Siento haber tardado tanto pero estuve con fiebre y regular de salud. PERO HE VUELTO.
Espero que os siga gustando mi FIC! Y simplemente al que no guste pues que no lo lea.
Un beso muy grande para vosotras y un abrazo para vosotros!
LOS PERSONAJES SIEMPRE SON DE J.K
Podemos solucionarlo.- Dijo ella al ver la cara angustiosa del pelirrojo.
Pero si te vas, ¿Cómo podrás estar junto a mí?- Dijo él
Quizás opte por quedarme.- Una mueca de felicidad surgió en el rostro de ambos.
Ron fue demasiado rápido y de improviso la beso, fue un beso tierno y lleno de amor, la amaba, de eso estaba más que seguro, y no se permitiría perderla.- ¿Qué vamos a hacer?- Dijo Ron después de separarse unos centímetros.
Convencer a Harry.- Afirmo ella mientras la cara de Ron se convertía en un poema.- Si Harry viene a vivir conmigo, a la casa, mis padres me dejaran quedarme, fue la condición, pero como yo me negué desde el principio…
Vale, entonces vamos.- Ron hizo aparecer las chispas rojas de nuevo y ambos amigos se aparecieron.
Harry acepto gustosamente y no por que estuviera mal en casa de los Weasly si no por el simple hecho de que no soportaba la idea de ver marchar a su amiga, aparte que en casa de los Weasly era un ocupa, mientras que en casa de los Granger ayudaría económicamente.
Al día siguiente, hubo sorpresas de todos tipos, al señor Granger no le hizo mucha gracia que su hija se quedara allí con Harry tan cerca de Ronald, pero tuvo que aceptar, aunque su disgusto fue mucho peor al enterarse de que su pequeña Hermione era novia, de nada menos que Ronald Weasly. Todos dieron saltos de alegría, sobre todo sus respectivas madres.
¡Oh! Mi Hermione, querida como me alegra que te lo lleves a buen puerto, a ver si contigo se centra, felicidades.- Dijo Molly dándole un gran abrazo.
Ron, ven aquí.- dijo Jane de la misma forma desafiante que lo hacía Hermione, y él involuntariamente hecho un paso atrás, pero la mujer llego a él con un abrazo.- Cuídamela, como si fuera tu hermana, y no hagáis locuras, que la vida es muy larga.
Hermanito ya tienes con quien mojar, a ver si así se te bajan los humos.- Dijo George, que recibió algunas miradas serias de los adultos y otras risas de Harry y Ginny.
Todos los felicitaron, incluso el padre de Hermione le dio un apretón de manos más fuerte de lo normal a Ron. Tanto Ron como Hermione se sentían sumamente avergonzados, todos los miraban, mientras estaban cogidos de la mano, era extraño, sin embargo, una sensación sumamente feliz le recorrió por el cuerpo, cuando sus miradas tímidas se encontraron.
El resto del día con ayuda de los Weasly, Harry se colocó en el cuarto de Hermione haciendo unos pequeños cambios a la decoración y Hermione gracias a la magia cambio el cuarto de sus padres dándole un toque mucho más moderno.
Hei, compi de piso.- Hermione se acercaba hacía el muchacho.- Tus llaves
Gracias.- Respondió con una tímida sonrisa, Hermione de improvisto le abrazó como muchas veces había hecho antes.
A ti.- Dijo Ella separándose de él.- Hay que poner algunas normas, pero eso ya lo hablaremos. Ahora vete con Ginny que te está esperando.- Dijo señalando fuera de la casa
Adiós vuelvo en un rato.- Dijo el Harry saliendo por la puerta hacía el patio.
De repente ella sintió unos brazos alrededor de su cintura, era extraño pensar así sobre él
.-Estamos solos.- sentenció ella mientras se daba la vuelta para abrazarlo con el mismo cariño, y con mucha fuerza.- Lo he pasado muy mal, que vergüenza.- Decía apoyada en su pecho, aún seguía sintiendo vergüenza con él, eran novios, algo completamente nuevo y distinto.
Yo lo pase mal, con tu papa, me miraba como si me fuera a fusilar.- Fueron las primeras palabras de él.- Me gusta mucho esta casa es como un nido, no sé, está lleno de amor, en mi casa es igual, pero no existe tanta tranquilidad, como puede a ver en un nido encima de un árbol, con un pollito, si no hay caos, como en una madriguera con muchas crías.- Él sonrió levemente ante su ocurrencia y ella lo miraba sonrojada.
Entonces definitivamente esta casa se llama El nido.- Dijo ella antes de comenzar un beso lento y calmado, era extraña la sensación, no era igual besar a Ron, que besar a mi novio Ron se sentía tan avergonzada tan tímida. El beso fue subiendo de tono, él tenía las manos en la cintura de ella pero por debajo de su camiseta, el beso se estaba volviendo más rápido y pasional. Ron podía notar la respiración agitada ella y sus pequeños gemidos cuando acariciaba su espalda. Hermione no sabía en qué momento había llegado junto a la pared. Ambos se separaron y se miraron, Ron sabía que no debía ir rápido, y menos llegar a ese punto, por ello, se separó de ella rápidamente como si le hubiera dado un calambrazo.
¿Pasa algo Ron? – Hermione estaba desconcertada ¿habría hecho algo mal? Se estaban besando y de repente no.
No, nada, perdóname, es que, bueno, me he acordado de que debo hacer unas cosas en La Madriguera y mamá debe estar esperándome.- Dijo él muy nervioso.- Bueno me voy, amor.- Dijo acercándose a la agitada Hermione que seguía casi sin aire junto a la pared y le dio un pequeño beso en los labios que ella correspondió.
¿Amor? – Pregunto ella desconcertada.- Me gusta, amor.- Dijo ella con una gran sonrisa, seguía siendo tan extraño, ver a Ron como algo más que un amigo que lo que había pasado momentos antes ya no tenía importancia.- Te quiero.- Dijo ella regándole un beso.
Yo también.- Respondió el.- Me voy, mañana nos vemos ¿vale?
Ya era de noche. Harry ya no dormía con Ron y podía llegar a escuchar el silencio de vez en cuando. Él sabía que debía ir lento con Hermione, aunque ella no se había movido ni lo más mínimo para apartarlo, pero aun así, lento, lento y más que lento, no era un objeto sexual, se repetía Ron en su mente, no quería perderla, la quería.
Ella estaba en la habitación de sus padres, se sentía extraña, dormir allí, estaba demasiado sola, una idea se le cruzo por la mente y se sonrojo ante el pensamiento de compartir cama con Ron, era extraño la reacción de Ron esa misma tarde, intentaba recordar sus pasos pero ella no consiguió saber que había hecho mal. Tenía la necesidad de sentirlo y el se había apartado, quizás fuera verdad lo de su madre, Hermione prefirió no darle mas vueltas, lo quería y eso era lo importante.
2 meses después [12 de septiembre de 1998]
Llevaba media vida esperando a Ron, o por lo menos ella lo veía así, y no habían avanzado nada, ya que siempre que empezaban a avanzar, o la señora Weasly los pillaba o él tenía algo que hacer. Y era curioso o por lo menos así lo pensaba Hermione, que casi nunca Ron quería quedarse a solas con ella en El Nido, y siempre quería estar en La Madriguera dónde sabía perfectamente que podrían ser interrumpidos. Pero bueno, la verdad que para lo que hacían, no se quejaba de los besos de Ron, y menos de sus conversaciones-disputas, que le hacían reír, pero sin embargo, Hermione Granger estaba llegando a su límite, Ron ni si quiera la tocaba, cada vez que un beso se profundizaba un poco, él se separaba corriendo diciendo que tenía algo que hacer y, las pocas veces que ella había conseguido ser algo más pasional, es decir, algún beso con lengua, cosa que le costó mucho empezar a hacer, o algún que otro beso por el cuello llegaba cualquier Weasly a interrumpir, la mayoría de veces la madre de Ron. En una semana sería su cumpleaños y cumpliría 19 años, ya se había independizado, necesitaba trabajo, que lo conseguiría en cuanto hiciera los exámenes en diciembre pero lo que más necesitaba era un hombre, y técnicamente lo tenía, pero este le esquivaba. Quizás Ron no estuviera listo para el sexo, era algunos de los pensamientos de Hermione que nunca había intentado hablar con él. Se sentía estúpida y avergonzada al hablar de ello y siempre solía esquivarlos. Pero ahora sí que se sentía estúpida, tenía a Ron junto a ella, en el cuarto de él y ni si quiera intentaba besarlo.
Ron hacía un sobre esfuerzo para no sobrepasarse con Hermione, llevaba dos encantadores meses juntos, pero a la vez los más torturados. Tenía que resistirse a la tentación que le brindaba su novia evitando situaciones comprometidas, como estar a solas en El nido. Pero sus pensamientos fueron callados al sentir sus labios junto a los de ella, la morena se había sentado a ahorcajadas sobre él y le estaba regalando una cadena de besos desde sus labios hasta el cuello, y volviendo de nuevo a su boca profundizando el beso.
Herm…- Dijo Ginny.- Lo siento, pero Molly nos busca.
Ya voy.- Hermione se quitó automáticamente de encima de Ron, de nuevo había pasado lo mismo.- Dentro de un rato nos vemos amor.- Dándole un pequeño un beso.
Ron, papá quiere que vayas al cobertizo urgente, a Harry también le dijo lo mismos.- Termino por decir Ginny que bajaba las escaleras con Hermione.
Siempre interrupciones.- Dijo Hermione.- No, no es tu culpa tranquila, sino me hubiera parado él.- Termino de decir al ver a Molly con los brazos en jarra esperando al final de las escaleras.
Creo que es hora de la charla, señoritas - Dijo Molly mirándolas a ambas.
Pero...- Iba a reclamar pero no se lo permitió.
Sé que tus padres habrán hablado contigo, pero en el mundo mágico es distinto.- Dijo Molly con una tierna sonrisa hacia Hermione.
Pero mamá, ¿Las dos? – Dijo Ginny demasiado nerviosa.
Sí, mejor tarde que nunca.- Afirmo Molly.- Dejad a Ron, que lo espera tu padre en el cobertizo.- Diciendo esto guiñó un ojo a las chicas.- Cosas de hombres.- Y todas rieron.
Al pasar Ron había rozado la mano de Hermione sonriéndole levemente, pero ella estaba enfrascada en lo que decía su madre, gracias a ella y a su padre le habían salvado de una buena hace cinco minutos.
¡Mierda!- Dijo al entrar y darse un porrazo.- ¿Qué querías "pa"?
Siéntate junto a Harry hijo.- Dijo con suma tranquilidad, demasiada, Harry estaba con cara de terror en el sillón viejo del cobertizo.- Tenemos que tener una conversación de hombres.
Tenemos que hacerlo ¿no?- Dijo Ron con miedo.
Sí, cosas de tu madre, ya sabes.- Dijo Arthur.-Pero, Harry, tranquilo que es solo información no te voy a interrogar. Voy a deciros lo que me dijo Molly y ya está.
AVANCE
Ron, tienes horchata en las venas.- Grito furiosa ella y el la miro extrañado ¿Horchata?
La puerta se cerró de un portazo.- Mujeres.-Murmuró.
Te he oído.- Grito ella mientras bajaba las escaleras.
Maldición.- Dijo él.- ¿El sexto sentido?
No maldigas, Ronald, y no, las mujeres tenemos el oído fino.
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