Los personajes de CCS pertenecen a CLAMP, pero los otros personajillos que aparecen son creados por mí al igual que la historia.

Summary: Su mejor amiga insistía en que se estaba trasformando en una amargada, pero Sakura Kinomoto, una apasionada psicóloga, afirmaba que todo marchaba bien en su vida, sobre todo cuando el hermano de uno de sus pacientes hace acto de presencia en su "perfecta" vida.


Uno más uno


III

—Entonces, usted es hermano de Yuga —habló intentando llamar la atención del joven quien ya llevaba cerca de 5 minutos dando vueltas por su consulta observando cada detalle, él solo asintió y siguió en los suyo.

"Definitivamente es un hombre muy particular"

Su presentación no le había dicho mucho, hasta que mencionó que su nombre era Shaoran Li, desde luego las piezas encajaron rápidamente, aunque eso fue todo lo que le dijo ya que apenas ingresó a su consulta pareció irse a otro mundo y que no era la Tierra.

—¿No cree que el mostaza es un tanto intimidante?

Parpadeó con bastante confusión.

—¿Disculpe?

—Creo que un color más claro quedaría bien, no blanco porque sería también un tanto intimidante para sus pacientes, pero unos tonos azulados en esta pared… —lo vio dirigirse hacia otro rincón de su consulta—. Acá se podría hacer un juego de colores, con muebles hechos a medida, una biblioteca, por ejemplo, o un par de cuadros, así se podría dejar crema esta pared… también se podrían agrandar los ventanales, son muy pequeños… esto necesita algo de luz, es una consulta un tanto depresiva.

Sakura alzó una ceja.

Shaoran dejó de analizar el cuarto en el cual se encontraba no pudiendo evitar sentir un leve sonrojó que lo disimuló desviando la vista de la mujer, lamentablemente cada vez que iba a un lugar nuevo no podía evitar hacer ese tipo de comentarios sobre la infraestructura y aspectos que podían mejorarse. Haciendo una mueca de sonrisa tomó asiento en un cómodo diván quedando frente a la psicóloga, de seguro era el lugar donde cada uno de los pacientes de ella solían sentarse.

Se miraron por varios segundos hasta que él se atrevió a decir lo primero que vino a su cabeza para romper el silencio.

—Me gusta su chaleco, es colorido —no mentía, era un chaleco muy divertido.

Con sus mejillas un tanto carmín aclaró su voz para atinar a decir algo.

—Gracias, pensé que era a la única que le gustaba —comentó Sakura un tanto avergonzada.

—Y eso está bien, ¿por qué debes agradar a los demás? Uno es primero, aunque suene un tanto egocéntrico.

Asintió.

—Bueno... esto me tiene un poco desconcertada, pero por su presentación y luego al decirme su nombre pude relacionar las cosas y llegar a la conclusión de que era hermano de Yuga, pensé que solo tenía 4 hermanas mayores —como era tan común en ella, llevó sus dedos a sus lentes y los acomodó pese a que estos estaban bien puestos, siempre hacia eso cuando estaba intranquila.

—Después de ellas vengo yo y finalmente Yuga, sé que mi hermano no habla mucho de mí… nuestra relación es un tanto complicada, lo que se ha acrecentado desde que estamos viviendo juntos, ideas de Shiefa.

—A ella sí la conozco —recordó Sakura, Shiefa Li era una mujer de 30 años desesperada por lograr que su hermano menor fuera más civilizado—. Siempre me llama para saber cómo va todo con Yuga, ya que él es un tanto reservado.

—Sí, es difícil comunicarse con él, y es por eso que vine para acá, necesito de su ayuda y consejos, por favor, haré lo que me diga.

La desesperación en los ojos ámbar del hombre era tan evidente que no pudo ni siquiera pensar en decirle que no.

—Bueno… quizás esto sea una buena idea, no sabía que Yuga estaba viviendo con su hermano.

—Shiefa me exigió que ayudara a Yuga, que necesitaba una imagen paterna ya que nuestro padre falleció hace varios años, Yuga era tal solo un pequeño, y mi madre se olvidó de nosotros mientras se encontraba hundida en su tristeza, y yo apenas acabé la escuela me fui de casa… perdí todo contacto... regresé hace dos años por lo que comprendo el odio de mi hermano, creció sin verme y ahora quiero redimirme, sé que él me necesita.

Estaba segura que había tristeza en el modo en que Li había contado cosas de su vida, con cierto aire de remordimiento por cosas de su pasado, y más aún al hablar de su relación con Yuga.

Acomodó sus gafas que ahora sí estaban en la punta de su nariz y le sonrió.

—Sin lugar a dudas debe lograr que su hermano empiece a confiar en usted, de seguro tienen algunas cosas en común, por ahí debería empezar a acercarse, hablándole de manera positiva de alguna banda que a ambos les guste, invitarlo a hacer algo que a él pueda agradarle… algún deporte…

He ahí el dilema, sinceramente él no conocía a su hermano, de alguna manera le era un desconocido.

—Yo no sé mucho de él —comentó con toda sinceridad.

—¿Nada de nada?

—Recién volvimos a vernos hace un año y ahora Shiefa lo dejó en mi hogar así que no sé cómo interactuar con él, lo único que sabemos hacer es discutir.

—Bueno, por algo se empieza —comentó Sakura haciendo reír a Shaoran.

—Por eso acudo a usted, doctora.

La castaña frunció el ceño.

—Con Kinomoto está bien, no me gusta que me digan doctora, ya que no lo soy.

—Está bien, doctora, perdón, Kinomoto… le propongo algo… usted me ayuda con mi hermano sin contarle de esto y yo le prometo renovar su consulta sin gasto alguno.

—Me gusta mi consulta —afirmó con cierto aire de posesión.

—No puedo creer que le guste este horrendo mostaza —soltó Shaoran quien se recriminó su falta de tacto.

—No es feo, es… no sé, pero así estaba cuando me vine a trabajar acá y me acostumbré.

—Yo pienso que necesita de colores más sobrios y a la vez alegres, como su simpático chaleco que tiene algo escrito que no había visto… eat, sleep and sleep… —sonrió—. De dormir no se vive.

—Claro, pero es uno de mis pasatiempos favoritos.

Una sonrisa ladina apareció en rostro del castaño.

—¿Acepta?

Dio una rápida mirada a su consulta, y llegó a una conclusión: definitivamente el mostaza le daba un aire un tanto depresivo a su lugar de trabajo.

—Está bien, acepto la propuesta.

Shaoran Li se puso de pie y caminó hacia la joven para extenderle su mano derecha. Sakura quedó un tanto confundida por la acción hasta que captó, era un trato, y debía cerrarse como tal. Extendió su mano cerrándose con la del hombre.

—Ahora que hemos cerrado este trato —soltó suavemente la pequeña y cálida mano de la psicóloga —, ¿qué me aconseja para comenzar a acercarme a Yuga sin que este sospeche de algo?

Tras 4 meses de sesiones con el adolescente tenía más que claro que su barrera contra el mundo era bastante difícil de atravesar, si la suerte estaba de su lado lograba tener alguna oración de más 15 palabras del chico que solía comunicarse con monosílabos.

—Yuga es un joven bastante complejo, aún no he podido dar con el causante de ello, pero hay algo claro, la ausencia de su madre durante su crecimiento y la muerte temprana de su padre le han afectado, intente mostrar más preocupación por él, eso sí no lo hostigue con preguntas, Yuga es muy perspicaz y de inmediato lograría captar sus intenciones de acercarse a él, sea lo más natural posible.

Asintió con cierta tristeza, sobre todo al darse cuenta que alguien externo a su familia conocía mejor a Yuga que él mismo, que era su hermano, pero lograría mejorar la situación.

—Por el momento todo indica que Yuga no quiere a nadie cerca de su círculo —continuó Sakura—. Solo acepta el trato de Shiefa, al fin y al cabo, ella ha cuidado de él casi como una madre… preguntarle por la escuela, por cómo estuvo su día es algo bueno.

—Haré eso, con Yuga solo cruzamos a lo mucho un "Buenas días" o un "Buenas noches", y "La cena está lista" —un triste sonrisa apareció en su rostro—. Somos un asco de hermanos.

—Pero verá que las cosas mejorarán, aunque hay que ser pacientes.

—Volveré pronto para contarle cómo van las cosas —nuevamente le extendió una de sus manos a la joven, esta vez a modo de despida—. Un gusto, Kinomoto.

Le dio la mano y tras ello se puso de pie quedando frente a frente del hombre, ahora que lo observaba más en detalle sí que era alto, de seguro pasaba el metro ochenta, y ella con suerte le llegaba a los hombros y eso que andaba con unos zapatos con plataforma, regalo de su madrina Cho Amamiya.

—El gusto también es mío, hasta pronto.

Shaoran Li salió dándole una amplia sonrisa que le generó cierto nerviosismo y sonrojo que trató de disimular, ¿por qué diablos se sonrojaba? Con su ceño fruncido lo observó acercarse al mesón en donde se encontraba Hana quien le pasó un casco de motocicleta, se despidió con la misma sonrisa de su amiga y se alejó en dirección hacia los ascensores.

—¡Dios! Está bueno el hombre de negro—comentó Hana apenas vio que Shaoran se alejaba.

—¿Qué dices? —Sakura ladeó un poco su cabeza.

—Que está para comérselo, un rico bombón, ¿no viste lo sexy de sus rasgos y con esa lluvia cayéndole? ¡Grrr! Resistí las ganas de invitarlo a algún lado.

Negó con la cabeza.

—Por eso ahora está lloviendo más fuerte, resististe, me parece increíble.

—Cuando lo vuelva a ver lo haré o me arrepentiré —Hana tenía los ojos entrecerrados y un puño alzado, esa era su mirada de decisión, así le llamaba ella.

Sakura soltó una carcajada.

—Si supieras lo divertida que te ves así —su amiga le sonrió—. Me voy a comer algo, vuelvo en 20 minutos más.

—A las 6 llega Yuga Li.

Asintió, nunca imaginó que Yuga tuviera un hermano, con sus 4 hermanas pensó que ya era suficiente, pero no, había otro Li y bien particular, aunque apenas empezó a ver sus gestos vio el parecido con su hermano, sus rasgos también eran similares, casi de la misma estatura, el mismo color de ojos, ese aire de me-importa-una-mierda-lo-que-digas, aunque Shaoran Li era muy respetuoso y con un humor que le agradaba, pero si los dos se vestían de la misma forma podían pasar casi por gemelos, solo el color de pelo los diferenciaba, Yuga tenía cabellos negros, a diferencia de Shaoran quien tenía una cabellera castaña.

Con cierta esperanza caminó hacia los ascensores, quizás por fin podría dar algún avance con Yuga, presentía que con la ayuda de su hermano las cosas podrían llegar a buen puerto.

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—¿Estás en algún equipo deportivo?

—Fútbol —respondió Yuga en un tono neutral sin mostrar alguna cuota de entusiasmo en lo que decía, y deseando que Shaoran no preguntara nada más volvió a centrar su atención en el poco interesante noticiero.

—Eso es muy bueno, yo era el capitán del equipo de fútbol hasta que se me ocurrió empezar a beber y… bueno…

—Eres leyenda —le interrumpió Yuga.

—¿En serio? —preguntó Shaoran casi con los ojos desorbitados.

—A-já —respondió el adolescente no pudiendo evitar fruncir el ceño.

Shaoran estaba más raro de lo usual, todo sonriente y con esa "buena onda" hacia él que le estaba empezando a dar nauseas.

—Me iré a hacer mis deberes —le informó aunque no había nada de verdad en sus palabras, sin embargo, fue lo primero que se le ocurrió decir para abandonar el living en buenos términos y no en la clásica discusión.

—¿Cenarás?

—No creo, me dieron un trabajo gigante y es para mañana.

Asintió mientras veía a su hermano alejarse. Sabía que Yuga mentía con eso de los deberes, hacía dos días Shiefa le había llamado para informarle que Yuga tenía el récord en el instituto por anotaciones negativas de parte de sus profesores a causa de no hacer los deberes y de no entrar a clases, lo irónico es que pese a ello su hermano era el más destacado estudiante, con notas casi perfectas. "Es igual a ti" le decía su hermana cada vez que hablaban, él era igual de irresponsable que Yuga, incluso peor a causa de las bromas que adoraba hacerles a sus profesores, debido a eso no le recriminó nada, ¡con qué cara lo haría!

Al menos habían logrado tener la primera conversación civilizada, Yuga como siempre fue reservado, pero al menos mostró cierto interés cuando en la televisión anunciaron que se haría un festival de rock a fines de mes en la ciudad, se agarraría de eso para intentar acercarse a él.

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—Debe haber un error —comentó negando con su cabeza.

—Mire, esta es la dirección a la cual me pidieron entregar esto —acomodó sus gafas, bueno, el hombre decía la verdad—. ¿Ve? Solo firme acá.

Hizo lo que el hombre le decía, le dio una mirada confusa a su secretaria y amiga, quien estaba reprimiendo una risa, apenas el hombre se fue Hana se plantó a su lado.

—Parece que alguien tiene un pretendiente —comentó la joven con voz cantarina.

—¿Por qué dices eso?

La mujer de cabellos rubios rodó los ojos.

—Abre la caja.

Hizo lo que Hana le decía, quedó de piedra al ver las hermosas rosas rojas atadas a un cinto en tonos blancos.

—Debe haber un error.

—¿Cuál es tu problema, Sakura Kinomoto? Es simple, alguien te acaba de regalar estas hermosas rosas —Hana sacó una de la caja y la acercó a su nariz—. El aroma del amor.

Hana y sus frases.

—Es cierto lo que te digo, Hana, anda, ve la tarjeta.

La joven comenzó a revisar con cierta ansiedad la tapa de la caja encontrándose finalmente con un sobre blanco.

—Me tomaré la licencia de abrirlo ya que estás en ese estado de estupefacción y con cara de "Esto es imposible" del que nadie es capaz de sacarte.

—De seguro habrá una carta dedicada para "Mi amor, perdóname", Kenta me envió casi toda la clase de flores existentes para pedirme perdón, ¡ja! como si ellas hubieran logrado ablandar mi corazón.

—Kenta fue y es un estúpido, pero olvidando ese tema —Hana abrió el sobre—. He aquí una hermosa… ¿Cartas de colores de pinturas? ¡Qué mierda!

Sus mejillas se tornaron un tanto carmín luego de salir del asombro, solo había una persona que podría hacer eso y era el hermano de Yuga.

Hana sacó las cartas de colores una a una revisando si había alguna cosa escrita, ¡¿quién diablos mandaba una carta de colores junto a un hermoso ramo de rosas?!

—Sakura, ¿me estás ocultando algo? No me digas que estás embarazada, ¡Oh por Dios!

Por poco se cae al suelo.

—Hana, tu imaginación tiene límites insospechados y aterradores, no es nada.

—¿Cómo que no es nada? —la joven achinó sus ojos grises—. Explícate, Sakura, ¿qué significa esto?

Suspiró, Hana no se iba a quedar tranquila si no le contaba todo.

—¿Recuerdas al hombre que vino hace unos tres días?

—Vienen muchos a tu consulta, sé más específica, querida.

—El hermano de uno de mis pacientes.

—¿El sexy hombre de negro con un trasero digno de enmarcar?

Negó con la cabeza.

—Esa es una descripción muy Hana, pero sí… él le dará un nuevo aire a la consulta, por eso las cartas de colores.

—Ajá, interesante, muy interesante, bueno, es todo tuyo, amiga, no me lanzaré a ese cuerpecito ya que te ha escogido a ti, eso sí te envidiaré sanamente, es un espécimen masculino que ninguna mujer soltaría de su vida y de su cama.

—¡Hana! Estoy segura de que tú y Tomoyo fueron separadas al nacer, ¿y por qué dices esas cosas? Solo está cumpliendo su parte del trato.

—¿Trato? Esto se pone más interesante —la sonrisa un tanto maliciosa de su amiga comenzó a ponerla nerviosa.

—Hana… es algo sin importancia, ahora, vuelve a tu puesto, de seguro Midori ya llegó, en 5 minutos empieza la sesión.

—Tú, muchachita, tienes muchas cosas que explicar, en fin, tienes el camino libre.

Rodó sus ojos.

—Hana, no sé de donde sacas tantas locuras.

—Yo solo digo lo evidente, hay una explicación para la carta de colores, sin embargo, las rosas, ¿por qué las enviaría?

—Agradecimiento.

—¿Qué hiciste, Sakura Kinomoto? —Sakura vio como los ojos de su amiga se abrían a más no poder—. ¡¿No me digas que el sexo ha vuelto a tu vida?!

Se dio un golpe en la frente, Hana era todo un caso. Tuvo que sacarla casi a empujones entre medio de exclamaciones de felicidad de parte de su amiga quien ya quería armar una salida para celebrar que ella había vuelto a las "pistas".

Prefirió no decir nada más ya que vio a su paciente quien había escuchado las exclamaciones de Hana, sentía su rostro arder, tratando de mantener la calma le mandó una mirada de fastidio a su amiga para luego sonreírle a su paciente como si nada hubiese pasado.

—La felicito, Sakura —le comentó Midori muy sonriente al rato—. Yo no podría aguantar tanto sin sexo, ¿tres años? Dios, que me maten si estoy en esa situación.

Claro, se lo decía su paciente adicta al sexo.

Mataría a Hana junto a sus suposiciones.

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Notas de Caris:

"Equis de" jajaja

Okey, un capítulo escrito con mucho entusiasmo y espero que les guste y que me lo hagan saber en un lindo comentario que no cuesta nada dejarlo, si es una crítica, bienvenidas son (por supuesto con el debido respeto) y si son propuestas o ideas que les gustaría ver en esta historia, mejor aún, pero anímense a comentar algo, así sé qué piensan :)

Agradezco a las personitas que me dejaron un RR en el capítulo anterior *-*, ya se los he respondido y bueno, eso, a ver si las sorprendo y actualizo mañana por la noche o quizás antes.

¡Saludines a todas! Que tengan un lindo finde.

Pd1: Nombré a un personaje en este capítulo que no había sido mencionado antes (no es la paciente de Sakura), para que le presten atención, aparecerá dentro de poco.

Pd2: Un micro-avance!

—¡Tomoyo! No ha pasado nada, ni va a pasar algo, apenas lo conozco, es el hermano de uno de mis pacientes que más dolores de cabeza me da… Tú y Hana han armado toda una historia de esto, y eso no esta bien. Además no es ético tener una relación con un familiar de un paciente.

—¿Quién dice eso?

—Yo, y espero que con eso saques esa tonta idea de tu cabecita loca…