HOLA A QUIEN SEA QUE SE ANIME A LEER ESTE FIC QUE NARRA LOS ORIGENES DEL CABELLERO OSCURO Y MUY FUGAZMENTE LOS DE SUS VILLANOS. COMO LO HABRÁN NOTADO HAY REFERENCIAS A LOS COMICS, PELÍCULAS Y A LA POPULAR SERIE DE TV DE BATMAN. LO ADMITO, NUNCA HE LEÍDO UN COMIC DEL MURCIÉLAGO...BUENO, SÍ, "LA BROMA ASESINA".

EL CASO ES QUE HE USADO ALGO QUE LLAMO "LICENCIA CREATIVA" Y ESTOY HACIENDO ALGO COMO UN CRUCE DE TODOS ESTOS MEDIOS QUE HABLAN DE BATMAN E INTENTO FORMAR UNO SOLO QUE INTENTE A LA VEZ, CONVERTIRSE EN UN FACTICTION COMPLETAMENTE ORIGINAL DE BATMAN QUE ENLACE LOS COMICS, LA PELÍCULAS DE TIM BURTON; LAS DE CHRISTOPHER NOLAN Y A LA SERIE DE TV. ESPERO QUE EL EXPERIMENTO FUNCIONE Y LES GUSTE. :)

P.D: SI SON DE ESOS QUE LES GUSTA DARLE ALGO DE AMBIENTE A LAS COSAS, RECOMIENDO ESCUCHAR EL TEMA DE BATMAN ESCRITO POR DANNY ELFMAN PARA LA PELÍCULA DE 1989, ASÍ COMO TAMBIÉN EL TEMA "BIRTH OF A PENGUIN" TAMBIÉN DE ELFMAN Y PERTENECIENTE AL SOUNDTRACK DE BATMAN RETURNS DE 1992. SI LO DIGO ES PORQUE ES VERDAD. ESAS CANCIONES DE VERAS HACEN SENTIR A UNO EN CIUDAD GÓTICA. GRACIAS Y BONITO DÍA, TARDE O NOCHE.

Capítulo 3: Nace un Pingüino

—Entonces…

—Sí, Oswald. Tus padres te abandonaron por…por…

—Por mi grotesco aspecto.

—Sí—contestó Fish Mooney con pena. Oswald secó una lágrima y luego bebió un trago de wiski. Miró directamente a su jefa con tristeza, sus ojos estaban rojos y su labio inferior temblaba.

— ¿Cómo me encontraste? ¿Cómo llegué hasta ti?

—Al día siguiente tenía una cita de trabajo con una chica que quería trabajar como prostituta. Acordamos encontrarnos en el Zoológico a primera hora, enfrente del habitad de los simios. Junto estaba el habitad de los Pingüinos. Llegué temprano, como a eso de las ocho de la mañana. Yo iba llegando al lugar acordado al mismo tiempo que ella. Al parecer había entrado por la entrada del sur y por eso no nos encontramos en el camino.

»Llegamos y nos saludamos. En ese entonces a mis futuras empleadas yo les pedía que no me dijeran "Fish Mooney" y en su lugar me llamaran "Amanda", como un nombre clave. Era peligroso que me dijeran Fish, pues alguien podría oírme y encarcelarme por ser la ya casi conocida Madame de Gotham. No hablamos ni por un minuto cuando oí el llanto de un niño. Voltee a todas partes y me di cuenta de que el ruido venia del habitad de los Pingüinos. Junto con la otra mujer me acerque y vi que encima de un montículo de tierra había un cochecito volcado y un bebé que las aves custodiaban celosamente. No te voy a mentir, Oswald, me asuste terriblemente.

— ¿Qué ocurrió después?

—Rápidamente le dije a esa mujer que tendría el trabajo seguro si me ayudaba a meterme dentro del habitad y sacarte. Ella aceptó vigiló que no viniera ningún guardia o encargado. No recuerdo como pude, pero me metí al recinto y luego al pequeño lago de no más de metro y medio de hondo. Avancé desesperada hasta donde estabas y asuste a los pingüinos con las manos. Rápidamente ellos retrocedieron y cuando te vi sentí ganas de llorar. Sin embargo lo que más me sorprendió es que trataban de alimentarte. Estabas rodeado por kilos y kilos de pescado muerto que esas aves te querían dar para comer.

»No lo pensé dos veces y te tomé en mis brazos. Tampoco te mentiré, me dabas algo de miedo por tu feo aspecto y hasta pensé en ahogarte en el agua, sin embargo algo dentro de mí me dijo que una criatura como tú no tenía por qué sufrir más. Te saque del agua y le dije a la prostituta que saliéramos lo antes posible del Zoológico; luego te traje aquí y compré cosas para cuidarte…ropita, una botella, leche y una cuna. Te crié como a un hijo, Oswald. Y decidí llamarte así porque me pareció un muy lindo e inocente nombre para una horrible criatura. Tú ya sabes el resto. Te independizaste a los dieciocho y te fuiste a vivir a ese horrible edificio abandonado donde vives mal y malgastas el dinero en costosa rompa elegante.

Oswald Cobblepot no pudo contener el llanto. Secó sus lágrimas y termino el wiski.

—Gracias, Fish…

—No tienes que agradecer.

Súbitamente algo les interrumpió. Era un sonido ya conocido por todo el mundo en Gotham: disparos. Se oyeron gritos de algunas de las prostitutas y de los hombres que fumaban hierba. Junto con ello las ordenes de un hombre de voz fuerte. Una voz que ya todos conocían: James Gordon. Eso era lo que por años había temido Fish Mooney, que le descubriesen. Su lúgubre burdel estaba a punto de llegar a su fin al igual que sus planes de derrocar a Salvatore Maroni y a Carmine Falcone. Estando tras las rejas Fish sería una inútil y Oswald un imbécil…o al menos eso pensaba ella.

— ¡Búsquenla, no queremos que se valla!—gritó Gordon.

Más disparos se hicieron presentes y dos patadas golpearon la puerta donde estaban El Pingüino y Fish. Reaccionaron asustados, Gordon después de mucho tiempo los había encontrado. Rápidamente, Cobbelpot corrió torpemente hacia un buró en el que encima estaban las botellas de licor de Fish. Abrió uno de los cajones y sacó una pistola. Estaba descargada. Tres patadas más y la puerta comenzó a cuartearse. Finalmente, Oswald encontró el cargador del arma y se apresuró a defender lo que era suyo: el bar y a quien le había salvado la vida.

Le temblaban las manos. Se oyó otra patada y ambos voltearon para darse cuenta que James Gordon y dos oficiales más estaban dentro. El Pingüino apuntó a uno de los policías y jaló el gatillo dándole en la frente. Cayó al instante. Gordon no dudó en disparar, dándole en un brazo y haciendo que tirara la pistola. Disparó otra vez y le hirió la pierna izquierda.

Rápidamente, Fish Mooney alcanzó el arma y apuntó a la garganta de James Gordon, sin embargo, el policía que le escoltaba fue más rápido y le ganó abriéndole un hueco en el corazón a la mujer. Oswald Cobblepot estaba petrificado y lleno de odio. Ahora más que nunca quería hincar una bala de plomo en el cuerpo de Jim Gordon, el famoso sheriff de Gotham.

— ¡Noooo!—gritó El Pingüino al ver a su señora tendida en el suelo y ahogándose en su propia sangre— ¡No a ella!

Gordon miró a su segundo confundido, este le respondió con una mirada que decía: "Intente defenderlo, señor". Había remordimiento en él, sin embargo había hecho lo correcto al proteger a James. Oswald se había arrastrado hasta el cuerpo de Fish y le lloraba.

—Hijo…—vociferó, luego se puso fría y cerró los ojos. Lentamente El Pingüino elevó la mirada para ver a los policías y llorando los miró.

—Malditos... ¡Malditos! ¡Maldito seas, James Gordon!

—Oswald Cobblepot, quedas detenido por complicidad en trata de blancas con la conocida Madame de Gotham Fish Mooney y por tener reuniones secretas con Carmine Falcone.

—Te mataré, Gordon…

—Veo que no eres tan indefenso como dicen, Cobblepot. Sé que quería traicionar a Falcone con Maroni y hacer que se iniciará una guerra para así poder tener poder. No me extrañaría que también quisieras traicionar a Fish…pero por lo visto no lo harás.

— ¡La mataste!

—Iras a la cárcel, Pingüino.

— ¡No vuelvas a llamarme "Pingüino"!

Pasó el tiempo. Tres meses para ser exactos. Cobblepot fue sometido a juicio y finalmente lo sentenciaron a la pena de muerte. James Gordon sería su verdugo quien terminaría por quitarle la vida de un disparo a las afueras de Gotham para después llevarlo a la fosa común. Cumpliendo con lo que le mandaba la ley, Gordon sacó a Cobblepot de la ciudad y lo puso de espaldas para dispararle; sin embargo su moral no le permitía asesinar a un hombre por más maldito que este fuese, por lo que decidió perdonarle la vida y le ordenó abandonar Ciudad Gótica para siempre.

Cobblepot sin embargo no obedeció y regresó a Gotham para mantenerse oculto y vivir bajo el mundo del crimen. Gordon, por otra parte, encontró varios perros muertos a lo largo de la ciudad y los metió en una bolsa negra. Logró hacerlos pasar por el cadáver de Oswald y los metió a la fosa común donde descansaba su único incumplimiento a la ley.

Siempre se juró que se vengaría de James Gordon. Ya no era Oswald Cobblepot, era El Pingüino. Se había acostumbrado al apodo y había regresado al abandonado bar de Fish Mooney donde montó su propio negocio: La Sombrilla del Pingüino. Siempre tenía clientela mafiosa y delictiva. Había prostitutas, bebidas embriagantes y drogas de todo tipo. Con el paso del tiempo se hizo de una enorme fortuna y consiguió lo que más anhelaba: reconocimiento. Si, ya era muy conocido en los barrios más bajos y oscuros de Gotham City. Pero aún le faltaba algo más, algo que siempre quiso junto con todos los demás delincuentes del pueblo. Claro, él lo buscaba más que nadie, pues había participado en el asesinato de la mujer que le salvó la vida. Quería ver correr la sangre de James Gordon y ver su cabeza rodar.