Notas de autora:
¡Ultima parte! ¡Ultima parte! :D
Quiero agradecer a todos los que siguieron esta historia hasta el final, mi primera de Saint Seiya ;o; agradezco infinitamente su apoyo y sus amables comentarios pero esta historia llega a su fin u.u a Dios gracias porque siento que ya me estaba pasando un poco de cursi y dramática, pero eso de escribir escuchando canciones como "Mad World" es lo único que deja jeje (Por cierto la parte de Milo y Camus la escribí escuchando "Inside a Dream" del soundtrack original de SS, así que si quieren leerla escuchándolo se los recomiendo :P)
Se que quizá algunos ya leyeron esta parte y por lo tanto deberán saber que el final originalmente era terriblemente cruel u.u y no me dejaba dormir en las noches por lo que decidí cambiarlo, dando como resultado que este capitulo quede partido en dos (tipo película de hunger games o harry potter) una disculpa por eso jeje.
En fin, los espero en la próxima historia, nos estamos leyendo :D
...
A la mañana siguiente Kiki, quien había vuelto la noche anterior con la esperanza de que Shaka y Mu ya pudieran guardar la compostura en su presencia, se levantó temprano como siempre y se dirigió de nuevo a abrir todas las cortinas, después se fue directo a la cocina para preparar el desayuno, decidió que ese día ni por error iría a despertar a su Maestro, pues adivinaba que el rubio estaría con él y no quería empezar su día con semejante imagen. No es que a Kiki le molestara el hecho de que su maestro gustara de los hombres, no, era más bien el simple hecho de que para un niño de 8 años el amor era repulsivo.
Shaka se talló los ojos y volteó a su derecha, ahí se encontraba Mu, aun durmiendo profundamente, el indio sonrió y se volteó para con él-Buenos días-le dijo suavemente.
-Shaka, es muy temprano aún-Mu se acercó a su ahora novio y lo abrazó-vuelve a dormir-Shaka, quien aun no podía borrar la sonrisa de su rostro lo abrazó de vuelta-Tu puedes dormir si quieres, pero a mí me será imposible dormir tanto tiempo-con esto lo soltó, para el desagrado de Mu, y se dispuso a levantarse. Al hacerlo sintió una helada brisa recorrer su cuerpo, se había adaptado al calor de la cama y del lemuriano que descansaba en ella y de pronto esa brisa le recordó que se encontraba en los Himalayas, descalzo y con solo su vestimenta tradicional de la India, la cual no era precisamente para ese clima. Sin pensárselo dos veces regresó a la cama y se sumergió en las cobijas, despertando nuevamente a Mu-¿Pasa algo?-le preguntó este último.
-Hace demasiado frío hoy...
-No es eso-negó el tibetano con la cabeza-es tan solo que el día de ayer cuando tú llegaste ya se había calentado la casa y habíamos prendido la chimenea, Kiki debe haberse levantado a penas a abrir las ventanas y prenderla-Mu se sentó en la cama, aun se veía cansado y sus ojos estaban luchando por mantenerse abiertos.
-¿Cómo te sientes hoy? Ya te ves mucho mejor-comentó Shaka mientras lo observaba con detenimiento.
-Me siento bien, gracias a ti y a Kiki que cuidaron de mi-le sonrió-Bueno, ahora que se me ha espantado el sueño, lo mejor será acompañar a Kiki en sus labores-dicho esto Mu se levantó de la cama, Shaka quiso hacer lo mismo pero en cuanto se destapó comenzó a temblar sin control, el lemuriano volteó a ver al indio y rió, se acercó a la silla donde había colocado su tradicional bufanda roja la noche anterior y la tomó para después colocársela al rubio-Te sienta bien-le dijo con una sonrisa. El virgo se puso del color de la prenda y desvió la mirada-¿Todo bien?-le preguntó el tibetano, quien había notado que ese pequeño gesto había sacado de su centro a Shaka.
-Si…todo en orden-el indio se levantó de la cama entonces y siguió a Mu hasta la cocina, ahí estaba Kiki terminando de poner la mesa-Buenos días-les sonrío el pelirrojo, mirándolos con picardía-¿Pudieron dormir? –Mu lo miró con angustia, sabía que su alumno era muy joven para estar sugiriendo que habían ocupado su noche en cosas indebidas, así que intuyó que más bien quería molestarlos por haber dormido juntos y no supo cómo hacerlo.
-Bueno-lo sacó Shaka de sus pensamientos-No es la primera vez que dormimos juntos, de niños lo hacíamos todo el tiempo, así que dormimos perfectamente-Mu se quedó helado con las palabras de Shaka y lo miró con incredulidad ¿Qué necesidad tenia de decir semejante cosa? El tibetano había olvidado que el rubio no tenía filtro.
Kiki rió por lo bajo con el comentario del indio pero sobre todo por la cara que su maestro había hecho.
-Señor Shaka-comenzó el pelirrojo-¿usted y mi maestro son novios?-Mu sintió que se le fue la sangre al piso, el rostro se le puso de todos colores.
-Sí, así es Kiki-le respondió con soltura el caballero de la sexta casa.
-¡¿Es eso cierto señor Mu?!-Mu solo asintió con la cabeza, notablemente apenado. Kiki entonces esbozó una gran sonrisa-¡Son novios! ¡Son novios!-se burló el chiquillo.
Mu se tapó la cara con su mano, muerto de la vergüenza-Kiki basta…-fue todo lo que la pena le permitió murmurar mientras Shaka solo permaneció ahí, sonriendo ligeramente aun que en realidad le causaba gracia toda la escena.
En el santuario
-Ya han pasado dos días, me pregunto si Mu estará bien-Aldebarán desayunaba en su templo, no había podido dejar de preocuparse por su amigo desde que Shaka les comentó que se había ido a Jamir-Quizá debería ir con Shaka y preguntarle si ha sabido algo de él.
El tauro terminó su desayuno y comenzó a subir hacia la casa de Virgo, en su camino entro a la casa de Leo en la cual se encontraba Aioria lavando los trastes.
-¡Hola Alde! ¿Qué te trae por aquí?-le saludo el león.
-¿Me permitirías pasar Aioria? Estoy buscando a Shaka.
-Claro que puedes pasar, sin embargo, no le veo el caso porque Shaka no está aquí en el santuario…
-¿Cómo dices?-le dijo Aldebarán notablemente sorprendido, Aioria dejo el plato que estaba lavando en el fregadero y se enjuago las manos, se las secó en su pantalón y prosiguió-El día de ayer Kiki pasó por mi templo corriendo al de virgo, ni siquiera tuve oportunidad de preguntarle que estaba pasando y cuando menos creí sentí los cosmos de Shaka y Kiki desaparecer.
Aldebarán dejó caer su quijada al suelo-¿Crees que algo malo le haya pasado a Mu?
-Si es así, no debemos preocuparnos-le respondió Aioria-Shaka y Kiki se encargarán de él eso tenlo por seguro. Me preocuparía mas Milo, desde la pasada reunión no lo he visto ni he sabido nada de él...
-¿Crees prudente ir a la casa de escorpio a ver si algo le ocurre?-le preguntó el tauro.
-No veo por qué no, vamos allá-sonrió Aioria, quien dejó pasar al caballero de la segunda casa y después lo siguió.
Una vez en la casa de escorpio Aldebarán hizo uso de su potente voz para llamar a Milo, sin respuesta. Ambos lo buscaron por todo el templo pero no estaba ahí-Que extraño-murmuró Aioria.
-Ya sé donde está-dijo Aldebarán, dirigiendo sus pasos fuera de la casa de escorpio, escaleras arriba.
Ambos caballeros llegaron a Acuario, al entrar ahí estaba Milo, dormido sobre un sweater al lado de un montón de cajas. Ambos caballeros lo miraron con tristeza y Aioria se acercó a él, lo cargó y al hacerlo pudo notar que estaba muy liviano.
Al sentir que lo movían Milo comenzó a despertar y cuando vio el rostro de Aioria dio tremendo grito y se bajo de sus brazos tan rápido como pudo.
-¡¿Pero qué te pasa!? ¡Es muy temprano para darme estos sustos Aioria!
-Tranquilo Milo-le decía Aldebarán mientras hacía señas acordes con sus brazos-estabas dormido en el suelo, Aioria solo pretendía regresarte a tu templo para que pudieras descansar mejor ¿Qué haces aquí?
Milo agachó la mirada y suspiró-Estaba guardando sus cosas…pensaba que lo mejor sería ir a donarlas al pueblo, para que le sirvan a alguien más-Aldebarán y Aioria voltearon a verse para después mirar al peliazul.
-Te ayudaremos-comenzó el tauro-Pero primero, debes comer algo, mírate, estas en los huesos Milo…
-Bueno, desde lo que ocurrió el día del campamento nadie quiere venderme nada en ese pueblucho bicicletero-se cruzó de brazos.
-Esto no es reciente, y tú lo sabes-Aioria volteó a ver las cajas que estaban ahora a espaldas de ellos-Milo, sabemos que tu y Camus eran cercanos, si necesitas nuestra ayuda para cualquier cosa, solo tienes que decirlo y nosotros…-
-Estoy bien-le interrumpió el peli azul.
-No tienes por qué hacerte el fuerte, nosotros no somos tus enemigos-Aldebarán se acercó al escorpio y puso una mano en su hombro, Milo tragó saliva-Es solo que…-el griego se agachó y tomo el sweater que estaba en el suelo, estaba más bien desgastado y tenía unos colores tan feos que cualquiera en su sano juicio lo hubiera arrojado a la basura, pero Milo parecía aferrarse a él como si fuera su más valiosa posesión–Jamás se lo dije…-dicho esto unas lagrimas cayeron sobre dicha prenda ante la mirada atónita de sus compañeros dorados. El escorpio se limpio los ojos con el dorso de su mano, levantó la mirada y sonrió mientras pensaba-Camus, perdóname por no ser tan ecuánime como tú, se que dije que seguiría adelante y realmente lo intento, pero...lograste en mi un frío más poderoso y atroz que el cero absoluto, el frío de tu ausencia- Milo se quedó con la mirada gacha y de una manera sorpresivamente cortés dijo-¿Les molestaría caballeros, dejarme solo unos minutos antes de irnos al pueblo?-Alde y Aioria se miraron mutuamente, acordando con esa mirada darle su espacio al escorpio para despedirse, pues entregar todas las cosas de Camus era algo simbólico sin duda.
Una vez que Aioria y Aldebarán salieron de la casa de Acuario, Milo cayó de rodillas al piso y lloró amargamente con el sweater aun en brazos, de pronto una voz lo hizo callar.
-Milo…Milo…-se escuchaba a lo lejos, el caballero de escorpio abrió los ojos de golpe, sintiendo las lagrimas saltar de sus comisuras por la impresión.
-Ca…Camus…no, eso no puede ser posible...-el griego se talló los ojos con fuerza, no podía ver a Camus, pero sin duda la que había escuchado era su voz-Debo estar enloqueciendo…
-Milo de escorpio ¡levántate! Un caballero como tú no debe afligirse por algo tan común como la muerte, nosotros los caballeros dorados no nos aferramos a nuestras vidas, tampoco debemos aferrarnos a las vidas de nuestros compañeros…-Sin duda la voz le pertenecía a Camus, la crudeza y frialdad de sus palabras se lo confirmó, pero ¿Cómo?
-Camus, ¿Cómo es que…?
-Tus lagrimas Milo-le interrumpió el acuariano-me tienen atado aún a este mundo, estoy vagando en esta tierra pues estas tan aferrado a mi recuerdo que no me dejas partir al descanso eterno...-el peli azul, quien se encontraba a gatas en el piso abrió los ojos en sorpresa, sintiendo como lo invadía una enorme culpa.
-Perdóname Camus, ¡pero es que yo…!-Milo apretó los parpados para contener las lagrimas, entonces, sintió una mano posarse sobre su cabeza-Debes saber, que siempre lo supe. Entre nosotros no hacían falta muchas palabras, eso me gustaba de nuestra amistad, quiero que conserves ese sweater, te ayudará a combatir el frío del que hablaste…
-¡Espera Camus!-gritó Milo-Si siempre lo supiste ¿Por qué jamás dijiste nada?
-Dime Milo, ¿hacía falta?-Milo pudo sentir entonces un frío roce en los labios y una mano posarse sobre su mejilla-Adiós, Milo…
¡CAMUS!-el escorpio se deshizo en llanto cuando dejó de sentir la presencia del francés, había decidido llorar hasta que no tuviera más lágrimas y con ello, que ambos pudieran estar en paz.
Después de un par de minutos Aioria y Aldebarán comenzaron a preocuparse por su amigo, Aldebarán fue el primero en devolver sus pasos hacia dentro del templo pero Aioria lo tomó del brazo y negó con la cabeza-Ya vendrá-el tauro entonces se detuvo, no paso mucho tiempo para que Milo saliera del templo, cargando una caja y con el sweater de Camus puesto-¿Nos vamos?-dijo esbozando una sonrisa.
En Jamir
Mu, Kiki y Shaka se encontraban en la sala, los tres comenzaron a aumentar sus cosmos y con ello tele transportaron las armaduras a las faldas del santuario junto con ellos. Una vez ahí Kiki corrió animadamente escaleras arriba, Mu y Shaka se miraron mutuamente y de pronto pudieron sentir varios cosmos familiares, eran sin duda los cosmos de los caballeros de bronce. Mu movió las armaduras con su telequinesis a la entrada del templo y subió junto con Shaka.
En la entrada de la casa de Aries se encontraron a un alegre Kiki siendo mimado por los mencionados caballeros. Mu sonrió con la escena y los saludo-Buen día, caballeros de Athena, es una dicha volver a verlos.
-¡Mu, Shaka!-exclamó Seiya, lo que hizo que sus compañeros voltearan a verlos inmediatamente, los caballeros dorados sonrieron y los bronces corrieron a su encuentro.
-Shaka ¿Por qué no estás en la sexta casa, es acaso que ha pasado algo?-Preguntó Ikki, el rubio solo alzó una ceja.
-Nada que deba preocuparte caballerito-se limitó a responderle fríamente como era usual, por lo que no causó sorpresa en el caballero de fénix. Después volteó a ver al lemuriano y le dijo solemnemente-Mu, lo mejor será que llevemos las armaduras a Virgo, ya que es la sexta casa será más fácil para todos llegar allá ¿no crees?-Mu asintió con la cabeza y todos se encaminaron al templo de Shaka, llevando con ellos las armaduras. Ahí los dorados se dieron cita y gracias a su sangre pudieron restaurarlas, los bronces en agradecimiento ofrecieron realizar una cena en la sala patriarcal esa noche, la cual fue previamente autorizada por Saori.
Hyoga y Shun se dirigieron al pueblo a comprar las cosas para la fiesta, por su parte Seiya y Shiryu decorarían la sala patriarcal, así que se encaminaron a ella. Ikki quien se encontraba un tanto débil aún prefirió quedarse en alguno de los templos que se encontraban vacíos a descansar, así que se fue a libra.
Una vez que los bronces salieron de virgo, Aldebarán volteó para con Mu y le dijo por lo bajo-¿Todo bien? Supe que te fuiste a Jamir y que Shaka te alcanzó allá-Mu se sonrojó y dio un pequeño brinco por la impresión, su amigo lo había tomado por sorpresa con la parte de Shaka. El ariano tomó al tauro por el brazo y le indicó que lo acompañara fuera del templo.
-Alde, tengo que confesarte una cosa, pero te voy a agradecer mucho que no se lo comentes al resto de los caballeros…
-Sabes que puedes contar conmigo en eso, viejo amigo-le sonrió.
-Shaka fue a Jamir por que Kiki vino a buscarlo ya que quise reparar las armaduras por mi cuenta, pero estaban muertas…-Aldebarán abrió sus ojos como platos, quiso preguntarle muchas cosas pero mejor dejo que su amigo continuara-yo estuve a punto de morir por mi necedad de querer repararlas sin ayuda, sin embargo, Shaka cuidó de mi y transmitió parte de su cosmos al mío salvándome la vida-El tauro se enterneció al ver la mirada de su amigo al hablar de Shaka, no había que ser un genio para notar que el lemuriano estaba muerto de amor por el virgo-Y fue entonces…-continuó Mu, bajando notablemente el tono de su voz-que ambos entendimos que sentíamos algo más que amistad…es tan extraño Aldebarán, aun no me hago a la idea de estos sentimientos-el caballero de la primera casa bajo la mirada, esbozando una leve sonrisa y continuó-Sin embargo, no me había sentido tan dichoso en toda mi vida…
-Entonces, dime Mu, ¿Tu y Shaka…?-Mu asintió con la cabeza-Tan solo te pido discreción-le dijo el lemuriano.
-Tenlo por seguro Mu, sin embargo, no entiendo por qué querrías ocultar algo así ¿Qué piensa Shaka?
-No lo sé, no lo hemos hablado, por eso mismo preferiría que ahora nadie lo supiera. Sin embargo el entenderá sea cual sea su posición que te lo dijera a ti, después de todo eres mi mejor amigo-le sonrió.
-Bueno, querido Mu, ciertamente me tienes muy abandonado y ahora que tienes pareja creo que ni el ser vecinos estará a mi favor.
-¡Mu!-el mencionado caballero volteó hacia donde provenía la voz, de la entrada de virgo salió Shaka, quien volteó a ver al caballero de Tauro con cierto recelo.
-¿Qué ocurre Shaka?-le respondió el lemuriano haciendo uso de su serena voz
El virgo se acercó al peli lavanda y le puso una mano en el hombro, después sostuvo su mirada por fracciones de segundo con el tauro para luego mirar a los ojos al ariano-¿Me acompañas?-Mu asintió con la cabeza y volteó a ver a Aldebarán, quien estaba tratando de contener la risa, el tibetano no entendió que era tan gracioso y tan solo se fue junto con el rubio.
Aldebarán se sonrió al ver a esos dos dirigirse a la casa de virgo, antes de entrar Shaka volteó hacia atrás y se encontró de nuevo con los ojos del tauro, para sorpresa de él y de Mu Shaka lo tomó del brazo y después volvió a mirar hacia delante. Quería dejarle a Aldebarán muy claro quién era el dueño de los sentimientos de Mu, al tauro lo único que le ocasionaba su actitud era gracia.
El resto de los dorados partieron a sus respectivas casas, quedando solo Mu y Shaka en la casa del virgo.
-¿Para que querías que te acompañara Shaka?-le preguntó un inocente Mu, el hombre podía ser muy listo pero aun así era un tanto ingenuo.
-Bueno…-Shaka trató de pensar rápido en una excusa, fallando miserablemente, Mu se le quedo viendo fijo esperando su respuesta y fue entonces cuando entendió lo que pasaba-Ya veo…solo querías que dejara de hablar con Aldebarán ¿cierto?-El caballero de Aries no pudo evitar reír por la actitud de Shaka-No creí que algo tan insignificante como eso te provocara celos ¿No te parece un sentimiento algo mundano para ti, querido Shaka, la posesión?
-Efectivamente así es, y me odio a mi mismo por sentirme así Mu créelo, nada de lo que estoy sintiendo parece ser mío. Es como si de pronto hubiera entrado a otra realidad en la que soy capaz de cosas que jamás creí: amar, desear, necesitar, poseer. Se supone que yo soy el caballero más cercano al gran maestro…-Mu miró la incertidumbre en el rostro de Shaka y por un momento temió que el indio se arrepentiría de sus sentimientos, sin embargo, el semblante le cambio de pronto al caballero de la sexta casa y volteó a verlo con la misma ternura del día anterior-Mas ¿Te digo una cosa, mi querido Mu? No importa ya quien era yo o lo mucho que pensaba conocerme antes de amarte, si finalmente con estas tontas actitudes puedo lograr en ti una sonrisa aceptaré gustoso este cambio en mi persona…
Mu sintió que lo invadía una enorme euforia, jamás pensó escuchar palabras tan dulces de la boca de Shaka, quien más bien era reservado. Pero si él mismo había cambiado en función a sus sentimientos por el indio, volviéndose menos tímido con él y más consciente de sus emociones, lo mismo le podía ocurrir al caballero de virgo. Entonces, Mu tomó a Shaka de la mano y lo jaló hacia el-Ven aquí-le dijo antes de besarlo. Ambos se vieron de pronto arrastrados por sus emociones, víctimas de ese amor que recién se habían declarado y que parecía crecer mas y mas a cada minuto, mientras se besaban avanzaban con los ojos cerrados dándose de tumbos con los pocos muebles que Shaka poseía hasta que finalmente las manos del rubio terminaron por ubicar su sillón, el mencionado caballero tomó a Mu por detrás de la cabeza y sin dejar de besarlo lo recostó junto con él en dicho mueble, ambos estaban recostados de frente en el sillón, sin parar por un minuto de comerse los labios cuando de pronto escucharon no solo pasos sino una fuerte voz en la casa de virgo, Mu se separó instantáneamente de Shaka y se quedó congelado al igual que él.
-¡Shaka! ¡Shaka! ¿Podrías regalarme un poco de aceite? ¡Desde lo que paso en el mercado no quieren venderme nada! Siento molestarte pero eres el único caballero que tengo al lado…-Era Milo, quien no tenía otra intención más que cocinarse algo antes de la cena, pues el apetito que no tenía antes le había llegado de golpe. Sin embargo, al no escuchar respuesta por parte del rubio Milo se aventuró a entrar a buscarlo, miró entonces el sillón que le quedaba con el respaldo hacia él y del apoyo para el brazo se veían resbalar cabellos rubios-¿Se habrá dormido y por eso no me responde?-pensó Milo, pero cuando vio más de cerca, notó que a los cabellos rubios se le entremezclaban unos lilas-¡Noooo! ¡No es cierto!-sin poder evitarlo empezó a reírse sin parar, cuando pudo controlar su risa les dijo-Perdónenme por interrumpirlos, ahora mismo me largo, ¡Provecho!-El escorpio continuó riendo mientras salía de la casa de Virgo.
Mu, muerto de la pena, volteó a ver a Shaka con ojos piadosos-Shaka…creo que necesitamos decirles a todos lo que está pasando para evitarnos este tipo de situaciones…-El pobre Mu estaba tan rojo que sentía que jamás volvería a su color normal, Shaka se quedó pensativo un momento y le dijo-Bueno, si Milo lo sabe no tardarán en enterarse los demás…
-Aldebarán también lo sabe-murmuró Mu-Yo se lo dije…
-Bueno-le interrumpió Shaka-Aioria también lo sabe, el fue a mi casa antes de que yo partiera a Jamir y le dije de mis intenciones por lo que debe suponer que ahora estamos juntos.
Mu miró a Shaka con ironía-Entonces todos lo saben ya…es una pena que Milo se haya tenido que enterar de esta manera.
-No Mu, lo que es una pena es que sigamos perdiendo nuestro tiempo con esta tonta conversación-le cortó Shaka besándolo.
-Espera-se separó el lemuriano-Los caballeros de bronce no lo saben aún, es más, estoy seguro que ni siquiera lo sospechan, por lo que te pido que en la cena de esta noche seamos discretos.
-No entiendo, ¿Que tiene de malo que se enteren?-Arqueó el virgo una ceja.
-No me apetece que seamos el centro de atención de esa fiesta, es todo.
-Bueno, en eso estoy de acuerdo contigo….
Finalmente llego la hora de la celebración, las armaduras no fueron invitadas y todos estaban dispuestos a pasar un rato agradable, que bien les hacía falta después de todas las intensas situaciones que habían vivido en los pasados días, incluyendo el campamento.
Aldebarán y Aioria tomaban alegremente, mientras trataban de disuadir a Seiya de tomar por su corta edad, esto más bien por parte de Aioria ya que a Alde le importaba poco la edad de Seiya, para el ya eran básicamente adultos por su desempeño y sentido de la responsabilidad, así que cuando Aioria se descuidaba le daba un par de tragos de vino al pegaso.
Shiryu estaba con Mu, ambos platicaban muy animadamente mientras Kiki tomaba de la mano al Dragón, el pequeño le tenía tanta admiración y cariño que de pronto Mu sintió algo de celos, pues aun que sabía que su alumno lo admiraba parecía tener cierta predilección por el peli negro.
Hyoga se acercó a Milo y lo miró con detenimiento, para después abrir los ojos grandes como platos-¡Yo conozco ese sweater!
Milo se sonrió-Era de tu maestro, fue un regalo de despedida de su parte…
-Ya entiendo-le respondió el caballero de cisne.
-De este modo, pretendo honrar la memoria de tu maestro, que estoy seguro hubiera odiado estar aquí-le sonrió el peli azul, obteniendo a su vez una sonrisa del siberiano
-Seguramente-le dijo Hyoga, ocasionando que ambos rieran.
Ikki y Shaka estaban sentados en el comedor, sin hablarse, gustaban mas de observar lo que ocurría a sus alrededores, en eso la mirada de Shaka se cruzó con la de Mu, quien le sonrió instantáneamente, Shaka inevitablemente le devolvió la sonrisa. Ikki despertó de su letargo al notar esto, volteó a ver a Shaka y luego a Mu y se sonrió, sin embargo no dijo nada, ninguno de los dos caballeros dorados notó el gesto de cualquier modo.
El resto de los dorados parecía haber entrado inconscientemente en la complicidad con Mu y Shaka, no mencionando nada sobre su relación. La noche transcurrió de manera tranquila y animada cumpliendo su objetivo que era relajarse y convivir. Esta ocasión nadie bebió de más ni hubo algún infortunado incidente, lo cual de cierto modo desilusionó a Milo quien había pensado que era la oportunidad perfecta para ver un poco fuera de control a los bronces, pero no, esa noche no seria.
Al día siguiente los caballeros de bronce se despidieron, pues irían de regreso a Japón en donde Saori se encontraba, Kiki le pidió permiso a su maestro para acompañarlos, quien aceptó un poco de mala gana-¿A qué hora piensa Kiki entrenar para ser caballero de Athena? A este paso, no podré heredarle la armadura-pensó Mu, sin embargo, no era partidario de interponerse en los deseos de su alumno, finalmente las cosas caerían por su propio peso.
Por su parte los dorados debían permanecer en sus posiciones por indicaciones de Dohko-No más idas a Jamir, Mu-le sentenció el caballero de Libra en esa ocasión. Mu, quien era muy respetuoso de las normas y de sus superiores, era incapaz de desobedecer al antiguo Maestro.
Pasados algunos días, él y Shaka se encontraban en virgo, habían terminado de desayunar y Mu estaba recogiendo los platos sucios cuando Shaka lo abrazó por la espalda, Mu soltó los platos por la impresión pero alcanzó a atraparlos con su psicoquinesia-No creí agradecer tanto tener estas habilidades para cosas mundanas como desde que estoy contigo, Shaka-sonrió el lemuriano, después se volteó para con el indio y puso sus brazos alrededor de su cuello, estaban a punto de besarse cuando sintieron un cosmos extraño en el santuario, Mu soltó inmediatamente a Shaka-Ese cosmos…está en la casa de Tauro…
Ambos caballeros corrieron escaleras abajo hasta Tauro, seguidos por Aioria quien al verlos pasar tan apuradamente por su templo y haber sentido también la extraña presencia se les unió.
Al llegar a la casa de Tauro los tres caballeros vieron horrorizados a su amigo recargado en un pilar inconsciente, parecía haber sido derrotado con un solo golpe y el templo no tenía señas de que el tauro hubiera respondido el ataque.
Mu se arrodilló y tomó la cabeza de su amigo-¡Aldebarán!-gritó en desesperación mientras las lagrimas le escurrían sin parar, abrazando la cabeza del Tauro a su pecho, Aioria se acercó al caballero de la segunda casa y buscó su pulso-Sigue con vida, pero debemos atenderlo de inmediato-los otros dos caballeros asintieron y Shaka ayudó a Mu a incorporarse para poder llevar al Tauro hacia la enfermería del santuario.
Una vez dentro de la enfermería los encargados se movieron rápidamente para auxiliar al caballero de tauro, Aioria fue a llamar a Milo mientras Shaka y Mu se quedaron fuera de la habitación en espera de noticias.
-Ha sido culpa mía-murmuró el ariano-Si yo hubiera estado en mi casa, Aldebarán estaría a salvo…
-No es tu culpa que el haya sido incapaz de vencer a su enemigo, Mu-intento consolarlo Shaka, sin embargo, conociendo a Mu tan bien como lo hacía, sabía que poco ayudarían sus palabras.
-Mi obligación como caballero de Aries es que ningún enemigo logre atravesar la primera casa, de ser así, debo pagarlo con mi vida, no la de Aldebarán-el tibetano apretó los puños, sintiendo una enorme impotencia-Mientras yo me divertía el sufrió las consecuencias de mi descuido, esto no puede volver a pasar Shaka… De ser así no mereceré el título de caballero, y ahora, ni siquiera el de amigo…
Shaka lo miró, pocas eran las veces que Mu se molestaba y ahora, por sus palabras, podía ver que el peli lavanda estaba furioso con el mismo-Nosotros como caballeros, hemos renunciado a muchas cosas, entre ellas a una vida normal ¡Debemos renunciar a nosotros mismos pues nuestra prioridad debe ser siempre la seguridad del santuario y nuestra Diosa! Tu y yo hemos perdido el rumbo y uno de nuestros compañeros resultó gravemente herido a consecuencia de esto, la próxima vez, podría incluso tratarse de Athena…
El guardián de la sexta casa lo miró con seriedad-Entiendo, ¿Qué harás entonces, Mu?
-Se que sabes lo que hay que hacer, querido Shaka, y también se que estarás de acuerdo conmigo-el lemuriano le sonrió apenas, mientras sus enormes ojos tristes se posaban en los del indio, quien asintió comprendiendo las intenciones de Mu.
-Por un momento…-comenzó el virgo-...de verdad quise dejar de lado la idea de que los sentimientos eran una debilidad, sin embargo, este hecho lo único que ha logrado es que lo confirme-Shaka bajo la mirada, no podía ver directamente a los ojos al ariano, pues sentía que si lo hacía solo entorpecería las cosas-¿Quieres, que borre tus memorias nuevamente, Mu?-Shaka dijo esto con tal tristeza que Mu sintió un escalofrió recorrer su cuerpo, después negó con la cabeza-No es necesario, quisiera aun que sea quedarme con eso-Nuevamente el caballero de Aries esbozo una débil sonrisa, mientras las lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos-Yo te amo Shaka, por favor, si en nuestro camino para defender la paz en este mundo no llegáramos a estar juntos de nuevo, te pido me busques en la otra vida…
Shaka no dijo nada, solo sintió las lagrimas rodar por sus mejillas-Nos veremos después, Mu...-El virgo dejó caer una lagrima antes de darse la vuelta y partir de vuelta a su templo.
Mu miró a la dirección opuesta, cerró los ojos con fuerza y apretó los puños mientras las lágrimas encontraban camino por sus mejillas-Adiós, Shaka…
Continuación en el sig. capitulo...
