-Bella, ¿Puedes venir a mi oficina?
-Sí, señor Cullen.-La castaño escuchó divertida como Edward soltaba un bufido del otro lado del auricular, y se apresuró a caminar hacia la oficina de su ahora jefe, Edward Cullen.
-¿Señor?-Edward levantó la vista, enarcando una ceja en un gesto elegante, y a Bella se le estrujó el estómago. Ese hombre era hermoso.
-Dime "Señor, Cullen" otra vez, y te despido-La castaña lo miró sorprendida, pero no pudo evitar sonreír divertida.
-Primero, despedirme por eso sería muy poco profesional. Y segundo, tú mismo me dijiste que preferías mantener las distancias con tus empleados, y eso es lo que hago, Señor Cullen.
Edward rodó los ojos.
-Eso era porque tú no eras mi secretaria.
-¿Y que tengo yo de especial?
-Todo en ti es especial.-Bella sintió cómo el rubor cubría sus mejillas, y se mordió el labio, nerviosa.
-¿Para qué me llamaste, Edward?
-Vamos mejorando-La arrebatadora sonrisa de Edward provocó un vuelco en el corazón de Isabella.-Me presentaré frente a la compañía ahora, y tú vendrás conmigo-Bella alzó las cejas y soltó una risa.
-Pues…Bien-Edward le guiñó un ojo divertido ante las tiernas reacciones de Bella.
-Vamos-Se levantó y estiró la mano hacia la castaña.
-No iremos tomados de la mano, Edward. Eso no es profesional-Edward rodó los ojos mientras abría la puerta de la oficina.
-Vamos, señorita profesionalismo.
Bella se apresuró a traspasar la puerta de su oficina con rapidez, mientras Edward soltaba una risita al verla tan vergonzosa.
Caminaron en un cómodo silencio hasta tomar el ascensor, en donde Edward se giró hacia Bella con una sonrisa.
-Salgamos a cenar esta noche.-Bella lo miró con los ojos entrecerrados.
-No tengo dinero, Edward. Lo siento.
El cobrizo rodó los ojos, impaciente.
-No puedo creer que realmente pienses que te haré pagar a ti. Por supuesto que yo pagaré la cena, Isabella.
Bella soltó un imperceptible suspiro.
-Edward, no puedes seguir pagando cosas por mí, en serio. Estoy viviendo en tu casa y eso es más de lo que podría esperar. No dejaré que pagues una cena.
-Bien, a las ocho entonces.
Bella lo miró, exasperada. Edward era tan cabeza dura.
-No, Edward.
-Sí, Isabella.
-No me digas 'Isabella'-Sin habérselo siquiera propuesto, ambos se habían ido acercando lentamente hasta quedar muy cerca, rozándose.
-¿Porqué no… Isabella?
En ese momento, Edward bajó la cabeza, acercando lentamente sus labios a los de la castaña.
Bella sabía que debía alejarse, que eso no estaba bien, pero Edward la tenía paralizada en su lugar. No podía apartar sus ojos de aquellas hermosas orbes esmeralda.
-Porque no me gusta…mi nombre completo-Edward sonrió ante el evidente nerviosismo de la castaña.
-Pues yo creo que es hermoso. Isabella-Vaya que su nombre sonaba hermoso. Pero sólo cuando lo pronunciaba él, con esa voz ronca y a la vez suave que le ponía la piel de gallina.-Isabella…
Edward comenzó a bajar la cabeza para alcanzar su tan ansiada meta, los labios de la castaña, cuando el ascensor se abrió de golpe, y su burbuja se rompió.
-Oh, lo-lo siento mucho-Murmuró nervioso un muchacho pelirrojo, Bella supuso que él había detenido el ascensor.
-No hay problema-Bella intentó tranquilizarlo, sonriéndole.
El muchacho seguía con una expresión aterrada cuando subió al ascensor, y Bella le dirigió a Edward una mirada interrogativa.
Claro, pensó, está para no sentir terror con tu jefe mirándote con esa cara de maníaco.
Se puso de puntillas y acercó sus labios al oído del cobrizo.
-Ya deja de mirarlo así. Lo asustas.
Edward sonrió brevemente, antes de acercar sus labios a la melena castaña de Bella.
-Se lo merece.
Bella le dirigió una mirada amenazante, que solo logró hacer reír a Edward.
El pelirrojo los miraba con los ojos abiertos como platos.
El muchacho llevaba trabajando 3 años para Edward, y nunca lo había visto reír.
Y de repente, aquí estaba su aterrador jefe, con los ojos iluminándose llenos de cariño cada vez que posaba la mirada en aquella muchacha de baja estatura.
Eso era raro.
Al llegar al piso más alto del edificio, Bella y Edward caminaron, muy cercanos uno del otro cabe aclarar, hacia la sala de juntas más grande del lugar.
Dentro estaba lleno de empleados de la oficina, esperando entre susurros la llegada del nuevo jefe.
Todo el lugar quedó en silencio ante la llegada de Edward, quién levantó levemente una ceja.
Bella intentó esconder una sonrisa tras las carpetas que apretaba contra su pecho.
-Eso fue genial-Susurró, y solo Edward logró oírla.
El cobrizo le sonrió ampliamente, una sonrisa que dejó encandilada a Bella, junto con todas las otras mujeres de la sala, y estupefactos al resto de los presentes.
-El poder Cullen, cariño-Bella rodó los ojos.
-Anda, señor todopoderoso, termina con esto.
Edward volvió a sonreír, y caminó hacia el centro de la sala mientras Bella se sentaba en unas sillas cercanas a él.
-Buenos días, soy Edward Cullen, y soy su nuevo jefe.
…
.
-¿Bells?
-¿Um?
Bella se asomó por la puerta del baño, mientras se amarraba una toalla a su alrededor.
Edward la miró durante unos segundos, que a la castaña se le hicieron eternos.
-Edward…
El cobrizo sacudió levemente la cabeza, intentando despejarse.
-Ah, sí. Esto…Mi familia vendrá a cenar esta noche a casa. No te molesta, ¿Verdad?
-Oh, para nada. Puedo llamar a alguna amiga para pasar la noche en su casa.-Edward la miró con una ceja en alto.- ¿Porqué me miras así?
-No te estaba pidiendo que te fueras, Bella. Sólo quería saber si no te molestaría la presencia de mi familia aquí. Cenarás con nosotros, por supuesto.
-Edward, esta es tu casa, no entiendo porqué me pides permiso para traer a tú familia.
Edward se encogió de hombros y se acercó a Bella lentamente, como un león acechando a su presa.
-Quiero que te sientas cómoda.
-Me siento cómoda-Edward bajó la vista hacia los labios de Isabella, y de vuelta a sus ojos.
-¿Ah, sí?-Sus palabras no fueron más que un murmullo, y Bella no tuvo tiempo de pensar en nada más mientras Edward se inclinaba sobre ella para posar sus labios sobre los suyos.
Al fin.
El beso fue suave al principio, y Edward rodeó el pequeño rostro de su castaña con sus manos, manteniéndola cerca de él.
Cuando se disponía a volver el beso algo más profundo, el estridente timbre del teléfono los detuvo.
El universo me odia. Pensó Bella, mientras veía a Edward apretar los labios molesto.
-Ve a atender.
-No.-El cobrizo volvió a invadir la boca de la castaña, pero ella lo empujó levemente.
-Puede ser tu familia. Ve a atender.
Edward soltó una maldición en voz alta mientras se alejaba de ella, y Bella sonrió divertida.
-Los asesinaré.
..
.
Buenas! Sé que tengo esta historia muy atrasada. En realidad, todas lo están. Es que entre las vacaciones y los festejos y todo eso, ya saben, se me hace difícil escribir.
Pronto me pondré al día, en promesa.
Dejen un review para hacerme saber si les gustó el chapter, adoro sus reviews.
Besos a todas!
