Para aclarar: La parte/capitulo siguiente será desde la perspectiva de Robert, el único hijo de "Flaming Iron," que por un problema en el pueblo cambia de planes. "El sin nombre," envió multiples grupos de lobos al pueblo de Aural, para que todos sus habitantes murieran, ¿Sobreviran? Puesto que la guerra apenas dio sus primeros pasos. Y los demás reinos como los pegasos, No tardara en darse cuenta de los ataques en el pueblo... Porque el caos es Discordia. Y la discordia es caos. Y así, lo declaro el rey, "El sin nombre."


Capítulo 2: El renacimiento del caos.


Aural, 10:32 am

Media hora antes de la llegada de la carta.

El potro cumplió 10 años desde su primer encuentro en el pequeño pueblo, cuando se fabricó el mismo su primer espada de trigo y practicaba con ella intentando parecer caballero.

Cada mañana que despertaba miraba el entrenamiento de guerreros utilizando espadas contra espantapájaros puestos como enemigos, era una cosa que no se veía muy seguido en el pueblo, en especial en un potro como él.

Su abuelo picaba rocas y otros minerales, para sacar materiales. Por las noches, cuando cenaban en la casa, el pequeño potro escuchaba atentamente las historias que contaba su abuelo sobre las demás razas, él decía que las ayudas de las otras fronteras eran innecesarias, debido a que ellos podían picar roca y sacar minerales por si solos, solo que costaba más trabajo y por supuesto cansancio.

Tres veces a la semana venían Pegasos e Unicornios a recolectar comida, y continuar con sus aburridas vidas, al menos el joven Robert lo veía de esa manera. Su sueño como el de muchos jóvenes era ser caballero y participar en un mando, en una guerra.

No era el sueño más original del mundo, pero lo resguardaba con honor y orgullo. Por el momento su vida era con las rocas, picando rocas hasta que un asar del destino le decida cambiar. La idea de picar uno a otro día rocas era suficientemente aburrida.

Una que otra vez veía por su ventana de la segunda planta como guerreros salían de la puerta y se dirigían a las fauces del temeroso bosque, suspirando a través de ella, pensando lo maravilloso que sería haya afuera.

Su abuelo una vez le conto sobre las guerras, eran sombrías y duraban meses o hasta años. Moría mucha gente, y la mitad de un escuadrón completo de Unicornios solamente sobrevivían los fuertes de corazón los otros morían ante los escases de comida, la sangre se podía oler aun a kilómetros de distancia, y el sonido de los otros siendo masacrados era repugnante, y sofisticado de soportar.

Eso le contaba el abuelo al pequeño potro que parecía aun no entender ni una sola palabra de lo antes dicho, el viejo semental de barba blanca y poco pelo de enfrente, soltó una carcajada, luego le sacudió el cabello al potro y se retiró levantándose y retirándose de la silla, trotando lentamente hacia su habitación. El potro se quedó sentado en la silla mirando su vaso vacío, con firmeza, "Por la mañana cazare."

La mañana fue bien recibida por el ardiente sol. El potro se levantó de la cama, con el mayor animo posible sosteniendo una sonrisa de oreja a oreja, luego salió de su habitación y bajo las escaleras con rapidez, entrando en el amplio comedor. Tomo un trozo de pan que se mantenía sobre la mesa y salió por la puerta principal de la casa. Por los alrededores se podrían encontrar gran variedad de comerciantes ofreciendo sus típicas mercancías como comidas y ropa.

Uno de ellos parecía ser herrero, por lo cual se acercó a él con cautela y le miro por un minuto la cara. El unicornio herrero no le presto ni la suma atención, se mantenía ocupado mientras que de su cuerno utilizaba magia golpeando la espada con un martillo levitado con la punta enrojecida, el sonido del metal era insoportable e inquietante.

Dejo la espada en una mesa de madera y se acercó de nuevo al mostrador, notando al potro intentando saltar para que lo pudiera observar. El herrero de ojos verdes, melena café y piel blanca como la nieve, frunció el entrecejo en un plan dudoso, luego pregunto:

–¿Necesitas algo? –Una espada.

El herrero contuvo las ganas de reír y cambio a seriedad, pero con un tono burlón le pregunto:

–Para, ¿cortar un pastel o una papa? –rio entre dientes y después fue alertado por el sonido de las acampanadas de la iglesia sonar.

–Son lobos del centro, defiendan las puertas y no permitan que entren adentro –gritaba un semental parado en la cima de un par de cajas colocadas como escaleras para que le pudieran escuchar.

Los gritos de las yeguas comenzaron a escucharse por todos lados, entrando a refugiarse dentro de sus casas, Robert aun confundido y sin entender la situación intento correr hacia su casa a más de 200 metros donde se encontraba.

No sabía mucho de los lobos, solo su padre le contaba que eran una de las razas más peligrosas del bosque, después de otros tipos, que no le pudo mencionar.

El sonido de las campanas se detuvo, solo se podía escuchar como los lobos exigían entrar por la puerta empujándola con fuerza, no paso mucho tiempo cuando lograron entrar, los guardias salieron en filas de la iglesia a detener a los lobos, pero era demasiado tarde, uno de ellos había abierto la boca cercas del cuello de Robert, que se mantenía de espaldas sin notar el gran lobo detrás suyo, el lobo empleo la mayor fuerza para cerrar la boca, Robert solo escucho el escalofriante sonido del hueso romperse como una ramita y de sangre olerse en ese instante. Luego, solo oscuridad...


¿Robert está vivo? ¿Cómo reaccionara Iron ante la noticia? Continuara...