¡Ciaossu~!
¿Cómo están? Espero que bien. Disculpen por dejar un poco abandonado este fic UwU, pero nuevamente le pondré atención.
Y les trago malas noticias (?) regreso a la escuela UwU así que ya no podre publicar tanto... pueden bailar felices (?)
Bueno, este pecado originalmente iba a ser ShinRan, pero como ellos ya están en lujuria decidí que no, después iba a ser MakoSono pero como fue el cumpleaños de mi fiel lectora y amiga shihoran lo hice HeijixKazuha xDD La verdad es la primera vez que escribo de ellos, no sé si me quedo bien... No sé, no sé. Pero aquí esta nwn, espero que les agrade...
Pecado: Soberbia.
Personajes de DC: Hattori Heiji & Kazuha Toyama
Raiting: Normal, nada raro.
Disclaimer: Detective Conan no me pertenece, todos los derechos de autor van para su creador Gosho Aoyama.
¡Disfruten!
"Soberbia"
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Existía una cosa que él, Hattori Heiji era consciente con total certeza; y era que indudablemente, Toyama Kazuha era una loca soberbia.
El moreno había conocido a la energética chica de coleta desde la infancia y en esas épocas, ella siempre fue temperamental auto suficiente, llevando la frente en alto ante toda situación y una mirada esmeralda llena de vida. Claro que la primera vez que la conoció fue debajo de un árbol de cerezo, luciendo como un auténtico ángel caído del cielo, cosa que resulto errónea, pues cuando la conoció más a fondo era todo un demonio.
Sonrió divertido al recordar la primera vez que la conoció oficialmente, no se llevó la mejor impresión, de hecho fue la peor que pudiese llevarse. Soltó un suspiro nostálgico, lo recordaba como si hubiera sido ayer…
[...]
Como ya era costumbre en la policía de Osaka, cada cuatro años se hacía una fiesta para celebrar todos los casos que se resolvieron con éxito durante ese lapso de tiempo. Una celebración privada en la que solo asistían las familias de los policías.
El pequeño Hattori de ocho años odiaba esas reuniones, eran tan aburridas, no había niños con los que pudiese jugar y pasar un buen rato con ellos. No, todos parecían robots que no se separaban de sus padres.
Irritado, se acercó al bolso de su madre, abriéndolo para sacar un libro, podría entretenerse con él mientras transcurría esa tediosa reunión de adultos. Salió del salón para dar un paseo por el amplio y elegante jardín.
Caminó por unos momentos hasta encontrar una banca frente una fuente que permanecía bastante alejada de esa reunión, era el lugar perfecto…
Se sentó en la banca, acomodándose en ella, abriendo el libro donde indicaba el separador, para retomar su lectura. Suspiró aliviado, en ese lugar podría leer en absoluta tranquilidad.
O al menos, eso creía.
— ¿Qué lees? — oyó una voz chillona.
Miró por donde vino esa voz, encontrándose con una niña aproximadamente de su misma edad. Era de piel blanca, unos grandes y expresivos ojos verdes, su cabello se encontraba atado en una coleta por un listón, que hacia juego con sus orbes y vestido.
A pesar de ser un niño, un ligero rubor decoró sus mejillas. El niño apuntó con su dedo índice el libro en sus manos.
—Holmes… ¿eh? — Se mostró interesada, dibujando una sonrisa en su rostro— ¿Quién eres?
Heiji la ignoro, estaba concentrado en su lectura.
La pequeña, al notarlo frunció sus delicadas cejas y boca, lucia como si estuviese en medio de un conflicto por su mueca. Él continuó leyendo, ella apretó los puños. La estaba irritando.
—Eres Hattori Heiji, ¿verdad? —musitó ella. El mencionado al fin le brindo atención, mirándola de reojo.
— ¿Por qué lo dices? —inquirió. Él no la conocía, ¿por qué ella sí?
Relajo su mueca, cambiándola por una sonrisa complacida, llevó sus manos a su cadera y lo miró triunfante.
—Simple, la familia Hattori tuvo un varón de piel morena y ojos verdes, he escuchado que ese niño suele jugar al detective, como estás leyendo un libro de Holmes y cumples con las características, eres Hattori Heiji— concluyó ella haciendo su sonrisa más amplia.
El moreno abrió los ojos sorprendido, sabia de él. Creía que era una niña mimada y estúpida como las demás que conocía, notó que era brillante, pero algo nerviosa.
—Exactamente, soy Heiji. — admitió— ¿Y tú?
Lo miró asombrada, no esperaba que le preguntara por ella, sus ojos verdes como los del niño brillaron con alegría.
—Soy Toyama Kazuha—se presentó haciendo una reverencia con una gracia que el niño no había visto—. Un gusto.
Heiji puso mala cara y rodó los ojos, esos movimientos eran característicos de las niñas que le desagradaban. Chasqueó la lengua y volvió a su lectura.
—Ah ya veo, mucho gusto. — masculló con desdén.
Grave error, sucedió algo que no esperaba.
Todo fue muy rápido, las páginas del libro se acercaban a su cara, cada vez más cerca, más y más hasta chocar con su rostro.
"¿C-Cómo?"
Con la cara roja producida por el golpe, miró a la niña frente a él; respiraba entrecortadamente, con los ojos abiertos, los dientes y puños apretados. Lo miraba molesta, y le gritó algo que el pequeño Hattori jamás olvidaría. De tal forma que tomó nota mental.
— ¡Nadie me deja con la palabra en la boca, ahou!
[...]
El recuerdo le hizo esbozar una amplia sonrisa. Jamás había conocido a una chica como Kazuha. Una que fuese tan bella, grácil, elegante y a la vez tan orgullosa y fuerte, sobre todo fuerte, que con su aikido podría derrumbar a miles de hombres. Era el vivo retrato de una rosa con espinas. Era verdad que de vez en cuando fuera algo enojona, quizás un poquito paranoica y cuando se trataba de fantasma se asustaba, mostrando su lado débil y vulnerable.
Para Heiji, simplemente perfecta.
De su bolsillo del pantalón, sacó el amuleto que la joven Toyama le regalo, ese que tenía el propósito de protegerlo y… vaya que si lo había salvado en algunas ocasiones, lo observó unos momentos mientras la imagen de Kazuha llegó a su mente, no obstante, ahora tenía que reconocerlo, aunque fuese hermosa y grácil… Estaba loca. Loca como toda una cabra o quizás más, no sabía cómo él y Ran podían aguantarla.
El sonido del timbre que indicaba el cambio de hora lo devolvió a la realidad, echo un vistazo a su alrededor, encontrándose con Kazuha.
La saludó con un ademán, pero, el saludo no fue respondido y lo único que recibió fue un fuerte y claro "jump" de parte de ella, volteó el rostro hacia un costado y se marchó con una de sus amigas.
Heiji sonrió disimuladamente, al parecer Kazuha continuaba enfadada con él, por haberla dejado plantada en su anterior cita. Él no tuvo la culpa, la tuvo el cadáver que cayó del cielo mientras caminaba directo a su encuentro con la joven Toyama.
Suspiró, tendría que ir a disculparse, pero lo haría después, ya que disfrutaba verla enfadada y en ese estado era cuando más arrogante se comportaba.
Para Hattori Heiji, ella era perfecta. Estaba enamorado de una loca orgullosa. Rió suavemente, Kazuha lo exasperaba, lo preocupaba, lo enfurecía y lo alegraba.
Pero era una autentica soberbia…
Bien~
¡Gracias por leer! Espero que les haya gustado...
Eso es todo nwn, estoy un poco ocupada para responder sus reviews. Pero las aprecio bastante y me hacen feliz al recibirlas.
Y como siempre, bienvenidos a los nuevos lectores.
Nos vemos~
