¿Volver a Hogwarts?
La mañana siguiente Hermione despertó cuando los primeros rayos de sol iluminaron el cuarto en el que dormía. Al abrir los ojos y moverse sintió como si un martillo enorme golpeara su cabeza. Tenía la lengua pegada al paladar, y el estomago como un trapo recién escurrido. Despegó los labios resecos y resopló apartándose los mechones del moño, totalmente deshecho, de la cara. Recordaba vagamente algo de la noche anterior. Y lo que recordaba, no era precisamente bueno. Snape la había abierto la puerta de casa, con lo cual había sido testigo de su deplorable condición. Maldito Alan, al final todo era siempre culpa suya.
Agradeció cuando el agua de la ducha golpeó con fuerza su cara y su cuerpo, era agradable el contacto refrescante, para recolocar sus ideas.
Para cuando bajó su despertador a penas marcaba las nueve de la mañana, pero ya encontró a Snape en la mesa de la sala de estar, rodeado de pergaminos escribiendo algo muy concentrado. Afortunadamente estaba de espaldas a la puerta, por lo que pudo escabullirse hasta la cocina sin ser vista.
Rebusco entre los frascos de las pociones, rezando porque hubiera un poco para el dolor de cabeza. Afortunadamente, quedaban unas gotas que pudo echarlas en su zumo de calabaza.
- veo que sigue viva después de todo.
Ella cerró los ojos y se maldijo por hacer tanto ruido.
- ahórrese los comentarios, me duele demasiado la cabeza.
- anoche se encontraba muy bien para salir.
Dejó el vaso en el fregadero y sintió como la poción iba reactivando nuevamente sus neuronas. Aunque no lo suficiente como para una guerra verbal con Snape.
Recogió su libro de pociones avanzadas de la estantería y se dejó caer en la mesa donde Snape estaba trabajando. Había un montón de pergaminos de pociones. Algunas sencillas y otras más complicadas. Pero todas ellas cotidianas, para pequeñas cosas de la vida diaria.
-¿Qué es esto?
- mi trabajo de los últimos meses- aclaró el hombre mientras se sentaba a su lado.
Hermione cogió uno de los pergaminos de letra elegante y estilizada escritos a mano por Snape. Era una poción para solucionar cuando la comida se quemaba. Llevaba cuatro ingredientes. Y la preparación no era nada complicada, pero nunca había oído hablar de ella.
-¿Qué esta haciendo con todas estas pociones? Ella leyó más pergaminos y quedó gratamente sorprendida. Había multitud como esa.
- quiero recopilarlas en un libro.
-¿un libro? – pareció sorprendida ante aquello. - ¿Cuándo se le ha ocurrido eso?
- solo con verla se me ocurrió Granger
-soy su musa- se atrevió a bromear ella.
- si, no tengo más que ver lo negada que es para los pequeños hechizos de la vida cotidiana. Y pensé en cuantas brujas más como usted habría Granger. Y recopilar un libro de pociones sencillas, me pareció práctico. -Ella le miró sorprendida. Desde luego era una gran idea. – todos estos libros y pergaminos les he ido seleccionando de la biblioteca, buscando las mejores pociones para incluir.
Hermione se quedó sin habla. ¿Biblioteca?
-¿Quiere decir que…Todas estas tardes que no estaba ha ido a la biblioteca a hacer este trabajo?
-si.
Se sintió mareada. Ella había creído que salía por ahí con alguien. Seguramente algún día habría salido, pero en su mayor parte tenía que haber estado haciendo ese trabajo. Estaba muy avanzado.
- es…una idea genial profesor.
Hermione pasó parte de la mañana entretenida con las pociones de los libros que tenía Snape. Le ayudaba a seleccionar las que le parecían más prácticas para la gente de la calle. Quitó un par de las que él tenía seleccionadas porque eran demasiado difíciles a pesar de que A Snape no le hizo mucha gracia tener que quitarlas.
- profesor, piense que la gente de la calle es como Neville, que no son especialmente brillantes en lo que son las pociones. Tienen que ser cosas que estén a su alcance.
Al final, Snape se dejó convencer. Y quitó los pergaminos que ella le dijo.
Snape se alegró de la ilusión que vio en los ojos de Hermione al conocer su trabajo. Estaba tan emocionada con él que olvidó su tarea de aquella mañana y se puso a elegir pociones del día a día. Fue realmente agradable pasar la mañana compartiendo su tiempo con ella en aquel trabajo.
Le gustaba ver la ilusión con la que ella trabajaba. Era agradable. Y realmente tenía talento para aquello, incluso corrigió un par de pociones que encontró mal en un libro muy antiguo.
Definitivamente Hermione Granger sería una gran pocionista y medimaga.
Hogsmade estaba plagado de estudiantes aquella tarde de finales de noviembre. Aquella era la última salida antes de las vacaciones de navidad. Snape paseó por las calles nevadas del pueblo, los alumnos a su paso le miraban con curiosidad y cuchicheaban. Pero él no hacía caso alguno a los comentarios. Hogsmade le recordaba un pasado en el que él había sido feliz.
*flashbacks*
-Quieres una rana de chocolate
-prefiero las grageas.
- oh mejor- sonrió la pelirroja- así tendré más para mi- le dio un enorme mordisco a la rana de chocolate y lo saboreó con un delicioso gesto de placer. Él la miró con codicia. Daría lo que fuera por probar el chocolate de sus labios.
-¿Quién te ha tocado en la tarjeta?- preguntó intentando sacarse esos pensamientos de su mente
- Albus Dumbledore otra vez. Lo tengo diez veces ya.
Snape se encogió de hombros. Mientras ella guardaba la tarjeta en su bolso y chupaba sus dedos para quitar el chocolate.
- ¿Sabes? Igual algún día estaré yo en esas tarjetas.
-¿para que quieres salir?
- seré una gran bruja de prestigio. ¿tu no quieres salir?
- yo seré el gran profesor de defensa contra las artes oscuras de Hogwarts, está claro que saldré en ellas.
Lily se rió y le sujetó del brazo amistosamente apoyando su pelirroja cabeza en su hombro.
-Claro Sev, serás el mejor profesor. Eso seguro.
*fin del flashback*
Había recorrido aquellas calles con ella. Era hermoso y a la vez triste recordarla tan vívidamente y no haberla tenido nunca. Ella había sido su ángel.
-profesor Snape- la voz del profesor Flickwitk le sacó de sus recuerdos. – es agradable verle por aquí.
- buenos días.- respondió acercándose al profesores de encantamientos que iba acompañado por la profesora Sinista, el profesor Shlugron y la profesora Sprout.
- es agradable verle por aquí de nuevo después de Halloween. ¿Por qué no se toma algo con nosotros?
- gracias, pero he quedado con Minerva, tengo asuntos que resolver.
-nos veremos en otro rato pues.
Minerva Macgonagall le había mandado una carta hacía un par de días para hablar a cerca de su cargo en Hogwarts. aún era pronto y podría haberse tomado perfectamente algo en las tres escobas con sus compañeros, pero había algo que quería hacer antes de ir a hablar con Macgonagall.
La casa de los espíritus se alzaba imponente y cubierta de nieve ante él. Aquella casa, había marcado su vida en muchas ocasiones. Casi había sido mordido por un hombre lobo, se vengó de Sirius Black, y casi había muerto a Manos de Voldemort.
Las escaleras de la entrada, crujieron bajo su peso, y la puerta tardó en ceder a su empuje para poder entrar dentro de la casa.
Hacía mas frío dentro que fuera, y todo estaba más destrozado de lo que recordaba. aquella casa, había escondido multitud de secretos. Recordó a Potter y a sus amigos en ella en tercer año intentando ayudar a escapar a Sirius Black, subió al piso de arriba y encontró la habitación donde Nagini le había atacado. Había una mancha de sangre enorme en el suelo, o al menos en su día fue sangre. Aquella mañana era un cerco casi negruzco que empodrecía aún más la madera vieja de la casa. Sentía el corazón latiéndole rápido. Si Harry Potter y Hermione Granger no hubieran estado allí, el habría muerto seguramente.
Aún podía recordar la pequeña mano de Hermione presionando su cuello, y la voz nerviosa de Harry pidiéndola que se le llevara lejos.
Si él hubiera llegado a tiempo diecisiete años atrás a Godric's Hollow…
Suspiro.
Sólo habían pasado cinco meses de aquello y parecía que había ocurrido hacía un siglo. Se estaba haciendo mayor, Y sentimental.
Bajó nuevamente al piso inferior y salió de la casa. si no se daba prisa, llegaría tarde a su reunión con MacGonagall.
Llegó al despacho de la profesora de transformaciones y llamó a la puerta. Al entrar ella ya estaba allí mirando por la ventana las pequeñas figuras de lo alumnos más pequeños jugando junto al lago.
-buenos días Minerva.
- Severus, que bien que has llegado, así podremos charlar tranquilamente.
Se quitó la capa de viaje y la dejó en la silla sentándose en uno de los sillones que le ofreció la jefa de Gryffindor.
- ¿Cómo te encuentras de tu herida?
-perfectamente recuperado. A veces me da molestias, pero nada que no pase con el tiempo. A señorita Granger hizo un gran trabajo.
- si, me comentó en Halloween que la has tomado tutelada como alumna.
- si, lo he hecho.
-¿debido a que?
- le debía un…gran favor. Y ella realmente quería ser medimaga. Es una pequeña a insufrible sabelotodo pero, conseguirá ser buena en su trabajo.
- Bien, el caso es que te he llamado porque aún conservas tu puesto como profesor contra las artes oscuras. Aquel que perdiste…bueno, con el malentendido que hubo con lo de Dumbledore. Y también podrías recuperar el puesto de Director de Hogwarts si deseas.
Snape se había quedado congelado en su asiento. Debía haber supuesto que era para eso para lo que Minerva le quería ver.
-Severus… ¿te encuentras bien?- preguntó MacGonagall al verle palidecer.
Aún tardó un par de segundos en conseguir que su mente ordenara las ideas. Por supuesto no había pensado en volver a Hogwarts, pero tampoco había pensado en que hacer con su vida. Granger la había alterado de tal modo que no había pensado en el futuro. Solo vivía el día a día enseñando a esa pequeña ratilla de biblioteca.
- si, bien… si te soy sincero… no había pensado en volver.
MacGonagall se sorprendió.
- te estoy ofreciendo el puesto de profesor de defensa contra las artes oscuras. Siempre has querido ese puesto Severus.
Seré el mejor profesor de defensa contra las arte oscuras Lily.
- lo se pero, me gustaría que me dieras un tiempo para pensar. Pronto serán navidades y yo aún no me he planteado que hacer con mi vida que como pudiste ver la semana pasada aún está llena de cambios. Hasta hace una semana era un criminal asesino.
- estoy segura que Granger y Potter no habrían dado todo por usted si lo fuera. Tenía que haber visto al chico profesor. Se encargó de limpiar su nombre allí donde fue.
-si...algo he oído. - Se limitó a decir escasamente.
- me complace saber que no lo rechazará del todo al menos.
- lo que si… quería decirle es que no voy a ser director Minerva. Creo que esa tarea no me compete a mí, el curso pasado lo fui por… circunstancias especiales, nada más. Creo que los alumnos la prefieren Minerva.
La charla continuó distendida toda la mañana. Compartieron un paseo por los pasillos de Hogwarts, comentando la reconstrucción ya muy avanzada del colegio y los nuevos profesores en plantilla.
A media mañana, Severus Snape se alejaba n del lugar donde había pasado los últimos diecisiete años de su vida. Caminó con paso firme por los jardines nevados dirigiéndose a la puerta de salida del recinto. Al cruzar la enorme puerta de hierro forjado, miró un segundo hacia atrás. Hogwarts. había pasado la mitad de su vida allí. Y sin embargo tenía la extraña sensación de que la decisión que había tomado era la correcta. Al menos de momento. Rebuscó en su bolsillo interno de la túnica y encontró el colgante de cuerno de unicornio que Hermione le había Dade el día del juicio. Una leve sonrisa se formó en sus labios. Y continuó caminando con paso decidido. Sin mirar atrás.
Draco Malfoy y Snape caminaban por el callejón Diagón a paso relajado. Habían quedado aquella mañana para hablar a cerca del juicio. Y Snape quería interesarse por el nuevo trabajo de su ahijado en el ministerio.
- entonces te va bien en la nueva oficina.
-si, más que bien. Parece que el nombre de los Malfoy cada vez va recuperando más su antiguo peso.
-las cosas irán cambiando. La gente solo tiene que olvidar, y tú sólo tienes que añadir méritos para que los recuerden.
- si bueno, mi madre además ha pensado que me vendría bien una relación con los Greengrass. Son de noble cuna y comparten los ideales de mi familia. Pero no se han visto tan involucrados en esta guerra. Tienen una hija un par de años mayor que yo, Astoria.
Snape creía recordar algo de esa muchacha. Pero no demasiado. Una más de los muchos alumnos que habían pasado por su casa.
Se acercaron a Flourish y Blotts , su destino aquel día.
-aún no me has contado para que querías venir aquí.
- bueno he estado buscando un libro.
-¿Qué libro?
-aún no lo sé.
-¿y cómo sabrá cual va a llevarse?
- Draco, si no lo miro, no sabré cual me interesa. Puedes dar una vuelta por el callejón. Creo recordar que adorabas la tienda de quidditch.
- eso ya pasó.- dijo el joven abochornado mientras se recolocaba la corbata. Aflojándola.- ahora soy un trabajador del ministerio ¿recuerda?
- si…que tremendamente maduro.
Snape se perdió entre las estanterías de la librería. En busca del libro perfecto para Hermione. Se acercaban las navidades y con el mes de diciembre tan avanzado, necesitaba un regalo para ella. La Bruja, había conseguido sorprenderle en las últimas semanas con su actitud. Su humor había mejorado bastante, y parecía muy receptiva a las clases de Snape, aunque por los comentarios que el Dr Cleveland hacía de ella , en san Mungo también estaba avanzando mucho.
Miró las estanterías lentamente, título por título, busco entre los más nuevos de última publicación, pero no había nada que realmente creyera que fuera a sorprenderla. Aquella chica no leía, devoraba los libros. Tenía que ser uno especial. La figura de Malfoy lo seguía de cerca y aquello le ponía nervioso.
- no tiene nada mejor que hacer Draco?
-bueno, no mucho
- ¿Por qué no elije un libro para esa señorita….?
- Greengrass. Bueno, en realidad no se si ella agradecerá algo así, quizá sea mejor un bonito anillo a juego con los pendientes que le regalé el mes pasado.
Snape rodó los ojos con hastío. Una joven de lo más simple desde su punto de vista. No apreciar un libro era simple y sencillamente un insulto a la cultura.
Volvió a concentrarse en su búsqueda y revolvió en las estanterías. Retirando os que no le interesaban, y entonces lo vio. "leyendas y misterios para brujos"
Cogió el libro entre sus manos. Era una edición realmente antigua. Seguramente tuviera unos veinte o treinta años. Aquel libro, había sido su favorito desde pequeño. Lo había releído un millar de veces. Recordaba las historias, recordaba su joven madre leérselas cuando él a penas era un niño pequeño. Hacía muchos años que no veía aquel libro. El suyo se lo había regalado a Lily. Abrió las pastas de cuero y el papel al desplegarse inundó su nariz con olor a nuevo, a tinta, a pergamino. Las paginas tenían dibujos y las historias eran las mismas que el recordaba.
Cerró el libro y lo colocó bajo el brazo. Tenía lo que había ido a buscar.
- Ya preguntó un Malfoy aburrido al principio del pasillo.
- si – respondió enseñándole el viejo ejemplar.
- eso es chatarra. Al menos le harán descuento. – comentó el heredero Malfoy.
- Draco si no sabe apreciar el arte, mejor no haga comentarios.
- ¿cómo sabe que es el libro que quería y no quizás otro más... Nuevo?
- créame señor Malfoy, este es el libro adecuado
Draco le vio encaminarse al mostrador. Su padrino siempre había sido particular. Un par de mujeres pasaron al lado de Snape, eran jóvenes y guapas. Draco se colocó erguido, junto a la salida, esperando que ellas le miraran, pero para su sorpresa, ambas se volvieron para ver la imponente figura del profesor. y salieron de la tienda cuchicheando riendo y volviéndose una vez mas a mirar a hombre ¿era posible aquello?
Al llegar casa, a medio día tras haberse despedido de Draco, El olor a comida recién hecha le envolvió. Era un olor realmente agradable. La casa ya no olía a humedad, ni a vieja. Ni siquiera parecía tan destartalada como lo había estado hacía unos meses. Ella la había convertido en una casa decente, limpia ordenada. Había removido sus muebles. Desterrando los más viejos al salón. Retocando aquellos rallados o arañados por el tiempo. Había puesto cuadros y ceniceros con velas de olores y colores.
Las alfombras estaban limpias aunque algo descoloridas. Y la madera del suelo, brillaba más de lo que había hecho nunca. Snape casi tenía ganas de hacer reformas. Casi.
Dejó el abrigo en el perchero de la entrada y se encaminó a la cocina. Hermione estaba sobre un taburete con las piernas cruzadas en una incómoda postura sobre la pequeña base de la silla y la espalda apoyada en la pared. La mesa puesta y la comida en el fuego.
- ¡ya ha vuelto!, fantástico, a este paso se me iba a quemar la comida.
- cada día se me parece más a Molly Weasley
- quizás si en vez de desaparecer me ayudara con la comida, no me volvería tan maruja. A mi también me gustaría haberme pasado la mañana en el sofá leyendo más sobre pociones. He encontrado un libro fantástico. Habla sobre las propiedades de plantas que se usan muy comúnmente en el mundo Muggles, es genial, podríamos añadir incluso alguna a su libro- Snape escucho la verborrea de la joven bruja mientras se servía el estofado caliente en el plato. Le gustaba el entusiasmo de la chica Gryffindor sobre las pociones. La ilusión con la que hablaba y comentaba.
Sonrió para dentro, mientras la voz de Hermione le acompañaba de fondo mientras escondia el libro bajo su capa en su habitación y volvía al piso de abajo mientras ella seguía parloteando alegremente.
-¿me esta escuchando?- le preguntó mientras le miraba bajar la escalera.
- mas o menos. ¿Qué decía?
- que nos han invitado a pasar la navidad con los Weasley.
-¿nos?
-si
-no gracias, creo que no volveré a ese lugar.
- van a ir muchos de los miembros de la orden.
-yo no
-pero usted fue muy importante para la orden.
- ha hecho falta un juicio para que la gente lo creyera. Le repito que no pasaré la navidad en la Madriguera.
-pero profesor…la orden del Fenix sin usted…
- ¡YO NUNCA FUI UN MIEMBRO BIEN RECIBIDO! ¡NUNCA GRANGER! – ella se quedó estática. Estaba…furioso, pero recuperó su tono normal, su siseo venenoso- No iré a pasar la navidad allí.
Hermione le vio desaparecer en el salón. Dejo caer su espalda contra la pared del hall, en silencio, aún impactada por su reacción "¿Qué esperabas Hermione? él sigue siendo y siempre será Severus Snape."
Sorpresa!
Y hoy estoy de vuelta ras publicar ayer también y esque este finde no voy a poder actualizar, porque me voy con mi chico. Por descgracia la distancia que nos separa no nos deja vernos muy a menudo así que no voy a poder escribir. Peero no os preocupeis, que no os dejo abandonadas. Hoy os dejo este pequeño regalito y sabed que el siguiente cap lo tengo casi terminado así que el domingo a última hora espero que esté subido. : )
Un besio muy fuerte a mis niñas Tentación prohibida, Alexza Snape, Tequilanervous, Aria, Patybendedmalfoy, ErreDeRojas, Blackcherryblood, mama Shimi, 73, nuane, sevsanp,…
Y Dana, me alegra que te gustase como dejé el prólogo. Me he dado cuenta un año después de escribirlo por primera vez que un momento así tenía que ser descrito mejor. Intento de todos modos que la historia os llegue A todas muy dentro. Que lloréis y riáis con ellos, que sintais su miedo, su pena, su angustia…y su placer ;)
¡Espero que os encante!
Un beso enorme!
