Hola!

Os preguntaréis por que no hice comentario alguno de mi larguísima ausencia, pues bien , en realidad se debió a que me resultó muy difícil continuar en este punto. Mi mente había quedado bloqueada porque no sabía que hacer con la historia. El cap 15 esta bien para empezar un romance pero… adoro realmente el tira y afloja de esta pareja, el deseo oculto en miradas, en pensamientos, el pique verbal entre ellos.

He leído bastantes fic que hay escritos sobre la pareja y quiero un Severus y una Hermione auténticos, o al menos lo más auténticos que se puedan. Quiero que sean fieles a lo que ha creado JK. Con lo cual, he replanteado en estos meses la historia y tras mucho borrar y escribir esto es lo que ha surgido. El capitulo anterior era de transición pero promento escenas y capitulos mejores en las próximas entregas, que espero no se demoren tanto como esta anterior.

Mil gracias para los que seguis esta historia, por darme el tiempo que he necesitado para no decepcionaros.

Espero realmente que os guste.

Sino ya sabeis…acepto críticas implacables con humildad para mejorarlo.

Un saludo!

PD: se aceptan criticas a cerca de la personalidad de los personajes. Si creéis o no que se parecen a lo que pretendo. Y bueno ya vale de tanto rollo que no habéis esperado todo este tiempo para que os cuente milongas.

!


La calase de Snape.

Arrojó con furia el Blog de notas sobre el que intentaba que su último estudio tuviera sentido. Pero era difícil concentrarse en aquella poción y sus retoques cuando marcaba una hora tan tardía y la casa aún seguía vacía. Sin la presencia de su, a veces insufrible, inquilina.

Había conseguido seguir con su convivencia sin que lo sucedido con Granger, hiciera que las cosas cambiaran. O eso intentaba hacerse creer a si mismo. Sin embargo, aun quedaba algo de esas mariposas cuando ella se acercaba a él y dejaba el olor de su pelo, de su piel cálida junto a él. Aún estaba esa sensación punzante en el estómago cuando ella mencionaba a Alan, y sus magnificas enseñanzas.

Cerró los ojos y esperó.

El silencio era tan… devastador. Se había acostumbrado a los pasos rápidos de Hermione por las escaleras, el ruido de los muebles moverse, la voz refunfuñona de la joven cuando algo no salía como ella deseaba. El olor a comida recién hecha.

Sus tripas rugieron y el reloj del salón marco las diez de la noche.

¡Maldición! Si ella no volvía en cinco minutos él mismo saldría a buscarla y la arrastraría hasta la casa.

El sonido de la puerta de la calle le sacó de su enfado. Los pasos suaves sobre la moqueta de la entrada le relajaron.

La figura de la joven envuelta en ropa abrigada apareció en el salón. Quedando frente al cuadernillo que había tirado.

-Alguien olvidó terminar sus deberes. ¿Nadie te dijo que hay que dejar las cosas recogidas?

-se me cayeron.

La ceja de ella se alzó irónica.

-¿cansado?

-Cabreado.

Ella bufó mientras lanzaba su bufanda y abrigo contra el orejero para acomodarse a la temperatura cálida del interior de la casa.

-Nuevamente va a reñirme por mis horarios.

-desobedece mis órdenes abiertamente. Me insulta con su comportamiento.

-Y a mi usted con sus críticas.

-diga lo que quiera Granger. Pero es mi casa, y tengo mis normas.

-estuve ocupada.

-no ha sida la única, fíjese que yo también.

Ella bostezó. Se encontraba cansada para discutir con Snape.

-creo que necesito dormir.- gruñó para acallar al hombre.

- Mañana a las 8 en punto la quiero despierta, preparada y dispuesta para una importante lección de Pociones.

-pero… ¿y san Mungo?

-puede esperar.

Hermione se dejó caer en la cama realmente enojada. Él, él y su absoluta prepotencia y amargura. Se miro al espejo en la pared de enfrente. Ahg ya fruncía el ceño igual que él. Al paso que iban, se convertiría en la misma persona amargada y enojada que Snape.

Suspiró. Intentó calmarse. Se sentó en su mesa y escribió una nota para Alan comunicándole que su profesor de Pociones la requería para la mañana siguiente, con lo cual, no iba a poder ir a San Mungo.

Ató la nota a la pata de la lechuza y abrió la ventana esperando que el sanador la leyera pronto y decidiera Reclamar sus horas de enseñanza al día siguiente, y así no tener que soportar el oscuro temperamento de su profesor.

Se dejó caer en la cama y se durmió imaginando al rubio y atractivo Alan, enfrentándose a Snape por llevársela Con él. Sin embargo su sueño se tornó en algo diferente de lo que su parte racional predijera. Snape Fulminaba a Alan con su mirada y el se alejaba de la casa. Ella tomaba la mano de Snape, se miraban y sus bocas volvían a juntarse en un apasionado beso con sabor a whiskey.

Despertó sobresaltada por aquello. Y apagó la luz que se había dejado encendida al quedarse dormida, para acurrucarse después bajo las sábanas.

Su maldito subconsciente, aún seguía traicionándola con aquellos sueños calientes con su Profesor.


Toc toc toc toc toc.

Toc toc toc toc toc

-¡Granger! ¿Qué diablos esta haciendo ahí dentro?

La puerta se abrió con brusquedad.

-¿siente la necesidad de tocarme la moral a cada segundo, Profesor?

-siento la necesidad de que si digo a las ocho sea a las ocho y ya son y media.

Ella fingió un gesto de sorpresa. Cuando en realidad sabía muy bien la hora que era.

-Disculpe. Pero buscaba a mi hada madrina, creo que hoy voy a necesitar que me conceda un deseo.

Una ceja oscura y delineada del profesor se alzó con ironía y se inclinó ligeramente, suavizando el tono gélido de su voz.

-¿y que es lo que desea?

Hermione sintió que sus pulmones no podrían coger más aire nunca más. Aquella pregunta era puro pecado por si sola.

Su tono grave, bajo, cadencioso y increíblemente sexy, acompañaba a la terrible respuesta que había pensado la castaña nada mas escucharla.

-terminaré en un poco. Pero si está aquí… molestando y...y llamando a mi puerta no puedo terminar.

La puerta se cerró en sus narices y Snape no supo que le había sorprendido más. La reacción impulsiva de Granger de darle plantón frente a la oscura puerta O el rubor que había visto en sus mejillas.

Por un momento, habría jurado que el color miel de los ojos de Granger, se tornaba más oscuro, como oro viejo a la vez que sus mejillas se encendían.

Sacudió la cabeza y manoseó su rostro mientras bajaba las escaleras. No, aquello debía habérselo imaginado.

Veinte minutos después ella bajó las escaleras cerrando su mochila de cuero para que no se perdiera lo que había puesto en el interior. Iba bien abrigada. Y había recogido su alborotado pelo en una coleta alta despejando su rostro de facciones suaves.

-Al fin Granger.

-¿nuevamente preocupado por mi?- preguntó la joven que había recuperado su compostura y su acritud hacia el profesor estaba renovada.

-pensé que su hada madrina la habría raptado. Planeaba subir a rescatarla si no bajaba.

-No finja. En realidad sólo deseba verme en ropa interior

Hermione sintió arder sus mejillas y se arrepintió de haber recogido el pelo por no poder ocultarse tras él. Pero al ver el gesto de desconcierto de Snape y su incapacidad de reacción se alegró. "uno a uno Profesor" pensó recordando su sugerente pregunta de hacía un rato. Si Snape quería Guerra ella se la daría.

Severus decidió ignorar la provocación de la joven. Sus contestaciones eran audaces, pero él no iba a caer en el juego de ¿a ver quien gana? Con una adolescente inmadura y atolondrada como Granger. La había afectado a su cerebro pasar tantos años con Potter y Weasley.

Miró el reloj. Ya eran casi las nueve.

Llegarían tarde por culpa de ella. Pero no dijo nada a cerca de aquello. Mejor dejar de discutir y marcharse ya.

-venga aquí Granger.

Ella le miró ofrecerle la mano, aunque el gesto de su cara decía mas bien Aléjate de mi si no quieres morir.

-no tengo todo el día.

Ella se acercó un paso con prudencia y alargó un poco su mano hacia la de él. Bueno al fin y al cabo ya había mantenido contacto físico con el. "le has estado curando mucho tiempo Hermione. No seas cría" pensó mientras se acercaba a él. "no seas cínica. Os habéis devorado uno a otro" maldita conciencia la suya. ¿No iba a dejarla tranquila nunca?

La mano de Snape se encerró en torno a la suya y aquel contacto se sintió agradable al tacto. Estaba cálida. Sintió un tirón en el estómago y todo se volvió un torbellino de colores.

Cuando abrió los ojos estaban en una calle concurrida del Londres mágico.

-¿Dónde vamos? – preguntó la castaña sin poder aguantarse las ganas.

-espere Granger, no sea impaciente.

Ella le siguió a paso ligero hacia un edificio bastante cochambroso que se veía al final de la calle. Iba bastante animada, aunque miedo le daba las ideas que pudiera tener Snape en la cabeza. El fin de semana anterior lo había pasado engullendo capítulos y capítulos de plantas medicinales, venenos, plantas para fragancias de moda, para enamorar, para matar. De todo. Pero aquel día la clase parecía diferente. Al menos no la había encerrado en la biblioteca con una pila de tareas.

Llegaron hasta el edificio que ella había supuesto que irían. Subieron las escaleras y snape golpeó 3 veces en la madera de la enorme puerta. Hermione dudó que alguien pudiera escuchar algo al otro lado si golpeaba de aquel modo tan suave.

Esperaron unos segundos en silencio y nadie respondió o abrió la puerta.

Ella bufó. Hacía frío, no quería esperar toda la mañana allí. ¿Por qué no llamaba de nuevo?

Snape pareció reaccionar y se acercó aún más a la pesada puerta.

-Vamos Granger.

-¿Dónde? No hay nadie.

Él no respondió y se encaminó hacia la madera oscura.

-Oh, ahora compite por ser el nuevo fantasma de slytherin, no crea que…

Snape desapareció de allí.

Ella abrió la boca sorprendida. ¿Estaba dentro? No…si fuera el hechizo para hacer que la puerta pudiera traspasarse también podría ver el interior y no veía más que la sólida madera que parecía muy muy real. Ni hablar. O le abrían la puerta o allí se moria de frío.

Una mano resurgió de la madera y la sujetó con fuerza por la muñeca. Hermione no tuvo tiempo de reaccionar, pues tiró con fuerza de ella y la arrastró contra la sólida madera. Cerró los ojos cuando su nariz estuvo a un milímetro de estamparse contra la puerta pero lo que ocurrió fue que sus pies trastabillaron y mantuvo el equilibrio por los pelos.

-oh dios mío.

Aquello fue todo lo que pudo decir al levantar la vista y centrarla en el lugar donde estaba.

La primera impresión que tuvo fue de una inmensidad blanca que se extendía en todas las direcciones. Techos blancos y altísimos, suelos de cerámica blancos y paredes tan lejanas que a penas podía decidir si realmente eran blancas también.

Y después. Verde, verde fresco y frondoso, el verde de miles de plantas que crecían hasta el interminable cielo banco de aquel pabellón gigante. Verde que se extendía salvaje hacia el fondo sin fin.

¿Dónde diablos estaban?

Aquel enorme y extraño hall blanco impoluto, y vacío y aquella espesa selva que se veía a unos metros sólo eran separados por una pequeña valla de metal que a penas alcanzaría el metro de altura. Sin embargo la vegetación respetaba esa pequeña barrera impuesta por los magos.

-oh profesor Snape, ya pensé que no vendría hoy.

Un hombre mayor, encorvado con gafas de topo y un bigote ralo y gris se acercó a Snape con pasos cortos y rápidos.

-Que bien verle por aquí de nuevo.

-si, pasó largo tiempo desde que pude volver- respondió Snape en un tono seco que indicaba que no quería iniciar una conversación.

El hombre se fijo por unos segundos en Hermione con sus pequeños ojos de topillo, oscuros y brillantes. Hermione sonrió levemente mirando a uno y otro hombre, si bien el hombre-topo se moría de la curiosidad sobe ella, no lo demostró con preguntas ya que el claro lenguaje no verbal de Snape daba pie a que no preguntara nada.

- hemos venido a dar una larga vuelta, no habrá problema me supongo.

- si, si efectivamente señor. Efectivamente. El tiempo que quieran.

El hombre-topo se alejó por el enorme hall que daba acceso a un pasillo que parecía la selva tropical. Hermione se preguntó cómo de profundo sería aquello. Y cuántas especímenes tendrían allí guardados. La pequeña vaya metálica se abrió para ellos cuando se acercaron. Y pasaron al otro lado.

-Estaré encantado de ayudarles para cualquier cosa que necesiten- dijo el hombrecillo sonriente, mientras arrugaba el bajo de su bata blanca.

-Gracias Edmund. De momento esta bien todo.

El llamado Edmund, se alejó siempre sonriente y haciendo ligeras reverencias mientas Hermione se decidía si quería o no adentrarse aún más en el espesor de aquella selva en mitad de Londres.

-Bienvenida al jardín botánico de los magos.- Snape parecía realmente emocionado en aquel lugar. Y se adentró unos pasos más por el pasillo que se abría ante ellos, rodeándolos de la más absoluta naturaleza. -¿a que espera Granger? Hay mucho que ver.

Hermione le miró sorprendida. ¿Realmente iban a entrar allí? ¿Y luego como saldrían?

Sin embargo Snape parecía no haberse dado cuenta de ese pequeño detalle.

Caminó tras los pasos de su profesor, que se deslizaba por el pasillo contemplando las plantas. Había pequeños carteles junto a los especímenes indicando el tipo de planta.

-¿ve eso de ahí?

-¿Aquella de florecillas amarillas?

-si, es una Biscutella, se usa para las pociones que se aplican a los jugadores de Quiddicht cuando se golpean, para evitar que se infame el músculo. Es muy efectiva en el momento, aunque si hay lesión en hueso, evitara la inflamación pero no el dolor. Los muggles también la consideran curativa aunque con diferente uso que nosotros.

Hermione le miraba embelesada Aquel hombre era una enciclopedia. Continuó con su divagación a cerca de la Biscutella pero antes de que pudiera continuar con más propiedes de la misma, Apareció un nuevo cartel.

Y ella se entretuvo mirando el pequeño cáliz de pétalos amarillos en cuyo interior albergaba lo que parecía una avellana.

-Avellanadebruja- dijo Snape concentrado. Hermione le miró perderse un segundo en su mente y después continuó con a lección- es realmente bueno en las pociones cicatrizantes pero…eso usted seguramente ya lo sabe ¿no Granger?

-Bueno, aplico las pociones, pero aún no me enseñaron a hacerlas.

-ya…pues esto no debe olvidarlo, al fin y al cabo es una poción sencilla básica para cualquier medimago. Será interesante que lo aprenda bien. – él alzó su varita y con un movimiento cortante quitó un trozo del arbusto que desapareció ante sus ojos.

-¿Qué hace?

- Granger, no pretenderá aprender a hacer las pociones sin los ingredientes ¿no?

La joven Gryffindor parpadeó sorprendida un par de veces.

¿Ingredientes?

¡Por merlín! ¡Estaban en la tienda de ingredientes de pociones más grande del mundo!

Severus Snape, no perdió detalle de la sorpresa del joven rostro. Así que había conseguido sorprender a la joven Granger, eso le alegró por un momento. Ahora ese Doctor Cleveland iba a tener que esforzarse más para superar su sorpresa.

Continuó caminando por el pasillo seguido de su joven alumna. Si, era realmente agradable y grato explicar para alguien que se empapaba de cada palabra que pronunciaba su boca.

Hacía tiempo que no se sentía así, que no había alguien que demostrara aquella pasión por las pociones y los ingredientes. Suspiró. si, realmente hacía mucho tiempo, exactamente veinte años, que había disfrutado de un paseo como aquel; solo que en aquella ocasión, él también era joven y la mujer que caminaba junto a él respondía a otro nombre.

Lily Evans.

Hermione había perdido la noción del tiempo y el espacio. Solo veía plantas y más plantas y recibía más y más información interesante a cerca de ellas.

Al final, para su pena, el pasillo desembocó de nuevo en aquel enorme hall blanco que viera nada más entrar. Y lo que al principio le pareció grandioso, en aquel momento se apenó de haber salido de ese jardín maravilloso.

Suspiró como saliendo de un sueño. Le había gustado muchísimo aquella visita. Había olvidado discusiones, san mungo…todo.

Solo se dio cuenta de la enorme cantidad de tiempo que llevaban ahí fuera cuando su estómago rugió por el hambre. ¿Qué hora sería?

Snape regresó a su lado tras recoger una pequeña caja de madera con dibujos en la tapa.

-¿Qué es?

-los ingredientes que seleccionamos. Edmund los colocó aquí, mediante magia reductora. Muy práctico para transportar.

-eligió muchos. –dijo ella mirando la caja

-si Granger. Usted va a tener que trabajar muy duro y yo voy a encargarme de eso.

Ella gruño. Bien de nuevo había vuelto la acidez propia de Snape. El influjo de las plantas había perdido su efecto. Se encogió de hombros ligeramente mientras se encaminaban a la puerta. ¿Que le iba a hacer? En el fondo compensaba el carácter del profesor si después iba a enseñarle todo lo que había aprendido aquel día.

Sin embargo tenía que ser sincera consigo misma Aquella había sido una clase magistral en toda regla. Severus había sacado una parte suya que no conocía, la de disfrutar. Se el había visto distendido, relajado, incluso el gesto de sus facciones se asimiló ligeramente a la tranquilidad que solo había visto en el, cuando dormía.

Hermione se mordió el labio para ocultar una sonrisa cuando su profesor la tomó de la mano para aparecerse juntos. Quizá se lo estaba imaginando pero, había conocido facetas de Snape que nadie más había visto nunca.

Y aquello le gustó más de lo que debería.


La mesa de la cocina se extendía enorme y llena de miles de plantas sobre ella. Y eso que solo había sacado una parte de todo lo que habían adquirido aquella mañana. Hermione se apartó un mechón que se había soltado de su coleta castaña.

Después de haber comido y de una ducha reconfortante Se había dejado caer en el sofá muerta de cansancio. Tan solo eran las cuatro de la tarde. Podría dormir un rato y depues continuar con su estudio. Sin embargo aquel murciélago enfurruñado y gruñón había alterado su tranquilidad

-Granger ¿Qué es eso de tirarse en el sofá de ese modo? Parece Weasley

-solo intentaba tomar mi descanso para continuar con el estudio después profesor. – Respondió ella de mala gana- le doy permiso para que haga lo mismo. Verá que es reconfortante.

- Muy graciosa. Quiero que vaya ahora mismo a la cocina y clasifique las plantas en botes, con nombre y propiedad principal en etiquetas.

-¿Qué?

-lo que ha oído. ¿No querrá que se estropee todo lo que compramos hoy no?

Así que allí estaba ella, enfurruñada y trabajando duro, seleccionando plantas, juntándolas y colocándolas en botes mientras escribía con letra pulcra el nombre en grande y la propiedad principal.

Las llamas de la chimenea foguearon tras ella y una sonora tos, irrumpió su tranquilidad.

-¿Qué es esto? ¿Un botánico?

A Hermione no le hizo falta darse la vuelta para saber quien era. Pero se giró al escuchar que tiraba algo al suelo.

-Alan, pensé que no podías aparecerte.

-la red flu, no esta hechizada- dijo exultante.

- ¿y no puedes no preparar un escándalo cada vez que vienes?

-tengo que hacerme notar, soy alguien importante.

-oh ¿en serio?

-¡orden de merlín de segunda clase!- dijo visiblemente emocionado

Ella le miró boquiabierta.

-¿Qué?

-lo que oyes, han reconocido mi estudio sobre la aplicación de los antivenenos en las heridas en vez de ingeridos. Mi estudio con el profesor Snape ha sido definitivo y me lo han concedido.

Ella parpadeó un par de veces. ¿Así que la cura de Snape había sido experimental? Por un segundo tuvo intenciones homicidas por experimentar con Snape, pero recordar los buenos resultados que habían obtenido la hizo recapacitar, sintiéndose contagiada por su estado de euforia le abrazó con entusiasmo.

-es estupendo Alan.

El medimago sonrió embelesado con su nariz en el cabello de la castaña, si lo era, pero no sabía muy bien decantarse por qué era mejor: la orden de merlín o el abrazo de Hermione.

-Que agradable visión de amor en estado puro.- Snape estaba expectante a la entrada de la cocina. Clavando, su mirada oscura, en las manos de Alan reacias a soltar la cintura de la castaña.- Granger, no veo que haya finalizado su tarea.

-estoy…bueno, ya me queda menos.

-si su profesor Cleveland no respeta mis clases voy a tener que tomar cartas en el asunto. Creo que yo no me presento en su despacho de San Mungo profesor y distraigo a sus alumnos.

-Lo siento profesor, quizá tenga razón. Lo mejor será que me retire.

-pero acabas de venir…- dijo la castaña que había encontrado en Alan la escusa perfecta para deshacerse de sus tareas.

-Lo siento pequeña. Prometo venir otro rato, además, mañana nos vemos.

A castaña vio desaparecer entre las llamas verdes el pelo rubio alborotado de Alan y supo lo que le esperaba toda la tarde. Volvió su mirada hacia Snape, y su gesto agrio y pálido junto con su mirada oscura y fría le hizo entender que debería seguir con su tarea.

Resopló moviendo mechones rebeldes de su cabello. Debería sacar más a menudo a Snape de aquellas cuatro paredes. Juraría que era esa casa la que le ponía en aquel estado de Amargura ¿o No?


Bueno, fin. Estaré de vuelta pronto espero que con este capitulo perdoneis mi ausencia y que os guste la dirección que toma la historia. Habrá acción lo prometo pero un pelin más adelante.

yueyuna : Prometo actualizar lo más pronto que pueda

Lantano mmm aun estoy indecisa con alan… igual sorprende!

TequilaNervous:Uhhh una crítica! Jajajja J si vana recapacitar, pero un pelín más adelante. Por lo que he explicado de que quiero un snape verídico. Y severus –me-han –jodido-la-vida-Snape tiene que ser frío y poner distancia ante un sentimiento que no puede controlar. De momento lujuria, pero más adelante, se verá ;) tranquila por Alan, solo va a besar a Hermione, a acostarse con ella la primera vez y después desaparecerá :p (ups lo dije jjijiji ^^) no seré tan mala, si se que tanto le odias me portaré bien.

Ojalá que te siga encantando! Y que sigas criticando todo lo que te parezca mal J

sailormercurioneptune : me da un poco de pena apartar a Ginny de la amistad con Hermione. si les ayudará. Pero un pelin más adelante. jiji

KamyMunozSS: gracias por comentar! No prometo no demorarme tanto a partor de ahora.

Respondo a los Reviews de este capitulo sólo, me alegra todos los que comentasteis el capitulo 14

Si tenéis cualquier duda, sugerencia, comentario, opinión, nota, observación… estoy a vuestro servicio . Contestaré proximos reviews.

Un beso.

Nos leemos pronto!