–Nunca permitiré que te pase algo Hermione… –le susurró con la voz quebrada por el llanto y su propio dolor.
Será una promesa. Tal vez hasta ahora ha perdido casi todo, pero por ningún motivo la perderá a ella también, aceptando lo que sea que signifique ese sentimiento hacia ella… sin importar qué o quienes, sin importar incluso que muera, de ahora en adelante aprenderá amarla hasta al final.
Los minutos pasaban, permanecieron ahí abrazados sin hablar, simplemente sintiéndose el uno al otro. Draco ya no lloraba pero ligeros temblores recorrían su cuerpo junto con una terrible angustia en el pecho, ¿qué pasará mañana? Deseó que esa noche y ese momento se congelaran para no salir nunca de ahí.
Soltó un gemido ahogado de dolor, Hermione sólo lo abrazó con más fuerza consciente de su lucha interna. De alguna forma eso le ayudó a Draco quien inhalo con fuerza el aroma de ella, nunca imaginó que Hermione le daría las fuerzas necesarias para seguir adelante porque algún día saldrá de ese cuarto y enfrentará a todos, enfrentará a su madre y luego a su futuro incierto. "Por Merlin", sólo de volver a pensar en lo que le espera lo ponía realmente nervioso y se odiaba a si mismo por dejarse llevar por el temor en lugar de pensar en cómo afrontar todo. Pero él no era como los de Gryffindor.
–Draco… –susurró Hermione interrumpiendo sus pensamientos.
–¿Hmm? –respondió Draco.
–¿Podemos entrar? Me estoy congelando –dijo apenada mientras un escalofrío recorría su cuerpo.
Draco se sorprendió, no se había dado cuenta del frio que hacía, quizás a causa del whisky de fuego.
–Vamos… –le respondió Draco y al fin se separaron.
Mientras caminaban de regreso al pequeño salón abrazados, Draco sin mucha ceremonia le plantó un beso a la castaña cerca de su sien, el suficiente tiempo para entender aquello como una manera de decir gracias. Hermione se permitió disfrutar de ese gesto y cerró los ojos, nunca le había dado un gesto tan cariñoso que decía más que mil palabras… algo en su interior se removió.
Hermione sintió un enorme alivio al sentir la calidez que emanaba la chimenea de la habitación, se sentó en la alfombra para calentarse más rápido y Draco la imito. Ninguno dijo nada durante un tiempo, existían muchas dudas y palabras que no se atrevían a decir pero que no podían evitar pensar. El arrebato de Draco, así como el de Hermione, pasaron dejando un hueco… ¿qué pasará con su relación?
–¿Mañana estarás a mi lado? –preguntó Draco de repente sin apartar la vista del fuego, Hermione lo miró sorprendida.
–Siempre que me necesites estaré a tu lado –respondió la castaña sin contar con la emoción de sus palabras.
Draco giró el rostro para mirarla, sus ojos estaban cristalinos a causa de las lágrimas, haciendo que el gris de sus ojos fuera aún más claro. Hermione espero un gracias de su parte pero en cambio vio una sombra cruzar por sus ojos grises y luego dejó de mirarla, como si de esa manera ella no pudiera ver su debilidad.
–Dime ¿qué es lo que tanto te atormenta? –preguntó Hermione.
Draco dudó en decirle… ella podría huir y estaría en su derecho de hacerlo, no le debe absolutamente nada. Bien podría ir corriendo a decirle a Potter acerca de su marca tenebrosa pero la forma en que lo miraba lo animo a decirle la verdad.
–Por primera vez en mi vida, no quiero ser egoísta… No puedo permitir que estés a mi lado sabiendo que puedes acabar herida –comenzó a decir, las palabras salían de su boca y ahora Hermione fue quien dejó de mirarlo.– Tu bien sabes lo peligroso de esta marca…
Se hizo un silencio. Draco la miraba esperando alguna reacción como "hasta nunca…" pero no decía nada y cuando creyó que ni un adiós diría, Hermione dibujó una sonrisa triste y volteo a mirarlo ofendida.
–Eres igual a Harry, convencidos de que solos podrán hacer todo –comenzó a decir Hermione.– Es mucho más egoísta pedirme que no este a tu lado, eso es lo que hiere más. Draco… sino me aleje desde el principio y mucho menos hace rato cuando me mostraste la marca, ¿por qué lo haría ahora?
El corazón de Draco dio un vuelco ante esas palabras aunque su parte más fría no estaba dispuesto a ilusionarse.
–Llegará un punto en el que tendrás que escoger, ¿lo sabes verdad? –le recordó de manera cruel.
–No –respondió Hermione segura de sí.– Llegará el momento en el que tendremos que separarnos por nuestros ideales y a pesar de eso estaré siempre a tu lado así como sé que igual estarás a mi lado.
Draco la miró admirado, estaba hablando de la inevitable batalla… de un futuro donde está convencida de su relación. Dentro de su círculo social ha sabido identificar las diferentes clases de lealtades que sin duda de un día para el otro podrían cambiar por completo, por lo que nunca confió en nadie ni en sus palabras. Y la manera en que Hermione hablaba de estar a su lado lo dejaba totalmente desarmado, ¿en verdad ella podría querer a alguien como él, tan incondicionalmente?
–¡Así que no me vengas con tonterías sobre mi seguridad porque necesitarás más que eso…! –siguió diciendo Hermione sin darse cuenta de la expresión del rubio.
Malfoy sintió una especie de euforia en su interior, no entendía hasta que punto su relación ha crecido. Con esa emoción la agarró de la cintura y la acercó hacia él.
–¿Es una promesa? –preguntó Draco.
Y sin escuchar su respuesta, buscó sus labios con anhelo y pasión, la abrazó con fuerza. Draco la besaba con intensidad y pronto una de sus manos quiso recorrer lugares inexplorados pero el escalofrio que recorrió el cuerpo de Hermione, lo hizo reaccionar.
–Es tu culpa, me has provocado… –dijo el rubio sin aliento mientras se alejaba un poco de la castaña.
–¿Es tú manera de pedir disculpas? –cuestiono Hermione ruborizada.
Él sonrió, al fin pudo sacarle aunque sea una pequeña sonrisa. Hermione imagino todo el autocontrol de él para no mostrarse tan vulnerable ante ella, lo difícil que es tragarse los sentimientos. Por primera vez, unas inmensas ganas de protegerlo de todo la envolvieron. El slytherin estaba a punto de levantarse cuando Hermione lo abrazó. Su espontaneidad casi lo tira, nadie lo había abrazado de esa manera tan cálida y acogedora, recargó su cabeza en el hombro de ella y cerró los ojos dejándose llevar por ese abrazo. ¿Quién iba a imaginar que es exactamente lo que necesita?
–Te quiero… –susurró Hermione sin medir las consecuencias de esas dos palabras.
Literalmente, Draco no supo como contestar, se quedó sin habla. Antes de girar su rostro para besarla, un pensamiento resonó en su mente: "Después de esto no podrás seguir sin ella…"
No supieron cómo terminaron en el sillón abrazados, tal vez fue entre besos y promesas susurradas al oído que los llevaron a dormir juntos. En ningún momento pasó a intenciones físicas, simplemente sentirse cerca uno del otro y saber que todo estará bien, los llevó a dormir mejor a comparación de los últimos días.
El resto de la noche pasó y la mañana del domingo se abrió paso entre las nubes grises cargadas de lluvia, presagiando el día: un funeral y lágrimas. Hermione poco a poco se movió y su cuerpo le reclamo por dormir en una posición incomoda, pero inmediatamente se dio cuenta de algo aún sin abrir los ojos: Draco ya no estaba. De hecho, un frío repentino en la espalda fue lo que la despertó.
Por un momento se sintió vacía e ingenua ¿por qué se quedaría con ella toda la noche? Es absurdo pensar en ello, Draco Malfoy no haría una excepción con ella. Pero cuando al fin se animo abrir los ojos se encontró con una nota frente a ella:
No quise despertarte… iré al funeral y más tarde te buscaré
Entonces sus estúpidas dudas desaparecieron dejando paso a la preocupación, había olvidado por completo el asunto del funeral de Lucius Malfoy. Sabiendo que el sueño no regresaría, se levantó del sillón dando un gran bostezo, trató de arreglarse un poco viéndose por el reflejo de la ventana lista para ir a su sala común.
Mientras bajaba las escaleras dejando atrás el salón, pensó en la situación. Ahora el tema de quidditch sin duda quedó reemplazado por una noticia mucho más importante, ya puede imaginarse las caras de felicidad de unos y las expresiones de incertidumbre de otros porque a pesar de que ahora esta con Draco, no se pueden negar ni olvidar las acciones malas que hizo Lucius Malfoy bajo el aspecto de mortifago. Suspiró preocupada por Draco.
–Chuddley Cannons –dijo ante el retrato de la Señora Gorda.
Entró a la sala común de Gryffindor y para su sorpresa descubrió que nuevamente había madrugado en domingo, no había nadie despierto. "Mejor así nadie se dará cuenta que no dormí en mi habitación…" pensó. Y sigilosamente subió a su habitación.
Más tarde, Ron, Ginny y Hermione bajaron a desayunar en el Gran Comedor, cuando llegaron aún se encontraba medio vacio. Apenas pudieron sentarse cuando la voz chillona de Lavender interrumpió su tranquilidad. En cuanto Ron se vio entretenido por Lavender, Ginny volteó hacia su amiga muy seria.
–Hermione, ¿A dónde fuiste anoche? –la interrogó en voz baja.
La castaña casi se ahoga con el jugo de calabaza, quiso ganar tiempo fingiendo que tosía. ¿Y ahora qué le inventará?
–Tuve que arreglar un asunto con… Anthony –mintió evadiendo la mirada de Ginny.
–¿A esas horas de la noche? Te esperé ya muy tarde Hermione… –le reclamó su amiga, Ginny no aceptaba tan fácilmente sus excusas como Ron y Harry.
–De hecho, perdí la noción del tiempo… por eso salí corriendo y él necesitaba mi ayuda en un asunto importante –mintió terriblemente Hermione pero se mostró segura.
Ginny guardó silencio, miró al joven Ravenclaw desayunando tranquilamente, algo no cuadraba bien en este asunto y apostaría cualquier cosa a que ellos dos no se vieron en la noche. ¿Qué le estaría ocultando su mejor amiga? Conoce a Hermione lo suficiente para saber que no le gusta mentir, entonces ¿por qué lo hace?
–Me sorprende que violarás las reglas –dijo al fin Ginny. Si Hermione no quiere decirle la verdad ahora, no importa, ya vendrá el momento.
Pero antes de que Hermione agregara algo más, el sonido de docenas de lechuzas la interrumpió. Con un golpe seco, El Profeta cayó en la mesa frente a ella.
POSIBLE ASESINATO: LUCIUS MALFOY ES ENCONTRADO MUERTO EN SU CELDA EN AZKABAN
La noticia estaba en primera plana, abajo del titulo había una fotografía de Lucius en su encarcelamiento en Azkaban, se veía muy delgado y demacrado, ya no se parecía al gran Malfoy que alguna vez fue, pero aún así en sus ojos existía cierta superioridad y en su porte el orgullo que le quedaba. Hermione sintió un escalofrío.
Todos los alumnos en el gran comedor comenzaron a murmurar sobre su repentina muerte, los únicos que mantenían la calma era la mesa de Slytherin, como si supieran algo más sobre la noticia y no se atrevían a compartirlo. La mayoría de los presentes buscaron con la mirada a Draco, dándose cuenta que no se encontraba ahí por lo que sólo aumento aún más las platicas sobre lo sucedido.
–Déjame ver eso –dijo Ginny al tiempo que agarró el periódico de la mesa.
Hermione no protesto, estaba imaginando la expresión de Draco si leyera el Profeta, sobretodo al ver la fotografía de su padre en sus últimos días. Quizás Lucius Malfoy no fue la mejor persona del mundo pero fue el padre de Draco y el dolor de perder a tu padre sigue siendo igual de horrible.
–¿Qué dice al respecto? –interrumpió Ron los pensamientos de Hermione quien sorpresivamente ya no estaba pegado a Lavender.
Ginny bajo el periódico y comenzó a leer lo más relevante:
"Los dos vigilantes encargados del lado este de Azkaban, fueron quienes encontraron el cuerpo sin vida de Lucius Malfoy, enseguida dieron alarma a los aurores… Después de una hora de su muerte, se hizo un comunicado de emergencia en el Ministerio de Magia, el Ministro Rufus Scrimgeour, fue quién informó a la prensa de la muerte de Malfoy y también aseguró que se abrirá una investigación… al parecer el cuerpo no mostraba signos de violencia pero descartan la posibilidad de que su fallecimiento tenga que ver con los dementores. Hasta este momento no han querido dar más detalles sobre la muerte repentina de Malfoy…"
–Es lo único que dice, lo demás es información sobre su vida y su familia –concluyó Ginny dejando el periódico abierto.
Hermione lo agarró, echó un vistazo rápido a todo lo demás y efectivamente decía un poco de su biografía, al igual que mencionaba a Draco. En la página dos, aparecía una fotografía de la familia Malfoy, nunca había visto un retrato de familia que expresaba tanta frialdad. Los señores Malfoy mantenían la mirada llena de orgullo y superioridad, Draco era más chico y ya tenía esa expresión de indiferencia.
–¿Crees que Quién-tu-sabes lo haya mandado a matar? –le preguntó Ron a Hermione en voz baja.
–No tengo idea, tal vez él mismo lo haya matado –le contestó aún observando la fotografía.
En esa misma página había otra fotografía de Draco, se veía un poco más actual y le regresaba una mirada fría, todo él representaba superioridad. "¿Alguna vez habrá sonreído para una foto?" se preguntó Hermione, no entendía porque no podía dejar de mirar esa foto.
–Hermione, acuérdate que hoy sale Harry de la enfermería –le dijo Ginny dejando a un lado el tema de Lucius Malfoy. Claramente no le interesaba en lo más mínimo.
Pero la castaña no la escuchó, seguía mirando la fotografía ¿en verdad siempre Draco ha sido tan… inexpresivo? En los últimos días que ha estado junto a él, no ha visto más ni un atisbo de esa clase de frialdad. Lo que no podía entender es por qué le estaba llamando la atención ese detalle.
–Hermione… –llamó su atención Ron moviendo su mano frente de su cara.
Ginny miró lo que tanto mantenía ocupada a su amiga y se sorprendió. ¿Es su imaginación o le esta afectando la noticia, como si fuera algo personal?
–Lo siento, sabes que cuando leo me quedo hipnotizada –reaccionó Hermione apenada.- Necesito caminar…
Se levantó de su asiento dejando sin terminar su desayuno, no sabía por qué pero necesitaba salir.
–¿No iras con nosotros a la enfermería? –le preguntó Ron confundido por la reacción de su mejor amiga.
–Al rato los alcanzo – contesto de manera cortante y sin esperar respuesta se fue.
Fue hasta que llegó a los terrenos del colegio, que se detuvo y se dio cuenta de lo obvia que había sido. Se fue sin dar explicaciones y obviamente sus amigos no son tontos. Siguió caminando un poco más lento, sinceramente no se había a detenido a pensar en ello, ¿cómo seguirá mintiéndoles a sus amigos para verse con Malfoy? ¿Cuánto tiempo más podrá soportar hacerlo? Nunca le ha gustado ocultar las cosas, mucho menos a las personas que tienen derecho a saber la verdad pero hay secretos que deben mantenerse y el de su relación es uno de esos.
Durante largos minutos se dedicó a no pensar más, sólo despejar su mente porque algo le pronosticaba que su día sería muy largo. Miró hacia el cielo, no faltaría mucho en llover así que decidió regresar al castillo, visitar a Harry le haría bien.
En cuanto volteo, vio a Luna caminar hacia ella y se acordó de la plática pendiente que tenía con ella. Lo había olvidado por completo, parecían que habían pasado días desde su encuentro incómodo con ella y Draco en la biblioteca.
–Hermione –la saludó Luna cuando la alcanzó.
–Hola Luna, ¿cómo estas? –respondió el saludo intentando no sonar cortante.
Entonces vio algo raro en ella, no estaba usando sus collares de siempre, ni sus aretes de rábanos que con tanto orgullo siempre los ha llevado. Tenía la misma expresión soñadora de siempre pero algo en sus ojos azules la delataban. Por un momento Hermione dejó a un lado sus propias preocupaciones.
–De eso quería hablarte… Eres la mejor amiga de Ron y no sé lo puedo decir a Ginny porque lo encontraría incomodo –Luna habló sin rodeos y sin pena.
–Esta bien, dime ¿qué pasa? –dijo Hermione algo sorprendida por la actitud de la rubia.
–Dime la verdad, ¿Ron quiere a Lavender? –preguntó Luna llena de nervios por la respuesta.
Hermione pudo comprender el por qué de su actitud, nunca creyó que Luna estaría enamorada de Ron, aunque desde el año pasado han sido bastante cercanos.
–No lo creo, sinceramente no sé por qué regreso con ella –le contestó la castaña honestamente.
Luna relajo su expresión aunque aún guardó ciertas dudas en esa respuesta. Se sentía como una tonta por preguntarle aquello a Hermione, pero últimamente no podía controlar sus sentimientos parecía más relajada pero no muy convencida de esa respuesta.
–¿Te gusta mucho? –le preguntó Hermione.
–Si, ¿es muy obvio? –respondió Luna sin mucha pena.
–Te has comportado muy fría con él desde que regreso con Lavender –respondió Hermione con una sonrisa pero Luna no respondió esa sonrisa.- Mira Luna, si tanto te importa habla con él, dile la verdad.
–¿Y si me rechaza? –preguntó Luna inmediatamente dejando ver su miedo. Hermione se sorprendió de ver esa faceta de la rubia, al parecer cuando se trata del amor todos pueden cambiar.
–No lo sabrás hasta que le digas… –le respondió honestamente.
Luna sonrió más segura sobre lo que tenía que hacer, sabía que hablar con Hermione le haría bien y se sentiría mucho mejor. De pronto dejó a un lado todas esa dudas y parecía regresar a ser la Luna de siempre.
–¿Tú ya le dijiste a Harry? –le preguntó Luna tomando por sorpresa a Hermione.
–¿De qué hablas? –le contestó la castaña sonando demasiado alarmada y se reprimió a si misma por ser tan obvia.
Tuvo un flashback de lo que sucedió en la biblioteca, Draco y ella… luego Luna diciendo cosas demasiado directas sobre ellos. No estaba preparada para decirle a nadie la verdad, mucho menos con todo lo que estaba pasando.
–Pues… que lo quieres más que un amigo –dijo Luna como si fuera lo más lógico.
–No Luna, yo no lo veo de esa manera –respondió Hermione riendo del alivio.– Es mi mejor amigo nada más.
Antes de que Luna siguiera insistiendo, Hermione le cambió el tema por miedo a revelar más de lo debido. Aunque no la considere como una amiga cercana, no quita el hecho de lo peligroso que resultaría que cualquiera se enterará de su relación con cierto rubio. Definitivamente nadie puede saberlo ahora.
Cuando Hermione regresó a la sala común de Gryffindor ya era más de mediodía, había pasado toda la mañana con Luna hablando de cualquier cosa y se dio cuenta que antes lo que le molestaba de ella ahora era una buena distracción por lo que ignoro la hora hasta que empezó a llover.
–¿Dónde andabas? Te estábamos buscando porque Harry saldría de la enfermería –le reclamó Ron quien estaba con Lavender.
Estaban sentados en una de las butacas cerca de la ventana donde afuera la lluvia caía con intensidad. Hermione se quitó la capa y se acercó a la chimenea para calentarse, pero antes de responderle a Ron una voz la sorprendió detrás de ella.
–Te estaba esperando –dijo Harry fingiendo estar enojado pero su sonrisa lo delataba.
Hermione volteó y lo abrazo contenta. También había olvidado que irían por Harry a la enfermería, lo miró de arriba a abajo asegurandose de que su mejor amigo ya estuviera bien. Harry estuvo a punto de preguntarle donde estaba cuando alguien más se adelantó.
–¿Acaso la tierra te trago por horas? O ¿andabas en brazos de un chico? –insinuó Lavender sin despegar sus ojos de la cara de Hermione, esperando ver una reacción que la delatara.
–¿Hermione con un chico? –preguntó Ron sorprendido.
Hermione lo miró con cara de pocos amigos antes de sentarse frente a ellos, como siempre el pelirrojo creyendo que los únicos chicos que conocía son él y Harry. A veces olvidaba el poco tacto que tenía su mejor amigo para esos temas.
–Gracias Ron, aunque no lo creas si es posible pero este no es el caso –respondió la castaña tranquilamente.– Y no es de tu incumbencia donde este, Lavender.
Tratando de fingir indiferencia sobre el tema, la castaña se dirigió a una pila de libros que estaban en una de las mesas del centro, agarró varios para ver cuál leería, no obstante no se dio cuenta que Lavender ensanchó una sonrisa. Habían sido compañeras de habitación por lo que conocía ciertas manías de Hermione cuando se sentía incomoda sobre un tema. Mientras tanto Harry se sentó en una butaca cerca mirando a la castaña.
–Es ese chico de Ravenclaw, ¿no es así? –preguntó con descaro Lavender.
Harry se tenso enseguida. Hermione y él intercambiaron por un instante la mirada, antes de que la castaña siguiera fingiendo que las preguntas de Lavender la tenían sin cuidado.
–O mejor aún, ¿tienes un romance con un Slytherin? –insistió divertida Lavender imaginando el escenario mientras daba pequeños saltos en las piernas de Ron.
Hermione se alarmó y a pesar de no querer demostrar nada, el libro que tenía en las manos se le resbalo. Harry se dio cuenta de su repentino nerviosismo y pensó lo peor, ¿será cierto?
–No digas tonterías Lavender, simplemente perdí la noción del tiempo… No tengo ningún romance con nadie –le contestó Hermione molesta, recogió el libro y se alejó de ellos.
Lavender sonrió, por lo mientras dejaría el tema.
–Dudo que tenga un romance, nos dirías ¿no Hermione? –dijo en voz alta y seguro de ello Ron.
"Una mentira más…"
–Serían los primeros en saberlo –contestó Hermione sin despegar su vista del libro.
–¿Lo ves? –sonrió Ron a Lavender y a Harry.
Pero Harry no respondió, sabía que aquello era en parte verdad porque tal vez no tenga un romance como tal pero si quiere a alguien más y esa idea hizo que su buen humor se esfumará. Había decidido dejar a un lado ese tema porque quiere conservar la amistad, pero al parecer sería más difícil de lo que creía. Un poco intranquilo, se sentó junto a Hermione y con suma calma sacó un libro de transformaciones para empezar con el ensayo que les dejó McGonagall el viernes.
Ambos pretendieron hacer otras cosas cuando en su mente pasaban un montón de cosas, incluso se hizo un ambiente incómodo entre ellos, Hermione ocultando un gran secreto y Harry con la curiosidad de saberlo todo.
Después de un buen rato, Hermione ignoró esa incomodidad y fue cuando miró su reloj, eran poco más de la una de la tarde. "Quizás Draco ya regresó…" pensó. Cerró su libro y enseguida se levantó de su asiento. Estar encerrada en la sala común no averiguaría si Draco ha regresado.
–Voy almorzar algo al Gran Comedor –le avisó a Harry mientras dejaba el libro sobre la mesa donde lo había agarrado.
–Te acompaño –respondió Harry inmediatamente.
–Yo igual voy –dijo Ron tras ellos quien para sorpresa de sus amigos estaba solo.– Fue con Parvati a platicar de cosas de chicas –agregó adivinando sus caras.
Queriendo evitar más sospechas, Hermione acepto su compañía. Estaba segura si les decía que no, sólo aumentaría su curiosidad y ya era suficiente con Ginny preguntando por todo. Mientras caminaban por el pasillo los tres juntos, se dieron cuenta que hace mucho no andaban como en los viejos tiempos, entonces les llegó una realidad como un balde de agua fría: es su último año en Hogwarts.
Tantas cosas en la cabeza que en verdad olvidaron completamente ese hecho importante. Pero aún así ninguno de los tres habló, fue Ron quien actuó, se acercó a ellos y los abrazo por los hombros tal y como ese día en King Cross hace ya algunos meses. El momento duro muy poco, sin querer los tres se quedaron pensando en una sola cosa: la prueba difícil no será cuando salgan de Hogwarts… será cuando comience la guerra. Quizás ahora no les preocupa tanto el hecho de no regresar más como estudiantes al castillo, sino enfrentarse con la realidad sobre lo que ha estado pasando en el mundo mágico con los mortifagos sueltos y Voldemort realizando planes.
Cuando bajaron las escaleras que dan hacia el Hall, Hermione se soltó del abrazo, Draco Malfoy estaba del otro lado justamente donde empiezan las escaleras hacia las mazmorras. Al parecer también iba hacia el Gran Comedor.
–Vaya… –dijo Ron con un tono raro, también se dio cuenta de la presencia del rubio.
Justo en ese momento, como si hubiera escuchado, Draco miró a su alrededor y la vio… Entonces el amargo sabor de boca se fue, junto con la opresión del pecho. La vio y bajó la guardia… Hermione podría jurar que sus ojos brillaron por unos instantes antes de que él se diera cuenta de su comportamiento y volviera a su máscara de indiferencia.
El trío dorado siguió bajando las escaleras y estaban a punto de cruzarse por el recibidor, entonces Ron lo vio como el momento perfecto, si Draco los insultaba como siempre es que es un idiota pero si no les dice nada, es porque ahora era un cobarde sin la protección de su padre. Lamentablemente Ron no sospecha la verdadera razón por la que ya no los insulta como antes ni tampoco que ya no son unos niños de 14 años para seguir retándolo como si nada.
–Ya no te crees tan fuerte ahora que no esta tu padre, ¿verdad? –se burló Ron con sorna con la voz lo suficientemente alta para que varios voltearan.
Ron caminó hasta estar un par de metros de distancia de Draco, Harry y Hermione lo siguieron apresurados.
–¡Ron! –exclamó Hermione escandalizada, ¿qué rayos le pasaba?
Algunos estudiantes que andaban por ahí, miraron con curiosidad la reacción de Draco quien efectivamente volteo a mirar furioso a Ron.
–No te atrevas a burlarte de mi padre, maldito pobre –le dijo calmadamente, lo cual sonó más amenazante.
Ron se tensó por el comentario, pero igual no se dejó humillar.
–Mil veces ser pobre a tener un padre como un ser repugnante –le respondió Ron con odio total.
–¡Ron! –esta vez Harry exclamó su nombre para que se calmará.
Últimamente podría ser demasiado impulsivo con sus acciones pero nunca imaginaron que provocaría de esa manera a Draco Malfoy. Hermione estaba nerviosa y a la vez enojada, ¿cómo puede callar a Ron para calmarlo sin que se delatará ante los demás? Pero no hubo necesidad de que la castaña pensará en una solución porque Draco perdió los estribos y agarró con fuerza a Ron de la camisa.
–¿¡No te has dado cuenta de nada, verdad!? Maldito Weasley –dijo Draco amenazante, sonrió al ver la duda en el rostro del pelirrojo.– Pronto comenzará una cacería y los traidores a la sangre son los primeros en mi lista.
Harry jaló con fuerza a Draco para apartarlo de su mejor amigo, no puso demasiada resistencia ya que se deleitaba con la mirada preocupante de Ron. A pesar de que no lo exclamó, Harry y Hermione lograron escucharlo perfectamente.
–¿A qué te refieres? –preguntó Ron titubeando aún tenso por la amenaza.
Malfoy iba a contestar nuevamente pero por un instante su mirada se cruzó con la de Hermione y mejor se calló. Harry vio ese cambio repentino, pensó lo peor y un desagradable coraje lo llenó.
–Ya basta, no vale la pena –exclamó Hermione agarrando a sus amigos antes de que las cosas pudieran tornarse feas.
–Eres igual de cobarde que Lucius –dijo Harry soltandose de Hermione, dejando que el enojo lo envolviera por completo y desafiando a Draco Malfoy con todo.– Quieres que te cuente la vez en el Ministerio, ¿cuándo tembló de miedo ante la Orden?
Esta vez Draco no pudo resistirse y sacó la varita apuntando al pecho de Harry. La expresión de su rostro era igual a la de su padre como el mortifago despiadado, por un momento parecía que el mismísimo Lucius se había manifestado delante de ellos.
–Mira quién lo dice… Mínimo mi padre estuvo ahí mientras el tuyo ni lo conociste – respondió Draco con mayor burla. Sonrió con malicia al ver la expresión de Harry.– ¿Vas a llorar Potter? ¿O quieres que te cuente como temblaron de miedo tus padres antes de ser asesinados?
Harry sacó sin pensar su varita dispuesto a lastimar a Malfoy por lo dicho. Pero Hermione se interpuso entre ellos.
–¡Dr… Malfoy! ¡Harry! Es suficiente –exclamó muy seria.– Comenzaré a bajar puntos si siguen.
En ese momento llegó Pansy en compañía de Blaise abriéndose paso entre las personas que se habían reunido a contemplar el espectáculo.
–¡Alejate de él sangre sucia! –exclamó Pansy mirando con asco a Hermione.
Pansy se llevó a Draco por el brazo, mientras Hermione nuevamente guiaba a Harry y Ron por otro camino. Antes de perderse en las escaleras, Malfoy le dirigió una simple mirada a ella para saber que la necesitaba, ¿en qué momento pasaron a comunicarse de esa manera?
Pero en eso no pensaba Hermione, ya que evitaba la mirada de Harry, moría de nervios porque estaba convencida de que el comportamiento entre ella y Draco fue muy notorio, trató de actuar enojada pero fue hasta que llegaron a un pasillo desierto que Harry habló.
–Hermione, ¿me puedes decir qué fue eso? – le reclamó Harry, era obvio que contenía sus palabras para no explotar.
–¿Crees que los dejaría lanzarse maldiciones uno al otro? Alguien inocente podría resultar herido –respondió ofendida usando su sentido común para salir de la situación.
–No estoy hablando de eso –contestó muy serio.– ¿Desde cuándo Malfoy baja la varita ante tu presencia?
Los tres se detuvieron de pronto. Hermione se tensó mientras sus dos mejores amigos la veían inquietos, sobre todo Harry quien la veía muy serio.
–¿Qué estas insinuando? –le preguntó fingiendo confusión. Mientras en su mente preparaba alguna excusa, lo que sea.
Harry la miró a los ojos buscando una señal de nervios, Ron miraba a su mejor amigo como si se hubiera vuelto loco, ¿a dónde quería llegar? No entendía nada.
–Malfoy no era así contigo, siempre que nos peleábamos y tú querías que se detuviera, terminaba insultándote y humillándote –comenzó a explicar Harry, se escuchaba coraje en su voz, Hermione palideció y Ron la miró confundido.– ¿Por qué ahora no fue así? ¿Por qué de repente cambia su actitud y ya ni sangre sucia te dice?
Harry tenía miedo de formular la pregunta importante aunque estuviera ahí en su boca. En su mente se negaba a pensar que Hermione tenía algo que ver con Draco Malfoy, algo dentro de él le decía lo contrario.
–Harry estas exagerando, ya sé hacia donde quieres llegar y no es así. ¿No sé te ocurre pensar que simplemente su padre acaba de morir y lo que menos quiere es pelear? –respondió Hermione defendiendose inmediatamente, si dejaba más silencios sería aún más sospechoso.– ¿Por qué gastaría sus energías en insultarme? No soy nada para él…
–Tiene razón Harry, ¿por qué en este momento tendría importancia insultar a Hermione? –Ron igual la defendió.
Harry no dijo nada, miró hacia abajo y se dio cuenta de que tenía los puños cerrados del coraje, nunca le había pasado algo parecido. El sólo hecho de imaginar que Malfoy tenía algo que ver con Hermione lo hizo perder el control, poco a poco relajo las manos y el resto de su cuerpo.
–Tienen razón… sólo estoy exagerando –dijo finalmente más tranquilo.
Hermione suspiró aliviada y Ron le sonrió.
–Olvidemoslo y vamos a almorzar –propuso Ron como si nada hubiese pasado.
Hermione quería replicar ante eso ya que si no fuera por la estupidez de Ron, Harry no hubiese sospechado pero decidió callarse, no tenía caso pelear. No quería dar otra razón para que pronto llegasen a la verdad.
Los tres emprendieron la marcha de regreso, el ambiente entre los tres volvía a la normalidad y hablaban como si nada hubiese pasado. Cuando llegaron al Gran Comedor, Hermione pensó que para este momento, Draco ya estaría esperándola. Peleó contra sus impulsos porque sería demasiado sospechoso que se tuviera que ir repentinamente, ahora más que Harry desviaba la mirada de vez en cuando en ella como tratando de encontrar cualquier indicio a que le confirmará algo extraño. La castaña junto toda su paciencia y se sentó a almorzar algo, a pesar de que sus nervios le quitaron el hambre.
Pronto se les unió Neville y Seamus, la plática transcurrió en torno a Harry y al partido de quidditch. Al parecer ninguno de ellos estaba interesado en la extraña muerte de Lucius Malfoy. Para cuando transcurrió media hora, Hermione estaba más que ansiosa y aprovechando que una vez más discutían sobre nuevas tácticas para el próximo partido de Gryffindor, la castaña se levantó de su asiento.
–Me tengo que ir, quedé de verme con Luna –mintió esperando a que ella no aparezca en ese momento por el gran comedor.– Al rato nos vemos en la sala.
–Saludala de mi parte –respondió Ron.
–Nos vemos –respondió Harry sin muchos ánimos.
Harry miró a Hermione mientras se iba, no estaba del todo convencido que iría a verse con Luna pero decidió creerle. "¿Y si…?" pensó mirando a los Slytherin pero descartó la idea, estaba seguro que Hermione preferiría salir antes con una babosa que alguien de la casa de las serpientes, sobre todo alguien con el apellido Malfoy. Estaba siendo demasiado paranoico con la situación, siempre le pasaba lo mismo cuando se obsesionaba con una idea y por el bien de su amistad con Hermione será mejor olvidarse del tema.
Cuando Hermione subió las escaleras hacia la pequeña sala, se olvido por completo del asunto con Harry. Al tomar el picaporte se dio cuenta que temblaba ligeramente, no sabía qué esperar sobre el estado de Draco, ¿estaría igual o peor que anoche? Respiró hondo y abrió la puerta lentamente.
Draco Malfoy miraba la lluvia caer por la puerta de la pequeña terraza, el vidrio reflejaba parte de su cuerpo. La castaña pudo ver su expresión, estaba totalmente perdido en sus pensamientos y su semblante totalmente serio, un escalofrío la recorrió. Cerró la puerta detrás de ella y espero alguna reacción de él, pero no se movió. Camino despacio hacia él y justo cuando llegaba a su lado, sus miradas chocaron en el reflejo del vidrio.
–¿Cómo te fue? –preguntó tímida y estúpidamente Hermione.
Draco dibujo una sonrisa sarcástica en su rostro, no la volteo a ver para responderle.
–Tal como lo esperaba, una tortura tener que soportar condolencias de la gente interesada en el poder y dinero de los Malfoy –hizo una pausa, le era difícil mantener la cordura.– Luego apareció su asesino…
–Voldemort… –susurró Hermione sin pensarlo.
Draco recordó la escena en la Mansión Malfoy después de sepultar el cuerpo de su padre… cuando llegó el Señor Oscuro y decidió humillar aún más a la familia Malfoy, todos los presentes reían mientras otros lo miraban asustados. Recuerda a su madre apretarle su mano fuertemente buscando algún apoyo para no derrumbarse delante de ese maldito, todo el tiempo lo miró desafiante dejando claro que no sé dejaría humillar tan fácilmente por él.
Draco tensó la mandíbula y borró cualquier pensamiento de eso, no deseaba perder otra vez el control como la noche pasada, mucho menos quería que Hermione lo viera así nuevamente.
–Entonces, se acabo la fiesta… –dijo Draco con sarcasmo.
Hermione no lo miró con tristeza, sabe muy bien que Draco no busca lástima y después de lo que vivió esa mañana tampoco busca que alguien se compadezca de él. Hermione notó que su expresión comenzaba a parecerse a la de anoche y por ningún motivo dejaría que se derrumbará de esa manera. Dejó de mirarlo y se dedicó a ver la lluvia como él lo hacía momentos antes.
–¿Sabes? Me encantaría ir a la playa… –comenzó a decir Hermione.
Draco por primera vez desde que llegó volteo a mirarla, sabía que tanta lectura algún día le haría daño.
–Una vez mis padres me llevaron cuando era niña, tenía como 6 años… –siguió contando ignorando la mirada del rubio.
Entonces Draco entendió el por qué, lo estaba ayudando a distraerse. Estiró su mano para agarrar la de ella y la apretó con cariño, sus miradas se encontraron y sonrieron. Si en tan poco tiempo ella ha sabido entenderlo y quererlo, ¿qué no podrá al cabo de un año? Draco volvió a sonreír sorprendido de su propio pensamiento, hablo en futuro… no importa si sean días, meses o años… los imagina a su lado.
–Mi madre casi muere del susto al verme rodeada de cientos de burbujas –dijo Hermione riendo al recordar cuando su madre se lo contó.– Desde ese momento supieron que había algo especial en mi.
–Gracias –dijo Draco sinceramente.
–Nunca se lo había contado a nadie, así que siéntete afortunado –bromeó Hermione para levantarle el ánimo.
Draco sonrió y giró su cuerpo hacia ella. No había manera de pedirle que se quedará el resto de la tarde a su lado, simplemente lo sabía… sabía que por ningún motivo lo dejaría solo ahora. Nunca había demostrado lo triste o lo mucho que le afectara alguna situación a nadie, siempre supo controlar sus sentimientos perfectamente pero con Hermione no sólo se permitía ser un poco más abierto sino que ella podía adivinar perfectamente lo que sentía.
–Ya sé que soy afortunado –contestó Draco con arrogancia, Hermione sonrió.
Draco se inclinó hacia ella y la beso, con ternura, paciencia y dulzura. Hermione se dejó llevar mientras rodeaba su cuello con sus brazos. Quizás no duren… Quizás sólo es un capricho de parte de él… Quizás ella esta entregando demasiado… Pero sin duda, por lo mientras, ambos son felices cerca del uno al otro.
Hola,
bueno sé que el capitulo es quizás un poco corto por el tiempo que me tarde :( les pido mil disculpas, no he hecho avances en mi proyecto final por darles este capitulo que la verdad me ha gustado escribir aunque quizás pueda haber uno que otro error. Dentro de dos semanas serán vacaciones de semana santa y espero ponerme al corriente con este fic y los otros que tengo pendientes.
Muchas gracias por sus comentarios, por leer y sobre todo por su paciencia. Si no fuera por sus mensajes podría fácilmente abandonar esta historia pero tranquilas que no lo haré.
Espero les haya gustado el capitulo, el próximo que viene le dará un giro interesante a la historia... ya verán por qué (y no me odien) ;) No olviden comentar si les gustó o lo odian, o ya no quieren nada :( haha
besos!
