Háblame de ti

Snape se dejó caer en el sofá agotado. Tras largas horas de clase en Hogwarts, había superado la prueba de fuego con los padres de Hermione. Aunque se sentía psicológicamente agotado. Por suerte al día siguiente libraba. Se pasó la mano por la cara intentando borrar la mirada acusatoria del padre de Hermione. Le entendía perfectamente. Si él tuviera una hija de su edad, se horrorizaría de verla salir con un hombre como él. Sintió el peso de la castaña sobre él y abrió los ojos lentamente para encontrarla a horcajadas sobre sus piernas con una sonrisa dulce y el pelo castaño brillante y sedoso, sobre sus hombros. Las manos de ella acariciaron su pelo, sin decir nada, y se dejó hacer.

- gracias por tu paciencia. ¿Ha sido muy horrible verdad?

- nada es horrible si la recompensa eres tu. – ella sonrió más ampliamente. Las manos de Snape se deslizaron por su cintura hacia el vientre de la joven. Se había puesto una camiseta de lycra que se ajustaba y se veía claramente la forma ligeramente abultada por el embarazo. Le gustaba aquella discreta redondez y la acarició con sus manos fuertes y cálidas. Aún no era capaz de creer en el milagro de que fuera a ser padre.

- Al menos la idea de ser abuelos les hace felices.

Snape bufó con una sonrisa burlona

- Claro lo que no les gusta es que yo sea el padre.

- bueno, pero eso me tiene que gustar a mi…

- ¿y te gusta?

Ella deslizó sus manos por el pecho y sonrió traviesa.

-ni te imaginas cuanto…- los labios de Hermione eran suaves y húmedos, y la piel de su cuello lo más tierno que había tocado jamás. Deseaba mordisquearla hasta hacerla gemir de placer. Uno a uno los botones de la camisa de él fueron soltándose de su ojal gracias a las hábiles manos de Hermione. Y antes de haberse despegado de sus labios para respirar la camisa se deslizaba por sus hombros.

Sonó el timbre de la calle. Un gruñido brotó de la garganta de Snape cuando Hermione se separó de él. La rodeó posesivamente y la aproximó a su cuerpo

- no hagas caso, murmuró contra su cuello. Seguro que no es nada o nadie importante.

Ella se rió y le rodeó con fuerza para volver a besarle. ¿Quién habría imaginado ese lado travieso de Snape?

- he de suponer que consideras a Alan como nada importante.

- especialmente él – murmuró en un mohín enfurruñado

El timbre volvió a sonar con insistencia una segunda y tercera vez seguidas.

Severus dejó caer la cabeza en el sofá resignado y suspiró.

- vale, me rindo.

Hermione se levantó y guiñó el ojo antes de dirigirse a la puerta. Al abrir estaban frente a la ella Alan y Ginny que casi la atropellaron para entrar.

- Como tardas. Si fuera una urgencia nos habría pasado algo hasta que llegaste. – Echó un vistazo a su barriga y sonrió.- y eso que aún a penas has engordado.

- son unas horas poco adecuadas para visitas, señorita Weasley ¿no cree?

Severus apareció en el pasillo aun abrochándose los botones de la camisa.

- ¿hemos interrumpido algo? – preguntó Alan con una sonrisa cómplice mirando a Ginny.

-¿Qué hacéis aquí a estas horas? ¿Ha ocurrido algo?

- se ha convocado una reunión de la orden

- ¿y para eso venís a estas horas?

- la reunión es esta noche- aclaró Alan. – hemos venido a buscaros. En realidad Ginny venía a buscar a Hermione y yo me he ofrecido amablemente para pasarme por la calle de la Hilandera y buscarle a Usted Profesor.

Snape alzó la ceja e ignoró el tono burlón del medimago.

- ¿es absolutamente obligatorio ir? Hemos estado en casa de mis padres cenando para hablarles de nosotros y el bebe. Estamos agotados, física y psicológicamente.

- han atacado a dos familias muggles esta misma noche. En dos zonas distintas de Londres.

Hermione suspiró. Recogió su jersey amplio de manga larga y las llaves de la casa antes de volverse a sus amigos.

- bueno entonces ¿nos vamos?

Ginny se retrasó un poco para esperarla mientras cerraba la puerta.

- no me puedo creer que quisieras escaquearte para darte un revolcón con Snape.

-no iba a…

- tenía los botones de la camisa desabrochados. No intentes mentirme.

- estoy realmente agotada, sólo quería irme a la cama.

- con el- la sonrisa de Ginny era malvada. – En fin no te culpo, por lo que he podido apreciar debajo de esa ropa oscura parece que esconde grandes secretos.

Hermione se paró mientras su pelirroja amiga bajaba por las escaleras riéndose. ¿Se lo había imaginado o había puesto especial énfasis en la palabra Grande?

Suspiro y llevó su mano a la barriga

- vete acostumbrándote cariño, así es la tía Ginny.


Cuando llegaron a la casa de los Weasley ya había bastante gente allí. No tanta como la última vez, pero si estaban algunos de los profesores de Hogwarts, unos pocos aurores, los Weasley al completo y miembros del ejercito de DUmbledore Dean, Luna, Cho Chang, Neville y luna entre otros y un par de personas que no conoció.

Snape saludó con un gruñido al entrar. No quería estar allí.

El plan de estar en la cama abrazado a su pequeña bruja era mucho más acogedor y placentero. Sin embargo se había visto arrastrado casi a las diez de la noche a esa maldita madriguera, rodeado de gente que a penas conocía o que lo había juzgado muy duramente en su pasado. No era su plan.

- no tienes buen aspecto Severus- la voz de Macgonagal a su lado hizo que volviera a la realidad. – ¿mal día en el colegio?

Ni se lo imaginaba.

- demasiado alumno incompetente.

- eres demasiado duro.

- seguro que no es ese el problema. Forzó una mueca que casi se asemejaba a una sonrisa y dio por terminada la conversación. La nueva directora de Hogwarts permaneció a su lado y aquello le hizo maldecir por lo bajo. Con McGonagall a su lado no podría acariciar a Hermione a escondidas. Podría verlos y darse cuenta. Gruño a penas perceptiblemente.

Definitivamente aquel no era su plan.

La figura alta del ministro de magia apareció en el Salón seguido por el señor Weasley y un par de aurores. Su gesto transmitía lo serio de la situación

- bueno ahora que la mayoría estamos reunidos creo que podemos empezar. Como ya sabéis ha ocurrido una terrible desgracia esta noche. Dos familias de Muggles han sido asesinadas a sangre fría por el grupo de la resitencia de mortífagos.

La mirada de Snape se cruzó con la figura de Hermione junto a sus amigas frente a él, próxima a la chimenea. Por un segundo los recuerdos volvieron para azotar su mente. Recordó la casa en Gordric's Hollow destrozada, la oscuridad cegadora y el cuerpo inerte sin vida de Lily. El corazón saltó en su pecho y le costó respirar. Sus ojos le engañaron transportándolo al pasado mientras la imagen de Lily sonriente acariciando su pelo le quemó por dentro. Abrió los ojos como despertando de una pesadilla.

Hermione estaba allí, con el brazo de Ginny rodeándola. Con el pelo castaño suave revuelto, y los brazos cruzados bajo el pecho.

No podía perderla. No ahora que ella era suya. No cuando iba a tener con ella lo que siempre había soñado. Había perdido una vez lo que más había amado en su vida. No podía perder a Hermione. No podría sobrevivir a semejante dolor otra vez.

La voz del ministro de magia volvió a sus oídos, e intentó prestar atención.

- Les hemos estado investigando y siguiendo. No son demasiados, pero si continúan pueden conseguir más gente partidaria a unirse a sus filas. No queremos que vuelvan a tener poder Jamás. Es por eso que hemos decidido comenzar con lo que acordamos hace unas semanas. Sobre las guardias nocturnas. Y empezaremos hoy.

El murmullo generalizado en la sala fue aplacado por la voz de uno de los aurores.

- nombraré dos equipos. Si alguno de los que nombre no puede que lo diga.

Hermione escuchó decir diez nombres cruzando los dedos por no escuchar el de Alan ni el de Snape. Afortunadamente ninguno de los dos salió elegido. Si estaban todos los hijos de la señora Weasley exceptuando Ginny varios aurores y otros dos magos que no conocía. Respiró tranquila sabiendo que podía irse a casa con Severus. Se acercó a el disimulando lo máximo posible y estuvo tentada a abrazarle.

- ¿Cuánto me alegra que no hayas salido?

- no será así todos los días Hermione.

-¿tienes que hacerlo necesariamente?

- es mi deber. Quiero protegerte y no conseguiré descansar hasta que esa gente esté encerrada en lo más profundo de Azkaban.

- Severus- la voz de Kingsley Shackelbot la sobresaltó pero se retiró ligeramente mientras Snape se volvía para hablar con él y otros profesores, pero se manutuvo Pendiente de la conversación que mantenían.

- había pensado que Macgonagall , Shlugron y tu os quedarais en la madriguera. Con Harry Ronald y Hermione. Será más fácil para nosotros, sabiendo que el cuartel general es seguro, sobre todo hoy que están tan revueltos. ¿Podríais hacerlo?- Preguntó mirando a los profesores

- Hogwarts estará protegido por su magia. Y hay más profesores. Protegeremos la casa de Los Weasley hasta vuestra vuelta.


Molly Weasley había preparado comida para los que quedaron en la casa cuando la reunión se hubo disuelto. Mucha comida. Hermione creía que era para ayudarla a pasar el tiempo en lo que su familia estaba fuera en el peligro de la calle. No la culpaba ella se sentiría igual si fueran Severus o Alan, o Harry.

Nadie había tomado a penas nada de comida así que todo había quedado ordenado en la despensa a la espera de que al volver los que estaban patrullando llegaran con hambre.

La luz de la cocina titilaba levemente. Hermione podía verlo desde el salón. Ginny se sentaba junto a ella acariciando a crooshanks que observaba todo tranquilamente desde su regazo.

Echaba de menos a Snape. A Penas se habían reconciliado hacía nada y no había podido disfrutar de su compañía debidamente. Si la gente de la orden supiera que eran pareja. Tenían que solucionar aquello pronto.

Se levantó con la escusa de ir al baño, pero al salir del salón encaminó sus pasos a la cocina, donde encontró frente a la ventana la figura de Severus. sus manos tocaron con suavidad su espalda y después sin dejar que se moviera apoyó al frente y lo rodeó con sus brazos. Era bastante peligroso estar en esa postura pero necesitaba ese consuelo en aquella noche tan larga.

Severus se giró para mirarla. Sus ojos mostraban el anhelo que sentía de no poder acercarse a ella y estrecharla en sus brazos.

- es muy tarde. En tu condición deberías descansar

- ¿mi condición? ¿qué condición es esa?- Preguntó traviesa.

- Hermione, no juegues conmigo, estas embarazada y bastante insufrible es ya no poder mimarte como mereces porque tengo la sombra observadora de minerva todo el día tras de mi.

- No estoy enferma o invalida ni nada por el estilo.

- pero eres más susceptible.

- la motivación de irme a la cama desapareció con la perspectiva de tener que dormir sola.

Una sonrisa triste apareció en el rostro de Snape, y ella se lamentó de haber dicho algo que le entristeciera. Quería verle reír. Aún no se había acostumbrado a ello peor le encantaba la suave curva de sus labios, la dentadura perfectamente blanca que siempre había ocultado tras ellos, la chispa en sus ojos negros y el aspecto terriblemente seductor de cuando se reía. Suspiró levemente y se dejó vencer hacia delante para ponerse de puntillas y rozar los labios de él por un segundo.

- si haces eso vas a volverme loco- su voz sonó ronca por el deseo

- quizá es lo que quiero…- susurró ella- ohh Severus, las cosas serían más fáciles si todos lo supieran- el suspiró y negó imperceptiblemente, sus cabezas se juntaros y sus labios se rozaron una vez más antes de que Snape, la apartara con rapidez de él, la dejó junto a la mesa mientras se alejaba al otro extremo de la cocina.

Las miradas curiosas de Molly Weasley y Minerva McGonagall aparecieron en la puerta de la cocina sólo dos segundos más tarde.

- Hermione querida. ¿Qué haces aquí casi a oscuras con el profesor Snape?

- charlábamos Molly. – la mujer alzó una ceja mirando de hito en hito al profesor de Hogwarts sin saber muy bien que pensar. No sabía muy bien que clase de vínculo había entre ellos desde que Hermione se encargara de sus heridas unos meses atrás.

- Severus me gustaría que habláramos. – dijo Mcgonagall sin cambiar ni un ápice su gesto inexpresivo.

Snape se alejó de la ventana y pasó junto a Hermione que parecía realmente abatida por no estar con él. Su corazón se rompía por dejarla en aquel estado. Y sin pensarlo alzó su mano y rozó con su dedo la barbilla de la joven bruja par alzar su rostro. Ella elevó la mirada para verle marchar. Y contuvo un suspiro al dejar de sentir sus dedos contra la piel de su barbilla. Después le vio desaparecer por la puerta.


Severus estaba tendido en la cama de un cuarto en la segunda planta. Una cama pequeña para él pero no podía quejarse. Lo cierto era que el dolor de cabeza no se le había pasado desde la cena con los padres de Hermione. Y Mcgonagall no había ayudado a aliviarlo con su severo interrogatorio acerca de él y Hermione, del que sólo había conseguido respuestas secas y cortantes.

La puerta de su cuarto se abrió. A penas hizo ruido y no entró luz de fuera donde todos dormían pero a pesar de ello escuchó una leve respiración gracias a todos sus años de espionaje. Sujetó su varita con fuerza y se volvió para apuntar al intruso.

- baja esa varita antes de que te hagas daño. – la voz suave de Hermione se coló en su cerebro y se congeló. La figura se acercó a la ventana y pudo verla con claridad gracias a la despejada noche exterior. Ella a penas llevaba unas braguitas de algodón blanco y una camiseta de lycra de tirantes que dibujaba la silueta de sus pechos y su embarazo. No habría estado más sexy ni aunque hubiera llevado un negligé

- ¿Qué haces aquí?- preguntó mientras ella deslizaba sus suaves piernas dentro de la cama con él.

- quería saber si Mcgonagall había sido muy dura contigo. Ha sido todo un atrevimiento cómo me has acariciado delante de ella.

- no ha sido nada. Sólo se ha puesto un poco pesada.

- tendrá que ir acostumbrándose no? Algún día esto no se podrá ocultar.- la mano de Snape acarició su tripa y suspiró.

- lo se, pero hoy no era el día más indicado. Ni siquiera es adecuado que estés aquí. ¿Qué pasaría si alguien entra en tu cuarto y no estas?

- nadie va a ir a mi cuarto

- ¿cómo estas tan segura? – preguntó mientras la rodeaba con su brazo.

- porque Ginny se escapa a la habitación de Harry todas las noches.

- no es una noche cualquiera.

- más razón para que quiera estar contigo. – susurró ella.

Aspiró su aroma y la estrechó con fuerza contra su pecho. La pequeña cama se quejó.

- creo que vamos a tener que abstenernos de los mimos- susurró él mientras atrapaba su nariz respingona en sus labios en un beso juguetón.

- creo que podré superarlo- contestó ella acariciando su pecho desnudo.

- ¿tan pronto se ha acabado tu deseo de mi?

- ni lo sueñes, pero lo último que quiero es a Mcgonagall hablándote de nuevo sobre la decencia de un profesor.

- entonces deberíamos dormir.

- ¿en serio? Creo que no quiero aún. Porque no hablamos.

- ¿Qué quieres hablar?

- Háblame de ti, yo hoy te he presentado a mis padres. Cuéntame cosas de tu familia, de tu pasado

- hay poco que contar…Mi padre era un Muggle que odiaba la magia. Amargó a mi madre la mayor parte de su vida. Y por supuesto la mía.

- debió de ser terrible para vosotros… ¿os…os maltrataba?

- según él imponía orden en casa. Mi madre era mucho más poderosa que él. Podría haberle castigado por todo lo que nos hizo, pero era demasiado débil de espíritu. Nunca se le enfrentó. Ir a Hogwarts fue una bendición para mi Hermione. Ahora sólo me ata a ella esa casa en la Hilandera, que podríamos vender y cambiar por otra que sea más adecuada.

-no…Me gusta esa casa. Hay algo especial en ella. Aunque quizás si podríamos cambiar algunas cosas.

- todo lo que quieras.

Hermione se acurrucó en su pecho había muchas cosas de Snape y su pasado que no sabía y quería conocer. Quería saberlo todo de él. Especialmente de una persona en su vida.

- Severus…

-¿humm..?

-…háblame de Lily.


Hola! he vuelto. :) este capitulo es Light pero venía bien para la historia. sino queda todo muy aturullado. Prometo más acción para el próximo.

Lun Black: Holaaa! :) Parece que áun tendrás que esperes hasta el próximo cap para que se enteren. Lo cierto es que la reacción de unos padres seguro que fuera mayor pero... me daba pena por severus así que he sido buena. Quizá haga que aparezcan en más capítulos dan pie a bromas. :) me alegra que te guste Un beso! gracias por comentar! y por avisarme del error de poner señor Wealey en vez de Granger jajaj GRACIAS!

Papillon69: un poquito más de severus protector. ¿no iba a ser siempre un murciélago no? ;)

Mama Shimi: jaja si ahora falta el mundo mágico... verás Mcgonagall y molly weasley

yetsave: aisss suegras y suegros q complicados son.. jaja pero sabes que? me encantó saber que te hice reír. Ginny es un personaje que he usado poco pero me gusta porque es como Alan, me da pie a bromas pícaras. :)

Samanthablack30: gracias por esperar que volviera jejej. espero que te guste!

Sailor Mercuri O Neptune: me alegro que te guste el nuevo carácter de Snape. espero que te siga encantando en este cap. Todas queremos un hombre así de protector mejor dicho TODAS QUEREMOS A SNAPE PARA NOSOTRAS :)

YazminSnape: jaja no creo que todos los demás lo tomen bien al principio. pero el amor de estos dos no se rompe con nada :)

Alexza Snape: Jajaj me alegra que te guste! siento haber tardado tanto en actualizar. cuando estoy ocupada a veces teng poco tiempo y la inspiraciónno me viene. Y si el capitulo no me gusta no lo subo. por eso a veces tardo tanto. Un saludo ! gracias por el review.

tequilanervous: 15 años? bueno lo importante es el amor desde mi punto de vista. si quieres a alguien ni la edad, ni el aspecto ni el dinero deberían importar. los padres en general no toman bien niunguna relación. supongo que es el instinto protector jeje.

Patybendemalfoy: noo el resto no se lo pueden tomar bien todos :) tendrá que verse en el próximo cap aunque minerva ya sospecha. jeje

Deb Lee: muchísimas gracias. Es genial que te guste. me alegra mucho poder enganchar a la gente al fic. especialmente aquellos que los sevmione no os gustan. eso significa que poquito a poco consigo arrastraros ;) jeje espero que te guste!

Xerexes eli: ya estoy aqui! y sin imperius... jajaj

espero que os guste a todos. Los que comentais y los que no. y espero haberos dejado con las ganas de más.

nos leemos! MUUUUAK