Hermione llegó a la sala común de Gryffindor aún con las palabras de Draco en la mente "En mi queda seguir los pasos de mi padre… mi mundo ya no resulta tan perfecto, ¿no es así?". Por primera vez en seis años se compadeció de él y se dio cuenta que Draco esta luchando su propia batalla, no estaba simplemente viendo la manera de salvar su propio pellejo como siempre lo ha demostrado, sino que esta protegiendo a toda su familia haciendo quien sabe que cosas para Voldemort.

"Tal vez no es tan egoísta después de todo…" pensó imaginando la parte buena de Draco, la que ella apenas ha podido ver sólo un poco, ¿qué otras cosas ocultará?

–Hermione –la llamó Ron para que se uniera con él y Harry, se encontraban sentados en las butacas frente a frente jugando ajedrez mágico.

Ella los alcanzó y se sentó en el sillón al lado de ellos, viendo que ambos tenían muchas oportunidades de ganar.

–¿Cómo te fue? –le preguntó Harry sin despegar la vista del tablero.

–Me fue muy bien –suspiró cansada.

–¿En serio? Pero te tocó con Malfoy ¿no? –dijo Ron pensando que su amiga llegaría echando chispas o gritando a cualquier alumno que se le cruzará.

–Lo sé, pero creo que hoy no tuvo ganas de comportarse como un idiota –respondió Hermione, por alguna razón se sentía algo incomoda por contarles eso.

–¡Torre G6! –ordenó Harry al tablero sonriente.

–¡Hey! –reclamó Ron al ver como una de sus piezas salía volando.

–Entonces, ¿mañana irás a vernos a las pruebas de quidditch? –le preguntó Harry a Hermione.

–No puedo, recuerda que mañana es la segunda etapa de las asesorías y después estaba pensando en visitar a Anthony a la enfermería, creo que ya lo darán de alta.

–Oh… esta bien –respondió Harry un poco desilusionado.

–¡Ja! ¡Reina B1! –ordenó Ron al tablero sonriendo triunfal.– Jaque mate…

–¿¡Cómo!? –exclamó Harry sorprendido.

Hermione rió por la expresión de Harry, él la miró con cara de pocos amigos pero luego se unió a ella. Sus miradas se cruzaron por un momento y ella se dio cuenta que algo anda mal… sintió ese cosquilleo en el estomago que hacia meses sentía cada vez que lo miraba pero había algo diferente, su mente le trajo la imagen de Malfoy mirándola hace apenas una hora y lo que sintió fueron más que un simple cosquilleo…

Hermione seguía sonriendo como si nada aunque estaba callada, miraba como Ron y Harry discutían sobre las jugadas y de que el segundo pedía revancha. Pero lo único que pensaba Hermione era: "¡Por Merlin! ¿Qué esta pasandome?"

Al día siguiente Hermione llegó al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras nerviosa, no sabía que decir o como actuar después de lo que le dijo Draco anoche, ni siquiera se atrevío a mirar a la mesa de Slytherin durante el desayuno.

Entró y miró que todos los materiales para la elaboración de pociones estaba listo, se indigno al pensar que los elfos domésticos tuvieron que subir todo eso sin ayuda y a la mitad de la noche cuando deberían descansar… entonces alguien llegó y se detuvo unos instantes en la puerta. Hermione volteo curiosa.

–Hola –saludó como si nada y fingió revisar los materiales.

–Hola –respondió Draco sin saber como comportarse.– Veo que ya subieron todo y…

–Malfoy no tienes porque molestarte –le interrumpió Hermione siendo directa.

–¿Molestarme? –preguntó confundido

Hermione alzó la mirada hacia él timidamente.

–Si, no tienes porque molestarte en hablarme bien… no es necesario –le respondió Hermione pensando que después de lo que le dijo anoche a lo mejor él se sentía obligado a tratarla bien o algo por el estilo.

Draco por un momento se sintió ofendido, ¿acaso no lo veía? él tiene un papel que cumplir a los ojos de los demás pero eso no quería decir que fuera de esa manera, se lo dijo anoche.

–¿No entiendes verdad? ¿Sigues pensando en esas estupideces? Si, soy el chico malo en tu historia y en cualquiera pero nadie se ha preguntado qué papel represento en mi propia historia –le contestó sin pensarlo y sin apartar los ojos de ella.

Hermione se quedó callada, había algo en la voz de Draco que advertía que estaba algo molesto y sobretodo sonaba frustrado. No se inmuto cuando él comenzó a caminar hacia ella con paso decidido, el nervioso Draco que entró al aula se había perdido… Hermione veía sus ojos grises totalmente inexpresivos, como dos bloques de hielo: fríos y carentes de sentimientos. Draco se detuvo a unos pasos de ella.

–Es verdad, no tengo porque "molestarme" sin embargo, aquí estoy hablándote bien y ahora ¿qué harás al respecto? –la desafió.

Y antes de que Hermione pudiera contestarle, los primeros alumnos de Gryffindor y Slytherin comenzaron a llegar, ambos se alejaron rápidamente como si hubieran recibido una descarga. Hermione agradecía internamente por la interrupción, no entendía por qué Draco había dicho todas esas cosas… todo resulta demasiado confuso para ella.

Esperaron en silencio a que llegarán los demás, por alguna razón se mantenían lo más lejos posible uno del otro y dejaban que los de primer año hicieran lo que quisieran, ya que todos habían llegado, no se hizo esperar el desorden que causaban como el día anterior.

Hermione miró a Draco con cara de "ya tenemos que empezar" y si no fuera porque volteo a mirarla, juraría que parecía una estatua. En cuanto Draco comenzó a caminar hacia el escritorio, los de primer año empezaron a callarse sin necesidad de que les dijera algo. No querían que él les volviera a gritar de esa manera y menos que les bajen puntos a su casa.

–Todos tuyos Granger –le dijo con una sonrisa sarcástica cuando llegó a su lado.

–Gracias –murmuró cohibida por los cambios de humor en él.

Para los niños que escucharon eso, no les pareció algo inusual pero Draco y Hermione sabían que algo estaba cambiando entre ellos.

Por fortuna no tuvieron mucho tiempo para pensar en ello porque las primeras dos horas se les fue en guiar a los de primero con los ingredientes y las cantidades exactas para la realización de pociones. Las miradas de reojo no se hicieron esperar, Hermione con cierto miedo comprobaba que cuando estaba cerca de Draco se sentía nerviosa.

Después de pociones, siguieron con herbología todo lo que se refería a lo más básico en cuanto a propiedades de las plantas y sus funciones. Y por último repasaron un poco de hechizos que el día anterior había realizado, todos hicieron un excelente trabajo.

Al finalizar, Hermione se sentó exhausta en la silla del escritorio mientras que Draco se sentó sobre el escritorio.

–¡Cuatro horas con ellos! –exclamó Hermione.

–Lo sé –contestó Draco acariciandose las sienes.

Entonces una niña de Gryffindor entró corriendo hacia ellos, tomó aire antes de hablar y dijo:

–Muchas gracias. Son muy buenos tutores, por fin pude realizar correctamente un hechizo y entender más sobre la elaboración de pociones –decía entusiasmada.

Hermione le sonreía con ternura y Draco se limitaba a mirarla curioso, no recordaba que alguna vez un niño le agradeciera de ese modo por su ayuda.

–En verdad, saben muchísimo y son muy listos, ya veo porque están juntos –añadió riendo divertida.

Draco por poco y se cae del escritorio mientras que Hermione se había quedado pasmada en su asiento totalmente ruborizada, la niña los miraba confundida por lo que se veía claramente que no era ninguna broma lo que había dicho... lo que era peor. –¿Por qué dices eso? –preguntó Hermione nerviosamente evitando mirar a Draco.

–Pues... al principio pensé que se odiaban o algo por el estilo porque no se hablaban ni como buenos compañeros –empezó a decir la niña mirando a Hermione como si aquello fuera lo más obvio.– pero luego me di cuenta que se miran de una manera especial, no sé, muy diferente...

–No, nada de eso... Granger y yo solo somos compañeros, no hay nada de eso de miradas diferentes –interrumpió Draco horrorizado como si le hubieran dicho que el mismísimo Voldemort estuviera allí.

–Tiene toda la razón –respondió Hermione afirmando lo que dijo su compañero. La niña los miró pensativa, a la mejor y aún nadie lo sabía por eso se pusieron tan nerviosos y asustados, decidió no decirles más porque claramente que alguien externo a ellos se diera cuenta no estaba en sus planes.

–Esta bien, lo que digan... nos vemos –se despidió rápidamente y se fue corriendo del aula, dejando a los premios anuales totalmente incómodos.

El aula quedó totalmente silenciosa, ninguno sabía que decir o como actuar después de lo raro que fue la conversación con la niña que ni siquiera supieron su nombre. Aquello que dijo sólo comprobaba de alguna forma lo que Hermione había pensado durante el desayuno: las miradas... no era usual en ellos pero no tenía ni idea que a ojos de otras personas tendría un significado que francamente le asustaba.

"Cuando me encuentre a esa niña por los pasillos le bajaré puntos..." pensó Draco maliciosamente.

–¡Qué mañana! ¿No? –comentó Hermione poco después incapaz de seguir conteniendo ese silencio tan incomodo.

–Lo sé, cuatro horas con esos niños... –contestó Draco mientras miraba con interés sus manos, no entendía porque el nerviosismo.

Hermione agradecía internamente que Anthony pronto saldría de la enfermería y todo volvería a la normalidad, sin tener que sufrir raras experiencias con Draco. En cuanto Anthony regresé, volverán las miradas de odio y los insultos como siempre. –Bien, como ya no hay nada que hacer me voy –anunció Draco incorporándose del escritorio. –Si, yo también ya me voy –dijo Hermione levantándose del asiento.

En silencio caminaron hasta la puerta con una distancia de un metro entre ellos. –Adiós... –murmuró Hermione tontamente y se fue por la derecha.

–Nos vemos –contestó Draco caminando hacia la izquierda y Hermione apenas lo pudo escuchar. Antes de doblar en la esquina, Draco miró hacia atrás como por reflejo viendo como Hermione se perdía por el pasillo, cada vez alejándose más y más de él...


En la hora de la cena, Harry, Ron, Hermione y Ginny estaban sentados en la larga mesa de Gryffindor disfrutando de su platillo. Hermione les había contado que Anthony ya se encuentra en perfecto estado, al día siguiente por fin saldría de la enfermería. También les contó acerca de la asesoría con los de primer año claro que omitiendo la conversación con Draco antes de que empezará, las miradas durante y lo que dijo una niña de primero después. Por lo general nunca les ocultaba cosas a sus amigos, pero por primera vez ameritaba no decir nada de aquello.

Por pura curiosidad, levantó la vista a la mesa de Slytherin pero no vio rastros del rubio, se encogió despreocupadamente y siguió cenando a gusto. Antes de que se fueran a su sala común, la profesora McGonagall le informó a Hermione y Ron que habría junta de prefectos el lunes en la tarde porque durante el primer sábado de octubre será la primera visita a Hogsmeade.

Lo que quedó del fin de semana, para Hermione fue muy pesado, nuevamente aunque trataba de impedirlo, sus pensamientos iban a parar en Draco ya sea para recordar los últimos 6 años o para llevarla a las últimas semanas. Se dio cuenta que sentía una especie de cosquilleo cuando pensaba en él, algo que no era para nada bueno… llegó a la conclusión de que podría ser porque él es atractivo ¿quién no se sentiría de ese modo ante alguien tan atractivo? Es totalmente normal.

Sólo tenía que evitar verlo para sentir ese tipo de cosas y listo, evitarlo disminuiría esa curiosidad por él. Su humor mejoro creyendo que ya había conseguido una solución al problema.


Era martes al mediodía, Hermione sabe perfectamente que para este punto Malfoy ya se dio cuenta que lo evitaba, el día anterior ni siquiera lo miró a pesar de que tenían dos clases juntos, en la tarde fingió que se sentía mal para faltar a la junta de prefectos ¡a ese punto tuvo que llegar! Y es que no quería verlo por ningún motivo, todo el día evito los lugares en donde comúnmente se cruzaban e incluso por la mañana se alegro que no tuviera que esforzarse tanto ya que ese día no tenían ninguna clase con él.

Tal vez lo que este haciendo se llame cobardía y no era nada digno de una Gryffindor pero tampoco es correcto lo que sea que siente cuando lo ve o esta cerca de él, preferible que la llamen cobarde a que sus sentimientos malinterpreten todo.

A la hora del almuerzo, en lugar de ir al Gran Comedor como todos los demás, decidió ir a la biblioteca aprovechar la oportunidad y hacer todos los deberes que pueda, claro pensando que él estaría comiendo.

Se despidió rápido de sus amigos y camino a la biblioteca, cuando llegó sólo había un par de alumnos de primer año, sonriendo satisfecha fue a las últimas mesas donde la mirada de la Sra. Prince apenas llegaba.

Se sentó y comenzó a sacar libros, pergaminos de su mochila al igual que sacó varios libros de las estanterías. Al poco rato abarcaba toda la mesa. Hermione se encontraba tan concentrada en las Runas Antiguas que no se dio cuenta que en ese momento entraba la persona que tanto había evitado.

Draco Malfoy entró con ese aire de arrogancia característica de él, en cuanto la vio esbozo una sonrisa traviesa. Comenzó a caminar hacia ella quien sintió la mirada de alguien, levantó la mirada y su corazón empezó acelerar el ritmo, quería creer que era porque la había descubierto.

Hermione como si nada volvió su tarea pero sin poder acordarse lo que estaba haciendo, era muy consciente de que Draco caminaba directo hacia ella.

–¿Escondiéndote de mi Granger? –preguntó Draco arrogantemente mientras se sentaba frente a ella.

–¿Qué te hace pensar en ello? –respondió indiferente sin siquiera levantar su mirada hacia él.

–Es lo bastante obvio que me has evitado últimamente.

Hermione dejó a un lado su pluma y manteniéndose serena, levantó su mirada hacia él quien la miraba divertido.

–Es mi imaginación Malfoy o extrañaste verme –respondió con el mismo tono arrogante que había adoptado él.

Draco resoplo indignado y miró hacia otro lado, sólo por unos segundos, para regresar sus ojos en ella. Se dio cuenta que lo seguía mirando.

Hermione sonrió y volvió agarrar su pluma para fingir que seguiría trabajando ya que había olvidado completamente que hacía antes de que llegase él.

–Lo tomaré como un si –dijo Hermione burlona.

–Quisieras Granger… quisieras –le contestó.

Draco estando allí mirando como Hermione hacia su tarea, se dio cuenta que no tenía ni idea del porque él se encontraba ahí, podría estar disfrutando de un rico banquete pero no… estaba frente a Granger en la biblioteca "Porque esto es mucho más interesante…" respondió una vocecilla en su interior.

–¿Por qué no admites de una vez que has estado huyendo de mi? –volvió Draco al tema, quería hacer enfadar a Hermione.

Hermione volvió a dejar de hacer su tarea para prestarle atención.

–Si te digo que si, ¿en qué te beneficia? Y si te digo que no ¿en qué te afecta? –le respondió lo más indiferente posible, no estaba dispuesta a darle la satisfacción.

–¿Por qué eres tan necia? –preguntó Draco sin pensarlo.

Hermione lo miró ofendida.

–¿A ti que te importa? O ¿acaso hay una regla donde diga que no puedo evitar a los demás?

–¡Entonces es cierto!

–¡Yo no dije eso! –exclamó enojada y rápidamente se calló recordando que esta en una biblioteca.

–Como digas, Granger –contestó sarcásticamente, entonces adoptó una pose más seria e inconscientemente se acercó a ella.– ¿Por qué no fuiste ayer?

Por alguna razón, Hermione sabía que venía a reclamarle aquello y si su vista no la engañaba, incluso se veía enojado por lo mismo.

–¿Acaso era obligatorio? ¡Por Merlin, Draco! ¿Qué clase de interrogatorio es este? –preguntó Hermione sin saber que había cometido su primer error: llamarlo por su nombre.

A Draco no le pasó por desapercibido que lo llamó por su nombre, se sorprendió más por la agradable sensación que sintió…

–¿Qué paso con: "hay que llamarnos por nuestros apellidos como personas maduras que somos"? –dijo Draco imitando la voz de Hermione, ella se ruborizo al darse cuenta de ello.

–¿No se supone que me odias? Sin embargo estas aquí –atacó Hermione.

–¿No se supone que eres hija de muggles? Sin embargo estas aquí –respondió Draco.

Al principio Hermione lo miró enojada, ¿por qué siempre le tiene que recordar en forma de humillación que es hija de muggles? Al parecer cuando lo llamó idiota arrogante que sólo se preocupa por la pureza de sangre, no fue suficiente.

Pero Draco pasó por desapercibido algo importante que dijo.

–Entonces, ¿todo es posible no? –dijo Hermione cambiando su expresión por una sonrisa traviesa.

Malfoy la miró con curiosidad, conocía aquella expresión, es la misma que adopta cuando obtenía puntos para su casa… era una sonrisa de triunfo.

–Claro que todo es posible –contestó Draco siguiéndole el juego.

Hermione comenzó a reírse, él simplemente no entendía que era lo gracioso.

–Acabas de admitir que estas aquí porque ya no me odias.


Hola,
espero les haya gustado el capitulo e igual espero hayan disfrutado mucho de las fiestas. Les deseo un increible año a todos ustedes
y muchas gracias por sus favoritos y comentarios.

Besos