo dentro de ese bolso que llamó mi atención.
Esa carpeta. La tome y abrí… Eran todas las instrucciones y advertencias de Kakuzu acerca de estos trabajos del bajo mundo… No sé porque me sorprendió descubrir todo esto… es Kakuzu-sensei de quien estoy hablando. Alguien que ama tanto el dinero no se limitara a lo que puede ganar en un hospital… Realmente la definición que le dimos aquel día era más que apropiada. Ese maldito viejo no es más que un Lich… un monstruo succionador de almas.
Saque mi teléfono de inmediato y marque su numeró, solo repicó una sola vez antes de que contestara.
―Que sea bueno… ―refunfuño molesto.
―Kitsune no podrá trabajar por los próximos días… ―fui directo al grano. Mi tono no era precisamente amistoso.
―Ya veo… esa idiota… ―masculló molesto. Era la primera vez que un insulto dirigido Sakura me sacaba de quicio, que me hacía hervir la sangre― En fin Karin, ¿qué quieres? No tengo toda la noche y estoy ocupado en estos momentos.
Me gustaría decir que chantajearlo… Pero era evidente que no me sería posible. Cualquier evidencia en mis manos resultaba más incriminatoria para ti Sakura, que para el mismo Kakuzu. Sin mencionar que todo el dinero que habías ganado y esforzado en ganar para Naruto se encontraba en sus manos de ese desgraciado…
―Quiero… una "máscara…"
Hola a todos, por fin la continuación de este fic :)
Con tantos proyectos que he empezado, continuado y corregido. Retos que he tomado y vida fura de fanfiction en general… Por fin he podido he encontrado algo de tiempo para continuar este fic, no se preocupen, que este fic vera su final, si culmine Suna no Hinata, el cual lo tuve abandonado por un buen rato. Este también culminara :)
Espero lo hayan disfrutado… Y si es así, me gustaría leer sus reviews y seguirlos leyendo en mis próximos fics. Hasta la próxima, cuídense mucho, cya :)
