Capítulo III: Algunos recuerdos.
-Princesa – llamé a Zelda mientras se encontraba sentada en el jardín, apenas había llegado de mi entrenamiento y al escuchar princesa me volteo a ver – no desea estar mejor bajo la sombra – El sol estaba ardiente esta mañana y yo tenía mucho calor además de los entrenamientos, pero Zelda se notaba tan serena que no pude evitar quedármele viendo.
-Está bien así, Link, muchas gracias – dijo ella tranquilamente – la verdad es que después de haber pasado tres años bajo la sombra de mi habitación creo que ahora tocaría un poco del sol matutino.
Al escucharla sonreí un poco – Bien, pero le sugiero que en unos minutos más se quede bajo la fresca sombra de…
-No volveré a mi habitación, es deprimente – me dice algo molesta.
-No me refería a su habitación – la tome por una mano provocando que se levantase, también se había molestado un poco, me daba gracia las muecas que hacía, era tierna de cierta forma – Sígame.
La lleve más adentro en los jardines. En mi llegada al castillo había explorado un poco todo lo que había. Mas adentro, en lo profundo del jardín había árboles frondosos, pastizales que absorbían bien el sol y más profundo todavía estaba un gran árbol. El más verde, el más grande.
-Mira – le hice observar al árbol, uno que ella no conocía, o eso pensé.
-… El árbol del antaño – dijo ella mirándolo curiosa, parecía ser importante – el árbol con mas vitalidad en los últimos cuatrocientos años. Aquí grabaron su amor los enamorados, y en ellos las princesas también escribieron dichas plegarias para que les trajera buena suerte. – Su gesto ahora era más serio – Yo también escribí algo… escribí que regresase Impa… con bien.
No dije nada, Zelda quería llorar ahora pero la abrace fuertemente – No llores…
-Link, no me toques así – me aparto de ella, pero al hacerlo tropezó y consigo me llevo a mi también.
Quede bajo ella, para no lastimarle puse mis manos a los lados. Zelda tenía tal expresión que me congele… era tan hermosa así, me miro sólo a los ojos. Ambos parecíamos acercarnos.
Reaccione antes de hacer algo estúpido, mi semblante estoy seguro de que estaba rojo y nervioso.
Me levante para ayudarla a ella. Rechazo mi mano y se sentó bajo el árbol, me sentí estúpido por reaccionar de tal manera.
-M-Me tranquiliza este árbol – dije nervioso, ella no dijo nada más y termino por dormir. Al verla tan apacible me quede en su mismo estado.
Otoño-
-Mmm – Link comenzó a abrir los ojos suavemente mientras había recordado ese pequeño momento de verano, el cual lo había dejado feliz.
Actualmente ambos se hablaban con naturalidad y eran buenos amigos.
-Link, al fin despierto – dijo Zelda trayendo el desayuno a la cama. Sonríe mientras le mira.
-¿Eh? – Dijo el héroe presente – ¿Desayuno? – Se pregunto – ¡Diosas! ¿TAN TARDE ES? – lavo su cara y antes de salir Zelda lo detuvo.
-No hay necesidad de que bajes, Link, yo misma he traído el desayuno para los dos. Aunque tu hermana me ayudo un poco.
-P-Pero Zelda… no tenías que – el muchacho se sonroja notoriamente y Zelda sólo le sonríe.
-Link, me has ayudado en muchas cosas, yo quiero hacer lo mismo – dijo ella – además… supe que tú me encontraste aquí, me ayudaste a subir a mi cama y me cuidaste toda la noche.
-Soy el héroe, es mi deber.
-Ya te dije que – Link la hizo callar con un cálido abrazo.
-Lo siento princesa… es mi deber protegerte a toda costa… No creo que pueda ignorarte cuando te encuentres en peligro. Cuando me necesites solamente ven a mi… o simplemente llámame y ahí estaré en un abrir y cerrar de ojos.
Zelda no dijo nada más, ahora se sentía nerviosa y tenía que cambiar el tema o de lo contrario terminaría en una situación incómoda.
-De acuerdo… Link – Correspondió el abrazo del joven.
Se sentía tan nerviosa que no dijo más. Sin saber que pasaba dentro de ella… muy adentro de ella comenzaba a nacer el amor…
Invierno-
Era por la hora del crepúsculo en Kakariko.
Habían pasado algunos días desde que Zelda se había recuperado de su ansiedad y depresión, según el doctor del pueblo Kakariko al que habían ido ella y Link. Aunque receto mantener a la doncella en un ambiente tranquilo como el de ese pueblo. Más que como una sugerencia había recetado que fuesen a las muy famosas aguas termales que eran parte del pueblo.
La nieve era hermosa en esa época. El héroe llevaba su tradicional túnica verde, guantes invernales de piel de vaca, una capa cálida color café. Mientras que la doncella llevaba ropa mas causal para el invierno, unas mallas bastante cálidas en color hueso, botines de piel de wolfos, un vestido lago y cómodo, caliente en color violeta con blanco, una capa como Link y un gorro invernal color blanco.
Kakariko era un hermoso pueblo. Ahí vivían los gorons, quienes eran sumamente amables con todos.
Zelda y Link visitaron el pueblo, bailaron bajo una fogata con el ferviente calor del fuego, ahí se despojaron de sus calientes trajes y luego se dieron un baño termal, aunque les había tocado en el mismo estanque a ambos.
La princesa tenía una ligera blusa de tirantes y un short, mientras que Link solo tenía una toalla cubriéndole la parte baja de su cuerpo.
Ambos estaban ligeramente avergonzados.
-Vaya… está realmente acogedor aquí – comento Zelda saliendo del incomodo ambiente.
-Si, asi es, Zelda – Dijo Link relajado, recargado en una de las esquinas junto a Zelda.
En esos tiempos, ambos se hablaban con total confianza. Tantas cosas habían ocurrido anteriormente que los dos se olvidaron de las formalidades.
-Sabes… Espero que ahora si termines con esa depresión – dijo el mirándole – lo que quiero decir es que… no tienes por qué estarlo. Sí, seres queridos se han ido… pero nuevos seres que querrás te acompañaran para a completar la falta que te hacen los que ya se han ido.
-Link… pero…
-Sentí realmente horrible cuando supe lo que había pasado en mi villa. Mi hermana fue la única que sobrevivió y ahora ella se caso y es feliz ¿por qué tu no?
-¿P-Piensas que debo casarme? – Zelda se sonrojo de sobremanera.
-N-No exactamente… sólo digo que sigas tu vida en curso. Sé feliz con alguien a quien quieras y… forma una gran familia a la que le des amor y te olvides de tu enfermedad, Princesa.
-Link ya te dije que no me llames princesa – le dice sonriente la joven, aunque Link se notaba diferente.
-No debo. Yo… debería dejar de llamarte con tanta confianza Zel… princesa – Dice con un semblante preocupante.
-Link…
-Yo… Zelda…
Un recuerdo vino a la princesa y otro a Link tan rápidamente que no se dieron cuenta.
Link identifico rápidamente de que ese sitio era nada más y nada menos que las ruinas del sagrado templo de la espada maestra -¿Link… es en serio? – Pregunto la castaña algo confundida y a lloras – Porque si esto es una broma yo…
Por otro lado, Zelda antes ya había visto una parte antes de esta escena – Nunca sería una broma… Zelda, realmente es importante que tú sepas eso. Ilia está totalmente en acuerdo con que yo siga mis sentimientos. Se lo he dicho… y no parecía mal. Después de todo hemos sido como hermanos, ya que su padre fue como mi padre…
Se tomaron de las manos, el joven abrazo a la doncella castaña y esta le correspondió de manera positiva mientras le decía "Te amo, Link"
-Princesa – se arrodillo ante la castaña y luego – ¿Te casarías conmigo, Zelda? – El joven sonrió ante la otra chica.
-Es lo que he deseado desde hace unos años Link – Las lagrimas brotaron de su rostro, no había mujer más feliz que se comparar.
-No siempre… ibas a estar sola, Zelda. Por eso quiero que olvides tu tristeza y vivas feliz junto a mi – Un beso se hace presente en la escena.
Tan dulce y bello momento se hace inolvidable para los elegidos. Sin embargo los presentes se han quedado pasmados, avergonzados y nerviosos. No saben cómo reaccionar, que hacer o si decir algo.
Link no sabe que decir y Zelda mucho menos. Pero el joven estaba tan desesperado y tan deseoso de aquello que sin conciencia le arrebata un beso apasionado en las aguas termales reales de Kakariko.
Zelda se queda estática, no sabe si rechazar aquella acción o dejar que este ahí, que suceda y que dure más tiempo. Al segundo se deja llevar por aquello y toma el rostro del joven con ambas manos. Acaricia sus mejillas, recorre su pecho, sus brazos.
La intensidad del amor que ya se había hecho presente durante estaciones anteriores ahora se desborda en el frio invierno, derritiendo hasta el tempano mas frio.
La pasión es intensa, las ganas del joven de que esa mujer sea suya no dejan de sentirse. Minutos después Link se aparta tan solo unos centímetros para decirle – Creo que te amo – una sonrisa sale del rostro del joven y Zelda le corresponde con un – Creo que yo también.
Luego de vestirse regresan a la posada donde se habían quedado desde hace unos días.
Se despojan de su ropa casual para vestirse con pijama y ahora la única presciencia es la de ellos. La noche, la luna y estrellas son testigos del amor de los jóvenes elegidos que terminaron durmiendo juntos abrazados con tal ternura que se podía sentir en el ambiente.
-Hace mucho tiempo-
Las colinas de Hyrule eran verdes, las llanuras también, extensas y el viento soplaba de manera muy placentera. Para mí era excelente el clima.
Este era el inicio de mi viaje. Antes había ido a Hyrule, donde se me reconoció como héroe legendario a los catorce años. Mi deber estaba con la princesa Zelda y con Hyrule. Mis ganas de venganza por mi pueblo también eran un punto a favor de mi dicha y mi gran responsabilidad.
-Lo primero que debo hacer según aquel ancestral lobo, era buscar el poder sagrado del fuego, el viento, la tierra y el agua. Si eso me va ayudar a saber el paradero del hechicero entonces debo apresurarme – me sentía algo nervioso, pero decidido a sacarle provecho a todo.
Al final tendría que regresar victorioso. Mostrarles a todos que se puede resolver un problema tan solo esforzándote y no quedando temeroso como los inútiles soldados de Hyrule, los cuales se habían negado a saber si era alguno el héroe de la leyenda y también se habían negado a proteger el pueblo de Ordon por ser más independiente.
-Que cosas me depara el destino, gran lobo ancestral de negro – Se pregunto el joven.
Invierno-
Link había despertado primero que Zelda, al sentirla en su pecho esbozo una sonrisa – Zelda… - tomó su hemos cabello- Eres tan hermosa que no me resisto a tu belleza, pero como una joya te resguardo y protejo hasta de mi mismo.
La princesa tenía un rostro muy sereno y parecía feliz, más que otros días. Link volvió a dormir debido a que era muy temprano. Abrazo mas fuerte a la princesa y esta se acomodo en sus brazos.
Ambos encajaban uno con el otro a la perfección, como si fuese su destino estar juntos como algo más que un simple deber para el héroe y una responsabilidad para la princesa.
Continuara.
Corto, lo sé. A veces no se que mas completar pero esto es tan intenso que no puedo ignorarlo.
Gracias de nueva cuenta Artemiss, estoy contenta de que te haya gustado y que sigas esta historia. SakuraXD espero que te siga atrapando hasta el final.
Sé que es una historia desordenada, pero es como me gusta, si no a veces se pierde el interés, pasar de todo y relacionarlo es mucho más entretenido, me inspire en un sistema parecido al de la serie Haruhi susumiya (La recomiendo, es muy buena) que no se sabe donde comienza todo, pero es muy buena. Nos vemos en el próximo capítulo Zelinkers
