N/A: Muchas gracias a todos por leer... Me siento rara al escribir el día de fin de año mientras estamos a 42ºC en donde vivo pero...
Yamii, muchas gracias cariño. Yo también amo los celos de Sam... En cuanto a Blam, sólo puedo decirte una cosa, lee y disfruta... Besos
CAPÍTULO 10: AÑO NUEVO, VIDA NUEVA
Blaine, Sam, Kurt, Rachel, Santana, Brittany, Tina y Mike estaban con una copa en la mano esperando que llegara el nuevo año. Todas las copas tenían champán excepto la del embarazado, que contenía zumo de uva. No era la primera para ninguno y, aunque no estaban borrachos, si estaban algo "animados".
Apenas faltaban unos segundos y todos se encontraban junto a su pareja de beso siguiendo las indicaciones de la rubia. Tanto Anderson como Evans estaban realmente nerviosos porque iban a besarse por primera vez. Ninguno era consciente de cuanto tiempo llevaba deseándolo el otro, pero sí eran conscientes de sus ganas de probar por primera vez los labios ajenos.
Pierce había dado claras instrucciones de que para que les diera suerte, el beso debía ser en la boca. La asiática se maldecía a sí misma porque a ella no se le había ocurrido esa idea. Aún así, era todo lo que podía pedir. Un beso "inocente" entre dos amigos que con suerte se convertirían en algo más muy pronto.
La cuenta atrás comenzó y todos estaban preparados para darle la bienvenida el año nuevo de la mejor manera posible.
Díez.
Nueve.
Ocho.
Siete.
Seis.
Cinco.
Cuatro.
Tres.
Dos.
Uno.
¡Feliz año nuevo!
Sam se agachó para tocar con sus labios los de su amigo mientras que Blaine se ponía de puntillas para eliminar la diferencia de altura. Todo desapareció de su alrededor cuando el beso comenzó y todo lo que podían sentir era al otro. El mundo ya no existía, sólo eran ellos y su amor, ellos y sus ganas de que ese momento fuera eterno.
Sin embargo, por mucho que no quisieran, tenían que separarse para respirar. Se quedaron mirándose a los ojos, todavía sin ser conscientes de que no estaban solos. Los demás apenas se atrevían a respirar, no querían romper ese momento mágico. Ellos deseaban que esa relación empezara casi tanto como los propios protagonistas.
Sam volvió a agacharse para besarlo pero Blaine pareció reaccionar y se alejó un poco.
– ¡Oh Dios mío! Lo siento tanto... No debí hacerlo, sé que eres heterosexual y jamás querrías nada conmigo, es sólo que... – El moreno no pudo decir nada más porque los labios de su amigo le obligaron a callar. Estaban besándose otra vez y el ojimiel no tenía nada que ver con eso, al menos, no esa vez. Cuando ese segundo beso terminó, los dos se miraron a los ojos.
– No te puedes imaginar cuánto tiempo llevaba esperando esto... Y hoy me he dado cuenta de que tenía una oportunidad... – El más alto susurró.
Anderson se abalanzó sobre él para besarlo nuevamente. Sabía que había muchas cosas de las que hablar y que tenían que aclarar el punto en el que estaban pero en ese momento sólo quería disfrutar de los suaves labios de su amado.
Escucharon una tos fingida y ambos se separaron. Todos excepto Kurt y Santana les sonreían tímidamente, alegres por verlos tan bien juntos. La latina fingía indiferencia aunque ellos sabían que estaba encantada y Hummel... Aun no sabían qué le pasaba pero no les importaba. Todos alzaron sus copas y brindaron por el nuevo año. Las manos de los dos se entrelazaron en el momento que tuvieron oportunidad y no se soltaron en toda la noche.
La hora de dormir llegó y todos se prepararon. Sam y Blaine entraron a la habitación del segundo con una sonrisa. El rubio estaba algo achispado por lo que había bebido y el moreno estaba tan agotado que no tenía fuerzas ni para quitarse la ropa. El ojiverde se dio cuenta y se acercó para ayudarle. Con mucha delicadeza, empezó quitándole los zapatos y los pantalones.
– Sam... – Anderson suplicó malinterpretando los gestos del que todavía era su amigo.
– No vamos a acostarnos... De momento... – Evans insinuó y le guiñó un ojo haciéndolo reír. – Sólo quiero que estés cómodo.
Blaine se dejó mimar mientras el otro lo cuidaba como si fuera el tesoro más valioso del universo. No habían hablado de la situación en que quedaban o en la etiqueta que definiría su relación, pero no lo necesitaban, sabían lo que había y que todo llegaría en el momento.
El rubio se tumbó al lado de su amigo cuando los dos estaban preparados para dormir. El moreno se acercó para sentir los labios de su amado sobre los suyos. El beso era dulce y lleno de amor, los dos estaban poniendo todos sus sentimientos en ese momento. Una de las manos del ojiverde se paró sobre el vientre de su amigo y la otra sobre la mejilla ajena.
Tardaron muy poco en quedarse dormidos, por culpa del cansancio y el alcohol. Los dos estuvieron toda la noche abrazados, sintiéndose más cerca que nunca.
Blaine se despertó totalmente feliz entre los brazos de Sam. No podía creerse que el año hubiera empezado tan bien. Estuvo varios minutos mirando a su amado dormir, memorizando cada curva de su rostro.
El rubio abrió los ojos y sonrió mientras estiraba su cuerpo. Sentía algo de dolor de cabeza por culpa de lo que había bebido pero se acordaba de todo lo ocurrido. Sorprendió a su amigo agarrándolo por la cintura y girando sobre sus cuerpos para quedar sobre él. Sus labios estaban separados por apenas cinco centímetros y sus ojos estaban mirando fijamente al otro.
– Buenos días. – El ojiverde susurró.
– Buenos días... Tenemos que hablar. – El moreno comentó antes de sentir unos labios sobre los suyos.
– Sí, pero mi bebé tiene hambre y le voy a preparar el desayuno... Lo que implica que tengo que prepararte a ti el desayuno y tú vas a comértelo todo para que mi bebé crezca sano y fuerte. – El más alto besó la nariz de su amigo antes de levantarse. El ojimiel gruñó porque no tenía muchas ganas de comer nada. Las nauseas matutinas habían desaparecido debido a que ya estaba cerca del cuarto mes de embarazo, pero había perdido el apetito.
Al final, Sam sentó a Blaine sobre sus piernas para asegurarse de que desayunaba correctamente. De vez en cuando, premiaba a su amigo con un beso por comerse las cosas que le ofrecía. Tina y Mike estuvieron a punto de entrar en la cocina pero se dieron cuenta de lo que estaba pasando allí y decidieron darle algo de espacio a la pareja. Acabaron en el salón, junto a Rachel y un contrariado Kurt.
– ¿Puedo preguntarte algo? – Chang quiso saber después de comprobar que Hummel estaba nervioso y quería interrumpir a sus amigos.
– Sí, claro... – El castaño lo miró confundido.
– ¿Sigues enamorado de Blaine? – El asiático preguntó y las dos chicas lo miraron sorprendidas.
– ¡No! ¡Claro que no! Lo nuestro se ha acabado... – El ojiazul explicó mientras arrugaba los ojos por la desconfianza.
– No lo entiendo... ¿Por qué te molesta que Blaine y Sam estén juntos? – Mike quiso saber.
– No es que me moleste... Sé que Blaine ama a Sam desde que los dos se hicieron íntimos en el instituto... Simplemente es que me siento como si no fuera importante para él. – Kurt explicó dolido.
– ¡Claro que no eres importante para él! – Rachel intervino, asombrando a la pareja. Se suponía que era la mejor amiga del castaño y debía apoyarlo. – Le has hecho daño... Por mucho que amara a Sam, sufrió muchísimo con las dos rupturas... Y luego está el problema con el bebé... Es consciente de que le pediste que matara a su hijo y eso debe doler... Pero Kurt, debes aceptar que no hay nada entre vosotros porque tú no quisiste... Sam jamás se habría metido en vuestra relación.
– Él no me amaba... ¿Cómo iba a estar con él? – Hummel preguntó indignado.
– Blaine te amaba. – Tina explicó. – Tal vez no era el amor épico y perfecto que cuentan las novelas, pero te amaba mucho. Si no fuera así, jamás habría estado contigo... Aunque si lo crees capaz de eso, es que realmente no lo conoces a pesar de todo.
Kurt sabía que ella tenía razón, que Anderson jamás habría jugado con sus sentimientos. Simplemente dolía pensar que Evans siempre estaría por delante de él en su corazón.
