2 años después.

Las manos le temblaban mientras recogía la maleta de la cinta transportadora. Regresar a casa nunca había sido tan emocionante como ahora. El viaje había sido espectacular, un viaje de auto reconocimiento y porque no reconocerlo a ella misma, un viaje para escapar de lo que había pasado, de las críticas, las miradas rencorosas, los reclamos. Ahora regresaba con la mente libre y relajada, lista para las nuevas decisiones que tendría que tomar.

Camino con paso firme, evitando que el nerviosismo se dejara ver. Tenía motivos por los que estar así de nerviosa, dos meses de viaje por Europa había sido un privilegio que no cualquiera podía permitirse, en especial después del huracán de acontecimientos. Busco a algún miembro de su familia pero parecía que a ninguno le había importado su regreso. Suspiro sonoramente para retener las lágrimas.

-Tía- una voz conocida le hablo desde atrás al mismo tiempo que le sujetaba el hombro.

-Lily- dijo Hermione girándose al reconocer la dulce voz de su sobrina. La chica le sonrió con ese dulce gesto que había heredado de seguro de su abuela paterna porque no lo había visto en ninguno de los padres de la chica.

-Que bien que regresaste- los brazos flacos de Lily se ciñeron a su alrededor y Hermione tuvo que reconocer que le alegraba mucho verla. Había sido una de las pocas personas que no habían cambiado con ella, siempre tan dulce y disponible, con esa hermosa sonrisa lista para alegrar corazones.

-A mi me alegra regresar también ¿Cómo sabias que regresaba hoy?

-Papá- basto ese nombre para que el nervio que la había abordado desde que hacia su maleta en el hotel de Florencia regresara a ella. Era él el único que nunca se olvidaría de ella.

Le sonrió a Lily sin saber que decir. Tomo su maleta evitando ver a los ojos marrones de su sobrina.

-Vamos por un taxi- dijo dándole la espalda.

-No es necesario, tía. Vamos que nos esperan.

Tomo la maleta de Hermione y la arrastro detrás de ella mientras caminaba hacia el paqueo. Hermione tuvo que apresurarse a alcanzarla.

-¿Cómo estuvo el viaje?- pregunto Lily mientras atravesaban la calle.

-Muy bien, creo que es imposible que esas viejas ciudades no te enamoren.

-Me lo imagino- pareció dudar un momento pero luego continuo- ¿No fue un poco solitario?

-Un poco- tuvo que reconocer.

-Esperemos que la próxima vez tengas un acompañante, no es bueno sentirse sola- le sonrió y se detuvo frente al auto gris que Hermione tan bien conocía, mientras Lily acomodaba la maleta dentro del baúl de auto Hermione se quedó clavada a los ojos verdes que le sonrieron desde la parte delantera del mismo.

-Hola, Hermione- la voz era profunda y dulce.

-Harry- no pudo evitar sonreír como lo haría un náufrago cuando visualiza un barco en el horizonte. Los brazo de Harry la envolvieron en una confortable abrazo, y sus brazos se sujetaron al cuello de él como autómatas, mientras reposaba la cabeza en su pecho.

-Bienvenida, tesoro- le dio un beso en la frente y luego la dejo ir. Hermione tuvo que parpadear varias veces antes de recuperar la compostura.

-Gracias por venir por mí- les dijo a ambos Potter cuando ya iban por la carretera.

-Hugo y Rose no podían venir y yo tenía muchas ganas de verte, tía- traduciendo, pensó Hermione, sus hijos no querían verla, aun la culpaban por la separación de matrimonio- y papá se ofreció a traerme.

Lily le sonrió desde el asiento trasero mientras en sus ojos marrones se podía ver un brillo pícaro, como el que tenía casa vez que sabía un secreto que podía poner en dificultades a alguno de sus hermanos o primos. Volvió a ver a Harry para saber que se traía entre manos su hija pero este no dejaba de mirar la carretera delante de él con una desinteresado ceño.

-Tía, ¿Conociste alguna persona interesante en tu viaje?

-Un par- Hermione lo dijo pensando en la posadera que había conocido mientras se quedaba en las afueras de la ciudad de Venecia, el portero del hotel de Ámsterdam que siempre le sonría y le tenia un taxi listo para ella, la guía turística que le había llevado a través de Praga, el dueño del restaurante de tapas en Madrid. Pero al parecer Lily y Harry no pensaron en eso ya que ambos volvieron a verla, ella con interés y ese brillo pícaro mucho más intenso y él con rostro casi ofendido. Se apresuró a contarle a lo que se refería y poco a poco ambos cambiaron sus semblantes.

Después de 15 minutos se detuvieron frente a un edificio de ladrillos marrones y amplios ventanales victorianos en la segunda planta.

-Lily debe asistir a clases de vocalización- dijo Harry cuando Hermione lo interrogo con la mirada. Ella alzo las cejas hacia él, luego miro a Lily y volvió a él- fue el mes pasado que inicio a venir, al parecer mi pequeña bruja tiene talento para la música y se está entrenando para romper corazones con esta.

Lily los observaba fascinada desde el asiento trasero, sin atreverse a mover.

-Si- dijo Harry a otra mirada de Hermione- la traigo yo porque para los demás no es una cosa adecuada que la eduquen muggles.

-Lily, estoy muy feliz por ti- dijo después de un momento Hermione, una mirada de Harry llamo la atención de ella- estoy segura que cantas muy bien, si tu padre lo dice yo le creo- la mano que Harry puso sobre la rodilla flexionada de Hermione la hizo ruborizar instantáneamente.

-Gracias tía. Es mejor que vaya, mi profesor odia la impuntualidad.

-Ni que tú la amaras, pequeño reloj suizo- dijo Harry antes de recibir un beso de ella, y luego un tirón de orejas- te quiero preciosa ¿A qué hora vengo por ti?

-Tú tienes cosas que hacer, Albus quedo de pasar por mi.

Luego se inclinó hacia adelante para plantar otro beso en la mejilla de Hermione. Bajo del auto y cerró la puerta pero en lugar de caminar hacia la entrada del edificio toco la ventanilla de Hermione para que esta la bajara.

-Lo olvida. Papá y mamá están oficialmente separado. Y yo te quiero por sobre todas las cosas, tía. Y quiero que mi padre sea feliz. No tienes que viajar nunca más sola. Bye.

Y como si nada se dio la vuelta y entro al edificio. El silencio en el auto mientras Harry lo ponía en marcha se mantuvo como la niebla por las mañanas de invierno.

-¿Es verdad?- logro decir con esfuerzo.

-Si, tres días antes de que te marcharas.

-¿Porque no me lo dijiste?- se giró para observarlo.

-No hubiera servido de nada, ya habías organizado todo. Además necesitabas alejarte de aquí.

-Tú no puedes saber lo que yo necesitaba- estaba entre aliviada y furiosa.

-Si que lo sé- sonrió de lado y para los ojos de Hermione él seguía siendo el chico de 17 años que le gustaba salirse con la suya.

-Maldito- dijo entre diente cruzándose de brazos.

-Rose y Hugo me visitaron hace algunos días- sujeto el volante con un poco más de fuerza y le dio una mirada rápida a Hermione- no fue para discutir si eso es lo que crees. Educaste bien a esos chicos. Al parecer se dieron cuenta de algunas cosas sobre Ron, sobre el otro hijo que tiene con la secretaria del Ministerio, querían saber si tú lo sabias.

-¿Qué les dijiste?- si que lo sabía, lo supo siempre, no podía culparlo. Ella se había negado a dormir con él por más de seis años.

-Nada, que era mejor si te lo preguntaban a ti. No te culpan.

Ella lo miro sin creerle.

-No lo hacen, Hermione, nunca lo han hecho. Solo se sintieron defraudados cuando pediste el divorcio, ellos creían que todo iba bien y la desilusión fue grande.

-¿Por qué no vinieron hoy si no me culpan?

-Te lo dijo Lily, esta ocupados. Rose tenía que entregar unos documentos en el ministerio irlandés. Hugo tenía practica cerrada con el equipo, dentro de una semana inicia el mundial y a estado todos los días desde el alba hasta el anochecer sobre esa escoba.

-¿Cómo lo sabes?- sintió alivio al saber que sus hijos no la habían olvidado y aun mucho mas alivio el saber que Harry se había mantenido pendiente de ellos.

-Cenamos casi todas las noches desde que te fuiste. Creo que te extrañan demasiado.

Sonrió, sin poder evitarlo, sonrió como tonta. Sus hijos sabían que la única persona que la extrañaría tanto como ellos seria Harry, él era quien mejor la conocía.

-¿Qué decidiste en tu viaje?- Harry detuvo el auto bajo la sombra de unos frondosos árboles, había un parque al otro lado de la calle y varios niños sobre los columpios.

-No necesitaba decidir nada. Sabes lo que siento.

-Pero no lo que piensas.

-No te creo, siempre lo sabes.

-Háblame, Hermione- con los dedos fríos le toma la barbilla y la hizo mirarlo.

-Es todo tan complicado.

-¿Qué es complicado? Ni tu ni yo estamos casados ya.

-Nuestros hijos, jamás aceptaran tal cosa. La comunidad nos atacara sin piedad. Seremos insultados y nuestra vida se llenara de chismes y cotilleos de todos lados.

-Nuestros hijos lo aceptan ¿Qué crees que hacia Lily hoy aquí? ¿Por qué crees que te dijo lo que te dijo?

-Uno y nos faltan cuatro.

-No puedo asegurártelo al 100% pero apostaría a que Rose y Hugo lo saben, desde hace bastante. O por lo menos lo sospechaban, no porque nosotros hiciéramos algo, Merlín sabe que me muero por tocarte como no lo hago desde hace 7 años- los esmeraldas se llenaron de un verde intenso que hicieron vibrar el interior de Hermione- pero es bastante obvio que tu y yo nos complementamos bastante bien y que a través del mar de situaciones difíciles que todo hemos vivido el ultimo año lo único que sigue estable y firme es nuestra amistad y todas esas tonta noches de pizza que tanto amo en tu casa o en la mía con todos nuestros hijos.

-Nunca dejamos de hacerlas.

-Nunca, a pensar de tu divorcio, a pesar de las cosas que se decían de ti, o de Ron. Tú y yo seguimos juntos para ellos, haciéndolos distraerse, olvidarse de los que sucedía fuera de las puertas. Y Albus y James también han expresado su consentimiento, creo que Lily los a amenazado.

Ambos rieron por la tenacidad de la joven Potter.

-Saben lo que pase con Ginny, nuestra casa era un infierno.

-¿Fuimos buenos padres?

-Los mejores.

-¿Tomamos la decisión justa 7 años atrás?

-Por ellos, si.

-¿Ahora?

-Ahora tenemos que pensar en nosotros.

Se quedaron frente a frente, dentro del interior del auto todo el entorno se disolvió. Harry sonrió y acaricio las pecas de su rostro.

-Los chismes, lo que dirán…

-No me importa.

-A mi tampoco. Pero yo no soy quien amaste hace años, mi cuerpo…

-Tu cuerpo es un templo para mi, lo adorare aunque pasen milenios, tu eres igual de deseable que cuando tenias 17.

-¿Las arrugas, el paso de la edad, no te importa?

-¿A ti?

-No.

-A mi tampoco. Hermione, te e soñado en mis brazos miles de noches, e revivido casi todas las noches las veces en que te hice mía y aun así sigo deseándote con la fuerza de un adolescente. No pongas en duda eso. Y te amo, eso jamás he dejado de hacerlo.

-Bésame, Harry. Bésame como prometimos no hacerlo nunca más.

Pero fue ella quien se inclinó hacia sus labios, fue ella quien le recorrió los labios con la lengua y afondo en la boda de Harry. Mientras él se olvidó de esos 7 años de desearla en secreto y le sujeto la cintura hasta colocarla sobre él y recorrerle las piernas. Hermione gimió y dio un salto de sorpresa cuando una mano le sujeto el pecho, y el claxon del auto los hizo detenerse.

-Salvados por tu trasero- dijo Harry sonriendo.

-Mira lo que me haces- se inclinó a besarlo rápidamente antes de volver a sentarse lo más dignamente que pudo en su lugar.

-Te vez fantástica- la sonrisa de medio lado no evito que ella viera el bulto que se formada en su entrepierna.

-Un leve apuro señor Potter- hizo un gesto con la cabeza hacia él y Harry tuvo la decencia de sonrojarse.

-Culpa tuya. Es mejor que vayamos a casa a que te hagas cargo de las consecuencias de tus acciones.

-¿A tu casa o a la mia?

-A la nuestra, Hermione.

Ella sonrió. Si, ahora sería así, después de tantos años por fin podrían llamar las cosas como eran, de ellos. Porque eran un organismo que funcionaba mejor junto, como lo había comprobado en su viaje, nada era lo suficientemente hermoso o espectacular, ninguna aventura era tan emocionante sin Harry a su lado. Lily tenía razón, no viajaría sola nunca más.

-Nuestro- dijo mientras sostenía la mano de Harry entre la suyas. Mano que había tenido que rozar furtivamente durante años, mano que ahora parecía hacerle el amor con solo ese contacto, suspiro al mismo tiempo que le sonreía- Me gusta mucho eso.


N.D: Termine, no puedo creer a donde me llevo esta historia. Si les soy sincera cuando escribo nunca se donde iré a terminar y la idea principal se deforma con cada letra. Pero estoy muy feliz de que les haya gustado, en especial porque como dije no era la intención hacerlo tan dramático jaajaja espero que el poco humor que hubo les haya gustado porque en si la idea era hacer una historia ligera a pesar del tema. Gracias por los comentarios fueron la razón por las que seguí esta historia, el apoyo de todos ustedes no sera jamas subestimado y espero ver sus comentarios ahora que llegamos al final.