Fiebre

Hermione despertó tendida sobre la cama de Severus, parpadeó un par de veces y entrecerró los ojos al sentir los rayos de sol colándose por la ventana. Se incorporó en la silla y sintió un dolor terrible en lo riñones debido a la mala postura.

Se sentía cansada, había dormido muy poco. Harry y Ron Habían pasado allí la mayor parte de la noche y se habían vuelto a Hogwarts ya muy entrada la madrugada.

Se levantó con los músculos acorchados y tiritando.

Miró a Snape. Seguía tal cual lo había dejado la noche anterior, inmóvil. Fue hasta la puerta que había enfrente que comunicaba con un baño. Había polvo pero no estaba tan descuidado como el resto de la casa.

Abrió el grifo y el agua salió a chorro, limpiando el polvo acumulado en la enorme bañera. Pasó un trapo húmedo al espejo para limpiarlo bien y encontró ante si, su propia imagen destartalada. Aún conservaba la ropa del día anterior, tenia le pelo enmarañado y ojeras hasta los pies. Rebuscó en un armario una toalla para secarse. Encontró bastantes pero todas ellas muy desgastadas. Suspiró, si iba a vivir en esa casa, necesitaría muchas cosas para habilitarla. Comida, ropa limpia, limpiar todo…le llevaría bastante trabajo.

Quitó su ropa y la dejó doblada sobre un mueble de mármol, se deslizó en la bañera de agua caliente. Era muy relajante, pues la bañera era tan enorme que podía estirarse a placer. Tras pasar en remojo más rato del que debiera, salió a desgana y se vistió de nuevo.

Salió del baño y encontró sobre la cama a Alan removiendo los vendajes.

-¿Cuándo has venido?- preguntó fulminándole con la mirada.

-hace unos minutos. Escuché el agua en el baño y no quise molestarte.

-¿por q ué no te anuncias o usas la puerta como todo El mundo?

-lo siento, no fue mi intención asustarte.

Hermione se percató de que restregaba los ojos y de que tenía tantas ojeras o más que ella. Continuaba con la misma ropa que la noche anterior y la barba sin afeitar de un día.

-pareces cansado- dijo mientras se acercaba a la cama y retiraba los vendajes con su ayuda.

- San Mungo esta en estado de Alerta. Si sales ahí fuera el mundo está alborotado.

-¿qué ocurre?

-Que el señor tenebroso ha muerto es noticia, la gente está como loca, desatada. La batalla con él fue en Hogwarts, y todos los heridos han sido trasladados a San Mungo . No damos abasto…bueno que voy a contarte, lo sabes de primera mano ¿No señorita Granger? No se como no te reconocí ayer, en qué estaría pensando.

Ella dejó escapar una leve sonrisa y se sonrojó ligeramente.

-¿no has dormido nada?- preguntó intentando cambiar de tema.

-que va…cuando volví a hospital, todo era un caos. Me quedé para ayudarles.

- Necesitas descansar.

- si, cuando este todo un poco más solucionado. Por cierto, me acerqué al departamento que regula los antídotos. Está todo tan saturado que no me han puesto muchas pegas. No necesitaremos realizar toda la burocracia necesaria. Bastará con pedir un par de permisos y que yo ponga mi firma de responsable médico

-¿en serio?

-si, con todo este alboroto lo que menos quieren es trabajo extra. He habado con un par de compañeros, esta tarde te traeré la primera muestra del antídoto.

-eso será estupendo.

-esta bien que estéis aquí y que te hagas responsable de él . Estamos tan saturados que no quedan camas libres. Mucha gente que no esta demasiado grave esta en su casa, pero a esos también hay que visitarlos

Hermione se compadeció del hombre. Parecía tan exhausto…

-¿por que no te duchas y te sientas un poco? Yo saldré un momento a comprar algo de comer. Necesito hacer algo para alimentarnos tanto a mí como a él. Además ya prendí ayer a curarle, no tendré problema.

-no debería…

-venga…serán veinte minutos y le vigilarás en lo que yo salgo.

-veinte minutos, ni un segundo más

Hermione bajó corriendo las escaleras, recogió su maltrecho bolso donde guardaba algo de dinero y se apareció en un callejón cercano a la casa de sus padres. Sabía que cerca había un supermercado donde podría comprar algunas cosas básicas. Salió del callejón y se dirigió a él lo más rápido que pudo para comprar lo más básico para comer unos días.

Salió de allí quince minutos más tarde cargada de bolsas, se dirigió hasta el callejón y volvió a aparecerse en la casa. Dejó las bolsas el la cocina y se asomó a las escaleras, aún se escuchaba el agua del baño. Miró el reloj, aún tenía cinco minutos, tiempo de sobra para pasar por algo de ropa a la casa de sus padres.

Se apareció en su habitación, todo estaba tal cual lo había dejado. Las fotos, los libros…abrió el armario. Aún olía al ambientador favorito de su madre. Recogió algunas prendas de ropa y efectos personales que pudiera necesitar. Esperaba pasar el menor tiempo posible en aquella casa pero se había comprometido a cuidar de Snape, y dado la situación que había en el mundo mágico, y en San Mungo. Tendría que permanecer con el hasta que pudiera cuidarse por si solo.

Empaquetó todo con el hechizo reductor en su bolso y salió de allí. Ya volvería, cuando sus padres volvieran de Australia. El hechizo de olvido debía de estar a punto de revertir.

Al volver la casa colocó los alimentos en la despensa que había contigua a la cocina y dejó lo más ordenado que pudo mientras se hacía un poco de carne estofada y un caldo suave. Cuando tuvo todo organizado subió arriba con un plato de carne y una taza de caldo que dejó en la mesa de la habitación. Mientras Alan destapaba la herida de snape.

-¿Cómo está?- preguntó la joven acercándose. La herida parecía igual que el día anterior pero no sangraba tanto. Fuera lo que fuera lo que habían puesto el día anterior había hecho parte de efecto.

- Parece mejor ¿No? – preguntó ella al ver la evolución de la herida.

-al menos no sangra tanto. Acércame el ungüento de ayer, hoy seguiremos con él hatsa que tengamos el antídoto.

-¿Vas a aplicarle el antídoto sobre la Herida.?

-no quiero arriesgarme a que quede veneno en su cuerpo que produzca algún efecto malo para él. Pero hasta que tenga un Ungüento con el antídoto, aplicaremos este.

-yo lo aplicaré. Tengo que aprender a hacerlo y tú tienes que comer algo.

-No pasa nada acércame…

-levanta ahora mismo y déjame. Si no comes, no rendirás en el hospital.

- eres una mandona.

Hermione sustituyó al medimago en la cama cerca de Snape. había un balde con agua y un par de paños limpios. Los empapó bien y los escurrió para limpiar la sangre que quedaba por los alrededores de la herida. A medida que quitaba la sangre se fijó en la mordedura de la serpiente. Había destrozado la piel y seguro que quedaría una cicatriz de aquella herida. Acercó el tarro con el ungüento y untó una esquina de uno de lo paños para extenderla por la herida, con mucho cuidado de no hacerle daño, aunque Snape no daba señas de enterarse.

-¿te apañas bien?- Alan se acercó con la taza entre sus manos mientras disfrutaba del caldo.

-Si, es una carnicería- dijo la castaña a la vez que cubría de nuevo la herida. Y vendaba con cuidado la zona.

- Tuvo suerte de que estés loca y de que invadieras mi despacho.

- Si, suerte por primera vez en su vida…- susurró la joven al recordar las palabras de Harry sobre el pasado de Snape.

-¿Cómo?

-nada, nada. Hablaba sola

-se confirman mis sospechas…

Hermione lanzó el trapo hacia el medimago con mohín enfadado. ¿Se conocían hacía dos días y bromeaba con ella? Le caía bien ese tipo.

Alan dejó la taza sobre la mesa de nuevo y se puso de nuevo la bata blanca .

-será mejor que me vaya

-¿Ya? no has comido nada

-si no vuelvo vendrán a buscarme y créeme, no quieres conocer a mis jefes.

-¿Y el antídoto?

-esta tarde intentaré acercarme. No levantes la venda a no ser que traiga el nuevo ungüento. Trata que beba un poco de agua y dale un poco de caldo si puedes pero no el fuerces.

-¿algo más?

-no le dejes mucho tiempo solo. Solo por precaución

-no lo haré. Nos vemos.

El medimago desapareció en un instante, y Hermione se volvió hacia la cama. Recogió los trapos y el agua sucia y bajó a al cocina el plato con carne que no había probado Alan. No tenía hambre, así que comería más tarde. Rellenó otra taza limpia con un poco de caldo tibio y volvió de nuevo a la habitación.

Colocó más cojines bajo el herido, para que estuviera menos tumbado y no se atragantara. E intentó darle algo de caldo aunque resultó prácticamente imposible.

Desistió al rato decidiendo que si despertaba se lo daría y sino, intentaría darle algo más adelante.

Recolocó la ropa de cama y se sentó en el orejero a leer mientras vigilaba a cada poco al hombre. Estaba inmóvil, aún no se inmutaba con nada. Se preguntaba cuando iba a despertar.

Pasó el resto de la mañana recogiendo cosas, ordenando su ropa en la habitación contigua, limpió la cocina, arreglo las habitaciones más utilizadas. Incluso quitó el polvo a algunos de los libros del estudio. Así que tras tanta actividad, a medio día, tras comer un poco, se quedó dormida mientras leía.

Despertó bien entrada la tarde. Por el ruido de un golpeteo en la ventana.

Se levantó y encontró una lechuza gris enorme que portaba un tarro pequeño y un pergamino escrito.

La dejó entrar y se posó en el escritorio ululando orgullosa por haber encontrado el remitente de la carta. Al ver el tarro, supo a quein pertenecía aquella lechuza. Recogió el pergamino y

El tarro y le dio una chuchería de lechuza al animal mientras acariciaba su plumaje grisáceo. Efectivamente, la carta era de Alan.

Hola Hermione.

Siento decirte que no voy a poder ir esta tarde, esto está peor que antes. Familiares angustiados, gente con problemas por el alcohol por las celebraciones, por peleas callejeras, Aurores heridos… esto es lo único que he podido conseguir del antídoto. Limpia bien la herida antes de ponerlo y vigílale bien. Seguramente le de reacción.

Mañana nos vemos.

Atentamente Alan Cleveland

Contempló el tarro. Era pequeño, probablemente una dosis única. Sonrió y pensó agradecida en el medimago. Saturado como estaba de trabajo y aún tenía tiempo para Snape. Un gran profesional.

Untó su pluma de viaje en un tintero que había encontrado por ahí y escribió por la parte posterior del pergamino a falta de más papel. Tenía que recordar comprarlo.

Gracias Alan.

Es de agradecer que hayas dedicado algo de tu escaso tiempo a esto. Comenzaré ahora con el ungüento. Estaré atenta para ver cualquier reacción.

Cuídate.

Atentamente Hermione Granger

Enroscó la nota y la ató a la pata de la lechuza, que recibió un segundo premio antes de ser liberada por la ventana de la habitación.

Removió de nuevo las vendas y aplicó el ungüento. Después se sentó de nuevo cerca de su Ex –profesor y leyó esperando por si pasaba algo.


Aquella noche hubo tormenta. Los goterones de agua golpeaban contra los cristales con fuerza. Los truenos hacían retumbar la casa. encendió las luces de la habitación y la chimenea y cerró la puerta para conservar el Calor.

Mientras atizaba el fuego para que aumentara, sintió moverse algo tras ella.

Se volvió. Snape se agitó un poco más. Y removió las sábanas.

-¿Profesor Snape?

El hombre continuó moviéndose agitado. Parecía estar moviéndose en sueños. Se acercó a él. Tenía las mejillas encendidas, y al tocarlo notó que su temperatura había aumentado.

Tenía fiebre.

Revolvió en el maletín y encontró la poción para l afiebre. En el papel atado al cuello de la botella ponía las instrucciones. Echó un poco en el vaso con agua y se lo dio con cuidado de no derramar nada.

La castaña empapó en agua fresca un par de paños y los colocó sobre las axilas para acentuar el efecto de la poción. Y con un tercer paño refrescó la frente y las mejillas del hombre.

Parecía tan vulnerable, así tendido en la cama, febril, inconsciente…apartó un mechón oscuro empapado sin poder contenerse.

Justo él, abrió los ojos. Y Hermione quedó paralizada.

Los ojos oscuros del hombre estaban clavados en los suyos. Y la joven contuvo la mirada esperando una reprimenda.

-Lili…- a voz áspera rasgó el silencio de la habitación. Y después, su dueño cayó de nuevo sumido en el sueño.

La castaña soltó el aire de golpe y cerró los ojos decepcionada. Solo estaba delirando por la fiebre.

Cambió los paños por unos nuevos y continuó un rato refrescándole hasta que la poción hizo efecto.

Había sido tonta. Era demasiado pronto para que despertara. Aún estaba muy débil. Recolocó las sábanas con cuidado y le contempló a la luz titilante del fuego. Quien le habría dicho a ella que cuidaría del murciélago de las mazmorras


Uff este capitulo es un poquito más largo =) jaja ya pensábais que iba a despertarse Snape eh? Lo siento me gusta que esté ahí tendido y vulnerable para poder cuidar de él. ^^

Muhcas gracias a los comentarios Chics ^^ :

Sevillana: jaja No soy genial , pero me anima mucho escribir si se que hay gente como tu a la que le gusta es una sensación increíble subir un capitulo y saber que alguien lo va a leer encantado. Tu tranquila voy a intentar mantener a los personajes como son si me desvio te dejo que me riñas ^^.

Ferabertov: jiji aun tardaré un par de capitulos en alcarar algunas cosas. Espero que te siga gustando ^^ . la verda que Dumbledore se porta muy mal con Snape. Yo nole odio, pero no me gusta como le trata. Intentaré que Snape se atratado como merece en esta historia :)

Gracias también a Konsntida ^^

Un beso y gracias a todos los que leeis y no comentais

Proxima actualización Mañana lo más pronto que pueda!