No espero a que ella le respondiera. La beso, no le importaba si no podía decirlo o si no quería. Él la amaba y lo había dicho, eso era lo único que importaba. Le quito la ropa húmeda y sin mucha ceremonia entro en ella, estaba húmeda y lista para él. No podía desear nada más que lo que tenía en ese momento. Hermione cabalgaba sobre él con ímpetu, apoyando las manos sobre su pecho. Cada vez que se dejaba caer sobre él lo presionaba desde el interior provocando miles de sacudidas en el cuerpo de Harry que no podía dejar de tocarla, de estrujarle los pechos o de succionarlos con anhelo. Introdujo una mano entre ambos para acariciar el excitado clítoris provocando mucha más potencia en sus descensos.
Harry se irguió en la roca y le rodeo la cintura con un brazo sujetándola firmemente a él mientras se giraba. Paso un brazo por debajo de una pierna elevándola y buscando apoyo para empujarse dentro de ella. Su cuerpo apremiaba por la liberación pero no se la quería conceder. Sintió como la rodilla que apoyaba en la roca iniciaba a escocer y el dolor solo le inyecto más energía para seguir penetrando con más fuerza y rapidez.
Los gemidos de Hermione eran taimados y controlados. Dejo de apoyar su peso sobre el brazo y se dejo caer parcialmente sobre ella. Podía sentir los pezones rígidos contra su pecho sudado, rozando en cada embestida. El cuello de Hermione tenia sabor a sal y a algo dulce que solo había logrado saborear en ella, como su propio sabor patentado. Las gotas de sudor se condensaban en su frente llenándola de pequeños rayos de luces atrapados.
-Mierda- soltó la maldición al mismo tiempo que salía del interior de Hermione y se llevaba la mano hasta la parte trasera de la pierna derecha.
-¿Harry?- apoyando los codos contra la roca había alzado la cabeza, estaba entre preocupada y furiosa. Había estado a un pelo del orgasmo.
-Calambre- dijo el moreno con rostro de angustia. Alzo la vista cuando la risa de Hermione se escuchó sonora contra las paredes de cristal.
-Lo siento- de un salto se bajó de la piedra e hizo apoyar a Harry en esta mientras le masajeaba el musculo contraído- se nos fue la juventud de las manos ¿no?
Harry se dejó consentir de esos dedos mágicos. A pesar de que el fuerte tirón aun le era doloroso el masaje estaba haciendo ya efecto.
-Díselo a él- Harry hizo un moviente de cabeza hacia abajo y Hermione rio mucho más- ¡Accio mantas! Siento mucho esto. No pretendía tomarte de esa manera.
-Ni tu te lo crees- respondió alzando una ceja.
-Bueno, tal vez si pero igualmente lo siento mucho- le sonrió cariñosamente.
Las mantas llegaron y Harry las sujeto en un brazo hasta que Hermione declaro que su musculo había vuelto a su normal funcionamiento. Extendieron las mantas en el suelo y se sentaron en ellas.
-¿Sabes lo que esto significa?- Harry tenía la mano de ella entre las suyas acariciándola despacio.
-Si, lo se- mantenía la vista baja, evitando los ojos de Harry.
-Hermione…
-Te amo Harry. Yo también lo hago- sus ojos se encontraron pero la sonrisa triste en su rostro contrastaba con la llama que brillaba en los marrones ojos que lo taladraban- y por que lo hago se que no podemos seguir haciendo esto. No puedo hacerlo yo y te conozco lo suficiente para saber que tampoco lo puedes hacer tú.
-La despedida más horrible de mi vida- Alargo la mano y con la yema de los dedos toco las pecas de su nariz y mejilla- no podre tocarte mas de esta manera, pero no quiero que pienses que a ella si. Ya nunca mas, me arruinaste Hermione. Solo funciono contigo cerca.
Ella se inclinó a besarlo.
-¿Y tu crees que yo si? Hace una hora mi esposo intento besarme y yo solo podía pensar que no eras tu, que no eran tus manos en mi rodilla y solo me provoco asco.
-Hermione, Hermione, Hermione, mi Hermione.
Ella conmovida por la voz suplicante de Harry no pudo contener las lágrimas y estas iniciaron a caer por sus pechos desnudos.
-Cuando te vea, aunque toda nuestra familia este cerca, por favor recuerda que te amo. Que si no fuera porque he dado mi palabra estaría contigo. Después de hoy ya no podre poseer tu cuerpo, pero por favor no olvides que tu alma y la mía se pertenecen. Si mi mano te roza con un toque cariñoso no olvides mi pasión latiendo bajo la piel. Cuando mis labios te sonrían piensa en cómo me estoy muriendo por desangrar los tuyos con besos feroces. Por favor Hermione.
-No me digas estas cosas, ya es difícil sin ellas- se mecían con cadencia en un nudo de brazos y lágrimas.
-Tienes que saberlo, no lo diré nunca más.
Hermione se alejó lo suficiente de él para poder sentarse sobre su regazo y guiarlo a su interior. Se sujetó a sus hombros, besándolo con desesperación.
-Nunca, nunca, nunca, nunca...- Harry no estaba seguro a quien de los dos estaban dirigidas esas palabras, en realidad no le importaba, lo único con verdadero significado era su boca en contacto con ella, el peso de su trasero en las manos, la fricción de su miembro en la húmeda cavidad. Solo le importaba lo que ella le podía entregar en esa última ocasión, lo último que podría guardar para sus noches de melancolía.
La tomo de la cintura y la coloco de costado sobre las mantas, alzándole una pierna la penetro nuevamente acomodando su pecho contra la espalda húmeda. Su brazo serpenteo bajo ella hasta lograr alcanzar sus pechos, tirando del excitado pezón, tocando el valle entre ellos con la punta de los dedos.
Hermione dejo caer la cabeza en el brazo de Harry, ahora sin reprimir ningún gemido, en especial porque los dedos de Harry no la abandonaban. Una de sus manos la estimulaba en medio de las piernas, tocando el clítoris duro y sensible, mientras la otra no abandonaba sus pechos. Era todo tan excitante que si no hubiera sido por su fuerza de voluntad y el deseo de no dejar de sentirse tan completa ya hubiera llegado al clímax mas de dos veces.
Sentía la succión en su hombro y luego el mordisco que le saco un gemido sonoro. El sonido producido por el choque de sus cuerpos ahogaba el repicar de las gotas de lluvia, llenando el ambiente de aire pesado y música ancestral, olor a sexo y a deseo desenfrenado. Bajo la vista hasta donde él se unía a ella provocándole una nueva ola de sensaciones. Dejando que su mano se uniera a la de Harry sobre su intimidad se abandonó a cada sensación con los ojos cerrados. Sentía los mordiscos y jadeos cerca de su oreja, sabía que quedarían marcas. No le importaba, peores marcas tendría que llevar internamente.
-Harry- la voz le salía cortada, fatigada, renuente a cualquier esfuerzo.
-No llores, no llores- Con besos recogió las lágrimas que se deslizaban sobre la mejilla que tenía al alcance de su boca- déjame sentir tu calor- inicio a mover las caderas despacio, casi con solemnidad.
Hermione se alejó de él dejándolo por un momento desconcertado. Apoyo la espalda contra las mantas y lo tiro hacia ella.
-Necesito verte a los ojos, abrázame Harry y no me dejes ir nunca.
Mientras él se colocaba sobre las piernas abiertas para él, dejaba sentir el calor y peso de su cuerpo sobre ella, su miembro duro y urgido por su humedad y fricción se deslizo entre esos pliegues generosos y gloriosos. Hermione lo atrajo a sus labios, clavando las uñas en el hombro mientras dejaba la otra mano sobre el pecho de Harry, sintiendo como el corazón le latía desbocado sobre la palma de la mano. Dejándose llevar por la burbuja de éxtasis, mientras la ambrosía de los labios de Harry la cobijaba con cariño y casi devoción. Cerro los ojos porque sabía que cuando los abriera tendría que levantarse y regresar a su vida. Una donde él no era más que su amigo.
Sintió el desahogo de Harry como el propio, y volvió a subir a esa nube privada donde solo él la había llevado. Por unos segundos todo fue paz nuevamente, por unos segundos ella estaba completa y satisfecha.
Cuando ya ambos habían logrado controlar sus cuerpos luego de los espasmos, siguieron aun sin moverse. Harry sabía que si seguía ahí solo se alargaría el sufrimiento, tomo un último y fuerte respiro para llenarse de valor. Se inclinó sobre ella y le toco la nariz con los labios, un roce que esperaba reconfortante. Se detuvo ahí por un momento mientras se llenaba de ella los sentidos.
Hermione se negó a abrir los ojos, él ya había salido de su interior cuando beso su nariz y por poco no llevo sus manos hasta el trasero de él y lo obligo a penetrar en ella nuevamente, mientras estuviera ahí aun le pertenecía, aún era SU Harry. Pero no lo hizo, no porque fuera una buena mujer que entendía los motivos, la gota cálida que cayó sobre su mejilla cuando Harry aún mantenía los labios contra su nariz fue el motivo. Fue consiente en ese momento que para él todo era igual de doloroso y lo amaba lo suficiente para evitarle seguir sufriendo. Tuvo que tragarse sus propias lágrimas hasta que él se fuera. Cuando Harry despego su cuerpo del de ella, tuvo que dejar caer las manos que lo sujetaban, se quedó ahí tendida en el frio invernadero, escuchado como él recogía la ropa y como con pasos suaves abandono el lugar.
5 años después
Acostada sobre su cama podía aun recordar ese día, el dolor que la inundo las semanas siguientes. Hasta que coincidió con los Potter en la madriguera un domingo cualquiera. Harry le sonrió y eso fue suficiente. Harry le beso la majilla como todo buen amigo y el fuego dentro de ella se expandió desde cada parte de su piel que él había besado. Harry le paso la sal cuando estaban ya en la mesa y el toque de su mano le recordó cada vez que él la sujeto fuerte contra si. Harry le regreso los recuerdos que debía atesorar como se lo había prometido, y supo que ella tenía que hacer lo mismo. 5 años y seguía haciéndolo, 5 años y el mundo era gris cuando él no estaba pero no importaba, tenía la promesa de su piel en la suya. Él era suyo, eso nadie lo cambiaria, ella estaba segura.
N.A: Esperen el epilogo. Gracias a todos por leer, en realidad se les agradece inmensamente. Son el motor de todo esto. GRACIAS
