–Sangre sucia Granger… –dijo su atacante como saboreando la palabra al decir aquello.– Vi a lo lejos como te separabas de tu grupo así que te seguí. Tienes ese olor tan exquisito…
Hermione reconoció la voz, su corazón dio un vuelco por el miedo, estaba completamente sola. ¡Por Merlin, fue una completa tonta! Ahora estaba en peligro de muerte y nadie sabía dónde estaba.
–Si… hueles a vainilla, con un toque de miedo y ligeramente a sudor de la batalla –siguió diciendo su atacante mientras nuevamente respiraba profundamente contra su cuello.– Lástima que sólo viniste hasta aquí para morir…
Fenrir Greyback estaba haciendo una promesa. Jugar con ella mientras la mataba lentamente, porque a él, le encantaba jugar con sus presas y Hermione desde el momento en el que entró aquel lugar, se convirtió en su objetivo.
El pánico creció aún más después de las palabras de su atacante, sobre todo cuando a unos metros de ellos estaba una de sus víctimas. Enseguida todas las historias que había escuchado de Greyback se hicieron presentes en su mente junto con las imágenes que su imaginación hacía. Comenzó a gritar y patalear para zafarse, la valentía con la que se había adentrado al edificio se esfumó por completo, dejándola con el sentido de supervivencia a como dé lugar. Lo peor es que tenía su varita en mano pero no podía utilizarla por el agarre del licántropo.
Gritaba una y otra vez, pero eran silenciados por la enorme mano en su boca, sentía la respiración espesa contra su cabello, incluso podía sentir la enorme sonrisa de satisfacción. Dudaba que alguien siquiera se atreviera a revisar las celdas como ella… cuando decidan buscarla, podría ser demasiado tarde.
–Esta vez tus guardaespaldas no están aquí para ayudarte –dijo con sorna Greyback confirmándole los pensamientos a Hermione: demasiado tarde se darán cuenta de ella.
En un movimiento frenético, Hermione logró zafarse del agarre de su brazo derecho donde tenía la varita, sólo pensó en hacer mucho daño por lo que con toda su fuerza, le clavo la varita en algún lugar entre el estomago y la pierna del licántropo, quien la soltó al instante mientras soltaba un alarido de dolor.
La castaña no dudó y aprovecho para correr, no obstante, estaba enfrentandose con quien la mayoría del tiempo obedece más su instinto animal a su razonamiento humano, así que con rápidos reflejos sobrehumanos, Greyback la agarró de la capa y la jaló hacía él con fuerza, esta vez en contra de la pared. Hermione se golpeó con fuerza en la espalda pero antes de que pudiera gritar del dolor, Fenrir la aprisionó con su cuerpo, tomó su muñeca derecha y la giró bruscamente sin piedad hasta que soltó la varita.
–¡No te voy a dejar ir! ¿Entendiste? –exclamó Greyback con crueldad mientras le hacia más daño en la muñeca, al punto en que Hermione grito del dolor.
–¡No! Por favor… –pidió Hermione sin aliento.
El pánico dio paso a la angustia y con ello, gruesas lágrimas de impotencia comenzaron a salir ante la horrible desesperación e inevitables circunstancias. Greyback rio con diversión, para él era gratificante ver como sin ningún sentido ella seguía luchando contra él y de cómo lloraba al darse cuenta de ello.
La valentía de Hermione se había esfumado en el momento en que se dio cuenta que no podía escapar de allí, en el momento en que supo que el licántropo no iba a tener piedad en ella.
–A todas mis víctimas las marcó de manera especial… Pero tú al ser una sangre sucia y mano derecha de Potter, mereces algo mucho más especial… –dijo Greyback mientras Hermione sufrió de un escalofrío ante esas palabras.
La mente de Hermione no sólo estaba presa del pánico, sino también pensaba rápidamente en cualquier forma de escaparse de esa situación pero nada, la tenía preparada para lo siguiente:
–Prometo… que será sumamente lento y doloroso –susurró el licántropo cerca de su odio. Con horror, Hermione se dio cuenta que comenzaba acariciarla con insinuación dando a entender lo que buscaba además de su muerte.– En todos los aspectos…
Hermione grito al sentir la mano de Greyback pasar por entre sus cabellos para luego jalarla con fuerza, exponiendo una vez más su cuello.
–¡POR FAVOR! ¡NO! –gritó Hermione aterrada, mientras veía como Greyback le enseñaba todos los dientes afilados mirándola con ojos de psicópata… mirándola con una mezcla de muerte y deseo.
Cerró los ojos con fuerza esperando el dolor… Las lágrimas no dejaban de salir e incluso aguanto la respiración, recordó claramente cuando una tarde, Remus Lupin les contó a ella, Harry y Ron sobre lo que sintió ser mordido por un hombre lobo. Gritó una vez más ante la idea de ello pero antes de que pudiera pasar algo más, de pronto, la mano que agarraba sus cabellos la soltó jalándola hacia el suelo. Hermione abrió los ojos de golpe justo para no caer y ver caer el cuerpo de Fenrir Greyback en el suelo con un sonido sordo.
Hermione no podía creerlo, no era como si de pronto el licántropo se desmayara… alzó la vista en busca de alguien y lejos de sentir alivio, se sintió nuevamente atrapada. Justo frente a ella, había una persona encapuchada con la varita en alto, apuntándola hacia ella a pesar de que seguro fue quien atacó a Greyback. La máscara de mortifago relucía aún con la poca luz del lugar, dandole un aire bastante aterrador.
La castaña ni siquiera podía ver donde estaba su varita para defenderse ante el nuevo enemigo. En ese momento, fue consciente de cómo su cuerpo no paraba de temblar, estremeciéndose sin control por el miedo de casi haber muerto pero igual ante la nueva amenaza.
El aire simplemente le faltaba… No podía contenerlo.
Le mantuvo la mirada al mortifago frente a ella esperando su siguiente paso.
Entonces Hermione soltó un sollozo…
El mortifago camino directamente hacia ella, Hermione se pegó a la pared temblando de miedo y tratando de ahogar los sollozos, miró a la nueva amenaza con rendición, no tenía simplemente las fuerzas para que su valentía regresara. Sin embargo, el extraño se detuvo y con un movimiento de varita sobre el rostro, la máscara desapareció.
La expresión de Draco Malfoy era simplemente indescriptible, estaba furioso. Furioso con ella, con Greyback que yacía inmóvil en el suelo, con los idiotas de Potter y Weasley por haberla dejado sin protección y con él mismo, por no ser suficientemente capaz de protegerla. Temblaba de furia y por algo más, que no sabría cómo llamarlo… quería odiarla pero a la vez quería abrazarla.
Hermione al verlo, se quedó desconcertada porque nunca creyó verlo con la máscara de mortifago puesta, participando en el bando de Voldemort, convirtiendose en su enemigo… no creyó que ese momento llegara tan rápido, no obstante, sintió un terrible alivio por todo el cuerpo al saber que fue salvada por él. Aunque no se atrevía moverse.
Draco sin dejar de mirarla, acortó la distancia y con el puño cerrado, golpeo fuertemente la pared de piedra junto a la cabeza de Hermione.
–¡Maldita sea! –exclamó Draco más para sí mismo que para ella. Volvió a golpear la pared de piedra ignorando el dolor en los nudillos, era la primera vez que no sabía cómo manejar el enojo, por lo que la manera más sencilla radicaba en seguir golpeando la pared.
Hermione no se inmuto, permanecía inmóvil en su lugar, sin saber que hacer o que decir, aún tenía los restos en su cuerpo de la adrenalina y el pánico por haber sido casi asesinada.
De pronto, Draco la agarró de los hombros y la forzó a mirarlo.
–¡Maldita sea, Granger! ¡Tú y tu estúpido complejo de nobleza! ¡Tú y tu estúpida necesidad de ayudar a los demás! –gritó Draco con furia, incapaz de controlar su respiración.– ¡Eres una completa….! ¡No puedo creer que seas la más inteligente de Hogwarts!
–Draco…
–¡Cállate! ¡Pudiste haber muerto! ¿¡Y para qué!? ¡Tú y tus estúpidos valores de Gryffindor! ¿Acaso no entiendes que esto no es ninguna clase de duelo con Snape? ¡Esto es la vida real! –gritó Draco fuera de sí, tratando de manejar su enojo pero simplemente no podía.
–¿¡Crees que no lo sé!? No es la primera vez que participo en una pelea –exclamó Hermione regresando un poco a la realidad, dándose cuenta de las palabras de Draco.
–¡Pues no lo parece! Porque muy idiotamente, viniste hasta aquí y estuviste a punto de ser… Créeme, un poco de egoísmo no te haría daño –repuso Draco sin soltarla de los hombros.
–¡No tienes ningún derecho de decirme lo qué debo o no hacer, cómo o no debo comportarme…! – amenazó Hermione.
–¡Claro que si tengo!
–¡NO! ¡No puedes darme consejos de mortifagos, de cómo ser cruel y despiadado! Eso es algo que nos diferencia Draco… A mí no me importaría morir si puedo salvar vidas.
Draco la miró desconcertado ante esas palabras, eso simplemente hizo que su enojo creciera, de pronto un impulso de llevársela de ahí para encerrarla en algún lugar escondido en donde pudiera estar a salvo hasta que la guerra terminará, lo llenó por completo.
–¡No seas insensata! ¿Qué pasará entonces si mueres? Dudo que Potter y Weasley sobrevivan un día, ¿pero qué hay con las personas que te quieren? –reclamó Draco con todo el resentimiento en sus palabras.
Hermione estuvo a punto de responder pero fue interrumpida por un nuevo reclamo.
–¿¡QUÉ PASARÁ CONMIGO!? El hecho de que yo te espere… ¿No vale la pena? –gritó Draco fuera de si, de pronto, ya no parecía estar furioso sino más bien herido y desconcertado.
–Pero…
–¡En tu vida vuelvas a ponerte en peligro como hace rato! ¡Tengo todo el maldito derecho del mundo por el simple hecho de que yo te necesito, yo te quiero y, Merlín, quiero… quiero tenerte en mi vida! –exclamó Draco haciendo que su voz se entrecortara a lo último y poco a poco fue soltando los hombros de Hermione.
Ni siquiera él se había dado cuenta del significado de esas palabras hasta que las exclamó, recargó su frente en el de ella.
–No tienes ni idea de lo que hubiera pasado si no hubiese llegado… Greyback siempre cuenta historias sobre sus víctimas favoritas, él… él abusa de ellas para luego devorarlas… Y si yo no hubiese llegado a tiempo… yo…
Hermione acarició la mejilla de Draco, con lentitud. Ahora lo entendía, todo el miedo que sintió al casi perderla la estaba desahogando en furia porque para él esa sensación era más conocida y sabría controlarla a diferencia del terrible miedo por perderla, sensación totalmente desconocida para él.
Cualquier otro hubiese reaccionado como: "Merlin, estás a salvo… me alegra tanto que estés bien, creí que te iba a perder… " Quizás esa reacción hubiese hecho sentir mejor a Hermione, no obstante, descubrir esta nueva parte de Draco, la dejó totalmente desarmada.
–No podía venir por la simple razón de que vendrían aurores, miembros de la Orden del Fénix y otras personas que saben quién soy, estoy poniendo en juego mi secreto ante los demás, mi madre está furiosa porque vine. Si me descubren ya no regreso a Hogwarts y correría otros peligros. Pero no me importó… –le reclamó Draco aún enojado.
Hermione evitó su mirada gris penetrante, sin embargo, Draco le agarró el mentón para que volviera a verlo.
-La única razón por la que acepte venir, fue porque sabía perfectamente que vendrías y quise protegerte… -continúo Draco.
Entonces, Hermione simplemente lo beso, lo conocía lo suficiente para saber cómo tranquilizarlo y en este momento parecía la única opción. Draco enseguida respondió con frenesí, aún no podía apartar de su mente el eco de los gritos de Hermione antes de llegar… corrió creyendo que llegaría demasiado tarde y cuando los vio, entendió con horror lo que pretendía hacer Greyback, por eso sin pensarlo le lanzó aquel hechizo.
La abrazó con fuerza, necesitándola… asegurándose que estuviera sana y salva, calmando poco a poco la angustia, agradeciendo de haber llegado a tiempo. No podía dejar de besarla… ya no quería soltarla, simplemente deseaba poder llevársela en esa habitación en Hogwarts donde ambos podían ser libres sin esconderse bajo las miradas de todos.
Pero no podía…
Tendría que resignarse, a dejarla ir y esperar a volverla a ver.
Hermione poco a poco se separó de él, seguía acariciando su mejilla.
–Lo siento, pero esto es una guerra Draco, en la cual voy a participar –le dijo Hermione después de unos momentos.
No pensaba quedarse todo el tiempo resguardada, esperando noticias y viviendo con miedo todo el tiempo, acepta que fue una completa estupidez de su parte adentrarse a Azkaban sola pero la próxima vez tendrá más cuidado, nada más. Ella no se quedaría con los brazos cruzados.
Draco se apartó de ella, tensó la mandíbula tratando de mantener el control.
–No… –contestó el rubio con autoridad desháciendose de la caricia de la castaña.
–No voy a cambiar de opinión, te guste o no –respondió Hermione sin alzar la voz pero muy seria.
–¡Pero esto no es de tu incumbencia! ¡No es tu guerra!
–¡Claro que sí! Si no te has dado cuenta, han matado o secuestrado a los hijos de muggles y eso obviamente me concierne a mí, independientemente de que Harry es mi mejor amigo. Además todas las personas que quiero están involucradas… –respondió con reclamo Hermione, entonces Draco recordó sus misiones.– Tal vez a ti te funcione pero a mí no me gusta esconderme.
Lo último fue un golpe bajo para Draco, ¿es así como lo veía? Después de todo lo que había hecho y dicho, pensaba llamarlo de esa manera. No podrá negarlo que hace unos años le hubiera dolido por ser verdad, pero ahora lo ofende porque él puede ser muchísimas cosas menos un cobarde, ha arriesgado mucho por él, por su familia y ahora por ella. Eso si no se lo perdonaría.
–¡No te atrevas…! ¡No te atrevas a llamarme cobarde Granger, aún no sabes todo sobre mi! –exclamó Draco conteniendo todo porque era Hermione.
–¡Entonces tampoco esperes que me convierta en una por…!
–¡Sólo quiero mantenerte a salvo! –interrumpió Draco.– ¡Sólo quiero asegurarme de que por tu ideal de heroína no acabes muerta!
Ambos callaron, Draco respiraba agitadamente, sus ojos grises chocaron con los ojos miel, su expresión se mantenía rígida pero su mirada lo delataba por completo.
–No voy a discutir más contigo, sólo quiero que la próxima vez… pienses en ambos –terminó Draco sin bajar la mirada de ella.
La expresión corporal del rubio delataba lo muy enojado que aún estaba, los puños completamente cerrados, la respiración agitada, la tensión de su mandíbula… aún así, Hermione se acercó a él, irónico que en otro tiempo al verlo en ese estado ni loca se hubiese acercado. Ahora, no lo dudaba ni le tenía miedo, confía plenamente en él y por esa razón sólo se acercó para abrazarlo sabiendo que no la rechazaría.
Draco ni titubeo estrechándola con fuerza contra él.
–Por eso lucho también Draco… porque pienso en los dos –confesó Hermione.
Draco le dio un beso en la frente, se quedaron abrazados. Ajenos a lo que sucedía afuera del edificio y en otra zona, olvidando por completo que se estaba librando una lucha entre el bien y mal. Ignorando que ellos representaban a un miembro de cada bando y que eran enemigos en ese lugar. Sin embargo, acababan de establecer un acuerdo silencioso en el cual decidieron seguir luchando por ellos sin importar el lugar en el que estén, ya sea el bien o el mal.
Hola,
estoy actualizando en tiempo record :)
Bueno, este capitulo es corto pero es un momento entre la pareja que era necesaria. Es la primera vez que se ven en una circunstancia de esa manera (no será la última) pero por eso no quise escribir lo que sucedía en la batalla para estropear el momento. Disfruté muchisimo escribir este capitulo, sobre todo las partes de Draco donde podemos ver cuanto le importa Hermione.
Espero les haya gustado, no olviden comentar y así hacerme feliz. Gracias por seguir mi historia.
Besos!
