Hermione ya no sabía que hacer, no puede pensar con claridad y siente todo una mezcla de sentimientos. Desde hace varios minutos no deja de pasearse un lado al otro por toda su habitación, nunca había sentido desesperación, frustración, enojo consigo misma y con él, felicidad, emoción e incluso tristeza, todos juntos. Y odiaba no tener una respuesta…

¿Algún lado positivo?, ya no se siente confundida y es que después de aquel abrazo de Draco, ya no lo puede negar ni seguir engañándose a si misma… esta enamorandose y le produce tantas cosas esa insignificante palabra que evita pensarla.

¿Lo peor? Ahora, justamente Draco se ha alejado completamente de ella, volvieron a ser los enemigos de siempre, es más ahora son los completos desconocidos porque cuando se cruzan por los pasillos ni siquiera la mira, como si no existiera y no puede lidiar con eso. Las veces en que él le dice algo hiriente no le cree porque hay algo diferente en su mirada. El otro día, Hermione estaba en la biblioteca y Draco llegó, se fue a sentar al otro lado y por tonto que pudiera sonar, le afectó.

Por milésima vez se preguntaba porque ese cambio repentino en el comportamiento de Draco cuando miró su reloj y vio que ya se hacía tarde para la junta de los prefectos. Rápidamente se vio al espejo y trató de arreglarse un poco, no lo hacía muy a menudo pero el hecho de que en la junta estará Draco… pues verse bien no haría tanto daño. Bajo las escaleras y casi atropella a una niña de primero en el camino.

–¡Ron! Ya vámonos –exclamó la castaña impaciente a ver a su mejor amigo tranquilamente sentado en el sillón.

–Ahí voy –dijo con toda la tranquilidad del mundo pero al ver la cara de enojo de Hermione la alcanzó en seguida, no pensaba ser quien desquitara su enojo.

Después de cruzar el retrato de la Señora Gorda, Hermione y Ron caminaban deprisa hacia el aula donde sería la junta, cerca de las mazmorras. Durante el trayecto, Ron sugirió disminuir la velocidad porque llegarían justo a tiempo pero sólo recibió una mirada sería de Hermione por lo que descartó su idea. Si sólo supiera que la apuración de Hermione no era en si el hecho de llegar temprano a la junta sino una razón más importante para ella… ver a cierto rubio y determinar su comportamiento porque a veces creía que si lo que pasó días atrás fueron sólo su imaginación o si en verdad sucedieron, como cuando casi se dieron un beso en los terrenos de Hogwarts.

Metros antes de llegar al aula donde sería la junta, Hermione disminuyo el paso para recuperar aire y para que no sea tan notorio que casi estaba desesperada por llegar, se acomodo el cabello con las manos y con aire decidido entró, Ron veía el comportamiento de su amiga y no dijo nada, pensó que Hermione ya comenzaba a ser vanidosa, como todas las demás chicas.

–Nuevo record Srita. Perfecta –dijo Anthony cuando la vio entrar, Hermione caminó hacia él y lo abrazo con cariño, ignorando que cierto rubio acababa de entrar y al ver esa escena sintió una horrible punzada de celos.

–¿Ya están todos? –pregunto Hermione después de separarse mientras tomaba asiento y Anthony junto a ella.

–Creo que si –contestó Anthony viendo a todos los que se encontraban ahí, los prefectos de Hufflepuff, los de Ravenclaw, los de Gryffindor y acababan de llegar los de Slytherin.

–Comencemos… –dijo Hermione centrando su atención a los demás.

Durante las dos horas siguientes de junta, Hermione se sentía cada vez más desilusionada, trataba de no mirar a Draco pero cuando lo hacia, él ni siquiera ponía atención a lo que decía. ¿Dónde habían quedado esas miradas que se convirtieron en juego? ¿En verdad todo se lo había imaginado? Ya no sabía que pensar, sobretodo cuando Anthony le tocaba hablar o tomar los votos y propuestas de los prefectos, Draco lo miraba con resentimiento pero ¿por qué?

Para Draco también fue una especie de tortura, mientras escuchaba a Hermione, él quería verla pero sabía que en el momento en que sus ojos se cruzaran, todo su plan se iría abajo y aquello no podía suceder… Además no se le pasaba el enojo que sintió cuando entró al aula, ver la manera tan fácil con que Anthony recibía abrazos y sonrisas de ella, fue insoportable de ver.

–Bien, eso es todo. Todos pueden retirarse al banquete –finalizó Anthony y ninguno esperó dos veces para escucharlo porque inmediatamente salieron. Incluso Ron quien su estomago le exigía comida se olvidó de esperar a su amiga.

Hermione fue la única que siguió sentada mientras guardaba sus cosas.

–¿Estas bien? –le preguntó Anthony mientras ponía una mano en su hombro.

–Si, gracias. Sólo estoy cansada… ve y ahorita voy para el Gran Comedor –dijo Hermione tratando de asegurarle confianza. Funcionó y Anthony la dejó sola.

Después de tratar de poner orden a sus pensamientos, se levantó de su asiento lista para alcanzar a sus amigos al banquete, cuando escuchó una voz detrás de ella.

–¿Por qué tan preocupada Granger? –preguntó Draco con esa característica de arrastrar las palabras.

Hermione se sobresaltó y volteo a mirarlo molesta.

–¡Me asustaste! ¿Qué haces aquí? –exclamó

Draco desde el marco de la puerta, sonrió burlón y respondió lo evidente:

–Mirándote…

Hermione no pudo evitar ruborizarse pero pudo esconderlo, en verdad no entendía a Draco Malfoy pero a pesar de eso, ella también tiene orgullo y no daría su brazo a torcer.

–Creí que ya no me hablabas –dijo tratándose de no sonar molesta pero no lo logró mucho.

"No hay vuelta atrás…" pensó Draco, lo que estaba a punto de decir cambiaría mucho las cosas y quizá termine feo pero él creía que era necesario. Aunque para este punto dudaba si hacia lo correcto, pero antes de permitirse llenarse de dudas habló:

–Creo que estas confundiendo todo… ¿desde cuando "hablamos"? –dijo Draco con una expresión fría.

–¿Ahora resulta que te olvidaste de todo? –preguntó ofendida viendo como sus ojos grises eran totalmente fríos e inexpresivos, tuvo un presentimiento.

–¿Olvidar qué? Explícate bien.

–Pues… ya sabes… que desde que empezaron las clases, tú y yo nos hemos llevado bien, se podría decir –dijo Hermione insegura.

Draco comenzó a reírse de ella, no era una risa que hayan compartido con anterioridad porque era la risa cruel que emplea para humillar. Hermione comenzó a sentirse como una tonta, ¿y si confundió todo?

–Veo que entonces no ha cambiado nada… –dijo Hermione con una tristeza que por un momento Draco se sintió como un imbécil. La castaña hizo ademan de irse del aula.

Draco se había pasado los últimos días pensando en ella, a pesar de la promesa que se hizo a si mismo, ha resultado imposible cumplirla. Pero, ¿cómo hacerlo teniéndola tan cerca en las clases? Odiaba que por su culpa, su humor cambie repentinamente, ella sin saberlo podía manejar las emociones de Draco y no le gustaba para nada.

–¿Qué pensabas? ¿Ahora todo sería diferente y seriamos grandes amigos? –se burló cruelmente mientras sus ojos grises la miraban con desprecio.– Pensé que eras una sabelotodo Granger pero sólo eres una estúpida.

Hermione estaba tan desconcertada que no pudo responder ante esa ofensa, sintió una enorme decepción por la persona que tenía frente. Miraba sus ojos grises y sólo podía ver hielo que la herían más de lo que quería… Draco observó como sus palabras tenían efecto sobre ella y muy lejos de sentir satisfacción quiso decirle todo lo contrario, "Ya no hay vuelta atrás" pensó nuevamente haciendo a un lado sus sentimientos como siempre lo ha hecho.

–Sólo eres una asquerosa sangre sucia –dijo con todo el asco que pudo fingir.

Hermione se sintió más que ofendida y lo miró con odio, no dejaría que la siguiera humillando, ahora le toca a ella.

–Tal vez sea eso pero estoy segura de que soy mucho mejor persona que tu, por lo que no puedes aceptarlo, además yo si tengo verdaderos amigos y no estoy rodeada de gente hipócrita. Así que vete a pudrir a tu mundo falso porque a pesar de todo, yo si soy feliz siendo una sangre sucia.

No espero a que le contestará, antes de que se fuera, vio a un Draco sorprendido y si de alguna manera lo hirió con sus palabras pues se sentiría satisfecha de ello. Caminó lejos de él, y cuando estuvo segura de estar lo bastante alejada de él, perdió la compostura y lloró. Lloró por lo tonta que fue… por el estúpido sentimiento hacia él que se volvió inevitable y con la certeza de que será imposible.

Antes de llegar al Gran Comedor, se limpió las lágrimas y mirándose por el reflejo de una ventana, se arreglo lo mejor posible para tener un buen aspecto, no quería darle la satisfacción a Draco y no tenía ganas de mentirles a sus amigos. Ya un poco más tranquila, dobló la esquina y cruzó el hall pero se detuvo en seco en la entrada del Gran Comedor, todo estaba adornado de Halloween.

No se había dado cuenta hasta ahorita, de lo distraída y ocupada que ha estado para que ni siquiera se haya fijado en la fecha porque esta noche se cumple la apuesta… sintió una punzada en el pecho cuando divisó a Harry junto a Ginny, su mejor amigo parecía tan tranquilo disfrutando de la cena.

Esta noche se cumple la apuesta. Cerró los ojos por un instante porque sabe perfectamente lo que tiene que hacer. Más decidida, caminó hacia Harry con lentitud, momentos después entró Draco y escuchó sus pasos por lo que volteo hacia atrás, lo vio tan sorprendido como lo había estado ella. Al parecer no fue la única que olvido la fecha.

Malfoy miraba los adornos de Halloween sorprendido y cayó en la cuenta, sobretodo cuando Hermione lo miró desafiante y siguió su camino. Entonces supo lo que estaba a punto de hacer… Quiso evitarlo y al mismo tiempo deseaba ver si era lo que él creía, porque si es cierto, su promesa de alejarse de ella podría irse al diablo.

Hermione suspiró, no es lo correcto pero dio su palabra y no permitirá que la vea como una cobarde, no es propio de ella ni de ser una Gryffindor. Consciente de la mirada de Draco puesta en ella, caminó los pocos metros que la separaban de Harry, sentía que su corazón saldría del pecho y todo su alrededor se movía en cámara lenta junto con ella.

–Harry –lo llamó tratando de sonar fuerte pero no lo logró mucho.

–Hermione –contestó Harry brindando una gran sonrisa y se levantó para que ella pudiera sentarse a su lado.

Pero antes de añadir algo más… antes de que ella se pudiera arrepentir o de que Draco pudiera evitarlo. Hermione lo besó.

Los que estaban alrededor, no perdían detalle alguno, se quedaron mudos, algunos rieron y otros comenzaron aplaudir. Pronto todos en el Gran Comedor veían la escena pero los protagonistas de esa escena no escuchaban nada, ni pusieron atención en que todos los miraban… Harry no desaprovechaba la oportunidad, correspondió al beso con tanto anhelo, concentrandose en el dulce sabor de estos y se dio cuenta que en verdad está enamorado de Hermione.

Hermione se aferró a su cuello para no caer… En verano, había imaginado muchas besos como sería besar a Harry, la manera en que se besarían o si la abrazaría por la cintura, de la espalda o de la nuca, todos esos detalles los había pensado. Por eso se sorprendió que el beso era tal y como lo había soñado, sólo que había un gran detalle… no sentía nada. Y todo era por culpa de Malfoy.

Con la misma sorpresa con que lo besó, se separó… no dijo nada, dio media vuelta y caminó rápidamente fuera del Gran Comedor. Harry se quedó ahí parado con la mirada perdida hacia ella, quiso seguirla pero sus amigos se levantaron y comenzaron a vitorear como si acabarán de ganar la copa de las casas, Ron lo felicitó que al fin lo había logrado y Ginny sólo pronunció sonriente, "te lo dije". Harry se sentía verdaderamente feliz…

En cuanto camino fuera de ahí, se dio cuenta que Draco ya no estaba… "¿lo habrá visto?" se preguntó al tiempo que subía las escaleras rápidamente, hasta que chocó contra alguien. Alzó la mirada y se encontró con los ojos grises de Draco, ya no eran un par de bloque de hielos como hace rato… Hermione trató de pasarlo de largo pero apenas subió un escalón y él la sujeto del brazo de tal manera que volteara a verlo cara a cara.

–Felicidades Malfoy, ganaste la apuesta… –dijo Hermione llena de coraje y con los ojos llenos de lagrimas, Draco tenía preparado todo un discurso pero al ver esa expresión en sus ojos, la miró desconcertado, relajo su expresión al tal punto en que también mostró que se sentía herido.

–Yo… –comenzó a decir pero se ella lo interrumpió.

–No hay nada que decir, porque efectivamente te volviste el único…

Draco se quedó paralizado, sorprendido por su propia reacción en su interior por lo que disminuyo la fuerza de su mano, Hermione aprovechó el momento, se deshizo de él y subió apresuradamente las escaleras, directamente a la torre de Gryffindor sin mirar atrás.

"¿Y ahora, como se supone que le diga a Harry la verdad?"


Hola,
este capitulo es algo corto pero muy importante como habrán visto. Hermione perdió la apuesta y aunque Draco debería sentirse con el ego elevado hasta los cielos, es todo lo contrario. El próximo capitulo verán lo que pasará entre Harry y Hermione.

Espero les haya gustado, actualizaré pronto :)
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Besos