"Maldito hurón… ¿tan malo es que sea hija de padres muggles?" Hermione caminaba por los pasillos refunfuñando, sentía ese vacío en el pecho no sólo por el hecho de que Draco la llamó sangre sucia, sino la manera en que lo hizo. Ha visto como él ha rechazado a chicas de otras casas, con ese desprecio y frialdad típica de él… se sentía como una de ellas. ¿Qué ha significado para él los días anteriores?

Sin saber muy bien a dónde más ir, caminó al Gran Comedor a buscar a sus amigos. Necesitaba alguna distracción para no pensar más sobre Draco, después de varios minutos lllegó y efectivamente se encontraban allí cenando. Algo más alegre se sentó junto a Harry.

–¿Dofe andafas? –le preguntó Ron con la boca llena.

–Me entretuve leyendo –respondió Hermione como si nada.

Al ver toda la comida frente a ella, su estomago gruñó de hambre, tomó el plato y comenzó a servirse. Después de probar el primer bocado y de escuchar a sus amigos hablando de cosas sin importancia, comenzó a sentirse mucho mejor. Es cierto tus amigos siempre harán que te sientas mejor.

–¿Por qué tan callada Hermione? –le preguntó Ginny curiosa al notar cierta lejanía de su parte.

–Si, últimamente no hablas mucho y créeme que antes no sabíamos ni como callarte –dijo Ron sinceramente mientras se servía más jugo de calabaza, Ginny le dio un codazo.

–Gracias Ron, siempre apreció tu honestidad –contestó Hermione fulminándolo con la mirada.

Ron le sonrió con ternura haciendo que la castaña se olvidará de su repentino enfado.

–No se preocupen, no he dormido bien –volvió a mentir.

Ginny la miró sin mucho convencimiento pero no quiso insistir.

–¿No estarás enferma…? –especuló Harry al tiempo que se acercaba a ella y con una mano tocaba su frente para comprobar su temperatura.

En ese momento, cierto rubio entraba al gran comedor de muy mal humor. Hermione le sonrió a Harry con amabilidad ignorando la presencia de Draco a metros de ellos.

–No creo estar enferma… gracias –respondió Hermione.

–¿No estarás enamorada? –insinuó de repente Lavender Brown metiéndose en la conversación.

Hermione se ruborizo pero al mismo tiempo la fulminó con la mirada, ¿quién la llamó? Entonces se dio cuenta que se encontraban junto a Ron muy pegada, la cara de vergüenza de su amigo sólo podría confirmar algo… habían regresado.

–¿Cómo…? –fue lo único que alcanzó a preguntar.

–Vamos Hermione, no finjas demencia… por ahí hay una personita ¿no es así? –decía Lavender mirando divertida a Hermione y a Harry.– ¿Tú qué opinas Harry?

De pronto se produjo un silencio incómodo, Lavender pensando que estaba ayudando a unir parejas, acababa de mencionar un tema delicado para ambos amigos. Ron dándose cuenta de su error, rápidamente la distrajo besándola… Todos voltearon inmediatamente, ese tipo de escenas a nadie le gustaban.

–¿Cuándo regresaron? –preguntó Hermione tratando de cambiar el tema.

–Créeme estoy tan sorprendida como tú… –respondió Ginny haciendo mueca de disgusto.

–Hace unos días –dijo Harry tratando de actuar normal.

Hermione los miró, ¿en verdad Ron quería a esa mujer? El año pasado terminó harto de ella, bueno conociendo las hormonas de Ron de seguro sólo la quiere para… Entonces sin pensarlo miró hacia la mesa de Slytherin, se encontró con los ojos grises de Draco. ¿Y si él busca exactamente eso en ella? Su enojo le regreso de golpe y miró enojada a Draco, desvió la mirada de él… "Todos son iguales".

–Me voy a dormir –dijo de pronto Hermione sorprendiendo a Harry y Ginny.

Rápidamente se levantó de su asiento, conforme la idea le llenaba más la cabeza comenzaba a sentirse ofendida y utilizada.

–Descansa –respondió Harry sonriendole ignorando el estado de su mejor amiga.

Mientras Hermione caminaba fuera del Gran Comedor, podía sentir la mirada de alguien en ella. Sonrió, le demostraría que nadie puede jugar con Hermione Granger, no es como esas tontas chicas que en este momento estaría segura que estarían rogándole. No, a diferencia de ellas tenía dos cosas a su favor: orgullo y dignidad, como todo Gryffindor y no caería en los juegos de las serpientes.

El viernes por la mañana, Hermione terminaba de desayunar con Harry y Ginny, Ron estaba muy ocupado con Lavender, estaban entusiasmados porque al otro día sería el primer partido del año de quidditch: Gryffindor vs. Slytherin. Han estado entrenando duro para ello y Harry quiere terminar su último año en Hogwarts con la copa de quidditch.

–¿Podremos entrenar esta tarde? –preguntó Ginny a Harry.

–No podemos, Slytherin tiene apartado el campo hoy –respondió Harry indignado pensando en que Snape tuvo mucho que ver en ello.

–Pero han entrenado lo suficiente ¿no? –agregó Hermione animándolos.– Ustedes son muy buenos no tienen nada de que preocuparse.

Harry, Hermione y Ginny decidieron ir a caminar hacia los terrenos de Hogwarts, el día había amanecido raramente soleado y como los tres tienen una hora libre quisieron aprovechar para caminar un rato. Hermione se sentía algo aliviada al no ver a Draco en el desayuno, aún tenía tiempo antes de enfrentarse a lo inevitable y verse en clase de Aritmancia.

Caminaban sin ninguna prisa por la orilla del lago, los rayos del sol eran fuertes y aún así el ambiente frio. Hubo un momento en que ninguno de los tres habló, disfrutando de la calidez del sol, de pronto escucharon pasos dirigirse hacia ellos, los tres voltearon y vieron a Ron caminando hacia ellos, iba solo.

–¿Y tu mujer? –le preguntó burlona Ginny.

Ron se puso colorado y dijo:

–Tiene adivinanza.

Hermione rio por lo bajo, siempre ha creído que esa materia es una falta de tiempo total.

–¿Qué hacen aquí? –preguntó Ron cuando los alcanzó.

–Sólo caminábamos –respondió Ginny.

Reanudaron la caminata, Hermione, Ginny y Ron iban juntos comenzando hablar sobre lo poco que falta para las vacaciones de invierno pero Harry se quedó parado en su lugar y los vio con nostalgia. Ginny se dio cuenta que Harry no los seguía y se detuvo a mirar hacia atrás.

–¿Qué pasa? –le preguntó, Hermione y Ron se detuvieron un poco más adelante, volteando a ver a su mejora migo.

–Sólo estaba pensando… –respondió con una sonrisa triste en su rostro. Hermione lo miró con ternura, sabía perfectamente en que pensaba, caminó hacia él y sin esperarlo lo abrazó.

Harry la abrazó sin dudarlo. ¿Tanto lo conoce?

Últimamente Harry ha pensado en Voldemort y sus planes, comenzaba a desesperarse porque aún nadie le ha dicho nada, ni una carta de la Orden y ni siquiera Dumbledore ha tenido la molestia de llamarlo a su oficina. ¿Qué es lo que pasará fuera de Hogwarts? En el profeta no han mencionado nada y duda que lo hagan. Hay momentos en los que se siente un completo inútil porque está seguro que Voldemort ya esta haciendo algo y él no ha hecho nada para impedirlo. ¿Cuánto tiempo más tiene que esperar? A estas alturas podría hasta crear otro horrocrux.

Ginny y Ron los miraron algo confundidos, ¿hay algo que ellos no sepan?

–Sigamos caminando –le dijo Hermione agarrándolo de la mano, como su mejor amigo que es.

Harry asintió y se dejó guiar, "¿cuánto tiempo tengo que esperar?"


No sabía como reaccionar, Draco caminaba de un lado a otro por el baño. Tenía razón: Potter quiere algo más que una simple amistad con Granger y quizá ella también hace no mucho. ¿Qué se supone que deba hacer ahora?

Hace unos minutos, mientras caminaba por los pasillos, había un grupo de niñitas de tercer año mirando por la ventana entusiasmadas y al ver su uniforme con el escudo de Gryffindor, decidió ocupar su papel de prefecto para molestarlas.

–¿¡No se supone que deberían estar en clase!? –les gritó con voz severa, todas ellas brincaron del susto.

–No –contestó una de ellas temerosa. Siempre evitaban toparse con Malfoy conocido por su fama.

–¿Qué hacen aquí entonces? ¡Vayan hacer algo productivo en vez de mirar por la ventana! –les ordenó y todas ellas asintieron mirándolo con miedo.

Draco sonrió con burla, entonces una de ellas dijo:

–Pero… no solamente veíamos por la ventana. Acabamos de ver a Harry Potter y su amiga Hermione agarrados de la mano…

La sonrisa de burla de Draco desapareció de su rostro.

–Se ven tan lindos, siempre supe que terminarían juntos –agregó otra niña con la mirada soñadora.

–Diez puntos menos para Gryffindor, ahora ¡váyanse! –les ordenó Draco con la voz aún más fría.

Sin pensarlo dos veces, se fueron corriendo. Cuando se perdieron de vista, Draco volteó a ambos lados del pasillo y se asomó por la ventana, no había nada. Sólo la vista hacía una parte del lago y árboles.

Y ahora, irónicamente, se encontraba como un león enjaulado, sin saber qué pensar. Sabía que la noche anterior se pasó al tratarla de esa forma pero no sabía a qué punto la había herido. Se miró al espejo recargando ambas manos en el lavabo, ella no lo entiende, no quiso decir todo eso… es sólo que le asusta lo importante que Hermione se esta volviendo en su vida. ¿Pero como explicarle aquello?

No puede llegar y enseñarle su marca tenebrosa, menos sabiendo en el bando en el que se encuentra… Bueno una cosa es segura, tiene que disculparse por lo de ayer, su lado Malfoy se negaba rotundamente hacer eso, nunca lo había hecho. Pero tiene que intentarlo.

Se incorporó, acomodó su camisa y corbata. Salió del baño hacia la clase de Aritmancia pensando en la manera de disculparse con ella, sabiendo lo testaruda que puede llegar a ser.

"No sé que es peor, haberme comportado como un idiota o pedir perdón por ello".


Después de despedirse de sus amigos en la sala común de Gryffindor, Hermione se dirigía hacia el aula de Aritmancia, conociendo su suerte, estaba segura que la profesora Vector tendría una sorpresa: actividad en pareja. Podría apostar por ello.

Justamente cuando dio el toque, ella entraba al aula. Rápidamente se sentó en el único lugar que quedaba hasta el frente, ya estaban todos excepto cierto rubio, a la mejor y tampoco lo vería. Pero no fue así, en cuanto pensó en ello, Draco entró al aula y la buscó con la mirada, Hermione volteó antes de que sus miradas chocasen.

–Buenos días –saludó la profesora Vector entrando al aula.

Todos repitieron "Buenos días" en coro.

–Como sé que ya dominan el tema pasado, hoy haremos una actividad –comenzó a decir la profesora, "no lo diga…" pensó Hermione.- en parejas, yo las asignaré por supuesto.

Hermione se hundió en su asiento, mientras la profesora Vector comenzaba a nombrar las parejas. Comenzó a resignarse y en el momento en que la nombro junto con Draco, supo que sería una hora muy pesada.

–Profesora, quisiera trabajar con alguien más –escuchó la voz de Draco, inmediatamente se volteó a verlo.

–Lo siento Sr. Malfoy, pero me gusta como trabajan ustedes dos –le respondió con desdén la profesora.– Júntense con su pareja y ahorita les reparto las hojas.

Todos comenzaron a moverse para reunirse con el compañero asignado, Hermione se quedó en su lugar, se sentía ofendida, ella es la que tendría que pedir el cambio, no él. Entonces, frente a ella, Draco llegaba con su mesa y silla.

–¿Puedo? –preguntó antes de acomodarse.

Hermione lo miró y sólo asintió con la cabeza.

–En la hoja vienen las instrucciones, sólo son diez ejercicios y cuando terminen me lo entregan con el nombre de ambos –dijo la profesora mientras repartía a cada pareja un pergamino.

Los demás compañeros comenzaron a trabajar excepto ellos dos, Draco sacó su varita y discretamente lanzó un hechizo para que no pudieran ser escuchados.

–¿Qué haces? –le preguntó enojada Hermione al verlo hacer eso.

–Tenemos que hablar –le contestó Draco mirándola serio.

–No quiero hablar –dijo Hermione cortante. Aún seguía resentida con él.

–Ayer no debí decirte todas esas cosas… estaba cansado y confundido –comenzó a decir sin saber a donde quería llegar.

Draco había preparado sus palabras, pero ahora que la tiene enfrente simplemente dijo lo primero que pasó por su mente.

–¿Cansado y confundido de qué? –demandó Hermione sin mirarlo, fingiendo ser indiferente.

–Es algo difícil de contar… –contestó Draco dejando claro que no diría más.

Hermione lo miró de golpe a los ojos.

–Entonces ¿cómo se supone que te perdone si no me dices bien las cosas?

Touché. Al parecer Hermione no estaba dispuesta a ceder.

–Es algo complicado… sólo quiero que me perdones –respondió Draco.

–¡Qué fácil! ¿No es así? Entiende Malfoy, no me molestó el hecho de que me llamarás sangre sucia… sino la forma de hacerlo, la manera en que me trataste, como si fuera una cualquiera. Eso es lo que me molesta… No soy como de esas chicas que van detrás de ti y las tratas como cualquier cosa –exclamó Hermione por lo bajo, sería bastante raro verla exclamando sin que en realidad emitiera ningún sonido para los demás.

Draco soltó un suspiro, en verdad Hermione se lo ponía todo muy difícil.

–Ya sé que no eres así, no era mi intención que te sintieras de esa forma –trató de disculparse Draco.

–Pues no lo lograste –agregó Hermione enojada.

Enseguida agarró el pergamino y comenzó a escribir sus nombres, ignorando por completo a Draco. Mientras él la veía confundido, las cosas no estaban saliendo como él esperaba.

–No sé cómo disculparme, no es algo que hago todo el tiempo. Sé que tampoco había un motivo para hablarte de esa forma y te pido… te pido perdón por ello, también lamento haberte hecho sentir de esa forma –habló con rudeza pero con sinceridad y sin rodeos.

Hermione lo miró sorprendida, ¿cuántas veces ha visto a Draco Malfoy pedir perdón a alguien? Nunca, pero ahí estaba esperando a que ella lo perdone. En realidad, ya lo estaba perdonando pero su razón y lógica le decía que no.

–Draco… –cuando salió su nombre de los labios de Hermione, el corazón de Draco aceleró.- Sólo quiero saber, que esto no es un juego para ti y yo no sea tu juguete. Porque si es así, esto se acaba ahora.

–No lo eres… Esto no es ningún juego. Yo… en verdad, quiero estar contigo –contestó Draco sin pensarlo.

Hermione le sonrió, si no estuvieran en clase de Arimancia con compañeros de Ravenclaw, se lanzaría a abrazarlo. Draco suspiró, ahora las cosas se habían arreglado más o menos pero aún tenía algo pendiente, ¿en verdad Hermione y Harry estaban agarrados de la mano?

Ambos contestaron los ejercicios rápidamente para poder irse de ahí, estar juntos algunas horas porque Draco tenía entrenamiento de quidditch. Querían irse a su lugar secreto, donde podían estar juntos sin problemas… escapando de las demás personas y de las dudas que aún existían.


Sábado por la mañana. No es cualquier sábado, es día de quidditch. La temporada comenzaba con los mejores equipos, Gryffindor y Slytherin. En cuanto Harry y sus amigos entraron al Gran Comedor, el ambiente deportivo se sentía, algunos comenzaron aplaudirlos y otros los abucheaban.

–¡Por Merlin! Es sólo un partido –exclamó Hermione viendo lo serio que se tomaban el quidditch algunos de sus compañeros.

–Me lastima que digas eso –le reclamó Ron mirándola con cara de pocos amigos.

Como cada partido, Ron parecía un fantasma de lo pálido y nervioso que se encontraba. Apenas y podía desayunar, entre Harry, Ginny y Hermione siempre buscaban la manera de animarlo.

–¡Ro-Ro! –se escuchó la voz de Lavender corriendo hacia él para casi tirarlo con el abrazo que le dio.– ¡Hoy es tu día!

En ese momento, llegó Luna con ya su habitual sombrero, un león enorme adornaba su cabeza y de vez en cuando rugía fuertemente.

–Luna, ¿serás nuevamente la comentarista? –le preguntó Harry mientras se hacía un lado para que se sentará.

–Si, McGonagall me lo pidió ayer –contestó con una sonrisa.

–¡Pero que ridícula se ve! –exclamó Lavender lo suficientemente fuerte para que Luna escuchará.

Hermione y Ginny, la fulminaron con la mirada.

–No te preocupes, tú aún sigues teniendo ese titulo… –contestó Luna con una sonrisa inocente.

Varios se rieron mientras Lavender se ponía roja de la vergüenza.

–Dile algo Ro-Ro, ¿cómo dejas que me hable de esa manera? –dijo con voz chillona Lavender a Ron.

–Pero se ve bien, me gusta su sombrero –agregó Ron colorado.

Hermione y Ginny rieron con más fuerza, pero Luna ignoró su comentario.

–Tengo que irme… –comenzó a decir Luna pero fue interrumpida.

–No, quédate un rato más y ahorita bajamos todos al estadio –le dijo Ron con una sonrisa.

Luna lo miró con desdén y luego lo ignoró como si no hubiera dicho nada. Ron la miró confundido, ¿qué le había hecho?

–Nos vemos al rato, suerte –se despidió dirigiendo a los demás, sin mirar a Ron ni a Lavender quien seguía ofendida, se fue.

–Ron, ¿qué le hiciste a Luna? –preguntó Ginny

–No tengo idea –contestó sinceramente.

Harry y Hermione intercambiaron una mirada, tenían una leve sospecha del porque lo trató de esa manera.

Después de desayunar, todos los alumnos caminaban hacia el campo de quidditch, Harry, Ginny y Ron se despidieron para irse a los vestidores. Hermione y Neville caminaban entusiasmados por el partido.

Cuando todo el equipo de Gryffindor estuvo listo, esperaron a que los llamaran para formarse. Harry se veía tranquilo, esta seguro que ganarían, han estado entrenando duramente. El equipo de Slytherin es difícil pero no representaba gran problema.

–¡Vayan a formarse! –les avisó la profesora Hooch, quien sería nuevamente el arbitro en el partido.

Mientras se acercaban al campo, el ruido de todos los alumnos se escuchaban con fuerza. Las porras de Gryffindor y Slytherin tomaban fuerza, al ser el primer partido también se encontraban las casas de Ravenclaw y Hufflepuff.

–¿Listos? –preguntó Harry mirando a su equipo.

Todos asintieron poniéndose nerviosos, pero la seguridad de su capitán les ayudaba.

Entonces, Harry tuvo una idea. Ahí mismo en el estadio, se encontraban todos los alumnos de la escuela, esta seguro que nadie se perdería un partido como tal… nadie perdería detalle del partido y mucho menos del buscador.

Sonrió triunfante al tiempo que montaba su escoba y salía volando al campo, detrás iba el resto del equipo. Luna los nombraba a cada jugador, después entró el equipo de Slytherin.

Harry con la mirada buscaba a Hermione, no iba a ser difícil distinguirla.

–Capitanes, tómense las manos –dijo la profesora Hooch.

Harry miraba con burla al capitán de Slytherin, era un tipo corpulento pero nada más.

El pitido del silbato dio inicio al juego.

–El juego ha comenzado, sin perder el tiempo Ginny Weasley toma la quaffle y vuela velozmente hacia los aros de Slytherin… ¡10 puntos para Gryffindor! –anunciaba Luna.

La mitad del estadio estalló en gritos y aplausos. Aún no han pasado cinco minutos y ya Gryffindor esta ganando.

Harry confiaba en su equipo, así que comenzó a buscar con la mirada la snitch. Vio a Malfoy quien también buscaba la snitch… tendría que tener cuidado con él, porque desde el año pasado se volvió un buen jugador. No lo subestimaría.

–¡Cuidado! ¡Uy eso tuvo que doler! –gritó Luna, Harry rápidamente volteo, uno de sus cazadores recibió una bludger, Crabbe reía triunfante.– ¡10 puntos para Slytherin!

"¡Maldición!" Harry comenzó a volar alrededor del estadio, no veía a la snitch en ninguna parte. Al mismo tiempo escuchaba atentamente lo que narraba Luna, decidió volar más alto para tener una mejor visión, el día no había amanecido especialmente solado y el viento estaba helado.

–¡Urquhart tiene la quaffle y se dirige velozmente a los aros de Gryffindor, Jack Sloper trata de lanzarle una bludger pero la evade ágilmente! –exclamaba Luna aumentando la tensión de todos.– ¡Ginny trata de quitarle la quaffle pero no pudo… se esta cercando y… Ronald para la quaffle!

Todo Gryffindor aplaudió a Ron por parar la pelota. El equipo de Slytherin se volvía pesado conforme avanzaba el partido, varios de los jugadores recibían una bludger pero todos lo evadían por muy poco.

Después de 20 minutos, el marcador era Gryffindor 30 y Slytherin 30. Cada gol que marcaban era empatado. Harry buscaba la snitch por enésima vez, cuando Draco pasó volando muy cerca de él, entonces supo que la vio.

Ambos volaron hacia abajo velozmente, a pesar que Harry tenía su Saeta de Fuego, apenas podía alcanzar a Malfoy. La tensión aumentaba en todo el estadio, la snitch revoloteaba en la base de unos de los postes de los aros.

–¡Parece que Malfoy esta a punto de agarrar la snitch! –gritó Luna

Pero Harry lo empujó y por poco lo derriba de su escoba.

–¡Muy listo, Potter! –dijo Malfoy e igual lo empujó para derribarlo.

Entonces, Goyle lanzó una bludger hacia Harry pero sin buena puntería. Alguien gritó cuidado y ambos se dieron cuenta de la bludger que venía hacia ellos, lo pudieron evadir pero pegó cerca de la snitch y está se perdió de vista.

–¡Idiota! –le gritó Malfoy a Goyle.

Harry voló a la altura donde estaba el publico para poder ver si estaba cerca la snitch. Malfoy seguía regañando a Goyle…

–¡Harry! ¿Estas bien? –escuchó la voz de Hermione tras él. Volteo y la vio, al parecer tiene la suerte de su lado.

"¿Estas observando…?" pensó sonriendo mientras volaba hacia Hermione.

–¿Por qué Harry va hacia el público? –escuchó a Luna diciendo por el micrófono y entonces todos tenían la mirada en él.

–¿Qué hac…? –Hermione no pudo terminar su pregunta porque Harry la besó.

Todos en el estadio se quedaron atónitos, fue un beso corto y Harry volvió al campo con una sonrisa triunfante en el rostro. Mientras Hermione se ruborizaba…

–¡Vaya, sólo falta que uno de los jugadores nos baile! –dijo Luna en el micrófono.-Por cierto, ¿no es eso la snitch?

Harry miró a Luna y rápidamente localizó el lugar por donde veía, pero antes de volar hacia allá, una bludger le pegó con fuerza en el pecho… y todo le dio vueltas. No podía respirar, le dolía terriblemente el pecho y antes de perder la conciencia vio a Malfoy con el bate en la mano.

Cuando Harry comenzó a caerse de la escoba, el pánico llegó… afortunadamente Ginny, Ron y Sloper lo atraparon.

–¡Malfoy agarra la snitch, Slytherin gana! –gritó Luna y toda la casa de Slytherin gritó de la emoción sin importarle lo que le pasaba a Harry.

Hermione vio cómo Draco lanzaba esa bludger hacia Harry después de que la besó. ¿Cómo se atreve? Bajo corriendo las gradas para saber cómo estaba Harry, ese golpe en el pecho pudo ser mortal. Su corazón dio un vuelco cuando llegó, estaban subiéndolo a una camilla.

–¡Apártense todos! ¡Dejen pasar! –gritaba la profesora Hooch. Con la ayuda del equipo, lo trasladaron rápidamente a la enfermería.

Hermione sin dudarlo los siguió, su corazón latia rápidamente y estaba muy asustada. Pero en cuanto puso un pie en la escuela alguien la llamó.

–Granger…

Draco Malfoy estaba detrás de ella con expresión enojada que sólo hizo enfurecer más a Hermione.

–¿En que estabas pensando? Tengo unas tremendas ganas de echarte una maldición –lo amenazó con odio.

–Hazlo –la provocó Draco mientras se acercaba.– Yo soy quien tiene más derecho de enojarse

–No vales la pena… –murmuró Hermione y siguió su camino hacia la enfermería.

Draco se maldijo a si mismo… corrió tras ella y agarrándola del brazo la llevó a un lugar apartado para que nadie los viera, pronto los demás alumnos regresarían del campo de quidditch.

–¡Suéltame! –exclamó Hermione forcejeando.

–Mírame… –ordenó Draco pero ella no lo hacía.

Se sentía enfadada consigo misma y con él, tenía también miedo por Harry. ¿Acaso él nunca cambiaría? Se comportó de una manera impulsiva y claramente no pensó en las consecuencias, sino en sólo lastimar. ¿Por qué se empeña en pensar que él ha cambiado? Quizás, Draco no tiene nada de bueno en su interior… hace todo para su propio beneficio.

Hermione lo enfrentó. Draco se quedó sorprendido, sus ojos estaban llenos de lágrimas y era obvio que se resistía a no soltarlas. Entonces sintió un poco de culpa, podía conformarse con esa mirada de odio de hace unos momentos pero no podía resistir verla así.

–¿Tan mal esta? –preguntó Draco con cierto enojo.

–No lo sé, ¿pero a ti que te importa? –le contestó fríamente.

"¿No se dio cuenta por qué le mandó esa bludger?"

–No me importa él, sino como estas tu… Y por lo que veo si él está mal tu también… –Draco habló con reclamo, lo último que quería era sonar así pero las palabras salían sin control.– Él te beso

–¿Qué? –preguntó Hermione mirandolo, la manera en que lo había dicho fue como… de celos.

–Ya me escuchaste –habló Draco esta vez con frialdad.– No pude resistir al ver que te besase, es hora de que tu me digas la verdad, ¿qué tanto sientes por Potter?

Hermione miraba sus ojos grises, ya no había coraje en ellos, la determinación de sus ojos sólo confirmaba que decía la verdad.

–¿Ahora resulta que te importa? –Le reclamó Hermione sin dar su brazo a torcer.– En verdad no te entiendo Draco, primero me tratas como si no te importará ahora vienes y me dices que estas celoso.

–Hermione… aún no sabes muchas cosas sobre mi, tengo miedo de que te involucres en ellas porque estas llegando a importarme más de lo permitido. Así que dime de una vez, ¿te interesa Potter? –había algo de tristeza y frialdad en la voz de Draco.

–No, Draco… –respondió Hermione incapaz de moverse, mientras él soltaba un suspiro de alivio.

–Que bueno, porque aún así no me daría por vencido –murmuró más para sí mismo.

Hermione lo miró, su corazón comenzó a latir a una velocidad increíble cuando Draco comenzó a acercarse, su parte racional le decía que saliera de ahí, que ya no se involucrará más con él… pero ya era muy tarde.

Ya era muy tarde para dar media vuelta, sobretodo cuando Draco estuvo a su altura y ella alzó el rostro para verlo… Ambos ya están demasiado involucrados para decir no, ya sienten demasiado para negarlo… sobre todo cuando el slytherin acortó la distancia y unió sus labios con los de ella.


Hola!

Siento la demora, espero hayan tenido una bonita Navidad y aunque es poco tarde, éste es mi regalo de Navidad.

Espero les haya gustado el capitulo y no olviden dejarme un review.

Besos!