Recomendación músical: Only girl de Boyce Avenue


Era verano, ese calor sólo era normal en Inglaterra en esa época del año. Estaba disfrutando de una siesta en un diván, en una terraza con vista a un enorme jardín; el viento corría con lentitud pero lo suficiente para no morirse de calor, de igual manera le ayudaba su vestido de tirantes. Ya había despertado desde hace unos minutos pero se encontraba tan tranquila y llena de paz, que decidió seguir con los ojos cerrados disfrutando más ese momento.

Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de algo tan simple como aquello: de un día sin ningún problema en mente o alguna presión. Hacía mucho tiempo también que no tenía que fingir ser feliz porque en ese momento de su vida lo era por completo. Entonces, su olor le llenó los pulmones, no lo escuchó entrar pero no hacía falta para reconocerlo.

Sintió como se sentaba a su lado y la miraba, después de algunos momentos, le tocó la mejilla con la yema de los dedos apenas rozando su piel; después dibujó el contorno de su mandíbula para luego seguir con sus labios, se detuvo justo ahí durante unos segundos más. Luego subió por la mejilla nuevamente, pómulo, sien, el cabello… sus caricias comenzaron hacerle ligeras cosquillas y siguiendo la farsa que se encontraba dormida, giró su cuerpo dándole la espalda. Sonrió para sus adentros cuando sintió sus labios ocupar el lugar de los dedos, le depositó cortos besos por el hombro derecho, trazando un camino hasta la clavícula y de regreso.

Draco… –ronroneo fingiendo estar molesta, sintió como él esbozaba una sonrisa contra su piel.

Hermione –le contesto con el mismo tono, enviándole una ligera descarga por el cuerpo. Ella se escuchaba infantil a comparación de Draco– De haber sabido que ya estabas aquí, hubiera venido cuando antes.

Pero ya estás aquí –le contestó mientras volteaba su cuerpo hacia él.

Sí, ya estoy aquí –confirmó sonriéndole al tiempo que se acercaba a su rostro…

Hermione Granger se despertó abruptamente, se removió inquieta en su cama en el hospital de San Mungo, aunque no abrió los ojos supo inmediatamente que no se encontraba ni en su habitación en Hogwarts ni en el cuarto que comparte con Ginny en la Madriguera; creía que tal vez estuviera en alguna cama de la enfermería del castillo… De pronto una punzada de dolor en la cabeza la distrajo, se sentía adolorida.

Al menos, sea donde éste, nadie la estaba molestando con preguntas. Giro su cuerpo dándole la espalda a la puerta, tratando de concentrarse en volver a dormir pero después de un rato se dio cuenta de lo imposible de ello. Era de esas veces en las que aún despierta y sin sueño, tu cuerpo te pide a gritos seguir descansando e incluso los ojos pesan tanto, que es imposible abrirlos.

Además lo preferiría así, porque eso de soñar con Draco Malfoy simplemente le imposibilitaba la tarea de olvidarlo. Hermione recordó el sueño, las sensaciones y la calidez del tacto del slytherin, habían sido tan reales. Incluso se podría atrever a pensar que aquello fue como una visión del futuro, ¿podría ser? Por su supuesto que no, ella más que nadie no confiaba en la disciplina de la adivinación, la gente no puede predecir el futuro ni mucho menos soñar con él, solamente era su subconsciente que la traicionaba mostrándole lo que más deseaba… un futuro con Draco Malfoy.

Por otra parte, se preguntó si el slytherin ya se habrá enterado de su estado. Seguramente Blaise y Pansy le habrán contado su broma con crueldad, casi podía imaginarlos riéndose por lo patética que había sido al caer en su trampa. Se encogió sobre si misma.

"Draco…" pensó con tristeza.

Aún podía ver la expresión de sus ojos después de esa bofetada y aunque ya haya pasado una semana de aquello aún se sentía confundida por sus últimas palabras. Durante los días siguientes fueron una verdadera prueba para su autocontrol, ella notó cada uno de los intentos de Draco por acercarse a ella y los detalles que él hacía para que viera que sus palabras habían sido sinceras. Sin embargo, aún tenía la duda en su cabeza: ¿qué pasará en las vacaciones entre ellos? Seguramente Draco se cansará y dejará de buscarla… Sin duda podría dar por terminada cualquier relación con él.

Una punzada en el pecho hizo que hasta sus ojos se humedecieran a través de los párpados cerrados. Odiaba sentirse así: triste y confundida. Sentía como si hubiera regresado al principio cuando tenía mil dudas respecto a Malfoy. No podía dejar de preguntarse, ¿habrá renunciado muy rápido con respecto a Draco? ¿Habrá hecho lo correcto? Porque si alejarse de él fuera correcto, no tendría porque estar soportando ese dolor en ella. Ya nada le parecía claro…

Ahora que recordaba, entre la inconsciencia y la consciencia, de camino hacia donde el lugar donde estaba en ese momento -lo más seguro en San Mungo-, alguien estuvo con ella durante todo el camino e iba calmandola así como también estuvo sosteniendo su mano. Estaba segura que fue un hombre, por la textura de su piel, su primer pensamiento e ilusión era que Draco estaba con ella… quería creer que así era pero conocía bien sus manos y caricias para saber que no había sido él. Lo más probable es que haya sido Harry y aunque le agradecía internamente se sentía mal por ello ¿es malo haber deseado los cuidados de alguien más cuanto tenía al chico que la quería sin atisbo de duda junto a ella?

Una nueva punzada de dolor la inquieto, no tenía nada que ver con sus heridas pero le hubiera gustado que así fuera porque una poción podría arreglarlo. Sin embargo, no había nada para disminuir su dolor esperando solamente que con el tiempo se quitará poco a poco.

De pronto, la puerta se abrió. Hermione fingió dormir, no quería responder preguntas de ningún tipo a quien sea que haya entrado, después de unos instantes la puerta se cerró. La castaña creyó que al verla dormir habían decidido dejarla sola pero unos pasos indecisos la pusieron alerta. Después el silencio llenó la habitación, haciendo que se inquietara ¿ y si lo había imaginado? Sólo le faltaba eso, que su mente la hiciera alucinar ruidos extraños… era curioso cómo ahora parecía como si su sueño se repitiera. Casi podía jurar que la sensación de alguien sentándose junto a ella se sintiera muy real, incluso la caricia que le acababa de apartar algunos mechones de su frente fue demasiada cálida para ser de verdad y los labios que le acababan de brindar un beso en el pómulo fue demasiado tierno.

Sin duda su mente la estaba matando poco a poco con aquellas sensaciones tan reales.

–Lo siento… –murmuró una voz totalmente arrepentido.

Entonces Hermione se dio cuenta que aquello no era ningún producto de su mente. Abrió los ojos sorprendida y se topó con una mirada gris a unos centímetros de ella. "Está aquí, por Merlin, él está aquí". La expresión de Draco Malfoy no parecía sorprendida por haberla despertado abruptamente.

–¿Qué… qué haces aquí? –preguntó Hermione desconcertada, al tiempo que se incorporaba de golpe para apartarse de él pero no contaba con un repentino mareo.

Draco enseguida alargo el brazo para sostenerla, sin embargo, Hermione lo apartó de un empujón ocasionando que el slytherin palideciera.

–Vengo a verte –respondió Draco con una seguridad que ya no sentía. Alargó su mano para tocar la de ella pero Hermione la apartó enseguida.

Malfoy creyó que perdería la cordura, el dolor que le ocasionaron esos dos rechazos se sintieron mil veces peor que su última discusión. Un terrible miedo se apoderó de él.

–No es seguro que estés aquí, te pueden ver –respondió Hermione cortante como si aquello fuera suficiente para que él se fuera.

–Escuché a tus padres decir que iban por algo de tomar y tus amigos se fueron desde hace horas –contestó Draco demostrando que no había peligro.

–¿Mis padres están aquí? –preguntó sorprendida Hermione.

Por primera vez miró a su alrededor dandose cuenta que efectivamente estaba en San Mungo. Ya había ido al hospital mágico en otras ocasiones y era incomodo que ahora estuviera ahí como paciente.

–¿Qué fue lo que paso? –preguntó Draco ignorando la pregunta de la castaña mientras veía la venda de su mano izquierda junto con otras heridas superficiales.

–No tienes que fingir que te importa –respondió la castaña incapaz de mirarlo directamente.

Draco soltó un suspiro, se sentía emocionalmente cansado y comenzaba a perder la paciencia. Odiaba esa frialdad de ella hacia él, lo odiaba de sobremanera y era peor sabiendo que era por su culpa.

–Hermione… –dijo suavemente Draco.

La castaña lo miró inmediatamente, escuchar su nombre de esa manera de Draco hizo que su corazón comenzara a latir con rapidez. Aguanto la respiración al verlo a los ojos, estaban totalmente cristalinos y a pesar que la única luz provenía de la ventana, podía ver claro un dolor en su mirada.

–Perdóname… –dijo de pronto Draco sin aliento.– he sido un maldito idiota contigo. No te merecías nada de lo que hice… arruiné todo.

La parte lógica de Hermione le decía que no lo escuchara y que le pidiera que se fuera, pero nunca había escuchado ese tono de voz en Draco. Necesitaba seguir escuchándolo.

–Después de lo que pasó en Hogsmeade, traté de alejarme de ti porque se estaba volviendo peligroso entender cuán enamorado estoy de ti… fui un idiota al poner una barrera entre tu y yo haría las cosas más fáciles –decía Draco con honestidad y sin pensarlo, había pasado horas afuera del edificio ensayando cada una de las palabras que diría, pero en ese momento estaba improvisando.– Sin embargo, no pensé en lo terrible que me la pasaría sin ti y sobretodo en lo mucho que te podría llegar a herir.

Hermione sentía las lágrimas llenar sus ojos.

–Me has ayudado a sacar una parte de mi que creía desconocida, contigo soy alguien que me gusta ser –para ese momento Draco sentía que su voz se le cortaría, no porque fuera un débil romántico sino porque había tenido tan guardado esas palabras que sacarlas le costaba mucho trabajo.– Como te dije, quiero ser el hombre que te amé por encima de todo… de nuestras diferencias de sangre, de casas, de bando. No pienso renunciar a ti.

La castaña con cada palabra, su corazón se aceleraba junto con su respiración y sus ojos estaban abiertos mirandolo con sorpresa. Una sensación desconocida comenzó a llenarla sin poder evitarlo, algo cálido y reconfortante. Miró que los ojos de Draco brillaban de una forma inusual, haciendo que parecieran transparentes; tal como se estaba mostrando. Sabe que para Malfoy expresar sus sentimientos no era nada fácil y que preferiría mostrarlo mediante acciones, no obstante, ahí estaba a muy poca distancia de ella diciendole todo.

–Me convencí a mi misma que fui sólo un juego para ti… me sentí engañada –dijo Hermione tratando de controlar su voz.

–No, nunca te vi como un juego. Cada palabra y beso antes de mi estupidez fueron sinceros –respondió inmediatamente Draco, estiró su mano para agarrar la de ella y esta vez no la apartó.

–Estuve a punto de mandar todo al infierno por ti, cuando mi mejor amiga no apoyaba nuestra relación –comenzó a decir Hermione mirando sus manos.– Y fue cuando me dijiste que no valía la pena lo nuestro, en el momento que más te necesite… me diste la espalda.

Draco creyó olvidar respirar, podía sentir como todo se venía hacia abajo. En algún momento perderá el suelo y caerá con estruendo sin poder evitarlo.

–¿No crees que deberíamos olvidarnos de esto? –preguntó Hermione y en lo último se le quebró la voz.– No tendríamos tantos problemas si mejor nos olvidáramos uno al otro, quizás no sea nuestro tiempo de estar juntos y si en verdad estamos destinado a serlo… ya habrá alguna oportunidad en el futuro.

Draco tensó su mandíbula, no podía creer lo que estaba pidiendo Hermione. Simplemente no podía creer que ella estaba dando por vencida su relación, después de todo lo que han pasado no podía echarse para atrás por miedo. Francamente, él no es la persona más valiente del mundo, sin embargo por ella estaba dispuesto a serlo. Y si cree que ya no quedan esperanzas para los dos, él se asegurara de sembrarlas.

–¿Y cuándo será ese momento? –reclamó Draco enojado.– ¿Cuándo termine la guerra? Pueden pasar días, meses, años… Por un segundo, imaginare dentro de 10 años, ¿te visualizas despertandote junto a mi?

Hermione lo miró inquietante, estaba hablando de un futuro juntos; de un plan de vida donde dentro de 10 años podrían ser felices juntos.

–Porque yo si puedo imaginarlo… –dijo Draco con total seguridad.

–Me pides que me ilusione con algo que quizás no puedas darme –respondió Hermione con un golpe seco a la realidad.

Draco soltó su mano mirándola herido, de pronto se sintió totalmente débil. ¿Cómo era posible que ella dijera eso? Era como si los papeles se hubiesen invertido y se sentía tal como en la casa de botes.

–Salté del carruaje antes de que llegase a Hogsmeade, mandé un maldito elfo domestico por mis cosas y le envíe una nota a mi madre mintiéndole… –comenzó a decir Draco conteniendo su voz de no gritar, pero su coraje era demasiado obvio.– ¡Estuve seis horas afuera del hospital observando y esperando! Gracias a Merlin, la recepcionista es una incompetente y sin mirarme me dijo donde te encontrabas. Tus padres estaban lejos cuando los vi y tuve que esperar más tiempo para poder entrar…

Draco se levantó de la cama con gran coraje.

–¡Y aún así sigues dudando de lo que haría por ti! ¡De lo que siento por ti! –gritó para después darla la espalda.

El slytherin llevó ambas manos a la cabeza, aquel encuentro lo imagino totalmente diferente en su cabeza, si aquello no era suficiente para Hermione entonces podría de una vez comenzar a despedirse de su estabilidad emocional. Por otra parte, Granger miraba la espalda de Draco algo borrosa a causa de las lágrimas; sus palabras le habían llegado demasiado y por dentro sabe que lo había perdonado pero quería estar 100% segura de ello. Porque a partir de ese momento su relación sería más que eso, más obstáculos impedirán que estén juntos y si no es lo suficientemente fuerte… volverá a pasar lo mismo.

–Draco… vuelve a decirme por qué tomaste la estúpida decisión de alejarte de mi –pidió Hermione con voz quebrada.

Malfoy volvió a mirarla, tenía el aspecto de un hombre que ya no tenía nada más que perder. Y la verdad es que así se sentía, por lo que las palabras que salieron de su boca fueron totalmente honestas e inesperadas:

–Porque amarte... me hace ponerte por encima de todo –dijo sin despegar su mirada de ella.

Hermione soltó un ligero sollozo a causa de todas las sensaciones que sentía y Draco no pudo soportarlo más, acortando la distancia entre ellos. Sus labios se unieron en un cálido beso, al principio sólo fue el simple tacto pero la castaña lo agarró de la camisa y lo jaló hacia ella. Draco rodeo su cintura con una mano mientras con la otra se apoyaba en la cama, Hermione lo acarició con los labios lentamente casi con tortura pero había cierta timidez en esa caricia; para Draco fue la caricia más sensual que haya experimentado, ahogo un gemido contra su boca y el beso se volvió más intenso.

La cálida sensación que Hermione había sentido hace unos momentos, se multiplicó y disperso como pólvora por todo su cuerpo, mientras el corazón de Draco latía con tanta fuerza que ella pudo sentirlo perfectamente cuando puso su mano sobre el pecho de él… Nunca se habían besado de esa forma, todas aquellas confusiones, dudas, rechazos, anhelos, enojos, alegrías, tristezas y frustraciones de las últimas semanas, se consumieron en aquel beso.

Hermione llevó una de sus manos a la nuca de Draco para acariciarle el cabello, mandando escalofríos por todo su cuerpo, luego el slyhterin rozó con provocación su lengua con el labio inferior de la castaña; el resultado fue notorio, ella soltó un suspiro para pegarse más al cuerpo del rubio. Entre tantas sensaciones, Draco perdió el equilibrio y ambos terminaron cayendo en la cama, en seguida se apartó al darse cuenta que aplastar a Hermione con su peso podría ser doloroso para ella, pero en lugar de escuchar una queja, recibió una risa…

Hermione estaba riendo, Draco la miró confundido alzando las cejas pero una sonrisa se formó en su rostro antes de que pudiera evitarlo.

–Extrañé escucharte reír –susurró Draco rozando sus labios.

La castaña rodeo con sus brazos el cuello de Draco y lo besó, las manos de él recorrieron la simple tela de la bata del hospital. Era una total locura: al sentir los besos, las pequeñas caricias, el calor de su cuerpo y lo latidos desenfrenados de su corazón, a Draco le inundó un sentimiento que nunca había sentido de esa manera.

Tan inquietante… sin control.

No tenía absolutamente idea de lo que era pero sabía que era por ella. Una felicidad le estaba explotando en el pecho, no lo dejaba respirar. Por eso interrumpió el beso, se separo levemente para sólo sentir el roce de sus labios, y sin ninguna duda u opresión dijo:

–Te quiero Hermione… –su propia convicción y fuerza al decirlo, dejaron a ambos sorprendidos.

Hermione sonrió, deposito un beso cortó en los labios.

–Dilo otra vez –pidió la castaña.

–No siempre podrás aprovecharte de esto –contestó Draco sorprendido de que no se sintiera expuesto, débil o incluso tonto delante de ella ante la confesión.

Con malicia en sus ojos, Draco comenzó a depositarle pequeños besos en los labios, en las mejillas, luego en la barbilla para bajar al cuello.

–Te quiero… te quiero… te quiero… –decía con cada centímetro de piel que recorría con sus labios, para acabar finalmente de nuevo en los labios de ella.

De pronto, Hermione lo golpeo con fuerza en el estomago sacándole el aire.

–No vuelvas hacerme sufrir de esa manera –le advirtió la castaña.

Draco la miró desconcertado, podía ver la seguridad en los ojos de Hermione y también vio algo más: un atisbo de miedo a ser herida por él. Eso lo dejó inquieto le estaba dando una segunda oportunidad para confiar en él y tuvo la necesidad de decir algo al respecto.

–Hermione, te prometo que… –comenzó a decir Draco.

–No prometas nada… sólo bésame –interrumpió Hermione. No necesitaba que Draco le hiciera promesas, sus acciones hablaban mucho más por él y le aseguraban volver a confiar en él.

Draco no dijo nada más, en cambio la besó. Tal vez los papás de Hermione podrían regresar en cualquier momento, puede que una sanadora entre como parte de una rutina para ver a sus pacientes; seguramente la castaña necesitaba reposo absoluto o tal vez podría haber un ataque de mortifagos en ese momento… Pero todo eso podría irse al infierno en ese instante porque dos personas acaban de decidir tomar el riesgo nuevamente, se dieron cuenta que simplemente no pueden estar separados y harán que valga la pena.


Sorpresa!

Admito que ha sido inusual que actualice en una semana pero tengo dos motivos de haberlo hecho, en primera porque es un capitulo corto pero al ser la reconciliación quería dejarlo así además ya era hora de un buen momento dramione :) y segundo motivo: la proxima semana es mi cumpleaños :)) por lo que me inspira a darles un capitulo en corto tiempo.

Espero les haya gustado el capitulo como a mi me gusto escribirlo. Estaria buenisimo que de cumpleaños llegará a los 100 reviews, sólo es una idea :)

Gracias por quienes leen, comentan, añaden mi historia a favoritos. Me gustaría conocer aquellos que están en el anonimato leyendo mi historia para saber su opinión y obvio para agradecerles por leer.

Espero actualizar pronto porque se viene un capitulo... tengo planeado algo interesante.

Besos!