Lo siento
Snape despertó solo en la cama. Eran las cinco de la mañana . Demasiado pronto para que ella no estuviera al refugio de sus brazos. Pero era el día del examen. Estaría nerviosa.
Se puso algo de ropa y bajó hasta el piso inferior donde la encontró sentada en el sofá.
Hermione tenía mal sabor en la boca. Sentía los nervios de punta, y frío a todas horas. Penas había amanecido y ya se paseaba por el salón de la casa con sus apuntes de la mano.
Bueno era el gran día. Debería demostrar que sabía y que no. Si valía realmente para que le concedieran su puesto en San Mungo. Tutelada, pero su puesto. Se dedicaría a aquello que le gustaba.
Snape se quedó frente a ella y la miró.
- debería estar durmiendo.
- no podía dormir, quería repasar.
Snape se acercó a ella despacio y quitó el libro de las manos. tomó sus pequeñas manos y la levantó. Para rodearla con sus brazos. Hermione sintió el cosquilleo cuando é la besó en la frente, mientras acariciaba su pelo.
- necesitas dormir. Sino estarás demasiado cansada para examinarte.
- me da miedo fallaros.
- No digas eso. Eres una gran bruja. Todo va a salir bien ya lo verás. -Ella asintió pálida. Con los labios fruncidos. - Vamos a la cama
Ella se dejó llevar hasta la cama y se acurrucó en el pecho de Snape. No se durmió ,no podía , pero el latido del corazón de él era pausado, suave y la relajó. Dejando que descansara un par de horas más.
Alan entró corriendo en el ministerio, en el departamento de salud. Había tenido una larga mañana en el hospital con sus pacientes y llegaba tarde para desearle suerte a Hermione, pero no para recibirla al salir. llegó hasta el pasillo donde se examinaría la bruja y encontró la figura oscura de Snape apoyada contra la pared. Había cambiado desde la primera vez que le vio. Levaba un elegante abrigo de cachemir oscuro con una bufnda a juego a parte de sus habituales pantalones plisados. Sin embargo no había rastro de su toga de profesor, o de la otra ropa oscura que llevaba antes. Lo que una mujer era capaz de hacerle a un hombre no tenía límite.
-buenas, ella esta dentro?- preguntó sofocado por la carrera.
- hace más de media hora. – respondió secamente él
- ufff... ¡que hora es? Si que me he retrasado.
-no es como si no fuera habitual en usted Cleveland.
El simplemente sonrió ante la broma.
- venga Snape, cambie su actitud. Ella ya es suya. – Snape se sintió palidecer. ¿cómo narices sabía aquel niñato eso?- No me lo ha contado Hermione. Simplemente, esas cosas se ven. ¿No podemos firmar la paz?
Alan tendió una mano al Snape que se lo pensó por un largo rato, aunque al final tendió su mano al medimago.
- esto es una tregua pues.
- llámelo como quiera.
Él se encogió de hombros mientras se metía una pastilla refrescante de limón en la boca. Y se sentó a esperar el largo rato que ella tardaría en salir. Perfecto. Al menos podía haber tenido una compañía más habladora.
Hermione sentía sus manos con el sudor frío al retorcerse los dedos. Había perdido la cuenta del tiempo que llevaba allí dentro, pero había contestado muchas más preguntas de las que había imaginado que la harían. El consejo de medimagos revisaba su examen y hablaban entre ellos. Ignorando que ella estuviera allí. Bien, habría preferido estar fuera, pero ellos no la habían dado permiso para salir. ¿Cuánto mas iba a durar eso?
Un mago de pelo canoso y la cara con mofletes sonrosados se dirigió a ella mirando por encima de sus gafas de media luna.
-Señorita Granger. Aquí tenemos la carta firmada por sus tutores solicitando este examen. ¿sabe que esto es algo puntual que nunca antes se había hecho?- ella asintió con un nudo en la garganta. – el comité esta satisfecho con sus respuestas. Pero tendremos que deliberar sobre si accederá como medimaga en prácticas o no y cuanto tiempo serían esas prácticas. Por lo tanto se le comunicarán los resultados mañana mediante una lechuza oficial.
Hermione se quedó mirando al hombre con gesto abatido por unos segundos. Después recordó sus modales y Agradeció con una sonrisa forzada a los examinadores y salió del aula tan nerviosa como había entrado.
Alan y Severus la esperaban a la puerta y se sobresaltaron al verla salir.
- ¿Cómo fue? – preguntó Alan ansioso
-Habrá que esperar
-¿esperar a que?
- a mañana, tienen que deliberar.
- oh vamos no es tan difícil- parecía realmente indignado. Snape por su parte la miraba silencioso. Ella estaba agotada mentalmente por el esfuerzo necesitaba descansar.
- será mejor que vayamos a casa, mañana ya se verá.
Caminaron por el edificio hacia la salida y Hermione les contó algunas de las múltiples preguntas que le habían hecho. Las que recordaba, las que le habían hecho pensar mucho. Había sido un examen realmente duro.
- era como si no quisieran aprobarme.
- es la primera vez que se hace esto.- aclaró Snape- se muestran reticentes a los cambios.
- no es como si me lo hubieran regalado. He tenido que estudiar mucho.
- pero eso ellos no lo saben Herms. – Alan la revolvió el pelo con cariño y se paró frente a la puerta. – en fin, yo me voy ya. Voy a solucionar unos papeleos de mi oficina ahora que me he pasado por aquí. – rodeó a Hermione con un fuerte abrazo y la besó en la coronilla.
- mañana en cuanto sepa algo te aviso.
El mago asintió y se despidió de ellos con un gesto para después darse la vuelta y volver por el enorme hall a adentrarse en el edificio.
- parece realmente abatido.- comentó Hermione mirando a Snape sin que ninguno de los dos se moviera.
- hemos puesto tanto empeño como tu Hermione, nosotros también queremos que salga bien esto y que te concedan ese puesto.
Ella le abrazó con ternura y frotó la nariz contra su pecho. Sonriendo. Al menos si no sacaba lo de medimaga, habría ganado algo bueno.
Salieron a la calle donde el viento frío de enero les despejó. Hermione se abrazó a él sonriente y caminaron por la calle abrazados. Snape se sentía como un adolescente. Ella era frescura en su oscura vida. La luz que le iluminaba. No demandaba nunca, sólo le daba. Y le agarraba como si él le importara de verdad. Era la única que se había preocupado por él en mucho tiempo.
La mañana siguiente Hermione se sentía como un hipogrifo enjaulado en la casa. No tenía que estudiar más, no tenía a Snape para que la entretuviera, y Alan estaba en una reunión importante del hospital. A media mañana, harta de esperar una carta que no llegaba se vistió con ropa abrigada y salió a buscar a Snape al colegio. Sabía que aquel día sus clases terminarían por la mañana porque habían quedado a comer.
Se apareció en Hogsmade, y miró su reloj. Aún era temprano. Así que paseó por las tiendas del pueblo, por primera vez tranquila, sin el montón de alumnos que solían llenarlas en las escapadas de fin de semana.
A medio día ya estaba en el hall del colegio esperando a su profesor.
- Señorita Granger - la joven se volvió al oir la voz de la Profesora MacGonagall.- Que sorpresa verla por aquí.
- profesora MacGonagall, si eh…tenía algo que comentar al profesor Snape.
- Ya nos ha comentado que ayer hizo su examen. ¿Sabe ya algo del los resultados?
- no, aun no, debería de llegarme la carta hoy, pero aún no se nada.
- ¿ha venido por algo en especial?
-pues…- se quedó congelada al darse cuenta de que realmente no sabía que decir. ¿vengo a ver a Snape, ahora estamos juntos? Ni hablar. Macgonagall sufriría un infarto, por no hablar de que probablemente Snape montaría en cólera. Bien ese era un tema que tenían que tratar.- necesitaba hablar con el profesor Snape. – dijo al fin fingiendo inocencia.
- aún quedan unos minutos de clases. ¿Por qué no le esperas en su despacho?
- oh bueno , no se si el se molestará. –
- no se preocupe Granger, hablaré con el cuando salga de clase para avisarle, así no le pillará por sorpresa.
Hermione siguió a Macgonagall por los pasillos del colegio en silencio. Se sentía culpable de mentor a la mujer. Por supuesto que Severus no se tomaría a mal que le esperara en su despacho.
La profesora desencantó la puerta para poder abrirla y la invitó a entrar.
- espere ahí. Le avisaré no creo que tarde demasiado.
- gracias profesora.
- ah y por cierto, suerte con ese examen. Para mi sería una gran satisfacción presumir de que una de las alumnas de mi casa tiene un puesto importante en San Mungo.
Hermione contuvo una sonrisa. Había pasado tanto tiempo y tantas cosas que casi no recordaba las puntuaciones de las casas de Hogwarts y el prestigio que daban los magos de renombre a cada casa. Suspiró mirando por la ventana. Todo había cambiado. Ella misma lo había hecho.
A penas pasó unos minutos sola en el despacho cuando Snape apareció en la puerta. Llevaba los primeros botones de la camisa desabrochados y el pelo hacia atrás aunque mechones desordenados Caían sobre su cara. Ella sintió como su estomago se encogía casi entre sus pulmones al verle. Era tan absolutamente sexy, y en las últimas semanas se mostraba de lo más cuidadoso con su aspecto. Parecía mucho más joven incluso.
- así que es cierto. Estas aquí.- dijo el con una ceja alzada sugesto se suavizaba al mirar a la joven.
- diría "Sorpresa", pero realmente no lo es, Macgonagall me la ha arruinado.- el la miró con una ceja interrogante y burlón
-no ha preguntado por que esta aquí?
- bueno , si, lo hizo, estuve por decirle : soy su regalo de fin de las clases. -Severus se rió con aquella risa sensual y grave. – pero bastó con un tenía dudas.
- hiciste bien, seguro que habría descontado al menos cien puntos a tu casa.
-¿con que derecho?- la castaña se acercó a él. - ¿a caso me he portado mal…profesor?
La boca de Snape descendió para atraparla en un tórrido beso. Ella le inflamaba y le hacía perder el control. Unos golpes en la ventana les hicieron separarse. Hermione abrió la ventana y una enorme lechuza oscura se coló hasta el escritorio. Se quedó congelada al mirarla.
- creo que eso es lo que ha estado esperando. – Hermione sintió pero no se acercó a la carta- no es como si fuera a explotar.
Él alcanzó la lechuza, retiró la carta de su pata y le dio un par de chucherías lechuciles, para después volverse a la joven.
- no se si quiero abrirla.
- lleva esperando esto mucho tiempo. Sea lo que sea lo que pone, piense que siempre vale la pena.
Snape la vio coger la carta con la mano temblorosa y sentarse en el sillón que había junto a la chimenea, justo en el mismo sillón donde él había pasado miles de noches amargado ahogado en wishkey de fuego pensando en su miserable vida. Dejó los papeles de los alumnos en la mesa y recolocó su escritorio. Ordenó la toga con la que daba clase en el armario y la miró. Estaba muy seria mientras leía. ¿habría ocurrido algo malo?
Entonces, sin previo aviso se echó a llorar.
Snape se quedó congelado ante la imagen de hermione llorando sintió que su corazón se oprimía en el pecho y corrió hasta ella. Se arrodilló a su lado y apartó los mechones de los ojos. No sabía a ciencia cierta si lloraba o reía. Ella le entregó la carta.
"Señorita hermione Jane Granger.
Nos agrada comunicarle que el consejo de medimagos ha decidido aprobar su solicitud para coger una plaza de aprendiz en el hospital san mungo. La semana que viene será convocada a una reunión para decidir a cerca de su nuevo tutor.
Atentamente Magnus Welter"
Cuando alzó la mirada ella tenía clavados sus ojos miel en él. Y sonrió antes de lanzarse a sus brazos. Snape acarició su pelo y enterró la nariz en su cuello. Estaba tan orgulloso de ella.
Llamaron a la puerta. Y el corazón les saltó a ambos del pecho. Snape se separó de ella rápido como un resorte y se alejó lo máximo que le dio tiempo hasta que el profesor Flickwick apareció por la puerta.
- ehhh… perdón. Pensé que estaba solo profesor.
- Granger tenía unas consultas que hacer.- respondió Snape tratando de parecer el mismo de siempre. Hermione sintió como un jarro de agua fría cuando escuchó a Snape llamarla así. Y por segunda vez aquel día se dio cuenta de la realidad que la rodeaba. Para el mundo ella sólo era la alumna y Snape sólo era el profesor.
Al día siguiente, habían recibido una invitación de la señora que había organizado una fiesta en honor a Hermione por haber logrado aprobar aquel examen. Cuando llegaron a la casa Había globos por todas partes, serpentinas, confeti…
Miro alrededor en el salón. Los gemelos Weasley y Ron jugaban un apartida a nuevo juego de mesa inventado por ellos; Alan, que estaba realmente adorable con un gorro de cartón colorido sujeto con una goma a la cabeza, hablaba con Snape. Los señores weasley hablaban con Harry y Ginny Bill y Fleur amistosamente y Percy releía una revista de investigación que le había facilitado Alan.
- intenté explicarle a mama que esto eran adornos para cumpleaños de muggles, pero no hubo forma, se empeño.
- esta genial Ginny, muchisimas gracias.
- bueno te lo mereces. Todos esos meses aguantando a Snape y estudiando como una burra.
- bueno, Sanpe no es tan malo ¿sabes?- Hemrione se sentía con ganas de contarle a alguien su pequeño secreto. Y Ginny siempre había sido su mejor amiga. Sin embargo el gesto de la pelirroja era de incredulidad cuando la miró. Aquello le quitó las ganas de seguir. ¿Es que nadie iba a aceptar a Snape?
Harry sacó a todos de sus conversaciones al colocarse en el centro del salón de los Weasley y pedir atención al golpear una copa de cristal.
- por favor, me gustaría deciros algo ahora que estoy rodeado de mi familia. – Hermione sintió calor en su pecho. Harry, huérfano desde pequeño, se había apoyado siempre en la familia Weasley que lo había adoptado como un hijo más. Ella había sido su mejor amiga desde el primer curso de Hogwarts, y Snape, Bueno, había un vínculo silencioso entre ellos desde que Harry había conocido el pasado del profesor. – se que hoy es el día de Hermione, porque ella se merece mil ovaciones por haber sido siempre la mejor bruja de la actualidad pero, con su permiso- y sus ojos se dirigieron a la castaña que sonrió asintiendo con la cabeza- voy a aprovechar que estamos todos juntos celebrando algo bueno para contaros que hemos decidido Ginny y Yo. – Hermione vio como Ginny se ponía roja del color de su pelo y se dirigía al centro del salón para estar con Harry.- hemos estado pensándolo y, vamos a casarnos este año. En cuanto Ginny acabe el colegio.
Por un momento el salón se quedó en silencio. Hermione vio la sorpresa en los rostros de todos, y de pronto, la felicidad inundó el gran salón. Todos se acercaron a ellos a felicitarles. Hermione les estrechó a los dos con un fuerte abrazo. Sabía que sus amigos serían una gran pareja. Y que serían realmente felices. Echó un vistazo al salón y se percato de que Snape no estaba allí. Cogió un par de copas con un cocktail que habían preparado Harry y Ginny y salió del salón, aprovechando la distracción, en busca de su profesor.
Le encontró en la cocina pensativo, apoyado en la encimera, con las piernas estiradas, los brazos cruzados y la cabeza gacha dejando su pelo caer sobre su cara.
- Estas aquí. – él alzó sus ojos oscuros sobre ella para mirarla. – Has elegido mucho mejor que la última vez para esconderte. No hace tanto frío como el jardín.
Snape sonrió levemente, había tristeza en sus ojos al mirarla. La miraba como si deseara más que nada algo que no podía tener. Sin tan solo fuera diferente. Si pudiera borrar su pasado de un plumazo, pero el era quien era, y eso nadie lo iba a cambiar ya. Su pasado le perseguiría y le atormentaría por siempre.
-¿Qué es lo que ocurre?
- Es difícil tener que fingir entre los demás. – Hermione se sorprendió de su confesión.
- eso es algo que no hemos hablado Sev, no tenemos por que escondernos.- Snape sintió que se le encogía el corazón al oírla llamarle así.
-¿Y salir de la mano a la calle, para que las miradas de la gente acaben con nosotros?
- ¿Qué miradas? – preguntó ella
- Hermione, soy casi veinte años mayor que tú… ¿Qué crees que dirán?
- ¿qué mas da que digan?
Su risa sonó amarga, y sus ojos reflejaban un dolor indescriptible.
- no seas tonta. Eres una gran bruja, con un gran futuro por labrarte, de renombre. Perteneces al trío dorado, has conseguido lo que nadie y yo…
-¿Qué? – espetó ella indignada.
- yo no soy mas que un profesor e Hogwarts, juzgado dos veces por Mortífago, la mitad de Londres me odia Hermione.
- pero yo…nosotros.
- basta Hermione. Esto no puede seguir. No hay un nosotros.
- deja que lo haya. Deja que seamos uno, mira Harry y Ginny.
-No Hermione, esto se ha acabado.
La castaña le vio salir de la cocina sin volverse. Escuchó su voz despedirse de los demás y la puerta de la calle cerrarse. Corrió hacia el jardín y le vio alejarse.
- Severus, espera.
Snape se volvió hacia ella. La luz tenue de la luna creciente hacía que su piel pareciese azulada, el viento frío agitaba su pelo y allí parada parecía un ser feérico. Su niña…
Dio un paso hacia ella y la miró de cerca. Su mano se alzó hacia su cara, pero antes de tocarla se arrepintió y la dejó caer.
- lo siento Hermione.
Ella se quedó allí mirándole desaparecer en la oscuridad, quieta, con al aire congelado en los pulmones, con los ojos anegados de lagrimas atascadas por el intenso dolor que sentía.
-¿Hermione?- ni siquiera se volvió al oír la voz de Alan- hace mucho frío aquí, vamos dentro.- el medimago esperó a que ella se moviera, pero se extraño al ver que no lo hacía. ¿Qué ocurría. - ¿Herms? ¿Estas bien? ¿Qué ha ocurrido?
Quedo frente a ella parecía en shock.
-¿Qué ha pasado?
Ella tardó en responder. Alzó los ojos llorosos para mirarle.
-se ha ido Alan- Y pedió todas sus fuerzas. Se dejó caer en sus brazos y lloró desconsoladamente.
se que todas nosotras preferimos que todo esté bien entre ellos, pero no puede ser tan falcil. Aún quedan algunas sorpresas en la historia. que ya sabeis que a mi lo que más me gusta es sorprenderos ;) espero que a pesar de este triste final os guste el capitulo. :)
mama shimi: si pense en unir a Alan y A Cissi pero me da pena por Lucius. el pobre Alan se queda compuesto y sin novia jaja.
YazminSnape: todo eso que has dicho pasará, pero lleva un proceso un poquito lento. Aún no son conscientes de lo que tienen el uno con el otro , entonce ses dificil que puedan verse como pareja estable. mi examen genial ya acabé. muchisimas gracias!
patybendemalfoy: jajaj por eso me Gusta Alan, porque está ahí para lo que necesito, comprometer a hermione, dar celos, ayudarla en malos momentos.
Alexza Snape: ohhh q supernota, podías corregir también tu mi examen no? jejeje :) muchisimas gracias. me alegro que te encante.
tequilaNervous: pues los malfoy nada en realidad, solo los puse para poder dar celos a hermione jeje :)
Diable Dreams: jajajaja si, yo también estoy celosa. ^^
Nuane: pufff, habrá muchas reacciones, ya tengo pensado como va a ser ;)
yetsave: ya... yo cuando leía los libros me gustaba mucho la pareja Ron Hermione, pero cuando encontré esta pagina y empecé a leer estos fanfic adoré aún más la pareja Snape Hermione. y me enganché a escribir este fic. :) un besazo!
Sailor mercuri o Neptune: muchisimas gracias! MUUUAKKK :)
Aria-PLL: dos capitulos seguidos. mucho mejor no? jiji, asi parece que he escrito más :P si alan no se va a meter, tranquila. es solo como el amigo gracioso de hermione. Harry- Draco... te lo acabo de chafar con este capitulo jajja a mi es que harry es un personaje que me gusta de secundario, porque es un poco soso jaja es mi opinion eh? que habra gente que lo adore. Malfoy necesita alguien que le meta caña. quizás lo proximo que escriba sea un Draco-hermione que me gusta mucho. por suerte mi examen fue bien :) ¿vas a estudiar para ser medico? un beso guapa.
ErreDeRojas: jaja al parecer los celos es lo que mas os gusta a todas ;) me alegro que te guste. MUAK!
Halunke Prisioner: me alegra que te guste! un ebsazo gracias pro el review.
bueno chicas. voy a ver si escribo un poco del siguiente capitulo que ya lo tengo pensado. ^^
besitos a todas y mil gracias por los reviews!
nos leemos pronto!
MUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA AAAAAAAAAAAAAK
PD: no me odieis por este cap porfa jajaj :P
