-Bueno… Te acompaño hasta arriba-Bella le sonrió a Edward y se bajó del coche.
El flamante Volvo desentonaba en medio de aquel barrio de bajos recursos, atestado de edificios decolorados.
-Bien.
Isabella se sintió algo apenada mientras guiaba a Edward dentro del edificio.
-Oh, no vallas allí. Está descompuesto desde…siempre-Le indicó Bella al cobrizo cuando lo vio caminar hacia el ascensor, y Edward levantó una ceja divertido.
-Dime que vives en el primer piso, por favor.
Bella le sonrió con ternura.
-Tercero. Vamos, tienes buen estado físico, tú puedes con esto.
Edward rió por lo bajo mientras la seguía escaleras arriba.
-¿No tienen ningún guardia de seguridad aquí?
-Oh, no… No podríamos pagarlo, de todas formas.
Edward asintió pensativo.
Era todo tan diferente a su realidad.
Subieron las escaleras en un cómodo silencio, y cuando llegaron a la puerta del mono ambiente de la castaña, ella se giró para mirarlo con una pequeña sonrisa.
-Bien…
-Bien.
-Mierda, Bells. Parecemos dos adolecentes en su primera cita-Dijo Edward haciendo que la castaña soltara una carcajada.
-Bien, hombre grande. ¿Quieres pasar?
-Por supuesto que sí, señorita.
Bella soltó otra risa y abrió la puerta, corriendo una silla para darle lugar a Edward a pararse en el medio del reducido espacio.
Edward miró algo horrorizado a su alrededor, intentando mantener una expresión normal.
¿Cómo podía ser que Bella, su pequeña y delicada Bella viviera en ese lugar? Era tan… precario.
Era pequeño y precario. Se encontraba perfectamente limpio, pero la higiene no podía ocultar el hecho de que el lugar se estaba cayendo a pedazos.
-Lo sé, lo sé, es horrible-Bella suspiró resignada, mientras daba dos pequeños pasos para alcanzar la cocina.
-Es algo… pequeño-Edward intentó ser amable y le sonrió alentadoramente.
-¿Quieres tomar algo? ¿Un café, agua?
-Un café-Edward le sonrió, y se sentó en la mesa, todavía estudiando el lugar.
-Estoy buscando otro lugar al que mudarme. Todo está tan caro hoy en día que no sé cómo lograré salir de aquí. Es tan frustrante-Bella se giró y le entregó una taza de café, y lo miró apoyándose sobra la encimera, sosteniendo su propia taza de café.
-Te diría que lo entiendo, pero…-Bella le sonrió. Entendía a qué se refería.
-Lo sé. Nunca has estado en una situación así, ¿Verdad? Debe ser lindo…
Edward no pudo encontrar ningún retazo de rencor en su tono de vos o en su declaración. Simplemente, una resignada aceptación. Ella sabía que él tenía su estilo de vida, muy diferente al de ella, y no lo rechazaba o lo culpaba por ello. Eran diferentes, eso es todo.
-Supongo que sí. De todas formas, Bella, no te des por vencida. Eres una gran chica. Estoy seguro de que lograrás todo lo que te propongas.
Bella le sonrió depositando su taza de café sobre la encimera, y acercándose hacia él.
-Muchas gracias por el consejo, señor Cullen.
Edward sonrió satisfecho y se levantó de su asiento también, haciendo que Bella se sintiera muy pequeña a su lado.
-Gracias a ti por todo. La verdad es que cuando fui a buscarte pensé que estarías igual de enojada que esa mañana. Me sorprendió gratamente su cambió de actitud, señorita Swan.
-Bien…-Bella le sonrió mientras Edward levantaba sus manos para rodear el rostro de Bella con delicadeza- Ese cambio se ha debido a una charla con Alice, quién me convenció de que quizás no eras tan malo como pareces. Debería agradecerle a ella, señor Cullen.
-Le estoy muy agradecido-Susurro Edward mientras bajaba su cabeza para alcanzar los labios de Bella, que le sonrió tiernamente y se acercó un poco más a él.
Edward la beso con dulzura, suavemente, intentando ser todo lo tierno que podía.
Cuando se separaron, Bella miró fijamente en sus ojos esmeraldas, mientras se mordía el labio inferior.
-Debería irme a casa-Susurró Edward levemente.
-Cierto…
-Adiós, Bella.
-Adiós.
Edward caminó hacia la puerta, y antes de salir se giró para mirar a una Bella que lo miraba con sus grandes ojos marrones brillando.
Por su parte, la castaña soltó un suspiro cuando Edward cerró la puerta al irse.
No debería gustar tanto de Edward Cullen. Él no pertenecía a su mundo, simplemente…no.
..
.
-¡BELLA!-Alice chilló de tal forma que la castaña tuvo que apartar el oído del auricular para no quedar sorda.-¡Bella, Bella, Bellaaaaaaaaaaa!
-¿¡Alice!? ¿Qué demonios sucede contigo?
-¡Adivina a quién le han propuesto matrimonio!
-¿¡QUÉ!?
-¡A MÍ!
-AAAAAAAAH
-AAAAAAAAAAAAAAH
-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH- Bella se descubrió a sí misma gritando aún más fuerte que Alice, sin siquiera pensar en lo mucho que debían odiarla sus vecinos en ese momento.
-PARA, HAY OTRA NOTICIA. Hoy no iré a trabajar, viajaré a casa para avisarle a mi familia.
-¡Alice estoy tan feliz por ti!
-¡Yo también! ¡Amiga, no puedo creerlo! Serás mi dama de honor. Y no, no es una pregunta. Lo serás.
-¡Por supuesto que lo seré! Me ofendería si no me lo pidieras, enana. ¡Esto es genial!
-¡Sí que lo es! Cariño, debo colgar ahora, Jazz está esperándome afuera. Te mandaré un mensaje cuando llegue, ¿Vale? ¡Te amo!
-Hecho, ¡cuídate, futura señora Whitlock! Yo también.
Luego de algunos otros chillidos, Bella cortó la comunicación con una sonrisa de oreja a oreja.
Estaba tan feliz por su amiga, ¡el duende se iba a casar!
…
..
Tres días después de la partida de Alice, Bella se encontraba caminando de vuelta a su hogar una vez terminado su horario.
Las cosas marchaban bien, y Bella se sentía feliz.
Alice iba tardar una semana más en su viaje, ya que debía ocuparse de ciertas compras para la boda, y hablaba con Bella todos los días.
Bella suspiró, y le sonrió a la nada.
Edward la había recogido para almorzar esos últimos tres días, y cada día descubría más cosas acerca de ese maravilloso hombre.
Simplemente no entendía cómo la gente podría tratarlo de 'demonio' cuando era un hombre simplemente encantador.
La castaña resopló cuando una fuerte lluvia comenzó a caer sobre su cabeza, y aceleró el paso hacia su edificio.
Al llegar se sacudió un poco el pelo, pero no hubo caso, estaba empapada.
Caminó dejando una huella húmeda detrás de ella, hasta llegar a su mono ambiente.
El aire se le atoró en la garganta cuando notó que la puerta se encontraba abierta, y comenzó a respirar agitadamente un segundo después.
Con un dedo empujó la puerta, que se abrió de un crujido, dando paso a un cuadro deprimente.
Todo el lugar se encontraba revuelto.
Los cajones abiertos, los objetos dados vuelta, o fuera de lugar.
Era un desastre.
Isabella caminó, o más bien corrió hasta la cocina, y abrió el quinto cajón de la encimera, levantó una madera de la izquierda que formaba un compartimiento secreto, y el aire volvió a quedársele atorado en la garganta.
No estaban.
Todos sus ahorros de aquellos 4 años no estaban allí.
Se los habían robado.
Pero… ¿Porqué?
¿Porqué a ella, justamente a ella, que lograba sobrevivir día a día, que no tenía ni un centavo de más? ¿Por qué?
La castaña se limpió de un manotazo las lágrimas, y se levantó temblando.
¿A dónde iría?
…
..
.
Edward levantó la vista de su laptop cuando oyó el timbre de su departamento.
Era extraño.
No estaba esperando a nadie esa noche.
Caminó hacia la puerta, llevando puestos solo unos jeans, y miró por la mirilla antes de abrir.
Al ver a su pequeña castaña en la puerta, toda mojada y con los ojos llenos de lágrimas, no dudó ni un segundo en abrir la puerta de un tirón.
-¡Bella!-La tonó en brazos, mientras la oía sollozar débilmente, le quitó la mochila de los hombros, y la hizo pasar.- Cariño, ¿Qué sucede?
Bella reprimió otro sollozó y lo miró con la vista empañada.
-Me-e roba-baron, Edward. Llegué a mi ca-casa y la puerta estaba abierta. Se llevaron todo-Medio tartamudeó la castaña, mientras sorbía por la nariz y un pequeño puchero se formaba en sus labios.-Siento molestarte, pero Alice no está, y no sabía a dónde ir, yo…
-Sh, no, no te disculpes, pequeña, ven-Edward pasó un brazo por la estrecha cintura de Bella, mientras la guiaba al interior del penthouse.-Estás empapada, Bells. Te enfermarás.
-No importa…
-Por supuesto que importa. Ven aquí-La guió hasta uno de los baños, y la hizo ingresar.-Buscaré ropa para ti. La llave de la derecha es el agua caliente. Siéntete como en tu casa-Edward la dejó sola en el baño y fue a buscar algo para que se vistiera.
Bella observó la gran bañera con desconfianza.
Era demasiado grande, Hasta podría ahogarse allí adentro.
Finalmente, se decidió a abrir el agua caliente, y luego de quitarse toda la ropa mojada y dejarla hecha un bollo en una esquina, se metió con lentitud en la enorme bañera.
Sintió como todo su cuerpo se relajaba en solo unos segundos, y suspiró profundamente.
-¿Bella? Aquí te dejo la ropa-Edward entró y depositó la ropa sobre el inodoro, y sin siquiera intentar fingir que no la miraba, le dedicó una pequeña sonrisa.
Bella se la devolvió roja hasta las cejas.
Luego de salir del baño, se puso una enorme remera polo de Edward, color negro, que le llevaba hasta por las rodillas, y estrujó todo lo que pudo sus braguitas. Ni loca saldría sin ropa interior.
Caminó por el enorme lugar intentando encontrar a Edward, hasta que lo vio sentado en el enorme sofá de la sala de estar, cerrando su laptop.
Luego de dejarla a un lado, el cobrizo levantó la vista y reparó en ella, para sonreírle e indicarle el lugar junto al suyo en el sofá.
Bella caminó algo tímida hacia él, y se sentó a su lado.
-Creo que debería irme, Edward. No tendría que haber venido. Te importuné y eso no está bien, lo siento, es que-
-Isabella, ¿Cuántas veces tendré que decírtelo? No me molestas. Es más, me alegra el que hayas decidido venir aquí cuando no supiste que hacer, cariño. Oye…-Edward levantó el mentón de la castaña con un dedo-Todo estará bien, te lo prometo. Y no digas lo que estás a punto de decir-Se apresuró a decir el cobrizo-Te quedarás aquí hasta que las cosas que arreglen. No tengo problemas en prestarte una habitación para estar, Bella.
La castaña le sonrió tristemente, y apoyó su cabeza en el hombro de Edward, quien inmediatamente la rodeó con un brazo.
-Gracias, Edward. En serio, muchas gracias.
-De nada, princesa. ¿Quieres comer algo?-Le preguntó mientras acariciaba su pelo con suavidad.
-No. Estoy tan agotada…
-Ven aquí-Sin más, Edward la levantó en sus brazos, y Bella soltó una pequeña risa.
-Puedo caminar, ¿Sabes?
-Sí, lo sé. Pero me gusta tenerte en mis brazos-Bella enrojeció y escondió su rostro en el cuello de Edward, mientras él caminaba hacia su habitación- La habitación para huéspedes se encuentra en un estado deplorable, créeme, luego de la remodelación, mi hermana guardo toda la 'basura' allí. ¿No te molesta dormir en mi cama, verdad?-Le preguntó al mismo tiempo que la depositaba en el suelo junto a la enorme cama King size.
-Oh, Edward, no podría, dormiré en el sofá, créeme, no tengo problema en-
-No, no dejaré que duermas en el sofá. Dormirás en mi cama. Punto final.-Edward depositó un suave beso en la frente de Isabella, y caminó hacia la puerta-Que descanses, Bells.
Bella no llegó a responder, y se quedó parada allí, en medio de esa habitación que olía a Edward, y destilaba masculinidad por dónde se la mirase.
Con un suspiro se acomodó en la cama, y sintió que flotaba en una nube mientras se quedaba dormida.
Para eso de las tres de la mañana, la tormenta había empeorado hasta el punto en que los truenos resonaban en todo el departamento sin cesar, y lograron despertar a Bella, quién entrecerró los ojos algo desorientada, para luego clavarlos en una figura que le movía en la habitación.
-¿Edward?-Preguntó, y la figura se giró hacia ella.
-Bella, lo siento. Solo estaba buscando más mantas.-Se excusó el cobrizo, y se disponía a dejar la habitación, pero Bella lo detuvo con un suave 'Espera, Edward'.
El cobrizo se giró rápidamente hacia ella.
-Quédate aquí. Conmigo-Bella levantó las sabanas y Edward no pudo evitar sonreír cariñosamente.
-¿Estás segura?
-Ven aquí, tonto-Edward soltó una pequeña risa mientras se acomodaba junto a Bella.
Solo ella era capa de llamarlo 'tonto' como si nada, sin sentir remordimiento alguno, y encima ganarse una risa cariñosa por parte de él.
Bella se acomodó sobre el pecho de Edward, quién la rodeó con un brazo, estrechándola fuertemente junto a él.
Luego de unos minutos, ambos estaban profundamente dormidos en los brazos del otro.
….
…
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Skdjaskasd pues espero que sí. Nuevamente, perdón por la tardanza y gracias por leerme.
Las quiere, Emma.
