Disclaimer: Naruto no me pertenece, es una obra Masashi Kishimoto
Lenguaje Soez
Perspectivas.
Lo último que recordaba era a Karin ayudándome a llegar a mi cama… Y tan pronto fui depositada caí dormida tal cual princesa.
No tenía idea de cuánto dormí… Lo único seguro era que mi estómago estaba devorándose así mismo. Jamás había estado tan hambrienta en mi vida. Me importaba muy poco la hora o siquiera cepillarme. Lo único que quería era saciar mi apetito.
Me levante mal humorada, me encamine a mi cocina y abrí uno de los estantes sacando una decena de tazones de ramen instantáneo. Calenté un poco de agua y fui preparando uno a uno.
Antes de que me diera cuenta, había terminado el décimo pote de ramen… Y pensar que yo reprochaba a Naruto por hacer esto mismo. Me levante, bostece y fui a realizar mis tareas matinales… o eso creí.
Lo iluminado de la habitación y el bullicio del exterior indicaba una hora avanzada del día, no le di importancia.
Abrí la regadera para sentir el agua. Solo las primeras gotas hicieron que me derritiera por el deleite de lo tibia temperatura… ¡Al diablo con ducharse!, me tomaría mi tiempo usando la bañera.
Cerré la puerta del baño y me desconecte por completo de todo. Cepille mis dientes, cerré la regadera, tome uno de los frascos en mi repisa para prepararme un relajante baño de burbujas.
Mis pies me lo agradecieron, mis piernas siguieron… Todo mi cuerpo me agradeció el consentirlo en ese momento, de verdad que los últimos tres días habían sido bastante fuertes.
Cerré mis ojos y me sumergí hasta que solo estos y las puntas de mis rodillas sobre salían de las burbujas.
― ¿Cómo llegue a esto? ―me pregunte exhausta; era una pregunta valida. Desde un punto de vista lógico… Nada de lo que hacía para ese momento lo era. Perdí a mi novio, perdí mi viejo departamento, arriesgo mi carrera Y vida con cada nuevo "trabajo" para Kakuzu DEL cual no tengo ganancia; preocupo a mis amigos y cercanos debido a constantes desapariciones, y hasta hace poco estuve a punto de desfallecer por exceso de trabajo, todo para que…
Mis ojos se abrieron ante lo que estaba a punto de pronunciar. Se entre cerraron nuevamente, saque mi cabeza y la deje reposar sobre el borde de la bañera mientras acariciaba mis cabellos para finalmente cerrar mis ojos… No podía proseguir. Si respondía ese "¿Para qué?", echaría a perder todo lo que he progresado en estos meses… Abandonaría a su suerte a dos preciadas personas para mí, por no decir que ya se encuentran exiliadas, salvo por Karin… No conozco a ninguna otra persona que se preocupe por Naruto actualmente.
Suspire, apaciguando mis pensamientos, procure calmar mis emociones. Decidí darle la vuelta al asunto, y cuando lo hice… No pude evitar sonreír y reírme ante todo lo que vi abrirse frente a mí.
Perdí a mi novio… Pero porque descubrí la escoria que se escondía detrás de esa cara bonita. Perdí mi viejo departamento que tanto me gustaba… Pero conseguí uno nuevo, uno del cual YO soy la dueña.
¿Arriesgo mi carrera…? Sí. Muy cierto… Por lo menos al nivel legal la estoy arriesgando. Fuera de lo legal mi futuro estaba asegurado.
¿Arriesgo mi vida? Relativo. Le caigo muy bien a la mayoría de los clientes de Kakuzu, y sus subordinados le tienen miedo a "Kitsune". Mi mal carácter me ha dado fama de ser peligrosa… Eso sumado a las personas que ya de por sí he terminado golpeando y lastimando para luego tener que curarlas… Lo mejor de todo es que me terminan pagando por el pequeño show que por lo general se monta…
¿No tengo ganancia…? Soy dueña de un apartamento gracias a mi primer trabajo, sin mencionar que algunas "propinas" resultan bastante ostentosas y he podido ahorrar un poco, aunque la mayoría va para el fondo de la operación de Naruto. Sin embargo, no encontré justificación para mis otros dos planteamientos, mi sonrisa se volvió irónica y negué con la cabeza agradeciendo que aún tuviera ese lado humano en mi persona… De que aún me preocupaba por mis amigos y seres queridos… No me había terminado de corromper y convertirme en otra "Kakuzu".
Respiro profundo, llenando mis pulmones para luego exhalar, jamás se había sentido tan bien tomarse un descanso… Pero me gustase o no, esto todavía no terminaba, aun no llegaba a mi meta, aun me faltaba mucho por recolectar y tenía que reportarme de vuelta o me colgarían por dos lados.
Salí de bañera, quite el tapón, alcance mi toalla para secar un poco mi cuerpo, abrí la puerta que conducía a mi cuarto para darme cuenta de aquel bullicio que empezaba a fastidiar.
Me fije en la hora en el reloj en mi mesa de noche, era pasado del medio día, suspire una vez más, eso explicaba el agite de afuera, solté la toalla y alcance mi celular… Solo para darme cuenta de algo sumamente extraño.
―Esto no puede estar bien… ―musité. Rápidamente regrese la mirada a mi reloj, cambie la función para ver la fecha… Era la misma de mi celular, un escalofrió recorrió mi cuerpo de pie a cabeza. Eso también explicaba el hambre que tuve al despertar…
.
.
.
.
.
Simplemente no podía creerlo ¡Dormí por un día y medio! Si no me mataba Tsunade, me mataría Kakazu o viceversa… ¡O ambos!
Estacione lo más rápido posible, salte fuera de mi carro, tome mi bata, mis cosas y me encamine a la entrada del hospital con la esperanza de NO toparme con Tsunade-sama… Sin embargo apenas coloque un pie dentro de la recepción, Momichi la recepcionista me llamó, informándome de que Tsunade quería verme. Cada cabello de mi cuerpo se me erizo y un escalofrió recorrió mi espina… me congele de golpe ―Ok… ― fue mi respuesta.
Saque mi celular para contemplar de nuevo la hora. Una de la tarde… No tenía llamadas perdidas de parte de ella, probablemente Karin inventó alguna que otra excusa para justificar mis faltas, pero me sorprendía no tener llamadas perdidas de Kakuzu… Aunque no importaba en estos momentos. Frente mí se encontraba la puerta de la oficina de Tsunade-sama.
Golpeé un par de veces, la escuche preguntar quién era… Respondí temerosa. Silencio fue lo que siguió después. Un fuerte estruendo estremeció mi ser nuevamente y un sinfín de preguntas invadieron mi psique recordando las palabras de Karin de hace casi dos días. En verdad Tsunade-sama ha sido como una madre para mí. No solo aquí en el hospital, sino también a través de toda la facultad de medicina donde la conocí en una conferencia. Siempre me ha ayudado y apoyado, y yo aquí… Preocupándola más de la cuenta
La puerta se abrió de golpe, cerré mis ojos, no quería verla, esperé de todo, un reproche, una bofetada… Pero jamás lo que sucedió. Un fuerte abrazo como el de una madre que acaba de reencontrar a su hija perdida en un festival.
―Sakura, que bueno que estés bien ―me susurró. ¿De qué me perdí? No podía hablar, me sentía atónita, confundida, ¿Porque no me reprochaba, que rayos estaba sucediendo?
Lo siguiente que sucedió fue ser escoltada dentro de su oficina donde me sentó frente a su escritorio, recorrió sus cabellos con frustración, llego a su asiento donde por fin encontrar a la Tsunade que recordaba.
― ¿¡Se puede saber en que estabas pensando Sakura!? ―me gritó golpeando y haciendo crujir su escritorio― ¿¡Se puede saber que tanto has hecho estos últimos meses, desapareciéndote así como así!? ―no pude curvear mis labios soltar una única risa, quizás la reacción más tonta en toda mi vida, sentí aquella mirada penetrante y furiosa única de mi maestra.
Me tuve que disculpar al instante antes de que su mano tomara el teléfono que tenía peligrosamente cerca y me lo arrojara contra la cabeza.
―Lo-Lo siento, no es lo que piensa. ―respire hondo, le sonreí―. Solo que extrañaba esos regaños de usted Tsunade-sama. ―añadí con la sonrisa más grande que he podido dar en los últimos meses. He estado sumergida en tanta basura todo este tiempo que había olvidado lo bien que se sentía entregar ese pequeño gesto que se sentía innatural en mi a estas alturas. Me dolieron las mejillas de lo solo hacerlo.
La pude ver inhalar una gran bocanada de aire para seguidamente liberarlo, se dejó caer sobre su sillón, abrió uno de los cajones de su escritorio, sacando un pequeña botella de Sake… Esto podía ser o muy peligroso o muy bueno.
―Realmente Sakura… ¿Que voy hacer contigo? ―me respondió antes de abrir y dar un sorbo a la botella. De inmediato la tapó y guardó, una buena señal― Pero Sakura, ¿Que rayos has estado haciendo estos meses? Kakuzu podrá hacer un muy buen trabajo encubriendo tus desapariciones… ―sus palabras me helaron y tensaron al instante―… Pero eres una completa idiota si crees que no me doy cuenta de ellas.
No pude responder al instante, bajé mi mirada. No podía decirle que he estado trabajando de ilegal, para el bajo mundo, para la mafia. Sacaría la botella grande, y AHÍ realmente estaría en problemas.
―Pasantías… ―fue lo que salió de mis labios al momento que levante la mirada, solo para que mis ojos se cruzaran con aquella mirada ceñuda y violenta, estudiándome… Fue entonces que me pregunté― ¿Y si ha hablado con Karin, y si lo que busca es discrepancias entre nuestros relatos?
―Tsunade-sama, usted debe de estar al tanto de los exámenes de Naruto.
―Claro que lo estoy ―me respondió cortante. No pude ocultar mi nerviosismo, el sudor que sentía en mi rostro me delataba. Era obvio que nada ganaba en ocultarle la verdad. Respire profundo y cerré mis ojos por un instante, tranquilice mis nervios, los abrí nuevamente, decidida. Algo que estoy segura que Tsunade-sama noto, sus cejas mostraron un ligero "tic", uno que estoy segura intentó contener.
―De acuerdo… sin más rodeos. Kakuzu me dijo que Naruto tiene esperanza, que puede curarlo; y después de pasar tanto tiempo bajo su ala… Le creo, creo y estoy segura de su palabra. Me prometió que si lo ayudaba con algunas "diligencias" de su persona, el costo de la operación se reduciría proporcional a la ganancia de la diligencia. ―explique firme y con mi mentón abajo, sus ojos se abrieron ligeramente ante la sorpresa. No podía mentirle a Tsunade-sama… Pero tampoco podía decirle la verdad a secas.
Cerro sus ojos, suspiro y se recostó a su sillón ―Solo puedo imaginarme con qué tipo de personas te relacionas― me respondió. Probablemente lo que sea que pasaba por su imaginación, era eso y peor.
―Pero me alegra que hallas sido honesta ―me miró con una sonrisa que mostraba tanto complacencia como resignación― Sé que no eres del tipo de persona que uno puede amenazar… Lo único que puedo hacer es pedir que te cuides. ―sentí en ese instante que un gran peso se me quito de mis hombros. Pude respirar nuevamente con tranquilidad
―Pero Sakura… ―me llamó con un tono de voz extraño, levante la mirada y la encontré fija en mí―… Sé que Naruto significa mucho para ti, pero deberías ser un poco egoísta debes en cuando, pensar en tu futuro, pensar en lo que quieres y en lo que tus amigos, Hinata y Naruto quieren para ti… Creo que si supieran lo que haces…
Sus palabras cesaron en el momento que fruncí el ceño molesta. Tsunade-sama se limitó a sonreír y negar con la cabeza ―Serás terca. Puedes retirarte― sentí una extraña pesadez en su voz, una que mezclaba alivio y resignación… Nuevamente me sentía como una niña siendo reprochada por su madre, me dio mucho gusto sentir aquello.
Me disponía a retirarme cuando me llamó nuevamente para entregarme un mensaje de parte de Karin, uno que no termine por entender.
― ¿Kumo protege a Kitsune? ―musite confusa ya en las afueras de la oficina― Kumo… Kitsune… ¿¡Kitsune!? ―porque no me resulto obvio en primera instancia, Kitsune es el nombre que uso durante mis "diligencias" entonces Kumo…
― ¡IDIOTA, en que rayos estabas pensando! ―me repetía mientras me hacía pasó vía a la oficina. Solo conozco otra persona con ese tipo de nombres… Ok, conozco otra más, pero esa lo lleva por nombre oficial y no por apodo para proteger su identidad.
Abrí la puerta de la oficina de golpe agitada para encontrar a mi jefe Kakuzu, como siempre con sus pies sobre el escritorio recostado a su sillón. Nuestras miradas se cruzaron, pero antes de que siquiera yo pudiera plantar protesta alguna, su voz carrasposa resonó en la habitación.
―Imbécil ―pronunció. No tengo idea que sucedió en ese instante, pero aquellas palabras me helaron la sangre, jamás he sentido algún tipo de temor alguno por Kakuzu, pero simplemente no podía moverme.
Su mirada transmitía mucha menos vida que antes, bajo sus pies del escritorio y se enderezo, posó sus manos sobre el escritorio, ladeo su cabeza, escuche los huesos de su viejo cuello acomodarse.
No sé qué tipo de fuerza me afectaba en ese momento, pero me antes de darme cuenta me encontraba dentro de la oficina a solas con aquel monstruo cuyas intenciones no eran leíbles por la máscara que ocultaba fuera lo que fuera detrás de ella.
―La próxima vez… ―articuló. Me sentí cohibida en ese momento aterrada, era primera vez que Kakuzu me transmitía aquella sensación de terror, ni siquiera Tsunade-sama había conseguido ese efecto en mí hace unos instantes. Cerré mis ojos, esperando lo peor―… Que necesites un descanso, avísame.
Incrédula ante esas palabras, abrí mis ojos de golpe, parpadee un par de veces― ¿Dis-Disculpe?
―Sabes que odio repetir las cosas ―me respondió serio, sin quitarme los ojos de encima. Aun así no pude evitar… relajarme ante ese comentario. Tonta yo
― ¿Usted… acaba de preocuparse por mí? ―pregunté. Se limitó a bufar.
―Me da igual que si te mueres, de hecho me gustaría a este punto ―replicó molesto―. Solo esperaba que alguien como tú tuviera más sentido común que el que mostraste hace poco. Solo idiotas sentimentalistas trabaja como mulas sin contemplar sus propios intereses ni salud ―se levantó de su silla caminando amenazante hacia mí, retrocedí un paso― Que Tsunade sospeche lo que haces me da igual. Que alguien descubra lo que haces por un descuido estúpido como lo es cansancio… No.
Mis piernas se movían de manera autómata, retrocediendo paso a paso hasta que me encontré acorralada contra la pared. Una violenta palmada se estrelló a mi lado, haciendo que me encogiera del susto.
Su cabeza se acercaba peligrosamente, su mirada sin vida me estremecía ―Si vuelve a repetirse… Si vuelves a ser descubierta por un descuido estúpido como ese… Vas a desear jamás haber hecho un trato conmigo… ―pronunció seco con aquella voz áspera y carrasposa. Aquellas palabras terminaron por robarme el aliento, sentí un escalofrió recorrer todo mi ser, como si la vida misma se escapara de mi persona.
―La única ventaja de tu estúpido descuido, ―su voz cambió súbitamente, tornándose apacible, separándose de mí mientras yo me desplomaba sobre el suelo con mi respiración agitada―, Es que ahora tengo otra recolectora eficiente a mi disposición. ―añadió regresando a su escritorio.
― ¿Otra recolectora? ―pensé en el instante que la puerta de la oficina se abrió, entrando un Hidan escandaloso y corriendo, seguido por una Karin molesta persiguiéndole y un Kabuto nervioso detrás de ellos.
―Karin ―pronuncie en un fino hilo de voz…
.
.
.
.
.
Yo creía que los Yakuzas con los que me codeaba día a día eran aterradores, pero nada se comparaba a un Kakuzu molesto. Nadie, ni mi primer encuentro cercano con Sasori me produjo un Shock tan grande o impactante. Tanto así, que cuando regrese en mi persona me encontraba sentada en la mesa de reuniones, en nuestra oficina solitaria y silenciosa… Salvo por un único acompañante a mi lado, Karin.
Sus brazos reposaban sobre la mesa, y su cabeza sobre estos, mirando en dirección contraria a mi persona. Cerré mis ojos y sacudí mi cabeza tratando de entender que sucedió ―Kakuzu puede ser muy aterrador― escuche.
Los abrí nuevamente para encontrar a Karin estirándose y saludándome, tenía una sonrisa perezosa marcada en su semblante ―No sabía que tan aterrador podía ser hasta que le pedí una máscara y le explique tu situación― añadió restregándose los ojos y colocándose los lentes ―Y yo que creí que la pasee mal con Tsunade-sama.
Aun me encontraba algo conmocionada, asimilando que Karin me hablaba tan tranquilamente, una simple palabra se escapó de mis labios "¿Porque?"
― ¿Como que porque? ―replicó incrédula, acomodándose los lentes― Naruto es mi primo, ¿Acaso creíste que eres la única que quiere ayudarlo? Además… ―pronunció desafiante cruzándose de brazos― Primero muerta a dejar que superes en habilidades.
Parpadee un par de veces antes de soltar una larga y sonorosa carcajada ―Sabes lo literal que pueden ser esas palabras…
―Mucho más con un cliente como Sasori… Hablando del mismo Sakura… ―mi risa cesó cuando escuche un extraño tono pícaro en la voz de Karin. La mira nuevamente, encontrando una expresión que hacia juego con ese tono― ¿Qué relación tienen tú y Sasori?
Retrocedí nerviosa mientras ante aquella pregunta, desviando mi mirada… En retrospectiva, fui demasiado obvia aquel entonces.
―No tansolo me recibió, se mostro molesto al ver que no se trataba de "Kumo" y no "Kitsune"… Luego se mostró preocupado cuando le dije que estabas agotada y desfallecida en tu hogar, acaso tú…
―No ―la corteje tajante, amenazando con el puño que cerraba con mi derecha. Aquella tonta sonrisa no se le borraba de su rostro, se limito a acentuarla antes de regresar acomodarse nuevamente en su silla.
―Te creó… Y es una lástima. No tienes idea de lo que te perdiste. ―comentó traviesa, haciendo que mis ojos se abrieran por completo en ella sin ocultar mi sorpresa.
―Espera tú y Sasori… ―ella asintió victoriosa antes de que yo pudiera terminar mi oración. Permanecí en silencio por unos segundos analizando aquello― Te das cuenta de que es Sasori… CUAL es su Hobby, de que puedes terminar como esas personas…
― ¿Sabes cuál fue mi tarea en esta ocasión? ―me preguntó muy tranquila. Negué temerosa― Tuve que ayudarlo a hacer una ―un escalofrió recorrió todo mi cuerpo ante esas palabras… Estaba agradecida de no haber sido elegida para dicha tarea, el escenario que me imaginaba no hubiera terminado para nada bien.
―Admito que no fue muy diferente a realizar una autopsia ―acoto muy tranquila, apoyando el codo sobre la mesa y colocando su índice sobre su mentón― Solo que lo que sacamos… No regreso a su dueño, quien sabe a dónde fueron a dar esos órganos.
― ¿Cuánto? ―pregunté. Evadiendo por completo el tema de que Karin acaba de disecar a una persona
―Dos millones y medio. ―respondió. Tengo que admitir que estaba sorprendida, en su primera gira por este mundo y Karin había conseguido más de lo que yo le saque a Sasori en nuestro primer encuentro―. Solo el sesenta por ciento de esa cantidad fue por acostarme con él ―replico con una sonrisa de oreja a oreja.
Nuevamente parpadee, asimilando sus palabras ―Creo que mejor dejamos esta conversación para después… ―taje de una vez, esto se estaba descontrolando y poco. Por más que tenía curiosidad de saber cómo fue que Karin llego a eso… Donde nos encontrábamos no era precisamente el mejor lugar para tocar el tema.
Ella sonrió antes de terminar soltando una risa aleatoria… Una que me contagió y no pude evitar unirme a ella. Era extraño, pero se sentía bien hablar con alguien acerca del tema, hacer de lo que estaba haciendo. Kabuto era un buen confidente, pero únicamente cuando nos movíamos de lugar a lugar, con Karin en cambió… Sentía que podría ser más abierta en este aspecto y hablar en cualquier momento.
―Ya no estás sola Sakura ―una voz tierna y compasiva llego a mis oídos. La mire y encontré sonriéndome― Aun tenemos tiempo, podemos turnarnos para realizar las "diligencias" de Kakuzu.
Aquella sonrisa era honesta… Pero no podía evitar notar que me ocultaba algo, decidí portarme muy mal, aun sabiendo que rompería el momento ―tu chofer es Hi… ― tuve que retroceder para esquivar el golpe que casi conecta en mi mejilla por el comentario. Ver a Karin perturbada y quejándose de manera histérica ante el hecho que había acertado me sacó una carcajada como nunca en la vida.
Realmente quería agradecerle, quería agradecerle por todo lo que estaba haciendo, pero simplemente no podía, no podía contener mi risa que crecían con cada quejido de la pelirroja; la mejor forma de agradecerle sería reunir el dinero lo más pronto posible para quitarle el martirio de tener que lidiar con Hidan por chofer.
Supongo que mi nueva amistad con Karin es algo que debo sumar a lista de cosas positivas por haber aceptado este trabajo… Y no voy a quejarme por eso.
