Disclaimer: Naruto no me pertenece, es una obra Masashi Kishimoto... Pero la historia es original de mi persona.
Aclaratorias:
OoC en personajes
Quiero dejar esto muy en claro de una vez: esto no es un fic Bashing a Hinata, esto es un darkfic, un fic donde todo va cuesta abajo, así que si me ven mutilando y torturando a Hinata no es porque la odie, sino porque es la temática del fic… Es todo y gracias
Guerra declarada
Cada fibra, cada célula de su cuerpo se había sobrecargado, su garganta se había desgarrado, llenando su boca con el sabor de su propia sangre; incluso con su cuerpo adormilado no pudo evitar retorcerse ante el cruel e inhumano trato que recibió.
No tuvo un respiro, un descanso del sufrimiento que ella le causaba. Su corazón por más que se desbocaba jamás se detuvo, ella se aseguró de que fuera así. Su voz hacía eco una y otra vez… comentarios sarcásticos, sorpresivos, jocosos, y enfermizos llenaban su psique; y a la final… lo último que pudo ver fueron sus ojos carmesís enmarcados en sus lentes rojizos, su pelirrojo cabello cayendo sobre su rostro y una sonrisa divertida… casi diabólica en sus labios antes de que todo finalmente pasara a negro.
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oOoOo
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Lo único que había en su psique eran señales de advertencia y dolor… ¿Pero porque llegaban? ¿Estaba viva?
Sus dedos reaccionaron primero, raspando la superficie debajo de ellos, dura y áspera; piedra sin lugar a duda. Se quejó, lentamente viró su cuerpo, llevando sus brazos a su estómago, tosiendo un par de veces.
―¿Dónde…? ―pronunció adolorida. Sus ojos lentamente se abrían, mostrando un panorama borroso y obscuro; una fuente de luz inestable alumbraba de manera tenue aquel lugar. El sonido y el olor le indicó que se trataba de una, o varias antorchas.
―¿Dónde…? ―quedó boca abajo, intentó levantar su cuerpo pero le resultaba una tarea titánica. Liberando su estómago y haciendo uso de sus manos, lentamente fue tomando altura hasta quedar en cuatro. Levantó la cabeza, parpadeando varias veces hasta que sus ojos terminaron de acostumbrarse a su nuevo ambiente. Miró en dirección a la luz, encontrando barrotes de acero y las antorchas que iluminaban aquella mazmorra.― ¿Dónde estoy?
Hinata gateó hasta llegar con la pared donde pudo recostarse y analizar más calmadamente la situación. Intentó cerrar los ojos para recodar lo que había sucedió, pero esa sola tarea la abrumo, viéndose obligada abrirlos de inmediato ante las imágenes de… ella.
―Cierto… ―musitó molesta apagada― soy su prisionera. ―. Nuevamente dirigió su mirada a la reja a su izquierda, no podía ver más que un par de pasillos, uno que pasaba frente a su celda y otro que bajaba a este. Bajó su mirada para estudiarse, no se sorprendió mucho de lo que terminó encontrando.
Tenía nuevos grilletes en sus muñecas y tobillos, mucho más gruesos que los anteriores, también más pesados; cada grillete tenía el mismo conjunto de Kanjis, probablemente jutsus que había sido grabados anteriormente. Había sido despojada de sus ropas, un camisón viejo y gris era lo que vestía, junto a un short de mismo color y apariencia similar; este caía hasta medio muslo con una cuerda que hacía las de cinturón. Podía sentir que aún tenía algo de ropa interior, la misma deportiva que siempre usaba. No pudo evitar arquear la ceja ante ese "gesto gentil" de su carcelera.
Sus manos estaban llenas de raspones, sus piernas y brazos igual, en adición a las ya antiguas cicatrices de sus anteriores intervenciones. Su nueva habitación no era más que una mazmorra, una verdadera prisión: un colchón en la esquina opuesta y un trozo de madera en el suelo, no quería levantarse en ese instante, pero suponía que esa era una fosa séptica para que ella depusiera y orinara; si se podía considerar un lujo como tal era que en dicha celda fácilmente cabrían más diez prisioneros y estaba ella sola. Paredes, techo y el suelo eran de piedra, y este último tenía algo de paja regada alfombrando un poco el mismo.
Hinata suspiró y nuevamente su estomagó le ardió, cuando despertó creyó que algo malo le sucedía a su estómago… Pero no era nada de eso, era simple hambre la que tenía; lo cual le hizo plantearse una pregunta "Cuanto tiempo tenía en ese lugar" y por cuanto rugía su estómago se percató que debió pasar varios días en esa condición
―No recuerdo esta área ―musitó pensativa. La celda en la que se encontraba no era algo que hubiera visto en la guarida de Orochimaru, La celda, ¿Era nueva, o había sido movida de guarida?
Un sonido metalizado la alteró, era el de una enorme puerta de metal siendo abierta. Aquel otro corredor se iluminó con la tenue luz de una nueva antorcha para que seguidamente se escucharan dos juegos de pisadas y una voz… una inconfundible voz, cantando una canción que ella desconocía.
Lo primero en bajar fue un hombre, de piel grisácea y ojos rojos, vistiendo una capucha de cuerpo entero que solo mostraba su rostro y brazos bien desarrollados e igualmente llenos de cicatrices. La siguiente persona en hacerse presente llenó a Hinata con un enojo y furia que jamás había sentido por nadie, Karin; vistiendo sus ropas de siempre con una charola en mano, en la cual llevaba comida, una taza de arroz, pescado y té humeante. Incluso a la distancia que se encontraba, Hinata podía olfatearla y degustarla, olía exquisita… más con el hambre que cargaba.
Karin finalmente abrió sus ojos y una enorme sonrisa sincera se pintó en sus labios ―¡Por fin despiertas Hinata-chan! Me tenías preocupadas, tres días inconscientes… De verdad se me pasó la mano en el quirófano― agregó de manera tonta. Hinata juntó sus cejas en respuesta lo cual le produjo una risa divertida a la pelirroja. Negó con la cabeza ―¡Bienvenida a mi humilde morada Hinata-chan!
«¿Su humilde murada?» se cuestionó confusa Hinata «Entonces, estoy en otra guarida» sus ojos se abrieron ante dicho pensamiento, estaba ella sola con… ¡¿Karin?! Sus ojos se posaron en el acompañante de la pelirroja, esta se percató de esto, sonrió:
―Se llama Ichimaru ―pronunció con suficiencia Karin, consiguiendo la atención de Hinata― No es muy hablador que se diga, pero es bueno para hacer tareas simples, también es muy educado. Ichimaru, ¿te importaría abrir la celda por favor?. ―Aquella persona respondió, simplemente se acercó a la celda, colocando la antorcha en un agarrador cerca de la reja de la misma― como su nombre lo indica, él fue mi primer intento de hacer que un cuerpo muerto se moviera.
Los ojos de Hinata se abrieron de golpe de la sorpresa «¡¿Cómo, ese hombre es…!?» eso explicaba la falta de brillo en sus ojos, la falta de vida como tal.
―¿Sorprendida? ―cuestionó Karin desde la base de la escalera esperando que Ichimaru terminara de abrir la cerradura― No deberías, Kabuto-san me enseñó la técnica, la re-trabajé un poco y ahora no necesito mantenerla de manera personal o continua, solo necesito inyectarle chakra cada varias semanas, y no es que me falten individuos para la tarea ―terminó soltando una risita que le produjo aún más indignación a Hinata.
Ichimaru finalmente abrió la reja y Karin entró con una sonrisa, acuclillándose frente a Hinata con una enorme sonrisa que lo único que conseguía era alimentar la furia en Hinata.
―Te prepare algo de comer, para que pudieras comenzar bien tu nueva vida aquí ―pronunció Karin, palabras que lo único que consiguieron fue ofender a Hinata. Su cuerpo se tensaba, sus puños se cerraban y temblaban con cada palabra que salía de los labios de Karin, llegando el punto que Hinata no pudo soportar más la burla de la pelirroja y terminó por golpear por debajo la charola que Karin sostenía, lanzando todo por los aires. Karin quedó muda y asombrada
―Prefiero morir de hambre… a comer tu comida ―pronunció Hinata de manera tajante y apartando la mirada. El silenció se hizo presente, uno que rompió Karin.
―Tienes idea… ―la escuchó decir, y con estas palabras sintió como sus muñecas se estremecían, los kajins en sus grilletes resplandecían con un color azul pálido. De manera brusca sus manos fueron llevadas hasta detrás de su espalda, privándola de las mismas. El súbito y violento movimiento que se vio forzada hacer por los grilletes casi le disloca los brazos a Hinata.
Se quejaba del ardor del ardor en sus hombros, y había quedado encorvada debido al mismo movimiento. En esa posición pudo ver como la rodilla izquierda de Karin se posaba sobre el suelo mientras su pie derecho avanzaba un poco, pudo sentir la mano de la misma posarse sobre su cabeza, forzándola a mirarla… Solo para recibir un potente puñetazo en la mejilla, lanzándola contra el suelo.
Hinata solo tuvo tiempo para quejarse un poco cuando vuelve a sentir la mano de Karin sobre su cabeza, solo que esta vez esta se cierra; tirando con fuerza del cabello para levantarla. No pudo encararla cuando un nuevo puñetazo se estrella contra su rostro una y otra y otra vez hasta que finalmente su boca se empieza a llenar nuevamente con el familiar sabor metálico.
Aun sosteniendo el cabello de Hinata, Karin se puso de pie forzando a la morena a colocarse de rodillas, la arrastró hasta tirarla aún lado de un poco de arroz que Hinata había derramado para seguidamente pisarle la mejilla ―Come― demando Karin sin mostrar ningún tipo de escrúpulos, usando un tono que Hinata desconocía por completo de la pelirroja.
La única respuesta de Hinata fue un par de quejidos que demostraban su negativa a comer el alimento que la había preparado Karin.
«¿Huh?» Su rostro estaba libre del pie de Karin, sin embargo, esto solo significaba una cosa, y tal cual había vaticinado, Hinata recibió una potente patada en sus costillas, lanzándola contra la pared de la prisión. Tosió sangre un par de veces antes de que el pie de Karin llegase nuevamente, posándose sobre su cuello, haciendo presión y robándole el aliento.
―La única ocasión donde quiero darte algo de todo corazón y tú me lo desprecias de esa manera. ¿Dónde quedaron tus modales princesa? Con negarte de manera educada hubiera bastado y nada de esto te hubiera pasado ―pronunció nuevamente con aquel tono cínico que no transmitía malicia ni burla como aquella vez en la guarida Orochimaru, no. La Karin frente a ella era otra, una totalmente distinta.
Finalmente Karin retiró el pie del cuello de Hinata, permitiendo que el aire llegara a sus pulmones una vez más, se arrodillo para sujetarle de nuevo por su larga cabellera, tirando de esta, obligando a Hinata a sentarse; para finalmente estrellar la cabeza de la Hyuuga contra la pared de la prisión.
―Primero que nada Hyuuga, entiende esto: YO mando aquí. Esta guarida se me fue designada a mí, Orochimaru-sama no se encuentra cerca para protegerte, solo somos tu y yo. ―los ojos de Hinata se entre abrían para encontrar aquellos ojos rojizos clavados en ella, aquella expresión era muy distinta a la que recordaba―. Ahora también quiero que entiendas esto: si crees que has conocido mi lado malo, te equivocas Hyuuga, tu no conoces mi lado malo, lo que viste y experimentaste en el quirófano fue mi lado divertido. Estaba molesta, frustrada, sí; pero no enojada de verdad. Quienes conocen mi peor cara terminan muertos en el mejor de los casos… Tú serías la única desdichada en conocer mi lado malo más de una vez porque no tengo el derecho ni permiso de matarte, no todavía.
Un sonido extraño atrajo la atención de Hinata, uno de un cepillo. Karin se hizo aún lado para que esta viera a Ichimaru con escoba en mano amontonando todo el arroz, pescado y pedazos de cerámica en un solo montón. Karin volvió arrastras a Hinata por el cabello hasta llevarla al lado del montón de comida, donde estrello aún lado su cabeza, y en lugar de pisarla esta vez ejerció presión con su mano.
―Tienes dos opciones Hyuuga: O te comes todo lo que tiraste al suelo como la maldita perra faldera que eres, o te abro aquí mismo el vientre, te abro tu estómago, agarró todo lo que tienes frente a tu cara, incluyendo cerámica y todo; y lo meto directamente dentro de él. Tienes hasta cinco para elegir ―las palabras Karin era más pesadas que nunca, aquello no era vacío, era algo que se volvería una realidad si no obedecía. ¿La respuesta de Hinata…? Sacar su legua a la cuenta de cuatro alcanzando algo del arroz para llevárselo a su boca― vez cuan fácil es obedecer.
Karin se encargó de imponerse en ese momento, jamás soltó la cabellera de Hinata, llevando su cabeza hacía la comida y retirándola para que mascara y tragara; siempre ordenando de manera secante. No había ningún tipo de comentario jocoso o siniestro, el silencio de sus labios era más imponente y aterrador que cualquier palabra que pudiera pronunciar.
―Es bueno ver que no eres una estúpida orgullosa por ser una Hyuuga, de lo contrario no estarías comiéndote ese pescado como una perra callejera muerta de hambre ―pronunció Karin mientras Hinata mordía una vez más el pescado frito.
Sin embargo, sus palabras no podían estar más erradas; Hinata si se sentía orgullosa de ser una Hyuuga y poco le importaba ser humillada como sabía que lo estaba siendo. Ella quería vivir, y no porque tuviera esperanza de escapar o ser encontrada, "esa" esperanza había muerto. Era otra esperanza la que la impulsaba a seguir con vida…
Cuando finalmente Hinata terminó de comer, Karin se cercioro de que no quedara ni un solo grano de arroz en la dura piedra ni sobre la mancha de sangre que había quedado donde estaba el arroz. Cuando se percató que no había dejado, Karin arrojó a Hinata a un lado al tiempo que los grilletes se liberaban. Se preparaba para dejar la celda, deteniéndose en el umbral de esta ―Por tu bien, te recomiendo…
―Voy a matarte… ―fue interrumpida por palabras que no esperó escuchar y con un tono tan distinto al suave de Hinata que no sentía que era ella quien estaba ahí. Rápidamente giró, la encontró de medio lado, jadeando, con sus labios llenos de cortes por la cerámica que había tenido que remover y escupir en más de una ocasión― así sea lo último que haga en esta vida, voy a matarte…
Estaba estupefacta, sorprendida de escuchar eso; podía ver el chakra de Hinata volverse negro, violento, queriendo engullirla y destrozarla por completo. Una extraña sonrisa se dibujó en los labios de Karin ―Por fin eres honesta contigo misma― pronunció Karin, acercándose a Hinata, arrodillándose a su lado y sujetándola por el cuello en un movimiento rápido.
Por un instante Karin se dedicó a estudiarla, observando cada facción y cada una de las acciones de Hinata, no había ninguna duda; aquellas palabras eran auténticas: su respiración era pesada, pero no agitada, sus ojos abiertos, aquello que reflejaban era odio, uno similar pero a la vez, distinto al que alguna vez ella vio en Sasuke.
Karin volvió a sonreír, le gustaba, esos ojos le gustaban; esa sensación de peligro que transmitía Hinata le gustaba, era algo muy distinto al resto de sus prisioneros que se resignaba o que lanzaban un sin número de amenazas vacías. Pero no Hinata, ella no; sus palabras se sentían reales, filosas como navajas. Los ojos de Karin se fijaron ahora en los labios rotos y ensangrentados de Hinata, con su índice izquierdo los limpió y Hinata se dejó, le gustó aún más eso. Fácilmente pudo haber intentado arrancarle un dedo, pero eso no hubiera sido nada más que una acción desesperada e infructífera. Hinata iba en serio.
Hacía cuanto no tenía algo así en su prisión, no había tenido un intento de escape o un prisionero renegado en años, no desde que Orochimaru la había asignado a esa guarida… Lo disfrutaría, disfrutaría mucho a Hinata, y lo único que hacía falta sería colocar la cereza al pastel. Se acercó al rostro de Hinata ―eres libre de intentarlo, nada me haría más feliz de lo hicieras si te atreves― y con estas palabras, Karin estampo sus labios con los de Hinata por no más de un instante.
Hinata estaba en Shock, ¿Karin acaba de robarle un beso, de robarle su primero beso? La furia que la invadía terminó por desbordarse, Hinata se levantó de golpe, corriendo a la puerta de la reja que acaba de cerrarse, siendo repelida contra la pared, rápidamente levantó la mirada para encontrar a Karin observándola coqueta, lamiendo los dedos con los que acaba de limpiarle la sangre. Hinata no pronunció palabra alguna, sus ojos llenos de odio y furia era todo lo que Karin tenía que oír… todo lo que deseaba oír…
Se que dije que es un Darkfic y que hasta ahora Hinata no se ven tan quebrada y la situación no se ve tan obscura como debería, pero no se preocupen… ya me encargaré de eso :)
Por ahora, no tengo mucho más que decir, salvo por mi despidida habitual y que estaré a la espera de su reviews, sin más que decir, se despide su buen amigo AM. Hasta la próxima ;)
