hola a todos! Aquí está el ÚLTIMO CAPÍTULO. Espero que os guste. Esto comenzó como algo de un capítulo como mucho 3, pero bueno, acabó gustando más de lo que podía prever, así que ya veis. Pero como siempre es un regalo para Kath, mi hija whasapera, por ser tan buena hija y hacerme reír tanto.
Dedicado también a su otra madre ;)
Espero que os guste y que sea tan épico como Cora y la Llama Trol merecen
CAPÍTULO 9. Mi gran boda Swen
—Por fin mis queridos, el día que esperábamos… y el que tanto temíamos, llegó. La boda de Emma y Regina, sí, y después, la despedida de Cora. Cabra Juliano ponme una que vaya con mi pena…
"You don't know how long I have wanted
To touch your lips and hold you tight, no
You don't know how long I have waited
And I was gonna tell you tonight
But the secret is still my own
And my love for you is still unknown
Alone
Till now I always got by on my own
I never really cared until I met you
And now it chills me to the bone
How do I get you alone? How do I get you alone?"
—Celine Dion me entiende ;-;…En fin, mis queridos, puede que Cora se nos vaya, pero no sin antes cumplir con su propósito de dejar a sus hijas felices y comiendo perdices y otras porquerías por el estilo.
—¡KAAAAAAAAAAAAAAAAAATH! —Se oyó gritar.
—¿QUÉEEEEEEEEEEEEEEEEE?
—¿QUÉ TE HE DICHO DE GRITAR EN CASA? NO ME GRITES. —Se escuchó a mamá Laura.
—PUES TÚ ESTÁS GRITANDO MAMÁ.
—PERO YO SOY TU MADRE.
—Y YO TU HIJA, Y QUE YO SEPA NOS DIERON EL TÍTULO EL MISMO DÍA. —Gracias a Mafalda por esas frases que me enseñaron a hablarle a mi mamá, pensó Kath.
—KATHERINE REGINA EMMA CORALINE ANASTASIA SWAN-MILLS BROOKS DEJA DE GRITAR O SOBORNO A TU OTRA MADRE CON SEXO HASTA QUE TE QUITE LA HERENCIA DEL CASINO.
Lástima que mi mamá aprenda también e.e.
—*Susurrando*Vale mamá, hablaré muy bajito.
—No sé qué has dicho ahora, pero vístete pronto o no llegaremos a la boda.
—Ah, sí, la boda. Por fin es el gran día como decía, mis queridos, pero antes de irnos a la ceremonia, con su presentadora favorita retransmitiéndolo todo como siempre, hablemos de lo que pasó estos últimos días.
*Unos días atrás*
—Nada, nada está saliendo bien. —Gritaba Regina mientras caminaba como una posesa por la Mansión blanca de Mifflin Street, con su madre y la Llama mirándola como…bueno preguntándose si quizás Charly, dios del Averno, habría mandado algún amiguito suyo para poseer a la desquiciada novia. —Pido rosas rojas y me las traen azules; pido manzanas y llegan podridas. Hasta la banda que había contratado para tocar ha llamado para decir que no puede venir en último momento.
—Hija no es para tanto, un poco de magia y tendrías el chiringuito listo para la función en unos segundos. —Aseguró Cora.
—Madre, te dije que no quería usar la magia. En toda mi vida la magia no me ha traído más que problemas. Quiero una boda normal, la que tendría cualquier chica enamorada. La…la que no tuve con Leopold.
Se creó un tenso silencio entre las dos reinas recordando al que podría haber sido un amante compartido entre madre e hija y que ambas preferían borrar de sus memorias.
—Bueno—Comentó la Llama ajena a la tensión. —Robin y sus Dracs Alegres han dicho que estarían encantados de hacerte un número musical.
—Llama, si lo único que vas a hacer es proponerme sandeces como tener a mi ex –novio travesti y pareja de mi hermana de espectáculo musical, ya puedes irte a dar una vuelta, anda.
Y así fue que la Llama Trol comenzó a pasear por la mansión decidido, ya que estaba allí y aquel sería de sus últimos días en aquel planeta de cosas amorfas y ligeramente ceñudas que solían ser los humanos, estaba decidido a aprovecharlo. Podría darle un uso mejor con Olaf, no sabía…paseando por la playa, tomando helados…o dándole duro contra el muro hasta que él sintiera frío y Olaf su fuego interno…Pero en fin, como padrino de la boda, en compañía de Henry claro, debía estar presente.
De todas formas, pensaba la Llama, ni qué se las supieran arreglar sin él, de no haber sido por él seguro que no habría ni boda que celebrar. Humanos…no se les puede dejar solos o no saben ni casarse.
Y así seguía la pequeña Llama cavilando sobre su gran importancia en el orden de las cosas cuando vio unas delicadas prendas blancas sobre una cama.
—Oh, estos deben de ser los vestidos de novia. Pero, ¿qué estará pensando Regina? Casarse con unos trajes tan sosos, ¡y tan blancos! ¡Y ni siquiera tienen escote como Charly manda ni raja para enseñar la pierna!...Lo que yo decía, estos humanos no sabrían hacer nada sin mí.
*Mientras, en la sala de la Mansión*
—Te digo que es un desastre madre. Es casi como si el destino no quisiera que me casara. —Susurró Regina a punto de echarse a llorar.
—Vamos hija, seguro que no es para tanto. ¡Claro que el Destino quiere que te cases! ¿Por qué sino ibas a tener una madre psicópata sin corazón, un padre pelele, te iba a traicionar una niña mimada, ibas a acabar siendo Reina Malvada y lanzando una maldición que te tuvo atrapada 28 años si no fue para que tu tiempo se acoplase al de Emma Swan, hija de tu enemiga, amor verdadero y madre de tu hijo, y acabarais aparentando la misma edad? Cualquier otra explicación carece de toda lógica.
—Pero…—Cora no la dejó continuar.
—A no ser… —Perdida como estaba en sus propios pensamientos. —A no ser que todo haya sido una trama maligna organizada por algún malvado y depreciable ser que controle nuestros destinos y haya estado jugando con nuestros sinos como si de personajes de una vulgar se tratase.
Madre e hija se miraron preocupadas por un instante, para después comenzar a reír.
—Pero eso es imposible. —Concluyó Cora. —Así que solo nos queda decir que sí, el Destino os quiere juntas.
Las risas de Regina se tornaron en incipientes lágrimas, apoyándose en el hombro de su madre.
—¿Entonces por qué todo es tan difícil, madre?
—En el Averno tenemos un dicho: Si la vida fuera fácil, tú no estarías aquí, así que apechuga. No es muy inspirador ahora que lo pienso—Añadió Cora al ver la cara de horror de su hija.
—El caso es que me caso esta tarde y lo único que tengo asegurado son los vestidos. Por cierto, ¿quieres verlos? Me traje aquí el de Emma también porque conociéndola, seguro que lo manchaba de chocolate con canela y…
—Oye hija no te huele como a quemado…
—Oh no, madre, ¿dónde está esa escurridiza Llama?
Ambas se miraron horrorizadas, y siguiendo el aroma a quemado que comenzaba a llenar la mansión, llegaron sin demasiados problemas al origen de aquel humo. La propia habitación de la reina y, sí, donde guardaba los vestidos. Para encontrarse con la Llama Trol lanzándoles su mejor mirada inocente y los vestidos, que un día (o un momento cercano) habían sido blancos, completamente carbonizados.
—Sujétame, madre, sujétame, porque lo transformo en sapo y lo aplasto con mis mejores Manolo Blasik.
—Hija no, por Dios, qué desperdicio de zapatos…
—¡Madre! ¡Mira qué ha hecho! Esto es un desastre, ya no tengo ni vestido. No puedo casarme así, voy a tener que suspender la boda. La suspenderé y entonces Emma creerá que tengo dudas y no quiero casarme, y me dejará, y lo peor de todo ¡tú y esa maldita Llama no os iréis el condenado Averno de nuevo!
—pero no lo entiendo hija, ¿por qué no usas tu magia?
—Porque…porque no…porquenomefuncionabien—Dijo rápido.
—¿Qué? —Dijeron
—Que no me funciona bien. No sé por qué, creo que he estado demasiado nerviosa por esto de la boda. Quizás… no sé, tan solo puedo deciros que en los últimos días he estropeado varios de mis vestidos favoritos al intentar vestirme con magia.
Nota de su presentadora de radio favorita: nadie hubiera protestado si hubiera salido a la calle en ropa interior después de los intentos fallidos de vestirse con magia.
—¿Por qué no me has dicho nada hija? —Preguntó Cora preocupada.
—Porque no quería que nadie lo supiera, me daba vergüenza admitir que estaba tan nerviosa que empezaba a afectar a mi magia. —Regina miró a su madre mordiéndose las uñas como solía hacer de pequeña tras haber desobedecido alguna de sus órdenes.
—¿Y qué más pasa Regina?
—Pues que cuando vi que mi magia no iba bien, intenté no utilizarla en la preparación de la boda y entonces Emma me preguntó extrañada de que no usara la magia, pero no se lo quería contar, así que le dije que me había propuesto no usar la magia, y ella me dijo riéndome que sería incapaz y me enfadé y bueno…hicimos una apuesta para que en la boda no se utilizara nada de magia y la que la pierda acaba atada a la cama la noche de bodas. Que no está mal, pero sabes que me gusta más mandar, madre. Y es una cuestión de principios, no me gusta perder. Pero ahora todo es un desastre y ni siquiera puedo recurrir a la magia, ¡no sé qué hacer!
—Tranquila hija. Está claro que alguien está intentando sabotear tu boda…y no me refiero al incidente de los trajes con la Llama Trol, él solo es idiota. Pero el resto sí, me huele mal.
—Ya, es a quemado. —Dijo la Llama.
—Que no pedazo de llama inepta, me refiero a que es todo sospechoso. No te preocupes de nada hija. Relájate, tómate unas copas de sidra de esa que tanto te gusta y deja que la Llama y yo nos ocupemos de todo, descubriremos qué hay detrás de todos estos fallos y detendremos al culpable. Hoy tendremos boda como que soy una diosa sexual el corsés de cuero.
—Madre…—Protestó Regina.
—¿Qué pasa? Tenía que decir algo que fuera indiscutiblemente cierto.
—Es verdad—Dijo la Llama—Pregúntale a Charly o como los vulgares mortales decís, Hades, 7u7.
—Calla y ponte en camino Llama inútil, el día menos pensado te meto en el escote de la Embajadora y dejo que te ahogues ahí. Vámonos, tenemos mucho que hacer.
*5 minutos en el jardín de la mansión*
—Bien, bicthes, prepárense porque este es un trabajo para Trol, la Llama Trol. —Dijo poniéndose unas gafas de sol. —Batido, no agitado y con una sombrillita por encima.
—Yo sí que te voy a batir esas cenizas que tienes por cerebro. Vamos Llama, hay que descubrir quién intenta sabotear la boda de mi querida hija.
—Sí, sí, eso quiero.
—Veamos, tenemos varios sospechosos. Pensemos…
Número 1 y con cara de no haber roto un plato en su vida, está Mary Margaret Blanchard, alias Pavanieves. *Cora y la Llama la espiaban desde detrás de los árboles viendo cómo la profesora y antigua princesa alimentaba a los pájaros* Enemiga mortal de Regina desde tiempos inmemoriales. ¿Es la razón que Regina le guardara un odio irracional que la llevara a matar al padre de la princesa y a pasar su vida intentando matarla y a hacerla desgraciada? Bueno, quizás, pero hay algo todavía más fuerte, es la suegra en funciones y futura "para toda la vida".
—Mírala, Llama—Decía Cora pasándole los prismáticos. —Esa cara de inocencia es terriblemente sospechosa.
—Sí que lo es, de hecho.
—Haremos una prueba para ver qué sabe, pero debemos disfrazarnos.
Moviendo sus manos, Cora se convirtió en una harapienta anciana con una cesta de dulces y, a su lado, la Llama era un pequeño niño de largo cabello negro.
—Vamos allá. —Dijo Cora. —Disculpa, muchacha, perdona, ¿serías tan amable de ayudarme? Estoy demasiado vieja para andar tanto.
—Oh, por supuesto. —La antigua princesa corrió a socorrerla, ayudándola a sentarla en una silla. —Mi nombre es Blancanieves o Mary Margaret si lo prefieres, ¿y usted es…?
—Soy…—Cora miró a la Llama dándose cuenta de que su plan tenía ciertos puntos débiles.
—Mi abuela Ruperta, la pobre chochea un poco. —Dijo la Llama…eh… niño.
—¿Oh chocheo?
—Sí, abuela, se te va la cabeza.
—Pues parece que se me va la cabeza, querida.
—Oh, entiendo. —Dijo la princesa. —¿Y tú pequeño eres…?
—Tristán.
—Vaya qué bonito nombre, ¿quieres unas galletas?
—Oh sí, claro. —Dijo La Llama.
—De acuerdo, un segundo. —Cuando la princesa se marchó.
—¿Qué es eso de que chocheo? —Dijo Cora golpeando a la Llama?
—Bueno, tuve que improvisar. —Repuso rascándose el chichón.
—Pues improvisa menos y más investigar. —Pavanieves regresó con comida y bebida para un regimiento de pequeños enanos mocosos que la Llama atacó sin miramientos comiendo con ambas manos. —Oh gracias querida.
—¡Puedo comer sin que la comida sepa a quemado! —Gritó la Llama emocionado.
—¿Qué dices pequeño? —La Llama miró a Cora y a Blancanieves sabiendo que había metido la pata…de humano esta vez.
—Umm…es que como mi abuela chochea y cocina tan mal pues todo acaba sabiendo a quemado.
—Oh pobrecito. Ruperta…Ruperta…—Pero Cora no contestaba.
—¿Quién es Ruperta? —Dijo Cora olvidando su papel.
—Tú eres Ruperta, abuelita. —Respondió la Llama.
—¿Ah sí?
—¿Sí?
—Que nombre tan feo, no es digo no de una reina. —Protestó.
—Ya le dije que chochea—Susurró la Llama.
—Ya veo, pobrecilla. Ruperta, ¿necesita algo?
—Pues sí hija, hoy he estado con una joven la mar de simpática…Regina se llamaba. ¿La conoces?
—Sí, claro.
—Estupendo, estupendo. ¿Y qué opinas de ella?
—Pues hemos tenido nuestros desencuentros, pero se va a casar con mi hija así que es casi como una hija para mí. Es extraño porque ella fue mi madrastra…pero bueno, procuro no pensar en los detalles. Lo importante es que hace a mi hija feliz. Además, Regina también necesita una madre en condiciones, porque esa Cora pierde la cabeza a veces…
—¿Cómo te atreves? Repíteme eso a la cara Sosanieves…—La Llama sujetó a Cora.
—Se le va la cabeza, es realmente triste. Lo siento mucho, pero debemos irnos.
Poco después, los dos personajes caminaban alejándose de la casa de Blancanieves, Cora refunfuñando y maldiciendo por lo bajo a la princesa y la Llama atiborrándose a galletas que se había llevado a puñados.
—Bueno, está bien. Digamos que no fue Locanieves porque no tiene sesos para un plan maligno.
—Pero sí tiene buena mano para la cocina, a ver si aprendes, abuelita querida. —Cora lo miró—¡Au! No hacía falta que me incendiaras el culete, ya volveré a por más galletas aquí.
—Sigamos con la investigación. ¿Quién más querría impedir esta boda? Quizás antiguos amantes…Um, pero Hook está con Kath y Robin está con mi hija…y sus Drac Queens, ¿quién sabe? Bueno, ¿quién más queda? Maléfica tiene algo con mi hija, pero no sería tan sutil, habría aparecido como un dragón y punto. Esa loba, Ruby, también le ponía ojitos a Emma, pero es más de marcar el territorio, no de cambiar flores de color. Mmm no se me ocurre nadie más, así que no quedará más remedio.
—¿Tendremos que espiar las casas de todos los habitantes de Storybrook 7u7?
—No, Llama pervertida. Tenderemos una trampa. Veamos, ¿qué es lo que queda por estropear en esta boda?
*Mientras en la mansión blanca*
Regina intentaba hacer aparecer una mísera bola de fuego en su mano, algo, cualquier chispa…pero no, la magia estaba loca y todo lo que salía de ella eran flores.
—Ridículo, parezco un mago de espectáculo.
Alguien llamó a la puerta y la frustrada reina se dispuso a abrir.
—Emma, ¿qué haces aquí? Dicen que da mala suerte ver a la novia antes de la boda.
—Ya, pero he pensado que como las dos éramos novias, si nos mirábamos en el espejo ya se estaría cumpliendo, así que, ¿qué más da?
—¿Lógica aplastante de Emma Swan, eh?
—Eso mismo. ¿Puedo pasar?
—Claro.
Emma entró siguiendo a Regina y las dos acabaron sentadas en el sofá.
—¿Estás nerviosa? —Preguntó Emma.
—Mucho. —Le dijo Regina.
Las dos se miraron, luego miraron la botella de sidra y volvieron a mirarse.
—¿No tienes algo más fuerte? —Preguntó Emma.
Así es como, aproximadamente, una hora después (puede que menos, pero no las queremos hacer parecer unas viciosas en exceso) acabaron las dos pasadas en el sofá, riendo por todas las cosas que los nervios las habían obligado a hacer en los últimos días.
—Yo me he comido una caja entera de donas. —Decía Emma.
—Eso no es nada, lo haces un día normal. Yo no puedo hacer ni un triste hechizo.
Las dos rieron.
—En serio. —Repetía Regina mientras reía sin parar. —Intento hacer fuego y me salen flores. Antes hasta he convertido una de mis mejores botellas de vino en una rana al intentar traerla con magia.
Y volvían a reír.
—Y la Llama Trol ha quemado nuestros vestidos.
—JAJAJAJAJAJAJA—Volvían a reír. —Todo es un desastre. —JAJAJAJAJA.
—¿Pero qué narices hemos bebido? —Dijo Regina sin dejar de reírse.
—Ni idea. Pero quiero ver uno de esos hechizos rana, no puedo creerme que tú, la Gran y Temida Reina Malvada no pueda hacer un simple hechizo.
—No sé, Emma. No debería hacer magia descontrolada y menos estando en este estado.
—¿Qué estado? ¿Estás embarazada? O.O
—No idiota, borracha.
—Oh, ¿estás borracha? No lo había notado. Venga por fa, por faaaaaa.
—Bueno, vale, ¿qué quieres que haga?
—No sé, ¿por qué no nos transportas a tu cuarto y empezamos con la Luna de Miel?
—Lo que quieras, pero si acabamos desnudas en un congelador no me digas que no te lo advertí.
Regina movió sus manos y una nube de humo las cubrió, pero al desaparecer seguían en el salón.
—Vaya, no estamos en la habitación. —Dijo Emma. —Pero sí parece distinta.
—Ya lo creo. Oh, Emma, creo que te acabo de convertir en tortuga.
—¿Queaaaaaaa? —Emma miró a Regina—Regina acabas de convertirNOS en tortugas.
—Oh Dios, lo que faltaba. ¿Y por qué sigues riendo Swan?
—No lo sé, eres mona como tortuga.
—No te muevas porque voy a matarte. —Dijo Regina y empezó a moverse…bueno con paso de tortuga.
—Oye no es tan malo, siempre me he preguntado cómo sería el sexo reptiliano 7u7
—¿En serio? ¬.¬ zoofílica. Pero bueno, no tenemos nada mejor que hacer hasta que venga mi madre así que…
*Cortinilla de estrellas porque no tengo licencia para mostrar o narrar sexo reptiliano de ningún tipo. En serio, mi mamá me lo prohibió expresamente. Maldita sea ella y su sentido profético ¬.¬'*
—Pues sí, pondremos una trampa Llama, es sencillo, pondremos unas cuantas preparaciones en el jardín y entonces…—Cora entró hablando en la mansión.
—¡Madre! Por fin…—Gritó Regina. —Ya no podía más. —Le confesó a Emma. —Madre, ayúdanos, nos he convertido por error en…
—¡Oh QUE ASCO! Charly sálvame, por el amor de la cabra, qué asco. Llama quémalas, haz algo.
—Cora, creo que son Regina y Emma.
—¿Regina y Emma…tortugas?
—Sí, madre. Resulta que mezclar alcohol con una magia que no va bien no es buena idea, ¿quién lo iba a decir?
—Oh por todos los escotes, hija, mira que había bichos feos en los que convertirte y has ido a elegir las tortugas. Qué asquito.
—Oye, no lo he elegido precisamente. Y todo ha sido culpa de Emma. —Dijo la Regina tortuga mordiendo a su compañera.
—Hace un momento me mordías por otra razón…—Le recordó Emma.
—Cállate o no volverás a tener manos en la vida. —Amenazó Regina.
—Oh, dudo que puedas vivir sin mis manos.
—Madre, por favor, cámbianos antes de que la devore. Y no en el buen sentido.
Y Cora lo intentó, de verdad que sí, pero al parecer solo Regina podía deshacer su propio hechizo y no estaba precisamente en condiciones.
—Veamos, es fácil, lo que te altera y afecta tu magia es la boda, ¿no? Pues la única solución lógica es que os caséis, así estarás tranquila y podrás volver a transformaros.
—¿Casarme en forma de tortuga? ¿Qué dices?
—Pero aún queda algo todavía más importante. Encontrar al saboteador de la boda. Pero tranquila, para eso ya tengo un plan, verás…
*Un poco más tarde, en el jardín de la Reina Tortuga*
Cora había preparado el decorado de la boda que sería allí mismo, la especie de capilla con velos e incluso las rosas de los colores equivocados, pero bonitos al fin y al cabo. Y la Llama Trol y ella se escondieron a esperar. Solo esperar.
—Oh, esto es taaaan aburrido . —Se quejó la Llama.
—Ten paciencia pedazo de fuego est…—Entonces fue cuando Cora lo vio.
—Estúpida, sí.
—No…
—¿No? —Dijo la Llama esperanzada.
—O sea, sí, eres estúpido. Pero iba a decir que algo se mueve. Vamos, es el momento de atrapar al Sabotea-bodas.
Con todo el sigilo del que son capaces una Llama torpona y una mujer de abundante busto 7u7, hasta que llegaron al altar y se encontraron de frente con un extraño ser pequeño, de la estatura de un duende, pero demasiado rechoncho como para ser uno, que portaba gafas y una extraña expresión en el rostro.
—¿Quién eres tú? ¡Habla o te arranco el corazón! ¿Por qué saboteas la felicidad de mi hija Regina.
—Está bien, lo confieso. —Dijo el Duende gordo. —Mi nombre es Eddie, no quería hacer daño a nadie pero es que no puedo permitir que esta locura de SwanQueen siga adelante. No, no y no, debían ser CaptainSwan y OutlawQueen.
Oiga, cuidadito con tocarme a mi manco bello eh ¬.¬
—Pero ¿por qué duende gordo…digo Eddie?
—Pues porque amo a Hook *.*—Dijo con ojos brillantes. —Y aunque me duela que esté con otra, él se merece ser el mejor, un artista, ¡el protagonista!
Le advertí, miren que le advertí que a mi manco bello ni tocarlo. Suéltenme, suéltenme que lo mato…*Kath nadie te sujeta* Bueno, qué más da, es una expresión. Sigamos.
—Omaiga, está loco. —Dijo la Llama. —Como una cabra.
—Beeeee.
—Perdón Juliano—Gritó la Llama. —Loco cual duende gordo.
—Bueno, pues esto se ha acabado, la boda se celebrará y tú ya puedes ir despidiéndote de tus maldades y de Hook.
—¡Noooo!
Pero era ya demasiado tarde, Cora lo había hecho desaparecer en una nube de humo morado.
—¿Dónde lo mandaste?
—Oh, a su peor pesadilla. Una realidad paralela que sucede dentro de un fanfic Swanqueen…y es uno de los pornosos 7u7.
#CoraSabe #YoTambiénQuieroEseCastigoNoMames.
—Y ahora, tenemos una boda que celebrar, bitches.
*Por fin, un rato más tarde en ese mismo jardín*
Henry sujetaba a la tortuga Emma mientras Cora sujetaba a la tortura Regina.
—Se parecen sospechosamente a las tortugas que tenemos en casa. —Susurró Anto a Laura mientras observaban la ceremonia.
La Llama Trol, con su mejor traje, se subió al altar para presidir la ceremonia.
—Queridos todos, estamos aquí para reunir a esta…tortuga y a la otra en sagrado matrimonio. ¿Sabéis? El matrimonio es una cosa muy seria que no debe tomarse a la ligera, como cuando yo me casé con Antonella en las Vegas, no. Es mejor casarse convencido como cuando yo me case con Olaf ay, qué gran boda será esa…O esta, esta también es una gran boda. —Añadió viendo la cara de Cora.
No solo Storybrooke había decidido asistir a la boda, medio Averno había subido de las entrañas de la tierra para poder asistir a la boda del siglo. ¿Cuántas veces puede verse a una poderosa Reina Malvada casándose con una princesa y caballero blanco y ambas en forma de tortuga? Espero que sean pocas porque de lo contrario este mundo está realmente loco.
Y mientras Charly, señor de los Avernos se secaba una lagrimilla, la Embajadora lo miraba seria.
—¿En serio? ¿Ya estás llorando?
—¿Qué puedo decir las bodas me emocionan?
—Toma un pañuelo amigo. —Le dijo Antonella sentada delante y que también había comenzado a llorar junto a su madre Diana.
Laura y Lu se miraron entre suspiros, de tal palo tal astilla.
—Bueno, sigamos—Dijo la Llama Trol. —El matrimonio no es solo una ceremonia, es una promesa que le haces a la otra persona para estar en los buenos y los malos momentos, ya estés ardiendo o derritiéndote. Y eso es lo que Emma y Regina están haciendo hoy aquí, una promesa, no de amor eterno, eso es fácil prometerlo, en los cuentos, no. En la vida real, o en este mundo sin fuego pero lleno de problemas, la promesa que de verdad cuenta es la de luchar para que ese amor sea eterno pase lo que pase, no rendirse en los malos momentos y procurar que los buenos no terminen y no se olviden, ayudarse la una a la otra y ser su apoyo, su confidente, su amiga…su amante 7u7.
—Con lo bonito que te estaba quedando ¬.¬—Dijo Cora.
—Sí, sí. Bueno, pues sí. ¿Sabéis? Todo tiene un precio, y esto no es aplicable a la magia, también el amor lo tiene. Y su precio es cuidarlo, mantenerlo, avivar la llama siempre que se pueda (hablo por experiencia ahí), no dar nada por sentado, amar cada día como si pudiera ser el último. Y, claro, también hay que darle duro contra el muro. El tren a carbón quiere probar la gasolina, ya me entendéis 7u7.
—Aligera Llama que las tortugas pesan. —Dijo Cora.
—Ah sí, claro, en fin, si alguien tiene algo que decir que lo diga ahora o calle para siempre. Pero sabed que si alguien habla Cora lo dejará chamuscado. ¿No? ¿Nadie? Mejor. Pues yo os declaro casadas. Puedes besar a la novia o morder…o lo que hagan las tortugas.
Regina y Emma, que como tortugas podían estar igual intentando matarse a mordiscos que montándose la una a la otra, unieron sus bocas (o como se llame) y, como por arte de magia (sí, probablemente fue justo por eso) las tortugas desaparecieron en un halo de luz blanca. Todos los presentes cerramos los ojos y al volver a abrirlos, Regina y Emma estaban allí de pie, en sus forma humana y con preciosos vestidos blancos que realzaban todo su cuerpo. Emma sonriendo con una corona de flores blanca en la cabeza y Regina con su pronunciado escote. Todas las rosas tornándose de pronto blancas y de los colores que la Reina había planeado desde el principio.
—Todo está precioso. —Comentaron las dos.
—Es la magia del Amor Verdadero, nena. —Le dijo Emma.
—Cállate, aún sé cómo convertirte en tortuga.
—Oh, admítelo, el sexo reptiliano te ha gustado.
Cora se alejó un par de pasos no queriendo escuchar a su hija y su nuera hablando de sexo animalístico raro, así que se acercó a mí.
—Kath, ha llegado la hora. Debo marcharme de vuelta al Averno.
*All by my own, don't wanna be all by my own* Gracias Juliano por el toque musical.
—¿Por qué Cora? Noo ;.;
—Sí, es inevitable Kath, las dos lo sabíamos. Mas no me apena dejar este mundo de locos, sé que lo dejo en buenas manos.
—¿Ah sí? ¿Qué manos?
—Las tuyas claro. —Cora encaró a Kath y la tomó por los hombros. —Kath has sido la presentadora de esta radio mientras he estado aquí, has contado mis aventuras, mis líos y has organizado los tuyos propios. Así que me voy, pero sé que no se relajaran, que te tienen a ti para seguir dándole algo de llama a este mundo. Haz vídeos porno del pueblo fumado, hazte rica con mi antiguo Casino, monta un club de Striptease, Kath, este pueblo te necesita o estará dominado por la vomitiva bondad de los personajes de cuento. Eres una gran chica, Kath, sé que harás un buen trabajo y mantendrás mi legado, estoy orgullosa de ti.
—Right to my kokoro Cora ;.; Pero sí, lo haré lo mejor que pueda. No te fallaré.
—Sé fuerte Kath, escucha a tus mamás, pero solo para que no se enfaden por ignorarlas. Ah y dile a mamá Laura que Anto volvió a robarle a mi hija lencería roja, aunque solo sea porque ver la ceja de tu madre Laura ya se ha convertido en algo mítico. Oh y dile a Diana que era yo la que me comía todas las donas del estudio y no Agus.
—Oh, Cora.
Maestra y aprendiz se fundieron en un abrazo. Charly llegó a su lado.
—Cora, es la hora.
Cora y la Llama se reunieron con Charly y el resto de los seres del Averno a la puerta del mismo, volviendo para mirarles.
—Queridos habitantes de Storybrooke, debo partir, mas no temáis, os dejo en buenas manos—Dijo mirando a Kath—No os aburráis. Recordad que no debéis creer lo que os digan los duendecillos gordos y molestos. La vida es corta, mis queridos, más de lo que a veces creemos. Así que aprovecharla, vividla, porque sí, el Averno es una orgía continua, pero no es lo mismo. Mis queridas hijas, sé que no he sido una buena madre, pero ahora que me marcho, solo os pido una cosa: sed felices. No importa lo que pase, lo que digan, lo que piensen. Sed felices y mandad al Averno a quien os lo impida…yo me encargaré de ellos. Adiós Storybrooke. Nos veremos, algún día ;)
Mientras la Llama se despedía entre abrazos de Olaf para reunirse con Cora.
—Tranquilos, yo volveré. —Dijo la Llama—Allá donde haya una chimenea chisporroteante, un fuego calentito en una hoguera o una simple vela, tened cuidado damas, porque la Llama Trol puede estar al acecho.
—Nos vamos.
—Hasta pronto…pero no demasiado.
Y una inmensa bola de fuego atrapó a todos los habitantes del Averno y se los volvió a llevar a él.
Así mis queridos, fue el día o más bien los días que Cora regresó del Averno. Gracias por habernos seguido en esta vuestra radio, Radio Swanqueen una radio que te toca y no necesariamente el corazón. Aquí vuestra presentadora, sucesora de Cora y prontamente castigada sino hago caso a mis mamás y termino el programa para irme a dormir (sí, necesito mi sueño de belleza) Kath.
Nos veremos en nuevas aventuras ;)
Y chau!
*PD: EN EL AVERNO*
—Ey Cora, ¿quieres darle duro contra el muro? —Dijo la Embajadora.
—Hay cosas que no cambian. —Murmuró Cora antes de volver a mirar a su tele espía del mundo fuera del Averno, su rostro calmándose al ver los felices rostros de sus hijas. —Pero otras, afortunadamente, sí lo hacen.
FIN
Gracias a todos por leer! Espero que os haya gustado y os hayáis reído. Quizás haya algún epílogo o cosa extra si me lo pedís xd soy una blanda
