Caminaba muy deprisa por no decir que casi corría, se encontraba en alguna parte del castillo que no se le hacía conocido pero aquello no le alarmaba en lo absoluto, buscaba algo pero no sabía con exactitud qué. Los rayos del sol entraban con fuerza por los ventanales del pasillo pero aún así sentía una especie de frío que la ponía nerviosa conforme seguía caminando aquella sensación se volvió en ansiedad.

Comenzó a asomarse en cada una de las puertas, se le estaba haciendo eterno el tiempo desperdiciado y cada vez que veía un aula vacía un nudo en la garganta se le estaba formando. Cuando llegó a la penúltima puerta, fue cuando escucho unos pasos detrás de ella, volteo rápidamente y la ansiedad terminó.

Al mirarlo, una oleada de calor le llenó el cuerpo… él la miró con una gran sonrisa en el rostro y le tendió la mano… sus ojos grises tenían un brillo especial y no había ninguna frialdad en ellos.

Aún tenemos una oportunidad…–dijo Draco sabiendo que tenía razón.

Hermione despertó de golpe con una sensación rara en el pecho, "¿Qué rayos había sido eso?" se pregunto mientras se incorporaba lentamente recuperandose aún de las sensaciones tan vividas del sueño. Rápidamente buscó en su cabeza una explicación analizando lo que había ocurrido en el sueño pero no le encontraba ningún sentido a ello, por un momento creyó que podría ser una premonición descartandolo casi enseguida ya que ella nunca había creído en tales cosas.

"¡Ya basta de pensar en él!" se reprimió así misma, y es que durante el fin de semana aunque lo evitaba de alguna forma volvía a recordar la forma en que le había sonreído Malfoy en la biblioteca y sobretodo el cosquilleo que sintió, lo cual fue como una alerta para indicar que tenía que alejarse de él lo antes posible.

Miró su reloj y aún le quedaba una hora más de sueño, pero sabiendo que aquello seria imposible, se levantó de la cama y fue a darse una ducha caliente. Ser Premio Anual tenía muchísimas ventajas y una de las favoritas de Hermione es que puede usar el baño por el tiempo que quiera sin la molestia de sus compañeras para que se apurase. Cuando salió del baño, el sueño dejo de tenerle importancia y sólo le preocupaba ver como se peinaría ese día, al final se decidió por una media coleta.

Después de convencerse de verse bien, bajo a la sala común a leer un rato mientras sus amigos bajaban pero no pasaron ni diez minutos que su estomago le exigía algo de comida y como era obvio que todavía tardarían sus amigos, decidió adelantarse.

Al llegar al gran comedor se dio cuenta de lo temprano que aún era, apenas había un puñado de alumnos por cada mesa y algunos se apresuraban en terminar los deberes antes de la primera clase. Se sentó cómodamente y su estomago gruño al ver los platos llenos de fruta fresca junto con el pan tostado, la mermelada, el tocino y los huevos fritos.

No tardó en servirse un poco de todo y por un momento le llegó la imagen de Ron cuando esta hambriento y devora todo lo que tiene en frente, sonrió al recordarlo y fue cuando sintió una mirada en ella. Levantó la mirada y no necesitó buscar porque de inmediato supo de quien provenía, Draco la miraba desde la mesa de Slytherin… no recordaba que él la haya mirada de esa forma tan penetrante y enseguida enarcó una ceja haciendo que Hermione se ruborizará. Entonces alrededor de cuatro chicas de sexto año de su misma casa, fueron a rodearlo mientras reían tontamente y más de una se ruborizó cuando Draco les hablaba o sonreía.

"Por Merlin, qué patéticas… además ¿qué tanto le ven?" pensó Hermione observándolas y luego a él, esta bien, no podría negar que si es atractivo, es alto y tiene el cuerpo lo suficientemente atlético además de que sus ojos grises sin duda te atrapan y qué decir cuando sonríe… sobretodo de la manera en que lo hizo el viernes en la biblioteca, de ahí los pensamientos de Hermione se desviaron a los labios del rubio…

–¡Hermione! –alguien la sacó de golpe de su ensoñación, era Harry.

Agradeció internamente a Harry por despertarla de sus pensamientos, las cosas estaban tomando un rumbo incorrecto.

–Veo que no eres la única que madrugo un poco –dijo Harry mientras se sentaba a su lado.

Hermione no pudo reprimir una sonrisa.

–Culpa de una pesadilla –respondió la castaña mientras terminaba de untar mermelada de zarzamora a su pan tostado.

–Suele pasar –contestó Harry sin especificar a que se refería.

Ambos se miraron, había algo de complicidad en sus ojos y la forma en que se sonrieron después, más de uno diría que hay algo entre ellos… gesto que no paso desapercibido por Draco quien sin saber por qué sintió unas tremendas ganas de golpear a Harry.


Durante la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, Draco observaba a Harry y Hermione, aún no se le pasaban esas ganas de golpearlo sobretodo cuando ella le sonreía o se quedaban muy juntos. Pansy sabe que algo sucede, no por nada Draco ha estado toda la mañana de mal humor y por más que trataba de sacarle información del por qué estaba de ese humor, sólo recibía desprecios de él.

En cuanto sonó el timbre, todos apresuradamente guardaron sus cosas, antes de que el profesor dejará más deberes, sin embargo lo que dijo dejó a la mayoría de los estudiantes emocionados.

–La próxima semana llevaré a cabo los primeros duelos del año –comenzó a decir Snape con esa voz fría.– Yo escogeré las parejas y obviamente es para su calificación, así que les conviene empezar a practicar… pueden irse.

A más de uno le sonó como una amenaza pero aquello no era lo importante, desde el año pasado que Snape comenzó a dar clases de Defensa contra Artes Oscuras, los duelos era lo más interesante e intenso para sus alumnos y al parecer estos no serán la excepción.

–Bien, algo más de que preocuparme –suspiró Ron mientras salían del aula junto con Harry y Hermione.

–No deberías, has tenido duelos con verdaderos mortifagos y ¿estos te preocupan? –dijo Harry tratando de hacer sentir mejor a su amigo.

–Bueno, pero no tenía a Snape mirándome fijamente esperando a que me equivoque –repuso Ron.

Harry y Hermione rieron ante tal comparación, Ron los fulminó con la mirada pero luego sonrió divertido. El trió caminaba hacia la biblioteca para adelantar el ensayo de Encantamientos sobre las consecuencias de algunos hechizos, aún no se daban cuenta que varios metros detrás de ellos estaba Draco, Pansy y Zabini.

–Mírenlos, qué patéticos –susurró Pansy mirando con desprecio al trió.

Zabini y Draco reian, pero algo detuvo la risa del segundo, miraba justamente cuando Harry abrazaba por el hombro a Hermione, el enojo regresó… les hizo una señal a sus amigos y ambos miraron con inferioridad la escena.

–¡Miren esto! –exclamó Draco dispuesto a molestar, Blaise y Pansy sabiendo su intención se unieron a él divertidos.

Casi automáticamente Ron, Harry y Hermione voltearon hacia Draco mirandolo desafiante.

–Potter pensé que tenías algo de dignidad pero veo que no es así… –dijo Draco señalando con la mirada la mano sobre el hombro de Hermione.

–¿De qué hablas? –preguntó cortante al tiempo que la soltaba y se ponía delante.

–¿Hablas en serio? –Se burló Pansy.– Pensé que tenías mejores gustos, enredándote con una sangre sucia… –dijo al tiempo que miraba de arriba a bajo a Hermione.

–Todo un traidor a la sangre, ¿no es así Weasley? –dijo Zabini maliciosamente.

Los tres Slytherin rieron. Harry estaba a punto de sacar la varita pero Hermione lo detuvo.

–No lo hagas, no vale la pena –le susurró y sujetándole del brazo lo jalo para irse de ahí, haciendole igual una señal a Ron para irse e ignorarlos.

En el momento en que los tres se iban, Draco exclamó lo justo para provocar a Harry:

–¿Vas a llevártela a un aula desierta, Potter? –Blaise y Pansy rieron más fuerte.– Que asco me das…

Harry se enfureció, volteo para enfrentar a Malfoy y mirándolo con odio dijo:

–¿Y si así fuera qué, Malfoy? Yo sería quien lo haría con ella, no tú…

Todos guardaron silencio, Hermione miraba sorprendida a Harry por la manera en que la defendió -si se pudiera llamar defender-, además aquello decía más que mil palabras y la castaña por un momento sintió un cosquilleo en su interior por el significado de ello. ¿Harry si sentiría algo más que amistad?

–Al menos que estés celoso… –soltó Ron interrumpiendo el silencio.

Algo cambio en la expresión de Draco pero se compuso enseguida, fue muy rápido para interpretarlo y luego sonriendo con malicia, contestó:

–Lo máximo que llegaría a sentir por Granger es lástima…

Pansy río tontamente y Blaise sonrió complacido. La forma en que lo dijo y la miró, hizo que Hermione se sintiera mal a pesar de querer mantenerse fuerte. Por la mirada que ella le dio a Draco, él supo que había cruzado cierto límite.

–Vámonos… –dijo Hermione jalando a sus dos amigos que miraban enfurecidos a Draco.– Es mejor ignorarlo.

A regañadientes la siguieron, mientras se alejaban Draco no apartó su vista de ella… "Celoso" esa palabra retumbo en su mente, aquello había sido como una bofetada, ¿y si estaba celoso? Su mente le decía que tenía algo de sentido pero se rehusa a aceptarlo, "¿Por qué estaría celoso?" pensó frustrado, "ella no es más que una simple sangre sucia".


Eran las seis de la tarde en punto cuando llegó al aula de Aritmancia, sólo sería esa semana y acabaría con aquel estúpido castigo. Por primera vez llegó al mismo tiempo que Granger, pero ella lo pasó de largo como si no hubiera absolutamente nada más que pared y supo que tenía que ver con lo que pasó después de la clase de Defensa.

La siguió a regañadientes, pero apenas se iba a sentarse en su lugar de siempre cuando la profesora Vectos habló:

–Bien, he notado que su comportamiento ha mejorado muchísimo y trabajan muy bien en clase, por ello ya no es necesario que vengan esta semana… ya se pueden ir –dijo con una sonrisa en los labios.

Ninguno le contestó a la profesora, con la misma se dieron media vuelta y salieron del aula. Granger caminaba adelantada unos pasos de Draco, él la miró con aire aburrido y dijo:

–Al fin se termino esto, ¿no? Ahora sólo queda quitarnos de encima aquello de las asesorías…

Ella ni se inmuto por el comentario, es más ni hizo ademán de haberlo escuchado. A Draco nunca nadie lo había ignorado, así que eso sólo lo hizo enojarse inmediatamente con ella.

–Te estoy hablando Granger –dijo con esa característica de arrastrar las palabras.

Entonces, ella se volteó bruscamente hacia él, se veía claramente enojada y de pronto Draco tuvo un recuerdo, en su tercer año, justamente vio esa expresión antes de ver puntos negros después de que recibiera el golpe de Granger. Draco sonrió preparado por si ella lo quería golpear otra vez…

–¿¡En verdad te doy asco!? Ahora… en este momento que me hablaste o que me estas mirando ¿te doy asco? –exclamó Granger con rencor.

Draco la miró sorprendido no se esperaba nada como aquello, años atrás cuantas veces la había insultado y nunca le había reclamado, mucho menos a gritos… al parecer preferiría el golpe a tener que soportar esto.

Granger estaba esperando una respuesta pero él no sabía que contestar, abrió y cerró varias veces la boca esperando a que las palabras salieran pero no fue así. Lo único que ocasionço fue que ella se enojará aún más.

–¡Por Merlin! Pensé tontamente que habías cambiado y que ahora eras diferente (positivamente), sobretodo por las circunstancias en el que el mundo mágico se encuentra… –le gritó Hermione sin poder contener ni pensar en las palabras.

–¿Por qué lo dices? –la interrumpió Draco.

–Por… por tu forma de ser en los últimos días, no sé… algo me dijo que ya no eras como antes pero…

–¿Pero qué, Granger? ¿Te indigna saber que alguien como yo nunca se fijaría en ti? –las palabras salían de su boca sin poder controlarlas.– las sangre sucia no me interesan en absoluto.

Aquello fue demasiado para Hermione, se sentía más ofendida y humillada que en los últimos años donde recibía las mismas palabras hirientes de él.

–¡Eres un maldito arrogante! Nadie habló sobre eso, es totalmente irrelevante, no sé porque lo dijiste pero sólo quiero decirte que a mi los idiotas no me interesan… –respondió Granger cortante.

–¡Qué interesante! ¿No estuviste interesada en el idiota de Weasley? Un simple traidor a la sangre…

Pudo ver en sus ojos como se enojaba más con cada palabra que decía.

–¡En verdad me equivoque! Sigues encerrado en tu mundo perfecto esperando que tu padre te solucione todo… creí que lo que pasó el año pasado te haría ver la realidad Malfoy –vio por primera vez que sus palabras de alguna forma afectaron a Draco.– ¡Pero sigues siendo el idiota arrogante que cree que la pureza de sangre es lo más importante!

Sin esperar respuesta de Draco, Granger se alejó de allí directo a su sala común totalmente enojada sin saber que dejó a un Malfoy totalmente desconcertado.

Malfoy llegó a su sala común con la sangre hirviendo, después de gritarle a unos niños de tercero y humillar a unas chicas de cuarto que se le quedaron viendo como tontas, se dirigió a su cuarto azotando la puerta tras él. Aún se seguía preguntando: ¿Qué rayos había sido eso con Granger?

En primera, ¿por qué le afectaron tanto sus palabras para reclamarle de aquella forma? Y después vio algo en su expresión como… decepción, ¿por qué? A ella no debería importarle si cambio o no, si es diferente o no… y luego sus palabras:

"Encerrado en tu mundo perfecto… tu padre solucionara todo… la pureza de sangre es lo más importante"

Cuando dijo aquello, fue la segunda bofetada que recibió en el día. Pero aún así no podía evitar sentirse ofendido ¿en verdad cree que todo es color rosa para él? Sin duda no tiene ni idea de las cosas. Todavía se atrevió a mencionar lo del año pasado cuando ella sólo sabe un detalle…

Después de que su padre arruinará la misión de ir por la profecía y atrapar a Potter en el Ministerio de Magia, sabía muy bien que Voldemort lo castigaría con su hijo, pronto comenzó a darle a Draco pequeñas tareas y él las cumplía perfectamente a pesar de no estar de acuerdo con ello, pronto le prometió que grabaría la Marca Tenebrosa en él y sería oficialmente mortifago pero cuando Draco se negó, Voldemort lo amenazo con usar la vida de Narcissa… el resultado, Snape se encargó de intermediar a favor de Narcissa y por ahora ella estaba protegida, Lucius sigue en Azkaban y Draco no le queda de otra que cumplir alguno que otro favor para Voldemort y así les "otorgará el perdón".

Y dejando a un lado lo demás, en segunda ¿por qué de alguna forma le afectaron las palabras de Granger? No debería darle ninguna importancia lo que opina la sangre sucia de él, sin embargo ahí esta completamente confundido, enojado y ofendido por ello.

Por lo general no se deja llevar por las emociones pero esa mañana descubre que su enojo fue causa de celos y luego llega Granger para alterarlo aún más, ni siquiera sabe como lidiar con tanto.

Se acostó abrumado y cerró los ojos tratando de ignorar todas las estupideces, poco a poco se fue quedando dormido… Aquella noche fue la primera vez que soñó con Hermione.

Podía reconocer aquel lugar en cualquier parte, se encontraba en el bosque prohibido no muy adentro. Miró al cielo y pudo ver que cada vez estaba más negro, pronto caería una tormenta y más le valía apurarse de salir de allí. Estaba nervioso y el silencio sepulcral no le ayudaba en nada, entonces le pareció escuchar algo detrás de él, sin perder tiempo volteo sacando su varita con rapidez… pero sólo se encontró con arbustos, nada fuera de lo normal.

Después de un momento siguió caminando, estaba seguro que podría ser un blanco fácil ya que cualquier criatura que estuviera cerca podría escuchar los latidos rápidos de su corazón. Le pareció una eternidad cuando el camino se hizo más grande por la minoría de los árboles y al cabo de un momento ya veía el Lago Negro.

¡Draco! –alguien exclamó, corría hacia él y parecía que estaba igual de nerviosa que él.

A pesar de que sabía que aquello era normal, le sorprendió que ella lo llamara por su nombre… nunca lo hacía.

Pensé que ellos te habían atrapado, tenemos que irnos –decía Hermione apurada, mientras volteaba de reojo como si temiera que alguien los viera.

¿De qué hablas? –le preguntó Draco.

Lo saben –le respondió Hermione asustada.

Entonces sujeto su mano como si aquello fuera lo más normal, en el momento en que iban a desaparecer una luz roja pasó rozándoles…

Draco despertó sobresaltado en medio de la noche preguntándose si los sueños podían volverse realidad…


Viernes por la mañana Draco tomaba un sorbo de jugo de calabaza mientras veía por milésima vez a la mesa de Gryffindor. Ya había llegado a una conclusión con respecto a lo último que ha pasado y sentido, es obvio que Granger se hace la difícil por la apuesta y como él siempre esta acostumbrado a que cualquier chica caiga a sus encantos es por eso que se siente frustrado. Aunque lo único que aún no tiene respuesta es lo del sueño…

–Malfoy –la voz de la profesora McGonagall lo hizo regresar a la realidad.– Venga conmigo.

A regañadientes la siguió hasta el vestíbulo, se dio cuenta que ahí estaba Granger esperándolos "tal vez no haya sido tan buena idea lo de Goldstein" pensó.

–Bien, ¿ya tienen todo preparado para la asesoría? -Preguntó la profesora, ambos asintieron.– Entonces, será después del almuerzo en el aula de Defensa Contra las Artes Oscuras. Ya hablé con sus profesores de las asignaturas a las que faltarán, tienen que ponerse al corriente después.

–Sólo serán Gryffindor y Slytherin ¿verdad? –preguntó Granger.

–Si, el próximo fin de semana les tocará a las otras dos casas. Confió en usted Srita. Granger.

–¿Y yo qué? -soltó Draco indignado inmediatamente.

–Estoy segura que mantendrá a los niños en orden –le aseguró McGonagall con poco convencimiento.– Bueno, cualquier cosa estaré en mi despacho.

Estaba a punto de irse también cuando Granger lo amenazó:

–Malfoy más te vale que llegues temprano –sin más regreso al Gran Comedor.

Después del almuerzo, camino tranquilamente hasta el aula de Defensa, tal vez llegue unos 15 minutos tarde y de seguro Granger lo regañará pero eso es para que sepa que él no recibe amenazas de nadie.

Cuando llegó, se quedó sonriendo burlón en el marco de la puerta, el aula era un caos total. Todos los niños estaban en su propio relajo, ni uno le hacía caso a Granger que pedía una y otra vez que se callaran e incluso algunos niños de Slytherin le lanzaron bolas de papel a la cabeza, en cuanto vio a Draco riéndose de ella su enojo se incrementó.

–¡Malfoy, te dije que llegarás temprano! ¡Ayúdame a callarlos! –exclamó un poco desesperada.

–¿Por qué? –respondió descaradamente.

–Todavía que llegas tarde…

–Granger, ¿acaso no sabes las palabras mágicas? No tienes modales –se burló Draco, deseando que ella le rogará que lo necesitaba.

Ella enrojeció del enojo y estuvo a punto de mandarlo muy lejos pero dos niños, uno de Gryffindor y otro de Slytherin, comenzaron a pelearse y para el colmo recibió otra ronda de bolas de papel en la cabeza. No le quedó de otra.

–¡Malfoy… por favor!

Draco ensancho más su sonrisa, era divertido ver a Granger enojada y desesperada.

–Dilo bien Granger, Draco increíblemente guapo e inte…

–¡Malfoy! –exclamó impaciente

–Esta bien, esta bien –dijo mientras caminaba hasta donde esta su compañera, de pronto dio un tremendo golpe en el escritorio.– CALLENSE…

Todos se callaron al instante, incluso los dos niños que peleaban se detuvieron, estaban perplejos mirando a Draco que tenía una mirada intimidante.

–¡10 puntos menos para Gryffindor! Y no me mires así niña o te mando al bosque prohibido… –exclamó Draco con voz sumamente intimidante.

–¡10 puntos menos también para Slytherin! –exclamó Granger.

Draco la fulminó con la mirada, ella lo miró como diciendo "si a esas vamos…"

–Todos tuyos sabelotodo –le dijo Draco al tiempo que se sentaba y subía los pies al escritorio.

Granger comenzó hablar y gracias a él, tenía la atención de todos los niños. Mientras ella hablaba acerca de cómo resulto su primer año en Hogwarts, Draco no pudo evitar mirarla lo cual ya resultaba inevitable desde hace unos días… apartó sus ojos sintiendo que ya comenzaba a cruzar un limite que más le valía no hacerlo.

Después de cinco minutos de pura platica, comenzaron las lecciones tal y como lo habían planeado ese día en la biblioteca. Se dio cuenta que una niña de Slytherin tenía problemas con la ejecución de unos hechizos simples y decidió ayudarla, se levantó y fue hasta ella, al principio parecía que la niña tenía miedo de que la regañará pero se sorprendió cuando Draco le dijo perfectamente como se hacía. Después de algunos intentos, pudo lograrlo y le dijo a la niña:

–Muy bien, ya vez tú si puedes sólo tienes que esforzarte –le había dicho el rubio a la pequeña.

Recibió una sonrisa tímida y cuando alzó la mirada, Draco se encontró con Granger que lo miraba de una forma diferente e incluso sonreía. Cuando se dio cuenta de que la estaba mirando, ella bajó la mirada ligeramente sonrojada y él sonrió divertido.

Ambos ayudaban a los niños que más les costaba trabajo, Draco se sorprendió ver que Granger si tenía paciencia para los demás y sin aviso alguno, hubo varias ocasiones en que sus miradas se encontraban y sonreían para luego seguir ayudando.

Las dos horas se pasaron muy rápido y al final, ambas casas recuperaron los diez puntos perdidos por el gran trabajo que hicieron. Poco a poco, el aula se fue quedando vacía hasta que sólo quedaron Granger y Draco.

–No sabía que te gustaban los niños –dijo de pronto Granger.

–¿Por qué lo dices? –preguntó intrigado por lo que dijo.

–Porque casi siempre te he visto molestarlos mucho e incluso los haces llorar, pero hoy por la forma en que ayudaste a esa niña y a los demás, no parecías odiarlos después de todo.

Draco rió y dijo:

–La verdad es que si me gustan, sólo que molestarlos resulta divertido y más cuando no hay mucho que hacer –respondió sinceramente.

–¡Quién lo diría, al parecer si tienes sentimientos! –exclamó Hermione sonriendo y él le regreso la sonrisa.

"Ya basta de ser así con ella…" le dijo una vocecita en el interior.

Ambos caminaron en silencio hasta la puerta, ella tendría que ir por el lado izquierdo y él por el derecho pero antes de irse sin pensarlo mucho le dijo:

–Sobre el otro día, de todas las cosas que dijiste…

–Ah, no te diré que lo siento –lo interrumpió ella poniendose enseguida a la defensiva, a pesar de lo que haya pasado en la asesoría, aún no podía perdonar tan fácilmente lo del día anterior.

–No esperaba que hicieras eso, simplemente. Para tu información Granger, tú sabes perfectamente porque mi padre está en Azkaban –hizo una pausa y se sorprendió ver que le costaba trabajarlo decirlo.– Ahora que no está, yo soy el que queda al mando de la familia, soy quien tiene que protegerlos y asegurarse de su bienestar y seguridad. Yo quedó al frente para representarlos ante la sociedad, en mi queda seguir los pasos de mi padre y por lo tanto…

Hermione lo miraba sorprendida, soltó un grito ahogado de sorpresa y se tapó la boca con la mano… ahora lo entendía.

–Mi mundo ya no resulta tan perfecto, ¿no es así?


Lo sé, he tardado milenios. No los voy a llenar de excusas pero lo que si puedo decir es que finalmente ya estoy de vacaciones :)

Muchisimas gracias por los favoritos y los comentarios.

Besos