El anuncio
Macy baja por las escaleras de la gran mansión donde vive con sus padres. "Buenos días" dice al llegar a la cocina y se sienta tranquilamente. Flor la ama de llaves de la mansión europea saluda y pone un plato, un tenedor y el cuchillo delante de ella. Macy se lame los labios al ver el plato de dos huevos fritos, dos tostadas con mantequilla y un zumo de naranja.
El Sr. Misa entraba a la cocina con una sonrisa en su rostro al ver a su hija comer placidamente y con el teléfono en la oreja "De acuerdo. Allí estaremos." Dice colgando el teléfono y dejándolo encima de la barra de la cocina. Flor inmediatamente pone un plato con unas tortillas y beicon delante del hombre de unos cuarenta cinco años más o menos.
"Gracias Flor" dice sonriendo felizmente "¿Cómo estas princesa?" pregunta el hombre dirigiéndose a su hija de unos aproximadamente vente años "Estoy bien, papa. ¿Tu?" pregunta interesada mientras corta un trozo de huevo y lo pone en su boca. "Bien, espero que la semana que viene no tengas nada interesante, porque estamos volando a EEUU".
La chica levanta la mirada de su plato y deja caer su boca al suelo al escuchar a su padre. "Eso es genial, papa. ¡Podré ir a ver a Stella!" dice sonriendo mientras su padre asiente con la cabeza. "Flor, te necesito allí también, ¿así que tienes pasaporte?" dice con un tono decidido. Flor levanta la cabeza del fregadero y se seca las manos con un paño "¿Me necesita allí? ¿A mi?"
"¿Si a ella?" pregunta Macy un poco extrañada, el Sr. Misa asiente con la cabeza mientras mira a la pequeña niña. "Si, tengo pensado quedarnos allí algunos meses, y no me apetece contratar a gente nueva" dice indiferente y posando su atención al plato de comida. "¿Unos meses? Mama lo sabe, ¿verdad papa?" el hombre asiente energético no la cabeza.
"¡Genial! Pero papa tendremos que buscar un gimnasio para poder practicar" dice Macy levantándose de la barra americana de la cocina y dejando el plato en el fregadero con una sonrisa en su rostro "Cielo, eso ya lo he hecho" dice besando la frente de su hija y verla alejarse de la cocina dando brincos.
Después de que su hija a desaparecido por la puerta de la entrada y verla coger uno de los coches de la entrada para irse a entrenar en su gimnasio. Se acerca por detrás de Flor y la coge de la cintura y tira de ella hacia atrás besando su cuello lentamente "No esperabas que te dejara aquí" escucha la risa de la señora que tiene en sus brazos.
