N/A: Muchas gracias a todos por leer y por los comentarios... Después de tres capítulos sin que nadie comentara, pensaba que estaba sola en esta historia... El drama para el siguiente capítulo... ¿Os parece?

Yamii, cariño, muchas gracias. Me alegro que te guste la historia. Espero que te siga gustando... Besos

Olga, muchas gracias. Era algo que tenía que pasar, tenían que entregarse en cuerpo y alma... Y ha sido más que perfecto! Yo sigo escribiendo... Espero que te guste...


CAPÍTULO 16: TÚ, YO... Y VALERIE

Después de una noche increíble, Blaine se despertó en los brazos de su amado, más feliz de lo que nunca creyó llegar a ser. Sam estaba dormido, con sus labios un poco abiertos y emitiendo un ligero sonido que era tan suave que no podía considerarse ronquido. La sonrisa que se dibujó en los labios del moreno fue inmensa, consciente de que el despertador sonaría en apenas unos minutos, decidió ser él quien despertara a su amado.

Volvió un poco su cabeza, lo justo para dejar suaves besos sobre la piel desnuda del hombro del otro. Poco a poco iba subiendo para dirigirse hasta el cuello, consciente de que el rubio estaba despierto, pero siguiendo con su "tarea" un poco más porque sabía que ambos la estaban disfrutando.

El ojiverde gimió de placer mientras rodeaba a su novio con sus brazos. Seguía sin abrir los ojos, temiendo en parte que todo fuera un sueño. Sólo eso podía explicar que todo fuera tan perfecto.

– Despierta, dormilón. – El actor susurró seductor a escasos centímetros de la oreja del otro.

– Un ratito más... Ni siquiera ha sonado el despertador... – El más alto pidió, poniendo la voz como si fuera un niño.

– Queda poco para que suene y tienes que ir a trabajar. – El ojimiel intentó convencerlo.

– Soy la Bella Durmiente, sólo me despertaré con un auténtico beso de amor. – Evans sonrió, consciente de la "trampa" que había creado.

– ¿Y quién te dará a ti un beso de amor? – Anderson preguntó, con una sonrisa aun mayor.

– No sé... Pero hasta que no tenga mi beso de amor, no me voy a levantar...

El despertador interrumpió la escena pero Sam no hizo el menor gesto para apagarlo, por lo que Blaine lo hizo por él. Con una sonrisa inmensa, besó los labios de su amado, consciente de que eso era lo que quería.

– Te amo. – El rubio suspiró.

– Yo también te amo... Ahora ve a la ducha, mientras preparo el desayuno.


Blaine había estado pensando en el futuro desde el día después del juicio, del que habían pasado ya varios días. Sabía que su relación tenía otro ritmo, muy diferente a la de cualquier otra, pero tal vez debían acelerarse algo más. Había pasado su quinto mes de embarazo y apenas llevaba dos y medio con su novio. Sabía que era precipitado, pero teniendo en cuenta que los bebés pueden adelantarse, deberían empezar a preparar la habitación de Valerie, por lo que antes debían aclarar que pasaría con el apartamento.

Al principio, él quería buscar uno más grande, a pesar de que Sam le había propuesto otra solución. Sin embargo, había encontrado una que le gustaba y le hacía más ilusión.

Por eso, aprovechando que era lunes, se dispuso a preparar una cena romántica. Estuvo todo el día cocinando, preparando platos realmente elaborados. Cuando el rubio llegó, sonrió por el dulce olor que provenía de la cocina.

– ¡Blaine! Estoy en casa. – El ojiverde dejó el abrigo, la bufanda, los guantes y el gorro en el mueble de la entrada. Su novio llegó y le dio un beso largo y suave, lo que causó que las mariposas de su estómago se movieran a toda velocidad. Aun se sentía como un adolescente enamorado en presencia del moreno.

– La cena está preparada y la mesa lista. Siéntate, voy a traer las cosas. – El ojimiel comenzó el camino hacia la cocina pero se dio cuenta de que el otro le seguía. – Te quiero lejos de la cocina. Quiero que todo sea una sorpresa.

Después de la deliciosa sopa de verduras que había preparado de primero, pasaron al segundo plato, pato confitado con salsa de frutos rojos.

– Quería hablar contigo de algo. – Blaine informó, llegando al tema que realmente le importaba.

– ¿Tengo que preocuparme? – Sam parecía realmente nervioso.

– ¡No! No es nada malo... De echo, puede ser muy bueno. – El moreno sonrió.

– Menos mal. – El rubio dejó salir el aire que había estado reteniendo. – Normalmente no es buena señal que tu pareja te diga que hay que hablar. Tengo demasiada experiencia en eso.

El ojimiel extendió su brazo para poder agarrar la mano de su novio con dulzura. Su pulgar acariciaba el dorso con suavidad, intentando transmitirle todo el amor que sentía para que no se sintiera nervioso.

– Sabes que no voy a dejarte, ¿verdad? Te amo y voy a estar a tu lado... Siempre. Nuestra relación es diferente porque llevamos años amándonos en secreto, porque somos los mejores amigos, porque nos comprendemos y nos compenetramos de una manera increíble, porque nos conocemos realmente, sin máscaras, sin mentiras... Y eso no va a ser fácil de romper... Por no decir que es imposible. – El actor guiñó el ojo, haciendo que el otro sonriera complacido. Volvía a sentir mariposas en su estómago... Deseaba que esa sensación no desapareciera nunca, le encantaba.

– Tienes razón pero... ¿De qué quieres hablar entonces? - El más alto preguntó.

– He estado pensando sobre el apartamento, Valerie, nosotros... Verás, se me ha ocurrido una idea y espero que te guste. Cuando nos enteramos de que estaba embarazado, me dijiste que querías que siguiéramos viviendo juntos, que mi hija podría dormir en mi habitación unos meses y luego nos mudaríamos de apartamento, que así podríamos ahorrar dinero antes de buscar un lugar más grande y probablemente más caro. – El ojimiel explicó.

– Sí, y sigo pensando lo mismo. – Evans comentó seriamente.

– ¿Y si...? – Anderson se mordió el labio, nervioso. – ¿Y si te "mudas" a mi habitación? De esta manera, podemos preparar ya la habitación para Valerie y no tendríamos que mudarnos hasta que vaya a venir nuestro segundo hijo... No creo que sea un gran paso, hemos dormido juntos varias veces, incluso antes de ser novios, vivimos juntos desde hace cinco años y la barrera del sexo la eliminamos hace unos días, por lo que creo que podemos compartir habitación sin problemas, ¿no?

– Suena maravilloso...

Sam se levantó y rodeó la mesa hasta llegar frente a su amado. Se arrodilló y se acercó para poder besarlo, aunque Blaine tuvo que agacharse porque no llegaba. Instintivamente, los dos llevaron una de sus manos al vientre del moreno, como si quisieran involucrar a la pequeña Valerie en todo eso, a pesar de que no había nacido todavía.

Después de la cena, los dos fueron a la habitación. Blaine estaba cansado y Sam le pidió que se tumbara en la cama mientras él comenzaba a acomodar algunas de sus cosas en su nueva habitación. Por suerte, la habitación del rubio era la más pequeña y apenas tenía muchas cosas, por lo que sabía que la "mudanza" sería rápida. El moreno se sentía mal porque él quería ayudarlo pero varios besos y un par de bostezos decidieron por él.

– Me siento inútil... ¡Estoy embarazado, no enfermo! – El ojimiel protestó.

– Lo sé, pero quiero que descanses. Sé que es normal que te sientas cansado pero quiero cuidarte, déjame hacerlo. – El más alto aclaró, intentando dar por cerrada la discusión mientras buscaba espacio para sus cosas.

– ¿Al menos me dejarás mimarte cuando termines? – El actor hizo un puchero.

– ¡Ya me has mimado! Has preparado una cena especial y me has dado una noticia increíble. Ahora es mi turno... Además, hace mucho que no canto, pero me gustaría tocar algo para ti y para Val. Tal vez me anime a que mi voz acompañe a la guitarra... – El ojiverde no miraba a su pareja, estaba mirando en el armario, buscando la manera de dejar sitio a sus cosas.

– Me encantará que nos cantes. – El más bajo susurró, acariciando su vientre. Evans se volvió y una sonrisa enorme se dibujó en sus labios. Esa imagen, la de Anderson tumbado en su cama, la que ya podía decirse que era de los dos, acariciando el lugar donde estaba su hija, era todo lo que él podía desear.

Después de terminar de mover todas sus cosas, cogió su guitarra y se sentó en la cama, con los pies cruzados sobre el colchón y sus ojos fijos en el color ambar de los del otro.

Sam comenzó tocando varias notas al azar, dejándose llevar ya que no tenía nada planeado y, antes de lo que él pudiera imaginar, estaba cantando Valerie de Amy Winehouse. Blaine sonreía, acompañándolo en algunas palabras pero dejándole todo el protagonismo a él. Después, decidió cantar Heroes, la canción con la que los papás de esa niña se habían hecho realmente amigos. Era la que más significado tenía para él. El rubio continuó con Against All Odds (Take A Look At Me Now) para sorpresa del moreno. Finalmente, los dos acabaron cantando todos sus dúos en el Club Glee y la canción Best Day Of My Life, que la habían cantado una vez estaban en Nueva York. Una magia que incluso llegó a Valerie, que se movía dentro del vientre de su papá, dando más patadas de las habituales. Eran una familia feliz, aunque pocas veces la felicidad es eterna...