Dedicado a BereLestrange y Tobi4sAndJace porque sus comentarios me animan a seguir escribiendo.
La calidez de sus labios hicieron que Draco la abrazará con más fuerza, tenía la sensación de todo a su alrededor daba vueltas, excepto Hermione, como si ella fuera la única capaz de mantenerlo consciente. Ladeo el rostro hacia ella para profundizar más el beso, Hermione rodeo su cuello con sus brazos, ya que sentía sus piernas sin fuerza.
Este beso fue diferente a los demás, no era simplemente pasión y salvajismo por sentirse, es algo mucho más profundo… Ella sabe exactamente que es pero él ni siquiera se atreve a pensar en ello. No pueden creer lo vulnerable que se vuelven al estar cerca del otro.
Draco deslizo una de sus manos por el rostro de Hermione hasta hundirla en el cabello, tantos años burlándose de lo enmarañado de sus rizos y ahora se da cuenta de las terribles ganas que tenía de hacer eso y enredar sus dedos en él, qué ironía resulta ser… Pronto Harry Potter, el partido de quidditch, el enojo de Hermione y la discusión dejaron de existir, sólo son ellos dos embriagándose uno del otro y todas las sensaciones que implican.
Hermione deslizo su mano derecha hacia el pecho de Draco, no pudo evitar estremecerse al sentir el corazón de él latiendo igual de rápido como el de ella. Y cuando sus lenguas se rozaron, parecía que todo se multiplico…
Entonces, Hermione recordó el por qué estaban ahí escondidos de las miradas, necesitó de todo su autocontrol para separarse de él.
–Aún sigo enojada contigo… –dijo sin mucha certeza.
Draco esbozo una sonrisa triunfante, aquello visiblemente no era verdad. Vio que Hermione se disponía a irse pero algo en su interior deseó estar con ella más tiempo, como si se tratase de un reflejo, le agarro la mano.
–Aún no acabamos…– le susurró demandante contra la oreja, mientras depositaba besos en el cuello.
–Por mi parte si, necesito ver a Harry –le dijo alejándose de él lo más rápido que pudo para no sucumbir a sus caricias.
Cuando pronunció aquel nombre, Draco se enojó casi inmediatamente, "¿acaso el idiota de Potter es mucho más importante? Además, ¿y si trata de besarla otra vez?" Sentía como su sangre hervía poco a poco, el sólo hecho de saber que ambos comparten sala común hizo que deseara tener otra bludger para lanzársela.
–Mañana en la tarde cerca de la torre de astronomía –le ordenó Draco como si se tratase de un elfo domestico. Hermione se sintió ofendida por ello.
–Ni siquiera me has preguntado si quiero ir… –le reclamó, no esta dispuesta a que la trate de esa manera. Por esa misma razón se habían peleado antes y por esa misma razón tiene miedo de enamorarse.
Draco no esperaba esa contestación, esta acostumbrado a que cualquier otra chica acepté sin pensarlo, con tal de pasar unos minutos con él.
–Ya sé la respuesta –le respondió con arrogancia aunque por dentro de pronto se sintió nervioso.
–Tienes mucha confianza, ¿verdad? –se burló Hermione, la actitud de Draco hacia ella cambió de inmediato en cuanto menciono a Harry, eso no justifica que la trate como cualquiera.
Sin esperar nada más, lo dejó ahí y caminó hacia la enfermería. Draco maldiciéndose a si mismo, la siguió. Se adelantó y le cerró el paso.
–Entonces, ¿qui… quieres ir? –pregunto a regañadientes y sintiendo como su orgullo se quejaba dentro de él.
Hermione se acercó a él lentamente, rozó sus labios y sonrió. ¿Cree que de esa manera ella ya diría emocionadamente un si? Vio como Draco cerraba los ojos esperando el beso…
–No… –murmuró Hermione y se alejó de ahí.
Draco abrió los ojos sorprendido, ¿acaso se había rehusado? Nunca, en su vida una chica le había dicho que no… ¡nunca! Hermione en verdad esta a punto de volverlo loco. Y esta casi 100% seguro de que lo ha hecho al propósito, para provocarlo. Draco sonrió con malicia mientras veía como ella se alejaba, si es así como ella quiere jugar, esta dispuesto a probar quién se rendirá primero.
Durante el trayecto a la enfermería, Hermione lejos de pensar en una buena excusa por su tardanza, no dejaba de pensar en las palabras de Draco: "Estas llegando a importarme más de lo permitido…" no podía evitar sentirse ilusionada y al mismo tiempo un poco temerosa, sabe perfectamente lo que significan esas palabras porque ella siente lo mismo. Pero, en la manera en que lo dijo Draco, pareciese como si el hecho de sentirlo no iba de acuerdo a su plan.
Han pasado tantas cosas y apenas es mediodía, ¿qué más le espera durante el resto del día? Discretamente, abrió la puerta de la enfermería, se asomó y le sorprendió no ver a nadie allí. Tratando de hacer el menor ruido se coló en la habitación cerrando tras de ella. Sólo había una cama ocupada y a pesar de que la cortina esta corrida, sabe quien es el ocupante de esa cama.
–¿Harry? –preguntó nerviosa.
Abrió un poco la cortina, un alivio la recorrió cuando lo vio dormido y no parecía que sufriera algún dolor. Más tranquila, se sentó en la silla junto a su cama y lo observó, se veía tan tranquilo durmiendo, sus cabellos azabaches caían rebeldes en su frente ocultando visiblemente la cicatriz. Hermione alargó la mano y los removió cariñosamente. Harry se movió inquieto y poco a poco abrió los ojos al sentir esa caricia.
–Hermione –dijo con voz rasposa.– ¿Por qué tardaste tanto?
La castaña sonrió tímidamente.
–Creí que estarían todos aquí –respondió desviando el tema.
Harry trató de incorporarse pero un dolor agudo lo atravesó e instintivamente se llevó una mano al pecho.
-–Cuidado! No te levantes -–le dijo alarmada Hermione pero Harry la ignoró y se sentó en la cama. Entonces notó que tenía vendado todo el tórax.
–Madame Pomfrey los echó de aquí para que pudiera descansar –respondió Harry ignorando la mirada preocupante de su mejor amiga.
–¿Qué te paso? –le preguntó Hermione notando los gestos de dolor al respirar hondo.
–Fractura de dos costillas… No pongas esa cara Hermione, Madame Pomfrey ya me dio algo para ello, pero que mis huesos se acomoden es algo doloroso –le respondió sonriéndole para tratar de tranquilizarla.
Típico, no hay un año en el que Harry termine en la enfermería.
–¡No puedo creer que Dumbledore no quisiera repetir el partido! –exclamó Harry indignado.
–Bueno, no te preocupes es sólo el primero, tienen otros dos para recuperarse –respondió Hermione tratando de poner los ojos en blanco ante la preocupación de Harry.
–No es sólo eso, sino de la injusticia –replicó Harry aún más indignado.– Porque ni siquiera le puso un castigo a Malfoy.
Hermione se sintió inquieta al escuchar ese nombre. Se removió algo incomoda en la silla.
–¿Malfoy? –preguntó como si no supiera sobre que hablaba.
–¿No lo viste? Él fue quien me arrojo esa bludger, lo vi antes de desmayarme –dijo Harry comenzando a enojarse, pero al parecer sólo hacía que le doliera más el pecho.
Hermione se sintió preocupada, fue demasiado obvio, después de ese beso enseguida atacó a Harry, por un momento tuvo miedo. Aún es demasiado pronto para que otras personas lo sepan.
–¿Estas seguro de eso? –insinuó Hermione.
–Si, tenía el bate en la mano y me miraba como vengativo –dijo Harry tratando de recordar, ahora que lo piensa ¿por qué lo habrá mirado de esa forma? No le hizo nada.– Supongo que aprovechó que estaba distraído.
–Entonces es tu culpa haberte distraído –respondió Hermione sin pensarlo. ¿Estaba defendiendo a Draco?
–Eso no justifica el golpe con la bludger –se defendió Harry mirándola ofendido.
–¿Por qué lo hiciste? –soltó Hermione de repente mirando a su mejor amigo aunque llevo sus manos a su regazo intentando que no notara su nerviosismo.
–¿De qué hablas? –fingió Harry demencia.
Hermione desvió la mirada hacia la ventana detrás de la cama de Harry.
–Sabes perfectamente de lo que hablo, ¿por qué? –insistió nuevamente.
Harry la miró dudando, en ese momento le resultó la mejor idea de todas pero ahora ya no está tan seguro.
–Es el primer partido de quidditch del año, toda la escuela estaría ahí entonces se me ocurrió mandarle un mensaje al otro… –comenzó a decir Harry dando énfasis en lo último.– Es por ello que te bese, porque no me daré por vencido tan rápido…
Hermione se llevo las manos a la cara, si supiera que en verdad "el otro" recibió el mensaje, por ello le lanzó esa bludger y ahora esta en la enfermería con dos costillas rotas curándose.
–Esto no es ninguna clase de juego donde yo soy el premio… no soy un objeto que pueden utilizar para ver quien es el mejor –dijo Hermione enojada. Draco y Harry se estaban comportando de la misma manera y no quiere que esos celos lleguen a otro nivel, además en este momento sólo quiere a uno.
–Si sólo me dijeras quien es… –interrumpió Harry los pensamientos de su amiga.
–¿Para qué? Mira lo que ha pasado y aún no conoces su identidad –contestó Hermione seria.– Te conozco Harry, te obsesionarás hasta hacerlo a un lado, creo que es mejor no decirte nada sobre él…
–Como sea, tarde o temprano sabré quien es –dijo Harry igual empezando a enojarse.
Hermione lo miró sorprendida, las palabras de Harry sonaban a promesa.
–Harry… como mi mejor amigo que eres. Te pido por favor que no te metas en mi vida, no quiero dejar de confiar en ti.
Su mejor amigo agachó la cabeza, sabe que ella tiene razón.
–Perdóname, no volverá a suceder –respondió sin sentirlo.
–Gracias –dijo Hermione y alargó su mano para tomar la de él.
Ambos se miraron a los ojos durante unos momentos, cada uno con miles de pensamientos rondando en su mente.
–¡¿Acaso no hable claro con "dejen descansar a Potter"?! –el gritó de Madame Pomfrey los asustó.
–Lo siento, ya me iba –se levanto rápidamente Hermione.- Vendré más tarde.
–Adiós –se despidió Harry.
Apenas salió Hermione cuando Madame Pomfrey azotó la puerta detrás de ella.
–Más le vale descansar o le dolerán mucho más los huesos –le advirtió y luego se encerró en su despacho.
Harry volvió a recostarse, es obvio que Hermione no desistiría, ni siquiera se ve confundía, "¿tanto querrá al otro?". Poco a poco comenzó a sentirse muy cansado, miró hacia el techo hasta que se quedó dormido pensando en la incertidumbre de los sentimientos de Hermione.
Después de almorzar en el Gran Comedor, Hermione quiso irse a un lugar tranquilo donde dejarán de hablar sobre el partido de Gryffindor vs. Slytherin. Como van las cosas, será tema de conversación durante algunos días, sobre todo para el equipo de Gryffindor porque aún seguían indignados por lo que hizo Draco Malfoy y varios ya veían la forma de vengarse de él. Claramente la casa de Slytherin no iba a permitirlo, protegerían a su líder. Apenas ha pasado unas tres horas del partido y ya era un caos el colegio.
Azotó el enorme libro en una de sus mesas favoritas de la biblioteca, apenas el profesor Flitwick le recomendó: "Encantamiento para la vida cotidiana". En cuanto comenzó a leer las primeras líneas, pronto toda su atención se centro en el libro, ni siquiera se dio cuenta en el momento en que cierto rubio entraba a la biblioteca y se sentaba a unas mesas de distancia con una sonrisa maliciosa en su rostro.
Después de 40 minutos, en los cuales Draco pensó enloquecer, Hermione se estiró cansada. Quería ir a visitar a Harry antes de irse a la sala común de Gryffindor, por lo que agarró el libro y camino hacia las estanterías a dejarlo en su lugar; cuando lo dejó, se acordó de otro libro que necesitaba para terminar su ensayo de Defensa Contra las Artes Oscuras.
Draco la seguía sigilosamente tenía esa sonrisa arrogante en el rostro, lo mejor de la biblioteca en un sábado por la tarde es: lo solitario del lugar. Se adentraban más y más, las altas estanterías formaban un laberinto el cual sería testigo de un encuentro peligroso entre un Slytherin dispuesto a más y una Gryffindor preparada a no ceder.
–Pasta azul… letras plateadas –murmuraba Hermione en voz alta mientras veía los libros de la estantería, hasta que por fin lo encontró.
Se levanto de puntillas para alcanzarlo y cuando al fin logro tocarlo, un brazo más largo lo alcanzo por ella. Hermione se volteo sorpresivamente hacia Draco.
–¿Qué haces aquí? –murmuró asustada mirando a todos lados.
–¿No es obvio? –respondió Draco alzando la ceja seductoramente, se acercó a los labios de Hermione.
Hermione ya no pudo seguir quejándose, instintivamente cerró los ojos y busco sus labios pero Draco se echó hacia atrás divertido.
–¿Ansiosa, Granger? –le preguntó muy cerca de la oreja sintiendo su respiración tocarle la piel.
Hermione abrió los ojos al instante, ¿con qué ahora es su juego de haber quien pide más, no? A lo mejor no es como una de esas chicas que se la pasan usando grandes escotes y la falda a la mitad del muslo para provocar a los chicos, pero sabe perfectamente como volver loco a uno en especial, sin usar ese tipo de tácticas.
–¿Tu no…? Que tengas que venir hasta la biblioteca para besarme… me halaga –le contestó con la misma arrogancia usada en él.– Pero como dije en la mañana, ahora no me interesa.
Draco por un momento se quedó quieto, ella aprovechó esa oportunidad para zafarse de sus brazos y camino como si nada, él sonrió con un brillo en los ojos y la siguió. Pero en lugar de salir de ahí donde perfectamente alguien los podía ver, camino más al fondo de la biblioteca casi al llegar a la sección prohibida. Draco la seguía del otro lado de la estantería viéndola a través de los huecos de los libros. Hermione reía divertida y miraba hacia él para luego guiñarle un ojo como gesto provocativo.
"Esa mujer será mi perdición…"
–¿Quién lo diría? Una serpiente persiguiendo al ratón de biblioteca… –exclamó con burla Draco.
En ese momento llegaron a encontrarse, uno frente al otro.
–Baja la voz… –lo regañó Hermione deteniéndose.– Además no soy un ratón de biblioteca.
Draco río, y ella pudo ver como sus ojos brillaron peligrosamente.
–¿Quieres ruido de verdad? –preguntó Draco divertido y entonces comenzó a tirar todo libro que podía alcanzar.
Hermione lo miró escandalizada.
–¿¡Qué haces!?
–Provocándote… –respondió con descaro tirando un libro bastante pesado haciendo un gran estruendo por todo el lugar.
Hermione se asustó aún más y lo agarró de la mano.
–Ven por aquí, si la Sra. Figgs nos ve aquí… esto será un desastre –dijo Hermione nerviosamente, olvidándose del juego y lo condujo por otro camino para no toparse con la bibliotecaria.
–¿Quién anda ahí? –escucharon a la Sra. Figgs gritar muy cerca de ellos, haciendo que Hermione se sobresaltará del susto.
Draco llevó un dedo a los labios de la castaña como señal de que se callase, la aprisiono contra un mueble para permanecer escondidos.
–Estoy segura que estos libros no se caen solos –exclamó la bibliotecaria mientras veía a su alrededor tratando de agarrar al culpable de tal escándalo.
Muy enojada, con un movimiento de varita comenzó hacer que todos los libros tirados regresarán a su sitio, mientras agudizaba el odio para cualquier ruido inusual que pueda delatar el culpable. La mirada de Draco la espiaba desde un hueco entre dos tomos. Mientras Hermione seguía aprisionada entre su cuerpo y el mueble, pensó en lo emocionante que había sido aquello, sentía una energía en su cuerpo, como en quinto año cuando rompía las reglas para asistir al ED. Al ver a Draco tan distraído vigilando a la Sra. Figgs, aprovechó esa oportunidad para depositarle pequeños besos en el cuello. Su reacción fue inmediata.
–Basta –susurró Draco pero ella no lo escuchó y siguió con su tarea, hasta que él se relamió el labio inferior.
–¿Quién diría? La serpiente ha cedido ante el ratón… –le susurró muy cerca del oído como él le había hecho a ella hace un rato.
Draco la miró encarnando una ceja y una media sonrisa se dibujo en su rostro.
–¿Qué te hace pensar eso Granger? –respondió Draco como desafió.
Hermione se levanto de puntillas, acercándose al rostro de Draco quien no se movio ni por un momento ante el acercamiento de la castaña. Ella se relamió los labios haciendo que Draco se mordiera el labio inferior… entonces él se acercó a sus labios y ella se separó hacia su oreja.
–Simple intuición… –respondió burlona.
Sin decirle nada más se fue riendo por lo bajo dejándolo con la expresión sorprendida. La bibliotecaria se había adentrado más a la biblioteca buscando el culpable por lo que fue la oportunidad perfecta para salir corriendo. Cuando Hermione por fin salió de las estanterías y camino hacia las mesas de la biblioteca se sorprendió encontrarse a Luna de repente.
–Hermione –la saludo alegremente la rubia.
–Luna –exclamó Hermione entre alegre y nerviosa.
–¿Estas bien? Te veo algo ruborizada –preguntó inocentemente Luna
Hermione se ruborizó aún más.
–Yo… acabo de dejar un libro realmente pesado –mintió Hermione al tiempo que ponía un mechón suelto detrás de su oreja.- Pero dime, ¿qué haces aquí?
Rápidamente le cambió el tema mientras miraba discretamente hacia atrás en busca de Draco esperando a que se haya dado cuenta de la situación. Esta bien que Luna sea a veces un poco ingenua pero no es tonta, en cuanto vea a Draco salir de ahí y ella ruborizada, no hace falta más pruebas para sacar conclusiones.
–Vine hablar contigo pero vi tus cosas en las mesa y pensé que estarías ahí –dijo señalando detrás de ella.
¿Para que querrá hablar con ella? Ginny es lo más cercano a mejor amiga que tiene Luna, es decir, Hermione si habla con Luna pero no pasan de temas irrelevantes como la escuela, la comida o una discusión sobre criaturas que no existen.
–Ahm… esta bien –aceptó la castaña sin mucho convencimiento.
Luna le sonrió agradecida, pero antes de que pudiera contarle algo a Hermione, Draco salió bastante alterado pero con una sonrisa bastante satisfecha. Lamentablemente no vio a Luna.
–Granger, opino que nos vayamos de aquí… –dijo Draco con clara intención en su tono de voz. Quiso retractarse al ver a la rubia confundida mientras desviaba la mirada a su cuello.- Para terminar ese tonto trabajo que nos dejó la profesora McGonagall.
¡Gracias a Merlín se le da mentir! Discretamente Draco fingió comezón en el cuello para que Luna no sospechara nada más que un inocente piquete de algún insecto.
–¿No transformaciones lo tomas con Ravenclaw? –opinó Luna mirando a Hermione extrañada.
Hermione se quedó en blanco tratando de inventar algo pero Draco se adelantó:
–Esto es asunto de Prefectos y Premios Anuales, Lunática –la calló con frialdad, Luna sólo agachó la mirada, Malfoy siempre le ha intimidado.
–No la llames así, hurón –regaño Hermione a Draco fulminándolo con la mirada.
–No te preocupes Hermione, no es necesario que me defiendas –dijo Luna mirando a un punto imaginario en su zapato.
–Pero…
–Además, es muy claro que aquello no es una comezón Malfoy, si fuera tu tendría más cuidado porque esos nargles que siempre te persiguen pueden darse cuenta… –le aconsejó Luna a Draco. Hermione la miró curiosa definitivamente todos están cambiando.
Draco Malfoy disimulo la sorpresa que le causaron las palabras de la rubia, se limito a mirarla desafiante y con su sonrisa arrogante. Sin embargo, Hermione espero a que Luna comenzará a gritarle sobre lo que hacia con Malfoy en la biblioteca, sobre todo después de tan obvia evidencia.
–Por cierto, acabo de ver a Harry en la enfermería y pregunta mucho por ti Hermione –dijo Luna mirando a la castaña con inocencia, aquello le llegó a la castaña como una bofetada.– Supongo que ya están juntos.
Draco endureció sus facciones y enseguida apretó los puños, si no fuera porque Lunática es amiga de Hermione, en ese momento le dejaría muy claro cuál es el lugar que le corresponde.
–No es así Luna… sólo somos mejores amigos y yo… –comenzó a decir Hermione.
–Lamento interrumpir esta interesante charla sobre los problemas amorosos de cara rajada pero tengo que robarme a Granger –interrumpió Draco dando a entender más de lo debido pensando que sólo Hermione lo captaría.
Sin pensarlo, Malfoy arrastró a Hermione a su mesa para que recogiera sus cosas. La castaña entendió y con fingido fastidio comenzó a guardar todo, tratando de no delatar su nerviosismo.
–Hermione… sabes que Harry es un buen chico ¿verdad? –comentó Luna mirando a Malfoy como si descifrara algún acertijo.– No creo que puedas confiar mucho en Malfoy.
Por lo general, Luna dice cosas fuera de lugar pero nunca algo tan inesperado como esto y mucho menos con el fin de hablar mal de las personas.
–¡Vaya! No eres tan tonta como creí… –respondió Draco acercándose a ella con la voz totalmente calmada pero evidentemente era una amenaza.– Ten cuidado con lo que andes diciendo, puede tener graves consecuencias, lunática -después Draco miró a Hermione.– ¿Nos vamos?
–Lo siento Luna, al rato hablamos –se despidió Hermione mientras era arrastrada por Draco.
Ya estando el pasillo, Draco la soltó para no levantar sospechas, cada uno iba en el extremo del corredor por lo que había una gran distancia entre ellos. Comenzaron a caminar en silencio, cada uno tratando de recuperarse.
–¿Qué acaba de pasar? –preguntó Draco confundido mirando hacia atrás para checar si Luna no los seguía.
–No tengo idea… siempre ha sido extraño hablar con ella pero esto fue más allá –contestó Hermione nerviosa.
–Creo que lo intuyo –respondió Draco dado por entender sobre lo que pasa entre él y Hermione.
–No lo sé, de alguna manera siempre parece que sabe más pero termina siendo la última en saberlo todo –dijo Hermione mientras miraba hacia atrás.
Draco ya no dijo nada más, confiaría en las palabras de Hermione. Caminaron durante un rato, él comenzó a darse cuenta de las miradas que recibía de ella.
–¿Qué pasa? –preguntó antes de cruzarse con unos alumnos de sexto año, entre las demás personas son completamente desconocidos que van por el mismo camino.
–No es necesario amenazar a todas las personas –le dijo Hermione seria cuanto terminaron de pasar.
–Pero se dio cuenta… lo ameritaba –se defendió Draco.
Hermione sonrió, a pesar de ese incidente con Luna, en verdad se sentía muy feliz. El hecho de que Draco la haya buscado la hizo sentirse especial y luego esa emoción de jugar en la biblioteca, la llenó de un sentimiento liberador.
–Me he dado cuenta de algo… –comenzó a decir Draco después de un rato.
–Dime –pidió Hermione curiosa.
–Creí que sería más difícil, pero cediste muy rápido –respondió Draco mirándola de reojo.
Hermione enrojeció de vergüenza, es cierto, ¿dónde quedó su "no quiero estar contigo de la mañana"?
–¿Ya te he dicho lo mucho que te odio Malfoy? –le preguntó Hermione con falsa curiosidad.
Draco río, aún se notaba ese brillo en los ojos cuando la mira, nunca había visto aquel efecto con otra persona.
–Y por eso estas aquí conmigo ¿no? –respondió al tiempo que sin importarle, se acercó hacia ella y trató de agarrarla pero Hermione huyó de él.
–Te equivocas, yo voy para la sala común de Gryffindor… solo estamos coincidiendo.
Hermione no pudo evitar reír al ver la expresión de Draco.
–Ya no te sientes tan seguro, ¿verdad? –se burló Hermione de él. Le encanta jugar de esa manera, en donde ambos se ponen a prueba.
En efecto, aunque no se pusieron de acuerdo, ambos caminaban hacia su lugar secreto, aquella aula sin ocupar cerca de la torre de astronomía. El pasillo estaba vació, Hermione sin quitar su sonrisa del rostro, se acercó a él y le dio un rápido beso en los labios.
–Ahora yo soy quien te odio… –le dijo Draco mirándola resentido. Es tan fácil perder la cordura con ella, incluso no puede evitar expresar sus sentimientos.
–Dime algo que no sepa Draco –contestó guiñándole el ojo coquetamente.
El slytherin se sorprendió de aquel gesto. ¿Desde cuándo ella era así? Nunca se había imaginado que Hermione podría ser tan coqueta y sonriente con un chico. Pero lo que él no pensaba es que ella es así por él, estar a su lado le brindaba seguridad en si misma y poder expresarse como quiera. Nunca podría ser así con alguien más.
"¿Ya olvidaste lo que pasó con Harry?" dijo una vocecilla en su cabeza, hizo que Hermione disminuyera su sonrisa. Por supuesto no lo había olvidado… pero, sinceramente en ese momento no parecía importarle. Sentía que lo que pasó en el partido de quidditch había pasado hace días, estar con Draco Malfoy también la hacia ser inestable… y de alguna manera, le gusta esa sensación.
–Me vengaré –le advirtió Draco ajeno a los pensamientos de la castaña.– Ya verás…
Entonces sin pensarlo,Draco le agarró la mano y corrió los pocos metros que faltaban. Hermione también corrió para seguirle el paso. Por fortuna nadie los vio, entraron al aula sin detenerse, siguieron corriendo hasta el pequeño cuarto a un lado del escritorio y subieron las escaleras hasta la puerta de madera que encierra su secreto.
Apenas Draco cerró la puerta, aprisionó a Hermione sobre ésta, ella dejó escapar un sonido de sorpresa haciendo que los ojos de Draco brillaran de deseo. Basto verse a los ojos para saber lo que deseaban.
–¿No quieres saber mi opinión? –interrumpió Hermione tratando de tomar el control de la situación, en el momento de que él se acercaba a sus labios.
–¿Habrá alguna diferencia? –respondió Draco mientras quitaba un rizo rebelde de su frente.
–¡Vaya! Veo que nuevamente regresó tu seguridad… –se burló Hermione.
–Veo que estas nerviosa, ¿acaso es por mí? –respondió Draco con arrogancia, mirandola con malicia.
–Ególatra…
Dicho esto, Hermione acortó la distancia y lo besó con la misma ansiedad de la mañana, podría hacer esto durante horas y nunca hartarse. Draco con una mano sujetó su cintura para acércala aún más y con la otra mano, acariciaba su cuello y luego el cabello. Ambos se perdieron en el mar de sensaciones, ya no importa quién cedió ante quién… ahora importa quién se perderá en ello y será el primero en amar.
La habitación se encontraba casi a oscuras de no ser por la chimenea y la pequeña lámpara de aceite en el escritorio. El reloj marcaba las 9:30 de la noche y sentía que era como la una de la mañana. Después de tantas semanas en busca de algún detalle o indicios sobre los planes de Voldemort, al fin lo encontró en un pequeño periódico muggle:
TERROR HACIA EL HOMBRE ENCAPUCHADO
Hace algunos días, la familia Simmons, que reside en la calle número 2 detrás de la calle principal, fueron victimas de un ataque abrumador. Sucedió cerca del anochecer, cuando un extraño encapuchado entró a su vivienda mientras el padre veía el televisor, la madre preparaba la cena y su hija hacia deberes en la planta alta. Según sus declaraciones, el hombre entró y con un arma muy extraña los amarró, para después con esa misma arma los torturo. Extrañamente no recuerdan el tipo de arma o sus características, al igual del aspecto físico de su agresor.
Una hora después, los vecinos comenzaron a escuchar gritos de ayuda que provenía del hogar de los Simmons y rápidamente acudieron para ayudarlos. El agresor huyó del lugar y hasta ahora la policía no ha encontrado huellas de él.
"Recuerdo algo, llevaba una larga capa y una especie de máscara… su voz era sumamente amenazadora, creo que tiene por lo menos 18 años y no era de aquí…" declaró Sophia Simmons ante la policía, era obvio su esfuerzo por recordar algo.
Mientras continúan las investigaciones, los habitantes de Barnton están asustados por el regreso de aquel hombre encapuchado…
Dumbledore se quitó los lentes para descansar un poco la vista recostándose en el respaldo de su gran silla de madera. Su escritorio estaba lleno de periódicos muggles y del mundo mágico, al fin en un área pequeña de Londres había encontrado su respuesta, pero lo que más le abruma aparte de la tortura de aquella familia inocente, es el responsable de ese acto. Tal como lo sospechaba cierto Slytherin esta siendo manejado por Voldemort bajo cierta amenaza o, esperando que no sea cierto, por voluntad propia.
–No sabe lo que le espera –suspiró Dumbledore sintiendo lastima por el muchacho. Está tomando decisiones incorrectas que sólo lo llevaran a un callejón sin salida.
Entonces la puerta se abrió estrepitosamente, el profesor Snape entró con una tez más pálida de costumbre y parecía abrumado por algo.
–Buenas noches Severus –saludó cortésmente Dumbledore volviendo a ponerse sus lentes de media luna.
Snape ignoró el saludo y camino directamente hacia el escritorio.
–Traigo malas noticias, se trata de Draco Malfoy –dijo Snape sin su habitual tono de voz indiferente.
–¿Qué es lo que ocurre? –preguntó Dumbledore sin perder la calma.
–Lucius Malfoy está muerto, el Señor Oscuro lo ha matado al pensar que ya no era útil para sus propósitos –respondió Snape sin rodeos, la expresión del profesor Dumbledore no cambió.– Han trasladado el cuerpo a Azkaban para aparentar que murió allí…
Ambos saben las consecuencias de ello, la rotura de una de las familias más importantes de la sociedad mágica, pero no sólo era eso, venía una época difícil para Draco Malfoy. De ahora en adelante todas las decisiones que tomé serán de suma importancia para definir su futuro y para mantener con vida a su familia.
–¿Y Draco ya lo sabe? –preguntó el director con la expresión llena de seriedad.
"Tiene algún plan…" pensó Snape al verlo, conocía muy bien esa expresión.
–Aún no, Narcissa viene en camino para decirle.
–Bien, cuando llegue, llévalos a un lugar donde puedan estar a solas y cómodos –dijo el profesor Dumbledore al tiempo que se levantaba y caminaba a uno de los muebles de su oficina.– Nunca es fácil recibir ese tipo de noticias.
Snape no contesto, su mirada escéptica se poso en el director, quien le daba la espalda mientras buscaba algo.
–Otra cosa, no quiero que estés presente –dijo Dumbledore mientras regresaba a su escritorio con un pequeño cofre de metal en sus manos.– Narcissa debe hablar de cosas importantes con su hijo, tú bien sabes cuales son.
–Sinceramente no creo que el muchacho sea capaz de lograrlo –admitió Snape.
–No lo subestimes Severus, presiento que Draco nos sorprenderá a todos –contestó Dumbledore.
Si había algo que no le gusta a Snape es la manera en que el director da a entender saber algo más que los demás no.
–¿Por qué está tan seguro? –preguntó Snape queriendo saber más.
–Espera y verás de lo que hablo, sé paciente Severus –respondió Dumbledore, con un gesto de la mano lo invitó a sentarse.– Antes de que llegué Narcissa, hay algo importante que discutir.
Desde hace un rato Draco Malfoy comenzó a sentir una especie de ansiedad que poco a poco se convirtió en angustia, algo pasará o ya ocurrió, lo puede sentir. Y comenzaba a sentirse frustrado por no saber por qué. Después de la cena comenzó a sentirlo, durante algunos minutos camino sin rumbo por el castillo pensando en las razones… Algo es seguro, no tiene nada que ver con Hermione por lo que eso lo hacía sentirse más tranquilo. Aún no se ha detenido a pensar con claridad qué es lo que siente por ella pero por el momento lo dejará fluir. Reprimiendose a si mismo, volvió a concentrarse en buscar una respuesta.
Se levantó la manga del antebrazo izquierdo, la marca no le molestaba entonces, ¿qué esta pasando? Llevaba al menos dos horas caminando sin sentido por el castillo, finalmente decidió ir a su habitación por lo que ahora se encuentra caminando por las mazmorras hacia su sala común. Fue cuando escuchó unos pasos detrás de él, su corazón se encogió, conocía ese andar en tacones.
–Draco –lo llamaron con voz inquietante.
Sólo necesitó voltear hacia su madre y ver la expresión de su rostro para saber que ahora todo está perdido.
Hola,
no estoy muy convencida con el capitulo pero ya no puedo seguir borrando y escribiendo una y otra vez. Bueno han pasado muchas cosas: Hermione enfrentando a Harry, el juego entre Draco y Hermione, Luna sospechando y finalmente la muerte de Lucius. ¿Qué va a pasar ahora con Draco? ¿Qué le dirá Narcissa? chan chan chan, las cosas comienzan a volverse más interesantes.
Espero les haya gustado el capitulo, y me harían feliz con reviews diciendo si lo odian o si lo aman. Me motivarian a escribir y mejorar :)
Besos!
