Visita al Ministerio

Severus Snape, arregló la camisa oscura, y su túnica para que no tuviera arrugas. Retiró los mechones de pelo oscuro de su cara y recogió la carta con la vista al Ministerio. La imagen que le devolvía el espejo era la de un hombre cansado, y asustado. Dumbledore ya no estaba para sacarle de Azkaban, y para colmo, tendría que cargar con su muerte, ante el tribunal del Wizengamot.

Miró el reloj una vez mas, debía ser la milésima aquella mañana. Aún era muy temprano, las 7.30, pero él era un hombre puntual, salió de su habitación sin hacer ruido, pues Granger aún continuaría descansando en la habitación contigua. Solo el leve roce de la capa negra contra el suelo, alteraba el silencio de aquella mañana.

- veo que ya ha terminado de arreglarse. – se volvió sorprendido hacia la voz de la joven tras él. Hermione se había vestido de forma austera pero elegante, con aquella gabardina Beige, bajo la que asomaba el escote rojo de un vestido, con el pelo recogido, y un ligero toque de maquillaje, parecía dos o tres años mayor de lo que era.

-Muy madrugadora Granger, ¿a que se debe? ¿Sus pacientes no pueden esperar a verla?

-en realidad, hoy voy con usted profesor.

Severus no se habría sentido más sorprendido si ella lo hubiera abofeteado.

- Hoy no hay clase de pociones.

- cierto, pero la cita del ministerio es tanto o más importante que mis clases.

- nadie le dijo que quiera que venga.

Ella sonrió, con suavidad y con ternura, como una madre que sonríe a su hijo cuando dice algo gracioso y sinsentido propio de un bebe. Caminó un par de pasos hacia él y atusó su ropa, y su pelo, con suavidad. Y se agarró de su brazo.

- llegaremos tarde si no salimos ya.

- después de todo sigue siendo una insufrible sabelotodo.

Los oscuros ojos del mago la miraron fijamente, segundos antes de aparecerse, y después, sintió el fuerte tirón en su estomago, aunque no supo muy bien si era por la aparición conjunta, o por la sonrisa en la cara de la muchacha.

Fueron a dar a un callejón contiguo a una calle concurrida, donde lo único que había era una cabina de teléfono de un rojo brillante.

-Nunca había entrado por aquí.

- es la entrada para invitados. Podríamos haber usado la red flu, pero estará muy saturada a estas horas. – Severus abrió la puerta y a invitó a entrar primero. Al pasar dentro de la cabina, comprendió que el espacio era muy pequeño para que lo compartieran sin invadir su espacio vital.

- ¿ocurre algo profesor?- preguntó la castaña con una media sonrisa al ver la incomodidad del hombre.

Snape, entrecerró los ojos y metió la moneda en la cabina. El cubículo se hundió súbitamente en el suelo de Londres, Hermione ahogó un grito, y se agarró con fuerza de la ropa de su profesor. En a penas unos segundos la cabina les dejó en un enorme hall lleno de gente que iba y venía: el atrio.

Ella parpadeó, y aún aferrada a él alzó la vista para encontrarse con la mirada burlona de aquellos ojos oscuros.

- ¿ocurre algo Granger?

Hermione se apartó de él sofocada, y recolocó los mechones de su recogido, mientras seguía a paso rápido a Snape, aún con las piernas como gelatina.

Eran ya casi las ocho cuando lograron encontrar el pasillo de acceso a la sala de la vista. Un mago delgado de pelo ralo les dio el alto a la puerta.

-Nombres por favor- Snape le entregó la carta que había recibido. El hombre alzó la vista de su lista, y le miró detenidamente.- ¿Severus Snape?

- el mismo.

El hombre se apartó de la puerta para darle paso. Hermione intentó seguirle, pero el hombre la paró también.

- su nombre señorita.

- Granger, Hermione Granger.

Se detuvo unos segundos en mirar la lista, pasó dos hojas, tres, y al final alzó la vista.

-lo siento pero no esta en la lista, tendrá que esperar aquí.

Ella parpadeó indignada.

-¿Aquí?, pero… Por favor no podría hacer nada por… yo querría.

El hombre pareció compadecerse de ella y echó otro vistazo a la lista.

-¿es usted familiar del señor Snape?

-no pero…

-¿su esposa?

-su esposa…no…eh…- Hermione estaba azorada, por la situación, pero quería entrar, tenía que entrar. – Soy su prometida- contestó sin pensar

-¿mi promet…?- Snape ahogó su voz ante el pisotón de ella.

-Si , con todo este…jaleo, no hemos tenido tiempo de organizar la boda, ya sabe…

La castaña se deslizó con rapidez lo más cerca que pudo de su "prometido" rezando porque su sonrisa fuera suficientemente convincente.

- no debería pasar, si no esta en la lista.- la castaña le miró suplicante- pero, con el jaleo que hay hoy en día de juicios a los mortifagos…no creo que nadie se de cuenta. Pase, pero procure no hacer mucho ruido.

-gracias, no sabe como se lo agradezco- contestó con una sonrisa mientras empujaba a Snape al interior de la sala lo más rápido que pudo.

-¿prometida?- la voz de Snape, martilleó en su oído cuando la puerta volvió a cerrarse.

-¿Qué querías que hiciera?, tenía que ablandar su corazón

- realmente no entiendo su interés por mi…juicio, Granger.

Ella evitó su mirada fingiendo rebuscar en su bolso algo.

-será mejor que me siente allí arriba, esto va a empezar en cualquier momento.

-¿esta segura de que no quiere sentarse en mis rodillas durante el jucio?

Ella rodó los ojos con hastío mientras se dirigía a las gradas de piedra. La sala era realmente enorme, de piedra sólida, y con capacidad para muchísima gente, y a pesa de ello estaba bastante llena, había varios profesores de Hogwarts, incluida la profesora McGonagall; antiguos alumnos, y gente que no conocía de nada. Se preguntó si toda aquella gente, iría por el morbo de conocer la verdad sobre Severus Snape.

La castaña se sentó en una de las gradas, la piedra estaba fría, su aliento hacía vaho en la sala, y sin embargo, sus manos estaban sudorosas.

-hola Herms.

-¡Harry! , que alegría verte. ¿Qué haces aquí?

-me han llamado a declarar como testigo.

- vas a declarar a su favor ¿no es verdad?

-pues claro. – Harry fijó sus ojos verdes en los castaños de la joven maga. Había preocupación en ella. estaba preocupada por Snape. Al final había cogido cariño a aquel murciélago- ¡Ey Herms!, tranquila, sacaremos a Snape de esta.

Hermione sintió que sus labios temblaban de la emoción, y pestañeó rápido para evitar un par de lágrimas.

-no es justo Harry, él… sólo hizo lo que Dumbledore le pidió. Ha sido leal a Dumbledore todo este tiempo, no merece ir a Azkaban, ya ha sufrido bastante en toda su vida.

Harry la estrechó entre sus brazos. Hermione tenía un corazón enorme.

- había un snorlack cerca de vosotros. .

Los chicos se volvieron al oír la voz de Luna Loovegood.

-luna, que sorpresa. Es agradable verte aquí.

Se abrazaron para saludarse. Y Harry se apartó de ellas para bajar hacia la zona central de la sala.

- será mejor que baje. Mi sitio está en aquel estrado de la derecha. Por si me llaman. Hablamos a la salida.

Luna se sentó al lado Hermione, abstraída en la observación de la sala.

- es una sala fría.- aclaró al rato de silencio.

- es una sala para mortifagos, aquí, ya saben lo que les espera en Azkaban. – susurró Hermione, sin mirarla.

- Snape no es un Mortifago.

-pero lo fue en su día. Sólo recemos porque el pasado no pese demasiado.

El murmullo que había en la sala se apagó poco a poco cuando un hombre mayor, de pelo blanco y gafas que dirigía la vista se puso en pie.

Hermione estiró el cuello para buscar a Snape en el centro de la sala, estaba rígido, parecía nuevamente el hombre de Hogwarts que había conocido siete años atrás. No había nada de aquel mago silencioso, calmado e inteligente que leía hasta entradas horas en la noche, junto al fuego, disfrutando de un whiskey de fuego. Hermione cerró los ojos, y casi pudo oír las hojas pasar, sentir el calor del fuego, y saborear el whiskey de los labios de Snape, como el día que la besó.

- vista disciplinaria del 28 de Octubre -La voz del letrado la saco de sus ensoñaciones y la centró en aquella horrible sala. – por el delito contra la seguridad mágica, el decreto de regulación del uso de magia oscura sección novena de la confederación internacional del estatuto de brujos, cometido por Severus Snape, residente en la calle de la Hilandera, Cokeworth.

"interrogadores: Kingsley Shackelbolt , ministro de magia, Amelia Susane Bones, jefa del departmento de seguridad Magico..."

Hermione escuchó una larga lista de nombres y cargos ministeriales. Pero se alegró saber que no sólo Harry había acudido a la defensa de Snape, Arthur Weasley, y la profesora McGonagall habían ido también para declarar a favor del ex- mortifago.

- "… los cargos contra el acusado son los siguientes: actividades relacionada con los mortifagos, y el asesinato de Albus Percival wulfric Brian Dumbledore. ¿Es usted Severus Snape, residente en la calle de la Hilandera, Cokeworth?

- si. – la voz de Snape resonó clara en la sala, con seguridad.

- Severus Snape, ha sido usted convocado ante la junta de la ley mágica para responder ante estos cargos. Los admite.

-No.

-afirma pues su inocencia de todos ellos.

-si.

- se llama al testigo de la defensa Madam Minerva Macgonagall.

La profesora de Hogwarts, bajó por las escaleras hasta la zona central, donde tomó asiento al lado del acusado.

- ¿nombre completo?

- Minerva Macgonagall

-proceda con su versión.

- El profesor Snape, ha llevado el cargo de Director de Hogwarts este año pasado, compaginándolo con su doble papel de espía de Voldemort. Ha, protegido a los alumnos lo máximo que ha podido contra los Hermano Carrow, en ningún momento ha maltratado a los alumnos Muggles o Mestizos, y ha impedido en la medida de lo posible que se hiciera, jugándose con ello la vida. Ante la posibilidad de ser descubierto por el señor tenebroso.

- Corríjame si me confundo Madame Mcgonagall, pero creí que usted y los otros profesores de Hogwarts estaban en contra del director. – dijo la voz de Madame Bones

- tenía que hacer bien su papel de doble Espía. Y nosotros… le creímos.

-¿vio usted como mató a Albus Dumbledore?

- no, no lo vi. Pero quiero hacer hincapié en que de no ser por el profesor Snape, Hogwarts habría sido un infierno, puede que incluso hubieran muerto alumnos.

- gracias por su aportación Madame Macgonagall. Puede retirarse. Siguiente testigo de la defensa Harry James Potter.

Severus Snape, se congeló al oír aquel nombre ver al joven Potter bajando por las gradas hacia la zona central de la sala de juicios. El hijo de James Potter, y Lily Evans.

Se miraron y pudo ver a su madre en los ojos verdes del mago.

Lily Evans…

Si ella le viera allí, lo que él habría dado por ella, por un rato a su lado, por no haber discutido jamás, por haber salvado su vida, por haberla tenido entre sus brazos. Habría muerto por ella.

Lily… él no merecía estar vivo y ella no merecía estar muerta.

- ¿nombre completo?

La mirada de Harry se volvió por un segundo a la figura oscura de Snape. Ahora, sabía todo de él. Lo que pensaba, lo que sentía, lo que había amado a su madre. Lo difícil que había sido su vida y las duras decisiones que había tomado. Pero él podía compensarle, y Hermione… Hermione iba a cuidar de él.

- Harry James Potter.

- Díganos señor Potter, ¿cuál es su versión?.

- El profesor Snape, es inocente de cualquier cargo que se le acuse. Él…me ha protegido toda su vida, ha velado por que la misión que Dumbledore dejó a medias de destruir los horrocruxes siguiera adelante, ayudándome a encontrar pistas, distrayendo al señor tenebroso. Haciéndole creer que Hogwarts era suyo.

-¿y no lo era?- un mago de avanzada edad levantó una poblada ceja mirando interrogativo al joven mago.

- hasta lo que se, los Carrow han sido los verdugos de Hogwarts este último año. – añadió Susan Bones

-si, pero la dirección del colegio estaba en manos de Snape. Él me entregó la espada de Godric Griffindor para destruir los Horrocruxes, él me explicó cómo debía hacer para matar a Voldemort. Consiguió engañar al señor tenebroso, y engañarnos a nosotros. Ha estado en nuestro bando siempre.

- Veo que su…afán por defender al profesor Snape es tan grande como el de Albus Dumbledore en su día. Sin embargo, lo que está claro es que Severus Snape le mató.

Un murmullo recorrió la sala de vistas, ante las palabras de Susan Bones. Hermione sintió un tirón en el estómago por la angustia que aquella situación le producía. ¿Cómo iba a hacer Harry para que Snape pudiera librarse de Azkaban? – Severus Snape, ¿Niega haber matado a Albus Dumbledore?

La sala se quedó en silencio sepulcral. Hermione pudo ver lo pálida que estaba la piel de Snape desde la distancia, y la rigidez de su cuerpo.

- No, yo le maté.

Los murmullos volvieron con gran estruendo a la sala, la gente comentaba en alto la confesión. Hermione sintió su estomago revolverse y las piernas como gelatina. Miró a los miembros del Wizengamot removerse y cuchichear también. Ya estaba hecho, había confesado el asesinato

-¡SILENCIO!, o tendrán que abandonar todos la sala. -El murmullo se fue apagando poco a poco y el anciano que guiaba la vista, miró a Harry quien parecía muy interesado en hacerse escuchar. – señor Potter, quiere agregar algo a la confesión del señor Snape.

- si, El profesor Snape, no mató voluntariamente a Albus Dumbledore, el mismo director le obligó a ello, porque de todos modos moriría a los meses por una maldición terrible, y así, de ese modo, protegería la vida de Draco Malfoy, el que debería haber ido el verdadero verdugo del Director.

- señor Potter- la voz de Susane Bones, se elevó por el murmullo que volvía a surgir en la sala. ¿Es usted consciente de lo que está diciendo…? esta haciendo una acusación muy seria.

-Estoy totalmente seguro. – Harry echó una mano al bolsillo y sacó un frasco pequeño con una sustancia plateada en su interior. - Y tengo pruebas de ello.

El orador Golpeó con fuerza la tabla donde sostenía sus papeles para calmar el ambiente. Aquello era totalmente imprevisto. Había una nueva prueba que había que valorar. Se volvió hacia el ministro de magia y cuchicheó con el mientras todo el mundo en la sala comentaba lo ocurrido.

-¿crees que la darán por válida?- preguntó luna.

-no lo se, creo que no hay…precedentes que incluyan un recuerdo como prueba. Podría estar alterado…

- siempre se puede recurrir a veritaserum.

- creo que esta prohibida, no lo se no he tenido tiempo de leerme toda la legislación Mágica esta noche.

Luna la miró sonriente y entrelazó su mano con la de Hermione.

- tranquila, se hará justicia.

El orador volvió a su lugar y golpeó nuevamente el atril donde leía.

- ante esta nueva prueba aportada el Wizengamot tendrá que verla y sopesar su validez y fiabilidad. Se pospone pues la vista para la semana que viene.

Hermione sintió sus rodillas desfallecer, otra semana más esperando con la intriga, no iba a poder sobrevivir a aquello.

Bajó las gradas acompañada de Luna y abrazo a Harry al llegar abajo.

- has estado genial Harry.

- gracias, espero que sirva de algo.

Hermione, se separó del abrazo y miró a Snape, aun en el centro de la sala, pensativo. Caminó hacia él y le tocó el brazo con suavidad.

- ¿se encuentra bien?

- No me ha mordido ninguna serpiente Granger, no la necesito

Ella dio un paso atrás.

- hay mas tipos de mordedura que duelen tanto o más que la de serpiente Profesor, si tan solo...

- suficiente Granger, necesito salir de aquí.

Ella le vio alejarse y salir de la sala solo, perseguido por las miradas y cuchicheos de la gente. Si una parte de toda aquella gente pudiera entender como se sentiría él en aquel momento. Estaba tan solo en el mundo. Sin el amor de su vida, sin el hombre que le había apoyado todo el tiempo, con su reputación al borde de un abismo… a Hermione se le rompía el corazón de pensar en todo el dolor que tenía que soportar el solo, de toda la tristeza que había en su vida. Habría querido abrazarle, estrecharle tan fuerte que nadie nunca jamás le volviera a herir.

- vamos Herms, salgamos de aquí.

Luna la cogió del brazo y juntos salieron de la sala por el oscuro pasillo empedrado. Una vez en el atrio, los tres jóvenes se despidieron. Harry la besó en la mejilla y luna le entregó un estrafalario colgante con forma de cuerno.

- es un amuleto, es la punta de un cuerno de unicornio, y trae buena suerte, nos vemos el próximo día.

- Gracias luna, es muy bonito.

Hermione cerró su mano con el colgante dentro de ella y salió a la calle. Por un momento pensó que él se había marchado a casa, pero le vio al final de la calle, mirando el mundo Muggle y suspiró aliviada. Se acercó a el y se colocó a su lado, contemplando los ajetreados Muggles que paseaban sin percatarse de nada que pasara a su alrededor.

Snape la miró y frunció el ceño.

- no ha estudiado nada esta mañana señorita Granger. Espero que sepa preparar la poción que le expliqué el otro día.

Hermione sonrió. Ese era el Severus Snape que ella conocía. Y a pesar de que fuera un gruñón. Le gustaba.


Hola a todas! Como veis, he vuelto con ganas, dos capitulos en dos días! se que el de ayer fue un poco flojo, pero necesitaba recuperar práctica. Espero que cada vez os vayan gustando mas!

BlackCherryBlood: tendrás que esperar al próximo capítulo para saber con quien se ve Snape ;)

patybenededmalfoy: se que he tardado mucho, pero espero recompensaros con mas de esta loca historia!

TequilaNervous: pobre Alan... jajaj yo realmente adoro ese personaje ^^ pero tranquila, severus siempre será el mejor! (L)

y por cierto, mucha gracias a todos aquellos seguidores a los que he mencionado y a los que no, a los que dejáis reviews , favoritos; porque al final sois los que me inspirais a que esta historia siga. para un escritor, incluso para los que lo hacemos como hobby las criticas y comentario son muy importantes para poder crecer, y crear historias mucho mejores.

Un saludo!