Desde hace un rato Draco Malfoy comenzó a sentir una especie de ansiedad que poco a poco se convirtió en angustia, algo pasará o ya ocurrió, lo puede sentir. Y comenzaba a sentirse frustrado por no saber qué es. Después de la cena comenzó a sentirlo, durante algunos minutos camino sin rumbo por el castillo pensando en las razones y tratando de calmarse. Algo es seguro, no tiene nada que ver con Hermione por lo que eso lo hacía sentirse más tranquilo, se levantó la manga del antebrazo izquierdo, la marca no le molestaba entonces, ¿qué estaba pasando?

Afortunadamente como prefecto puede estar hasta horas después de lo permitido fuera de su habitación porque cuando se dio cuenta, ya llevaba al menos dos horas caminando sin sentido por el castillo. Finalmente decidió ir a su habitación sintiendose igual o peor que al principio, pero mientras caminaba por las mazmorras hacia a su sala común escuchó unos pasos detrás de él… su corazón se encogió porque conocía ese andar en tacones perfectamente.

–Draco –lo llamaron con voz inquietante antes de poder reaccionar.

Sólo necesitó voltear hacia su madre y ver la expresión de su rostro para saber que ahora todo está perdido. Ni siquiera se le hizo extraño su presencia en Hogwarts ni mucho menos a una hora bastante tarde para visitas.

Pronto el ambiente cambió drásticamente, se hizo más frio y más pesado. Draco no despegaba su mirada gris de los ojos azules de su madre, con la esperanza de encontrar algún indicio de lo que sucede… tenía un horrible presentimiento, al parecer todos sus temores se confirmarían con lo que dijera.

–Madre, ¿qué haces aquí? –le preguntó conteniendo la respiración.

–Draco, es acerca de tu padre… –respondió con un hilo de voz manteniendo la frente en alto.

–¿Qué le ha pasado? –preguntó sonando demasiado asustado, simplemente no pudo controlarse.

Narcissa Malfoy no contestó, buscaba la fuerza necesaria para no quebrarse delante de su hijo, no es el momento ni el lugar adecuado para perder esa fuerza. ¿Cómo se supone que ayudaría a Draco si ella no muestra fortaleza?

–¿Qué ha pasado con él, madre? –insistió Draco con dureza. El silencio lo estaba matando.

–Tu padre está muerto –dijo por fin sin atisbo de tristeza.–Él lo mato… hace unas horas… lo mató frente a mi.

Draco se quedó en shock, no podía creer las palabras de Narcissa. Comenzó a faltarle el aire, una mezcla entre rabia y tristeza comenzó a llenarlo. Tantos meses soportando a ese maldito para mantener a salvo a sus padres… La rabia estaba dejando atrás a la tristeza.

–Tranquilo hijo… –dijo Narcissa al ver como comenzaba a perder los estribos.

Pero aquello sólo detono todo.

–¿¡Qué me calme!? –gritó Draco.– ¿¡Por qué lo hizo!? ¡Lo prometió!

–No es el lugar para discutirlo –contestó Narcissa recuperando su voz autoritaria.

Pero Draco la ignoró.

–¡Tu…! ¿¡Por qué no hiciste nada!? –le reprochó con toda la frialdad.– ¡Pudiste haberlo evitado!

Narcissa se quedó congelada ante la mirada de odio de su hijo, sin embargo le mantuvo la mirada y él se dio cuenta de su error al reclamarle. Pero antes de que alguno de los dos dijera algo más, se escucharon unos pasos.

–Veo que llegaste antes –dijo el profesor Snape con su tono indiferente cuando los alcanzó. Miró a ambos, había escuchado los gritos de Draco unos metros más lejos.

–Severus –saludó Narcissa como si fuera un encuentro común y corriente.

–Vengan por aquí. Necesitan un lugar donde platicar –dijo Severus dando un ademán de que los sigan.

–¡Yo no voy a ninguna parte! No hay nada que discutir… sé perfectamente lo que sucederá –se opuso Draco mirándolos a ambos con odio.

–Draco… por favor –le suplicó Narcissa.

–Debes escuchar a tu madre, Draco –trató de convencer Snape con dureza.

–¡Deja de decirme lo que tengo que hacer! –le gritó fuera de si.

No quería verlos, a nadie de hecho. Ignoró sus miradas y emprendió su camino hacia la sala común de Slytherin.

–Draco, tenemos que hablar –exclamó su madre sin seguirlo.

Draco se detuvo sólo para voltear a encarar a Narcissa.

–Pudiste haberlo evitado… algo pudiste haber hecho –le reclamó con la voz cargada de rencor y algo más.

Sin esperar una respuesta se alejó del pasillo. Entonces Narcissa ya no pudo seguir fingiendo y un sollozo previo al llanto salió de sus labios, ya era difícil soportar la muerte de su marido pero que su hijo le eché la culpa por eso… no podía soportarlo.

Draco Malfoy ni siquiera podía pensar con claridad, sabía que más tarde se arrepentiría de sus palabras pero ahora no puede lidiar con ello. Lo único que necesita es un escape, un escape a la horrible realidad que su vida acaba de tomar. Cuando llegó a la sala común de slytherin estaba furioso, consigo mismo, con su padre, con su madre, con Voldemort… Se sentía engañado y usado. Creía que los demás lo mirarían con lastima pero lo trataron como siempre, al parecer la noticia aún no se daba a conocer y no faltará mucho para ello. No estaría ahí para presenciar eso…

–¡Quítate idiota! –le gritó a un chico bajo de cabello castaño quien desafortunadamente estaba pasando.

De un empujón lo hizo a un lado, camino hasta la pequeña biblioteca de la sala y de un compartimiento sacó lo que buscaba: Whisky de fuego. Siempre había una reserva cuando se realizaban fiestas clandestinas. Lo guardó debajo de su capa y salió de allí sin mirar a nadie. Conforme caminaba la sensación de asfixia aumentaba, sentía en su pecho un calor sofocante que no lo dejaba respirar.

Solo tenía un lugar en mente a donde ir, donde nadie lo juzgaría y podría quitarse la etiqueta de Malfoy para ser él mismo. A la mitad del camino, sacó la botella de la capa y la abrió, en cuanto tomó el primer trago un calor le envolvió la garganta quemándole, mientras sentía que podía respirar mejor. Sonrió con amargura.

Cuando llegó al lugar cerca de la torre de astronomía, azotoó la puerta con fuerza y se empino la botella con cinco largos tragos sin pensarlo. No podía ocultarlo… tiene miedo por lo que pasará, su subconsciente inmediatamente le mostró la imagen de Hermione sonriendo y tomó un trago más largo para tratar de que ese miedo por ella desapareciera con la bebida.


Hermione, Ron y Ginny platicaban alrededor de la chimenea disfrutando una noche tranquila después de que Madame Pomfrey los echará de la enfermería para que Harry pudiera descansar. Sin duda extrañaban su presencia pero ya al otro día le darían de alta así que ya no se preocupaban por él.

Ya era tarde pero aún había varios alumnos disfrutando de su noche de sábado sin ninguna preocupación, excepto Ron Weasley.

–Mañana es domingo –dijo Ron sonando triste.

–¿Por qué esa cara? –le preguntó Ginny preocupada.

–Tengo que hacer deberes –admitió Ron con desgana.

Hermione se río, siempre era lo mismo con Ron, deja todo a lo último y se siente estresado con ello cuando bien podía adelantar todos esos deberes.

–Vamos, ya mañana pensarás en ello disfruta estos momentos –le aconsejo Hermione.

Ron y Ginny la miraron sorprendidos, ya esperaban un regaño de parte de ella pero no fue así, es más lo había mirado con cariño como si hubiera dicho que ese día ayudó a un elfo domestico a ser libre. Los hermanos Weasley intercambiaron una mirada extrañados, observándola bien toda la tarde había tenido una sonrisa soñadora. Ginny le dedicó una mirada de alerta a su hermano como diciendo:"mejor ni preguntes".

–¿Qué les parece si escuchamos un poco de música? –propuso Hermione levantándose del sillón y prendiendo la radio que había sobre uno de los escritorios.

–Si pone algo romántico nos preocuparemos –le susurró Ginny a su hermano.

–¡Por Merlin! Alerta Permanente –respondió Ron fingiendo nervios. Nunca entendería a las chicas.

La interferencia de la radio fue lo único que se escucho por unos momentos mientras Hermione buscaba un poco de música, la verdad no estaba familiarizada con las radios del mundo mágico, tienen un raro funcionamiento a diferencia de las radios muggles. Entonces la música llenó parte de la sala común de Gryffindor, no tenía ni idea de la canción pero el ritmo y la letra la llenaron.

La castaña rio feliz, volteó a mirar a sus amigos quienes la miraron sorprendidos. Se acercó a ellos y los animo a pararse para que bailaran con ella, Ron simplemente se puso colorado y negó con la cabeza.

–Vamos Ron… –le insistió Hermione divertida.

–¡Wow! Hermione… si no te conociera, diría que estas enamorada –dijo Ginny riéndose de los intentos de su mejor amiga para que su hermano bailará

–Tal vez… –respondió Hermione sintiendo escalofríos al pensar estar enamorada de Draco.

Al ver que ninguno de sus amigos se animaba, volvió a sentarse en el sillón y trató de seguir el ritmo de la música con sus manos.

Los tres amigos volvieron a la plática y reían felices. Hacía mucho que no tenían un momento así pero en medio de la diversión la transmisión de la canción se vio interrumpida, los tres se quedaron extrañados mirando a la radio. Nuevamente se escucho interferencia seguido de algunas voces. Parecía que alguien trataba de hablar pero la señal aún no era buena o no terminaban de arreglar algunas cosas, cuando volvió el sonido, una voz masculina resonó poniéndolos serios enseguida:

Lamentamos interrumpir la programación pero ha ocurrido un hecho inesperado en la prisión de Azkaban…

Hermione y Ron intercambiaron una mirada inquietos, ¿acaso hubo fugitivos en masa? Pronto los que se encontraban en la sala comenzaron acercarse para escuchar mejor. Entre los presentes se hizo un silencio totalmente sepulcral, incluso se podía sentir como un miedo envolvía el ambiente.

Hace algunos minutos, en el Ministerio de Magia hubo una conferencia de prensa urgente. El portavoz de la prisión de máxima seguridad y el Ministro de Magia, Rufus Scrimgeour, dieron un comunicado importante. A eso de las 7 de la noche, encontraron sin vida el cuerpo de Lucius Malfoy en su celda…

Hermione no pudo evitar soltar un grito ahogado al escuchar ese nombre, algunos la miraron nerviosos mientras seguían atentos a lo que se decía en la radio. "Pero eso es imposible… Por Merlin, Draco…"

Según las recientes investigaciones, al parecer no pudo seguir resistiendo estar en prisión con la mala alimentación y estar rodeado de dementores todo el tiempo ya que era considerado uno de los prisioneros más peligrosos. Hasta ahora, no se ha sabido nada de la familia Malfoy, su esposa Narcissa Malfoy y su hijo en Hogwarts, Draco Malfoy… sin duda ha sido un año muy difícil para esta familia.

Por el momento eso ha sido todo lo que comunico el Ministro, las investigaciones seguirán… porque si algo estoy seguro es que esa muerte no ha sido por casualidad… Permanezcan en alerta y buenas noches.

La transmisión termino, todos permanecían callados pensando en las palabras del locutor y en la noticia. Hasta que de pronto, la programación siguió y una canción comenzó a llenar el ambiente, Ron apagó el radio totalmente serio. Los compañeros de casa comenzaron a murmurar sobre la noticia, algunos estaban nerviosos y otros no les importo.

–¿Pueden creerlo? –dijo Ron mirándolas sorprendido. No es que sintiera lastima por Lucius, pero sabía que hay algo más detrás de la muerte del mortifago.

Hermione no respondió, obviamente Draco ya debe saberlo… necesitaba verlo ahora, saber como esta. Tal vez Lucius Malfoy nunca fue de su agrado pero al fin y al cabo es el padre de Draco, de la persona que quiere.

–Tengo que irme –dijo Hermione agarrando su varita de la mesa.

–¿A dónde vas? Si Filch te ve… –respondió Ginny sorprendida por la reacción de su amiga.

–No importa, soy Premio Anual. No tardaré… –mintió a lo último.

Sin esperar más preguntas de sus amigos, se abrió paso entre los compañeros y salió de la sala común de Gryffindor. Esta segura que sólo hay un lugar donde podrá encontrar a Draco y sin pensarlo se dirigió ahí.

No puede dejar de pensar en las palabras del locutor y la forma de describir la muerte de Lucius Malfoy, ¿y si ya era planeado? Además algo en su parte lógica y racional le trataba de decir algo muy importante sobre Draco pero no esta dispuesta hacerle caso, aún no esta lista para enfrentarse a ello. Pronto se harto de caminar y comenzó a correr, sentía que debía estar con Draco lo más rápido posible.

Después de minutos de desesperación, abrió la puerta del aula y cerró sin delicadeza, atravesó todas las bancas hasta llegar a la puerta junto al escritorio y subió corriendo los escalones que la separaban de Draco. Cuando puso su mano en el picaporte se dio cuenta que temblaba ligeramente. "Cálmate Hermione, él en este momento necesita que alguien le de fuerzas… no que alguien este temblando como él"

Entró poco a poco a la habitación, Draco estaba parado frente a la chimenea mirando el fuego con atención, su sombra adoptaba formas de diferentes tamaños en el suelo por las llamas. Hermione no podía verle por completo la cara pero sabe que algo anda muy mal y tiene el presentimiento de que tiene que ver la botella de Whisky de Fuego encima de la chimenea.

–¿Draco? –lo llamó tímidamente.

No respondió. Sin embargo se llevó las manos a la cabeza como si su voz hubiera hecho alguna reacción en él, soltó un gran suspiro llenó de dolor. Hermione dejó de acercarse, conociéndolo, lo mejor será darle su espacio hasta que él decida hablar. Draco tomó la botella y bebió largos tragos haciendo que un poco de whisky resbalará por su mentón, la botella ya llevaba la mitad de su contenido. Parecía atormentado, desesperado y ella quería ayudarlo.

–¡Maldita sea! –exclamó de momento, bajó su brazo derecho con violencia tratando de pegarle algo que no había ahí, fue en ese momento que Hermione se dio cuenta de la sangre que caía de sus nudillos.– ¡Después de todo…!

–Draco déjame ayudarte –exclamó Hermione tratando de acercarse a él.

–¡Vete de aquí! –gritó enojado pero ella no se movió.– Sólo te haré daño si te quedas.

Ella permaneció inmóvil, aunque esas últimas palabras la asustaron. Draco volvió a darle un trago a la botella como si dependiera de ello, dejó el Whisky de Fuego encima de la chimenea.

–Draco, por favor… –susurró Hermione sintiendo un terrible vacío en el pecho.

Entonces él volteo hacia ella, su expresión la dejó helada. Nunca lo había visto de esa manera, incluso su cabello estaba desaliñado, la expresión de desesperación y coraje en su rostro, sus ojos llorosos…

–¡No puede estar pasando esto! Después de todo lo que hice por ese imbécil… por salvar a mi familia –comenzó a decir más para si mismo.– ¡Todas esas ordenes por un mestizo!

Su respiración era agitada y pesada, una vez más se llevó las manos a la cabeza desesperado, es obvio que lucha con todas sus fuerzas para no quebrarse. A Hermione se le humedecieron los ojos de verlo de esa manera pero aún así le mantuvo la mirada.

Sin previo aviso, Draco volteo la mesa del centro y la silla que estaba cerca la aventó del otro lado rompiéndose contra la pared. Hermione se hizo hacia atrás asustada y él se dio cuenta de ello.

–Hermione… –pronunció con la voz cargada de dolor, es la segunda vez que la llamaba por su nombre desde que empezó su relación. Quería decirle algo pero las palabras no salían de su boca. Apartó la vista de ella claramente enojado.

Hermione no sabía que hacer, no dejaba que se acercara… ¿Cómo lo puede ayudar? Está segura que nunca antes lo había visto de esa manera, él no se deja llevar por las emociones y siempre mantiene el rostro indiferente pero ahora… Ni siquiera podía reconocerlo. De pronto, Draco agarró la botella y camino como pudo hasta el ventanal, lo abrió de un jalón haciendo que el vidrio temblara, salió a la pequeña terraza. Hermione preocupada corrió a alcanzarlo, en ese estado podría cometer una locura.

En cuanto salió, el viento helado le pegó de golpe. Draco estaba recargado en el borde de piedra con ambas manos, dándole la espalda a Hermione.

–Vete de aquí… por favor –dijo Draco sin atisbo de amenaza o frialdad, simplemente lo pidió. Tenía los ojos tan cargados de lágrimas que veía sus dedos completamente borrosos.

–No… –respondió Hermione como un suspiro haciendo que un espeso vaho saliera de su boca.

Draco apretó sus puños ¿es que acaso ella no lo entendía? ¿no tiene ni idea lo que pasará ahora con él? Volteo para encararla entre la rabia, la tristeza y la impotencia, lo impulsaron a alzarse la manga izquierda de la túnica.

–¡¿Hace falta esto para que te alejes?! –gritó sin desviar la mirada de ella.

Bajo la noche, Hermione podía ver claramente la marca tenebrosa en su antebrazo izquierdo, parecía incluso burlarse de ella… quiso soltar una exclamación pero no lo hizo. Ahora entendía todo lo que había dicho Draco hace unos momentos, es un mortifago tal y como lo era su padre, es su principal enemigo.

Sin embargo, alzó la vista a sus ojos, unas increíbles ganas de llorar se apoderaron de ella y él se dio cuenta de eso.

–Hace falta mucho más para alejarme de ti… –admitió impidiendo que su voz se quebrase.

Draco abrió los ojos desconcertado, esperaba una maldición, lágrimas e incluso una bofetada… pero no fue así. Ella se quedó con determinación, ni siquiera había temor en su expresión. Entonces sin esperar más, Hermione se acercó a él lo suficiente para alzar su mano y acariciarle la mejilla con cariño.

–¿Por qué no me odias? –le preguntó Draco mirándola admirado.– En los últimos años te he humillado, amenazado, faltado al respeto, he tratado de hacerles daño a ti, Potter y Weasley… soy un mortifago y en la guerra que se aproxima estaré en la línea principal de Voldemort.

–¿Crees que no he pensado en eso? Me he sentido mal en cada momento… –admitió Hermione.

Eso era, culpabilidad y remordimientos por estar con él. Por un momento el corazón de Draco dejó de latir, no necesitaba que otro sentimiento de vacío en su pecho le llenara por ahora… No esperaba escuchar tal cosa.

–Pero ya no… porque te quiero Draco –susurró con una sonrisa triste en el rostro.

Draco volvió a sentir los latidos de su corazón, pero ahora desbocados. Y la abrazó con fuerza, como si quisiera fundirse con ella. Nuevamente un poderoso sentimiento de temor le llenó, su padre muerto, su madre desprotegida y Hermione… ¡Por Merlin! Hermione…

–Draco… –lo llamó.

Pero cuando escuchó su sollozo cerca de su odio y un ligero temblor contra su cuerpo, sintió su corazón partirse al escuchar su dolor. Draco lloraba de una manera desesperada y ella sólo pudo abrazarlo con más fuerza mientras acariciaba su espalda.

–Nunca permitiré que te pase algo Hermione… –le susurró con la voz quebrada por el llanto y su propio dolor.

Será una promesa. Tal vez hasta ahora ha perdido casi todo, pero por ningún motivo la perderá a ella también, aceptando lo que sea que signifique ese sentimiento hacia ella… sin importar qué o quienes, sin importar incluso que muera, de ahora en adelante aprenderá amarla hasta al final.


Hola,

sé que es algo corto, quizás demasiado después del tiempo en que tarde... pero era necesario hacerlo así porque es como un previo a lo que pasará después cuando salgan a la realidad, por así decirlo.

Pido mil disculpas por la tardanza, este semestre ha sido espantoso porque la escuela me ha consumido totalmente en mi tiempo y en mi inspiración, los tiempos que tengo libres normalmente duermo o estoy con amigos tratando de salir de la rutina escuela-casa-escuela-casa-escuela... Espero no tardarme tanto para el prox capitulo ;) además ya viene lo mejor.

Muchas gracias por la paciencia y no olviden dejar sus comentarios, ¿les está gustando la historia?

Besos!