-¿Diga?
-¿Hijo? Era para avisarte que también Emmett irá a cenar a tu casa, ¿Te molesta?-El cobrizo se agarró el puente de la nariz con una mano, y respiro profundamente. Su madre no tenía la culpa de ser tan inoportuna.
-No, mamá. No me molesta.
-¿Estás bien, Edward?
-¿Eh?
-Te noto tenso.
-Estoy perfectamente. Los espero.
-Bien…-Su madre no sonaba muy convencida, pero él no pensaba decirle que estaba tenso porque tener a Bella tan cerca y no poder hacerla suya lo frustraba. O porque en el precioso momento en el que volvió a tocar sus labios, ella los interrumpió.
-Adiós, mamá.
-Nos vemos luego, Edward.
El cobrizo cortó el teléfono de golpe y sin pensárselo dos veces, caminó hasta la habitación. Mejor dicho, casi corrió hacia ella.
Lo primero que vio al entrar fue a su castaña, con solo unas braguitas puestas, de espaldas a él, y luchando por prenderse el broche del sostén.
-Ah ah ah-Edward la regañó, y se acercó al mismo tiempo que ella se giraba, roja de la vergüenza.-Dame eso.
Bella no vio venir la mano de Edward, que tomó su sostén, se lo quitó de encima y lo tiró detrás suyo.
-¿Qué haces?-Intentó cubrirse los pechos con las manos, y Edward le sonrió con ternura.
-No te tapes. Ven aquí-El cobrizo estiró una mano, y cogiéndola del codo la hizo acercarse, hasta quedar pegada a su pecho.
-¿Qu-Quién era en el teléfono?-Bella tembló cuando los labios de Edward bajaron hasta su cuello, y comenzó a repartir húmedos besos allí.
-Mi madre.-La voz de Edward sonó ronca, y tomó el trasero de la castaña entre sus manos, apretándola contra su dureza y haciéndolos gemir a ambos en el proceso.- ¿Sientes cómo me tienes, pequeña? Te necesito. Ahora.
-Tú familia…-Su protesta quedó aplacada por los labios de Edward, que invadieron su boca bruscamente.
-Vendrán en una hora.
-Pero-
-Bella-Edward la interrumpió, al mismo tiempo que la hacía retroceder hasta caer sobre la cama.-Déjame hacerte mía, por favor…
¿Cómo podría Bella negarse a eso?
Enredó sus dedos en el cabello del cobrizo y lo atrajo hacia ella.
-Hazme tuya.
.
-¡Hijo!-Esme abrazó a Edward con fuerza, y el cobrizo soltó una risita, rodeándola con sus brazos.
-Mamá. Siempre me saludas como si no nos hubiéramos visto en años.
Esme soltó una risita, y se apartó un lado para que el resto lo saludara.
-¡Eddie!-Edward rodó los ojos ante el apodo que Emmett, el novio de su hermana, usaba para llamarlo.
-Emmett.-Estrechó la mano del hombre, y se giró para saludar a su hermana mayor.-Rose.
-Edward.-La muchacha, rubia y alta, le besó la mejilla.- ¿Y tú novia?
-¿Perdón?-Edward miró a su familia contrariado, observando sus expresiones ansiosas.- ¿Novia?
-Sí, esa revista decía que hacía algunos días que pasabas tiempo con esa chica, la castaña. Hasta se rumorea que viven juntos.
-No puedo creer que tenga que enterarme que mi hijo tiene novia por una revista de chismes.-Se quejó Esme, y Edward cerró los ojos, soltando un suspiro.
¿Qué le diría a su familia? ¿Qué Bella no era su novia, pero que aún así vivía con ella, se había acostado con ella, y había muchas posibilidades de que se estuviera enamorando de ella? Su madre le arrancaría los ojos. Y luego lo obligaría a ponerse de novio con Bella.
Ni que le fuera a costar mucho.
-Hola…-Antes de que Edward pudiera dar alguna explicación razonable, Bella entró caminando a la sala, y los saludó tímidamente.
-¡Tú debes ser la novia de mi hijo!-Edward se giró hacia la castaña y la miró con los ojos enormemente abiertos. Estiró una mano y la atrajo hacia él, agachando la cabeza para susurrarle al oído.
-Diles que sí. Luego te lo explico.
Bella sonrió, entre confusa y tímidamente, y enseguida se vio rodeada de abrazos, saludos y felicitaciones por parte de la familia de Edward.
-Estoy tan feliz de que mi hermano por fin haya encontrado a la chica correcta. Pareces muy distinta a esas huecas con las que andaba siempre-Rosalie le dio un beso en la mejilla, sonriéndole amistosamente.
Bella le devolvió una sonrisa algo forzada.
-Rosalie…-La reprendió su madre, y la rubia se limitó a rodar los ojos.
-Lo siento. No eran huecas, eran pobres muchachas con un muy escaso coeficiente intelectual-Murmuró burlonamente, y Bella no pudo contener una risita.
Edward no pudo evitar encenderse al clavar sus ojos en su castaña.
Ella era siempre hermosa, pero luego de hacer el amor, era increíblemente bella. Sus labios seguían estando levemente hinchados, sus mejillas tenían un adorable tono rosado y sus ojos brillaban cada vez que lo miraba.
Edward tuvo el repentino impulso de echar a su familia de allí, y volver a la cama con Bella, pero lo reprimió, y se conformó con acercar a la castaña hacia él.
-Dejen ya de acosarla y vamos a cenar.
Cuarenta y cinco minutos después, Bella estaba ayudando a Edward y a Emmett a levantar los platos, mientras Rose y Esme buscaban el postre.
-Todavía no me explicaste nada.-En cuento tuvo la oportunidad, Bella se acercó a Edward para susurrar en su oído.
-Lo sé. Espera.-Edward tomó una pila de platos con una mano, y apoyó la otra en la espalda de Bella, guiándola hacia la cocina.-Mi familia vio una nota en alguna estúpida revista de chismes, en donde decía que últimamente pasábamos mucho tiempo juntos, y que-Edward se cortó de golpe cuando entraron en la cocina y se cruzaron con Eme y Rosalie que salían con el postre en la mano.-Y que eras mi novia.-Terminó cuando se encontraron solos.
-¿Porqué no se los desmentiste?
-Porque entonces me preguntarían por qué vivimos juntos, y por qué me acuesto contigo.
-¿Y cómo sabrían ellos que te acuestas conmigo?-Bella lo miró con el ceño fruncido, y Edward tomó su cara entre sus grandes manos.
-Porque eres una mentirosa muy mala, Bella. Cada vez que me miras tus ojos brillas, y te sonrojas, porque te da pena recordar las cosas que hiciste conmigo. Cualquiera notaría que algo pasó entre nosotros, quieras o no.-Bella frunció más aún el ceño, roja como un tomate.
Era cierto.
Cada vez que miraba a Edward no podía evitar recordar todo lo que habían hecho en la cama, y sus mejillas comenzaban a arder.
Farfullando algo imperceptible, Bella enterró su cara en el pecho del cobrizo.
-No está bien mentirle a tú familia.
Edward le levantó el rostro, y sintió una oleada de ternura dentro de él.
Isabella era tan dulce e inocente. Tan hermosa.
Mía.
Suya. Era solo suya. Su mujer.
-Quizás no debamos mentir durante mucho tiempo-Susurró, y Bella lo miró confundida. Edward se limitó a bajar la cabeza y besarla brevemente.-Vamos, cariño.
..
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Sé que es corto. Sé que me odian. Lo sé, lo sé, lo sé. Escribí este chapter tres veces, y siempre lo borraba porque no me gustaba el resultado. Esto fue lo más lindo que me salió, y no dura más que dos hojas. Lo siento, y les prometo intentar hacer el próximo más extenso. Últimamente estoy hecha un desastre, no solamente con mis historias, sino con toda mi vida.
Gracias por seguir allí a pesar de todo, por leerme y dejarme sus hermosos reviews.
Un abrazo para todas. Emma.
POR SI NO LO NOTARON, CAMBIÉ ALGUNAS COSAS DEL CAPITULO. ES QUE HABÍA COMETIDO UN ERROR GRANNNNDE COMO UNA CASA. EN MI CABEZA SE ME MEZCLARON DOS HISTORIAS, ESTA Y UNA QUE TENGO ESCRITA PERO TODAVÍA NO PUBLIQUÉ (LES DIJE QUE ESTOY HECHA UN DESASTRE) Y PUSE AL PADRE DE EDWARD EN EL CHAPTER, CUANDO EN REALIDAD EN ESTA HISTORIA CARLISLE ESTÁ MUERTO. CASI ME MUERO CUANDO ME DI CUENTA. GRACIAS TEFY POR DEJARME ESE REVIEW JAJAJAJA
Lo siento muchísimo. Y ahora sí, acá tienen el chapter definitivo.
