Recuperación.
La lluvia golpeaba los cristales con intensidad, estaba siendo el peor verano en años. La joven castaña se dejó caer en el sofá y se acurrucó bajo una manta a leer. Aquello era la gloria. Un sofá, una manta y un tocho enorme para leer tranquilamente…
Un golpe seco se oyó en el piso de arriba.
Inspiró profundamente y cerró la tapa de libro antes de haber leído ni siquiera el título del primer capítulo.
¡Snape¡
Había despertado desde hacia una semana y no había parado de dar la lata. Entre sus gruñidos, sus quejas y sus demandas constantes se estaba agobiando.
Le había salvado si, pero si no cambiaba… ¡Iba a matarle ella!
Se levantó bruscamente y subió por las escaleras intentando invocar la paciencia que ya no tenía.
¿Qué sería aquella vez? un vaso de agua, que la venda que se había doblado un poco, tal vez la sábana que no estaba simétrica con la manta.
Inspiró antes de girar el picaporte y abrir la puerta. Snape se encontraba en al cama semisentado sujetando un libro que leía con dedicación.
- me pareció escuchar un ruido, pensé que necesitaría algo
- No, le pareció mal. Estaba leyendo pero el dolor impide que me concentre.
Por un segundo se ablandó, aquella herida tenía que dolerle mucho. Se acercó y la examinó con cuidado, había mejorado pero no tan rápido como Alan y ella habían esperado. Aún tenía episodios de fiebre, por el veneno que no había eliminado.
-es para hoy Granger.
La joven mordió la lengua para no destilar veneno. Maldito murciélago. Acercó el vaso y echó un par de gotas de la poción para el dolor, y lo dejó en la mesilla cerca del hombre por si necesitaba más. Se dio media vuelta para marcharse pero Snape la reclamó.
-Granger, ya que está aquí…alcánceme el otro libro que está ahí en la mesa, este lo estoy acabando.
La castaña se volvió con la mejor de sus sonrisas forzada en sus labios y alcanzó el libro que depositó sobre la mesilla de noche al lado de su exprofesor.
-¿ya?
-baje la persiana también, me molesta la luz del sol.
Ella alzó las cejas sorprendida. ¿No tenía el su varita al lado para poder hacer todo eso sin necesidad de molestarla?
-espero q sea de su agrado así- dijo cortante mientras dejaba la habitación en penumbra.
-si, puede retirarse- el hombre se enfrascó en la lectura e ignoró su presencia. Ella se volvió con rapidez y salió de allí antes de que al hombre se le ocurriera una nueva forma de fastidiarla. Dejando en su ambiente de semioscuridad al maldito murciélago.
Snape Sonrió para si. Se había mordido a lengua, lo sabía, sabía que por primera vez había hecho callar a esa sabelotodo. Estaba demostrando más ahínco de lo que había creído al principio que mostraría, había pensado que al segundo día de cuidar de él se cansaría pero no, ya había pasado más de una semana. Y ella seguía soportándole. Y eso que el se había vuelto inaguantable a posta.
No quería resultar desagradecido con la joven Gryffindor, pero ella era joven y libre, seguro prefería estar por ahí librando al mundo del mal o saliendo en fotos y revistas con san Potter y su amigo pelirrojo. No en aquella casa encerrada con alguien como él. Pero era tan absolutamente tonta que se quedaba ahí con el por el sentimiento de responsabilidad.
Dejó el libro sobre la cama y se recostó cómodamente.
Se iba encontrando mejor poco a poco, bien fuera por las atenciones de la joven o bien por el antídoto, notaba con creces la mejoría, no se había atrevido a levantarse aún más que para acercarse al baño cerca de la cama. Pero pronto podría levantarse y volver a ser independiente del todo.
Escuchó un ruido abajo y agudizó el oído. Se oyó la voz de Hermione, aunque no se entendía lo que decía. Y después se escuchó la contestación de un hombre ¿Quién estaba en su casa?
-hola Alan- Saludó ella sin volverse
-¿como sabías que era yo?
-porque eres el único que no llama a la puerta.
-quería sorprenderte- sonrió radiante.
-¡oh, sorpresa!- su gesto de ironía y la falta de sonrisa hizo que el medimago riera con más ganas.
-¿se puede saber que te ocurre?
-creo que voy a matar a Snape hoy.
-oh, cierto, Snape. ¿Como esta mi paciente?
-tu paciente esta bien, la que probablemente necesite atención médica sea yo después de cuidarle a él
-puedo tratar a dos por el precio de uno
Alan Le guiñó un ojo a la castaña a pesar del gesto enfurruñado de ella.
-muy gracioso, pero te aseguro que él solo acabaría con tu paciencia, a veces creo que el veneno se ha quedado en su lengua.
-no lo se porque aún no me has dejado subir a verle cuando esta despierto.
-intento protegerte de él, no se como se tomará tu presencia.
-soy su medimago, debería agradecerme que le haya salvado.
Ella volteó los ojos y negó con la cabeza. Alan no sabía de quien estaba hablando. No era como si Severus Snape fuera a inclinar su cabeza ante el y agradecer haber hecho esa poción.
-¿le has curado hoy?
-no…aún no.
-yo lo haré, y así echo un vistazo a como va todo ¿te parece?
-de acuerdo, tu sabrás.
-de acuerdo, guíame.
Ella le acompañó por las escaleras hasta al habitación de el y señaló la puerta.
Alan sujetó el picaporte y se volvió, pensándoselo mejor
-¿no vas a entrar?
-yo ya tuve suficiente de él por hoy. Es todo tuyo valiente.
Ella le guiñó un ojo y el medimago la vio desaparecer por el pasillo incrédulo. ¿De verdad era tan horrible?
Se encogió de hombros, llamó, empujó la puerta y puso sus pies en el terreno del murciélago de las Mazmorras.
El exprofesor de Hogwarts alzó la vista de su libro y miró al hombre junto a la puerta. Era joven, guapo y llevaba una bata con el símbolo de san Mungo bordado. Aquel era el médico del que le había hablado Granger.
- ¿Severus Snape?- el hombre se dedicó a mirarlo.- soy Alan Cleveland, el medimago de san Mungo que le ha seguido en el tratamiento.
Sanpe alzó una ceja y le miró escéptico. ¿Aquel niño imberbe le había seguido el tratamiento? por Merlín…a saber como estaba su herida entre Granger y aquel niño de San Mungo, temía lo peor.
¿Por qué todo le pasaba a él?
Hermione agudizó el oído intentado escuchar la conversación de Alan y Snape, pero no era capaz de oír nada. Por un momento temió que Snape hubiera maldecido a Alan. Pero después decidió que si había pasado eso, Alan se lo merecía, por cabezota. Ella le había advertido.
El reloj de pared del salón sonó por toda la casa dando las 5 de la tarde. E inmediatamente después el timbre de la puerta también sonó. ¡Por merlín!, había olvidado que Ginny iba a ir a verla.
Corrió hacia la entrada y abrió la puerta, frente a la cual se encontraba su mejor amiga
-¡Hermione!
-¡Ginny! Cuanto tiempo… te he echado de menos.
Permanecieron un rato abrazadas hasta que el fresco de la tarde y la lluvia las obligó a refugiarse dentro.
- estas desaparecida. Ni lechuzas, ni vienes a vernos…mamá esta preocupada por ti. Y más sabiendo dónde estas.
La castaña se rió
-estoy bien en serio. Dile a la señora Weasley que no se angustie. He estado un poco ocupada.
-¿Cómo se te ocurrió? Salvar a Snape…y traerlo aquí y además ser su…cuidadora.
-fue idea de Harry que le salvara. – contestó la castaña, mientras echaba agua caliente para el te en dos tazas.- pero lo cierto es…que creo que el hubiera salvado aunque Harry no me lo hubiera pedido, Voldemort fue tan cruel…Snape había demostrado ser su más fiel servidor, aunque le estuviera traicionando, eso él no lo sabía, y aún así intentó matarle a sangre fría.
-Harry no me ha contado que vio en recuerdo ese.
Hermione vertió varias galletas en un plato mientras recordaba el rostro de su mejor amigo tras ver aquel recuerdo. Tenía una ligera idea de lo que Harry había visto. Un poco de la vida de Snape. Una vida que imaginaba no muy agradable. Sin embargo, no dio detalles a su amiga por respeto a la privacidad del hombre.
-No se lo ha contado a nadie. Y hace bien.
La pelirroja la miró fijamente un rato intentando averiguar si decía o no al verdad. pero al final se dio por vencida y ayudó a su amiga a llevar las cosas al salón.
-¿y como te va?
-bien, Snape se encuentra mejor y es un alivio. Pronto empezará a tener fuerzas para levantarse y a herida va a mejor.
-preguntaba por ti, no por el
Hermione se dio cuenta de su respuesta, y enmudeció. Había estado tan pendiente del hombre que no había pensado mucho en ella.
-bien yo estoy bien. Parece que no pero esto de cuidar de alguien te lía. Aunque tengo mis ratos libres, eso si él no se encuentra mal y le ayudo o…
-Hermione, estas absorbida por él. Todo el día aquí encerrada. Deberías librarte un poco de esta carga
-en serio estoy bien. No es algo horrible a veces un poco agobiante pero no horrible. Snape es agradecido.
-Pero ¿Qué pasa con tu vida?
-¿mi vida?
-si, tus amigos, tu familia esta apunto de volver de Australia y Ron, él habla de ti y te hecha de menos, deberías darle una oportunidad.
La castaña enmudeció.
-Ginny no…entiendes, estoy bien, no he olvidado nada, es solo que…me siento en deuda con Snape.
-no le debes nada
-Todos le debemos mucho.
-También hay gente que te necesita fuera de esta casa Hermione. Y los rumores empiezan a salir. Se habla mucho de Snape, cosas muy raras y mama y McGonagall no quieren que te veas afectada por esos rumores que estropearán tu imagen y tu excelente trayectoria.
Hermione estaba totalmente desconcertada. Y de pronto se sintió engañada y furiosa.
-has venido aquí solo como mensajera de esas dos.
-no , yo solo…
-es mi vida. Ese hombre necesita ayuda y yo me comprometí, díselo a todos lo que me juzguen. Soy libre y voy a hacer lo que me de la gana. Y me da igual que piensen de mí.
-Solo quiero que estés bien
-Lo estoy Ginny. De verdad que lo estoy.
El timbre sonó de nuevo sobresaltando a ambas. Alan estaba en la casa, Ginny también…
-Ron y Harry ¿quedaron venir?
-no…pero…
-Que extraño.
A castaña abrió la puerta y encontró ante ella a Lavender, a Parvati y a Luna que sonreían ampliamente, sosteniendo una caja gigante de pastas.
-¡SORPRESA!- Gritó entusiasmada lavender.
- hemos venido a animarte.
- y a hacer que desaparezcan los Snorkack de cuernos arrugados
Las chicas entraron en Tropel a la casa y buscaron la sala donde estaba Ginny sonriendo entusiasmada. Mientras Hermione las seguía desconcertada. Sin acabar de creérselo.
El revuelo del salón entre besos y abrazos abrigos cayendo sobre el sofá y risitas dejó a Hermione aún más en estado de Shock.
-pero…pero como… ¿cómo se os ha ocurrido esto?
-ya ves, queríamos animarte a volver al mundo exterior. ¡La vida continúa!- exclamó Parvati
-Dios mío…Snape va a matarme…
-Tranquila, hemos traído un par de amuletos contra el mal agüero – dijo Lavender enseñando un saco idéntico al de Parvati, espantoso y abundantemente relleno que colgaba de ambos cuellos.
La castaña sonrió forzada. Y se sentó en el sofá frente a todas sus compañeras.
- y ¿a que se debe esta inesperada visita?
- ¡eres famosa!, teníamos que pegarnos a ti a ver si nos conocen por la calle.
-sales en todas las revistas, junto a Ron y a Harry. En mil fotos. Y todo el mundo habla de ti y de cómo salvaste a Snape.
-No le salvé.
-si que lo hiciste. Cielo ahora eres la más buscada, todo el mundo se pregunta dónde esta la tercera componente del trío que derrotó a quien tu sabes.
-Harry derrotó a Voldemort. Yo solo le ayudé un poco. Y no salvé a Snape, solo intento ayudarle. No creáis todo lo que leéis…sea lo que sea.
-El quisquilloso es más verídico, en sus declaraciones a cerca de ti Hermione.- dijo luna sonriente mientras daba vueltas a la taza de te una y otra vez.
-Pero hay revistas mejores. Deberías leer corazón de bruja es lo más…
La castaña escuchó durante largos minutos la incesante conversación insulsa a cerca de revistas a la que Ginny se unió entusiasmada.
Le parecía increíble la cantidad de tonterías que podían leer y creerse. Y lo peor de todo es que eran cosas suyas. Tenía que empezar a leer la prensa. Había estado tan absorta en lo que sucedía en aquella casa que no había procurado preocuparse por lo que sucedía alrededor.
La conversación se alargó pasando por diversos temas que nada le interesaban y al final harta de tanta charla sin sentido se levantó con la escusa de ir a por más te. A pesar de que la tetera estaba llena.
Desde a cocina, se oía aún el alboroto de las chicas. Tapó sus ojos y suspiró angustiada
-va a matarme…-susurró
-¿Quién?
Se volvió asustada.
-¡Alan, no hagas eso! ¡Casi me matas!
- lo siento, he visto que tenías compañía y bajé a ver. Cuánta chica… dijo asomándose al salón
-son todas tuyas, menos la pelirroja que esta pillada.
Alan se rió.
-¿Tu te incluyes en todas?
Ella le golpeó el hombro con el puño bromeando. Y cambió de tema
-¿Cómo has visto a Snape?
-estupendo. Aunque estará convaleciente un tiempo. Pero va recuperándose.
-¿recuperándose?
-si, en poco tiempo volverá a estar como antes, la herida da más probemas de los previstos pero nada que no se pueda solucionar con el tiempo.
-¿estas seguro? Yo no le veo…
-Hermione…relájate. Este estupendo, no seas angustiosa. Pareces una abuela.
-y…por lo demás bien, por lo que veo…
Él la miró un Me ha resultado muy agradable. Quizás un poco escéptico de mis conocimientos de medicina.
Ella le miró. Ahora que se había quitado al bata, no parecía en absoluto medimago.
-bueno…ahora mismo pareces más un pijo que va a tomar el te a su club exclusivo.
Alan se rió, y alborotó aún más el pelo ya de por si revuelto de la muchacha. Recogió su maletín y la siguió hasta el salón.
Hermione intentó que sus amigas no lo vieran pero Alan no fue lo suficientemente rápido.
-Hermione, no nos habías dicho que tenías mas visita.- dijo lavender desde el sofá.
-Hola- sudaron todas a la vez al abochornado Alan. Que saludó a todas con un gesto.
-gracias por venir
-mañana me pasaré por aquí, en un rato libre.
Ella sonrió y recolocó su chaquetón con cuidado.
-cuídate.
-si eh…me voy…- dijo encaminándose hacia el lado del pasillo equivocado.
-Alan…la puerta esta por el otro lado.
-ya lo sabía…pretendía aparecerme
La castaña le vió desaparecer entre risas y se volvió a sus amigas.
-Hermione… ¿pensabas ocultárnoslo?- preguntó Lavender falsamente enfadada.
-¿ocultaros que?
-¿Quién era ese?
-Alan Cleveland el medimago que sigue a Snape…
-¿de donde le has sacado?
-no se abrí una caja sorpresa y salió- la castaña resopló- ¿de donde va a ser? De San Mungo…donde están todos los medimagos
-pues yo cuando voy a visitar a mi abuela no veo ninguno que este así de bueno
-¿bueno? Es un Bombón andante.
-Es un buen medico que es lo que importa.
-ya seguro que es el mejor…-sugirió Luna sonriente.
-si , no me importaría averiguar si es de verdad el mejor, pero en la cama- dijo Parvati entre risas.
Las chicas rieron las palabras de Lavender a carcajadas Y Hermione no pudo por menos que taparse los ojos y suspirar deseando poner un poco de orden.
-veo que están entretenidas.
Los ojos miel de la castaña se abrieron desmesuradamente al escuchar esa voz sedosa desde la puerta que había dejado mudas a todas las chicas.
Se volvió y encontró a Snape en el marco de la puerta. Había conseguido ponerse unos pantalones oscuros y una camisa a medio abrochar.
La venda de su cuello estaba limpia y se veía su continuación por el pecho debido a os botones desabrochados de su camisa. Sus ojos se clavaron en Hermione.
-¿Qué hace levantado?
-tengo permiso de ese… bombón con patas del que estaban hablando hace un momento.
-pero que…
Alan…ese maldito hijo de un sapo verrugoso hacía lo que le venía en gana y alteraba todo en su vida. Se iba a enterar al día siguiente ¿Cómo hacçia algo así sin consultar con ella? Vae el era el médico, pero la que aguantaba a Snape pululando por la casa era ella.
-no creo que deba…
-háblelo con el Doctor Cleveland, Granger ¿ O va a cuestionar su decisión?
-bueno…- dijo Ginny en un susurro- nosotras nos vamos ya… sino se hará tarde.
As chicas habían recogido todo en un segundo y salieron sigilosamente del salón con un breve "hasta Lugo" casi susurrado
Excepto luna que se volvió un segundo para añadir un " su casa esta libre de Snorkack de cuernos arrugados, es usted afortunado profesor" antes de que Ginny tirara de ella hacia la salida.
Hermione escuchó la puerta de la calle y hechizó las cosas del salón para que se recogieran.
Mientras Snape la seguía con la mirada. Ella recogía las tazas y los platos en una bandeja.
-usando mi casa para una fiesta privada
-ha sido improvisado, aparecieron sin invitación.
-Granger, no crea que porque este ligeramente convaleciente va a hacer lo que le de la gana.
-me esta amenazando.
Snape alzó una ceja, sarcástico y se apartó de su camino para que pudiera recoger más tazas.
Permanecieron en silencio mientras ella recogía as cosas bajo su atenta mirada. El hombre a siguió en todos sus movimientos, mientras revisaba disimuladamente la habitación. Estaba todo en orden, precia que después de todo, la sabelotodo Gryffindor, sabía ordenar las cosas.
-¿no me va a contar lo que le ha dicho Alan a cerca de la herida?
-¿Alan?
-el…Dr .Cleveland…quería decir.
-oh, ya veo, se tutean. -Los ojos oscuros del hombre se volvieron dos rendijas. E inspeccionaron el rostro sonrojado de la joven evaluando su reacción. –dado el grado de confianza que tienen…imagino que…él se lo habrá contado a usted después Granger con un lenguaje médico mucho más adecuado que el mío. Dígame, ¿Qué más quiere saber?
Ella frunció los labios.
-¿Cómo se encuentra por ejemplo?
-¿Por qué se preocupa tanto por mi?
-¿Por qué me responde con preguntas?
Una sonrisa torcida se dibujó en los finos labios del hombre. Mientras ella intentaba sostener con dificultad la bandeja cargada hasta arriba.
- usted es la sabelotodo Gryffindor, no necesita que le cuente nada.
El hombre se acercó a ella y le arrebató la bandeja llevándole y desapareció por la puerta, dejando a la castaña con la duda.
Hola ^^
Lo sieeeeento por tardar tantísimo, pero entre mis clases y mis prácticas... ya me he ganado alguna maldición por tardar tantísimo :S sorry sorry
Espero poder compensarlas esta semana, con más actualizaciones ya que el miércoles me dan las vacaciones. Estas navidades estaré más pendiente ;)
En fin aquí esta Snape, en sus plenas facultades nuevamente. Fastidiando a Hermione :D
Espero que os guste sino ya sabes donde podéis ponerme verde y mandarme vuestras maldiciones.
Y ahora… ¿Que será de esta pareja ahora que él se va mejorando y ella es reclamada por todos sus amigos y familia?¿se hará caso Hermione de los consejos de Ginny? XD
Prometo sacaros de dudas lo más pronto posible .
Muchísimas gracias a todas las que seguís la historia en serio, cada comentario vuestro es una alegría para mi
Un besazo mis brujitas ^^
