El lunes por la mañana, Hermione, Ron y Harry bajaron a desayunar al gran comedor, hablaban acerca de que pronto comenzarían los entrenamientos para quidditch, al parecer todo el día hablarían de ello. Hermione presentía que para el final del día ya estaría harta del tema y es que no compartía aquella pasión por el deporte como sus amigos.

Hermione se sentó junto a Harry como últimamente lo ha hecho, mientras que Ron tomo asiento enfrente de ellos, por suerte Neville llegó a los pocos minutos y de esa manera ella tuvo con quien platicar de algo más que no fuera quidditch.

–Sabes… me encantaría ser profesor de Herbología –dijo Neville entusiasmado.

–Neville, me lo has dicho muchísimas veces –le respondió Hermione sonriendo.– Y ya te dije que serás un buen profesor.

–Gracias… -respondió avergonzado.

Mientras le daba un trago a su jugo de calabaza, miró hacia la mesa de Slytherin y pudo visualizar a Draco platicando amenamente con una estudiante de quinto año de cabello negro. Entonces se acordó de la pequeña apuesta que tenían que pensándolo bien, resulta ser una ridiculez, "¿Cómo hará Malfoy para ganar?" pensó curiosa, lo único que sabía es que él no jugaría limpio pero había algo que la emocionaba.

Sin embargo se equivoco, durante el día no paso absolutamente nada a pesar de que compartían la clase de Aritmancia y Defensa contra las Artes Oscuras, ni siquiera se miraron e incluso durante en el castigo solo intercambiaron una que otra vez algunas palabras y sólo era para terminar de acomodar papeles, que ese mismo día terminaron.

Los siguientes dos días fueron exactamente iguales, Draco no hacia nada por ganar la apuesta, de hecho cada vez que se cruzaban por los pasillos él hacia un comentario como: "Por eso apesta, ahí va la sangre sucia". Logrando solamente provocar a Harry y Ron. Y durante el castigo cada uno se concentró en hacer sus ejercicios de Aritmancia, para luego irse por su camino sin siquiera cruzar palabra o mirada alguna.

Ya el jueves, durante la clase de pociones, Hermione decidió tomar la iniciativa y disimulando que iba por algunos ingredientes, discretamente deposito una nota en la mesa de Draco que decía:

"¿Por qué no de una vez te das por vencido?"

Mientras ella regresaba a concentrarse en cortar perfectamente unos tallos de una planta color azul, llegó su respuesta:

"¿Ansiosa Granger? Todo a su tiempo… ¿acaso McGonagall no te ha dicho algo?"

Hermione volteo a mirarlo y él le sonrió divertido, "decirme ¿qué?" pensó intrigada.

–Les queda 20 minutos –anunció el profesor Slughorn, Hermione dejó de pensar en lo que escribió Draco y se enfoco en terminar su poción.

Cuando terminó la clase, Harry, Ron y Hermione fueron los primeros en salir del aula ya que Ron los presionaba para llegar rápidamente a almorzar al Gran Comedor. En cuanto llegaron, Hermione se dio cuenta que también tenía una terrible hambre y justamente cuando comenzó a servirse unos emparedados, una voz la llamó.

–Srita. Granger, necesito hablar con usted –dijo la profesora McGonagall quien se veía algo apurada.

Sin siquiera probar un bocado, Hermione se despidió con un "al rato nos vemos" y siguió a la profesora McGonagall fuera del Gran Comedor.

–Tengo algo importante que informarte, es sobre el Sr. Goldstein. Verá ayer en la noche fue encontrado inconsciente cerca de su sala común… él esta bien –aseguró al ver el rostro espantado de Hermione.– Pomfrey cree que es sólo por falta de sueño y alimento, bueno el punto es que estará varios días en la enfermería.

Hermione se alivió en cuanto dijo que Anthony esta bien, entonces recordó algo muy importante.

–Pero profesora, la próxima semana son las asesorías.

–Lo sé, es otra cosa que quería decirle. A falta de tu compañero el Sr. Malfoy lo reemplazara hasta que se recupere.

"Con que era esto a lo que se refería Malfoy" pensó Hermione sintiéndose totalmente desanimada, aunque después de los últimos acontecimientos aquello más o menos se lo esperaba.

–Lo sé Srita. Granger –dijo la profesora al ver su expresión.– Ya hablé de ello con el profesor Snape que espero que haya entendido… lo demás lo dejó en sus manos.

Y sin la oportunidad de que su alumna dijera algo, McGonagall regreso al Gran Comedor.

Después de almorzar e informarles a Harry y Ron lo sucedido -se mostraron bastante inquietos por el reemplazo de Anthony-, Hermione decidió ir a la enfermería a visitar a Anthony. A pesar de que la profesora McGonagall le aseguró que él ya se encontraba bien, todavía hay algo que la preocupaba porque Anthony no es de las personas que descuidan su salud, de hecho es todo lo contrario. "Algo no concuerda" pensó Hermione en cuanto entró a la enfermería.

Anthony era el único paciente en la enfermería, esbozo una gran sonrisa en cuanto la vio entrar. Sinceramente se veía extremadamente aburrido de estar ahí solo.

–¡Hermione! –exclamó, sin duda se ve muy pálido y tenía unas marcas lilas debajo de sus ojos pero aún así no perdía esa alegría.

–¿Cómo sigues? –preguntó Hermione mientras se sentaba en la cama junto a él.

Anthony volvió a recostarse y suspiró.

–Toda la mañana me he sentido demasiado débil…

–La profesora McGonagall me dijo que te encontraron inconsciente cerca de tu sala común.

–Sinceramente no recuerdo eso, iba hacia allá después de estar con una chica… de ahí cuando desperté ya estaba acá.

–Que extraño.

–Lo sé, siento haberte dejado sola para las asesorías, me dijeron que Malfoy me reemplazaría.

–¡Ni me lo recuerdes!

Anthony rió pero cuando Hermione lo fulmino con la mirada se disculpó y le cambio el tema. De alguna manera es muy fácil hablar con él, Hermione se sentía cómoda a su lado. Para cuando la risa de los dos sacó de quicio a Madame Pomfrey, había pasado alrededor de una hora, termino sacando a la castaña de la enfermería no sin antes prometer que más tarde regresaría.


Esa misma tarde, cuando Hermione y Draco estaban haciendo los ejercicios de Aritmancia durante el castigo, Hermione pensó de una vez dejar algunas cosas claras así que lo interrumpió.

–Malfoy, ya sabes que tenemos que organizar las asesorías ¿verdad?

Draco despegó su vista de su pergamino para mirar confuso a Hermione.

–¿Asesorías?

"No puedo creerlo" pensó Hermione, creía que el profesor Snape le había mencionado algo de eso.

–Si, es para ayudar a los niños de primer año y se llevará a cabo el próximo fin de semana.

–¿Nosotros tenemos que dársela? Pero eso es trabajo de los profesores no nuestro –repuso Draco indignado.

–Tampoco nos están pidiendo que les enseñemos todo, sólo hay que ayudarlos con aquello que les cueste trabajo.

–¿Podemos utilizar a los prefectos?

–¿Acaso siempre tienes que utilizar a los demás? –preguntó Hermione ofendida.

–Claro que no, además ellos son los que aceptan hacer lo que les pida. Bien pueden tener la opción de simplemente no hacerlo –aclaró Draco adoptando esa expresión de arrogancia.

–¿Y tu les das esa opción?

–Bueno, ese es un punto totalmente diferente –dijo Draco indiferente.

Hermione lo fulminó con la mirada, en verdad nunca había conocido alguien tan… arrogante y engreído, ¿por qué siempre tiene que verlo con utilizar en lugar de ayudar? "Que ser tan detestable" pensó Hermione.

–Bueno el caso es que tenemos que organizarlo –continuo con el tema de las asesorías.– ¿Puedes mañana?

–Si, después del almuerzo.

–En la biblioteca.

Aquello fue lo único que dijeron durante las dos horas, al final sin siquiera un adiós, cada uno se fue por su camino.


Cuando regresó a la sala común de Slytherin, una chica de cabello negro que en este momento ya no se acordaba de su nombre, la estaba esperando. Le sonrió y se dirigió hacia ella.

–Todo salió a la perfección… –le informó la chica con una mirada peligrosa en los ojos.

–Lo sé, hiciste un buen trabajo. El premio anual esta en la enfermería y allí permanecerá por algunos días –respondió Draco

–Pero no me has dicho ¿para qué fue todo eso? –preguntó curiosa la chica, al momento que se acercaba a Draco.

–Es algo que no te incumbe, tendrás tu recompensa pero sólo eso –le contestó fríamente Draco.

La chica ignoró totalmente el modo en que le contestó, porque estaba más ocupada pensando en la recompensa que tendría por el buen trabajo que hizo.

–¿Puedo cobrarla ahora? –le preguntó con una sonrisa traviesa en el rostro.

A Draco no le importaba en absoluto, así que la sujeto del brazo y la llevó directamente a su habitación… total una chica más.

Al día siguiente, después del almuerzo sin ganas se dirigió a la biblioteca donde se encontraría con Granger para organizar unas tontas asesorías para los niños de primero. Estaba reflexionado lo que había ocurrido apenas, hizo que Goldstein fuera a la enfermería sinceramente aquello no estaba en sus planes y sólo fue un impulso lo que lo llevó a hablarle aquella chica de quinto año. ¿Todo para ganar una tonta apuesta?

Cuando llegó a la biblioteca, rápidamente localizó a Hermione quien estaba muy entretenida leyendo un libro, "luego dice que no es la rata de la biblioteca" pensó Draco divertido. Se sentó frente a ella y al parecer aún no notaba su presencia, la observó durante algunos instantes, nunca había notado que su cabello bajo la luz del sol adoptaba un tono dorado.

–Granger, sé que tu te la vives aquí pero yo no… –en cuanto comenzó hablar, Granger pego un grito ahogado del susto.– Así que terminemos con esto.

–¡Malfoy! No te había escuchado llegar… –dijo Granger mientras marcaba la página y cerraba el libro.

–¿Entonces cuál es tu gran plan? –preguntó Draco ignorando el comentario anterior y recargándose en el respaldo de la silla.

Durante la siguiente hora se la pasaron organizando lo que seria las asesorías, primero empezarían con encantamientos y transformaciones, de ahí seguiría pociones y herbología. La verdad no era complicado, sólo había que ayudarlos en lo básico como el movimiento de varita al utilizar un hechizo o saber distinguir bien los ingredientes uno del otro, lo único malo era que sólo son ellos dos porque no podían pedirles ayuda a los prefectos por lo que sería un problema tener que mantener el orden de 60 estudiantes.

El próximo fin sólo será para Gryffindor y Slytherin, el siguiente fin terminarían con Ravenclaw y Hufflepuff.

–Ahora, ¿cómo mantendremos a 60 niños en orden y silencio? –preguntó Hermione.

Draco se quedó pensando en ello, tenía recargados ambos codos en la mesa y con una mano sujetaba su mentón dando un aspecto más pensativo. Tenía la mirada fija en la ventana y estaba consciente de que Granger lo veía con curiosidad, justamente cuando iba hablar, una chica de un año menor que él se acerco.

–Draco… –saludó tenía una voz muy irritante y en cuanto él poso su mirada en ella soltó una risita tonta.– Sabes, puedes sentarte en nuestra mesa… tenemos una silla vacía y no tienes porque estar acá con… la sangre sucia.

Señaló a Granger con un gesto de desagrado, por un momento aquel gesto hizo que se enojará y miró a su compañera de reojo quien estaba algo roja. Por lo general sus fans -como él las llamaba-, no lo molestaban con sus comentarios o reacciones, pero esto era diferente y no sabía por qué.

–Vete de aquí, esto es asunto de premios anuales –le contestó fríamente Draco, con una mirada asesina.

La chica lo miró sorprendido y estuvo a punto de decir algo pero Draco la interrumpió:

–¡Largo! –exclamó enojado.

Miró a la chica con suma frialdad, ella esbozo una sonrisa y se fue hacia su mesa con sus demás amigas. Draco vio de reojo que Granger lo miraba sorprendida pero aún así no se atrevió a mirarla, tenía que ordenar unas cosas en su cabeza antes de poder responder: ¿por qué se había enfadado tanto?

–¿Por qué miras de aquella forma a las personas? Tienes una mirada sumamente fría y una expresión de indiferencia –comenzó a decir Granger, Draco la miró un poco sorprendido por aquello.

–Así soy. Consigo mucho con esta expresión… –fue lo único que pudo responder Draco.

–Veamos… –dijo Granger

Draco la veía curioso, entonces ella comenzó a imitarlo, se coloco en la misma pose que él: se recargo en la mesa y puso ambos codos sobre ella, con una mano sujeto su mentón para parecer como pensativa para luego mirarlo e intentar adoptar esa expresión de suma frialdad como él lo hacia. Lo único que logró fue parecer una niña pequeña haciendo un berrinche, Draco al ver su intento esbozó una gran sonrisa sin poder evitarlo.

–Con ello conseguirías mucho más –dijo Granger esbozando una sonrisa tímida. Y ambos se miraron sonriendo…

Draco de pronto se puso serio, ¿acaso acaba de conseguir arrancarle una sonrisa? Podía contar con una mano las personas que habían logrado aquello. Al parecer, Granger se dio cuenta de algo similar porque inmediatamente se puso nerviosa.

–Yo creo que ya terminamos, tengo que irme… –se despidió y agarrando sus cosas se fue de allí.

Draco miraba el asiento vacío frente a él preguntándose ¿qué había sido eso? ¿Qué significaba aquello? Al parecer cada vez que estaba con ella, se presentaba algo nuevo y totalmente desconocido que siempre lo dejaba pensando. "Y todavía falta…" pensó contando la última semana de castigos que faltaba, los próximos dos fines de semana y lo que quedaría del mes de octubre… para sorprenderse aún más o más bien para que Granger terminará de sorprenderlo.


Hola,

aqui les traigo un nuevo capitulo, perdón por la tardanza. Bueno, poco a poco la historia comienza a tener rumbo, espero les haya gustado.

Muchísimas gracias por leer, por sus favoritos y por sus comentarios. Espero actualizar la próxima semana antes de mis finales.

Besos