¡Alan!

Sonó el despertador y Hermione tuvo la tentación de Tirarlo por la ventana. Las sábanas no cubrían sus hombros desnudos y sintió frío por ello. Se cubrió con ellas y se juntó más contra el cálido cuerpo de Snape.

Él la rodeó con el brazo y jugó con su mano en la suave piel de su vientre.

- Va a llegar tarde.- murmuró él en su cuello.

Tenía razón, pero no quería irse, no tenía ganas de ir al Hospital. Por ella se quedaría toda la mañana allí en la cama, remoloneando felizmente, repitiendo los acontecimientos gloriosos de las dos últimas semanas. Levantó la cabeza. Y le miró enfurruñada.

-odio madrugar.

- yo odio que tengas que irte ya…- murmuró él mientras mordisqueaba su cuello y su hombro. Ese hombre…si que sabía como hacer estremecerse a una mujer.

- para.

Snape la miró interrogante, y una lenta sonrisa se dibujó en su cara.

-¿Por qué?

- porque si sigues no iré a trabajar. Además también tú tienes que ir a Hogwarts.

-no necesariamente ahora. Aún me faltan un par de horas, mi despacho puede esperar.

Tiró de ella para dejarla sobre él y la besó con pasión. Le volvía loco.

Ella rodó para dar al otro lado de la cama lejos de su alcance y se levantó arrastrando la sábana con ella, para cerrarse en el baño antes de que él la alcanzara. Snape se rió y recolocó la ropa de cama para que no arrastrara por el suelo.

Cuando salió del baño y estaba vestida con un sencillo vestido azul marino y el pelo recogido. Le miró abrocharse el pantalón, aún sin camisa y se mordió el labio. Definitivamente aquel hombre era un dios sexy que la volvía loca.

-no desayuna

-he quedado con Alan para desayunar.

Snape entrecerró los ojos y volvió a adoptar su gesto de murciélago malhumorado de los últimos años.

- algún día, envenenaré su café.

Ella rió ante su comentario.

- Es sólo un desayuno, sin postre- añadió guiándole un ojo. Pero a él ese comentario le gustó aún menos.

- sólo recuerde mis palabras- Hermione se volvió para besarle fugazmente los labios antes de salir por la puerta y dejarle solo. La casa quedó extremadamente silenciosa sin ella. Vacía.

Y por primera vez en mucho tiempo, se dio cuenta de lo sólo que había estado en sus últimos años de su vida, demasiados años.


Hermione entro en el hospital acalorada porque llegaba con el tiempo justo. Saludó a la recepcionista y aprovechó que esperaba el ascensor para mirarse en el espejo y atusarse y entonces se percató de la marca roja en su cuello. Sus dedos pasaron por encima rezando porque fuera pintalabios, pero no se fue.

Oh, perfecto, realmente iba a tener que cortarle los colmillos a ese murciélago.

Se cambió el pañuelo para ocultarla. Lo último que le hacía falta era algún comentario de Alan.

Salió al pasillo hacia el despacho que compartía con él y respiró dos veces antes de llamar, intentando que pareciera que no ocurría nada.

- Buenos días reina. ¿Esperas que se abra sola?

Alan la asustó al aparecer detrás de ella.

- ¿de done has salido?

- del despacho del fondo, tenía que comentar unas cosas con el jefe…- a miró de arriba abajo

-¿Qué te pasa?

Ella sonrió forzada.

-nada, me siento bien.

-si…llevas un par de semanas que te sientes de más de bien. Creí que vendrías echando pestes de Snape, después del día de navidad pensé que probablemente enterrara tu cadáver en ese tétrico jardín de atrás. Y resulta que ya ni siquiera te metes con él.

- bueno… sabe razonar…-comentó sin entrar más en el tema apartando la mirada de él

Alan se apoyó en su escritorio y la miró burlón.

- y por lo que veo morder también.

Ella se llevó la mano al cuello. Lo había visto.

Alan se rió y se dejó caer en la silla sin dejar de mirarla sorprendido.

-¡Lo hizo! Jaja, ¡Lo sabía!

-¿Qué sabías?

- esto, que algún día ese murciélago enfurruñado y asqueado con la vida reconocería lo que siente por ti.

- estas delirando

- venga Herms, llevas días viniendo más tarde que de costumbre, a veces te distraes, otras no me escuchas… te ha pillado.

Ella se sorprendió por sus palabras. Realmente él tenía razón. La había pillado y bien. Y cada día era más difícil de ocultar.

-No se como ha ocurrido Alan, solo se que de repente estoy…estoy…

- con él.

-si, vaya.

-te invito a comer si me cuentas todo.

Ella aceptó la invitación. Se guardaría las partes importantes, pero al menos no tendría que fingir más.


Snape había sufrido un terrible primer día de reincorporación. Por todos los magos de la historia: realmente los alumnos cada día eran más incompetentes.

Su gesto de desaprobación debió ser evidente en la comida porque Minerva pareció interesarse por él.

- ¿Un mal día Severus?

- siento que esos chicos han perdido totalmente el primer trimestre de curso. No saben nada.

- no todos pueden ser brillantes como la señorita Granger ¿como le va por cierto?

Snape sintió como la sopa de de calabaza se le iba por el otro lado y tuvo que disimular la tos tras la servilleta

- ¿Cómo? ¿Granger?

Ella le miró extrañada.

- si bueno, es su…pupila ¿no?

-si, eh…si- las imágenes de ella besándole le atravesaron la mente.- bien, ella esta avanzando mucho. Aprende muy rápido. Siempre fue brillante.

-Y Griffindor- añadió con orgullo la mujer, sin apreciar el ligero rubor del profesor, al hablar de su alumna. A Snape todo aquello ya le daba igual. Muy atrás quedaban sus rencillas con los Griffindor. Era irónico pero las dos mujeres que habían tenido su corazón habían sido Griffindor.

-¿y que hace ella ahora que está aquí?

- trabaja en el hospital hasta las cinco de la tarde. Retomaremos las lecciones cuando salga.

- no sea duro con ella Snape. Déjela salir pronto, una joven de su edad, debe salir con sus amigas, divertirse, pasarlo bien, y disfrutar. Y no es propio que vuelva a su casa tan tarde.

Snape la miró incómodo. ¿A su casa?

-en realidad ella se queda en mi casa. - Macgonagall le miró sorprendida. Carraspeó para que su voz no sonara culpable – en su propia habitación, y con total independencia. Sólo es más cómodo. – Mintió.

Macgonagall no hico comentario alguno, y Snape suspiró imperceptiblemente. La realidad le golpeó de lleno ¿Qué ocurriría cuando la gente se enterara de que tenía algo con su alumna?

La mañana había sido realmente Ardua para Hermione, Alan no se lo había puesto fácil. Sus bromas la hacían perder la paciencia así que cuando salieron del despacho para comer fuera del hospital agradeció el aire fresco, aunque tuvo que reprimir las ganas de estrangular a Alan igualmente.

- bueno cuéntame, ¿Qué tal entonces?

-¿Qué tal que?

-¿Qué va a ser? Las cejas de Alan se alzaron en un baile travieso.

- eres un enfermo Alan.

-Ey, no te pongas así… no creerás que realmente quiero que te me pongas a hablar de sentimientos ¿no?

Ella le fulminó con la mirada. Y aún le quedaban varias horas de aguantarle así. Permaneció en silencio mientras le servían la comida. Tampoco sabía muy bien de que hablar.

- ¿sabes? ni siquiera se que contarte…es extraño, nunca me había sentido así. Toda mi vida babeando por Ron y zas, estoy con Snape. ¿Puedes creerlo?

-ciertamente no…Aggg, pero muchas de las lectoras del profeta darían lo que fuera por ser tu.

- no se, es extraño, no estaba ahí y de repente surgió.

-si estaba ahí.

-¿cómo?

- claro que estaba, tenías que haber visto tu cara eh Halloween cuando Mr Snape apareció con Narcissa Malfoy.- Oh vaya, ¿tanto se le había notado?- aunque él ha sido infinitamente más divertido.

-¿a que te refieres?

- marcó terreno Herms. Desde el primer día que me impidió aparecerme en casa lo supe. Quería alejarme de ti.

-¿Qué bobada es esa?

-¿Qué pasó el otro día?

- oh bueno eso fue un malentendido.

-ya un malentendido que casi acaba con mi cuerpo abonando sus plantas carnívoras del jardín.

-no seas bruto.

- pero eso no es lo importante. Lo importante es lo que hay ahora. ¿Qué hay?

Ella se lo replanteó. Había sexo, auque eso no lo admitiría en alto. Bastante evidente era ya la marca de su cuello, pero ¿Qué más?

- lo cierto es que…su actitud ha cambiado. – Él alzo una ceja – para bien. Es…él es, diferente. Sonríe – "y como sonríe"- bromea, me trata con dulzura…

-¿dulzura? ¿Segura que hablamos del mismo Snape?

-oh Alan por favor no lo hagas más difícil.

-vale asumamos que es el nuevo caballero andante de hoy. Pero ¿y ahora que?

- pues… no se. No es una relación exactamente.

-vivís juntos, compartís estudio, temas de conversación, dormís en la misma cama sin olvidar que tenéis sexo salvaje…

Ella se sonrojó al oír aquel último comentario y ver que la mujer de la mesa de al lado les miraba con desaprobación.

- agradecería que hablaras de mi vida privada más bajo y con mas respeto.

- pues deja de ser evasiva.

- no se que decir. ¿Qué le quiero? ¿Qué me gusta? ¿Qué solo es…pasión? No lo se. Sólo se que me gusta verle cuando llego a casa. Que me siento a gusto con él, me hace sentir diferente. Como si ser una sabelotodo no fuera malo. Hasta me siento atractiva.

Alan se rió con burla

- reina, no se si te has dado cuenta pero eres más que atractiva.

-pero nadie me ha hecho sentir así. Solo él. Tampoco hemos hablado de nada. No se muy bien que piensa. Si quiere que esto sea serio. Hay un pacto no hablado de no decir nada el uno del otro. Fuera de esa casa. Somos los mismos de siempre. Pero dentro somos nosotros mismos.

-¿que es lo que realmente te preocupa?

- no saber a donde lleva esto Alan. Eso es lo que me preocupa.


Al salir de trabajar, había quedado en cenar con Ginny y luna en su casa, así que ofreció a Alan que se quedara también. Había hablado con Snape a cerca de ello y no pareció importarle. Aquella tarde se quedaría hasta tarde corrigiendo y arreglando su despacho hasta que terminara de adaptarse. Así que mientras no tuviera que verlas. Le daba igual quienes fueran a su casa.

Alan apareció en la cocina con una risa burlona mientras ella preparaba todo.

-¿no has leído el profeta de hoy aún no?

-no, no he tenido tiempo- admitió

- pues nena créeme, merece la pena.

-¿es sobre otro de esos horripilantes artículos de Rita Skeeter?

- si. Habla de la fiesta benéfica en casa de los Malfoy.

- si, fue la semana pasada. Invitaron a Severus, pero él no fue.

- creo que no me podré acostumbrar nunca a que le llames así y pongas esos ojitos cuando hablas de él

-no seas tonto, y dime que pone.

El medimago se sentó en una silla mirándola traviesamente con sus ojos grises.

- la velada en la mansión fue una auténtico derroche de glamour, y buenas intenciones […]dieron lugar grandes conocidos como el exministro de magia Cornelius Fudge con su familia, la familia de los Greengrass, los adinerados Blaise…pero para sorpresa de todos se notó a ausencia del popular Severus Snape, y se desconoce porque, pues la familia no dio detalles. Después de todo y según nos ha hecho saber nuestra reportera Ria Skeeter, parece ser que el codiciado soltero de Oro, aún está disponible.

Hermione estaba indignada con el artículo. ¿Soltero de Oro?

Echó mano del periódico para asegurarse de que estaba escrito eso, y para su horror comprobó que si. Esa Skeeter iba atener que pasar otra temporada en su tarro de cristal.

La risa de Alan resonó por a cocina, el joven se dobló por el dolor en las costillas de tanto reírse. El timbre de la puerta sonó mientras él se limpiaba las lágrimas sin dejar de reír. Ella le sacudió con el periódico en la cabeza.

-Ey,- dijo cogiendo aire- no golpees ahí, tengo información muy valiosa.

Hermione acercó su nariz a la de él con los ojos entrecerrados. Furiosa. Mientras blandía el periódico.

-Se bueno Alan o te juro que te castigaré.

Se dirigió a abrir la puerta mientras con el periódico en la mano arrebujado por la furia. Aún podía oír a Alan reírse.

Al abrir encontró en su jardín a más gente de la que esperaba. Luna y Ginny habían traído con ellas a sus respectivos novios y lavender que iba colgada del brazo de Ron.

-hola… que sorpresa. – aunque lo que realmente le sorprendió fue la absoluta indiferencia de ver a Ron lavender Brown. – pasad.

- sentimos no haberte avisado Hermione, pero las cosas han surgido así.

- Snape va a matarte por todo este jaleo- comentó Alan con sorna en voz baja. Mientras sus amigos dejaban los abrigos.

- ya buscaré la manera de compensarlo- respondió sin pensar.

- si pero por favor, no me des explicaciones de cómo.- añadió Alan en tono malvado con una sonrisa de burla haciendo que sus mejillas se tornaran de un intenso color rojo.

- eres un enfermo Alan Cleveland.


Severus Llegó pasadas las siete de la tarde. Se sentía agotado, pero había dejado resuelto todo lo que tenía pendiente. Y así habría dado tiempo suficiente para que las amigas de Hermione no le molestaran con su presencia.

Dejó el abrigo sobre la cama y desabrochó los primeros botones de la camisa se arremangó y lavó la cara con agua fresca para despejarse. Era agradable volver a casa.

Pasó una vista por la habitación y le agradó ver el pijama de Hermione sobre su cama, las zapatillas rosas bajo la mesilla de noche y un bote de crema en ella sobre el libro de cuentos. A penas eran tres cosas tontas, pero significaban mucho tenerlas en el que había sido siempre su cuarto.

Bajó las escaleras y se sorprendió de oír voces en la cocina. Sonaban voces de más de tres personas distintas. ¿Qué estaba haciendo?

Abrió la puerta de la cocina y se congeló. No estaban solo ella y sus amigas, sino sus parejas y ese jodido medimago que la acompañaba a todas partes. ¿Qué era aquello?

Hermione se congeló ante la visión de Snape en la puerta de la cocina. Estaba… increíblemente sexy.

Y ella estaba en problemas

-ahora vengo- dijo intentando sonreír despreocupada y saliendo de la cocina como una exhalación se lo llevó al hall. Cerró la puerta con cuidado y le enfrentó.

- hay una explicación supongo… porque hasta donde se contar hay mas de tres personas ahí.

- si bien… debí avisarte. Pero aparecieron sin que lo supiera.

- lo hablaremos más tarde de todos modos. Cuando se larguen. – parecía realmente molesto por la gente en su casa. Aún podía ser tan desesperante. Solo que ahora chocaba con la increíble atracción sexual que sentía por él. Era el doble de guapo cuando se enfadaba.

Tocaron a la puerta para sorpresa de ambos y Snape la fulminó con la mirada.

- a mi no me mire, yo no he invitado a nadie más.

Se encaminó hasta la puerta y al abrir le sorprendió ver la alta figura espigada de Narcisa Malfoy con Draco Malfoy tras ella. La mujer la miró como si fuera la servidumbre y intentó mirar más allá de ella.

- hemos venido a ver a Severus.

- ¿Cómo?- ¿se pensaba que ella era la servidumbre que iba a anunciarles? La fulminó con la mirada con cara de pocos amigos.

- si Severs Snape, hasta donde se esta es su casa.

No le dio tiempo a responder a la petulancia de la mujer con un comentario cortante porque Severus apareció tras ella y pasó por delante para recibir a los invitados.

- Cissy, que agradable sorpresa

Snape tenía una ligera sonrisa en la cara y Para su completo horror depositó un suave beso en su mano y la hizo pasar. Ella estaba lo bastante bien vestida como para asistir a la entrega de los oscar y Hermione a penas llevaba unos vaqueros y un suéter cómodo.

- pensé que no estabas.

- estaba corrigiendo. ¿Por qué no pasamos al salón y os ofrezco algo de beber? Estaremos más cómodos.

Draco pasó también junto a ella y se dirigieron al salón. Hermione se sentía indignada. Ese maldito murciélago, ni siquiera la había mirado.

Al volver a la cocina sus amigos estaban recogiendo las cosas.

-wow, reamente él se ve como el soltero de oro no es así?- dijo Ginny con su sonrisa provocativa.

- si y exasperante- gruño Hermione enojada con el. - ¿ya os vais?

- si hemos quedado a cenar en casa de la madre de Ron ¿te animas? –preguntó Harry, por un segundo estuvo tentada a decir que si, pero realmente no tenía tiempo. Llevaba atrasado su trabajo de pociones.

- no esta bien, ya nos vemos otro rato.

Alan se quedo con ella para recoger, aunque permaneció en silencio un buen rato viendo que ella no estaba de humor. Mientras ella enjuagaba los platos el los secaba y apilaba.

- ¿Qué pasó?

-esa Malfoy…

-oh ya entiendo, "cissy" esta aquí.

- me ignoró- soltó de pronto Hermione indignada- a mi nadie me ignora- continuó blandiendo un plato- y todo porque "ci-ssy" llegó con su deslumbrante traje de Dolce & Gabanna y le deslumbró. Ahggg.

- relájate, estarás exagerando.

Alan se secó las manos y suspiró cansado.

-será mejor que me vaya. Mañana habrá que madrugar.

Hermione sintió como sus dientes rechinaban. Mientras escuchaba a Snape despedirse de los Malfoy. Se podían ir y no volver nunca más. Escuchó a Alan decir algo de que se iba entonces una malévola sonrisa surgió de pronto en su rostro.

Snape escuchó reír a Granger en el pasillo. Podía oír aún la voz de Alan despidiéndose de ella.

- Hermione quiero seguir viviendo – gruño el medimago en un susurro mientras ella lo achuchaba con fuerza y hababa lo suficientemente alto como para que él les oyera desde el salón.

- si rey- le ignoró- nos vemos mañana- respondió ella intentando parecer dulce.

- buenas noches.

Ella le besó en la mejilla con un sonoro beso y le saludó con la mano mientras recorría el jardín. Cuando cerró la puerta y fue al salón. Snape estaba allí en su sofá mirandola Parecía calmado pero peligroso.

- ya pensé que se quedaría a dormir, y que no se iría nunca

- bien, he pensado en ofrecérselo no crea q no siempre podía haber buscado la compañía de "cissy" para esta noche.

Snape se envaró. Así que era eso. Una lenta sonrisa de tiburón surcó su rostro.

Se acercó a ella lento, como si acechara a su presa y la arrinconó contra la puerta.

- ¿te preocupa que te cambie por otra?-Hermione se congeló ante el tono susurrante y sensual de su voz al preguntar aquello.

ella no contestó, sólo le miró a los ojos seducida por el. Snape chasqueó la lengua y movió la cabeza negando. – No Hermione, es demasiado bueno tenerte entre mis brazos gimiendo como para preferir a otra.

Sus labios la atraparon y se enredaron sus lenguas. La mano de Snape subió por la piel de su espalda bajo el suéter, haciéndola gemir. Separó el contacto que les unía y mordisqueó la línea de su mandíbula y su cuello. – aunque quizás, prefieras cambiar por alguien mas… joven.

Hermione sentía sus piernas temblar por la excitación. Aparto los mechones oscuros del hombre de su cara y desabrochó lentamente los botones de su camisa.

- le aseguro, profesor, que no hay nada que tenga pensado cambiar.

Él sonrió. Realmente adoraba a esa bruja.


peeerdon por la espera! ya estoy akí! ^^

Tequilanervous: si, es atrevido, pero me gusta que lo sea, le da emoción a la historia. ;)

Diable Dreams: Si celos y más celos ;) jiji, es lo que les da caña a estos dos, como puedes ver en este cap

mama Shimi: jajajaja me gusta q los dos sean lujuriosos, ^^ dejemos q Snape saque su lado de chico malo ;)

YazminSnape: gracias, me alegro que te guste! si busco la sensualidad sin caer en ser una ordinaria. creo q el sexo, tiene su lado mágico a pesar de ser un isntinto Básico de lo más primario jajaj.

Halunke prisioner: este es maslargo! espero compensarte.

Alexza Snape: aissss yo si que desearía sentarme en sus piernas, y ser Hermione, poco a poco se verá que tal sale entre ellos ;)

patybendemalfoy: joo no podía separarles, pero snape sin Hogwars no es Snape del todo ;)

Sevsnap: tooodas sufrimos de lo mismo que tu, envidia de hermione jajaj ^^ espero que te guste este nuevo cap

sailor Mercuri o Neptune: MUUUUUUUCHAS GRACIS! ^^

Nuane:y ahora un poco de celos para que no sea todo sexo y ternura ;)

ErreDeRojas: me alegra que te guste el humor de snape, intento darle a la historia toques de humor para que sea más entretenida, por eso recurro tanto a los celos :) y a las frases que se completan poco a poco jiji

Yetsave:me alegra que te guste la historia guapa. no he entendido lo que me ponías de Ron. ¿no te gusta que no acabe con ella? ¿o si te gusta que no esten juntos?

N.A: para cualquier sugerencia a cerca de la historia o cosas q os gustarían ya sabeis donde podéis ponerlo :)

Un saludo a todas Guapisimas!

MUUUUAKKK