La primera semana de clases para Hermione fue muy estresante, a pesar de que no estaba saturada de materias, en cada una le habían dejado mucho trabajo y aparte de eso, McGonagall les explicó a Anthony y a ella, todos los deberes que tienen como Premios Anuales y entre esos esta, por ejemplo, organizar los horarios y días de los patrullajes nocturnos de los prefectos de todo el año. También todas las decisiones que tomen tienen que ser apoyadas por los prefectos por ello se efectuará una junta ese fin de semana y ya tienen que estar al menos diez actividades organizadas.
Harry, Ron y Ginny la presionaban con que haga de una vez los horarios para los entrenamientos de quidditch, afortunadamente Anthony se ocuparía de ello después de decirle: "Creo que no tienes consideración ni por tu propio equipo". Hermione no entendió bien a lo que se refería pero no le importo ya que le interesaba más su ensayo de Defensa contra las Artes Oscuras.
Pero el peor día para ella fue el viernes, estaba entusiasmada por llegar a la clase de su asignatura favorita: Aritmancia y cuando entró, se encontró con una grata sorpresa, Draco Malfoy sentado en uno de los pupitres esperando a que comenzará la clase. La sonrisa se le borró conforme avanzaba hacia su asiento. De hecho todos se sorprendieron de su presencia, el año anterior no había asistido a esa clase.
–¡Buenos días! -Saludó la profesora Vector cuando entró.- ¡Oh, vaya! Me alegro de ver caras nuevas.
Hermione comprendía porque lo decía y es que sólo eran diez alumnos en su clase, el hecho de que haya un Slytherin la ha de emocionar. De hecho, Hermione y Draco son los únicos de diferente casa mientras que los demás pertenecen a Ravenclaw.
-Antes de comenzar, quiero que junten sus bancas así como están las filas. De por si somos pocos y ahora separados se ve aún más pequeño el grupo -dijo mientras sacaba algunos libros.
"Sólo a mi se me ocurre sentarme junto a él" pensó Hermione con amargura al voltear a su lado izquierdo para ver a Draco que tenía la misma expresión que ella: disgusto.
-¿Qué esperan? No me hagan perder tiempo -los regaño la profesora al ver que ninguno de los dos se movía para juntar sus bancas.
Draco a regañadientes comenzó a moverse, "Era obvio que siendo el lugar de hasta el frente Granger lo ocuparía" pensó con amargura. Cuando terminaron de acomodar sus cosas, aún así quedaban varios centímetros separados del uno al otro.
La profesora Vector comenzó a explicar lo que harían en la clase, que lo tomaría como un ejercicio de cuanto habían trabajado en el verano respecto a su materia. Después repartió algunos libritos que les servirían como guía, lo malo era que sólo tenía cinco por lo tanto tenían que compartirlo.
–No quiero que te ilusiones, Granger -dijo Draco con amargura en cuanto agarró el librito y comenzaba a ojearlo.
–Quisieras, Malfoy. Es más lamento desilusionarte pero no figuras en mis pensamientos -contestó Hermione sacando la pluma y tintero.
–¿Acaso es Weasley? -preguntó burlonamente
–Yo pensé que no estabas interesado -le contestó con el mismo tono
–Por tu expresión concluyo que no es él -dijo ignorando lo que había dicho Hermione, entonces comenzó a reírse descaradamente, varios compañeros voltearon a mirarlo.- ¿Es la cara rajada?
Hermione no pudo evitar ruborizarse, en el momento en que Draco iba a burlarse de sus patéticos sentimientos, la profesora Vector le llamó la atención. Hermione agradeció internamente aquello, no pensaba soportar como él se burla de ella. Mientras esperaba que la maestra terminará de explicar algunas cuestiones de tablas y fracciones, se dejó sumir en sus pensamientos pensando ¿desde hace qué Harry empezó a interesarle más que un amigo?
–Ya pueden empezar -anunció la profesora Vector y todos empezaron a trabajar en sus pergaminos.
Draco obviamente no desaprovecharía la oportunidad para burlarse de ella, esbozo una sonrisa maliciosa.
–Con qué te gustan los héroes marginados… -susurró Draco sólo para que Hermione lo escuchará
–Claro que no, prefiero otra clase de hombres -mintió ya que no quería que Draco anduviera con medio Slytherin contándoles que le gusta Harry.
–¡Vaya! Al parecer eres algo exigente, Granger pero tendrás que conformarte con alguien tan patético y pobre como Weasley o tan victima y débil como Potter ya que la mayoría preferimos no enrolarse con una sangre sucia -agregó con suma frialdad en la voz.
"Ignóralo… no debería hacerte sentir mal. Ignóralo" pensó Hermione tratando de que no le afectaran las palabras de Draco pero no dio resultado, se sintió inmediatamente como una basura pero tan siquiera logró que él no se diera cuenta de ello.
Entonces recordó la promesa que se había hecho así misma respecto a Draco así que adaptando una actitud intimidante, le dijo:
–Malfoy, algún día tendrás que tragarte cada una de tus palabras -comenzó mirándolo con odio y decidió arriesgarse un poco más.- Es más, la guerra aún no acaba… cuando capturemos a tus padres veremos si aún tienes esa cara de estúpido arrogante.
Jamás Hermione lo había insultado o amenazado de esa forma, ni siquiera en tercero que recibió un golpe de ella. Nunca había visto ese brillo peligroso en sus ojos, de hecho disfrutaba ver como los comentarios que le decía antes hacían llorarla pero esta vez fue diferente, ya lo había notado desde el año pasado: Hermione se volvió más fuerte y ahora se atrevía a desafiarlo… por ahora lo dejaría así, ya habrá tiempo para vengarse.
Por unos segundos no apartaron sus miradas, ambos cargados de odio. Era una batalla que ninguno tenía la intensión de perder, Draco cada vez estaba más impresionado del cambio de Hermione y ella pensaba que siempre considero que uno de los atractivos de Draco era sus ojos grises, lastima que siempre están fríos de sentimientos algunos que no fuera odio.
–¡Ustedes dos, trabajen! -exclamó la voz de la profesora Vector, obligando a ambos bajar la mirada al mismo tiempo hacia sus pergaminos.
Por ahora se considera un empate…
El sábado por la mañana, después de desayunar en el Gran Comedor, Harry caminó presuroso hacia la sala común de Gryffindor con la esperanza de encontrarla allí y evitar inventar excusas después sobre su comportamiento. Para su suerte la encontró sentada con el ceño fruncido mirando con atención el pergamino que tenía delante de ella.
Mientras caminaba hacia ella, comenzó a sentirse estúpido ya que era irónico el hecho de que puede combatir contra cien dementores pero le da nervios tener que contarle "aquello" a su amiga.
–Hola, ¿puedo hablar un momento contigo? -preguntó tratando de sonar indiferente.
–Claro Harry, ¿qué pasa? -respondió Ginny con una sonrisa.
–Preferiría que fuera en otro lugar, no quiero que haya personas que escuchen lo que no deben -dijo Harry resaltando en voz alta lo último.
Se había dado cuenta de un grupo de chicas que los miraba muy curiosas y estaba seguro que tratarían de escuchar cualquier cosa. Ginny que también se dio cuenta, acepto ir a otro lugar. Ambos salieron por el retrato de la Dama Gorda dejando atrás el grupo de alumnos que reía y platicaba sobre las clases, caminaron en silencio durante un rato hasta que Harry se detuvo en un pasillo desierto.
–¿Ya me dirás qué sucede? -le preguntó Ginny para animarlo hablar.
–Lo que pasa es que necesito tu ayuda y te agradecería mucho si aceptarás -dijo Harry mirándola con una sonrisa tímida.
Ginny lo animó con una sonrisa, sabe que esta dispuesta ayudarlo en lo que sea.
–Le diré a Hermione todo lo que siento por ella -dijo Harry emocionado por la idea, de hecho desde que se dio cuenta sobre sus sentimientos hacia ella no ha tenido duda alguna que le impida decírselo. Y este año esta dispuesto a decírselo.
"Lo sabía…" pensó Ginny y se dio cuenta que su madre durante todo el verano le había dicho la razón acerca de Harry, lo mejor es que ya sea hora de rendirse con respecto a él. Ginny le dedicó una gran sonrisa.
–¿Es en serio? -Preguntó emocionada, Harry sólo asintió empezando a contagiarse de la emoción de Ginny.- ¡Es fantástico! Claro que te ayudaré.
–Gracias, Ginny.
–Pero antes, cuéntame como fue que empezaron tus sentimientos hacia ella -dijo Ginny al tiempo en que lo sujeto del brazo.
Empezaron a caminar de regresó a la sala común, Harry se alegró que ella fuera muy diferente a su hermano quien lo había atacado con miles de preguntas e incluso termino amenazado cuando le contó.
–Espera un momento, ¿mi hermano no esta… -preguntó Ginny preocupada.
Harry supo enseguida lo que quería decir, él mismo había tenido esa duda desde el principio pero estaba equivocado.
–No te preocupes, Ron no esta enamorado de Hermione -le contestó tranquilo.
Ginny sonrió aliviada, siguieron caminando agarrados del brazo mientras ella le decía algunas ideas y consejos acerca de Hermione, entonces la puerta de un aula se abrió de golpe saliendo de allí Hermione riendo, con un montón de papeles en las manos, detrás salía Anthony riendo con ella y un Ron algo malhumorado.
Poco a poco también salieron los demás prefectos y todos tenían una cara de cansancio, entre ellos Draco se veía igual malhumorado, ignoro inclusive a los de su casa y se fue por su lado, incluso Hermione y Anthony no se dieron cuenta de la presencia de Harry y Ginny y se fueron muy divertidos de allí ignorando a los demás. Antes de que se perdieran por el pasillo, Harry vio como Anthony la abrazaba por el hombro mientras le decía algo en el oído y una vez más se reían.
–¡Tres horas encerrados! Ha sido fatal, ahora ya no es tan divertido ser prefecto -se quejó Ron alcanzando a su hermana y Harry.
–¡Qué envidia! –dijo sarcástica Ginny
–Si, que envidia… -contestó Harry que no dejaba de mirar por el lugar donde había desaparecido Hermione siendo abrazado por Anthony.
–¿Y a ti qué te pasa? -le preguntó Ron al ver a su amigo muy serio.
–Nada, estoy bien -respondió algo cortante, Ginny y Ron intercambiaron una mirada confundidos.- Vayamos a la sala común
No entendía que pasaba, pero de pronto al ver a ellos dos juntos sintió un terrible enojo y las ganas de echarle una maldición a Anthony, nunca había sentido algo así. Pero lo peor no era eso, sino la sensación que le producía al imaginarse lo que estarían haciendo después de ver como él la abrazaba y ella le respondía con una sonrisa… que tonto fue al creer que sería fácil…
Siento muchisimo la demora, la universidad me tenía realmente muy ocupada casi las 24 hrs del día y luego mi computadora se echó a perder haciendo que perdiera muchos de mis documentos por lo que tampoco he podido actualizar Crónicas de un Amor Prohibido. Les dejó este capitulo es algo corto pero espero mañana poder subir el tercero.
Muchas gracias por leer, besos.
