Retrato
El agua tibia de grifo caía sobre las tazas, con restos de te, de la reunión clandestina. La castaña limpiaba con saña algunos marcas del pintalabios que algunas de las chicas había dejado en el reborde de las tazas, mientras agudizaba el oído para escuchar a Snape en el salón o en alguna parte de la casa. Maldito Alan, por su culpa tendría al murciélago pululando por la casa. Adiós a la tranquilidad. Tal vez hiciera caso a Ginny y volviera a su casa. Frunció el ceño y sacudió la cabeza intentando alejar esa idea, no, no iba a abandonarle.
No pudo evitar sonreía al recordar la aparición repentina de Snape en el salón, el gesto de las chicas, y lo blancas que se habían quedado. Había sido el mejor modo de hacer callar la cháchara incesante e insulsa de sus amigas. Casi había parecido como en aquellos tiempos en los que el profesor irrumpía en las mazmorras y mandaba redacciones de un metro de largo sobre temas imposible. Su presencia había causado la misma impresión.
Suspiró, y dejó de reírse, al recordar que era ella la que debería lidiar con ese hombre cabezota y enfurruñado.
Fue dejando las tazas en el escurreplatos mientras escuchó los pasos de Snape acercarse a al cocina.
-se ha paseado por la casa como ha querido.
La voz sedosa del hombre la sobresaltó a pesar de ser consciente de su presencia en la cocina.
-Bueno, no iba a quedarme encerrada en una habitación. ¿No cree?
-espero que no se haya tomado…atribuciones que no son de su incumbencia y que no haya cotilleado nada.
-solo he limpiado un poco el polvo para hacer habitable la casa.
-estaba habitable
-si…para las arañas y las polillas. ¿Hace cuanto que no estaba aquí? ¿Siglos?
-no es de su incumbencia el tiempo que paso en esta casa Granger.
La castaña rodó los ojos. Snape y su lengua envenenada, había olvidado sus comentarios ácidos en cualquier ocasión.
Secó las manos a los vaqueros ajustados y se remangó. Eran ya las seis de la tarde. Mejor si preparaba ago de cenar. Se volvió al hombre que aún permanecía en la puerta de la cocina asesinándola con la mirada. Se le veía pálido. Bueno, era pálido normalmente, pero parecía como si no estuviera bien del todo. Se preguntó si Alan no se habría precipitado al dejarle levantarse. No parecía Snape. Vale, si , tenía ese carácter agrio y enfurruñado habitual suyo , e incluso así de pie, erguido y con aquellas ropas oscuras, tenía el mismo aire imponente que en Hogwarts, pero había algo más , como una apariencia cansada que la dejaba preocupada.
Un momento ¿preocupada?
No, no, no, no, nada de preocuparse por él. Solo estaba… intrigada por saber si sus cualidades de medimaga eran buenas. Al fin y al cabo aún tenía que plantearse la proposición de Alan a cerca de su futuro, quería saber si se dedicaría a eso o tal vez volvería a Hogwarts.
-voy a preparar algo de comer para cenar. ¿Le apetece algo especial?
Al volverse hacia la puerta de la cocina, Snape ya no estaba ahí. Haría lo primero que se le ocurriera.
Si no le gustaba, tampoco iba a quejarse más de lo habitual.
Severus se sentó en el sofá del salón pensativo recordando las palabras de la chica. "¿hace cuanto que no esta aquí? ¿Siglos?". Recorrió con la mirada el salón. Era tan tétrico como o recordaba de su infancia. Ella había recogido todo, pero las cosas seguían igual que siempre. Las paredes grises, los muebles oscuros y de madera retorcida, as alfombras empolvadas y las cortinas que ocultaban la luz exterior. Había vuelto a aquella casa en los últimos años alguna que otras vez, pero no había vivido en ella, solo había pasado algunos días evitando estar el menor tiempo posible entre los dolorosos recuerdos del pasado que le proporcionaba aquel lugar. Sobre su madre, sobre el desgraciado de su padre. Sobre Lily…
La mañana siguiente, La Hermione se despertó por los rayos de sol que filtraban por la habitación. Por fin parecía que el sol asomaba, no parecía que estuvieran en verano , pues a penas había podido disfrutar del astro solar un par de veces en el mes y medio de verano que había pasado. Se levantó de la cama con energía. No le importaba que fuera demasiado pronto. así , tendría tiempo para poder encargarse de organizar algunas cosas de su nueva habitación en aquella casa y salir a comprar cosas que necesitaba.
Salió al pasillo, y pasar frente a la puerta de cerezo oscuro que había junto a la suya, no pudo evitar asomarse a la habitación de Snape a ver si el seguía durmiendo y estaba bien. Sin embargo él ya no estaba ahí. La cama estaba perfectamente hecha, y todo estaba bien organizado, y en orden, como si nadie hubiera estado allí.
Contuvo el aliento y salió corriendo escaleras abajo.
¿Se habría ido?
No, no podía ser, no podía desaparecer así como así. Si se había ido era capaz de ir a buscarle y arrastrarle hasta aquel lugar hasta que no quedara una sola marca de la herida y estar totalmente segura de que estaba bien
Le buscó por la cocina, el salón. Y la sala donde descansaban los calderos. Subió de nuevo al piso de arriba y abrió de golpe la puerta del despacho,
Se quedó totalmente inmóvil en el marco de la puerta, con al respiración agitada, entre la carrera y el susto.
La figura oscura recostada en el orejero alzó la vista del libro que tenía entre sus manos, y la observó.
-¿Huye de algo Granger?
Ella no pudo responder debido al resuello de su respiración. Solo pudo fruncir el ceño y contener sus ganas de estrangularle.
- Baje a desayunar y coma algo. – dijo en tono cortante ante la falta de nada mejor que decir.
Severus, la vio desaparecer y permaneció un rato más contemplando el lugar donde ella había estado. No entendía muy bien su repentina aparición corriendo como un Hipogrifo desbocado, el gesto de enfado ni por que se había ido sin decir nada de importancia relevante.
Bajó de nuevo la vista hacia el libro y continuó enfrascado en su lectura.
Ya desayunaría más tarde.
Hermione por su parte subió las escaleras hasta el tercer piso, echando pestes de él. Ese… ese…pedazo de bicho de las mazmorras, la había hacho quedar mal , como una tonta, preocuparse por él era como ocuparse por nada.
Recorrió con la mirada el tercer piso. era más pequeño que los dos inferiores y había dos puertas. En el pasillo estrecho. Aún no había recogido nada de esos pisos. Y tenía la ligera sensación de que iba a ser un trabajo duro.
Deseó que Ginny o la Señora Weasley estuvieran allí , a ella se les daban mejor los hechizos de limpieza y orden.
Se decidió por una de las dos puertas de madera oscura, la que estaba más cerca de las escaleras. Al principio parecía no querer abrirse, pero tras empujar un poco, la cerradura cedió y la madera se balanceó sobre las bisagras chirriando como en las películas de miedo.
La castaña se adentró en la habitación y sintió un escalofrío que agitó su cuerpo hacía mucho más frío que en el resto de la casa, y estaba oscuro.
-Lumus. – susurró alzando al varita.
La habitación parecía un dormitorio, podía distinguir una cama, y algún mueble más. Parecía destartalado. Alcanzó a ver al fondo los ventanales cerrados y se acercó a ellos. Llevándose pro el camino algo pesado que marcó su espinilla
-¡ah! , me cago en merlín…que daño…
Descorrió las cortinas y Abrió los portones de madera que tapaban los ventanales, dejando que la luz entrara en al habitación. Tardó unos segundos en adaptarse a la luz. Se volvió hacia la habitación y Restregó los ojos para quitar el lagrimeo producido por el polvo del ambiente.
Definitivamente aquello era una habitación. Había una cama vieja, con un cabecero de hierro forjado, la colcha que cubría la cama estaba desgastada y cubierta de polvo. También había un armario grande y una estantería prácticamente vacía. Y un baúl semiabierto entre la cama y la ventana. Se había prometido no tocar nada más que lo indispensable para dejarlo recogido, sin embargo, la curiosidad pudio con ella. Se arrodilló y abrió el baúl. El contenido estaba tapado por un trapo descolorido y roído. Levantó con cuidado y encontró artilugios de todo tipo. Tal vez pertenencias de la familia Snape.
Sacó un par de copas de plata con la S gravada con un entrelazado dibujo, no brillaban pero eran un par de piezas muy bonitas que seguramente formarían parte de un juego completo. Dejó las copas sobre la tela que había cubierto el contenido y siguió sacando cosas. Había cajitas pequeñas de adorno de cerámica, un par de guantes de seda que a probárselos encajaron a la perfección en sus pequeñas manos, un candelabro sin velas, un juego de tocador, con el peine, el cepillo y un pequeño espejo ovalado que mostraba una imagen desfigurada. Había muchas más cosas pequeñas dentro, Pero no fue nada de eso lo que llamó su atención sino un marco de fotos de madera gravada astillado por el tiempo. Al darle la vuelta, encontró el retrato en blanco y negro de una mujer de mediana edad. Tenía el rostro muy pálido, y el pelo lacio oscuro recogido en un austero moño. su nariz ganchuda y el pelo lacio y oscuro recogido en un austero moño en la nuca no la hacían resultar agraciada. Además en sus ojos negros se apreciaba una gran tristeza.
La mujer miraba al horizonte y recolocaba una y Otra vez sus guantes nerviosos y disgustados. Bueno, lo que estaba claro es que era familiar de Snape, probablemente su madre, por su gran parecido físico. Se preguntó cuantos años habrían pasado desde esa foto, y por qué esa mujer parecía tan triste ¿que secretos ocultaba la familia Snape?
Un Ruido la sacó de sus pensamientos. Algo se había movido.
Se levantó aún con la foto en la mano, y se asomó al pasillo. No se oía absolutamente nada, retrocedió de nuevo tal vez solo estaba paranoica por lo tétrica que era la habitación.
Echó un vistazo general y decidió experimentar con el armario, quizás encontrara más cosas interesantes ahí.
Su mano rozó el picaporte y abrió la puerta. Ago pesado se movió desde dentro del armario y cayó al suelo como un peso muerto.
La castaña sintió que su respiración se congelaba. El cuerpo caído era el de una mujer joven, castaña, muy parecida a ella.
Su madre.
El grito salió de su garganta y rasgó el silencio.
Estaba muerta.
Severus intentaba concentrarse en el libro que tenía delante pero el dolor de la herida había aumentado. Parecía que no era suficiente con las dos gotas de poción para el dolor que había tomado otras veces. Necesitaba más.
Aquello hacía que su mal humor empeorara. ¿No se suponía que la herida ya estaba bien?
Ese maldito medimago. No tenía ni idea.
El grito desgarrador de mujer le hizo sobresaltarse. Venía del piso superior. Su primer pensamiento fue para Granger. Y sus largos años como mortifago , arriesgándose y viviendo entre la vida y la muerte. Le hizo poner los sentidos alerta ante un posible ataque. Salió rápidamente del despacho y subió las escaleras. Empujó la puerta de la habitación y encontró a la castaña en la antigua habitación de sus padres.
Estaba en estado de Shock, temblaba violentamente y sollozaba.
Su mirada oscura se paseó por la estancia, el cuerpo de la mujer en el suelo, el armario abierto…rápidamente entendió la situación.
- ¡Riddíkulo!
La figura de la mujer, desapareció como una voluta de humo. No era más que un Boggart. Esa estúpida Granger, todo matrículas en Hogwarts y no era capaz de acabar con un Boggart por sí misma.
La joven castaña aún parecía muy asustada y confusa, sin embargo sus sollozos se iban apagando al entender la situación.
Severus recorrió la habitación con la vista y un terrible enfado se apoderó de él. ¡Estúpida niña! ¿Qué se suponía que hacía allí?
Avanzó hasta ella y arrebató lo que aferraba entre sus manos. La foto en blanco y negro de su madre, sacó a flor de piel sus más oscuros recuerdos y desgracias vividas en aquella casa.
Y el enfado aumentó.
-¿Qué cree que está haciendo aquí?
Ella no contestó, aun no podía articular palabra.
-¿acaso no el dije que no metiera sus narices en cosas que no le incumbían? ¡NADIE LE DIO DERECHO A VENIR A ESTA HABITACIÓN!
-Yo…- la voz de Hermione no se escuchó entre los gritos del hombre. Parecía realmente enfadado, tenía la vena de la sien hinchada y su rostro estaba enrojecido. – no fue mi intención…
-¡CÁLLESE GRANGER! VÁYASE, VAYASE DE AQUÍ AHORA MISMO.
La joven salió por la puerta rápidamente. y echó a correr escaleras abajo. El hombre intentó recuperar el aliento. Y masajeó con su mano las sienes, ante el dolor de la herida que se le extendía hasta la cabeza, y los gritos solo lo habían aumentado. Apuntó con su varita las cosas desperdigadas por el suelo y todo volvió a su lugar. Tapó co un trapo el retrato de su madre y lo dejó sobre el tocador. Saliendo de la habitación y cerrando de nuevo la puerta a sus secretos del pasado.
Hermione, se sentó en el suelo del salón aún con las piernas como gelatina. Las lágrimas resbalaron por sus mejillas hasta a comisura de sus labios y la barbilla. Pero no se molestó en quitarlas, estaba tan asustada, había pasado tanto miedo… ni siquiera había sido capaz de identificar al Boggart. Snape tenía razón era patético.
Solo deseaba que sus padres volvieran pronto.
Harry , Ginny y Ron se sentaron en la mesa del a cafetería y juntaron una silla más para cuando legara Hermione. Habían elegido una cafetería muggle en el centro, para evitar a los agobiantes magos y brujas que querían saludar al famoso Harry Potter y a sus dos inseparables amigos Ron Wesley y Hermione Granger. la idea había sido de la castaña, en aquella cafetería concurrida, nadie les asaltaría con preguntas, hacía tiempo que no estaban juntos y le apetecía pasar un tiempo a solas con sus amigos.
-llega tarde no?- pregunto el pelirrojo mirando alrededor.
-se habrá retrasado un poco, ya llegará- dijo Harry quitándole importancia.
Una camarera joven con aparato de dientes y una coleta de lado con las uñas pintadas en un rosa fucsia es preguntó que iban a tomar a la vez que mascaba de forma ruidosa el chicle.
Harry pidió tres refrescos y dos hamburguesas una para él y otra para Ron que estaba entusiasmado con probar comida Muggle.
- A lo mejor se le ha olvidado- sugirió Ginny recordando lo abstraída que estaba su amiga castaña en Snape y lo poco que se preocupaba por todo lo demás.
-¿tu crees?
-fue idea suya, no seáis agonías, no creo que tarde.- dijo Harry defendiéndola fervientemente. – mira ahí está.
Hermione se acercaba por la acera de enfrente esquivando la gente que iba en sentido contrario a ella. Iba muy distraída, no podía dejar de pensar en lo que había sucedido aquella mañana. No había visto a Snape en lo que restaba de día y esperaba no verle hasta el día siguiente. Parecía tan enfadado…no había parado a pensarlo en el momento porque estaba con el susto en el cuerpo, pero después…recordaba sus gritos y el gesto desfigurado, la ira en sus ojos oscuros. Se paró en seco, y pidió disculpas a una mujer por no mirar por done iba y estar punto de chocar con ella.
Cruzó la calle mirando bien que no hubiera coches y se encaminó hacia a cafetería donde esperaban sus amigos. Aferró el picaporte de la puerta y al mirar de frente encontró su imagen reflejada en el cristal. Estaba un poco pálida y aún conservaba cara de susto. Se atusó el pelo y entró intentando esbozar una sonrisa convincente.
-¡Hola!
Los tres amigos se levantaron a saludarla. Harry al estrechó con fuerza entre sus brazos.
-hola Herms. – a miró fijamente y la examinó, pareció darse cuenta de algo extraño en ella porque frunció el ceño pero no preguntó y se sentó de nuevo dejando a la castaña al lado de Ron.
-Bueno, como te va- dijo el pelirrojo sonriente mientras pasaba un brazo alrededor de sus hombros.
Hermione sintió la calidez del abrazo y sonrió. Al parecer Ron se iba a decidir de una vez a ir a por ella.
-Bien, se os echa de menos.
-Y nosotros a ti- dijo Harry sonriente.
-Hey Hermione. Mi madre hará una cena el próximo fin de semana, quiere que vengas, esta preocupada por ti.
-si, lo se, Ginny me comento algo la otra vez –los ojos miel de la castaña se cruzaron con los de Ginny que apartó rápido la mirada.
El ambiente era un poco tenso. Harry miraba a una y otra intentado averiguar que pasaba entre ellas mientras ron sorbía ruidosamente el refresco, sin enterarse de nada.
-¿y vosotros que tal? – preguntó Hermione intentando evitar cualquier tema relacionada con ella o Snape.
- jugamos al Quiddicht, intentamos relajarnos…
-estoy arreglando la casa de Sirius. Ahora que os Dursley no son mi familia, no puedo estar siempre en la madriguera.
-Eso es genial Harry
-lleva su trabajo, pero es interesante, tiene muchos recuerdos de mis padres y de Sirius. Me gusta saber cosas de ellos después de tanto tiempo.
La castaña sonrió. Gracias a Harry podría mantener el tema en torno a Grimmauld Place y evitar conversaciones incómodas.
La tarde se pasó bastante rápido. Era genial poder estar con sus amigos. Ahora que Hogwarts había terminado, echaba de menos pasar más tiempo con ellos.
Ginny por su parte estuvo un poco distante, pero supo disimularlo. Tenía que hablar con ella, pero ese no era el momento.
Se levantaron y salieron a la calle. Empezaba a refrescar otra vez. Harry y Ginny se despidieron brevemente, pero Ron se quedó un rato más queriendo decir algo.
-ha estado bien pasar la tarde juntos
Ella le miró entre sorprendida y divertida.
-si, ha sido genial
-Hermione…me gustaría…eh…quiero…bueno, quizás podríamos quedar otro día…
La castaña se rió Y apartó un par de mechones castaños de su cara. Al final Ron se decidía. Ya era hora.
-si…quizá
Le besó la mejilla y se encaminó calle abajo hacia la casa de Snape con paso ligero, para llegar antes de que anocheciera aún más.
Llegó a la casa cuando el reloj del salón daba las ocho de la tarde. Era tardísimo. Cerró la puerta intentando no hacer ruido. Todo estaba en silencio. Solo se oía el fuerte vendaval que se había preparado fuera. Quizás Snape estaría leyendo en la biblioteca, o a saber donde.
No quería verle.
Subió las escaleras haciendo el menor ruido posible y pasó frente a la habitación del hombre. Se volvió y miró en su interior.
Snape estaba tendido en la cama, completamente vestido y con los zapatos puestos. Cuidadoso.
Algo no andaba bien, él era muy cuidadoso.
Era como si se hubiera tendido un segundo y se hubiera quedado dormido.
Entró en la habitación y dejó caer el abrigo y el bolso a los pies de la puerta. Se acercó a la cama y rozó la cara del hombre. Estaba ardiendo. Las mejillas las tenía enrojecidas por la fiebre y el Sudor recorría su cuello hasta el vendaje.
Había sido tonta, no debería haber dejado al hombre solo en casa, y menso sabiendo que no estaba bien del todo aún. Alcanzó con el hechizo invocador las cosas que necesitaba para curarle y dejó el vendaje cambiado. Le quitó los zapatos y le metió en la cama y le arropó. Después se sentó al borde de la cama para refrescar su frente con paños húmedos.
El reloj ya daba las once de la noche.
Su mano deslizó un par de mechones oscuros del rostro pálido del exprofesor. Parecía indefenso así, no parecía el mismo Severus Snape que aquella mañana. Tan frío y tan enfadado. Así tendido en la cama, solo era un hombre herido que huía de su pasado. Y que necesitaba que el cuidaran.
Pasó una vez más el trapo por su frente. Los ojos se le cerraban.
no podía dormirse. Ella iba a cuidar de el.
Pero estaba tan cansada…
FEIZ NAVIDAD!
Epero que estáis pasando unos días geniales. :) aquí esta la actualización de la historia. :)
como veis a algunas (las que estan registradas en la pagina) os he respondido a los reviws en privado ! y ha sido gracias a Sayuri Hasekura que me ha dicho como hacerlo (^^ muchiiisimas gracias!)
para las que no estáis registradas... (¡REGISTRAROS!) mientras tanto tendré que seguir contestando por aquí... ^^ y agradeceros por aquí que sigáis esta locura mía que espero que os guste.
sevillana: Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii Snape miró con ojos entrecerrados y enfadado a Alan XD (siento que le odies tanto) es mi favorito jaja asique va a estar ahí dando la lata muuucho rato jiji no me mandes ninguna maldición por este cap. un besooo que todos tus deseos para este año nuevo se cumplan ^^
Para todos los que leeis este Fanfic también Os deseo un año nuevo estupendo :)
un besoooooooooooooooooooooooo ^^
