–Entonces, ¿todo es posible no? –dijo Granger cambiando su expresión por una sonrisa traviesa.
Malfoy la miró con curiosidad, conocía aquella expresión, es la misma que adopta cuando obtenía puntos para su casa… era una sonrisa de triunfo.
–Claro que todo es posible –contestó Draco siguiéndole el juego.
Granger comenzó a reírse, él simplemente no entendía que era lo gracioso.
–Acabas de admitir que estas aquí porque ya no me odias.
Draco se quedó estático al escuchar esas palabras, detecto una punzada de advertencia y es que sin que ella lo sepa, había dado en el blanco. Ahora lo entendía, ese comportamiento raro en él hacia ella podría ser porque de hecho ya no la odia como antes. La pregunta es, ¿por qué?
Por un momento esa punzada de advertencia le decía que se alejará de allí lo antes posible antes de que sea demasiado tarde… antes de que las cosas se tornen en un camino demasiado peligroso e imposible. No hay que dejar las cosas malinterpretadas.
Granger dejó de reír, la expresión de Draco hizo que dejará de hacerlo. Fueron sólo unos segundos en los que Draco perdió la compostura pero ya que la recupero, decidió dejar las cosas lo suficientemente claras para ella.
–Escúchame bien Granger –comenzó a decir Draco con frialdad mientras inconscientemente se acercó a ella.– No te creas falsas ilusiones, recuerda que estamos en una apuesta y yo no soy de los que pierde, para mi sigues siendo la insufrible sabelotodo…
Granger lo fulminó con la mirada, ese último modo en el que le habló no le gusto para nada, comenzó a recoger sus cosas claramente enfadada.
–No te creas tan especial Malfoy, porque yo no te estaba evitando –le dejó claro Granger.
Draco observaba como recogía todas sus cosas, él también ya quería irse de ahí, no entendía por qué ese sentimiento de nostalgia al ver que estaba dispuesta alejarse de él… pero sobretodo necesitaba pensar en lo que le dijo anteriormente. "Estas aquí porque ya no me odias…" esas habían sido las palabras que le dieron como una bofetada.
–Como digas Granger –respondió Draco quien se levantó de su asiento.
Se fue de la biblioteca sin decirle nada más, ya había sido suficiente de Granger por un día. Al principio camino sin rumbo alguno pero si quería estar solo y pensar bien, su habitación suena el lugar perfecto. Aprovechando que aún la mayoría siguen en el almuerzo, estaba seguro de que nadie lo molestaría.
Llegó a su habitación y cerró de un portazo, se siente confundido, esa es la palabra. Esta más que confundido, no entiende nada de lo que esta pasando ni de lo que esta sintiendo, sólo es consciente de la punzada de advertencia que le dice que aquello es incorrecto. Sin duda esto va más allá de la simple apuesta y si no tiene cuidado, se saldrá de sus manos y será demasiado tarde.
¿Demasiado tarde para qué? ¡Maldita sea! No quiere ni siquiera pensar en ello pero sólo sabe que la culpable de todo esto es: Granger. Últimamente todo lo que pasa gira en torno a ella, incluso sus pensamientos… se ha vuelto inevitable. Draco se ha dado cuenta que la mira más que de costumbre, cuando esta con ella no puede controlar ciertas emociones, se siente tranquilo y cómodo junto a ella… incluso se vuelve estúpido. Algo esta pasando entre ellos que no es nada bueno.
Recuerda a la niña de primero y le asustó el hecho de que no sólo él se había dado cuenta de ello. De inmediato supo lo que esa niña quería decir pero él aún no lo puede aceptar porque esta más que claro que es sólo un capricho lo que esta sintiendo.
Si, Granger sólo representa un capricho porque él siendo Draco Malfoy, siempre ha obtenido todo lo que quiere y esta acostumbrado a que todos caigan en sus redes pero de alguna forma, Granger se resiste una y otra vez, haciendo muy difícil y a la vez demasiado interesante… es por ello tanto sentimiento raro que siente él hacia ella.
Draco pateo con fuerza el baúl que esta frente a su cama e ignora el dolor que le generó en el pie, su cabeza es un remolino de imágenes y siente infinidad de emociones. Cree llegar a una conclusión pero no le genera alivio… es todo, después de la estúpida apuesta se encargará de hacerla a un lado como siempre.
Draco se sentó frustrado en su cama para tratar de calmarse un poco, sonaba tonto pero todo aquello lo alteraba mucho, más de lo quisiera. ¿Cuánto tiempo llevaba con aquello? Apenas un mes desde la llegada a Hogwarts, no incluso antes, desde el expreso de Hogwarts...
Lo único que sabe es que tiene que poner un alto, ya no más Granger y sus tonterías... ya no más.
Durante los próximos días, Draco hacía todo lo posible por no involucrarse de cualquier manera con Granger, cuando tenía clases con ella ni siquiera la miraba a pesar de que por dentro lo quisiera e incluso se alegro un poco cuando la profesora McGonagall le informó que ese fin de semana ya no tendría que ayudar a Granger con lo de las asesorías para Hufflepuff y Ravenclaw, ya que Goldstein había regresado.
Sus compañeros lo notaron algo raro, sobretodo Pansy que desde hace varios días lo veía demasiado bipolar. No quisiera enterarse de lo que pasa por la mente del rubio porque seguro sería el fin.
El viernes a la hora del desayuno, había bastante alboroto ya que al día siguiente sería la primera visita a Hogsmeade y todos se encontraban haciendo planes. Como siempre entraron juntos: Pansy, Blaise, Crabbe, Goyle y Draco, muchos compañeros de su casa los saludaban alegremente y algunos por cortesía, y es que literalmente son los líderes de la casa de Slytherin.
Draco se sentó de tal manera que pudiera ver la mesa de Gryffindor, costumbre que adoptó hace dos semanas e inmediatamente Pansy se sentó junto él muy pegada. Él no dijo nada ya que en ese momento sus ojos se encontraron con los de Granger quien reía por algo que había dicho el pobretón; Potter y la pobretona también reían. Vio claramente como después Granger desviaba la mirada hacia Potter y ambos tenían una mirada de complicidad que no le gusto para nada.
Pansy miró atenta los gestos de Draco, siguió la mirada de éste y entendió.
–No me digas que Potter y Granger saldrán –comentó Pansy con profundo desagrado.
Zabini, Crabbe y Goyle voltearon hacia la mesa de Gryffindor.
–Creí que Potter tendría mejores gustos pero, ¿qué le puede ver a la sangre sucia? –preguntó asqueado Blaise.
–¡Exacto! No lo entiendo, incluso la pobretona de Weasley es mejor opción –respondió Pansy.
Draco no decía nada, pero seguía mirando a Granger.
Blaise rio por el comentario, lo siguieron Crabbe y Goyle, ellos no querían decir nada, de hecho aquello les venía importando muy poco.
–¡Sólo mírala! Su cabello nunca ha dejado de ser un nido pareciera que nunca se peina, es dientuda que ni le conviene sonreír tanto y ni siquiera sus ojos le ayudan, son tan aburridos como ella misma. Apuesto que tampoco tiene ningún atractivo bajo ese uniforme holgado que usa y por supuesto toda ella es simple –dijo Pansy mientras se reía de la sangre sucia.
Draco miró con más interés a Granger mientras Pansy decía todo aquello, ¿acaso estaba hechizado? Porque no veía nada de lo que ella había dicho, el cabello de Granger ya esta muy lejos de lo que antes era, sus dientes no tenían nada de malo y de hecho tenía una sonrisa realmente encantadora. Obviamente tiene sus atractivos, si él mismo ha vis…. "¿¡Te estas escuchando Malfoy?! Estamos hablando de la sangre sucia…" dijo una vocecilla en su interior bastante alarmada.
–Ya veo porque Krum se interesó en ella, son igualitos –soltó Blaise.
–Creí que sería el único que fijaría algo bonito en ella –continuo Pansy con desdén.
Todos rieron, mientras Draco tuvo que fingir la risa porque estaba consciente que acaba de admitir que Granger le parece guapa.
Steve Thomson, es un alumno de Ravenclaw que va en séptimo año en Hogwarts. De hecho va con Hermione en la clase de Aritmancia y desde hace bastante tiempo que le gusta, le parece un encanto además de que es muy bonita pero nunca se ha atrevido a decirle eso porque es obvio que esta interesada en personas como Potter o Weasley y la verdad no le importa. Hermione se convirtió en su amor platónico y es feliz con ello.
Pero hoy en clase de Aritmancia se atrevería hacer algo que nunca había imaginado, llegar al límite. Lo que no contaba era que su plan fracasaría rotundamente.
Ya todos los alumnos de la clase de Aritmancia estaban allí, esperando a que la profesora Vector llegará, por lo mientras, todos platicaban con sus respectivos amigos, excepto Draco y Hermione, quienes estaban sentados hasta al frente pero lo suficientemente lejos del uno al otro. Hermione estaba sola mirando sus manos mientras se impacientaba por la impuntualidad de la profesora.
Richard, mejor amigo de Steve, le dio un codazo a éste para que viera que su amor platónico estaba totalmente solo. Su amigo alzó ambas cejas como complicidad y Steve sonrió triunfante. Discretamente les habló a sus otros amigos y caminaron hacia Hermione.
Hermione seguía mirándose las manos con interés cuando una sombra tapo la luz, alzo la mirada y se encontró con la sonrisa perversa de su compañero Steve, pero eso no era todo, estaba rodeada por sus cuatro amigos. Inmediatamente pensó que aquello no era nada bueno, sobretodo la expresión de Steve le daba desconfianza.
–Hola Hermione –saludó Steve seductoramente, no pasó por desapercibido que los otros cuatro rieron.
–Ah... hola –respondió indiferente Hermione, aunque por dentro estaba nerviosa.
–¿Cómo te ha ido? –preguntó fingiendo que le interesaba.
–Muy bien, gracias –respondió tranquilamente forzando una sonrisa.
–Déjate de tonterías –murmuró Richard quien estaba a la derecha de Steve.
Hermione lo escuchó perfectamente y volteo hacia la puerta del aula para verificar si ya venía la profesora Vector. Cuando volvió a poner su atención en Steve, él se encontraba muy cerca de su rostro y por reflejo trató de hacerse para atrás.
–¿Sabes? Eres muy bonita y apuesto a que bajo ese uniforme escondes algo sumamente interesante –murmuró sólo para que ella lo escuchase.
De pronto, Steve la agarró del brazo y la obligo a levantarse de la silla.
–¡Aléjate de mi! Me estas lastimando –exclamó Hermione asustada, trató de zafarse pero le sujetaba muy fuerte el brazo además de que sus amigos le tapaban el paso y comenzaron a reírse.
–Lastima que no estén Potter ni Weasley para salvarte... –dijo maliciosamente.
–¡Basta! Soy Premio Anual y puedo hacer que...
–No me interesa... –le cortó Steve.– Sólo quiero probar un poco...
No terminó su frase porque fue jalado violentamente por Draco Malfoy, quien su expresión mostraba frialdad pura. Steve casi se cae de espaldas sino fuera por las bancas, inmediatamente todos guardaron silencio.
–¡¿A ti que te pasa Malfoy?! –exclamó enojado Steve.
Draco no contestó, se limito a mirarlo con profundo odio y echó un vistazo hacia Hermione para ver si se encontraba bien, notó que en su brazo tenía la marca de la mano de Steve, entonces algo dentro de él exploto.
–Y yo pensaba que no eras demasiado marica para hacerle eso a una mujer… pero me equivoqué –comenzó a decir Draco mirándolo fríamente.– ¿También acorralas a los chicos?
Todos en el aula rieron, excepto Steve y sus amigos, Hermione y Draco. La castaña veía sorprendida la actitud de Draco, ¿la estaba defendiendo? Además esa expresión que tiene, en verdad que intimida demasiado.
El grupo olvido completamente a Hermione y comenzaron a rodear a Draco, él miró a cada uno de ellos desafiante y centró la mirada en Steve, quien ya tenía la varita lista. Creían de alguna forma que él sería pan comido, está solo… pero se equivocan, no necesita a nadie para defenderse.
–Veo que tus guardaespaldas no te siguen hasta acá –dijo Steve provocándolo.
–No son lo suficientemente inteligentes –contestó Draco con una sonrisa maliciosa.
–Lo sabemos, así como sin ellos tú ya no eres tan valiente ¿verdad? –comenzó a provocarlo y todos se rieron.
–Sin duda no me conoces, sangre sucia –contestó arrogantemente.
La mente de Hermione le decía que tiene que detener esto antes de que pase a mayores, pero por otro lado, quería observar la reacción de Malfoy.
Entonces, Steve cometió el primer error, lo sujetó de la camisa con fuerza.
–¡No vuelvas a llamarme así, maldito! –exclamó furioso cometiendo un segundo error, zarandearlo.
Draco enfureció era obvio que lo subestimo y se haría cargo de hacerle entender que nunca se debe meter con un Malfoy.
–Tienes tres segundos para soltarme –pronunció sin subir la voz pero aún así sonó tan amenazadoramente que los amigos de Steve se hicieron para atrás.
Hermione no podía ver bien su rostro y aún así podía notar la expresión de odio que él tenía. ¿Por qué actúa de esa manera?
–¿O qué si no lo hago? ¿Correrás a llorarle a tu papi? –lo desafío imitando la voz de un niño pequeño.
Aquel fue el tercer error, entonces Draco de un solo movimiento aparto los robustos brazos de Steve y al momento siguiente sujetó la muñeca con fuerza detrás de su espalda, doblándola y obligando a que Steve cayera de rodillas, soltó un grito ahogado por el dolor. Draco sacó su varita de la túnica y le apuntó con ella fuertemente en el cuello.
Todos parecieron retener el aliento por miedo a desatar más el enojo de Draco, incluso Hermione se quedó más estática que antes.
–Escúchame bien maldita sangre sucia –comenzó amenazarlo con esa característica arrogancia, tal como aprendió de su padre.– Si quisiera pedirle ayuda a mi padre, en este momento toda tu familia estaría siendo torturada… has tenido suerte que yo sea quien me ocupe de ti.
–¡Esta bien..! –exclamó Steve quien se estaba poniendo rojo del dolor.
–Pídele disculpas a Granger –ordeno Draco
–¿¡Qué!? –exclamó Steve con desagrado.
Draco torció más su muñeca y su compañero lanzó un grito adolorido.
–Esta bien… lo siento muchísimo Hermione, perdóname –dijo respirando agitadamente, mirando a Hermione quien lo veía sorprendida.
–Te quiero lo más lejos posible de ella, la próxima vez, no tendré tanta piedad –finalizó Draco y soltó con violencia a Steve, que cayó al suelo adolorido.
Nadie se atrevía ni siquiera a respirar, nunca habían visto actuar de esa manera a Draco Malfoy, ¿de donde habrá aprendido hacer eso? Además, es la primera vez que ven que defiende a alguien más.
Draco caminó hacia Hermione, lo miraba desconcertada y se hizo para atrás instintivamente cuando el alzó la mano para tocar su brazo. Después de varias semanas, de evitarse tocar, en cuanto Draco tocó su brazo, una ola de energía los inundó y esta vez no se apartó.
–¿Estas bien? –le preguntó sinceramente.
–Si… –apenas pudo pronunciar Hermione que no salía de la impresión.
Sin decir nada más, Draco comenzó a caminar hacia la salida y sin pensarlo dos veces Hermione agarró sus cosas y lo siguió.
–Malfoy, ¿Dónde aprendiste eso? –le preguntó a varios pasos de distancia.
Draco sonrió y espero a que ella lo alcanzará, los demás compañeros se quedaron más que sorprendidos pero estaba claro que no iban a decir nada por temor a que Malfoy les hiciera algo, todos terminaron bastante abrumados. Sin embargo Hermione no podía evitar una sonrisa, al parecer es la primera vez que no irá a una clase y sabe que valdrá la pena.
Hola, creo que es algo corto el capitulo pero me ha encantado escribirlo y espero les haya gustado.
El próximo capitulo espero subirlo igual de pronto que éste, mientras tanto, envienme sus comentarios ya sea bueno o malo para ir modificando mi modo de escribir.
Muchas gracias por sus comentarios y sus favoritos, me alegra mucho que les vaya gustando la historia.
Besos
