Veneno
Hermione calló al suelo enmoquetado, que frenó el golpe.
Había sentido el tirón de la aparición que había iniciado ella pero aquel no era el lugar que había elegido para ir.
Se incorporó como pudo. Tenía casi encima el cuerpo inmóvil de Snape. Intentó orientarse pero la sangre manchando sus manos la hizo reaccionar. Y tendió a su profesor en el suelo. Necesitaba un medimago.
Aferró de nuevo la túnica oscura del hombre. E intento aparecerse donde había intentado ir: a San Mungo . Pero nada ocurrió. Lo intentó de nuevo pero no era capaz.
¿Qué estaba sucediendo?
El rostro de Snape estaba pálido y su respiración se apagaba poco a poco.
Las palabras de Harry resonaban en su cabeza una y otra vez. Llévalo a un lugar seguro… le había fallado…
Miró a su alrededor. Había una chimenea, con un jarrón sobe ella.
-polvos flu…
San Mungo, tenía que ir a san Mungo y buscar un médico. Se abalanzó sobre la chimenea. Cogió un puñado de polvos flu y sintió como era arrastrada.
Fue lanzada por segunda vez aquel día al suelo al salir de la chimenea rápidamente. Se encontró en un despacho, frente a la mirada sorprendida de un hombre de mediana edad. Que al miraba decidiendo si sacar su varita y atacar o echarse a reir por lo torpe de la caída. Llevaba una bata banca sobre su túnica de mago y parecía tan atónito que no le había dado tiempo de asustarse.
-ayuda…necesito ayuda…se esta muriendo.
El hombre se levantó rápidamente y se acercó a ella
- ¿Se encuentra bien?
Hermione se aferró a él y cerró los ojos memorizando el salón donde se había aparecido con Snape.
Solo esperaba que no fuera demasiado tarde. Y que Snape estuviera bien.
Aparecieron de Nuevo en aquel salón. El cuerpo de Snape estaba aún tendido en el suelo. Hermione se abalanzó sobre él , estaba frío al tacto pero aún respiraba.
-¿Qué es esto? ¿Qué ha ocurrido?
-le mordió una serpiente. Hace unos minutos. No para de sangrar y necesita un medimago. Por eso fui a buscarle.
El hombre la miró serio y se inclinó sobre el herido.
- el pulso esta muy débil, ha perdido mucha sangre. Necesitaremos saber que serpiente le mordió para aplicar un antídoto.
-¿se salvará?
-no lo se… haremos todo lo posible. Le llevaré a la habitación. Vuelve a San Mungo, y Pide el antídoto de los muertos. Tráelo aquí, eso nos dará algo de tiempo.
La joven bruja se apareció aquella vez en una sala llena de medimagos que la miraron extrañados.
-el antídoto de los muertos. – su voz sonó clara, y amenazante. Sabía que había causado impresión. Varita en mano e imponiendo aquella poción había conseguido la atención de todos los presentes. Pensó en la sensación que debía causar a toda esa gente. Su aparición resultaba de los más extraño y su aspecto de lo más estrafalario, pero necesitaba salvar a Snape. Harry se lo había pedido. Y Sabía que era por algo importante.
Snape no podía morir. Al menos no aún.
…
Cuando volvió a aquella casa extraña, encontró a Snape y al medimago en una de las habitaciones del piso superior. Aferraba el frasco con la poción como si su vida dependiera de ello.
-he vuelto
-rápido, deja caer unas gotas de su sangre en el frasco y dale a beber un tapón y medio. Procura no derramar nada.
Hermione se acercó a la cama. Era enorme. Y el cuerpo de Snape, semidesnudo parecía un muñeco maltrecho. Lleno de cicatrices surcando su blanquecina piel y sus músculos definidos.
Abrió la poción y la acercó vacilante a la herida que aún sangraba. La sangre se mezcló rápidamente con el contenido desprendiendo un vapor oscuro que olía fatal.
Volcó el frasco sobre el tapón. No se había percatado hasta ese momento del temblor de sus manos. El líquido oscuro rellenó poco a poco el pequeño recipiente de cristal. Se acercó a la cama, y lo posó sobre los labios fríos e inmóviles del hombre. El líquido se deslizó poco a poco al interior de la boca mientras la joven cuidaba de no derramar ni una sola gota. Repitió aquello una segunda vez con la mitad del contenido anterior. Y después contempló al herido como si esperara su recuperación inmediata.
-¿Qué va a pasar ahora?
-voy a necesitar su ayuda. No se que le ha pasado a este hombre pero la herida no para de sangrar. Tengo que descubrir el tipo de veneno que corre por su sangre para poder tratarlo o lo perderemos en pocos días.
-¿pero tiene que haber alguna cura? Esa poción…
-el antídoto de los muertos es un antídoto general para cualquier veneno. Pero solo lo paraliza, no lo elimina. Si en unos días no hemos tomado medidas. Puede que no se salve.
-¿Qué vamos a hacer…?
-iré a San Mungo. Allí tengo material necesario para estabilizarle hasta que tengamos la cura. Hasta entonces necesito que se quede aquí y que le vigile la herida. No creo que pare de sangrar al meno son hasta que el antídoto que le hemos dado haga más efecto.
- pero…llévele a San Mungo con usted
-no creo que en la situación en la que se encuentra sea lo más recomendado. Debe permanecer aquí. Yo vendré en unos minutos e intentaremos solucionar esto.
Hermione contempló sus manos mientras presionaban el cuello de Snape. Estaban totalmente cubiertas del líquido de la vida. Vida que poco a poco se le escapaba por la herida.
-vuelva deprisa.
-señorita…
-Granger.
-señortia Granger. Estaré de vuelta lo más pronto posible. Salvaremos a este hombre. Se lo prometo.
Hermione le vio desaparecer y fijó su mirada en su ex profesor. Parecía tan vulnerable… y todo por esa estupida serpiente. La odiaba y deseaba que Harry o Ron hicieran de ella bolsos de marca. Había matado tanta gente…Incluso el padre de Ron estuvo a punto de morir de no ser por Harry.
De pronto su mente se iluminó con una idea y vio la solución de su problema:
-Arthur Weasley…
Bueno ahí va el primer capitulo de la historia. =)
Yahe visto que tenía dos Reviews y no quería decepcionar, por eso me he quedado hasta tarde. Muchísimas gracias por el apoyo!
Ahora asolo me queda que me enseñéis a responderlos para agradeceroslo personalmente.
Espero no decepcionaros con la hispiria mañana subiré otro capitulo
Besoooooos
