Desagradecido

Fue el golpeteo de la puerta de la calle oque hizo que Hermione alzara la nariz de la cazuela donde preparaba un guiso de carne de buey .Secó sus manos al trapo de cocina y abrió con una sonrisa en la cara.

-¡Harry!- la joven bruja se abalanzó a los brazos de su amigo. Que la alzó con facilidad.- Que sorpresa, ya pensé que no volverías, has dado tantas entrevistas al profeta, al quisquilloso…que imaginé que no tendrías tiempo para mi.

-Sabes que todo es mentira. No he hablado con nadie, pero el deporte favorito de Skeeter sigue siendo hurgar en la vida de los demás y tergiversar la verdad.

- tal vez necesite una nueva temporada en un tarro de cristal

Los amigos compartieron unas risas cómplices.

-Siento no haber venido antes pero quise estar con los Weasley un poco, ya sabes, por Ron y…

-si, Ginny, lo se.

Harry agachó la cabeza, azorado, mientras su amiga volvía a centrarse en el guiso.

-Y… ¿como te va? Bueno, ¿como os va?

-oh… bien, supongo que pasarme veinticuatro horas al día encerrada en casa aún no afecta a mi estado psicológico.

-ya… es duro, Quizás en San Mungo…

-no lo intentes. Está todo ocupado.

Los dos se volvieron a la puerta de la cocina. Donde un hombre alto de unos treinta años con el cabello castaño revuelto y los ojos grises, intentaba quitarse la bata, de una forma un poco torpe.

- Algún día vas a matarme del susto Alan

-técnicamente no se puede morir de un susto- aclaró el hombre, sonriente mientras se acercaba al puchero humeante. Y probaba una cucharada.- hum… sabe tan bien como huele…

Hermione frunció el ceño y resopló. No tenía remedio.

-Harry te presento a Alan, el medimago del que te hablé el otro día

-Harry Potter, vaya…me siento afortunado, hoy por hoy muchos pagarían por estar en mi lugar.

-si, es lo que tiene ser un mono de feria y no un mago de renombre. – gruñó a castaña por lo bajo.

-¿Es siempre así o es por la menstruación?

-Alan oigo perfectamente lo que dices. Así que sube arriba y haz algo productivo en lo que acabo esto y podamos comer.

-tus deseos son órdenes, especialmente cuando me miras así.

La figura alta y torpe de Alan desapreció por la puerta dejando nuevamente solos a los dos amigos.

-Parece amable.

-Bueno, me ayudó sin preguntar nada, incondicionalmente y hasta ahora, cumple su promesa de venir a ver la evolución todos los días.

-¿es cierto que no hay sitio en San Mungo? Quizás necesites salir de aquí un poco.

-Harry, me comprometí a esto ahora no voy a renunciar, no sería justo para Snape y… después de lo que contaste el otro día a cerca de su pasado. Creo que necesita a alguien que le de lo que le han negado siempre.

Hermione sabía que su amigo se extrañaría ante sus palabras pero era así como se sentía ella. Recordaba las palabras de Harry a cerca de lo que Snape había sentido por su madre. Había estado a punto de contarle que Snape aún soñaba con ella por lo que había sucedido la noche antes, pero después decidió que aquello eran intimidades del hombre que se llevaría a la tumba.

- Eres una gran bruja Herms.

- solo porque me uní a un gran mago.

Harry apretó con fuerza la mano de su amiga y mantuvo su mirada sobre los ojos color miel de la joven. Habían pasado mucho juntos. Su amistad era de Hierro. Además Harry había sido siempre incondicional a ella. No como con Ron co quien había tenido sus mas y sus menos, a pesar de lo que sentía por el.

Hermione puso la mesa en la cocina con la ayuda de su amigo y esperaron a que bajara Alan , que apareció diez minutos más tarde pora puerta de la cocina.

-La herida está igual que ayer. Habrá que esperar unos días para ver su evolución. ¿Tuviste algún problema?

-Tuvo fiebre. Le dí la poción que había en el maletín.

-pusiste…

-…dos gotas en agua tibia y se lo dí antes de pasados diez minutos si. Se leer.

-sabes bastante más que eso.

La castaña sonrió mientras ponía los platos humeantes en la mesa.

-sentaros a comer o se enfriará.

Pasaron la comida hablando de la situación del mundo mágico. Y del alboroto que había. Alan les contó de gente que ingresaba por heridas de mortífagos que ahora que no tenían nada que perder asesinaban sin importar a quien. Las calles no eran seguras para nadie. El despliegue de aurores era brutal y su profesión se había vuelto peligrosa, No se podían fiar de nadie.

-Azkaban volverá a llenarse. Los tribunales están llenos, no dan abasto.

-no volverán los dementores ¿No?

-no, ya escarmentaron. – Aclaró Alan mientras se levantaba.- será mejor que me vaya, tengo esta tarde multitud de consultas y papeleo.

Hermione se levantó con el y le acompaño hasta la puerta.

-¿Algo con respecto a Snape?

-eh…si, lo mismo de ayer, no le he tocado la herida, pero tu esta tarde haz lo mismo que ayer. He dejado un bote nuevo con más antídoto.

-Alan , si estas demasiado atareado no es necesario que vengas todos los días. Me siento capaz.

-y yo me siento responsable y culpable de hacerte cargo de un paciente. Ni siquiera eres Medimaga.

-tal vez lo sea algún día

El hombre se volvió hacia ella muy serio de pronto.

-¿te gustaría?

-La verdad es que… no había pensado demasiado en mi futuro, ya sabes con todo este problema de el señor tenebroso uno no sabe cuanto va a seguir viviendo.

-Pero ahora ya eres libre.

Los ojos grises de Alan no se movieron de la castaña. Ella comenzó a sentirse incómoda. Era como si intentara leer su mente.

- No lo se, Tengo que pensarlo, se que debo orientar mi vida profesional pero aún no estoy segura. Ni siquiera terminé el séptimo curso de Hogwarts

-escucha Hermione si realmente lo que quieres es ser medimaga, firmaré un trato con el hospital, serás mi alumna y no necesitarás acabar el ultimo curso de Hogwarts para ello.

-eso no sería justo

-estas demostrándome que vales. Tienes un hombre herido a tu cargo y le estas ayudando.

-tu eres quien prepara la medicación.

-eso puedo enseñártelo, pero nadie puede enseñarte a ser una buena medimaga.

-Prometo que lo pensaré.

-tienes tiempo de sobra. Mañana si tengo diez minutos pasaré por aquí. Sino, continua como hoy y ya le echo un vistazo pasado mañana ¿te parece?

-de acuerdo. Cuídate Alan.

Cerró la puerta de la calle cuando el hombre hubo desaparecido y volvió a la cocina.

-un gran tipo- dijo Harry sonriente desde la fregadera.

-si, tuve suerte de encontrarle a él.

-Así que ¿Snape esta bien?

-De momento no nos ha dado ningún susto. Continúa inconsciente por el efecto del veneno. Pero la herida parece mejorar. Es pronto aún para saber.

- me alegro.

-Sabes que cuando despierte habrá mucha gente en su contra. Será su palabra contra la de muchos. Esta acusado de traición, asesinato…

- si, lo se. No te preocupes. Yo hablaré por el. Se lo debo.

-Harry estamos hablando de Snape. ¿Quién dijo que el fuera a dejar que tu, la persona a la que más odia, le defienda?

-Pues tendrá que aceptarlo Hermione. Soy lo único que queda de lo que una vez amó. Si quiere que piense que soy parte de Lili para que se sienta mejor.

El silencio inundó la cocina mientras ellos terminaban de recoger. Hermione miró el reloj. Marcaba las cuatro de la tarde. Subiría a ver como iba el herido y curaría la herida. Además Snape necesitaba un aseo.

Harry también alzo la mirada hacia el reloj.

-será mejor que me vaya. He quedado con Ginny para dar una vuelta.

-Si yo continuaré con esto.

-Herms…si no te sientes capaz en algún momento de seguir con esto o te cansas…dilo, quizás encontremos a alguien que pueda sustituirte. No imaginé que sería una tarea tan complicada cuidar de él. Supuse que lo dejarías en san Mungo.

-si yo también lo suponía… pero de cualquier modo…ahora soy responsable de él y no voy a dejarle solo Harry. Me siento en deuda, por tantos años odiándole sin una buena razón.

El mago la estrechó entre sus brazos y apoyó la mejilla sobre su abultada melena castaña.

- vendré lo más pronto posible pequeña. Cuídate mucho.

- tranquilo. Estaremos bien. Sabes que estas invitado a venir cuando quieras aunque la casa no sea mía.

La joven bruja encendió la chimenea y vio desparecer a su amigo entre las llamas verdes. La dejó encendida y subió al piso de arriba donde rellenó dos barreños con agua caliente y sacó más paños que otros días. Aprovecharía que curaba a Snape para asearle un poco.

Susurró un hechizo para impermeabilizar la ropa de cama y así no se mancharía nada.

Retiró el vendaje con sumo cuidado y contempló la herida. Alan había dicho la verdad, continuaba igual que el día anterior. Quizás hiciera falta un poco más de ungüento. Probaría a añadir más cantidad para ver el efecto.

Tapó la herida con venda nueva y echó a lavar los trapos sucios.

Apartó hacia atrás las sabanas que cubrían a Severus. Aún conservaba el pantalón negro que llevaba el día de la lucha. Solo le habían quitado la levita negra y la camisa que había debajo. Encendió la chimenea para caldear el ambiente y volvió hasta la cama. Escurrió un trapo limpio y lo colocó sobre el pecho del hombre deslizándolo por el torso con ternura. No se había fijado antes pero Snape tenía un cuerpo prácticamente perfecto. Estaba delgado, pero los músculos estaban perfectamente definidos, había una ligera capa de vello negro que le daba un aspecto aún más varonil que descendía justo hasta el comienzo del pantalón. Hermione recorrió con el trapo aquella musculatura firme sintiendo bajo sus manos la dureza de aquellos músculos. Mientras contemplaba el abundante numero de cicatrices que tenía el hombre.

Echó el trapo de nuevo al barreño y acercó sus manos hasta el botón del pantalón para desabrocharlo. Sintió un intenso sofoco mientras deslizaba el pantalón por las fuertes piernas del mago, dejándole solo con un boxer negro que se ajustaba a cada parte de su anatomía masculina.

Dejó los pantalones sobre una silla y se retiro la abundante cascada de pelo castaño de la cara abanicándose para librarse del sofoco.

¿Hacía demasiado calor allí o era ella?

Se volvió hacia el hombre de nuevo preparada para continuar.

Sentada en el borde de la cama, deslizó sus dedos por la cinturilla de goma del Slip negro. De nuevo el rubor cubrió sus mejillas y su corazón latió a mil por hora.

"Hermione compórtate, esto es puramente clínico, serás una futura medimaga, esto no tiene carácter sexual para ti"

Convenciéndose con esas palabras deslizó el slip librándole de aquel trozo de lycra.

No quería hacerlo pero no pudo desviar su mirada hasta la zona entre las piernas .

-Por Merlín y Morgana…

Tapó su boca con ambas manos y sintió calor por todo su cuerpo allí sobre un lecho de rizos oscuros descansaba nada más y nada menos que la serpiente de Slytherine.

Aquello no podía ser normal, no, no lo era. Sufría de alucinaciones. Si era así en estado relajado ¿cómo sería en acción?

Un grito ahogado salió de sus labios ante semejantes pensamientos.

"'¡Hermione es Snape! ¡contrólate!"

Tapó rápidamente con un trapo seco la zona e intentó respirar y recuperar el pulso.

¿Qué le estaba ocurriendo? Tenía que tomarse aquello como una profesional no como una cría hiperhormonada. Además, ella nunca había visto desnudo a un hombre, no podía compararlo con nadie. No , No debía compararlo con nadie. Por dios solo faltaba que Snape se despertara y la encontrara así de sofocada por él , mejor dicho, por su…otro "el"

Limpió las piernas con otro tapo tibio, intentando no pensar en nada y le secó con cuidado para después arroparle lo más rápido posible. Tras haberle puesto unos pantalones que habían aparecido por la casa, intentando no mirar de nuevo más de lo debería ver.


La mañana siguiente siguió con la rutina establecida. Terminó de colocar la cocina y la despensa y después seleccionó unos cuantos libros para estar entretenida. Comió sola pues Alan no apareció en toda la mañana, y dudaba que apareciera ese día.

Cuando tuvo todo más o menos libre de polvo subió de nuevo al cuarto de Snape, y se sentó en el orejero que había frente a la cama, donde la gustaba sentarse a leer mientras le veía descansar.

Estaba tan enfras cada en la lectura sobre las especies vivas del lago de Hogwarts que ni se inmutó cuando severus comenzó a revolverse entre las sabanas. Fue el sonido de la voz áspera lo que le hizo alzar la vista del ejemplar. Lo dejó caer al suelo y se levantó para acercarse a la cama.

Severus parpadeó un par de veces intentando abrir los ojos. ¿Así era estar muerto? Menuda mierda. Le dolía todo el cuerpo, se sentía agarrotado y un dolor mortal en la zona de cuello hombro y brazo derecho hacía que le ardieran todos los músculos de esa zona. Había alguien que le hablaba. Una mujer joven con voz dulce que le llamaba Profesor.

La voz tomó forma y se apareció ante él con el rostro de una joven de unos dieciocho años, castaña y de ojos miel que le miraba entre asustada y preocupada.

-Profesor Snape. ¿sabe quien Soy?

Abrió los ojos desmesuradamente y maldijo por lo bajo

-Granger.- escupió en tono áspero.

Intentó incorporarse un poco, y el dolor que sintió fue atroz, e hizo que se le fuera la cabeza. Sin embargo se apoyó en el codo bueno y echó una ojeada al lugar en el que se encontraba.

Aquello era su casa.

¿Qué diablos hacía él en ese lugar? Se suponía que tenía que estar muerto. Muerto y libre de toda esa mierda de vida que había llevado. ¿Por qué estaba vivo? ¿Qué habái sucedido? ¿y qué hacia esa insufrible sabelotodo allí?

-no debería moverse tanto, no es bueno… necesita descansar.

-cállese Granger, y no me de órdenes.

La joven castaña enmudeció. Y se apartó de él.

Severus Snape, había despertado en toda su gloria.


Bueno…parece que empieza lo bueno. Jiji Disfrutaron desvistiendo a Snape jaja seguro que la que más disfrutó fue Hermione (que envida)

Veremos que sucede en el pr´çoximo capitulo, ahora que Snape havuelto de entre los muertos.

Besooooos

Respuestas:

Araceli: jaj vi tus reviews ^^ jaja me alegra que te guste la historia. Jiji pensé que Aan era un buen nombre. Suena tan sexy…mmm jaja

Sevillana: Pues el medimago es un personaje que me apeteció poner, dará juego en la historia =) ya verás más adelante. ^^

Mar sev: ^^ me alegra que te guste ya esta aquí la actualización =)

Sayuri Hasekura: jaj yo tb sigo tus historias ^^ son geniales, no , son mejor aún jaja. espero con ansia las actuaizaciones de encontrados y en el nombre del honor. ;) un besoo ^^