Sentencia

El vino de elfo daba vueltas una y otra vez, dejando las marcas en el fino cristal de la copa, allí donde tocaba. Severus, contemplaba absorto. El color rojo le recordó a los labios de Granger, su palada tenía el regusto afrutado de la bebida, y se permitió el lujo de recordar que los labios de Granger también le habían sabido afrutados aquella vez. Bebió un pequeño sorbo para no perder el sabor en su lengua, y seguir manteniendo el recuerdo. Pero los labios de la joven bruja habían sido suaves, mucho más suaves y cálidos que aquel frío y duro cristal. Apartó la copa y se paseó con aire inquieto por el enorme salón donde esperaba. Había acudido a otra de sus, últimamente, habituales visitas a la Mansión Malfoy. Narcissa era una buena amiga, de las pocas que le quedaban y necesitaba ayuda. Desde en ingreso en prisión de su marido, para cumplir un encarcelamiento temporal, ella se había visto sumergida en la desdicha. Había perdido parte del prestigio social que suponía ser un Malfoy, un sangre limpia, había perdido a su esposo, y había caído en un pozo negro en el que él mismo había estado alguna vez en su triste vida. No quería que una mujer como ella, pasara por aquello, y se había propuesto ayudarla. Al fin y al cabo ella y su marido le habían protegido y respetado siempre.

Las enormes puertas de la estancia se abrieron y dieron paso a la frágil figura de la mujer. Había perdido bastante peso, pero a pesar de la tristeza, seguía siendo hermosa.

- perdona el retraso Severus- se acercó y le besó con suavidad la mejilla- hay cosas que hacía Lucios que yo tengo que retomar ahora, no puedo dejar a Draco con todo el peso él solo. Es sólo un niño.

- no era mi intención importunarte, podría pasarme más tarde si lo prefieres. Incluso, mañana.

-no, es igual. Dime…- los ojos de Narcisa le evitaban.- ¿Qué te trae por aquí?

- me preguntaba si ya has encontrado lo que te pedí hace unos días.

Ella se removió incómoda en el asiento, pero su gesto no cambió.

-ah… los papeles, si… he estado buscando pero… Severus, no hay prueba ninguna de que mi marido o Draco firmaran nada sobre la muerte de Dumbledore con el señor tenebroso. Fue sólo un pacto. – Snape permaneció serio, ausente, y preocupado. – de todos modos, aunque lo hubiera, ¿no crees que mi familia ha caído ya bastante en desdicha? Suficiente que Potter haya nombrado a otro Malfoy en un juicio. ¿a caso quieres que también encierren a mi hijo?

- Cissy, no es eso lo que pretendo, pero no tengo muchas intenciones de ir a Azkaban, y la única opción que tengo son las pruebas, y las que valgan.

- Potter ya entregó una prueba.

- Necesito cosas útiles. Los recuerdos nunca han sido usados como pruebas en un juicio Narcisa. Y lo sabes.

- me estás pidiendo que venda a mi familia

- te pido limpiar tu nombre. Piénsalo, si hablas en el juicio, la gente sabrá que fuisteis obligados a aquello. que realmente Draco no quería hacer eso.

- severus es mi hijo. Eso sería reconocer que planeó el asesinato de Dumbledore, eso también tiene pena de cárcel.

El hombre dejó caer la espalda sobre el respaldo terriblemente agotado. Se acabó. Ella no lo haría. Había sido un iluso al pensar que ella podría la verdad por delante de su familia. Y más aún tratándose de algo que involucraba a su hijo en un asesinato y confabulación con los mortífagos.

Adiós a su libertad.

Adiós a las pruebas que necesitaba.

Tomó el último trago de la copa. Ya no le supo tan bien. Tenía un regusto amargo al final. Como todo en su vida. Conocer a Lily y verla morir, conseguir la libertad y trabajo en Hogwarts, y tener que "servir" a los propósitos de Dumbledore, salvarse de la muerte, y tener que ir a Azkaban.

Suspiró. Y dejó la copa en la mesa.

- debo irme. Hay cosas que tengo que hacer.

La mujer le acompañó hasta la puerta. Y le retuvo antes de verle salir.

- severus, sólo espero que me perdones.

- buenas tardes Narcisa.


Hermione había invitado a Ginny y a Luna a una tarde de chicas. Sabía que Snape desaparecía a media tarde, y no volvería hasta tarde, así que no habría nada de malo en un rato divertido con sus amigas, y poder olvidarse del juicio que se celebraría un par de días después. Retiró los sofás hacia los lados para dejar la enorme alfombra vacía y poder sentarse allí junto al fuego, la llenó de cojines y se echó un par de hechizos "made in señora Weasley" para que estuviera limpia y suave.

Después se metió en la cocina a preparar té de Jazmín y dulce de calabaza con chocolate, el favorito de Luna.

Toc- toc-toc- toc- toc

- voy… un segundo. – aún faltaba un rato para que sus amigas llegaran. ¿A caso snape volvería tan pronto? Salió al pasillo y abrió la puerta.

- ¡Buenas tardes mi brujita de la suerte!

-Alan, ¿Cómo es que has venido?

- oh, venía a traerte un par de invitaciones para mi gran día.- respondió sonriendo y pasándose la mano por el pelo sonriente.

-ah…si, la orden de merlín, casi lo olvido

-¿cómo podías olvidar algo así?

Ella sonrió a modo de disculpa y le entregó un par de trozos del dulce que preparaba recién hecho. Realmente, no podía sacarse el jucio de snape del día siguiente.

-Eh… ¿Qué es lo que te ocurre?- preguntó Alan percatándose de su estado de ánimo

- nada- intento mentir, pero fue en vano

- vamos, te conozco lo suficiente como para saber que te pasa algo.

- realmente no, me siente muy bien, gracias.

- si? ¿y por que no me has echado la bronca por presentarme sin avisar cuando se ve que ya tienes planes? ¿o por que no me has dado en las manos cuando he intentado coger otro trozo de calabaza?

Ella retiró la mirada de sus ojos claros.

- Me preocupa Snape, y su juicio.

- si, he leído en el profeta que será mañana.

- ¿lees esa basura del profeta?

- es prensa, me mantiene al día de lo que pasa en ese lugar de locos en e que trabajo, donde por cierto llevo dos días sin verte.

- lo siento, se que he descuidado un poco San Mungo, no tengo la cabeza para mucho.

- vamos Hermione, no debes preocuparte. Se demostrará que snape a pesar de su gesto agrio es un gran mago. Todo saldrá bien.

- ¿y si no es Así? El es…- se sonrojó- bueno es mi tutor, sin el tendría q empezar Hogwarts, ¡en noviembre!

El medimago la abrazo con cariño para consolarla

- tranquila, todo saldrá bien.

Alan se quedó con ella hasta que llegaron sus amigas. Aunque fue más un estorbo que otra cosa. Picoteando del dulce y charlando a cerca de su discurso el día de la orden de merlín. A Hermione en el fondo le vino bien, porque su voz de fondo, mitigaba todos los malos pensamientos que le llegaban a la cabeza.


Snape Paseó tranquilamente por las calles de Corkworth. Era un día gélido, quizás le pareciera más gélido por lo deprimentes que eran sus pensamientos a cerca de su posible destino en Azkaban. El cielo estaba tan nublado que parecía que se rompería en mil pedazos, pero qué importaba, su vida si estaba rota en mil pedazos.

Caminó por la lóbrega calle de la hilandera. Ni siquiera había podido salir de aquel antro, lo que siempre había soñado en toda su vida. Poder abandonar aquel antro de ciudad y de casa. Suspiró agotado, mirando el jardín de la casa, al menos los matojos y el aspecto destartalado había desaparecido gracias a Granger. Recordó su imagen embarrada y desarreglada, y no pudo contener una ligera sonrisa.

Insufrible sabelotodo.

Entró en la casa y el olor a te con jazmín, a dulce de calabaza y a madera caliente le invadió. Hacía calor dentro, pero no un calor agobiante, sino acogedor, que le envolvía y le acariciaba. Acogedora era la palabra de la casa desde que ella estaba allí con el.

Las voces de tres mujeres diferentes llenaban el pasillo, provenían del salón.

- ¿crees que así esta bien?- preguntó luna Loovegood a La castaña sentada a su lado.

- si definitivamente esta frase e mucho mejor, da mas… énfasis.

- léela en alto por favor, quiero oír que tal suena- pidió Ginny Weasley

- "… y miró con ojos oscuros a la profundidad de la sala, sin temor, sin compasión, sin arrepentimiento."

- si definitivamente es genial Luna. Quedará estupendo en la publicación de mañana.

- mi padre esta muy contento de que pueda participar con estas columnas.

-claro, es una buena forma de empezar- añadió Hermione mordisqueando un trozo de calabaza cubierta de chocolate. – sólo prométeme que no serás como esa Rita Skeeter.

- pero querrás expandirte pronto ¿no? La hija del editor debería poder escribir algún artículo más largo. O una primera plana quizás. – preguntó Ginny

- mi padre quiere que hable sobre el Juicio de Snape, Harry se lo pidió.

Hermione quedó en shock.

- pero luna, eso es un reto difícil. – Las dos chicas la miraron en silencio interrogantes- es decir… no es que tu no puedas escribir algo bueno. Claro que puedes, ya lo haces, pero la historia de snape es… es algo…algo diferente, es difícil, dura, con sus lados malos y buenos, con sus cosas honestas y las que no lo son tanto… pero es…es…- se sentía azorada torpe, sin capacidad de expresión.- hay que saber explicarlo- dijo al fin- para poder llegar a la verdad la auténtica verdad de severus Snape, y que todo el mundo mágico sepa que él es único, y el hombre más valiente y leal que jamás ha existido.

Todo quedó bajo un silencio sepulcral. Snape, había quedado congelado junto a la puerta del salón, escondido tras la madera. Su corazón, latía rápido, descontrolado ante las palabras de la bruja. Ella, creía en él. Hermione Granger, había hablado con el corazón y le había defendido con una pasión que nunca jamás había visto en nadie.

La voz de luna se escuchó a través del espeso silencio.

- eso ha sido… precioso. Podría ponerlo en el artículo si quieres.

- N-n-no… lo que tú escribas será perfecto Luna.

Snape al otro lado de la puerta se recompuso de la impresión tomó aire y decidió que era hora de interrumpir aquella reunión.

Apareció en la puerta, intentando mostrar indiferencia ante lo que había escuchado, no le costó mucho, ver su salón, su sala sagrada de lectura totalmente patas arriba, con aquellas tres mocosas en el suelo tomando te, rodeadas de papeles le hizo recuperarse rápido.

- ¿Qué es todo esto?

Las tres se volvieron sorprendidas.

- profesor, no creí que llegaría a casa tan temprano.

- ¿Qué cree que voy a hacer por ahí con el tiempo que hace Granger?

- no se, lo mismo que ha hecho todos estos días ¿no?- respondió, sorprendiéndole por la acidez del comentario. – sino le importa, querría disfrutar de un rato más de compañía.

- esta invitado si quiere sentarse con nosotras. – añadió luna tomando un poco de te de su taza.

- no, tengo cosas que hacer. Y Granger, ya hablaremos de esto usted y yo en privado.

La mañana de la vista Hermione retorcía el colgante de supuesto cuerno de unicornio en sus manos una y otra vez en un tic nervioso. ¿Funcionaría? Resopló apartando los mechones de su cara, menuda tontería, ella nunca había sido supersticiosa, eso eran cosas de la profesora Trelawney. Snape la miró con curiosidad mientras se dirigían por los pasillos del ministerio. Parecía realmente nerviosa, no había color en sus mejillas ni en sus labios. Y a penas había atinado a hacer nada a derechas aquella mañana. Los cereales por el suelo, el zumo de calabaza por la mesa… ¿estaría realmente preocupada por el?

Caminaron por los largos pasillos hasta las salas de juicios. Habían llegado muy pronto, y aún así , Snape caminaba a paso rápido como si tuviera prisa. Sabía hacia donde se dirigía. Y podía que aquella mañana fuera la última de su libertad.

Dumbledore. Le había dado su lealtad, su vida y ahora, tendría que dar su libertad por lo que él le pidió.

Llegaron ante el guardia de la puerta, que les recordó de la vez anterior. Y les dejó pasar sin mayor problema. La sala estaba abarrotada para lo pronto que era. La expectación era aún mayor que el día anterior. Aquello la hacía enfadar. ¿Cuantos de los allí presentes esperaban una condena para Snape?

Se acercó a él en el centro de la sala, le miró. Snape parecía en otro mundo. ¿Qué se suponía que debía decir en ese momento?

-profesor…yo…- Snape volvió los ojos oscuros a ella Y su mente quedó en blanco- mucha suerte.

Su mano agarró torpemente la de Snape, estaba caliente en comparación con sus dedos helados. Colocó el cuerno de unicornio en la mano de su profesor, y dio media vuelta buscando un hueco donde sentarse.

La vista no tardó en empezar. Los miembros de Wizengamot, se colocaron en sus respectivos asientos. Eran más que el día anterior.

El mismo hombre mayor que en el juicio anterior, se subió al estrado y golpeó con el mazo de madera la mesa para pedir silencio.

- bien, estando presente el acusado, podemos empezar.¿están preparados? – preguntó a los miembros del tribunal que asintieron en respuesta a la pregunta. - Severus Snape, está aquí acusado por el delio contra la seguridad mágica, al haber sido relacionado con actividades mortífagas y el asesinato de Albus Dumbledore. La semana pasada, fueron aportadas pruebas. Los recuerdos han sido sometidos a examen y no han sido alterados, Sin embargo, fueron pruebas aportadas por el Señor Potter. ¿Podría contarnos su versión?

Snape se levantó de su silla. Querían verificar que los recuerdos encajaban con su historia.

- Albus Dumbledore, y yo llegamos a…un pacto hace diecisiete años.

- Profesor Snape- la voz de Susanne Bones, interrumpió su discurso. – ¿podría decirnos que tipo de pacto?

Snape frunció los labios y quedó en silencio. Aquello era su privacidad. Su vida.

- él protegería a los Potter, y yo sería un doble espía para él. Lo sería siempre, le debería mi lealtad.

-¿Qué relación tenía usted con los Potter?

La sala quedó en silencio. Hermione vio la rigidez de Snape desde donde estaba y contuvo el aliento. Le estaban pidiendo que contara aquellos que había escondido durante toda su vida.

El silencio se prolongo en la sala. Hermione ya pensaba que él no hablaría más.

- habíamos sido compañeros en Hogwarts. Lily Evans… Potter, fue en su día una gran amiga.- la jefa del departamento de seguridad asintió complacida por la respuesta. – mi lealtad hacia Dumbledore se volvió absoluta.

-¿incluso después de la muerte de los Potter?

- estaba su hijo, y yo debía proteger a Harry de todo aquello que pudiera pasarle. Dumbledore sabía que el señor tenebroso, no había muerto del todo. Y que volvería. Cuando lo hizo, yo trabajaba de doble espía. Dumbledore me daba información para que yo pudiera contársela a Voldemort, y yo le contaba lo que el señor tenebroso planeaba. Pero no era fácil. A veces Voldemort no tenía suficiente con lo que le contaba y pedía más, otras no le gustaba lo que escuchaba y la pagaba conmigo. El profesor Dumbledore descubrió el secreto de los Horrocruxes. Para conseguir las distintas piezas se exponía a peligros inimaginables. Una noche llegó con un anillo. Y la mano ennegrecida, por una maldición. Conseguí pararla pero, no era suficiente. A penas le quedaba un año de vida.

-¿Dumbledore iba a morir?

-si, sabía que ese año los mortífagas querían buscar la forma de infiltrarse en Hogwarts, y que alguien matara a Dumbledore.

-díganos Profesor ¿A quien destino el señor tenebroso para matar a Dumbledore?

Snape permaneció en silencio. Tendría que acusar a su ahijado.

-A mi- la voz del joven Malfoy resonó desde una de las gradas laterales. El murmullo de los asistentes se elevó y la gente se levantaba para buscarle entre la multitud. Draco Malfoy se separó de su madre allí presente, y bajó hasta la zona central.

el orador golpeó nuevamente con el mazo en la mesa

- señor Malfoy, no esta usted autorizado para hablar.

- pero han hecho una pregunta para la que tengo respuesta.

- Hubbert, dejemos al chico que hable- pidió Susan Bones. Dando la palabra al joven mago.

- Aquel año, mi padre había caído en desgracia al ingresar en Azkaban por lo de la sala de los misterios. El señor tenebroso, estaba disgustado, y para castigar a mi padre, me pidió que yo matara a Dumbledore. Para muchos mortifagos sería un gran honor una tarea así, pero para mi, era una gran carga. Así que, mi madre- la mirada de Draco se vovió a las gradas. Donde la Señora Malfoy permaneció erguida con una sonrisa de orgullo al oír hablar a su hijo. – quiso protegerme. Y le pidió al profesor Snape que cuidara de mi, mediante un pacto de juramento inquebrantable.

- ¿Dumbledore sabía eso profesor Snape?

-Si, yo mismo se lo conté. Él creía en que Draco no era realmente un mortífago, sabía que se había visto obligado a serlo por proteger a su familia. Y no quería que tuviera que cargar con su muerte. Así que me pidió que si llegaba el momento, sería yo quien le matara. Y así, confirmar a Voldemort que realmente estaba de su lado.

-yo estuve allí- añadió Draco Malfoy- y las últimas palabras de Albus Dumbledore fueron, "Severus, por favor"

Hermione Granger sentía los lagrimones calientes escurrirse por sus mejillas. Tenía la nariz totalmente taponada y a penas era capaz de contener los hipidos del llanto. Aquella era la historia más terrible jamás contada.

La mitad de la sala estaba tan conmocionada como ella. Nadie había esperado una historia así.

El hombre llamado Hubbert, carraspeó y se centró nuevamente en el juicio.

- bien eh… ejem, haremos una votación para ver el veredicto a mano alzada.

Snape, sintió que su corazón latía desbocado. No era capaz de respirar con normalidad, como si algo aplastara su pecho dejándole sin aliento. Miró hacia atrás y encontó la figura de Narcisa Malfoy tan pálida como él. Y dos filas más atrás estaba Hermione, pudo apreciar al brillo de las lágrimas en su cara. Ella, le había defendido desde el primer momento. Le había ayudado incluso antes de saber nada de lo sucedido, cuando aún era culpable.

A cambio de nada.

Por ella y sólo por ella era capaz de aguantar con estoicidad, allí, de pie frente al tribunal Wizengamot, el veredicto final.

- Los que estén a favor de condenar al acusado

La palabra condenar golpeó a Hermione como un mazo. Vio como las manos de algunos de los miembros de Wizengamot se alzaban frente a ella. Diez, doce, quince… si seguía así iban a condenarle.

- los que estén a favor del acusado- anunció la voz de Susanne Bones. Mientras ella era la primera que alzaba su mano. Hermione esperó en silencio, vio como una a una las manos se fueron alzando con timidez, muchos de los magos cercanos a Susanne Bones lo hicieron, el ministro de magia, el subsecretario, el jefe del departamento de aurores… había más de treinta manos levantadas.

- muy bien- dijo el orador golpeando con el mazo.- Severus Snape, Queda absuelto de todos los cargos.

La absolución la escuchó de fondo, oía el eco de la gente comentando el final del juicio y aplausos sueltos en las gradas. Tenía un extraño pitido en los oídos que no le dejaba volver a la realidad. Era más consciente de su respiración que de lo que Draco Malfoy le decía palmeando su hombro. La figura esbelta de Narcissa se acercó a él con paso lento y le abrazó.

- Sabía que lo conseguirías Severus… lo sabía.

Hermione se levantó como un resorte, lo había conseguido, estaba absuelto. Intentó apartar a toda la gente que caminaba contra ella tenía que llegar a él y abrazarle. Pero al llegar al pasillo central de las gradas, se paró en seco. Allí estaba él, con Narcisa Malfoy en sus brazos.


Tachaaaan! Jaja que mala que soy, me estoy haciendo de rogar ¿eh?

Ya va quedando menos, lo prometo, pronto llegará el momento deseado por todas.

Buff que de comentarios! Muchiiisimas gracias, me animáis un montón de verdad!

Nuane: Snape siempre es elegante y sexy… (L) por eso todas lo adoramos ^^

Mama Shimi: seguro vas a enviarme algún crucio por hacer que Narcisa y Snape se abracen, pero espero conseguir tu perdón prontito, ^^ tranquila, se verán las caras desnudos ;)

Tentación prohibida: cada 2 días aquí estoy como un reloj! ;) más o menos depende del tiempo que tenga pero si que lo intento.

Alexza Snape: me alegra que te estén gustando los Cap! Si necesitaba a Narcissa para que Hermione sienta celos. Snape ya los siente de Alan tienen que sufrir los dos ¿no?

Tequilanervous: espero que te guste!

Aria: suerte que no me mandaste el crucio, jeje como ves ya he vuelto y actualizo bastante a menudo. Espero que te siga gustando tanto!

Patybendedmalfoy: siiiii está celosa y eso es genial ;) xq al fin se irá dando cuenta de lo que sienten.

ErreDeRojas: Narcisa y Snape son compañeros, es el padrino de su hijo, ¿Por qué no un romance? :P es broma!

Y a todos aquellos que leeis en el anonimato, muchísimas gracias por seguir la historia. Espero que os guste mucho.

Un beso enorme!