Harry corrió por los pasillos del ministerio luego de haber pasado por la oficina de aurores, en realidad no tenía que reportarse con nadie, él era su jefe. Corría porque su mente no tenía que pensar en la mujer que había dejado atrás y en su lugar tenía que preocuparse por controlar la velocidad, de la coordinación de sus pies, de evitar obstáculos y personas, además que nadie vería raro que un auror corriera por los pasillos, ellos siempre tenían un lugar a donde ir, un lugar donde alguien los necesitaba…pero no Harry, no esta vez.

Vio una de las chimeneas del atrio libre y se precipitó hacia las llamas pronunciando claramente la dirección, que no era de la casa donde su mujer lo estaba esperando.

Hermione había retenido la partida a casa lo máximo que había podido, pero el tiempo era su peor enemigo cuando lo quería de tu lado. Tomo su pequeña maleta y emprendió camino. Trato de evitar pensar en Harry durante su trayecto hasta la sala de apariciones. Hizo una lista mental de las tareas que seguro estarían esperándola en casa: Debería lavar la ropa seguramente, comprobar si aun había algo de comida en el refrigerador, tratar de contactar con sus hijos, olvidar el sabor de Harry en sus labios, regar las plantas del jardín, recoger la ropa que había llevado a la tintorería antes de partir, comprobar que aún le quedaban medias en buen estado en su armario, quitarse el cálido aliento de Harry de la piel, buscar medicinas para el dolor de cabeza, quitar las hojas del roble…demasiado que hacer como para distraerse en él.

Se apareció frente a la puerta de su casa, dentro la luz estaba encendida. Un paso y las mejillas se le incendiaron. No tenía remordimientos, solo que no quería que su hermoso mundo de fantasías se viera desmoronado. Otro pasó, las manos le sudaban, no quería que Ron la besara. Otro pasó y la mano ya tocaba el pomo de la puerta.

-"¿Estas segura Hermione?"

La voz de Harry susurraba en su oído. Respiro y abrió de golpe, levanto el mentón y camino con paso firme.

-¿Hermi?- la voz de Ron le llego desde arriba de las escaleras. Cuando alzo la vista vio la cabeza de él que se asomaba sobre el borde.

-Hermione, me llamo Hermione- mascullo entre dientes- La misma- dijo en voz alta y sonriendo.

-Que bien que ya estás aquí- los pasos pesados de él se dejaron escuchar mientras bajaba las escaleras. Se le acercó al rostro y ella se inclinó para recoger su maleta y girar torpemente en dirección contraria.

-¿Cómo va todo?- él ni se percató del movimiento estúpido que había hecho.

-Bien, e iniciado una nueva línea de sortilegios. Tuvimos que soportar la inspección hace dos días y por pocos nos cierran el negocio; pero logramos superarla con un poco de suerte. Ginny me ayudó a organizar los libros. Fuimos al partido de los...

La voz de él se confundió con el entorno como siempre lo hacía. Mientras ella daba un recorrido por la casa midiendo los daños de su ausencia. Sinceramente no le interesaba mucho, solo quería estar en movimiento. Como una autómata desempaco con la voz de Ron como música de fondo, preparo la cena, metió una colada de ropa y acomodo los platos dentro de los estantes. Cenaron mientras él seguía contando como había sido el partido de quidditch del martes.

Mientras veían un partido de rugby en la tv con una taza de té entre las manos reflexiono que su vida no era tan mala, Ron no le exigía mucho, Ron no le pedía abnegación, no le pedía obediencia… Ron no le pedía nada porque él mismo no le entregaba nada.

-¿Aun me amas?- él separo los ojos de la tv y la miro. Levanto una mano hasta su mejilla y le acaricio despacio con la punta de los dedos.

-No deberías preguntarlo- le sonrió y le beso la punta de la nariz antes de regresar los ojos a la tv.

Veinte minutos después la chimenea se ilumino y la cara de Ginny se formó entre las brasas. Saludo a Hermione rápidamente e inicio a hablar con su hermano. Como siempre Hermione se desconectó de ellos mientras ellos discutían de cosas que no le interesaban. Se despidió sin que ninguno de ellos respondiera a sus saludos y salió al jardín.

La noche era fría, los escalofríos del templado clima le subían por las piernas. No sabía que estaba haciendo, no dejaría a Ron, no lo soportaba más, pero lo apreciaba demasiado para hacerle daño, amaba a sus hijos también y no los haría pasar por una separación que en realidad no tenía sentido. Sabia perfectamente que Harry no la estaba esperando y que no tenían sentido deshacer algo por nada. Suspiro mientras el vaho le daba un tibio saludo a su soledad.

Regreso al interior y Ron ya había apagado las luces y seguramente estaba por irse a la cama. Miro el reloj, las 10:10. Suspiro y también subió hacia la habitación.

-Ven- le dijo Ron ya bajo las sabanas.

-Voy en baño.

-Solo un segundo- pidió, ella se acercó y se sentó en su lado de la cama.

-¿Todo está bien?- pregunto acariciándole una rodilla.

-Todo bien- sonrió buscando en sus ojos azules un rastro del amor que la hizo elegirlo.

-Me has hecho mucha falta- la voz melosa le revolvió el estómago pero siguió mirándolo directo a los ojos. Tenía que haber aun algo en ellos, tenía que haberlo.

-Es tarde- se inclinó hacia él, su olor a pasta dental le recordó a su juventud, tiempos extremos, tiempos de lucha, tiempos de desesperación.

-Eres igualmente hermosa que la primera vez.

Ella tuvo que retener una carcajada ¿La primera vez? ¿De qué? Si la primera vez que la vio era un renacuajo con cabellos desordenados, sin forma y con rostro irritante, la había odiado ese día. ¿La primera vez que la vio como una mujer en realidad? No tenía idea de cuando había sido eso ¿La primera vez que tuvieron relaciones? No se acordaba ni ella misma de cuando había pasado. Sus frases para llevarla a la cama deberían de mejorar si esperaba que algún día ella quisiera regresar a compartir esa intimidad con él. Pero evito decírselo y le beso los labios despacio, tratando de no abrir la boca, se separó dándole un golpecito en el pecho. Se metió al baño cerrando con llave la puerta.

Se sentó en la orilla de la bañera durante cinco minutos hasta que escucho los ronquidos de él. Cerró los ojos y se visualizó en el pasillo oscuro del número 12 de Grimmauld Place.