–¿Te diste cuenta? –preguntó Luna, quien miraba como se alejaba Hermione.

–Ahm… No –respondió Ron despistado.

–Hay algo diferente –dijo Luna dándose cuenta que hubo un cambio en su amiga.

Sin embargo, se encogió de hombros y siguió caminando feliz como si Hermione en ningún momento hubiera pasado. Ron sonrió, le encantaba esos momentos de Luna.

Más tarde, Hermione regresaba cansada a la sala común por la asesoría a los de primer año con Hufflepuff y Ravenclaw, haber estado con Anthony hizo más fáciles y divertidas las cosas pero aún así, se dio cuenta que extrañó la presencia de cierto Slytherin.

En cuanto entró a la sala común de Gryffindor, divisó a Harry, sólo estaba charlando con Seamus y Neville. Harry captó su mirada y sonrió, no pudo evitarle responderle, caminó hacia ellos y se dejó caer en el sillón junto a Harry.

–¿Cómo te fue? –preguntó Harry mirándola con cariño.

–Muy bien, estoy rendida –dijo mientras recargaba su cabeza en el hombro de Harry.

No pudo disfrutar ni de cinco minutos de tranquilidad, cuando Ginny se acercó a ella y le pidió hablar un momento a solas. Hermione aceptó, se levanto sin muchas ganas y siguió a Ginny a un sillón apartado, le ponía de nervios ver a su amiga tan seria por lo que evitaba mirarla.

–Hermione, soy tu mejor amiga así que dime la verdad –dijo Ginny directo al punto.

–¿De qué hablas? –le contestó Hermione desconcertada.

–Escuché un rumor…

"¡Oh no! Alguien le dijo lo que pasó en la clase de Aritmancia" pensó inmediatamente Hermione, no pensó que alguien habría tenido el valor de desafiar a Malfoy y contar lo que pasó.

–¿Cuál rumor? –preguntó al instante intentando sonar indiferente.

–Sobre un chico –respondió Ginny como si fuera lo más obvio.

"¿Alguien nos habrá visto cerca del lago… cuando estuvimos a punto de…?" pensó con horror, cada segundo se ponía más nerviosa.

–Ginny te lo puedo explicar… –comenzó Hermione sin saber exactamente cómo contarle sobre su extraña relación con Malfoy.

–No hay nada que decir, te gusta Harry –interrumpió Ginny con una gran sonrisa.

Hermione la miró confundida, por un momento se perdió en la conversación y los nervios desaparecieron de golpe. Abrió y cerró la boca varias veces pero no salía ninguna palabra de ella, eso sólo hacia que la sonrisa de Ginny creciera más y se llenará de emoción. Cuando al fin su cerebro captó las palabras de Ginny suspiró porque por un momento creyó que su amiga sabía algo de Draco.

–No te preocupes… no diré nada –dijo la pelirroja emocionada.

Más tarde, Hermione reflexionaría sobre lo siguiente pero mientras en ese momento no supo por qué le mintió.

–Si, me gusta demasiado Harry… –dijo mientras fingía una sonrisa porque en ese momento su mente pensó sólo una palabra: Draco.

–Lo sabía, bien yo sé como puedes conseguir… –comenzó hablar Ginny pero Hermione no la escuchaba del todo, porque en ese momento volteó hacia donde esta Harry y él la miró con una sonrisa, ella se la devolvió pero se dio cuenta que no era lo mismo. Era muy raro las veces que ella mentía a sus mejores amigos y es la primera vez que en verdad se sintió como una traidora.


El lunes en la mañana se levantó con mucho entusiasmo, bajo a desayunar como siempre lo hace, había adoptado una costumbre de voltear discretamente hacia la mesa de Slytherin cada vez que llegaba al gran comedor, pero no vio a cierto rubio y se sorprendió sentirse demasiado desilusionada. Durante el fin de semana a pesar de todo, pensó en él y ansiaba verlo.

Se fue caminando hacia la mesa de Gryffindor sentandose frente a Ginny.

–¿Hermione, esperas a alguien? –le preguntó Ginny con una sonrisa picara.

Veía a su amiga voltear cada 5 segundos hacia las puertas del gran comedor, era tanto que no pudo evitar preguntarle.

–Ahm no, ¿por qué lo dices? –contestó Hermione fingiendo que buscaba la jarra de jugo de calabaza.

Ginny rodeo los ojos y contesto:

–Porque no dejas de mirar hacia la puerta.

–No se de lo que hablas –dijo Hermione fingiendo demencia.

Ginny sonrió, "es obvio que quiere ver a Harry" pensó ya que casualmente Harry aún no bajaba a desayunar, pero lo que no sospechaba es que los pensamientos de la castaña estaban bastante alejados del niño que sobrevivió.

Durante el transcurso de la mañana, Hermione trataba de controlar sus emociones pero su ansiedad creció a la hora de Defensa contra las Artes Oscuras cuando entró en compañía de Neville y su corazón dio un vuelco en cuanto lo vio riendo fríamente rodeado de sus amigos. Se sonrojo levemente cuando Draco desvió su mirada hacia ella y con una sonrisa tonta se fue a su lugar.

Momentos después Harry y Ron llegaron. Ron se quedó hablando con Neville mientras Harry centraba toda su atención en Hermione y viceversa, ambos reían y jugaban entre ellos, Draco al verlos no pudo evitar sentir una punzada de celos. Estuvo a punto de gritar un insultó a Harry pero se calló porque justo en ese momento, el profesor Snape entraba al aula. Rápidamente todos dejaron de hablar y se fueron a sus lugares ya que a diferencia de otros profesores, Snape no necesita alzar la voz para que todos le pongan atención.

Les esperaba al menos hora y media de Defensa contra las artes oscuras, pero faltando sólo 20 minutos para el termino de la clase, el profesor Snape tenía planeado algo interesante.

–Pónganse de pie –comenzó a decir desde su escritorio, todos obedecieron sabiendo lo que seguía.– Ya no necesitaran sus bancas.

Con un movimiento de varita, todas las bancas por si solas se acomodaron en la parte de atrás del aula. Muchos comenzaron a ponerse nerviosos mientras que otros ansiaban que el profesor Snape los escogiera para un duelo.

–Ahora veamos, ¿Quiénes serán los próximos…? –pensó en voz alta Snape. Sus ojos negros repasaban a cada uno de los alumnos.– Srita. Granger pasé al frente.

Hermione caminó hasta el centro, no esta nerviosa porque no es la primera vez que tiene un duelo, además después de enfrentarse con verdaderos mortifagos sabiendo que en cualquier momento puedes morir aquello en clase era sólo un juego de niños.

–Rogers pasa al frente –ordenó Snape.

Un tipo algo corpulento caminó hasta el centro, como todo Slytherin mostraba una sonrisa arrogante y miraba con cierto despreció a Hermione quien ella ignoro esa mirada. Sacó su varita y se puso en posición.

–A la cuenta de tres, ya saben las reglas así que no quiero que se pasen de listos –dijo Snape con voz amenazadora, dicho lo último especialmente para el slytherin.

Rogers también se puso en posición, Snape comenzó a contar pero antes de que llegase al tres, Rogers lanzó un hechizo de desarme y Hermione por poco y no lo bloquea pero inmediatamente arremetió con un "¡Expelliarmus!" y la varita de Rogers salió volando al extremo del aula. Los de Gryffindor aplaudieron entusiasmados por la agilidad de Hermione, los de Slytherin solo los miraron con resentimiento.

–Cinco puntos para Gryffindor –murmuró Snape a regañadientes.

Mientras Hermione sonreía a sus compañeros, Snape volvió a poner sus ojos negros en todos los alumnos pensando en el rival perfecto para Granger, alguien que fuera igual de ágil e ingenioso como ella… sonrió para sus adentros.

–Malfoy pasa al frente –ordenó Snape.

Hermione no pudo evitar sorprenderse, la primera vez que lo tendrá enfrente en días y será para un duelo. Su corazón comenzó a latir rápidamente pero aún así no bajo la guardia. Draco caminó hasta el centro, tenía el rostro indiferente pero por dentro se sentía igual que Hermione. ¿Y ahora cómo fingir?

–A la cuenta de tres… –dijo Snape, se podía sentir la tensión entre los alumnos, sabían que aquel duelo iba ser interesante.

–Uno…

Sus miradas se encontraron y aquel valor se perdió para ambos, "sólo es un pequeño duelo, no es tan importante" pensó Hermione.

–Dos…

Tiempo atrás, Draco estaría dispuesto a humillar a Hermione y que pagará por todo en ese mismo momento… pero ahora se sentía incapaz de hacerle eso. Odiaba que le importara más de lo que debería.

–Tres…

"¡Expelliarmus!" exclamó en su mente Hermione y el hechizo salió directo a Draco pero lo bloqueo rápidamente. No pensó que usaría los hechizos no verbales…

"¡Confundus!" exclamó Draco en su mente pero el chorro de luz lo esquivó Hermione hábilmente.

Nadie hablaba y pareciese que nadie respiraba, usar hechizos no verbales es bastante complicado y que ellos dos lo usen los ha dejado boquiabiertos. ¿Cuál será el próximo ataque? Ambos se miraron a los ojos, en realidad no quieren hacerlo pero y si los demás se dan cuenta que hay algo diferente entre ellos…

"¡Locomotor mortis!" pensó Hermione y las piernas de Draco se unieron, cayéndose al suelo.

–Con que a eso quieres jugar Granger –dijo Draco con una sonrisa arrogante.

Hermione esperaba su contraataque pero de repente sintió que las piernas le fallaban, las sentía demasiados débiles como… gelatina. Abrió los ojos en par en par, usó el hechizo de piernas de gelatina. Trataba de mantener el equilibrio pero Draco le lanzó un hechizo al suelo que hacía que uno se resbalara por lo que Hermione cayó de sentón. Draco comenzó a reírse mientras aprovechaba para deshacerse del hechizo de las piernas unidas, Hermione lo fulminó con la mirada y exclamó:

¡Palalingua!

Paró de reír de inmediato porque la lengua se le había pegado al paladar, la miró indignado. Hermione deshizo el hechizo de las piernas de gelatina y trató de pararse correctamente, pero de pronto un libro volaba rápidamente hacia ella.

"¡Protego!" pensó rápidamente evitando por muy poco que aquel libro pesado la golpeé.

–¡Eso no esta permitido! –exclamó Ron indignado viendo con los puños cerrados el duelo.

–¡Silencio Weasley! Cinco puntos menos para Gryffindor –dijo Snape con sorna.

Entonces Hermione comenzaba a enojarse, el profesor dejaba que Draco hiciese lo que quisiera, pues bien, ella hará lo mismo. Apuntando hacia la túnica de Draco, pensó "¡Lacarnum Inflamarae!" De su varita salió una llama de fuego, prendiendo una parte de la túnica de su oponente. Draco rápidamente comenzó apagarlo con las manos pero Hermione se adelanto.

–Creo que necesitas ayuda, ¡Aguamenti! –exclamó ella lanzando un gran chorro de agua que empapo por completo a Draco. Algunos rieron.

Ahora el enojado es él, estaba tratando de ser gentil con ella ¿cómo pudo siquiera importarle si la lastimaba o no?

–Te crees muy graciosa, ¿no Granger? –exclamó Draco con esa sonrisa burlona en el rostro.- Veamos hasta cuando aguantas…

Entonces comenzó a lanzarle hechizos rápidamente, uno tras otro pero Hermione bloqueaba todos hábilmente, Draco no dejaba de lanzarlos ni por un instante y ella comenzaba a verse en problemas porque cada vez más los evitaba pero por muy poco, pronto alguno de esos le pegará sin que lo evitase. Todos comenzaron hacerse más hacia atrás para evitar que alguno de esos hechizos le pegase. De pronto, un chorro de luz le pegó a Hermione en el pecho y todo le dio vueltas, se sentía como en una montaña rusa, supo exactamente que hechizo usó contra ella: el mimblewimble.

Frente a ella aparecían cinco Malfoys, cada uno la apuntaban con la varita y cada uno tenía el rostro llenó de confusión, a pesar de que el efecto no se iba, supo que el de en medio era el verdadero, sus ojos lo delataban. Sólo faltaba que él lance un simple hechizo de desarme para quitarle la varita, ¿por qué aún no lo hace? Hermione se le pasó el tiempo como minutos pero sólo han sido instantes en los que Draco no se movió en lo absoluto, con mucho esfuerzo levantó la varita y apunto hacia el Draco de en medio.

Expelliarmus –murmuró y la varita de su oponente salió volando al otro lado del aula.

Todos se sorprendieron, después de aquello no creían que ella aún tenía la capacidad para desarmarlo pero no fue así. Draco la subestimo… o al menos ellos creían eso. El efecto del hechizo pasó y de pronto sonó el timbre.

–Cinco puntos para Gryffindor –declaró el profesor Snape en medio del ruido. Todos se olvidaron de Draco y Hermione, buscaron rápidamente sus cosas y salieron del aula directo al almuerzo.

–¿Estas bien? –se acercó Harry preocupado mientras la ayudaba a levantarse.

–Si, gracias. Adelántense, ahorita los alcanzo –dijo Hermione sonriendo, se sentía confundida y no tenía nada que ver con el efecto del hechizo.

–¿Segura? –preguntó esta vez Ron.

–Si, segura –les aseguró Hermione.

Sin mucho convencimiento, sus amigos salieron del aula dejándola sola con Draco y el profesor Snape revisaba unos pergaminos en su escritorio, ignorando completamente a sus alumnos. Hermione miró a Draco, él aún tenía una expresión de confusión pero aún así le devolvió la mirada. Ella sin pensarlo, buscó sus cosas y salió del aula. Caminaba rápidamente como si quisiera huir de algo… o de alguien. No entendía nada de lo que acababa de pasar, no era un comportamiento normal en Malfoy.

–Granger –la llamó una voz detrás de ella.

Ella giró sobre si misma sorprendida, se encontró cara a cara con Draco.

–¿Por qué? –Soltó Hermione de repente sin esperar a que el dijera algo.– ¿Por qué me dejaste ganar?

Draco abrió los ojos sorprendido, ¿Qué se suponía que debía responder? ¿Que de pronto se sintió como un completo miserable al lanzarle un hechizo como ese, verla perder el control por unos momentos y que él tuviera que aprovechar para derrotarla?

–No sé –mintió torpemente.

–No tenías porque haberlo hecho –repuso Hermione exaltada porque ahora no sabía si sentirse ofendida o confundida.

–Lo sé… –murmuró Draco, estaba tal vez tan desconcertado como ella.

Silencio. La respiración de Hermione era agitada, ¿por qué siempre esa misma sensación cuando esta cerca de él? No soportó verlo, su mirada se entretuvo en la pared de piedra. Mientras ella lidiaba con sus sentimientos, Draco la observaba atento, se sentía mal no por el hecho de haberla dejado ganar un estúpido duelo… poco a poco se está dando cuenta que esta cayendo en lo que podría ser su perdición.

Entonces, Hermione sintió que unos brazos la rodeaban. Soltó un grito ahogado de sorpresa y creyó dejar de respirar cuando cayó en la cuenta que Draco Malfoy la estaba abrazando.

–Lo siento… –murmuró Draco en su oído, haciendo que ella se estremeciera por el contacto de su cálido aliento en su piel.

Con la misma rapidez, él la soltó y se fue, dejandola sola en medio del pasillo y prometiéndose a si mismo nunca volver a lanzar un hechizo contra ella.


Pareciese que su mente aún no captaba nada, sólo era consiente de el cálido cuerpo de Hermione, el aroma que desprendía y de lo increíblemente bien que se sintió tenerla en sus brazos por unos instantes. Era como si acabara de dejar cicatrices en su cuerpo… Necesitaba distraerse y el único lugar al que se le ocurría, era el gran comedor con todos sus demás compañeros disfrutando el almuerzo.

Sin recordar mucho del camino, llegó al gran comedor y se sentó junto a Blaise quien platicaba con una chica de un año menor, de seguro su conquista del mes. Mientras se servía un poco de agua, su corazón dio un vuelco cuando vio a Hermione entrar y sentarse junto a Neville. Se veía algo desconcertada y confundida, ignoro a sus amigos y miraba con gran interés su plato vacío, cuando menos lo espero levanto su mirada y sus ojos se encontraron.

–Hey, amigo –llamó su atención Blaise quien lo miraba con una sonrisa.

–Hola… –contestó con voz apagada Draco y desviando la mirada para que no se diera cuenta a quien veía.

–¡Vaya! Si no te conociera diría que estas deprimido, ¿acaso es por una chica? –insinuó Blaise con una sonrisa picara.

"No estás muy lejos de la realidad" pensó Draco.

–Claro que no, sabes que yo no soy así con las chicas –repuso de inmediato Draco, lo último que faltaba es que sus amigos sospecharan que se trata de una chica.

Blaise río y le dio una palmada en la espalda a su amigo.

–¿Te habrán dejado plantado? Bueno si es una chica, que no se vaya a enterar Pansy, sabes que ella es capaz de cualquier cosa… –dijo su amigo en voz baja vigilando que no estuviera por ahí cerca Pansy.– Y si no es así, sabes que para todo hay solución.

Con otra palmada en la espalda, Blaise se levantó de su asiento y se fue del gran comedor, dejando a Draco pensativo. Si se enterará Pansy que estaba así por una chica y más por Granger, de seguro es el fin… bueno no solamente que se entere ella, sino todos. Una punzada de preocupación cruzó por su cuerpo, miró hacia donde estaba ella y la vio más tranquila sonriendo con la hermana del pobretón.

Por un momento, trató de imaginarse él a su lado abrazándola por la cintura y riendo por los comentarios de Weasley… no pudo hacerlo. Le resulto totalmente irreal e imposible. Sus ojos se encontraron una vez más y Draco sólo pudo pensar que claramente él no pertenece a su mundo. Tenía que tomar una decisión, no podía seguir así y tenía que ser ahora.

Pero lo que quedaron de clases, Draco no prestó atención a ninguna de ellas, se perdía en sus pensamientos y cuando tenía la oportunidad, observaba a Hermione como si de esa manera la respuesta se presentaría a sus ojos. Para cuando se dio cuenta, ya eran las once de la noche y aún no tenía ni idea sobre qué hacer. Dar vueltas en su cama, no servía de mucho… Entonces, ¿para qué arriesgarse? ¿De que serviría? "No vale la pena" pensó cansado y frustrado. Finalmente con este último pensamiento se quedó dormido.

Por alguna razón, se le hacía conocido aquel lugar aunque por el otro lado no tenía idea donde se encontraba. Lo único que tenía muy claro es que estaba esperando a alguien, quien llevaba apenas dos minutos de retraso y las ansias de verla lo dejaban impaciente. Momentos después, se dio cuenta que esta en un parque muggle, cuando una niña pequeña pasó corriendo rápidamente junto a él, ella se voltea y le sonríe tímidamente.

Entonces alguien le tapó los ojos y por la delicadeza de sus manos, supo inmediatamente quien es.

–Hermione –dijo Draco sonriendo.

Ella ríe y le destapa los ojos, no antes dándole un sonoro beso en la mejilla.

Draco volteó a verla, se ve tan radiante por la felicidad de su expresión y el brillo especial de sus ojos, además de que el vestido que tiene puesto la hace ver como un ángel. Draco no duda y la abraza con fuerza, parecía que hacía solo unas semanas fue la última vez que se vieron…

–Te extrañe –susurró ella en su oído.

–Lo sé –respondió Draco arrogantemente, ella ríe y él también, su felicidad lo contagia.

Se separaron pero no podían dejar de mirarse a los ojos, Draco se dio cuenta que había algo nuevo, por un instante una sombra cruzó en los ojos de Hermione y ella parecía tomar el valor para decirle algo.

–Lo saben… –fue lo único que dijo Hermione para que todo tomará un giro inesperado.

–Entonces, vámonos –contestó Draco firmemente sujetándole la mano.

Draco se despertó sobresaltado… tardó algunos instantes en recuperarse y darse cuenta que aún era de noche. Se levantó despacio mientras llevaba ambas manos a la cara confundido, ¿qué rayos había sido aquel sueño? Y no es sólo eso, sino que si no se equivoca él y Granger eran una especie de ¿pareja?

"Debo estar volviéndome loco…" pensó Draco preocupado. No era posible que siguiera de esa manera, no es normal en él y solo hace que se distraiga de cosas más importantes, entonces tomó una decisión: a partir de mañana se alejará de ella y la tratará como antes para que lo odie, de esa manera así como vino todo… se irá y todo quedará olvidado. Se repitió varias veces su plan para tomar firmemente la decisión a pesar de que se sorprendió a si mismo ver que en el interior no le gustaba para nada aquella idea pero es necesario… Con dificultad volvió a dormir pero esta vez no soñó nada.

A la mañana siguiente, mientras se ponía el uniforme, trataba de recordar el momento en el que lo llevo a la situación en la que está, en medió de su reflexión le surgió una palabra que lo llenó de miles de sensaciones: enamorado. Sin embargo enseguida se sintió un idiota al pensar en algo como eso. No era ni el momento ni la persona adecuada para esas ridiculeces.

Pero ya en el Gran Comedor, Draco asimilaba su decisión cuando su mirada se poso en ella. "Maldita tentación" pensó. Hermione al parecer estaba riendo de uno de los chistes de Weasley junto con Potter y la hermana de Weasley. Hermione se veía muy feliz a comparación con el día anterior y sobretodo radiante, como en su sueño. Cuando terminó de reírse miró a Potter quien le regalo una gran sonrisa y ella le correspondió, aquello fue una punzada de celos para Draco.

Entonces, Hermione se puso seria y miró hacia su plato -como el día anterior-, Draco aún no podía desviar la vista de ella cuando sus miradas se encontraron. Ahora que de alguna manera sabe lo que siente, no pudo evitar sentirse un poco feliz pero no le duró mucho porque sabe que esta de más decir que es imposible que ella le regale una sonrisa como a Potter.

Con mucho esfuerzo, Draco apartó la mirada de ella. Su padre siempre le ha dicho que es de tontos soñar con lo que no pueden tener, casualmente había soñado con Hermione Granger.


Hola,

lamento muchisimo el retraso, no los llenaré con excusas pero he regresado y prometo actualizar constantemente. Espero les haya gustado el capitulo y gracias por su paciencia.

Como ven, las cosas entre Draco y Hermione comienzan a ser más fuertes pero ¿qué pasará con Harry?

Dejen reviews para saber si les gusta, si lo odian o sus teorias. Por cierto, abrí una cuenta de twitter especial para los fanfictions, pueden buscarme como cuasiescritora, ahi podrán preguntarme cualquier cosa además de que subiré adelantos.

Gracias por leer, besos!