Hola... Gracias a todas las que me han dejado su comentario, los adoro todos, las ganas que dan de escribir cuando se leen no son pocas, por eso quiero publicar este cap tan seguido del anterior. Esta historia esta prácticamente terminada y todo gracias a el apoyo de ustedes.

P.D: FELIZ 2015...2016 jajaja se necesitara un par de semanas antes de acostumbrarse.


A veces la idea de estar deprimido le daba ánimo, por paradójico que sonara. La idea de estar deprimido le daba licencia de sentirse insatisfecho con su vida, con su mujer perfecta; de desear tanto a la mujer que no era suya, de robarle besos en medio de un bosque al otro lado del mundo y de disfrutarlo tanto. La lluvia hacia que los ecos de la casa se silenciaran y que el ruido constante dejara que sus pensamientos se desarrollaran con más claridad mientras seguía acostado en ese frió colchón en la habitación que una vez había sido de Sirius.

Lo más extraño era que Ginny no había ni siquiera llamado para saber dónde estaba, dudaba que se hubiese dado cuenta que la fecha de su regreso ya había llegado. Había amado a Ginny, tal vez no de una manera épica como algunas personas parecían creerlo, pero si a su manera había amado a esa mujer. Atesoraba los recuerdos con ella que lo hicieron feliz; las noches que pasaron acurrucados en los brazos del otro mientras afuera el mundo regresaba a su lugar, la recordaba con el cabello rojo revuelto, por el aire, en contraste con el azul del cielo cuando daban una paseo sobre sus escobas; las noches en que se dormía con su cuerpo caliente pegado al suyo; y cuando ella quedo embarazada tuvieron que apresurar los planes de la boda, en realidad a él no le había importado, tener una familia era algo muy importante pero estaba seguro que Ginny no hubiera deseado apresurar las cosas, aunque ya hubieran pasado varios años como novios.

Y Hermione estuvo siempre ahí, ella era una mujer imponente, con elegancia aun sin pretenderlo, y con ese carácter que la hacía adorable y temible. Hermione era siempre un ser presente en sus mejores y peores momentos. Hermione era mas de lo que creyó, aunque siempre lo supo. Siempre la amo.

Ahora parecía que ella deseara arrancarle la piel y ocupar su lugar. La sentía aun a su lado cuando cerraba los ojos. Podía ver las pecas de su nariz, las arrugas de sus ojos, el blanco de sus parpados, el matiz del castaño de sus ojos tan cerca de él. Cuando cerraba los ojos podía hasta sentir su respiración, como si ella durmiera tranquila a su lado como la última semana.

Pero había ido ahí para sacarla de su mente y cada intento que hacia conseguía lo contrario. No quería ver a Ginny e intentar buscar comparaciones, Hermione era única y especial y debía respeto a la madre de sus hijos también.

Se puso de pie y dio vueltas en la habitación. Susurraba algo a voz baja, tan baja que el golpe de las gotas de agua insistente sobre el tejado acallaban sus palabras. Pero parecía ser que estaba logrando resultados, inicio a ponerse más recto y a levantar el mentón, mientras daba pasos mucho más firmes. Su caminar se volvió insistente, frenética. Las manos volaban a los costados con gestos erráticos. Se acomodó la ropa arrugada y camino hacia la salida.

Si el relámpago que cruzo el cielo turbio no hubiera proyectado una luz tan cegadora por las ventanas del salón haciendo que èl apartara la vista de la habitación cuando paso junto a la puerta camino hacia la salida, tal vez se hubiera percatado de la sombre que se alejaba en las semi penumbra del pasillo al otro extremo.

Y si el sonido del mismo relámpago, que viajo un par de segundos más lento que la luz no hubiera hecho resonar y vibrar la tierra en el instante en que Harry cerraba la puerta principal, entonces tal vez Hermione hubiera escuchado su partida y no se hubiera sentido tan sola como se sentía en ese momento.

Agobiada por el sentimiento de aprecio que sentía por Ron y el de fastidio que se iniciaba a colarse debajo de sus huesos. Odiaba sentir eso, él era un hombre genial, su amigo mas que todo.

No dudaba que aun podía amarlo, que aun lo amaba en realidad. Pero si estaba consciente de que no quería hacerlo, no quería darse la oportunidad de encontrarse añorando sus besos y sus caricias, esas que en realidad solo llegaban cuando era èl quien las deseaba. Tal vez ella dejo pasar demasiado, tal vez lo perdono y justifico demasiadas veces que termino por creerse eso que se repetía cada vez que la dejaba abandonada por una de sus rabietas sin sentido, o los recitales de las escuelas de infancia de los niños a los que no fue, o todas las veces que puso los intereses de su madre por encima de ella: su comportamiento y actitud no le afectaban.

Tal vez si Ron se conseguía una amante todo seria mas fácil. Podría hasta quedar frente a sus hijos sin mancha. Al llegar al final del pasillo abrió la puerta marrón que la llevaba a la zona del invernadero, siempre había pensado que ese lugar tenia mucho que ofrecer si se le daba una buena limpiada y se arreglaba los pequeños desperfectos. Se lo proyectaba lleno de luz y con plantas coloridas, un par de sillas colgantes en el extremo donde el grupo de robles enanos crecía sobre las inmensas rocas. Debió haber sido un lugar fantástico cuando la familia Black vivía allí, ahora solo era una habitación oscura, por la cantidad de suciedad que se acumulaba en el techo y las paredes de cristal, húmeda y tenebrosa. Pero a ella le gustaba, tal vez porque nadie iba jamas allí, era su esquina del mundo donde podía pensar tranquila.

Mientras se sentaba en una de las rocas y quitaba con la punta de los dedos las hojas amarillas y marrones del árbol, se dijo que era muy poco moral el creer que seria mas fácil si Ron consiguiera a alguien, no quería eso en realidad. No sabia lo que quería, solo un poco de paz y tal vez un poco de Harry.

Debería haber ido a otro lugar, no a esa casa que le pertenecía a èl. Cuando se apareció en la puerta no creyó que pudiera entrar, los hechizos para los intrusos eran bastante complicados, lo sabia bien, ella los había colocado. Pensó que Harry tal vez los habría cambiado después de tantos años y no pudo evitar sorprenderse cuando logro atravesar el pasillo de la entrada sin problema. La Mansión Black era imponente y sus fantasmas eran quisquillosos pero a Hermione le sabia a juventud y un poco a libertad.

Deseaba no haber besado a Harry nunca, no haber sentido sus labios sobre la piel, o la lengua bifurcada en sus partes mas sensibles. Había sido una tortura cuando inicio a darse cuenta de sus emociones y cada orgasmo lo había disfrutado como el ultimo porque era consciente de que a poner pie en tierras inglesas él se iría de su lado y ella no le permitiría quedarse. Era demasiado difícil para ella y su recta moral, y sabia que aunque Harry no sintiera lo mismo que ella tampoco le seria fácil regresar a su cama con Ginny e sonreírse tan sinceramente como lo venia haciendo siempre.

Por un momento mientras yacía entre sus brazos durante la muerte de la luna y el nacimiento del sol, se permitió soñar con los ojos clavados en sus labios entre abiertos. Si ellos dejaban a sus parejas podrían vivir juntos, ella sabría mantener su frente en alto y enfrentarse a todos, sus hijos entenderían porque los había criado con amor y sabrían que ella amaba a Harry, la comunidad mágica los aceptaría porque al fin de cuenta eran dos de los salvadores de la nueva era. Pero cuando las primeras luces del amanecer cubrieron de dorado las cortinas supo que no podía ser, que todo era una creación de su mente sodomizada por el placer que Harry le había hecho sentir, que a pesar de todo no podía permitirse entrar en el huracán de problemas que una separación le traería. Y ahora con la mente despejada lo sabía y se permitió soltar una lagrima en honor a la pequeña porción de vida a la que le estaba poniendo fin en ese momento. Harry seria esa utopía que siempre añoraría y la vida juntos una esperanza de vidas futuras.