No voy a dejarte
Hermione despertó con las sábanas enredadas en sus piernas. Se desperezó ligeramente y pudo sentir el calor que provenía junto a ella. La chimenea estaba encendida. Pero lo que le daba calor no era el fuego, sino el hombre que estaba junto a ella en la cama. Abrió los ojos. Y levantó ligeramente la cabeza. Él aún dormía. Así que ella se dedicó a mirar sus finos labios, la línea de su mandíbula, el vello que salpicaba ligeramente su pecho de músculos definidos, y que se perdía más espeso justo debajo de las sábanas. Se sonrojó. Era absurdo después de la larga noche de sexo que él la había dado. Aquel hombre era un auténtico dios.
Continuó observándole por un rato. Aquella noche habían perdido los papeles los dos. Había sido increíble si. Pero ¿Qué ocurriría cuando se despertara? Realmente no sabía muy bien que era lo que quería de él. Esa noche simplemente había tomado lo que su cuerpo le pedía. Pero ¿y ahora qué? Sonrió al intentar imaginarse en una relación con Snape. Era una locura. Le sacaba veinte años. ¿Qué pensarían todos? Y no sólo eso, él tenía una vida. Y ella quería tener la suya en el hospital. ¿Podrían ser compatibles? Acarició el pelo oscuro y sedoso de él. Nunca habría imaginado que su pelo pudiera ser tan suave. Le encantaba. En realidad tampoco había imaginado nunca que a Snape como su amante haciéndola suya, y besándola con la ternura con la que lo había hecho. Si había algo indiscutible es que él se había comportado como un caballero a la vez que la había llevado a lo más alto del placer. Aquello si que le gustaba. Y mucho. ¿Pero que opinaría él? ¿Qué le pasaría por la cabeza cuando despertara por la mañana y analizara lo que había sucedido?
Torció la nariz pensativa, mientras le miraba dormir, Y se le enterneció el corazón. Podía sentir hormigueo en su estomago, y mariposas. Vale, no tenía claro que aquello fuera a ser una relación. Pero le gustaba el Snape que había visto esa noche y no pensaba dejarle volver a ser el gruñón de los meses de atrás. Ya se vería después que ocurría.
Miró el reloj de la mesilla. Aún era demasiado pronto para levantarse. Así que se tumbó junto a él, cerró los ojos y suspirando con placidez se dejó llevar en los brazos de Morfeo.
Cuando se despertó otra vez, ya entraba el sol por la ventana. Se estiró y comprobó que la cama estaba fría. Él ya se había levantado. Una pena, le habría gustado ver su cara al despertar. Ver las emociones que mostraría. Se desperezó y levantó de la cama. La camisa de Snape de la noche anterior estaba tirada en una silla. La recogió y se cubrió con ella dejando que el olor a él la inundara. Sabía que estaría en el piso de abajo así que se dirigió allí, para enfrentarse a su nuevo día.
Él estaba en la cocina de pie, terminando su café mientras revisaba unos papeles. Estaba vestido para salir.
Snape la vio aparecer por la puerta de la cocina y abandonó los papeles en la encimera. Su aliento se congeló al verla. Ella sólo llevaba puesta su camisa negra que dejaba a descubierto la piel cremosa de sus piernas y un pronunciado escote. Sintió como se le secaba la boca mientras se acercaba a él.
-¿vas a salir?- si…su voz era realmente hermosa también.
- si, he de arreglar unos papeles. – "una lastima" pensó. Se le ocurrían mil formas mejores de pasar la mañana. – he dejado algo de trabajo en el salón para que lo mires. Puedes ir empezando con la poción veritaserum en lo que llego. No creo que tarde demasiado.
Hermione alzó el brazo para apartarse los mechones de pelo de la cara, y la camisa se alzó hasta el límite, justo al principio de sus muslos haciendo que su vista se desviara justo entre sus piernas con codicia.
- nunca he hecho esa poción.
Él alzó una ceja mirándola a los ojos.
- ¿debo temer por la casa? – su tono era burlón
- en absoluto…- ella deslizó sus manos por su pecho mirándole juguetona- yo cuidaré de ella.
"señor…" Snape contuvo el aliento mientras sentía endurecerse. Se mordió la lengua para contenerse. Aquella mujer iba a volverle loco.
Dejó a Hermione en la casa dándose una ducha y con tareas suficientes para cumplir su estudio diario y salió hacia la calle. El aire frío le despejó la mente. La nieve estaba derretida, a pesar de que el sol sólo asomaba a ratos. Así que fue esquivando unos cuantos charcos, mientras intentaba aclararse internamente. Aquella mañana había despertado en el auténtico Nirvana. Al principio había tardado en reaccionar, pero al verla a ella en su cama, desnuda, con toda aquella piel de su espalda cremosa y el alborotado pelo castaño desparramado sobre la almohada, su corazón había saltado recordando todo lo que había ocurrido la noche anterior.
Por todos los magos de la historia, se había puesto duro otra vez, como un adolescente inexperto, como si la noche anterior no hubiera tenido suficiente después de la larga maratón de sexo.
Suspiró.
Hacía mucho que no había compartido aquella intimidad con nadie, demasiado. No habían sido muchas veces Y realmente nunca había significado mucho para él puesto que su corazón sólo había pertenecido a Lily. Pero Hermione, había despertado un fuego en el que desconocía. Aquella mañana la habría tendido sobre la mesa de la cocina y habría olvidado todas sus obligaciones. ¿En que clase de pervertido se estaba convirtiendo?
Ella le había entregado su primera vez. Se había arrepentido aquella mañana por ello, al despertar, pensó que se merecía a alguien mejor que él, alguien como Alan, con dinero guapo, con éxito en la vida. Pero cuando ella se había levantado no parecía en absoluto arrepentida. Sonrió levemente al recordar su descaro de llevar su camisa favorita y nada más debajo.
Intentó aclarar su mente al llegar a un callejón oscuro. No era momento de pensar en Granger y su apasionada noche con ella.
Se apareció en Hogsmade, allí aún estaba nevado. Y seguramente el camino a Hogwarts también. Maldijo por lo bajo las medidas de seguridad del colegio y se encaminó por la cuesta. Al llegar a las puertas de Hierro forjado Filch ya estaba esperándole para abrir.
No había alumnos fuera en los terrenos, todos estaban dentro por el frío. Coincidió con varios alumnos que pasaban las navidades allí al cruzar los pasillos hacia la segunda planta los alumnos que se cruzaban con el lo miraban con curiosidad y sorprendidos. Resopló. Aquello era culpa de Skeeter. Lo había convertido en el cotilleo de todo aquel que leyera el profeta.
Al llegar al despacho de la Directora dijo la contraseña y las puertas se abrieron para él. Minerva Macgonagall estaba detrás del enorme despacho leyendo unos papeles.
-Severus, es un placer verte de nuevo.
-Minerva. Lo mismo digo
-¿has reconsiderado mi oferta?
-lo cierto es que si de eso venía a hablar.
- ¿y bien?
- no es compatible con lo que quiero ahora mismo Minerva.
-Severus…
-No quiero pasar lo que me queda de vida en Hogwarts- la cortó él- he estado a punto de morir. Le he entregado los últimos diecisiete años de mi vida a Este lugar. Me gusta enseñar a pesar de que la mayoría de esos chicos no vale ni para limpiar un caldero de pociones. Pero no puedo volver y perder lo que me queda de vida entre estas paredes.
Minerva le miró seriamente. Él parecía decidido. Pero no quería perder a tan excelente profesor. ¿Qué podría hacer?
Ya era casi medio día para cuando Snape volvió. Vio el humo del caldero en el salón. El fuego estaba apagado, pero guardaba el calor. Se asomó para ver como iba la poción. Y se sorprendió. Estaba malditamente bien hecha. Ese era el periodo de reposo que el correspondía y tenía un color purpúreo que en unas horas sería casi trasparente. Hermione era mejor de lo que creía. Se quitó el abrigo y lo colgó en la percha. Vio que había unos trozos de carne en un plato y supuso que serían para la cazuela así que lo juntó todo y lo puso a calentar.
Puso la mesa con dos platos y el juego de cubiertos para dos personas. No estaba acostumbrado a comer con ella. Solía comer en el hospital o sino cada uno a su tiempo, pero ese día quería compartir la hora de la comida a su lado. Quería saborear cada segundo que ella le regalara a su lado. Hermione apareció en la cocina secando su pelo con una toalla. Llevaba puestos unos vaqueros y una camiseta limpia, y olía a aquel jabón de flores que siempre usaba. Se paró en la puerta al verle y sonrió. Dejando la toalla húmeda en el picaporte.
- no le he oído entrar
- soy muy sigiloso.
- si…como una serpiente, bromeó ella llegando hasta él.
Snape se sentía torpe, no sabía muy bien que hacer en ese momento. ¿Debía besarla? Lo ansiaba pero ¿Qué esperaba ella? ¿Y si se arrepentía de la noche anterior? ¿Y si no quería saber más de él de momento? Entonces la mano de Hermione se Alzó y acarició su pelo, como había hecho por la noche. Lento con suavidad, mirándole como nadie jamás le había mirado.
Ella le calentaba el corazón. Se inclinó y la besó con ternura despacio, deteniéndose en cada recoveco de su boca, acariciando su mejilla. Había pasado demasiadas horas lejos de aquella diosa.
Sintió la risa de Hermione en sus labios y se apartó para mirarla.
-¿Qué? – preguntó extrañado.
- ¿no va a dejarme coger aire?
- realmente no lo necesita- una sonrisa malvada apareció en sus labios mientras la miraba. – yo haré que respire.
Su boca mordisqueó su cuello mientras se estremecía en sus brazos.
Hermione se soltó de su agarre y fue a controlar la comida que estaba en el fuego, haciéndole sentir como un niño al que le quitan su juguete favorito. Bien alguien tenía que guardar la compostura.
- ¿Cómo ha ido?
- ¿que?
- Los papeles ¿o Quizás sólo salió esta mañana para huir de mi?
Snape dejó escapar esa risa grave y sensual que a ella tanto le gustaba
- bien, he conseguido lo que quería
Permaneció en silencio y ella le miró intrigado.
-vamos, cuéntame. No te hagas de rogar así. ¿Qué fue lo que has estado haciendo?
- arreglar los papeles para volver a Hogwarts.
Hermione se congeló
-¿cómo? – él no podía volver a Hogwarts. Bueno en realidad si podía volver. Aún quedaban un par de semanas de vacaciones. Lo mismo que para que ella hiciera su examen y después. Puff, su escusa para estar con el se había acabado.
-No parece agradarle la idea.
Ella intentó disimular, pero por la rigidez con la que se movía. Snape sabía que no el hacía ninguna gracia oír aquello. Su corazón latía rápido. ¿Significaba eso que a ella le importaba? ¿Qué no quería perderle?
- verá, la profesora Macgonagall me tiene en muy Alta estima. No puede prescindir de alguien como yo. Y he de reconocer que la enseñanza me gusta. – podía ver como ella removía el cazo con saña. Descargando su furia con la comida. – así que cuando me ofreció el puesto le dije que si.- se dejó caer en la silla de la cocina para descansar y la miró. Si seguía removiendo así haría puré la carne. – con la condición de poder ir sólo a las clases y después hacer mi vida fuera del colegio.
Hermione se volvió para mirare. Con los ojos como platos de sorpresa.
- ¿se va a quedar aquí? – Él asintió- ¿y le dejan?- volvió a asentir. Podía sentir la furia de la castaña llenando el cuarto. Y volvió a reírse con maldad. Hermione realmente había pensado que se iría al colegio. Esquivó el trapo de cocina que pasó a un pelo de darle en la cara. Pero aquello no impidió que se riera aún más. – pensé que me abandonaría con mis estudios.
Parecía realmente ofendida. Se acercó a él para alcanzar los platos, pero no la dejó. Snape sujetó la mano para hacerla caer sobre sus piernas. Frente a frente.
- Así que…le preocupan sus clases.
- pues si, el examen está ahí y… bueno, tengo que aprobar.
Hermione le vio sonreír con regocijo y maldad. Mientras su mano la sujetaba por la cintura. Y sintió el deseo de ser suya otra vez.
Dioses estaba sentada allí sobre las piernas del mismísimo Severus Snape, discutiendo con él y lo único que deseaba era comerle a besos. ¿Qué estaba mal en ella?
- no te preocupes Hermione, no voy a dejarte.
Aquella frase fue para ella como bajar un escalón más alto de lo que esperaba ¿a que exactamente se refería? ¿No iba a dejar de ayudarla? ¿O no iba a dejarla escapar?
uff no he podido resistirme, jaja creedme para mi también es adictivo escribir esto. aunque siento celos de Hermione... jajaj como muchas de vosotras seguro.
de momento poco avance, pero un poquito más de sensualidad que espero que os encante la nueva faceta de Snape ;)
nuane: me alegro que te gustara! habrá más prometido. al menos intentaré que ahora sea más sensual.
Alexza Snape: me alegra que te gustara. iremos viendo poco a poco que sucede con ellos. ;)
Alwaysseverus: me alegra que te guste! MUAK
73: me encanta que te guste, habrá más cap para que desees ser hermione. jaja
mama Shimi: gracias, ;) no me hacen falta aplausos solo que te encante! y que sea excitante y sensual :) ^^
Sailor Mercuri o Neptune: jajaja creeme te entiendo.
patybendemalfoy: jiji si o dejaba scapar seria un crimen
Yazminsnape: muchas gracias! sii intentare mantener la chispa de ellos dos a pesar de que la pasión y el amor los consuma. ;)
Tequilanervous: jaja si que tenías ganas :P
sevsnap: gracias! espero tener suerte si, pero aqui me ves, arriesgando a tope por esta pareja jajaj
ErreDeRojas: me alegra que te guste! aunq no se muy bien por que... jajaaj ^^
queenslytherin: gracias! :) sip, voy a ver si les meto un poco de caña q sino todo amor y pastel es un rollo jiji
Aria: Hola guapa! ^^ me alegra que te guste jaja ¿por que no te hace cuenta en Fanfiction? te manda al correo las actualizaciones d las historias que quieres seguir. y así no andas despistada ;) leer dos cap seguidos... así no te dejo con la intriga! :P suerte con tus exámenes también! estudias medicina?
un bsito a todas!
espero que os guste la sorpresa :)
