ADVERTENCIA: Este capítulo contiene Lemmon (una escena para mayores), por lo que si eres menor de edad no lo leas y si eres de mente cerrada te suplico con todo mí ser de escritora que lo tomes por el lado romántico y amoroso y no por el lado insano (pervertido). Gracias.
Capítulo VI: Los fragmentos de mi pasado.
La mañana llego a las colinas de Hyrule, el sol iba atravesando las colinas, iluminando y coloreando al bello césped, resplandeciéndolo y este brillaba con gotas de rocío. Y habían pasado ocho días desde su partida y la nieve comenzaba a derretirse por la hermosa primavera. Link observo a Zelda mientras dormía apaciblemente sobre una pequeña tienda.
Ambos estaban en una pequeña colina del norte de Hyrule, cerca del dominio zora. Estas estaban llenas de flores, pastizales, arbustos, arboles. Había un rio, y una cueva.
Zelda despertó unos momentos después al ver a su amado despierto – Buen día, princesa mía – le besa la frente.
-Link… ¿ya estamos cerca? – Dijo Zelda mientras sonreía por el beso.
-Si… vamos – la levanta mientras esta termina por despertar por completo. Deja la colcha y la tienda de campaña ahí en compañía de epona.
-Aquí… bueno dentro de esa cueva vamos a declarar nuestro amor. Declarare una vez más aquí el amor que te he tenido desde la antigüedad… y jurare protegerte por más tiempo, hasta que mi alma deje de existir.
Entraron a la cueva, esta por dentro era iluminado por muchos cristales, era como un sueño. Brillaba aquí y allá. Pero más adentro se encontraba una hermosa fuente espiritual. La olvidada fuente del espíritu de Lanayru a la que muchos zoras y hylians habían dejado de ir sin razón clara.
-Hace más de un año tuve una visión aquí – decía Link – Tenía que llegar hasta este lugar, cuando lo hice yo recordé… un momento del pasado.
Los dos elegidos entraron de manera muy rápida a aquella fuente del espíritu de Lanayru, dejando de tras a los soldados que los buscaban.
Ese día se miraba sumamente nublado. Pocos segundos después comenzó a llover y ambos buscaron refugio en el lago de Hylia.
Debido a las circunstancias Link había dejado en libertad a epona en los momentos donde era perseguido por el delito de la seducción.
-Es una estupidez – comenta enojado, Link, tomando de la mano a Zelda – No puedo creer que me busquen por ese delito absurdo.
Zelda se lamentaba por dentro mientras abrazaba el brazo de su amado. En su mano izquierda en su dedo anular se encontraba una bonita sortija, humilde pero hermosa a ojos de la princesa – Link, tú no has cometido nada.
Link la miro y abrazo – No puedes huir del pueblo, tus súbditos son la prioridad, pero yo no podre dejarte, aunque me maten estaré contigo en espíritu –La abraza fuertemente, sin deseos de soltarla, con deseos de que ese momento se vuelva eterno.
-Espíritu de Lanayru… ayúdanos a probar que es el deber de ambos estar juntos… sólo así nos dejaran en tranquilidad – imploro Zelda en brazos del joven a lloras, ella era sumamente seria y no se le veía llorando por cualquier cosa, solía ser algo seca para estos asuntos, sin embargo la llegada de Link a su vida la había transformado totalmente y hecho sonreír mas de lo "debido" a ojos del consejo.
Una hermosa luz envolvió a los elegidos. La cueva fue resplandeciendo y llamó la atención de los que buscaban a la princesa y a Link.
-Mortales… han protegido a Hyrule en más de una ocasión, tú, héroe de Hyrule recuperaste la Luz de mi interior… tienes más que un derecho al elegir a una mujer. Si ese es tu deseo deberían de respetarlo… eres al que le deben toda la existencia de este mundo por milenios – Dice con su voz espiritual, mientras una expresión de agradecimiento se refleja en el rostro resplandeciente del espíritu y este hace una reverencia.
Los soldados no evitaron sentirse avergonzado, el consejo no había pensado en aquello, sólo querían seguir las torpes tradiciones de la realeza…
-En ese momento mi corazón se sintió aliviado, fue sumamente proyectado aquel momento… por eso quiero declarar mi amor como él para poder convencer a todos que eres a quien amo y a quien amare… Además… en el principio de los tiempos no había un reino y tú eras solo Zelda… es la forma en la que te he mirado desde que nos conocemos.
Zelda le miro a los ojos y no pudo evitar sonreír mientras abrazaba a Link con mucha intensidad.
Cada momento a su lado se volvía único, cada día con el significaba un día más de alegría. Cada segundo compartido con Link era especial y se volvía tan valioso como su propia vida.
-Te amo… Link – desbordaba felicidad la doncella, felicidad hecha lagrimas. A contrario de otras princesas ella era mucho más sensible, pues no había sufrido la pena del ser tomada presa por el mal, tampoco había sido quien se encargaba de un manejo estratégico con la guerra, ni hecha piedra y mucho menos había viajado a lugares para purificar su alma o viajado en el tiempo.
De cierta forma ella había tenido suerte con su destino, el héroe se había encargado totalmente sólo a cumplir el destino del mundo mientras ella era presa de la depresión en su habitación… no se podría llamar del todo suerte, pero al menos su padre seguía con vida y no había fallecido como el de las otras princesas.
-Te amo… mi Zelda - El joven y la princesa se miraron intensamente.
Zelda le miro y de pronto en su mente vino un recuerdo mucho más antiguo de los que había tenido antes.
-Link – Dijo la suave voz adolescente de una joven rubia – ¿recuerdas el día en que ganaste tu titulo como caballero graduado?
-No me recuerdes ese día, fue el más doloroso para mí –respondió Link con franqueza.
Ambos recorrían los cielos del nombrado Hyrule en honor a su diosa, Hylia.
-No es por eso – Dijo ella sonrojada – ¿recuerdas que quería decirte algo y nunca pude decírtelo? Los contra tiempos, Impa, Vilan… todo me impedía decirte….
-¿Decirme? – Link se encontraba torpemente encarcelado entre esas palabras que no recordaba, que sería la pared, y Zelda, en todo caso la espada.
Bajaron justo donde estaba el templo del tiempo, ahí donde estaba la refinería de Lanayru, el enfrentamiento contra el estúpido escorpión y posteriormente el insoportable de Grahim, el peor tipo conocido en la vida de Link, peor que Vilan.
-Este es un bello lugar para decir algo, al menos amortiguare la caída de mi torpeza, si a caso me mata un hada vendrá hacia mí, asi que bien por mí, creo… – dijo en su mente. Nervioso una gota de sudor le recorrió la sien.
-Link… -Zelda continuaba hablando, con delicadeza frente a la estatua de la diosa tomo sus manos – Ese día yo… quería decirte algo muy importante.
Ahora Link se encontraba sumamente nervioso, las manos le sudaban y la intensa mirada de su mejor amiga a la cual amaba en secreto, lo tenía preso, eran tan hermosos sus ojos que no podía dejar de mirarlos.
-Link… diosas – le suelta sus manos y luego recorre hasta el pasillo cerca de la puerta de la entrada – ¿Por qué es tan difícil decirlo ahora?
-¿Decirme que? – Link preguntaba, sin embargo Zelda discutía dentro de sí misma.
-Y no puedo decirte, soy torpe, ¿¡por qué no puedo!? ¡Estúpido Grahim! ¡De no ser por el esta situación no estaría siendo pasada por mi! –Debatía Zelda y Link tomo su brazo - ¿¡AHORA QUE!?
-¿De qué hablas, Zel? – El joven no tenía una idea clara y le asustaba ver a Zelda en ese estado, era capaz de asesinar hasta a Demise, seguramente.
-¡NO PUEDO DECIRTE CUANTO TE QUIERO!
Link se sorprendió pera era tan torpe que confundió ese "te quiero" de te aprecio con el otro "te quiero" de me gustas.
-Sólo tenias que decir eso, hemos sido amigos desde hace tiempo…
-¡LINK! Diosas, a veces eres tan torpe – Zelda se dio media vuelta y dijo – Tal vez el destino me ha dejado muda por que se que... sólo seriamos amigos. Tu jamás me has visto de otra manera, digo… la chica de la consigna dijo que eras su novio cuando regrese a Skyloft para ver a mi padre.
-¿En serio dijo eso? Vaya, yo solo iba a dejar mis cosas que no tenían cupo en mi inventario. Cielos ¿Como se le ocurre decir eso cuando alguien ya me gusta?
Zelda se decepcionaba que Link no escuchara lo que decía.
-¿Y cómo se te ocurre a ti decir que yo… simplemente te veo como mi mejor amiga…? – El joven le mira con una sonrisa inocente.
-¿Eh, Link? – Zelda se sorprende y se torna totalmente roja.
-De todas las chicas en Skyloft solo podría mirar a una. Siempre me has apoyado, siempre me has hecho feliz. Cada que me iba a rendir en mi búsqueda, al encontrarte después de una ardua lucha contra un gran enemigo, yo me sentía aliviado de verte otra vez. El solo pensar que tenía que viajar al pasado con el portal del tiempo… me motivaba encontrar las llamas espirituales para ver tu sonrisa… yo siempre te he amado…
Destellantes son los ojos de la chica en ese momento y no hacen más que abrazarse entre sí.
-Fuiste… y posiblemente serás en la eternidad mi motivación para seguir luchando contra el mal – El joven la toma por un brazo delicadamente y la besa – Porque importas más que nadie en este mundo, para mí la trifuerza no es nada, será lo más deseado por los demás, pero tú eres mi más grande anhelo, Zelda.
La abraza y el recuerdo termina para la princesa Zelda.
-Link, he tenido un recuerdo – dice Zelda feliz – Un recuerdo muy hermoso donde tú y yo solo somos amigos… y al final terminas declarando que me amas…
Link sonríe y dice – era mucho más fácil el inicio del mundo que ahora… éramos libres de amar a que quisiéramos sin normas…
-Eso lo sé – dice algo triste – pero aun así… ya que estamos aquí...
Link sonríe y se internan más allá en esa fuente.
Link la mira y ella a él. Se siente la intensidad de sus miradas, la intensidad de sus almas.
-Con el fulgor de mis deseos te juro que voy a amarte, cuidarte y protegerte más allá del tiempo, velare por ti hasta que mi alma desaparezca.
-Con mi corazón jurare ser la única mujer para ti y tu serás el único hombre para mi, juntaremos nuestro espíritu como en cada época y era… hasta que desaparezca mi alma.
-Por que el amor entre nosotros no puede negarse, y será aun más puro que el de ayer – dicen ambos tomados de las manos – Prometo ser fiel a ti y sólo a ti… - Juntan sus frentes.
-Te amare en la salud y enfermedad – Dice Zelda.
-En la tristeza y felicidad – dice Link.
-En la riqueza y la pobreza – sigue Zelda.
-Y hasta que mi alma deje de existir, el amor de ambo será eterno – Dicen nuevamente amos – Diosas de la creación, espíritus de Luz, diosa Hylia, sean ustedes presentes del amor de los elegidos y procuren, velen por ello – Al terminar de decir esto Link y Zelda terminan besándose, sellando su amor con un beso amable y realmente apasionado.
-Zelda… serás mi esposa de hoy en adelante, en prueba de esto, por favor usa este anillo. Le perteneció a la madre de mi madre… Es una reliquia que debe ser llevada por la esposa de cada descendiente de mi familia – Link enseña un hermoso anillo en color plateado con algunos tocados dorados, en medio tiene una piedrilla color azul turquesa y tiene un grabado que dice "Para mi amada"
Zelda aceptar tener el anillo y con mucha alegría comienza a sollozar – Link, este día es sin ninguna duda el que tendrá que ser recordado por mi alma el resto de mis vidas…
-¡Bravo! – La voz sonora del rey se hace presente, estaba entre sollozos y felicidad.
-¿¡P-Padre!? – se sonrojaron ambos – Si vienes a…
-Jamás me perdería la boda de mi hija – Dijo feliz – con el más noble de los caballeros.
Link esbozo una sonrisa – entonces era usted el que nos seguía…
El consejo que se encontraba detrás pudo ver un resplandor en el joven, la nobleza de su alma era exactamente igual a la de un rey que tuvieron hace mucho tiempo. Ellos no lo vivieron, pero sus descendientes si. En la época de aquel rey hubo tanta prosperidad que no lo creían.
Una plática más tarde el rey decidió hacer oficial el anuncio, su hija estaba casada. Todo el pueblo se sorprendió, aunque muchos ya presentían aquello.
La celebración se estaba haciendo en ese instante, el pueblo fue invitado a una pequeña fiesta.
Link se sentía feliz de todo. Los niños huérfanos lo miraban y le decían –Ahora que serás el rey, seguirás ayudándonos, Príncipe Link.
-No tienen que decirme príncipe, pequeños, ustedes tendrán una vida agradable como todos los demás. Yo soy tan humilde como ustedes…
Zelda veía grandeza en Link, con esa humildad podría ser un excelente rey.
Más tarde, cuando la princesa estaba cansada ambos dejaron la fiesta encargada por los demás que celebraban.
El rey ya había predicho aquello y entonces no dudo en hacer la habitación para los recién casado, sólo para ellos.
Link se encontraba nervioso. Era la primera vez que se encontraba totalmente a solas con Zelda.
-Me daré una ducha – dijo Zelda – estoy algo incomoda con esta ropa – una vez la doncella cerró la puerta, este salió.
-D-De acuerdo – sin dudarlo Link acudió a su antigua habitación, no había nada de sus cosas pues ahora se encontraban en la otra habitación. Aunque el baño seguía ahí.
Una ducha más tarde –que fue en menos tiempo que la de Zelda– el joven regreso aseado y sólo en toalla baja. La princesa había salido segundos después.
-L-Link si querías ducharte lo hubieras hecho p-primero – No sabía cómo responder ante la vista que tenia. Por más decente que fuese seguía siendo una mujer.
-Para nada – dijo Link, igual nervioso – Eres una mujer y tu eres primero, aunque me sentía un poco sucio…
-Olías tan bien como siempre – dijo sonrojada.
Sin más que decir o poder decir el joven corre y toma su ropa para dormir – S-Será mejor que yo… me cambie dentro del baño… te dejare la comodidad de…
La joven doncella había dejado caer su toalla al suelo y había abrazado al joven por la espalda.
Link podía sentir su pecho, su piel era suave, ahora estaba completamente nervioso.
-Link, no tienes que avergonzarte… ahora soy tuya y puedes ver lo que gustes… después de todo ya me has visto en más de una era…
-Yo… Z-Zelda – el joven trata de controlarse – debería cambiarme – Zelda no hace más que mirar como el joven se retira al baño nerviosamente y esta sonríe.
En el baño, el joven discutía su dilema –Lo hago… no lo hago… ¿le doy lo que me pide o no? ¿El rey quiere nietos a caso?
En la habitación Zelda se había cambiado a algo sumamente sensual, digno de una mujer.
Nuevamente en el baño, el joven solo se había puesto un pantalón, con lo que solía dormir.
Al abrir la puerta del baño, se encontró con Zelda, acostada sensualmente sobre la cama de la habitación, pidiendo a gritos ser en cuerpo y alma del joven héroe.
-Ya terminaste con mi paciencia, Link – dice Zelda mostrando sus piernas – Me has obligado a esto…
El héroe esta tan nervioso que no sabe si resistirse o sucumbir al deseo. Link se acerca a Zelda y le mira – ¿Es en verdad lo que deseas, mi princesa? – Mientras que Zelda asiente – es lo que deseo…
Link se sienta frente a ella y ella queda recostada en la gran cama.
El joven comienza a besar sus labios, recorra hasta su cuello, hasta su pecho, baja a su abdomen y ahí se queda unos segundos.
La princesa esta tan encantada con el héroe, no puede contenerse a dejar salir algunos sonidos de placer.
Link continua deshaciéndose de sus prendaras, dejando al descubierto su feminidad. Además de que retira su propia ropa.
-Tu belleza es incomparable – le dice al punto en que sigue con su tarea.
Una serie de juegos son realizados por el héroe y Zelda está al punto del filo. Sólo un pasó más y seria llamada totalmente una mujer.
La besa con pasión y ella a él. El amor es tan intenso que es difícil dejar de seguir con ello. La princesa se queja en el proceso pero Link la calma con dulces palabras. La amabilidad con la que el héroe hace su tarea es inigualable. La princesa simplemente se deja llevar por las acciones de Link.
La pasión y el deseo están juntos, unidas, tal como ahora los elegidos.
Sólo la noche y la luz de la luna y obviamente los elegidos presencian este momento de hermosa unión.
A la mañana siguiente, Zelda despierta antes que el joven, se encontraba desnuda, al igual que él. Link solo tiene tapada la mitad del cuerpo y ella toma la gran manta y sabanas para tapar su cuerpo que ahora se encontraba sentado.
Ella sonríe, mira la calmada expresión de Link y eso la hace sumamente feliz.
Link despierta unos minutos después y puede ver que Zelda le mira.
-Buen día… mi hermosa esposa – sonríe el joven y vuelve a dormir pero abrazando a Zelda.
En la hora del desayuno, los jóvenes se encuentran tan animados que el rey no duda en decir unas palabras.
-Hija… Link… los convoque aquí para que estén al tanto de las cosas…
-¿Qué cosas, padre? – pregunta Zelda.
-Asuntos muy importantes… como la coronación. Casarse formalmente ante su pueblo… y también… la llegada de mis nietos.
Al decir lo ultimo ambos se sonrojaron y Link no tardo en decir una tontería – No se preocupe, ¡La ultima está totalmente cubierta! – Ambos hombres rieron ante el comentario del joven, aunque Zelda no se lo tomo tan a la ligera por lo que avergonzadamente le dio un pisotón y Link solo sonrió un poco adolorido.
-Siempre quise un hijo tan bromista y que diga ese tipo de cosas alegremente – El rey sabía bien que no bromeaba el joven y le agrada el hecho de que fuera tan poco discreto con lo que le hacía feliz.
Este era el comienzo de la nueva vida de Link y Zelda…
-Sabes Zelda... la felicidad… no siempre es efímera - Dice a su lado con una gran sonrisa, mientras besa el dorso de su mano.
¿Continuara?
HOLAAA, siento haber hecho el Lemmon pero no me resistí, sabes Artemiss, creo que me lees la mente jeje, por que ya tenía planeado que eso pasara, aunque no quería relatar lo porque según en las normas está prohibido y pues luego se causan problemas, pero bueno, espero que haya sido romántico.
Espero que les haya gustado, por cierto tendrá continuación pero no sé hasta cuándo. De repente hare capítulos extras así que no se preocupen.
La continuación no sé cuando la haré pues estaré realizando un fanfic que se me ocurrió apenas unos días, por no decir semanas, creo que la temática les va a resultar interesante y como en mis fics también será Zelink.
Gracias por su apoyo a ambas, Artemiss y SakuraXD, me han hecho saber que el fic vale mucho la pena :)
Bueno, con esto me despido, espero que les haya agradado, nos leemos después.
