¡Ciaossu~!
Antes que nada, quiero agradecer a las tres personas y una anónima que me dejaron una review!
Enserio me hicieron muy feliz y ya me sentía súper famosa y especial xD, seh me emociono fácilmente. Tenía planeado publicarlo ayer, pero estuve ocupada en otras cosas nwn, publicare cada shot viernes y sábados así que el próximo que será "Gula" haré todo lo posible para publicarlo el viernes 31 que será Halloween y de eso se tratará el próximo Shot xD.
Bueno...Este no es mi primer lemon, pero si el primer que publico aquí xD en total solo he escrito 5 así que me considero una total NOVATA. Mientras lo escribía, fui muchas veces al baño para lavarme la cara ya que me ponía muy roja y gritaba: "¿¡Qué demonios estoy escribiendo!?" pero ahí seguía, aparte de que de alguna manera me gustaba. Así que siento mucha vergüenza al publicarlo...demasiada pero pues ya ni modo.
Y sé que no solo soy yo, todas desearíamos estar en el lugar de Ran.
Bueno, ahora si podemos comenzar. Pero antes... Les recomiendo escuchar: Sleeping With Sirens If I'm James Dean, Then You're Audrey Hepburn que fue la canción que escuchaba mientras escribía este Shot, la voz de Kellin es mi segunda musa y si leen la letra encontraran que encaja -o encajaba- con Shinichi y Ran.
Pecado: Lujuria
Personajes de DC: Shinichi Kudo & Ran Mouri
Raiting: M+ 18. Aclaro, lo pueden leer personas que tengan un criterio bien formado.
Disclaimer: Detective Conan no me pertenece, todos los derechos de autor van para su creador Gosho Aoyama.
¡Disfruten!
"Lujuria"
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Entraron a la habitación entre besos y caricias, dejando que la lujuria poco a poco dominara sus cuerpos. No se molestaron en encender las luces, la débil luz de la luna iluminaba el cuarto.
—S-Shinichi… —susurró Ran al separarse del beso.
—Shhh… —respondió él, volviendo a tomar control de los labios de la chica.
Estaban solos… esta vez, nada ni nadie los interrumpía. No existían las inhibiciones. Ya no más. Al fin harían lo que habían estado esperando y soñado incontables veces. Ella no podía resistirse ante él, simplemente era imposible. Aquel detective lograba romper en millones de pedazos su autocontrol con el más mínimo roce.
Y lo único que podía hacer era disfrutar.
Llegó el momento en que el beso se profundizo. Shinichi apretó la cintura de Ran, pegándola a su torso y metió su lengua jugando y explorando cada recoveco de su boca.
Sus besos… Sus caricias…
Eran perfectas, la volvían loca.
La cargó, y él se sentó en el borde de la cama e hizo que la joven se sentará en su regazo colocando sus piernas a sus costados. Shinichi comenzó a darle besos cortos en las mejillas, en la nariz, en la frente y por último en la boca. Sus manos dieron un recorrido por el cuerpo de la chica sin olvidar ningún lugar a su alcance. Sintiéndose en las nubes, Ran disfrutaba por cómo estaba siendo tratada: con suma delicadeza, ternura y suavidad. Se dejó tocar por encima de su ropa por un largo rato, sin darse cuenta que su calor corporal aumentaba por cada minuto que transcurría. Y se volvieron a besar. Ran lo rodeó con los brazos para no permitirle separarse y después de un par de minutos comenzó a sentir como él la acariciaba por debajo de su blusa.
Aquello le gustó.
Lo dejó continuar y le facilitó el acceso a su cuelo retirando su cabello. Él aprovechó para morder y chupar dejando una ligera marca morada. Shinichi notaba que Ran no se tensionaba o le ponía trabas, como pensaba que iba a hacerlo. Esta vez parecía estar dispuesta a abandonarse a su cuerpo. Al instante que él la recostó sobre el colchón, ella se apresuró a quitarse su chaqueta y blusa, exponiendo ante él su abdomen semidesnudo.
—¿Estás segura de hacerlo? Porque no tendre nada de autocontrol, lo sabes. —le advirtió él.
—S-sí… —dijo ella con voz tuitubeante, temblando.
—Ran, estás temblando. —observó Shinichi mostrándose poco convencido, al pensar que Ran sólo accedía para satisfacerlo.
—E-Es que hace frio… —rió.
Él solo sonrió y también se quitó la parte superior de su vestimenta. Ella con dedos tímidos lo ayudó a abrir el primer botón de su pantalón. Al terminar, él la abrazó besando su estómago y comenzó a bajar al comienzo de sus jeans abriendo el primer botón para terminar de desnudarla y haciendo lo que sus impulsos le ordenaban. La tenía desnuda de la cintura para abajo doblando las piernas con timidez. Sus manos se acercaron al brassier de la chica y con un chasquido de dedos los broches fueron separados.
Las mejillas de Ran se colorearon de un carmín intenso, era la primera vez que se mostraba así ante Shinichi y no puedo evitar sentir vergüenza. Intentó ocultar su desnudez con los brazos, pero, él fue más rápido y con su boca capturó unos de sus pezones y una de sus manos de aventuró a acariciar el otro. Ran gimoteo y movió su cadera en un vaivén lento ante las descargas eléctricas que sintió. Los dientes de Shinichi rasguñando sin lastimarla, su lengua ávida lamiendo y chupando sus pezones como si fueran un delicioso manjar.
Se sentía muy bien, demasiado bien para su propia cordura.
—¡Ah! ¡S-Shinichi! —alcanzó a decir cuando una mano traviesa se deslizó acariciando su piel, muy cerca de su entrepierna.
—¿Te gusta? —preguntó, sin detener lo que estaba haciendo, enloqueciéndola en el proceso.
Con dificultad, Ran asintió.
—¿Sigo? —preguntó otra vez, contemplando las rubicundas de sus mejillas. Ella asintió tímidamente —. Pídemelo…– le susurró al oído, quería escucharla.
—Sigue, por favor… —solicitó con la voz entrecortada.
En ese momento, estando a estas alturas. Ran ya había perdido todo pudor que pudiese cohibirla. Todo perdió definición con Shinichi haciéndola disfrutar en el placer físico. Y después, Shinichi se levantó súbitamente. Ran sólo lo observó en silencio, él se acercó a la puerta cerrándola con llave. La chica pudo observar que Shinichi sólo tenía puesto su bóxer y lo analizó por unos momentos.
—No quiero que nadie nos interrumpa. —le explicó—. Estando a éstas alturas.
Se volteó, mirándola con sus ojos cerúleos velados por un halo sombrío de lujuria y pasión ardiente que lo hacía ver sumamente atractivo… pero a la vez peligroso.
«A ver qué tan pervertida eres, Ran ». Se recriminó en pensamientos la joven, pero no había ni una pizca de culpa dentro de ella.
Shinichi era suyo, le pertenecía. Tenía todo el derecho de mirarlo y pensar en él como se le diera la gana.
—Me estás mirando de una forma muy sensual. —murmuró el detective con una sonrisa que estremeció a Ran.
Shinichi se volvió a colocar sobre Ran con la postura de un felino.
—¿Por dónde empiezo?
—Por donde quieras…
Una sonrisa más amplia se dibujó en el rostro del detective. La detalló con la mirada por unos momentos, contemplando el hermoso cuerpo de la joven: esas piernas largas y delgadas que solía ver en la escuela debido a la falda que llegaba a la mitad de sus muslos y que algunas veces subía un poco más, su cintura perfectamente acentuada y ,esos pechos que siempre había soñado con verlos.
La palabra perfección cobró sentido para él.
Ran abrió más sus ojos cuando Shinichi empezó a bajar la mirada, llegando a su intimidad y bajó su cabeza para hundirse en uno de sus sitios más sagrados.
Le fue imposible silenciar el grito que salió de su boca. Un cosquilleo viajó por su espalda haciendo que se arqueara, apretó sus manos enredando entre sus dedos las sábanas debido a las nuevas sensaciones que estaba sintiendo. La exquisita sensación de la lengua y dientes del chico acariciando su clítoris y la virginidad de su entrada, literalmente le hacían perder el sentido.
Algo en ella se estaba liberando. Ran retiró sus manos de las sábanas para dirigirlas a la cabeza de Shinichi. Enredó sus dedos en el cabello castaño del chico mientras él la lamia y besaba con más intensidad.
Su estómago se encogió mientras sufría el primer orgasmo de su vida.
Él ya había dejado de darle placer oral y volvía a besarla en la boca, ella le correspondió al instante, sabía que Shinichi no le daría descanso. Una vez iniciado todo esto, no se detendria.
Shinichi disfrutó de lo que había hecho hace unos momentos, porque quería conocerla de pies a cabeza, hasta el rincón antes prohibido. Ahora solo quería ponerla de rodillas y que ella le diera placer con la boca. Pero no, consideró que era mucho para la primera vez de la chica y no la obligaría a hacer algo que probablemente no accediera. Así que intentó olvidarlo. Pero como si ella le hubiese leído la mente en esa ocasión, Ran bajó su cabeza a la altura de su virilidad y comenzó a recorrerlo con la lengua tímidamente mientras lo miraba a los ojos como si le pidiera permiso.
—Continua…—le pidió con su voz en un tinte gutural, impropio de él.
Aún no se creía que Ran lo estuviera haciendo, la tomó suavemente del cabello y la incentivo a seguir y a introducirlo en su boca. Le indicaba con leve tirones el ritmo que debía seguir y que Ran no dudaba en hacerlo.
Ella se preguntaba si lo estaba haciendo bien, los gemidos del chico fueron su respuesta. El clímax le estaba llegando a él y retiró bruscamente a la chica para evitar que terminara en su boca.
—Lo siento… —se disculpó, pensando en que pudo haberla lastimado.
—No importa. —le dijo para que no se preocupara, y lo besó.
Shinichi la abrazó y se deleitó con los mordiscos que ella le brindaba a su cuello… Él también la había extrañado durante todo este tiempo en el que estuvo encerrado en el cuerpo en el cuerpo de un niño de diez años. Al fin podía abrazarla, besarla y decirle lo mucho que la amaba. Remediar todo el daño que le había hecho antes. Ran lo miró con ojos suplicantes y al instante él comprendió de lo que se trataba.
—Y yo era el pervertido, ¿eh?
Ella gruñó anhelante.
—Hazlo…—pidió entre suspiros.
Shinichi sonrió y accedió.Inevitablemente, no puedo evitar un poco de miedo a lo desconocido, tenía el presentimiento de lo que estaba a punto de suceder. El detective notó su nerviosismo y le besó el cuello tratando de calmarla. Deslizó un largo mechón de su cabello marrón detrás de su oreja.
—Ran…—le susurró—. Te amo.
Escucharlo decirle eso le hizo feliz, esbozó una sonrisa y le besó su mejilla. Se preparó para recibir la virilidad de su amado, estaba empapada en su entrepierna. Él se situó entre sus piernas descansando su cuerpo sobre el de ella otra vez. Sabía que si lo hacía lento iba a ser más doloroso. Tan sólo comenzó a entrar, y sintió lo tensa que se había puesto de un momento a otro.
—Tranquila…—habló con suavidad, acariciando con una mano la mejilla femenina— ¿Me quieres dentro de ti?
—Más que cualquier otra cosa…—admitió, trayendo como consecuencia, un suave y adorable rubor en su rostro.
—Entonces, concéntrate y sólo piensa en eso.
Aprovechó para hundirse más, mientras la chica apretaba los párpados con fuerza.
—M-Me duele…—se quejó, pensando que Shinichi era mucho más grande de lo que pudo ver y ella más estrecha de lo que imaginaba.
Shinichi la besó apasionadamente, la agarró por los glúteos y de un movimiento entró en ella. Ran no pudo gritar por el beso, lágrimas de dolor empezaron a brotar de sus ojos y Shinichi las borró con su lengua. Le clavó las uñas en la espalda desquitándose del dolor al sentir que algo se rompía dentro de ella, se quedó aturdida, sus sentidos estaban abrumados. Se consideró masoquista, pues el dolor de alguna manera le empezaba a agradar.
—Ésta será la última vez en la que te haga daño, lo prometo…—la consoló cuando otra vez lágrimas salieron de los ojos de Ran y las borraba con sus labios.
Shinichi empezó a moverse pausadamente y a la vez algo torpe, signos de su inexperiencia. Con tal de que el chico se moviera se sentía menos adolorida, por un lado le gustaba que fuese Shinichi quien la penetrara y por el otro, el dolor seguía presente, paseando por su entrepierna y cadera, pero a pesar de eso, no quería que se detuviera. En ese instante, una explosión intensa de placer invadió a Ran. Y poco a poco enredó sus piernas a la cadera del chico.
Este era el placer absoluto.
Se sentía en el paraíso, ahora entendía la adicción de las personas al sexo, envolvía en una sensación increíblemente embriagante, nada podía ser mejor que aquella mezcla de saciedad y sed de más. Después de unos momentos, Shinichi ya había adaptado un ritmo más rápido. Ran no sabía qué hacer más que arquearse y gemir cada vez más alto. Desesperada, buscó a ciegas los labios del detective ensamblando sus labios en un afectuoso beso. Él aceleró su ritmo aumentando la fricción de sus sexos, gimoteos ahogados nacían entre las bocas unidas que ya sin mesura se exploraban mutuamente con sus lenguas.
La chica por intuición imitó las acciones de su pareja, uniéndose al vigoroso oscilar de caderas haciendo que ambos se perdieran en una tempestad de placenteras sensaciones. Sus bocas se dieron una tregua. Bastó con reflejarse en los ojos del otro para entender lo que deseaban a continuación. Él se retiró lentamente y volvió a penetrarla a la misma velocidad sin dejar de mirarla.
Gimieron en sincronía.
La imagen que captaba sus ojos de Ran gimiendo con sus párpados apenas divididos dejando entrever sus dilatadas pupilas, lo eclipsó. Era tan sensual que debió de haber sido ilegal. Ambos estaban bañados en sudor, inundando la habitación de sus jadeos y gemidos. Sus cabellos comenzaban a pegarse en sus frentes, producto del sudor. Sus mejillas sonrojadas y ojos cerrados demostraban mezcla de pudor y éxtasis.
Respiraban acompasadamente.
De un momento a otro. Cambiaron de lugares y Ran estaba arriba de Shinichi, se quedaron quietos por un rato para contemplar la vista que tenía cada uno. Shinichi, desde su punto de vista, Ran se veía hermosa; su perfecta silueta, su largo cabello cayendo como cascada teniendo fin en su cintura y por último esa blanca piel con aroma embriagante que adoraba acariciar y besar.
Ran notó que Shinichi la miraba con deseo, lujuria y adoración.
Sus miradas se encontraron, se conocían tan bien que no fue necesario utilizar palabras. Ran comenzó a moverse lentamente, disfrutando lo bien que se sentía tenerlo en lo más profundo de su ser. Shinichi gozaba, tomó con sus manos la cadera de Ran profundizando más el contacto y ayudándole a aumentar el ritmo. La chica se dio cuenta del éxtasis en su pareja, estimulada por la situación, se lanzó a atacar su boca buscando con su lengua el paladar del chico. Giraron de nuevo, Shinichi retomó su lugar sobre Ran embistiéndola con fuerza, eso hizo que la chica soltara un grito de placer.
Se aferró a su varonil espalda gimiendo en voz alta, el nuevo ritmo impuesto había incrementado su propio disfrute.
—Shinichi…
Durante toda su vida, había escuchado a Ran decir su nombre de diferentes formas. Distintos estados de ánimo. Pero nunca de esta forma, llena de erotismo y entrega.
—Dilo de nuevo. —pidió, quería escuchar su nombre dicho de esa manera otra vez.
Consideró insólito que tan solo una palabra pudiera oírse tan diferente dependiendo de cómo fuera dicha. Haber escuchado su nombre de esa forma alteraba sus sentidos. Mucho más de lo que se encontraban.
—S-Shinichi —obedeció Ran, acercándose a él, rozando sus labios con los propios—. Shinichi…—reiteró.
Entusiasmado, fundió sus labios con los de Ran en un sereno beso, ella le respondió de la misma forma. Se separaron escuchando la sinfonía de sus respiraciones agitadas, aún unidos por el finillo hilo de saliva que se fue consumiendo hasta desaparecer por completo. El joven la abrazó. Shinichi lo estaba disfrutando tanto como Ran, pues el sentirla era el más alto estimulante existente para su ego.
Ella gemía, por él. Ella suspiraba, debido a él. Ella gritaba a causa de él. Ran se retorcía de placer, en sus brazos, era total y completamente suya. Ran estaba llegando a su límite, pensó en lo mucho que lo había extrañado durante todo este tiempo, aunque siempre estuvo con ella como Conan, realmente hubiera estado dispuesta a esperarlo el tiempo que fuera necesario.
Hubiera sido capaz de haberlo esperado cien años.
—N-Nunca vuelvas a dejarme…—le pidió con la voz entrecortada, al experimentar por primera vez las oleadas del placer más intenso.
—Nunca lo haré, no de nuevo… Siempre estaré a tu lado…—le susurró al oído al sentir la misma sensación.
Y así, dos almas que estuvieron separadas por tanto tiempo, al fin juntas, con sus gemidos, jadeos y el palmear de sus cuerpos estaban creando lo que los uniría para siempre. Ambos lo sabían, a partir de esa noche, ellos siempre estarían juntos y si era así todo estaría bien. No podían prometer que no se rompería nada pero ante cualquier situación no se separarían nunca.
—Te amo, Shinichi…—gimió al mismo tiempo que se movía con él y tenía su segundo orgasmo de la noche, más intenso que el anterior
Su corazón se aceleró al sentir su miembro comprimido por el interior de Ran, el final fue inevitable. Sus músculos se tensaron y apretó sus dientes mientras emitía un gemido ronco, siendo víctima de su primer orgasmo, liberando la caliente esencia de su hombría en el vientre de su pareja. Ésta se sonrojó enormemente al sentir el cálido fluido invadirla por completo. Marcándola como suya. La sensación de gozo aunmentó cuando la notó desbordar hasta llegar a sus muslos. Ahora, le pertenecía al chico de cabellos castaños.
Y eso, estaba perfecto. No pudo evitar sonreír.
Se quedaron abrazados sin deshacer su unión. Con sus rostros refugiados en el cuello del otro disfrutando los efectos de la culminación de su acto y normalizando su pulso. Giraron por última vez y Shinichi recostó a Ran encima suyo, ella estaba muy exhausta, parecía con ganas de dormir.
—Te amo también, lo sabes. —le dijo él en cuanto recuperó el aliento, mientras acariciaba el cabello de Ran.
—Sí, lo sé, gracias por volver a mi lado, detective idiota. —le respondió con una tierna sonrisa, jalando las sábanas hacia ellos y acurrucándose en su pecho. Él rió por lo último que mencionó ella en la noche.
Ambos, cansados, continuaron acariciándose y besándose tiernamente, hasta quedar completamente dormidos.
Bien! ¡Espero que les haya gustado!
Y esta vez... Por favor... dejen review... En estos casos... EL SILENCIO ME MATA, ME MATA! Y si muero, ya no habrá más e-e pero enserio, aunque sea para que me digan que soy una pervertida.
¡Segundo Shot! ¡Faltan 5! El próximo "Gula" contendrá comedia nwn. Ay... aún siento mucho pudor y vergüenza...
Bueno ahora me dedicare a responder sus preciosas reviews.
Illusion of Crystal: Seh, lo sabía que esta temática ya es muy común entre los fanfics pero como no había visto ninguno de DC pues decidí hacerlo yo xD aparte de que en ese momento solo pensaba en DC xD, ay mujer... Me sonrojas, seh, un poco OOC el anterior con Shiho/ Ai pero supongo que cuando extrañas a alguien te pones así y utilice parte de la filosofía de una amiga que para todo la solución es embriagarte xD. Espero que también te guste este como el anterior ¡Gracias por la review!
Guest (querida persona anónima): Me alegra que te haya gustado el primero, sé que este te va a encantar querida compañera ShinRantista xD Ami también me irrita bastante y eso es poco, pero pues son opiniones y hay que respetarlas...Pero la cosa cambia cuando son opiniones groseras. De hecho~ dicen las malas lenguas que la tercera guerra mundial no será entre Estados Unidos y China sino entre CoAistas y ShinRantistas (? ¡Gracias por la review!
Shihoran: Yo también te amo xD con H de Haruka y Heiji (? No odio a Shiho, al contrario es mi segundo personaje favorito de DC solo me molestan sus fans obsesivos y cuando escribí "Envidia" estaba MUY molesta por ello, creo que plasme muy bien mis emociones. Disculpa mi Dislexia (?, el maestro de redacción que tengo es una basura UvU ya que a cada rato dice "Muchachos, ¿nos damos un Break?" es decir que con él es otro receso xD...Tu abuelo.-. ¡Salúdamelo! xD Espero que te guste este...Aunque sea Lemon nwn. Por cierto, posiblemente estés viendo el nacimiento de Ia (? ...¡Gracias por la review!
Sin nada más qué decirles...
¡Nos leemos pronto!
